El blog de X. Pikaza

Delitos, delincuentes, víctimas, penas (Pedro Zabala)

10.10.08 | 13:02. Archivado en Justicia, Merced-libertad, Amigos, la voz de los
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El otro día publiqué su artículo sobre La muchacha del Burka, que ha tenido mucho eco. Pedro tuvo la amabilidad de entrar en el blog y responder a algunos comentarios. Me ha dicho que su artículo reflejaba dos sentimientos: uno inicial de indignación. Luego, otro, fruto de la reflexión, con el intento de ponerse en el lugar de la víctima. Eso es ternura. Y pienso además que debemos extenderla también hacia los victimarios. «Indignación y ternura, creo que son los sentimientos que debemos compartir, las mujeres y hombres que, juntos de la mano, trabajamos por otro mundo. Esa esperanza humana, se ve agrandada entre los seguidores de Jesús, por la Esperanza que nos da su Espíritu». Pues bien, Pedro ha preparado y me ha mandado hoy otro trabajo, en la línea de la serie que estoy publicando, en torno a tema carcelario. Yo soy un pobre teólogo. Pedro Zabala es profesor de Derecho en la UNED y tiene autoridad en esos temas. Quien quiera ver su semblanza académica y bibliográfica, puede acudir a http://www.errioxa.com/3_personajes/4_1_varios/zabala_sevilla.htm. Gracias, de nuevo, Pedro.

Delitos, delincuentes, víctimas, penas

Los filósofos pueden discutir sobre si el hombre es bueno por naturaleza y es la sociedad quien le hace malo o no. Pero el hecho indudable es que en todas las épocas y en todos los pueblos hay conductas desviadas de las que la comunidad considera aceptables y que cuando son graves, son reprimidas. A esas conductas hoy llamamos delitos.

Lo primero que hay que destacar es que las conductas anómalas y reprimibles son definidas, en una sociedad estratificada, por los que tienen el poder dentro de ella. Y aunque detrás de esas definiciones pueden y de hecho entran sus intereses particulares, apelan siempre a criterios que presentan comunes para todos, bien sea toda la humanidad o, al menos, los componentes de esa comunidad concreta. Esos criterios encierran valores básicos en los cuales son socializados los miembros de la misma a través del lenguaje, la imitación social y en las sociedades modernas dentro del sistema oficial de enseñanza. (Su destilación más sofisticada sería la asignatura de Educación para la Ciudadanía que en nuestra Patria tantas polémicas ha suscitado).

Una consecuencia directa de lo anterior son las variaciones, a veces importantes, que se aprecian entre las distintas civilizaciones sobre qué conductas han de considerase delictivas y dentro de la misma civilización las experimentadas a lo largo de la historia. Un ejemplo próximo; el adulterio es hoy una cuestión meramente civil porque se entiende que afecta sólo a las partes, pero en los lejanos años en que yo empecé la carrera de Derecho, era delito, pero con una diferencia mayúscula, el de la mujer en todo caso, mientras que el del varón sólo si era público y notorio o llevaba “la manceba al domicilio conyugal”. O hechos constitutivos de una democracia perseguidos ferozmente por las tiranías.

También es cierto que hay un núcleo de hechos que suelen considerarse delitos en todas las épocas y latitudes. Y además conviene destacar que antes del fenómeno de la secularización, acaecido en Occidente, el Derechos se entendía como una emanación de la divinidad, el gobernante era un dios o era asistido por una casta sacerdotal, intérprete auténtica de los designios sagrados con lo que los hechos perseguibles no solo eran delitos, sino también pecados.

Delincuentes son aquellos que según el Derecho aparecen como responsables jurídicamente del hecho tipificado como delito. Es decir los autores, inductores o cómplices de los mismos, por intención o negligencia (con las matizaciones que introducen en su valoración las circunstancias agravantes, atenuantes o eximentes). Esto es un avance de la civilización, ya que antaño podían castigarse hechos que carecían de toda relación subjetiva con el autor o autores, simplemente por las consecuencias de los mismos. Hoy admitimos una responsabilidad objetiva en cuanto a la reparación civil de los daños sufridos, pero no, por ejemplo, la punibilidad de su dueño por los actos cometidos por un animal. Más aún, en otras épocas, los padres u otros miembros de una familia o vecinos de una población podían ser castigados por delitos cometidos por uno de sus miembros.

