Domingo 27, tiempo ordinario, ciclo A. Mt 21, 33-43. Los renteros homicidas. Este evangelio, que Mateo ha tomado de Mc 12, 1-12, retocándolo en algunos punto clave ofrece una de las parábolas más significativas del Nuevo Testamento, una durísima narración que entiende la historia de los hombres como lucha a muerte por la herencia. Los dueños actuales del mundo (en este caso se llaman «sacerdotes y senadores», poder religioso y civil: Mt 21, 23) han querido apoderarse de la “herencia” de la vida, matando para ello al Hijo (es decir, a los seres humanos, a los pobres) para enriquecerse ellos. Así han matado de hecho al mismo hijo del “amo”, que es el Hijo de Dios. Son los poderes ideológicos, militares, económicos y políticos, que viven a costa de la muerte. No hay que explicarlo mucho, en tiempos de dura recesión, como la nuestra, en un día en que mueren más de 40.000 personas de hambre, por la codicia (el deseo de herencia) de otros. Pues bien, la parábola dice que “se les quitará el Reino y se dará a otro pueblo que reparta (comparta) los frutos”. Ésta es una palabra de juicio y condena contra todos los que gobiernan matando. Pero es una palabra de esperanza para los asesinados y explotados de la actualidad, porque “Dios” quitará el Reino a los asesinos y se lo dará a ellos. Leamos, sintamos, temamos, gocemos.
Mateo 21, 33-43
En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los senadores del pueblo: "Escuchad otra parábola: Había un propietario que plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó en ella un lagar, construyó la casa del guarda, la arrendó a unos labradores y se marchó de viaje. Llegado el tiempo de la vendimia, envió sus criados a los labradores, para percibir los frutos que le correspondían. Pero los labradores, agarrando a los criados, apalearon a uno, mataron a otro, y a otro lo apedrearon. Envió de nuevo otros criados, más que la primera vez, e hicieron con ellos lo mismo. Por último les mandó a su hijo, diciéndose: "Tendrán respeto a mi hijo." Pero los labradores, al ver al hijo, se dijeron: "Éste es el heredero: venid, lo matamos y nos quedamos con su herencia." Y, agarrándolo, lo empujaron fuera de la viña y lo mataron. Y ahora, cuando vuelva el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores?" (a) Le contestaron: "Hará morir de mala muerte a esos malvados y arrendará la viña a otros labradores, que le entreguen los frutos a sus tiempos." (b) Y Jesús les dice: "¿No habéis leído nunca en la Escritura: "La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente"? (c) por eso os digo que se os quitará a vosotros el reino de Dios y se dará a un pueblo que produzca sus frutos."
Una viña al servicio de los hombres
Esta parábola se encuentra entrelazada con la vida-muerte de Jesús y ha crecido con ella, hasta tomar la forma actual. Es una gran metáfora: no quiere ofrecer informaciones neutrales sino hacemos penetrar en el sentido de la muerte de Jesús, utilizando para algunos elementos simbólicos bien conocidos del Antiguo Testamento: Un hombre plantó una viña, la rodeó con un cercado... (Mc 21, 33). Es clara la referencia al canto de Is 5, 1-7 y puede haber una alusión a Gen 2-3: Dios ha puesto a los hombres en el jardín del Edén, que aparece así como una viña, para que la cultiven y consigan frutos.
Ésta es una parábola dirigida a los “dueños” que eran en tiempos de Jesús los sacerdotes y senadores del pueblo, a los dueños que son siempre los ricos (a los jefes del judaísmo del tiempo de Jesús, a los reyes y señores…), aquellos que engordan matando, aquellos que viven comiendo la herencia de los otros, es decir, de todos. Es una parábola que les recuerda (y nos recuerda) que no son (no somos) “dueños absolutos” de su riqueza (del reino, del sacerdocio, del rabinato, de la economía). No son dueños, sino administradores al servicio de la “empresa” de Dios, cuyos beneficiarios son los pobres, los necesitados.
El drama. Unos asesinos. Matar para conseguir la herencia
La parábola supone que el dueño (Dios, el amo/amigo de los pobres) ha enviado a sus servidores para que recuerden los viñadores que no son dueños absolutos, que no pueden hacer lo que se les antoja con su finca (con su dinero, con su vino, con su imperio…); que ellos son renteros y que, por tanto, deben administrar su tierra y bienes al servicio de las prioridades de del dueño (de Dios), que son los pobres y los necesitados.
La parábola cuenta la historia de unos “viñadores” (administradores, renteros) que se creen dueño absolutos de su finca/viña (de su negocio, dinero), que lo cultivan todo al servicio de sus intereses y que “matan” a los enviados del dueño. Éste es el tema de la historia humana, la gran tragedia: administradores de unos bienes que no son suyos (los han recibido como préstamo, al servicio de todos), los renteros quieren hacer “propietarios”, dueños de una “propiedad privada”, para sí mismo, para el crecimiento de sus intereses. Por eso, lógicamente, para que la viña produzca y produzca, para ellos, tienen que matar a los enviados y criados del dueño (es decir, a los más pobres).
Tenía el dueño un hijo querido, todos los asesinados…
Es muy normal que los oyentes de la parábola se hayan puesto a cavilar. ¿Por qué no ha mandado el amo (Dios) a sus soldados (marines o legionarios) para proteger a sus siervos, para defender sus intereses? ¿Cómo los deja morir, uno tras otro, en manos de los renteros violentos? ¿Por no ha tomado medidas ese amo…?
Pero vengamos a la parábola. La solución normal de casi todos los relatos de este tipo suele ser la de anunciar un nuevo intento (¡un tercer intento!) ya eficaz, para lograr la justicia. El amo (Dios) tendrá que mandar un siervo más fuerte que todos los anteriores, dotado de grandes poderes, para conseguir lo pretendido. Tendrá que mandar al ejército con los recaudadores…
Pero, de pronto, cuando esperamos los cañones, descubrimos que la parábola toma un camino distinto. El amo (Dios) no responde con violencia a los violentos, sino con una mayor «debilidad de amor», con un nuevo y más profundo intento en línea de no violencia
Por último les mandó a su hijo, diciéndose:
Tendrán respeto a mi hijo." (Mt 21, 37)
Esta era la última oportunidad, tanto para el dueño como para los arrendatarios. Era la última oportunidad y así vemos cómo cambia el mismo lenguaje del evangelista: mientras los arrendatarios han ido creciendo en violencia, el amo crece en ternura e impotencia, de tal forma que al final manda a la viña a su propio hijo querido (ui`o.n avgaphto,n), sin armas ni poderes legales.
El dueño responde de esa manera a la violencia del sistema (arrendatarios) con la suprema no-violencia del amor, dando a los renteros lo más grande que tiene: su propiohijo. De esa forma, el texto nos sitúa ante uno de los temas centrales de la tradición israelita:
– evoca la historia de Isaac, a quien su padre debía sacrificar,
– pero también remite a la figura del rey mesiánico de 2 Sam 7, 14 y Sal 2, 7
– y, sobre todo, al destino del siervo «elegido» de Is 42, 1 y del asesinado de Sab 2, 13-18..
