El blog de X. Pikaza

Derechos humanos en Asia (Pedro Zabala)

21.10.08 | 11:07. Archivado en Justicia, Amigos, la voz de los, Política
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[De Pedro Zabala, habitual del blog, a quien agradezco sus informaciones]] Desde luego el título es muy pretencioso. Nada menos que hablar de toda Asia, el mayor continente del planeta y que abarca la mayor parte de la humanidad. Incluso, si miramos con atención un atlas o un globo terráqueo, nos daremos cuenta de que Europa, ese entorno geográfico que nos parece el ombligo del mundo, no pasa de ser una pequeña península del gran continente asiático. Dada su inmensidad, distinguiré el próximo del lejano Oriente. Y como voy a referirme al tema de los derechos humanos, me fijaré sobre todo en el primero que se descubrió históricamente, el derecho a la libertad religiosa, pivote que nos sirve de guía interpretadora de todos los demás.

El próximo Oriente

es esa zona, cuna de la historia humana, que se extiende de la vieja Mesopotamia, regada por los ríos Tigres y Eúfrates, hasta el Mediterráneo y el Mar Rojo. Allí se inventaron, la agricultura, la escritura y las ciudades. Las religiones monoteístas, Judaísmo, Cristianismo e Islamismo aparecieron allí. ¿Cuál es la situación actual?. Son países que viven bajo la amenaza del terrorismo y de posibles guerras, azuzadas en gran parte por el fanatismo religioso y la existencia de grandes bolsas de petróleo. Son Estados, incluso el Israel que presume de ser la única democracia de la zona, en los que la religión juega un papel importante, no sólo en la casas, en los templos, en las calles y plazas, sino también en las propias instituciones políticas.

Así, en el Estado israelí, sus ciudadanos de otras religiones distintas a la oficial que es la judía, o sea musulmanes o cristianos, son ciudadanos de segunda categoría, con menos derechos que los pertenecientes a la seguidores de la Torá. Esto no quita para que haya judíos ultraortodoxos, que les parece que el actual Estado de Israel es una profanación de la Biblia y conservan voluntariamente su nacionalidad jordana y allí renueven anualmente su documentación. Todos estos países tienen una confesionalidad estatal y respecto a otras creencias oscilan entre una tolerancia discrecional hasta una intolerancia extrema.

Hemos de recordar la triste suerte de las comunidades cristianas allí establecidas desde los orígenes del cristianismo, camino de su extinción por la opresión circundante y la indiferencia mayoritaria de la Iglesia latina que nunca ha entendido sus peculiares espiritualidades, normativas y rituales. O el triste espectáculo de las divisiones de los seguidores de Jesús en la conservación de los Santos Lugares, como el riesgo de ruina de la zona del Santo Sepulcro por no ponerse de acuerdo en su conservación. La división entre los musulmanes, sunnies y chiítas, es también motivo frecuente de choques, violencias y actos de terrorismo.

La suerte de los demás derechos humanos no es tampoco mejor. El conflicto más grave es el israelí-palestino, con el genocidio cometido sobre este pueblo y la expulsión de gran parte de sus habitantes. Y la respuesta de un terrorismo asesino que se ceba en seres inocentes. Los esfuerzos conjuntos de pacifistas de ampos países, apoyados por grupos concienciados de todo el planeta todavía no ha detenido esa interminable sucesión de crímenes, venganzas y odios. La política rastrera de las potencias occidentales prolonga además el problema. La confiscación de tierras, el confinamiento tras un muro, y la usurpación de las aguas en una zona sedienta, junto al exilio de una mayoría de palestinos, son datos de uno de los dramas peores y prolongados que padece la humanidad.

En el resto de los países, regímenes feudales y teocráticos, la falta de libertades democráticas es notoria. La abundancia de petróleo que muchos de ellos poseen en su subsuelo, convierte a sus castas dirigentes en dueños de inmensas finanzas que emplean para sus lujos, sus juegos especulativos en las bolsas mundiales y la financiación del islamismo fundamentalista, mientras que los trabajadores extranjeros de países pobres que acuden en busca de trabajo están sometidos a condiciones de semiesclavitud. La condición de sometimiento de la mujer a la tiranía machista, justificada en una interpretación rígida del Corán se perpetúa.

En el Extremo Oriente,

son tres los países descollantes: Japón, China e India. En los tres, el cristianismo es minoritario, fruto del trabajo de misioneros que llevaban su Mensaje envuelto en la mentalidad europea. La inculturación del cristianismo en estas tierras se vió frenada y sigue siéndolo por el miedo vaticano, De ahí que para la mayoría de los asiáticos no pasa de ser una ideología extrajera.

Japón

fue el primero que se incorporó a la industrialización. Aprendió de Occidente para luego enfrentarse con él. Pretendió dirigir los destinos de Asia. Una ideología feudal y militarista, religión de Estado que hacía del emperador su dios, modernizó el país. La derrota de la segunda mundial dio al traste son esos sueños imperialistas. La renuncia, impuesta por los vencedores, del emperador a su divinidad, abrió el país los valores de la libertad religiosa, al amparo del cual shintoismo, budismo y cristianismos coexisten pacífica y dialogadamente. Y se convirtió en una democracia formal y parlamentaria, al estilo occidental. Aunque no faltan intentos de resucitar la vieja mentalidad imperialista, expresada por la negativa a reconocer la responsabilidad en los crímenes cometidos en la pasada contienda mundial contra coreanos y chinos, principalmente.