Víctimas de un delito parece que todos sabemos quiénes son. Pero ¿eso es cierto y en todos los casos?. Para empezar, está la cuestión discutida entre los juristas de si puede haber delitos sin víctimas. En nuestro país se están persiguiendo como delitos, hechos puramente simbólicos, como la quema de banderas o de ciertos retratos. Hechos que en otros países pueden ser censurados socialmente, pero que se reconocen permitidos por las libertades democráticas.

Llaman la atención los delitos cuyas víctimas directas, en su vida, su integridad física, o en sus bienes inmateriales o físicos, pueden ser fácilmente identificadas. Luego están las indirectas, los familiares o próximos de aquellas que sufren moralmente las consecuencias de esas agresiones. No solemos pensar en otras personas que también sufren las consecuencias de esos actos delictivos. Es fácil intentar ponernos en el lugar, por ejemplo, de unos padres que han sufrido el dolor de perder a un hijo asesinado y sentir la natural conmiseración. Pero ¿qué pensar de los padres de un hijo que fríamente ha cometido ese asesinato?. ¿No será tan lacerante el horror de haber traído al mundo a una persona capaz de haber realizado tal crimen?.

Luego están los delitos cuyas víctimas son tan numerosas que casi se vuelven o se procuran hacerlas invisibles. Son los cometidos por dirigentes y esbirros del crimen organizado o jefes de Estado genocidas o que inician guerras en las que mueren innumerables combatientes, suyos o enemigos, y sobre todo poblaciones civiles indefensas. O esos delincuentes de guante blanco, cuyas actividades financieras especuladoras, al margen o al borde de la legalidad, condenan a millones de seres humanos a la pobreza, con sus secuelas de malnutrición, enfermedad y muerte. O los mercaderes de armas, droga o trata de esclavos, sexuales o laborales.

Lo terriblemente injusto es que no todos los delitos son perseguidos, aunque sean atroces. El cuerpo diplomático y los jefes de Estado tienen reconocida impunidad jurídica, son irresponsables penalmente. Los poderosos suelen librarse de ser llevados ante los tribunales, aunque cuando dejan de serlo pueden acabar en esa tesitura. Entre ellos se protegen. Para acabar con esas leyes de punto final, se aceptó como principio de Derecho Internacional la no prescripción de los crímenes contra la humanidad. También puede llevar a una impunidad práctica, la desidia de los órganos estatales encargados de investigarlos. Aquí, tenemos los casos del proxenetismo declarado y los abusos para acogerse al supuesto de despenalización del aborto por peligro para la salud psíquica de la madre que son clamorosos.

El Derecho procesal moderno se basa en tres supuestos: la existencia de un Poder judicial independiente e imparcial (la justicia privada de la que se encargaban los familiares de las víctimas nos parece hoy inaceptable), la presunción de inocencia de todo acusado y la existencia de unas garantías en juicios justos y con defensa de abogado, nombrado por el reo o de oficio. La intervención mediática que hoy se da, condenando o absolviendo de antemano, ante la opinión pública, en ciertos delitos viola esos principios. Resulta además peligroso, por la carga emocional que despierta, en supuestos en que se da participación popular a través de jurados.

Para sancionar los delitos se establecen las penas. ¿Con qué criterios?. Los clásicos de castigo y de ejemplo. Así había algunas que casi han desaparecido como el destierro, la tortura o las mutilaciones, aunque todavía hay países en que se aplican. Sigue la pena de muerte, ese castigo definitivo y atroz, índice de la barbarie de los Estados que aún la mantienen. Hay bastantes casos documentados de errores judiciales que ha llevado a que la sufran personas inocentes del delito del que eran acusados.

