El blog de X. Pikaza

PP. 2 Conocimiento y prevención. EpC o EpL: Educar para la ciudadanía o para la libertad

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En el contexto de este blog, PP significa Pastoral Penitenciaria. Pero, aunque se utiliza con frecuencia en el ámbito cristiano, ese nombre no me gusta: no me gusta, en este campo, la palabra “pastoral” (de pastor y ovejas), no me gusta la palabra “penitencial” (pues creo que no se trata de poner penas y cumplirlas). Pero he decidido conservar el nombre (a pesar de que lo lleva un partido político de España, que es mucho más reciente que la Pastoral Penitenciaria, larga de siglo). Por eso conservo las siglas: PP (Pastoral Penitenciaria)
Comencé ayer con el número 1. Hoy sigo con el 2, que trata del Conocimiento y de la Prevención. El punto de partida de todo compromiso a favor de los demás está en el conocimiento de la realidad social y en la prevención, es decir, en la educación para la igualdad y la justicia o, mejor dicho, para la libertad solidaria. Se viene discutiendo estos días sobre el tema y programa de la Educación para la Ciudadanía. No quiero entrar en la discusión inmediata sobre detalles de la propuesta, porque pienso que la EdP no debía ser un tema para acusarse unos a otros, sino para colaborar, al servicio de la libertad, contando con la aportación de todos los grupos sociales. Sólo una verdadera educación, para la igualdad (y en la igualdad), para la solidaridad (y en la solidaridad), para la libertad (y en la libertad), nos permitirá conocer el tema de las cárceles y prevenirlas, en lo posible. Por eso, como punto de partida, ofrezco una breve reflexión sobre lo que yo preferiría llamar EpL, la Educación para la Libertad.. El lema EdP (educar para la ciudadanía) me parece más limitado, porque todavía no sé del todo lo que significa "ciudadanía". Prefiero hablar de educación para la libertad, una libertad que estará abierta a la gratuidad y a la responsabilidad, al gozo de la vida y a la pluralidad, partiendo siempre de los menos favorecidos, al servicio de todos los hombres y mujeres, no solo de los ciudadanos de un determinado Estado. Mi "ciudad" (mi ciudadanía) es el ser humano, es la palabras, son los derechos de aquellos que tienen menos derechos. Pero de eso seguiremos hablando los días siguientes.

1. Conocimiento.

Lo primero es el conocimiento de la realidad, sin miedos ni ocultamientos: que la sociedad sepa y valore, que conozca las causas y razones de la "delincuencia", las formas de peligro social y el sufrimiento real de las víctimas, entre las que se incluyen también muchos encarcelados. En este plano puede resultar esencial la aportación del cristianismo que nace del conocimiento de la víctima (que es Jesús). En esta primera tarea de conocimiento empático (es decir, cordial) pueden y deben colaborar todos, no solo en línea de razonamiento, sino de oración, pues orar es conocer el misterio de Dios en el conocimiento del dolor de los hombres. Mirado así, el verdadero conocimiento libera.

Para ello es necesario que cambien algunos medios de educación y comunicación social (que no educan para la libertad, sino para la seguridad de algunos) y, sobre todo, es necesario acercar la sociedad conozca las cárceles y, viceversa, que lso encarcelados puedan conocer la realidad social. Resulta escandaloso el hecho de que casi todas las leyes de occidente (cf. Constitución Española 25.2) definan las cárceles como lugares y medios de resocialización de los "delincuentes" y que, sin embargo, la administración penal los separe y encierre en lugares de máximo aislamiento (impidiendo así lo que pretenden esas leyes).