Es como si el final de la historia de Israel hubiera quedado pendiente y tuviera que definirse ahora. El amo pide las “rentas” con amor, sin armas. ¿Qué harán los renteros? ¿Cómo responderá el amo ante lo que ellos hagan?.
El asesinato. Una pregunta abierta
Es posible que en un primer momento, la parábola hubiera terminado aquí, con estas preguntas, dejando la respuesta y solución en manos de los oyentes/actores (como sucedía en Lc 15, 32, donde ignoramos si el hermano mayor acogerá o rechazará al pródigo que ha vuelto). Entendida así, esta parábola más breve (Mt 21, 33-37) tendría pleno sentido y podría interpretarse como una expresión narrativa y simbólica de la trama de Jesús: la historia sigue abierta, el hijo viene, el desenlace pertenece a los actores (los renteros y Jesús), pues ellos son quienes deben escribir este pasaje y terminar este relato con su vida o con su muerte. Son ellos los que deben concretar el sentido de la trama, de manera que sepamos sin los renteros seguirán siendo renteros envidiosos o descubrirán que ellos son hijos con el Hijo querido del Amo.
Pero los labradores, al ver al hijo, se dijeron: "Éste es el heredero: venid, lo matamos y nos quedamos con su herencia." Y, agarrándolo, lo empujaron fuera de la viña y lo mataron. Y ahora, cuando vuelva el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores?" (Mt 21, 39-40)
El tema es la Herencia (h` klhronomi,a), es decir, la adquisición de la viña, que hasta ahora parecía arrendada y que los renteros quieren conquistar por la fuerza, para hacerla propia, matando para ello al Heredero (o` klhrono,moj). Quizá ha sido Jesús quien ha formulado ese final, diciendo que los renteros mataron al hijo querido, anticipando aquello que podría sucederle… Quizá ha sido la misma comunidad cristiana la que ha formulado este final, indicando que los “dueños” (los que se han creídos dueños de la “finca” de Jerusalén) han matado al Hijo Querido.
Los tres protagonistas
Sea quien fuere el que la ha formulado así, la parábola supone que este asesinato ha llegado hasta el mismo corazón de Dios, pues los renteros (hombres de ley impositiva) han matado a su «hijo querido» (signo de gracia). Desde este fondo podemos descubrir ya que el verdadero señor de la parábola no era un arrendador codicioso, sino un Dios de gracia, pues ha entregado a su mismo Hijo en manos de los hombres. En este figura del Hijo y en la trama de muerte (y de gracia) pueden vincularse todas las diversas historias que hemos venido contando en este libro, pues ellas desembocan en este gran meta-relato del Hijo asesinado.
(1) Por un lado están los renteros, que se sitúan en el plano de la ley y actúan con violencia, para apoderarse de la viña y volverse propietarios violentos de todo lo que existe.
(2) Por otro lado se revela dueño querido (el Dios de gracia) que envía a su Hijo desarmado, para que los hombres comprendan que no son arrendatarios de un Señor celoso, sino amigos del dueño de la viña.
(3) Finalmente está el Hijo querido, que se deja matar, después de haber mostrado con su misma venida y filiación amorosa el amor del Padre (que es el dueño de la viña).
Entendida así, está parábola revela el mecanismo central de la historia, mostrando las dos caras de la realidad
(1) Sabe, por un lado, que este mundo se edifica sobre cimientos de envidia y deseo posesivo, de violencia y muerte. Los renteros tienen envidia de Dios y precisamente por eso son renteros. No quieren compartir lo que son, ni lo que tienen y para defenderlo están dispuestos a matar al mismo Dios.
(2) Pero la parábola sabe, al mismo tiempo, que hay algo más grande que la envidia y violencia de los renteros: el sentido de la muerte del Hijo (el sentido de la muerte de los asesinados) y la respuesta de Dios, es decir, del amor «¿Qué hará el amo de la viña?».
Las tres respuestas.
El texto introduce tres respuestas, que son distintas, aunque pueden vincularse.
(a) Le contestaron: "Hará morir de mala muerte a esos malvados y arrendará la viña a otros labradores, que le entreguen los frutos a sus tiempos."
(b) Y Jesús les dice: "¿No habéis leído nunca en la Escritura: "La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente"?
(c) por eso os digo que se os quitará a vosotros el reino de Dios y se dará a un pueblo que produzca sus frutos.".
La primera respuesta (a) es de la gente que escucha (es la respuesta normal de la dura historia humana, en línea de violencia). La segunda respuesta (b) es de Jesús, una respuesta de gracia: Dios ofrecerá vida allí donde los violentos han matado a su Hijo. La tercera (c) se pone en boca de una persona que habla en nombre de Jesús, pero que indudablemente es un profeta posterior de la Iglesia, que toma el nombre y la autoridad de Jesús para condenar a los asesinos del Cristo.
1. Primera respuesta. La gente responde en clave de talión. «Vendrá el amo, matará a los viñadores y dará la viña a otros». El texto (Mt 21, 40-41) siente la dificultad de poner esa palabra en boca de Jesús y deja que sean algunos oyentes los que respondan así, condenándose a sí mismos al hacerlo (quizá sin saberlo). Los que responden así siguen entendiendo la parábola en clave de violencia y piensan que Dios tiene que actuar por ley, condenando por ella a los asesinos. En esa línea se sitúa la justicia punitiva del mundo, que sigue condenando a los hombres bajo el dictado de una ley de violencia infinita, porque supone que Dios es violento y, tras un tiempo de paciencia, en que ha dejado que los hombres asesinen y maten a los justos, vendrá a manifestarse en forma de vengador incontenible, como suponen muchos apocalípticos y una de las lecturas posibles del libro de la Sabiduría.
2. La respuesta de Jesús, se sitúa en línea de gracia escatológica. Cambia el tono del discurso, el narrador aparece en primera persona y aduce un pasaje misterioso de la Escritura, abriendo un sentido distinto a toda la historia precedente: «La piedra que rechazaron los arquitectos se ha convertido en piedra angular, ha sido Dios quien lo ha hecho y es algo admirable a nuestros ojos» (Mc 12, 10-11, con cita de Sal 118, 22-23). Dios no es violento, no construye con métodos de talión, respondiendo a la violencia de los renteros con una violencia más alta, sino que se manifiesta en su verdad más honda, como gracia. Este es el Dios que construye en amor el edificio de la historia humana, respondiendo con su gracia a la violencia y ley del mundo. De esa forma el mismo Jesús, asesinado y expulsado de la viña aparece como pieza esencial de la nueva construcción. Frente a los que matan o expulsan viene a revelarse el Dios que construye por Jesús el edificio de la gran familia humana, a partir de los asesinados y expulsados.