Quedan las de privación de libertad y las pecuniarias. Todos sabemos lo difícil que debe resultar cobrar las cantidades impuestas, por la ocultación de bienes que se ponen a nombre de familiares o íntimos. De ahí que la cárcel, en períodos más o menos largos, sea el destino común de los reos condenados. Lo que resultas sospechoso es el gran número de enfermos mentales que hay entre la población reclusa. Si a eso añadimos que pobres y extranjeros se apiñan en ellas, podremos dudar de la equidad del sistema. La función rehabilitadota de la prisión es aún una utopía, por falta de medios y de sensibilidad social. Además, con la puesta en libertad, por cumplimiento de condena o en permisos, de reclusos altamente peligrosos y difícilmente rehabilitables (caso de delincuentes sexuales) con la alarma social que producen, no es de extrañar la situación. El problema es duro, la cárcel no educa sino para más crímenes en la mayoría de los casos.

Por eso, en delitos menores, se ofrece a delincuentes por drogas la posibilidad de sustituir el internamiento en centro penitenciario por otro en un entorno de rehabilitación terapéutica. O las experiencias para intentar la mediación penal entre delincuente y víctima, en forma lógicamente voluntaria para ambas partes, para que reconociendo aquel que ha obrado mal, pida disculpas y se ofrezca para reparar en lo posible el daño causado. En otros países, se ha avanzado más por estas vías, dignas de imitación.

15 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por cristiana 11.10.08 | 20:17

    En el apocalipsis, cuando luchan los angeles de Dios con los malos, lo que hace Dios es encerrarlos por el tiempo que le parece justo,según sus obras.Y por haber una mejor justicia, es por lo que despues se habla de un mundo mejor .

  • Comentario por cristiana 11.10.08 | 20:10

    Pena de muerte no ,Dios lo dice en los mandamientos NO MATARAS, pero pena perpetua para quien se lo merezca por supuesto.

  • Comentario por Doc 10.10.08 | 21:34

    No diríamos que está justificado matar a un feto cuando no haya otra opción y se ponga en riesgo la vida de la madre. Decimos que siempre tenemos que intentar salvar a ambos, abogar por la vida de madre y niño.

    Aún falta que el Catecismo diga también que en ningún caso está justificado matar a una persona presa e indefensa. Falta que se diga que tenemos que intentar por todos los medios conseguir una vida integrada y digna para todas las personas. La pena de muerte para un preso, nunca es una opción.

  • Comentario por Doc 10.10.08 | 21:27

    Interesante la relación entre delito y pecado.

    Me llama la atención cómo la religión católica en algunos temas ha ido a remolque de las apreciaciones jurídicas y de las conquistas del humanismo.

    Hasta hace apenas una década, el Catecismo abogaba por la pena de muerte. Aún se puede ver la discusión del tema en

    http://es.catholic.net/temacontrovertido/330/1748/articulo.php?id=91

    ...

  • Comentario por Pilar 10.10.08 | 21:21

    Está claro que es necesaria una reforma, comenzando por implantar una verdadera democracia en la que se de, en la práctica, la necesaria división de poderes; una educación cívica adecuada y unas leyes basadas al menos en el sentido común. Unos jueces con imaginación para aplicar dichas leyes (léase Calatayud), y un sistema penitenciario actualizado dotado de presupuesto para mantener unas prisiones (siempre serán necesarias) que cumplan la misión reeducativa de los "internos".
    Lo que tenemos a la vista está: masificación inhumana en cárceles, justicia ¿tutelada?, códigos caducos, privilegios, indefensión de muchos, desigualdad efectiva de los ciudadanos ante la ley...
    La justicia es la principal asignatura pendiente de nuestra inmadura democracia.

  • Comentario por Pilar 10.10.08 | 21:19

    Clarificador e interesante artículo del profesor Zabala.
    Toca todos los aspectos referentes al tema: poder judicial, ley, delito, sanciones y hasta las argucias de los poderosos para eludir las consecuencias de sus delictivos actos.
    Comenzando por la educación, base de cualquier convivencia civilizada, como veíamos en el tema del burka, y continuando con ¿la independencia del poder judicial?, para terminar con las sanciones que quedan reducidas a la privación de libertad de unos pocos miles de desgraciados que han tenido la mala fortuna de ser pillados con las manos en la masa.
    Ni los gobernantes, ni los banqueros, ni los políticos de poca o mucha monta, ni los ricos que puedan pagarse un buen bufete de abogados .... van a la cárcel. Allí sólo están los enfermos, psicópatas, ladronzuelos y algunos terroristas....ah! y Mario Conde que fue a dar - incomprensiblemente-con sus huesos en el trullo,
    Está claro que es necesaria una reforma, comenzando por implantar una...