China,

el gran país, conserva la tiranía del partido comunista, aunque haya abrazado los principios de la economía capitalista. Un nacionalismo feroz y despiadado es su ideología motriz. La represión religiosa es feroz contra quienes parezca que no se ajusten a las esencias nacionales, interpretadas por la nomenklatura. Budistas tibetanos, musulmanes, seguidores del movimiento Falun Gong y cristianos no “patriotas” son víctimas de persecución constante.

No existen libertades democráticas, la política obligatoria del hijo único con su consecuencia del aborto selectivo de niñas, el trabajo infrahumano de cientos de miles de personas, incluído niños, el traslado masivo de poblaciones, el desprecio total a la contaminación ambiental en aras de un ciclópeo desarrollismo industrial, el ingente número de penas de muerte aplicadas, etc., etc. son algunas de las violaciones de derecho humanos más conocidas en este gigantesco país, azotado por una corrupción inmensa, donde no existe ninguna garantía ciudadana.

La India

es el tercer país líder de Asia. Heredera de una antiquísima cultura conquistó su independencia del imperio británico, a través de la cruzada no-violenta de Mahatma Gandhi que no pudo evitar la partición por motivos religiosos de la península indostánica, creándose Pakistán como Estado independiente, con la cuestión irredenta de Cachemira, disputada entre ambas. Es una democracia formal, asentada sobre la subsistencia del régimen de castas, que coloca a los intocables, los parias, en una situación de semiesclavitud y rechazo frontal. La imagen de un país tolerante, donde las diversas confesiones religiosas – hinduistas, mahometanos, buditas, shijs, cristianos, etc.- conviven armónicamente, hace tiempo que quedó hecha añicos. La violencia desatada, los terrorismos fanáticos de origen fundamentalista provocan inúmeros crímenes, en gran parte impunes. Últimamente, la minoría cristiana, que pretende elevar la condición de los parias, se está viendo masacrada ante la pasividad gubernamental.

Hoy la India es un país puntero en nuevas tecnologías, cuenta con gran de número de científicos, investigadores e ingenieros de renombre mundial. Pero al lado de ello, coexiste la miseria extrema de poblaciones campesinas y moradores de suburbios en las grandes ciudades. Son penosas las condiciones laborales en que adultos y niños se ven obligados a desarrollar sus extenuantes jornadas de trabajo, a cambio de un mísero salario. Y se denuncian también violaciones impunes de derechos humanos cometidos por razones étnicas, religiosas o económicas.

Esta evocación es simplemente un brochazo

grueso y superficial sobre un conjunto de realidades, complejas y extremadamente dinámicas, que, a menudo, ignoramos. Mal podemos entender la situación de esta aldea global que es ya el planeta, si cerramos los ojos y los oídos a civilizaciones antiquísimas que cada día nos influyen más. Puede que ellos tengan más las llaves del futuro que nuestros pueblos occidentales, apáticos y egoístas en nuestra opulencia.

9 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por Arco.Iris 21.10.08 | 23:46

    Doc ,esas "cosas suelen pasar ...CUANDO DESAPARECE EL DINERO .

  • Comentario por Xabier Pikaza Ibarrondo [Blogger] 21.10.08 | 23:17

    Yo también te lo digo: Gracias Pedro.
    Quizá no han comentado mucho tus palabras, porque son claras y evidentes. Buenas noches a todos, en especial a ti, Pedro. Xabier

  • Comentario por luis_r 21.10.08 | 22:41

    Gracias Pedro. Salud.

  • Comentario por cristiana 21.10.08 | 22:38

    Tambien te doy las gracias Pedro Zabala
    me ha resultado muy interesante.

  • Comentario por Roser Puig F 21.10.08 | 19:42

    Gracias Pedro Zabala por acercarnos un poquito ese inmenso mundo tan lejano. Debe ser dificilisimo trabajar tan lejos de casa, entre culturas y religiones tan diferentes a la nuestra. No te desanimes nunca. Un abrazo

  • Comentario por Doc 21.10.08 | 18:56

    Me gusta pensar que la humanidad seguirá su curso de maduración hasta vencer todos los fundamentalismos, tanto los de tipo cristiano como los de otras religiones.

    Algún día, las religiones servirán a las personas y no las personas a las religiones.

  • Comentario por Ramiro 21.10.08 | 18:52

    Gacias, Pedro por tu artículo. Y gracias tambié xabier por tu blog y por el tiempo que le dedicas. Es una bendición para todos.
    ANIMO.

  • Comentario por Doc 21.10.08 | 18:52

    Me gusta pensar que la semilla plantada por la madre Teresa en Calcuta, o por el padre Vicente Ferrer en Anantapur, o por tantos otros menos nombrados, acabará creciendo para alimentar con pan y dignidad a tanta gente necesitada.

  • Comentario por Doc 21.10.08 | 18:36

    Mucho por hacer.

    Gracias, Pedro Zabala

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