3. La tercera respuesta es una profecía apocalíptica que parece muy dura, pero que puede se consoladora: “se os quitará el reino y se dará a un pueblo que comparte los bienes…”. Ésta es una palabra durísima, que tiene dos partes. (a) Se os quitará el Reino… Se supone que Dios “quitará el Reino, quitará el poder a los que lo han tenido hasta ahora”, pues han mandado matando a los inocentes…¿A quiénes tendrá que quitar el poder, a qué reyes, a qué administradores, a qué sacerdotes). (b) Y se le dará a un “pueblo” que produce sus frutos, en amor, que los comparte. ¿Dónde está ese nuevo pueblo que produce, reparte, comparte en gratuidad, para todos...? ¿Quiénes son esos nuevos gobernantes-administradores-sacerdotes al servicio de los pobres, de los “hijos, en amor? ¿Los emperadores romanos ya convertidos al cristianismo, como Constantino? ¿Los reyes cristianos de occidente, como Enrique VIII protector de la fe o Felipe II, rey cristianísimo? ¿dónde están esos nuevos administradores del Reino de Dios, que es el reino de los pobres: son los revolucionarios del terror en París el 1794? ¿son los bolcheviques del 1918? ¿Son…? ¿O esa palabra de Jesús no se puede cumplir en esta tierra, pues nadie puede administrar dineros de verdad para los pobres?
Una reflexión básica sobre Dios y sobre los renteros
Esta es la historia que Jesús ha contado en el momento culminante de su controversia, introduciéndose en ella, para definir de esa manera las diversas perspectiva de la historia humana. Precisamente aquí, ante la vida de Jesús, pueden definirse los caminos de la vida humana y trazarse las diversas antropología. Jesús ha entrado en Jerusalén, ha realizado su signo en el templo y de esa forma ha suscitado una fuerte disputa de familia que puede resolverse de dos formas, que reflejan las dos primeras respuestas del texto:
Primera respuesta. Matar a los asesinos. La lógica de este mundo es lógica de muerte.
Aquellos que han matado a los siervos del amo, aquello que han matado al Hijo (los que han matado a otros) deben morir. Así responden de un modo directo los oyentes de la historia. No hay más ley que el talión: quien a otro mata ha de morir… Matemos pues a todos los asesinos, con sus cómplices… Empecemos matando a los asesinos directos, sigamos matando a los instigadores, continuemos con los que sostienen o apoyan este sistema de muerte (a los dueños de una economía que se eleva sobre la muerte de 50.000 personas al día, por hambre, mientras sobran recursos…). ¡Matemos, matemos¡ ¿Qué quedaría, quien quedaría?
Esta respuesta (hará morir de mala muerte a esos malvados y arrendará la viña a otros labradores, que le entreguen los frutos a sus tiempos…) no es de Jesús, no es la respuesta cristiana, pues la experiencia pascual ha mostrado precisamente lo contrario: Dios no ha querido matar a los asesinos de su Hijo, sino al revés: les ha ofrecido la gracia del perdón a través de ese mismo Hijo. El talión pertenece a los renteros, que quieren aplicárselo por ley al mismo Dios, como si Dios fuera un poder legal trascendente que termina haciéndonos a todos esclavos de su ley. Conforme al talión la vida humana sería un proceso de delito y castigo sin fin, un talión infinito de violencia.
Segunda respuesta. La lógica de Jesús
Jesús afirma que Dios ha querido edificar y ha edificado un mundo nuevo sobre bases y cimientos de gratuidad amorosa, estando incluso dispuesto a dejar que maten a su Hijo querido, para expresar de esa manera su Vida más honda, que es amor gratuito. Por eso, en contra de las leyes del talión, el verdadero Dios no puede matar a los asesinos, sino que les ofrece la gracia y vida de su Hijo, para que asuman el camino de la gracia y se introduzcan en la nueva edificación.
Los renteros, hombres de ley, pretendían construir su humanidad (tomar la viña) asesinando al hijo querido, es decir, negando la gracia. Solo así, por ley violenta, ellos pueden asegurar su edificio de ley… sólo se pueden elevar matando a otros.. y suscitando así una nueva violencia, una guerra sin fin, por la propiedad de la viña. Pero Jesús no quiere responder matando, sino ofreciendo su vida como “piedra de base” para un nuevo edificio en el que quepan todos, sin tener que matar a los pobres, desde los más pobres…
Tercera respuesta. Un cambio del sistema (cambio de los dirigentes del reino)
Para que surja el nuevo edificio (la nueva humanidad del perdón) es necesario un tipo nuevo de vida, como el de Jesús, que condena el sistema injusto y que ofrece su vida, su cuerpo, como piedra de base para un edificio de amor en el que quepan todos. De esa manera, Jesús quiere presentarse como testigo del Dios de la gracia, de manera que está dispuesto incluso a morir para que triunfe gratuitamente la gracia.
Desde ese fondo se entiende la tercera respuesta (por eso os digo que se os quitará a vosotros el reino de Dios y se dará a un pueblo que produzca sus frutos) marca un camino sorprendente de esperanza.. No habla de castigo (¡no se mata a los malvados!), ni de venganza (¡se destruirá a los asesinos!), sino del surgimiento de un nuevo orden y camino de Reino, algo que es bueno para todos.
a) Lo mejor que les puede pasar a los “dueños actuales del sistema” (dueños políticos, dueños económicos…) es que les quiten el reino. Lo mejor que les puede pasar a los gobernantes actuales (que gobiernan sobre la sangre de los profetas y pobres) es que les derriben de sus tronos (¡magnificat!). Es lo mejor, porque sólo “si se les quita el reino”, en su forma actual, podrán ser personas, aprender a vivir en gratuidad. Lo mejor que le puede pasar a un jefe de gran empresa actual, de gran corporación actual, de gran reino actual… es que le quiten el poder, que le dejen la calle, en la pura calle, para que deje de matar (o a vivir de la muerte de los otros) y para que aprenda a ser persona.
b) El Reino se les dará a otros que den sus frutos, que los compartan en gratuidad… ¿Esto es una promesa o una utopía? ¿Se podrá crear un orden que ya no esté fundado sobre la muerte de los pobres, una economía que se edifique sobre la miseria y el asesinato de los “hijos” de Dios? El evangelio supone que sí. La parábola no habla de matar (o quitar el reino) a unos “malos judíos especiales”, sino a todos los que viven de la muerte de los otros (sean judíos o griegos, hombres o mujeres, como dirá Gal 3, 28).
Una respuesta consoladora, exigente
Aquí no se dice que Dios matará a los Judíos “asesinos”, como algunos han dicho al leer esta parábola; aquí no se habla de matar ni a “judíos” ni a “gentiles”, sino sólo de “quitar el Reino”… y esa es una buena noticia.
(1) No se habla de los judíos como pueblo sino de aquellos “renteros” (cristianos o judíos, musulmanes o ateos…) que son capaces de matar a otros para asegurar su propia esencia. ¿Qué se les puede hacer a esos? ¡Sólo una cosa: quitarles la autoridad, quitarles el Reino!.