El primer paso para superar el riesgo de las cárceles (que debiendo ser lugares de educación se han convertido en lugares de des-educación), es que la sociedad se implique: que conozca las razones de la delincuencia y la forma de vida de los encarcelados. Que no delegue su responsabilidad en unos políticos que hacen su propaganda ofreciendo a los ciudadanos la máxima seguridad y pidiéndoles después que se desentiendan (apareciendo así como protectores de la sociedad). Por eso decimos que lo primero es un buen conocimiento: no tener miedo a saber lo que pasa y a implicarse en el cambio social, pues la vida social es tarea de todos. Sólo una movilización social, que no será violenta ni lleve a la toma de poder (como en la toma de la Bastilla por los revolucionarios franceses, 14 de julio de 1789, o del Palacio de Invierno de San Petersburgo por los bolcheviques, el 6 de noviembre de 1917) podrá hacer que se cumpla la palabra de Jesús: «He venido a liberar a los encarcelados» (Lc 4, 18).

Sólo quien conoce de verdad puede liberar. Sólo quien quiere saber las razones de la exclusión y violencia, poniéndose, al mismo tiempo de parte de las víctimas (eso es lo primero), pero también de los delincuentes (que suelen ser víctimas en otro plano) podrá acompañar a unos y otros, de modos distintos y complementarios, en el camino de la libertad. En este primer momento, democracia social y cristianismo se implican. No hace falta empezar yendo físicamente a la cárcel, pues el primer paso para cambiarla es conocer a los hombres y buscar su libertad, sin miedos ni recelos. Y en la base de todo está la aceptación del otro como distinto, superando así el proceso de victimación (asesinato, esclavizamiento) que desemboca en la cárcel, como vimos en la primer parte de este libro.

2. Prevención.

En la línea anterior avanza la prevención. Quien conoce sabe que hay una forma de vida social (de división y de injusticia, de falsa riqueza y de opresión) que crea delincuencia y suscita cárcel, como Jesús ha formulado de forma descarnada: «No atesoréis tesoros en la tierra, donde el orín o la polilla los corroen y donde los ladrones los desentierran y roban» (Mt 6, 20). La mejor forma de suscitar ladrones es crear tesoros «escondidos» y resguardados de riqueza y placer, de ostentación y despilfarro. En la mayor parte de los casos, la delincuencia es una forma de respuesta ante la injusticia social. Muchos presos provienen de contextos de fuerte opresión y contradicción social, de manera que parecen predestinados a la violencia y a la represión.

Por eso es necesario prevenir, es decir, transformar el orden social y psicológico (económico, familiar, cultural...) del que provienen los encarcelados, procurando superar aquellas condiciones de extrema pobreza o marginación que son “caldo de cultivo” del que nacen. La mejor prevención es el conocimiento, la EpL, la educación para la libertad solidaria, para la resposnabilidad

Este gesto resulta fundamental en tiempos como los nuestros, de fuerte mutación social. Parece que se están destruyendo las estructuras de solidaridad social, de tipo jerárquico y tradicional, que habían logrado mantener un tipo de orden (como vimos en el capítulo primero de este libro); se está ofreciendo igualdad formal (legal) a todos los ciudadanos, de manera que podemos y debemos alegrarnos por ello; pero esa igualdad carece en gran parte de contenido, y son muchos los grupos humanos (familias, personas) que han venido a quedar al descampado, sin seguridad social y económica, afectiva y cultural, como los extranjeros-huérfanos-viudas de los que se ocupaba la Biblia. Situada en este fondo, la prevención no es una tarea negativa, dirigida a impedir el despliegue de la violencia, sino una exigencia social, que brota de los mismos principios de humanidad en los que concuerdan la Ilustración y el cristianismo.

La única prevención real es la creación de una humanidad deseosa de solidaridad, el despliegue y cultivo de unos tejidos sociales y familiares que permitan el despliegue gozoso de la vida para una mayoría de ciudadanos. La única prevención es una EpL, educación humana (en valores solidarios, en experiencias de comunicación personal). De lo contrario, mientras hablamos de paz y seguridad, estamos fomentando la guerra (la delincuencia), quizá para justificar la represión posterior (la cárcel), avalando con ella nuestros privilegios. Es evidente que algunos sistemas sociales (y políticos) fomentan la delincuencia (sabiéndolo o sin saberlo), para acudir después a la represión que les conviene, aumentando así los círculos o espirales de violencia. Sería horrible que entre ellos se encontraran (como se encuentran) partidos y grupos que se dicen de inspiración cristiana

(X. Pikaza, Dios preso. Teología y pastoral penitenciaria, Secretariado Trinitario, Salamanca 2005, 322-325).