  • Comentario por Doc 10.10.08 | 21:19

    Muy acertada la apreciación de la elevada tasa de enfermos psiquiátricos que hay en las cárceles. Debería existir un cuerpo de médicos especializados, suficiente para abordar un problema que por el momento es de difícil solución, ya que las psicopatías por el momento no suelen responder bien a los tratamientos existentes. Apenas en las dos últimas décadas se han comenzado a localizar en el cerebro las diversas funciones implicadas en las tomas de decisiones y en el aprendizaje derivado de las consecuencias.

  • Comentario por Doc 10.10.08 | 21:12

    Un lujo de artículo. Gracias.

    Sin duda, mucho por hacer en un sistema penitenciario que no ha evolucionado hacia las metas planteadas por la constitución. Es lamentable que no haya voluntad de iniciar mejoras. Constituir un grupo técnico de expertos. Evaluar las soluciones, las vías de reeducación y reinserción, examinar estrategias de otros países como las que que menciona el final del artículo...

  • Comentario por logos 10.10.08 | 19:28

    las cosas y el mercado de trabajo.
    Tercero, una norma Constitucional: el fin de la Sociedad es implementar un puesto de TRABAJO a todo ser humano, para el que se asegurará un INCENTIVO económico de poder adquisitivo en relación directa con el rendimiento y producción de cada uno frente al Producto bruto total.
    Se acabó el desempleo, y comienza una era de PRODUCCIÓN.
    Todo lo demás, las cárceles, la policía, las 'naciones', los ejercitos, etc... vendrán a menos, y los internos que haya serán atendidos por un cuerpo de ciudadanos especializados en psicología, en medicina, en terapias conductuales, con mucho espero, alentados por el poder adquisitivo efectivo y real que el Sistema les ofrece. Se trata, en suma, de que el ser humano quiere un ORDEN que ha de venir primeramente de la ECONOMÍA.
    En cuanto a Dios, ¿no te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios? Ya está habitando Él las moradas del alma de aquellos que han nacido al Espíritu.

  • Comentario por logos 10.10.08 | 19:27

    abusando en exceso de todo el Demos durante cientos de años. El bien protegible es el poder adquisitivo del ciudadano; y aquellos que lo han depredado, no solamente han depredado los ahorros, el empleo, y las casas de millones de trabajadores, profesionales, esforzados
    , sino que además está causando la miseria, el hambre, y la muerte de otros millones de seres humanos.

    Primero: una medida Económica. La fijación de un Límite a la Riqueza Personal en el total de bienes, productos, y servicios, que un ser humano pueda físicamente consumir, ocupar, tomar. Se acabó la crisis
    'financiera' para siempre, pues queda sustituido el Dinero (una sustancia que se acumula INFINITAMENTE, y por lo tanto, cancerígena), por otro medio de pago que digitalmente en apunte contable represente el poder adquisitivo de cada uno.

    Segundo, una medida en el ámbito penal:
    Pena de muerte para quien maquine los medios de producción para alterar a la baja los precios de la...

  • Comentario por logos 10.10.08 | 19:25

    televisivos y medios de difusión todo el abanico del Clero político.

    En la Gran Depresión muchos ciudadanos
    de América y Europa murieron de hambre y en desempleo. Y fue la clase media la que al final estaba 'madura' para que otro camino se impusiera como via para la sociedad humana. El arbeit -TRABAJO- se impuso en la clase media y trabajadora de Alemania como el mayor deseo -y necesidad- tras años de sufrir
    desde el Crack de la misma bolsa en el año 29, y bastó una chispa para que la humanidad quisiera otra andadura que la 'establecida'. Hoy, aún a pesar de nuestros temores a admitirlo, el hecho es que lo que desea TODA comunidad que se encuentra en recesión -y las hay en toda Africa, America, Europa, Asia- es... TRABAJO y PRODUCCIÓN.