(2) ¿Se dejarán quitar el reino, abdicarán en paz…? Imaginemos a todos los magnates actuales el poder, del ejercito y de las finanzas… De ellos (y de otros bandidos del mundo, del tipo que fueren) depende la muerte de muchos… ¿Quién hará que abdiquen, que empiecen, que empecemos todos, un camino de reino al servicio de la vida?
(3) Esa promesa de Jesús (se os quitará el reino y se dará a un pueblo que produce frutos….) nos sitúa ante la utopía de una autoridad o poder que no mata para defenderse, sino que “produce frutos”, es decir, que anima, alimenta y promueve la vida de los otros. Los frutos de la viña son para todos; los que tengan la viña a su cargo tendrán que procurar que los frutos sean para sus dueños (para los pobres) y no matar a los herederos.
(4) La parábola nos sitúa por tanto ante la sorpresa de un “cambio”: será posible que la autoridad la tengan una personas (judíos, cristianos, ateos…) que en vez de matar para quedarse con los frutos sean capaces de repartir gratuitamente los frutos.
Conclusión
Hemos dejado muchas otras cosas de la parábola en el aire… (a) La referencia a Jesús. Esta parábola está contada en el contexto de la vida de Jesús… como una parábola abierta, cuyo fin lo tendrá que dar la misma historia (¿matarán a Jesús?). (b) la referencia concreta a Israel y a sus autoridad… En el fondo está la esperanza de surgimiento de un Israel distinto…
Pero con lo dicho basta. Está es una parábola que quiere superar el talión, situándonos ante la gracia del Dios que construye el reino sobre los rechazados y asesinados (sobre las víctimas de la historia se puede edificar una casa/templo/viña que sea lugar de vida para todos). Es una parábola que nos sitúa ante la utopía de un cambio histórico: No queremos matar a los “asesinos”, pero Jesús nos ha prometido que ellos no tendrán el reino, que no podrán seguir matando. Nos ha prometido que el Reino podrán tenerlo aquellos que dan frutos, es decir, los que acogen a los pobres, los que aman.
La parábola, como reflexión, está muy bien, pero como vaticinio un absoluto fiasco. Dijo Jesús a los viñadores: "Se os quitará el Reino de Dios y se entregará a un pueblo que rinda sus frutos". Me parece que a los viñadores ni se les quitó ni se dejaron quitar la viña, ahí siguen, utilizándola en provecho propio, quedándose los frutos que son el amor a Dios y a los oprimidos.
Yo también tengo una amiga...
Pero esta cuando no hablan de la palabra de Dios-a, se levanta y dic claramente que ese señor omite la palabra y está manipulando acorde con lo que él piensa y que como no suele ocurrir casi siempre va encaminado sobre la "moral casposa" de la jararquia...
Son formas de ver la realidad y de que se enteren todos-as, pues con solo coger el periódico puede que la tachen de loca... ¡Tan poco está mal, y se de lo que hablo!
Está claro que algo tienen que hacer los-as que aguantan los insultos a la inteligencia y al género en esas misas tredentinas.
Carmen
Menos mal que encuentro a alguien que entiende y sabe explicar esta parábola del evangelio de hoy. Los curas de mi parroquia salieron con banalidades, comparándonos con las uvas, diciendo que unos éramos como uvas verdes y otros como uvas amargas y otros uvas desaboridas, y ya no quise escuchar más... de ahi en adelante me fui mentalmente a pensar cosas más estimulantes.
A veces me dan ganas de decirle: deje padre que sigo yo; no lo hago para que no me tomen por pedante, pero podría hacerlo bastante mejor que él. Si no saben qué decir, ¿por qué no se callan?
Tengo un amigo cura que lleva muchos años diciendo que lo mejor que podría hacer la Iglesia jerárquica es callarse.
Y una amiga muy religiosa que cuando le revienta la homilia abre el periódico y se poner a leerlo para mostrar su desacuerdo.
Chapeau, Xabier, yo también te votaría para papa sino pensase como Bruzzone que este cargo debería desaparecer cuanto antes.
<...
Quizás supo Dios-a que iba a ocurrir cuanto sucedió más que nada porque los obreros partían de una sociedad a medias, es decir eran opresores de la otra mitad que no contaban para ello, hicieron sus leyes y normas para atar y oprimir aún más a quienes sol estaban para cuidar de la prole… El/Ella supo que su otra mitad no estaba presente.
Pero no creo que a Dios-a solo le interese aquellos-as que crecen en el Espíritu, Dios-a no es dualista y no rechaza a la carne quizás le interese más quienes sin crecer se hacen personas y humanas ante todo.
De todas formas es hablar por hablar, pues a Dios-a nadie le vio, escuchó…
Los Evangelios guardan muy pocas frases de Jesús, y ya sabemos que fueron escritas para ciertas comunidades de su tiempo con las problemáticas de entonces, y pese a que se puede dar en la mayoría hoy hay que guardar las distancias de todo los escritos y mirarlos con lupa no vayamos a ser legalistas y como los judíos de tiempo de Jesús
He puesto: Y a nosotros no puede pasar igual. Obviamente, quería decir: "A nosotros NOS puede pasar igual.
Pues sí que Dios les quitó a los comunistas el reino del comunismo: se desintegró cuando sus súbditos vieron que su mensaje estaba vacío. Así quita Dios quita los reinos, porque no es un señor con barba, sino una fuerza metafísica. Les quitó a los romanos el Imperio, cuando los esclavos se escaparon al Cristianismo y los patricios se vieron sentados sobre nada. Y a los visigodos, cuando sus súbditos abrían gozosos las puertas de sus ciudades a 3.000 jinetes de África y repartían entre el pueblo los latifundios de los obispos feudales Y a nosotros no puede pasar igual. Ya tuvimos un aviso cuando la mitad sur se pasó al Islam y ya está pasándonos cuando los europeos ricos, para los que hemos tergiversado y acomodado el Evangelio, entre el sucedáneo de paganismo y el auténtico, se están pasando al auténtico. Nuestro porvenir está en los países pobres, así que dejemos de imponerles las costumbres de los occidentales ricos, no sea que nos quedemos sin ellos.