10 comentarios


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios
  • Comentario por logos 02.10.08 | 23:05

    pobres. Mientras tanto, la inflación escalofriante de aquellos alimentos de primera necesidad -y de la energía- está asegurada.

    Estos son los hechos. Ahora, nosotros, si decimos que tenemos que ser buenos con ellos, y hablarles del evangelio, simplemente somos... lo mejor que puede haberles sucedido a las grandes Inversoras de Especulación del mundo. Porque conocimiento y prevención NO es dar consejos de bondad a los reclusos, o a la formación de los ciudadanos bajo el Catecismo o la Educación para la Ciudadanía, sino cambiar las LEYES y abolir el DINERO, poniendo a todos esos dos mil millones de seres a trabajar, que eso es lo que saca a todos de la cárcel, de la ruina, del horror.

  • Comentario por logos 02.10.08 | 23:04

    que lideran a enjambres de fondos de pensiones, fondos asegurados, y dinero ficticio, incluido el que entrega la R.F. y Bancos Centrales, en tales proporciones
    que si visionáramos ocuparían físicamente un volúmen superior a las dos torres del World Trade Center... que marchan como ejércitos en orden para 'dominar' la fuente de alimentos de primera necesidad, y la energía.
    Los cálculos de los Gobiernos, esta vez de Occidente Y de Oriente, todos necesitados de aumentar la producción de aquellos productos de primer necesidad y de demanda de terreno fértil, es que con sólo unos veinte millones de granjeros modernizados con alta tecnología se puede SUSTITUIR a dos mil ochocientos millones de seres humanos que se encuentran viviendo en el campo. Para poder expulsarlos de su medio se emplean los medios apropiados
    : dumping gubernamentales de precios, presiones para expulsarlos de su tierra, haciendo que en los alrededores de las grandes urbes se concentren cinturones de pobr...

  • Comentario por logos 02.10.08 | 23:03

    -y por lo tanto indiscutida por la generalidad- es la búsqueda de Ganancia, no de Producción; esta dimana del hecho simple que se se acumulan más dividendos invirtiendo en especulación financiera que en producción.
    La tercera Ley es el derecho a acumulación de riqueza personal ilimitada. De esta se deriva la maquinación de producción para alterar el precio de las cosas.
    Y, también, la política implementada por Nobleza Financiera, grandes Empresas y también las pequeñas, y Gobiernos que todos observamos y sobre éste hecho sólo oímos buenos consejos de solidaridad y bondad que en manera alguna puede corregir esto: que el grueso de la inversión especuladora que ahora se ve bajo riesgo por la burbuja hipotecaria e inmobiliaria, ha 'virado' hacia valores de futuro, inelásticos, y super seguros: tales, la energía, el arroz, la soja, el maíz, petróleo, la bioenergía de transgénicos.
    Asistimos al mayor ataque en regla de la historia, preparado por super ingenieros financieros...

  • Comentario por logos 02.10.08 | 23:01

    La realidad es que por mucho que las Religiones traten de mezclar a Dios con el asunto del estómago, todas cometen errores de bulto de proporciones inmarcesibles. Porque el asunto del estómago de grandes poblaciones es cosa de ... la LEY, y esto es una ciencia; y Jesucristo trae OTRA cosa, el Espíritu, y éste es el Alma de Dios para el alma de unos pocos hombres que se han dado a amarlo a Él -cosa de'pocos'-dice el maestro.

    El actual sistema LEGAL de zonas amplias como Occidente establece el Capitalismo, pongámonos con los creyentes cristianos de cualquier color
    en el abanico de la fe, o con laicos, o socialistas, comunistas, encarcelados
    , o de clase media acomodada. Para que el capitalismo pueda funcionar, es decir, cumplir su misión de Sistema de Ganancia, es necesario que al menos un 10% de la población esté en desempleo estructural para poder controlar los salarios a la baja. Ahora hay más que esa tasa incluso en países socialistas.
    La segunda Ley -...