    ¿Es posible conseguirlo?. No por la Bolsa, porque ya el Demos la aborrece, y aborrece la especulación, los chinos grandes inversores aborrecen el dólar -los ha defraudado-, y las entidades financieras han venido abu...

  • Comentario por logos 10.10.08 | 19:24

    'justificada' -en su tiempo- la pena de muerte que la Biblia establece para las relaciones prematrimoniales, y también por el delito de 'opinar' contra Dios, porque el primero protegía la descendencia legítima en una sociedad incipiente en el neolítico, y el segundo protegía un saber general de que se había de pertenecer a la fe común, la Torah, y se debía perseguir la apostasía. La fe, unida a la ley, era la cohesión SOCIAL. Herodoto ya sabía esto: en cada pueblo hay diferentes bienes protegibles hacia los que la Ley se dirige. Pero siempre está como telón de fondo la comida.

    Así las cosas, el Demos debe hoy ponerse firmemente en su lugar. Pues los Partidos de derecha, izquierda, y centro, no lo van a hacer. Tenemos que establecer los BIENES PROTEGIBLES, a fin de poner a esta sociedad en un camino de PRODUCCIÓN, y para ello tenemos que entrar de lleno en la Economía dejando de lado las prédicas llenas de escogidas palabras que nos imparten desde sus respectivos púlpitos

  • Comentario por logos 10.10.08 | 19:23

    te y el Socialismo de otra. Los especuladores de la élite, que son los verdaderos artífices y guardianes del PODER Legislativo, que es el mayor poder que existe, han fijado las leyes a su medida, y establecido para su Nobleza Financiera los privilegios (de privare=robar, y legge= por ley) que todos estamos viendo y por los que virtualmente se nos ha despojado, al grueso de El Nosotros, del poder adquisitivo y también de empleos; de la otra parte se les oprime con la situación creada por la ausencia de Ideas del Socialismo para motorizar la PRODUCCIÓN, unida a un mar de demandas sociales que se exigen para cubrir necesidades de millones de hombres en desempleo, en una situación que ni Socialismo ni Capitalismo pueden
    'manejar'. Esto ya no es cuestión
    'nacional', sino global.

    Siguiendo el conocimiento en clave jurista del autor del artículo, haciendo una reflexión en larga perspectiva que nos brinda el Derecho comparado y su historia, tenemos que aceptar como 'j...

  • Comentario por logos 10.10.08 | 19:20

    "XRISIS".
    Preciosas palabras del profesor Zabala en este artículo, pues son delicia en cuanto pone de manifiesto su conocimiento de un Derecho liberado de todo matiz de fundamentalismo, y se percibe en el pensamiento de lo colectivo que ya están los campos preparados para un cambio profundo. Toda evolución requiere la pieza escondida que el logos presocrático guarda: 'Todo Fluye', panta rhei,... frente al contrario. Cuando deviene una situación de inestabilidad en el statu quo... viene también la 'Xrisis'
    , que en griego tiene un etymo verdaderamente revelador: el 'Juicio' del que saldrá una nueva andadura: o perecer, o hacerse más sólidos.

    "Delito es toda conducta desviada de aquellas que la comunidad considera aceptables" dice el artículo. Y, a cierta altura del abuso de lo que todos consideramos como no aceptable, se levanta la clase media, que ha sido,
    como en sucesivos ensayos de la sociedad, materialmente 'emparedada' entre el Capitalismo de una par...

  • Comentario por pedro zabala 10.10.08 | 17:23

    A la vista de todo ello, ¿no resulta necesario pensar en una profunda reforma tanto del derecho penal como del sistema penitenciario?. ¿Pero, ¿es posible hacerlo en la dirección acertada sin cambiar también profundamente esta sociedad basada en el individualismo acumulador y competitivo?. ¿Â qué esperamos los que intuímos el camino para llegar a otro mundo más justo y solidario para trabajar coordinamente en esa dirección?

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