La pregunta que nos hace el Evangelio hoy es muy fácil de entender y muy difícil de responder con honestidad: ¿aspiramos a ser “amos” o “servidores” de la viña del señor? (Ya no digo nada de “humildes” porque sería rizar el rizo. Todos estamos convencidos de que el “soberbio” es el otro). FIN
. Y en su testamento dejó bien claro que: «Ordeno a todos los hermanos no solicitar jamás privilegio alguno de la Corte romana, ni directamente ni por intermediario, ni para una iglesia ni para un convento, ni siquiera para poder predicar”. Como he dicho al principio, el Señor acabará perdonando a Israel, pero ¿y a nosotros los cristianos, que hemos pecado contra el Espíritu que nos ha enviado Jesús, el cual dijo que este era el único pecado que no se perdonaría “ni en este mundo ni en el otro”? Benedicto XVI, cuando fue elegido Papa, dicen que exclamó: “Soy un trabajador humilde de la viña del Señor”. Y. a continuación, se revistió con los ornamentos de ritual, recamados en oro y permitido que los potentados de la cristiandad le rindieran pleitesía.sigue)
De hecho, lo viene haciendo todo a lo largo de la historia del Cristianismo. Los llamamos “herejes” si su mensaje hace peligrar la hegemonía de quienes se han sentado en la cátedra de Pedro. Hubo un tiempo en que los quemábamos en la hoguera. Ahora solo los excomulgamos. También se suele utilizar otro sistema más sofisticado cuando el mensajero es realmente peligroso: se desvirtúa su mensaje. Esto lo vimos ayer, día de S. Francisco de Asís. Hemos sido capaces de pretender enterrar al Espíritu Evangélico, al que respondió Francisco, junto a su cadáver en la cripta de una lujosa basílica. El había inculcado a sus seguidores (como nos decía ayer Congar) que «Es de mayor dignidad "la ley privada" (la del Espíritu Santo) que "la ley pública" (la ley de los Cánones)».y que: ”Nada de «conventos», sino «lugares», ermitas con cabañas de ramas y tierra, y una capilla pobrísima”.(sigue)
Estoy de acuerdo con Ireneo en que el Señor acabará perdonando a Israel. Siempre lo ha hecho. A la “israel judía” y a la “israel cristiana”. Como dice logos, para liberarnos de culpabilidades, de una vez por todas, dió su sangre el Señor Jesucristo. Pero, en mi opinión, para que esa liberación se haga efectiva, es preciso que ambas “israel” quieran regresar de la “diáspora”. Es decir, que nos reconozcamos necesitados de liberación. Por eso decíamos el otro día que “las prostitutas y los publicanos”que se habían acercado a Jesús, nos llevaban ventaja en el camino hacia el Reino de Dios. Ellos se sabían necesitados de liberación, cosa que muchos de nosotros, no solo ignoramos, sino que negamos. Respecto al tema de hoy, es evidente que la Iglesia Católica (no hablemos hoy de las demás iglesias cristianas o religiones. Centrémonos en como está nuestra Casa) no podría pasar en estos momentos una inspección, si el Señor nos enviara a algún encargado de hacerla.(sigue)
Sota de Bastos, no, el reino de la barriga nunca se quita, el reino del estómago no nace, SE HACE.
Nunca Dios se metió en camisa de once varas, tal, como el decir que el reino que debería haberse centrado en lo espiritual tendría que haber repartido alimentos materiales a los habitantes del planeta.
Dios no va a 'quitar' el gobierno del comunismo a los comunistas, ni tampoco va a echar de la Casa Blanca a los amos del Dinero de Wall street que mandan sobre Bush y Obama; ni tampoco echa a los judíos de su Economía, ni tampoco dice a los musulmanes si la Sharia es la constitución adecuada.
Al igual que nunca estableció si el Reino del Canibalismo era o no era el oportuno. Somos NOSOTROS quienes tenemos que ir cambiando las LEYES, si no, nos comerán los 'pastores'.
Pastor: quien guarda y alimenta ovejas para comerselas.
A mí me ha sorprendido siempre como condenábamos a los fariseos, que eran unos fariseos, sin ver que las condenas que lanza Jesús se nos aplican exactamente igual a nosotros cuando hacemos el fariseo. Lo mismo ocurre con esta parábola: a los judíos se les quitó el reino y lo hemos tenido los cristianos 2.000 años (ya recibimos algún aviso, como el del Islam, por convertir en mandamientos las costumbres paganas de Grecia y Roma), pero debemos preguntarnos: ¿Y todas las matanzas que hemos hecho en América, en África, en Irak, las limpiezas étnicas de judíos y musulmanes en España –llamadas “reconquista”-, las persecuciones a los judíos, la barbaridad de la revolución industrial (que provocaron el comunismo y el nazismo), las cámaras de gas, el colonialismo, el orden económico mundial basado en el hambre del 3er mundo, no harán que en algún momento nos pase como a los judíos y nos quiten el Reino?
"Repartirlo todo: A cada uno segùn su necesidad", cosa que, por cierto, Dios nunca ha hecho durante los tres mil millones de años que dura la bios, la vida organica.
El hombre es el ùnico ser que ha inventado el trabajo.y está acostumbrado -por experiencia- a que repartir sin construir un sofisticado sistema de ingeniería de PRODUCCIÒN segun van aumentando en numero, equivale a.. HAMBRE para todos.
Lo peor que hay en esta vida es el Igualitarismo, dormirse en los laureles de la doctrina del "BIEN" ese árbol de república bananera. Bebo Valdes, grande por esfuerzo personal y valia, cuando le imponian lo de "cada uno dé segun su capacidad y repartir a todos segun su necesidad" dijo: me voy, esto es de "comemieldas". Lo mismo dijo Pablo cuando viò el experimento: el que no quiera trabajar tampoco coma. (2 Tes). Nadie se hace excelente sin un INCENTIVO.
Huau!!!JMS ...BIEN VENIDO ...ME ALEGRO MUCHO DE VERTE DE NUEVO
Por el contrario, creo que cualquier “autoridad” lo único que puede hacer es limitarse a «distribuir con equidad», de acuerdo a las necesidades de cada uno.
Y para eso debería también resolver VIVIR COMO “POBRE” (o al menos, como si fuese pobre, y no limitarse a vivir como rico y repartir “las migajas” que sobran a los pobres).
Es decir, que mi pensamiento es que todos (autoridades y pueblo común) deberíamos vivir exactamente igual, tal cual como lo hizo Jesús con sus discípulos, y como se lo hizo en la Primera Comunidad Cristiana, donde nadie tenía lo suyo como propio sino que todos compartían absolutamente todo.
Mientras eso no ocurra, será imposible revertir este estado de cosas y nos limitaremos —tal cual como ocurría en la época de Jesús— a cumplir ritos, a quemar incienso y pretender hacer largas oraciones, mientras nos comemos los bienes de la viudas y los huérfanos.
Cordiales saludos.
MARANA-THA
Dice Xabier:
«¿O esa palabra de Jesús no se puede cumplir en esta tierra, pues nadie puede administrar dineros de verdad para los pobres?»
No creo que no podamos “soñar” en que en esta tierra se pueda cumplir adecuadamente con la idea central de Jesús, ya que —si no fuese de esa forma— parecería como si el Señor nos hubiese engañado, que nos hubiese querido “vender un buzón”, que nos hubiese estafado enseñándonos algo que Él sabía que era irrealizable.
Creo que el problema no es el de “administrar dinero para los pobres”, ya que eso implica por un lado, que “alguien” (autoridad—sacerdotes—senadores) puedan “disponer” el cómo y el cuándo, sino también —y fundamentalmente— que por el otro lado implicaría aceptar como algo “irreductible” la existencia de una diferenciación (¿debo por eso decir, o pensar, como algo “natural”, y por ende imposible de evitar?) entre los seres humanos, entre los “ricos” y los “pobres”.