  • Comentario por Roser Puig F 02.10.08 | 19:25

    Xabier ¡claeo que la Ley se queda corta desde el punto de vista del Evangelio¡ Pero en ingún momento, tal como yo lo entiendo, es imcompatible con él. Nada les impide a los padres enseñar a sus hijos la fe cristiana. Y ésta, como todos sabemos, atiende a los más desprotegidos y desheredados en primer lugar. La Ley Civil solo considera a los que no están marginados de la sociedad. Puede prevenir que lo lleguen a ser, eso sí, pero una vez que lo son, los aparta para que no molesten a los que siguen siendo "ciudadanos". Jesus buscaba a los que la Ley de entonces (política y religiosa) dejaba fuera. Y los encontraba.

  • Comentario por Xabier Pikaza Ibarrondo [Blogger] 02.10.08 | 18:16

    Gracias, Roser, quizá no me he explicado. He cambiado un poco el encabezamiento del post... Quizá soy un poco alérgico a la "ciudadanía"... No sé si soy "ciudadano". Quizá son alérgico al buen "citoyen" de algunos programas sociales... Quiero decir sólo que quizá el plan de la EdP en lo que yo lo conozco se me queda corto.

  • Comentario por Roser Puig F 02.10.08 | 18:04

    Es, además, el medio más adecuado para garantizar el ejercicio de la ciudadanía democrática, responsable, libre y crítica, que resulta indispensable para la constitución de sociedades avanzadas, dinámicas y justas. Por eso una buena educación es la mayor riqueza y principal recurso de un país y sus ciudadanos” (LOE) ¿No dice más o menos lo que rú? Estoy segura que un estudioso, como tu eres, se la ha leído ¿No será que en realidad nos estás incitando a que la leamos nosotros? Y harás bien, porque muchos que se rasgan las vestiduras ante “la maldad” de dicha asignatura, (Educación para la ciudadanía y los Derechos Humanos) ni siquiera la han leído.

  • Comentario por Roser Puig F 02.10.08 | 18:02

    Xavier, dices que “Se viene discutiendo hasta la saciedad, en estos días, el tema y programa de la Educación para la Ciudadanía. No quiero entrar en la discusión”. De acuerdo, pero entonces re pones al margen de lo que está pasando en nuestra sociedad. No creo que sea eso lo que quieres inculcarnos cuando dices: ”El punto de partida de todo compromiso a favor de los demás está en el conocimiento de la realidad social y en la prevención, es decir, en la educación para la igualdad y la justicia o, mejor dicho, para la libertad solidaria”.¿Y como quieres que me crea que no estás dispuesto a “entrar en discusión” sobre si nuestros chavales deben estudiar o no EplC cuando el texto de dicha Ley dice: ““La educación es el medio más adecuado para construir su personalidad, desarrollar al máximo sus capacidades, conformar su propia identidad personal y configurar su comprensión de la realidad , integrando la dimensión cognoscitiva, la afectiva, la axiológica.(sigue)

  • Comentario por cristiana 02.10.08 | 15:47

    Y además bajo el lema de una vida de libertad ...le hacen la vida mas insoportable a las prostitutas,porque para que ? si estan enseñando a las jovenes a acostarse con cualquiera y sin cobrar...
    Jesús los llamó raza de viboras.
    Prometen muchas cosas buenas...pero los jovenes estan decepcionados,la droga abunda,el paro ya se ve,la delincuencia tambien...y eso es LIBERTAD.
    eso si que es estar prisionero.

  • Comentario por cristiana 02.10.08 | 15:08

    Asi que te cuesta comprender lo que algunos quieren decir cuando dicen ciudadania...pues poner ellos lo que mas les interesa y manipular.
    y educación para la libertad es la asignatura de religión...todavia no lo has visto.

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