Y todo compatible con que Israel reconozca a Jesucristo, Rey de Israel,"como la piedra que desecharon los arquitectos" y que es ya, y para siempre, "la PIEDRA ANGULAR", y que con su muerte y RESURRECCIÓN a redimido a toda la humanidad y al mundo entero.
Israel al final lo comprenderá claramente, como está escrito y he referido.
Saludos.
...( siempre en guerras fratricidas), este tiempo parece lejano. Sólo podemos orar para que el Pueblo de Israel se arrepienta pronto y cumpla su deber de ser un buen y pacífico guía para las naciones. Hasta ese día, es el deber de todo ser humano, de Israel y de las Naciones inclusive, guardar los mandamientos de YHWH expresados en su santa Torah para que el tiempo señalado llegue cuando:
"No enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: 'Conoce a YHWH', porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice YHWH". (JER 31,33 [RVA 31,34]).
¡"¡Oye, Señor! ¡Señor, perdona! ¡Presta oído, Señor, y hazlo! No tardes"!.Amén.
....hará volver a tus cautivos, tendrá misericordia de ti y volverá a recogerte de entre todos los pueblos adonde te haya esparcido YHWH, tu Dios. Aunque tus desterrados estén en las partes más lejanas que hay debajo del cielo, de allí te recogerá YHWH, tu Dios, y de allá te tomará. YHWH, tu Dios, te hará volver a la tierra que heredaron tus padres, y será tuya; te hará bien y te multiplicará más que a tus padres. Y circuncidará YHWH, tu Dios, tu corazón, y el corazón de tu descendencia, para que ames a YHWH, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma, a fin de que vivas".
Y serán unos tiempos nuevos aún por venir, donde "convertirán sus espadas en rejas de arado y sus lanzas en hoces; no alzará espada nación contra nación ni se adiestrarán más para la guerra".
Con la gran mayoría del Pueblo de Israel todavía en la diáspora, y los que están en la Tierra de Israel siguiendo un camino de poca fraternidad con sus vecinos más cercanos ( siempre en guerras fratricidas), e...
Para Alfonso:
Muy bien visto todo lo que cuentas. Con menos palabras no se pueden decir más cosas y tan perfectamente exactas.
Pero al final, Dios perdonará a Israel - al que ama profunda y entrañablemente según la escritura - acordandose de su PROMESA. Tal y como refiere Lucas en el Magnificat I. 46-55:
" Tomó bajo su amparo a Israel, su siervo, para acordarse de su misericordia, como lo había anunciado a nuestros padres, a favor de Abrahán y su linaje para SIEMPRE".
En Deuteronomio está descrita esta situación.....
...."Dt 30,1ff, describe la redención final:
"Sucederá que cuando hayan venido sobre ti todas estas cosas, la bendición y la maldición que he puesto delante de ti, te arrepientas en medio de todas las naciones adonde te haya arrojado YHWH, tu Dios, te conviertas a YHWH, tu Dios, y obedezcas a su voz conforme a todo lo que yo te mando hoy, tú y tus hijos, con todo tu corazón y con toda tu alma, entonces YHWH hará volver a tus cautivos, t...
tienen tal manantial de vida ya en sí, desde que Cristo les abrió la puerta al Árbol de la Vida, que son ellos los que vienen a Dios antes que Dios venga a ellos. De manera que nada se ha perdido: lo que Dios buscaba desde el principio se ha perdido sólo por aquellos que NO TIENEN EL OJO CON LUZ, sino que buscaban sus propios intereses, sean éstos de poder, de jerarquía, de imposición de Normas de moral del árbol del conocimiento del BIEN, o cualesquiera otros que no sean ...Él. Plan perfecto en el que cada uno busca lo que le interesa, y sólo los que dan a él todo su sentimiento (Jesucristo dice su 'alma') lo tienen a Él.
Por eso, cuando les decía esto del Espíritu, aquellos (labradores) lo querían matar, porque sabían que hablaba de los hombres de la Religión.
Las parábolas están ahí para que los que desean 'la luz' en su ojo...'vean'.
'hacerse', y una vez nacida al Espíritu
(que Jesucristo da gratuitamente), es ella la que va a crecer dandome su sentimiento sin verme. Tanto va a sentir amándome, que es ella quien va a llegar a mí, el alma vuestra la que llega a darle toda la presencia a Dios, y Él, entonces, dice: la obra está hecha: bendito sea Jehová, que ha recibido de esos seres que apenas valen, primero, un manantial de amor y de confianza en el Cristo que derramó su Sangre para borrar su sentido de culpabilidad, y luego, al poco tiempo, al darse tanto, han brotado de SU INTERIOR en un verdadero 'río' de aguas vivas.
Sí, doña Carmen, Dios, como dice,
'sabía' que iba a ocurrir el fracaso de los encargados; los grupos organizados de Religión se fueron hacia el poder temporal, se inclinaron a la organización de la Ley, de la Producción, de la Acumulación, de la Norma de Moral estricta ... pero Él ya contaba con eso: a Él solo le interesan los que CREZCAN en Espíritu, porque estos tienen ta...
: querer vivir y la adversidad en la complejidad; nada permanece estable -nunca-: al cabo de mil años, de pronto algo se cambia, una temperatura glacial, una circunstancia social, y entonces TODO tiene que adaptarse, cambiar, evolucionar, hacerse MAYOR, más inteligente, lo anterior queda obsoleto: todas las circunvoluciones de nuestro neo cortex son otras tantos esfuerzos infrahumanos para hacernos humanos, supervivientes.
En el Espíritu Él hace exactamente lo mismo: la Religión complaciente sigue predicando que se duerman todos porque hay aquí un bautizo al niño, y allí, una jerarquía, etc., que, después, con un poco de agua bendita se puede uno morir tranquilo. Pero Él tiene otra táctica que saben los que lo rodean:
... ¿no sabéis vosotros que yo recojo cosecha donde no sembré?, ¿creéis que la obra de construir a un Hombre de Dios, lleno de amor por mí, la iba a 'realizar' Yo?, ¿acaso no entendéis que para que un alma se haga ESPOSA de mi Alma, ella tiene que 'hace...
de llenarse de 'la presencia' de Dios, que es lo ÚNICO que puede saciar el alma de una humanidad cuyo común denominador es la SOLEDAD DEL SER.
A ésta soledad Jesucristo (no ninguna organización) le da la solución, porque
hace que el individuo conozca a dios PERSONALMENTE, lo sienta, y entonces sí desaparece aquella ansiedad existencial que nos acompaña.
Observemos este detalle: Dios, tanto en el terreno de los alimentos, como en el terreno de la sed de amarlo, siempre HA DEJADO AL HOMBRE que siga tanteando cómo construirse cada vez con mayor eficacia y mayor complejidad
. Eso es el Todo Fluye, el Logos suyo. Durante los miles de años del canibalismo -nosotros podríamos decir que Él ha sido cruel, o que ha hecho dejación de la obligación 'cristiana' de ayudar al necesitado y repartirle alimentos- no lo hizo... porque NO PODÍA HACERLO si entendemos que el propósito en lo material es CRECER, y que ésto solamente se puede conseguir cuando concurren dos cosas:...
recolectores; luego inventamos el sembrar unas semillas; el fuego, luego el arado; luego las leyes; luego la acumulación de cabezas de ganado ahumado; y durante TODO ese proceso... Dios se ausentó, simplemente
no estaba solucionando el asunto del hambre, quería, puesto que en todo observamos la evolución, que tambien nosotros llegáramos siempre a MÁS, que nos hiciéramos más inteligentes... esforzando nuestro cerebro, por la adversidad. De manera que la adversidad
es consustancial con la EVOLUCIÓN. Si lo vemos todo así... todo es más fácil de entender. Y además, en tiempos de crisis no echaremos la culpa a Dios, ni tampoco 'esperaremos al santo advenimiento', sino que nos pondremos manos a la obra, inventar algo, ponernos manos a la PRODUCCIÓN, en vez de a la preocupación.
En el segundo terreno, el terreno del Espíritu, también tiene el hombre mucha
sed, pero ésta ya no es de querer acumular dinero, o bienes, o producciones, o jerarquías, normas, o templos, sino ...
Doña Carmen, se hace grandes preguntas,
y Jesucristo escribe en parábolas.
En Psicología se sabe (hoy), que el cerebro humano, cuando tiene contactos y se relaciona con el fenómeno existente exterior, no va 'abierto' a lo que los demás le muestran ni a lo que los ojos ven, sino que va con SU propósito de antemano preparado
; Jesucristo, experto psicólogo (psuqué=alma), lo pone de esta manera magistral: si tu ojo tiene tiniebla, todo tu cuerpo estará oscuro; mas si tu ojo tiene luz, todo tu cuerpo tendrá luz.
Ahora, situémonos: hay dos campos que el humano tiene que atender desde antes
incluso que se inventara tal cosa como
'el habla': el primero es el estómago (no el dinero); y el segundo es el espíritu (no la norma). En los dos terrenos tiene todo ser humano 'hambre'
. Del primer asunto brota la Sociedad humana, pura hambre física lato senso: y se organizan todos esos ensayos que observamos en antropología, primero cazadores y recolecto...
Hay en esta parábola más interrogaciones que afirmaciones sobre la voluntad del propio dios que se nos quiere revelar en palabras de Jesús.
1ª ¿Porqué dios iba a plantar una viña cercada, un lagar en ella la propia casa para los que ya sabia que eran unos ladrones?.
2ª ¿Que esperaba que hicieran quienes supuestamente ya estaban tipificados como ladrones?
3º ¿Porqué marchó de viaje, es decir dejó a los labradores sin su presencia, los desahució de la divinidad?
4º ¿Qué esperaba encontrar cuando él mismo abandonó al rudo trabajo a los labradores, supo de cuanto estos sufrieron hasta conseguir el fruto?
5º ¿El por qué no hubo un dialogo personal con ellos, y siempre buscó unos intermediarios?
6º Supieron los labradores a qué iban estos, primeros y si el hijo era el hijo del propietario?
7º ¿Porqué supieron que era el hijo?
En fin muchas preguntas a este tema
Que pasaría si viésemos las escrituras desde otro prisma u otro color distinto
¿Es siempre el que muere el bueno?
¿No nos ha pasado que hay gente que va de buena a costa de hacer malos-as a otros?
¿No es verdad que hay personas “santas” que ha hecho mártires a quienes convivían con ellas?
Me gusta mirar las lecturas Bíblicas desde todos sus prismas, la intención del autor-a, del tiempo en la cual fueron escritas, para quienes fueron escritas, qué buscaban con estas… y sobre todo a la luz de mi experiencia y vida, y de cuantas historias he vivido en otras personas cercanas compruebo que no siempre lo que se ha escrito ha sido la realidad de los actores (o quienes la vivieron), sino que muy al contrario al final se relata y deja reflejado el interés de quienes más poder tiene en todos los aspectos de la historia, de la vida sea cual sea y en el tiempo que sea.
Caín y Abel, Judas, los ladrones de la Viña ¿Quiénes serían hoy estos?
Jesucristo, que no es religión, y mucho menos, política social, sino dar 'la presencia' a los alemanes, mongoles, ecuatorianos, árabes, franceses, chinos y japoneses que lo busquen, pero dejemos ya separado del Espíritu, por favor, el asunto de la Organización de la PRODUCCIÓN de alimentos del mundo, hombre, que eso requiere de profesionalidad y ciencia NO ECLESIAL para cubrir una responsabilidad tan grande.
Los hijos de Set (el tercer hombre)... están todos muertos al Espíritu, y lo que hace Jesucristo, no es darles de comer u ordenar la Política que debe seguir la Sociedad Civil, sino darles el Árbol de la Vida, esto es, la Presencia del Dios vivo. Pero no a todos, que, quien busca, ese es quien halla.
siquiera en ese campo hace algo: pues si desea 'arreglar' el mundo, lo primero que tiene que hacer es convertir a todos sus prosélitos en LEGISLADORES, pero quiá, eso no se toque, que doctores tiene la Iglesia y vosotros no sabéis de esas cosas.
...mataron al hijo ¿quién, los de Wall Street?, no hombre, no, Caín, o sea, un Teólogo, uno que sabe la Religión y que usa las Escrituras para aplanar la sesera de una quijada de asno a quien se levante contra el árbol del CONOCIMIENTO DEL BIEN, (porque el Religioso fundamentalista es el
'BUENO') ¿no ven ustedes que reparte a los pobres?, y todos los demás son 'malos'.
Le dará el Señor de la vid, la viña a otros, ¿a quienes? pues en verdad en verdad, si Dios lo que quiere es que hombres desperdigados por el mundo global CONOZCAN la presencia de Dios, esto es, nacer al ESPÍRITU, ... los únicos que pueden hacer hoy esto son aquellos de entre los creyentes que tengan el Espíritu y sepan hacer lo que hacía Jesucrist...
-la viña-... no dió frutos, sino que se dedicó al Poder Temporal, ¿nos suena?. Tanto el Templo de Jerusalen, como la Iglesia del Vaticano tienen escritos sus anales en la historia: se han dedicado a ser 'conductores' de Sociedades humanas naturales, esto es, CIVILES. Y Aquellos no han construido cosecha que Dios buscaba cuando Jesús se acercó a la higuera llena de hojas: no había higos -dice- y la maldijo hasta la raíz. El artículo confunde los higos con repartir dinero y riqueza a los pobres del mundo, que son del orden de tres mil millones, pero Jesús iba buscando comida para el Dios viviente, esto es, el alma de un sólo hombre que hubiera nacido al Espíritu. Y NO lo encontró.
La Iglesia, después de dos mil años desde aquella escena, siendo la que ha sido 'encargada' para conseguir la cosecha misma de siempre: HOMBRES NACIDOS AL ESPÍRITU... nos sigue diciendo que 'lo suyo' es arreglar el asunto de lo social, que los pobres tengan qué comer, y casa, y vestido. Pero ni si...
Se llama, por si alguno no lo recuerda
, 'Liga de los Justos' Evangelio del Pobre pecador, Weitling.
Imaginemos ahora: nosotros, los ciudadanos de España, nos levantamos en un Movimiento del EVANGELIO, porque hemos creído la homilía de hoy, y echamos a los actuales dueños del mundo, Wall Street, la Moncloa, la Casa Blanca, y se lo damos a los BUENOS, o sea, por ejemplo, la curia de la Conferencia Episcopal o el Vaticano, o al grupo de los mercedarios
¿porqué no?,... con la condición de hacer lo que dice el artículo: repartir la riqueza a los pobres. Resultado: la bienaventuranza del reino de los justos, o sea, de la decadencia TOTAL.
¿Tiene sentido alguno lo que estamos debatiendo?
- Dios quería OTRO asunto: que los que quieran "nacer" al Espíritu hubieran sido 'servidos' en tal proyecto por el Templo, por la Iglesia, por la tierra cercada y arrendada a los prelados para tal fin: que recojan cosecha de HOMBRES DE DIOS. Y la Religión organizad...
ningún ensayo global, ni tampoco
'muchos', sino ... POCOS. Desde siempre ha dicho : mi reino NO es de este mundo, y Jesús: Dios NO es comida.
3. Dice el artículo que “se les quitará el Reino y se dará a otro pueblo que reparta (comparta) los frutos”... palabra de esperanza para los asesinados y explotados de la actualidad, porque “Dios” quitará el Reino a los asesinos y se lo dará a ellos". Nosotros ya hemos visto como la historia ha 'entregado' ese reino de la Producción y de la Sociedad civil de que habla el artículo a diversos amos sucesivamente: el que más reparte es actualmente el de Fidel Castro, o su hermano, que tienen una ración de comida en cartilla para cada ciudadano: pero ocurre que... no hay abastecimiento de comida en los mercados de la Habana, ello, porque son tan BUENOS, que lo distribuyen todo EQUITATIVAMENTE, y... nadie produce nada. La mejor tierra fértil, la de Cuba, con varios millones de repartidores solidarios y BUENOS... que no dan ni golpe....
y de Tecnología de Producción que en manera alguna fijó Dios; ni arrendó Dios el mundo a unos labradores para que dieran de comer a la humanidad.
La humanidad aumenta y aumenta, no desde 'Adan' (hace unos 6.000 años según la cronología rabínica de las Escrituras), sino desde hace unos doscientos mil años; el reino de este mundo se compone de hambrunas, sin conocer la agricultura, ni el habla, con todo tipo de ensayos para llenar el estómago. Nada de eso ha sido
'intervenido' en momento alguno por la Economía de Dios. Ni Dios vino a solucionar la HAMBRUNA de los humanos bajo regímenes como el de canibalismo y cosas así. Ahora, bajo el canibalismo de Wall Street, NO esperemos que Dios vaya a 'nombrar' una élite de 'BUENOS' como dice el artículo para que repartan a toda la humanidad y ya todos seamos 'buenos'.
2. Dios quiere una 'cosecha', unos hijos suyos: ESPIRITUALES; y SABE que esos no son la humanidad actual, ni tampoco la anterior, ni ninguna humanidad de n...
"árbol del BIEN", la ley bíblica. El hombre muy formado en Religión, con Poder otorgado por la Ideología del Grupo, siempre se ha levantado con un útil de la LEY en la mano para matar al hermano.
No es cierto que Dios iba a recucitar a Abel, sino que se sirvió de un tercer
hijo que engendró Adan, quien no era ya, ni Caín, ni Abel, y con aquel tercero construyó la sociedad humana... fuera del huerto de Eden.... observemos Gn. 5:3... Engendró un hijo "A SU SEMEJANZA", conforme a "SU IMAGEN", y llamó su nombre Set.
Para poner cada cosa en su sitio y entender qué quiere decir la Parábola de Cristo es necesario hacer un pequeño esfuerzo intelectual:
1. El reino de la tierra NO es la viña del Señor a la que se refiere Mt. 21, 33-43, puesto que esto es más bien reino de este mundo, es decir, la organización de la Sociedad Civil que se constituye para la supervivencia de grandes poblaciones, la cual se rige necesariamente por leyes de Economía, de Política...
Dice un pensador creyente que Abel, por cuanto fue engendrado bajo el
'alimento' del árbol del conocimiento del Bien y del Mal, no era viable, porque se había criado lejos del Árbol de la Vida', y todo lo veía ya bajo el "Conocimiento del BUENO", lo que él tenía perfectamente definido, y por lo tanto habia perdido ya la intuición abierta que era necesaria al origen del mito cuando Dios puso a su padre en posesión de todos aquellos árboles deliciosos. En cuanto a Caín, ilustra que fue engendrado bajo el mismo árbol del conocimiento del BIEN y del Mal, y acabó con aquel hermano, lo cual Dios ya sabía que iba a ocurrir. El Abel quería formar 'ovejas'... para Dios, pero bajo un conocimiento del 'BUENO', la 'BONDAD', sabiendo -y señalando- quien era el 'MALO' y la MALDAD.
El Caín sería, en esta exégesis, el hombre inteligente que se sirve de la Escritura para matar a su hermano, tal se hizo por el Fiscal acusador cuando se mató a Jesucristo: con el hacha que le facilita el "árb...
JMS.- Me alegro de verte de nuevo por el blog.
Un cordial saludo.
José Carlos
Los renteros matan, matan hasta la misma tierra que les sustenta. Es posible abrir el horizonte ecológico de la parábola. La sangre de Abel desertiza la tierra sobre la que se derrama. Hay un suicidio universal. Pero eso no es todo: la historia se invertirá (resucitará) y Abel salvará a Caín!
La parabola de los asesinos de la viña le hace la autopsia al cadaver del Antiguo Pueblo de Dios.Narra el drama de Israel:asesinos de sus propios profetas,asesinos de su propio Mesias,asesinos de la verdad.Se pedira cuenta por la sangre de los profetas.(Lc 11,50).La viña es dada a otros.Los privilegios divinos sobre la Creacion y sobre la Redencion pasan de Israel a la Iglesia.NUEVO PUEBLO DE DIOS.¡Jerusalen,Jerusalen! que matas a los profetas y apedreas a los que te son enviados.(Lc 13,50).Jerusalen queda vacia.(Lc 13,35).El favor divino retirado.La Nacion judia dispersa (el judio errante).Su sacerdocio abolido.Su sanedrin disuelto.
Jueves, 26 de noviembre
Ana Bou
Pedro Tarquis
Francisco Margallo
Juan Fernandez Krohn
Guillermo Gazanini Espinoza
Rodrigo del Pozo Fernández
Siro López
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.
Jaime Vázquez Allegue
Asoc. Humanismo sin Credos