Desde hace tiempo voy escribiendo mi libro de los ángeles, Gabriel y Rafael, Uniel, Ariel, Raguel y tantos otros, tomados de la Biblia y de los libros apócrifos. Es un libro de narración y contemplación. No entro en temas discutidos, si son o no personas, que tipo de existencia tienen. Dejo que otros los discutan. A mi me basta con decir que ellos existen en un plano espiritual simbólico y que actúan de forma poderosa y sirven para expresar altos misterios de Dios y de la vida, misterios que, de otra manera, resultarían difíciles de decir. Pues bien, entre todos ellos, por devoción y poder, el más importante es San Miguel, cuya fiesta celebramos mañana, día 29. Por eso quiero evocar su figura, en un pequeño ciclo de tres días: en la literatura apócrifa de Henoc, en el Antiguo Testamento (libro de Daniel) y en el Nuevo Testamento (sobre todo en el Apocalipsis. Hoy comienzo por tanto con el tema clave de la apocalíptica judía y de gran parte del “imaginario” de la apocalíptica cristiana: El pecado de los ángeles malos y la guerra del fin del mundo, dirigida y vencida por Miguel, el guerrero de Dios.
LIBRO DE HENOC, LIBRO DE SATANES Y ÁNGELES.
Miguel es un nombre hebreo, de tipo teóforo (incluye a Dios), en forma interrogativa, Mi-ka-El, es decir ¿Quién-como-El? Como se sabe, “El” es el nombre común semita (hebreo) para Dios. Se encuentran nombres semejantes en otras culturas y religiones del entorno: Man-ka-Shi (Quién-como-Shi, en arameo), Man-nun–shanin-Ninurta (¿Quién-es-comparable-a-Ninurta, en acadio). Ha tenido un papel muy importante en la tradición apocalíptica judía (sobre todo en los libros de Henoc), en el judaísmo místico y en el cristianismo. Para entender bien su figura es conveniente situarle dentro de la gran lucha de los ángeles de Dios contra los satanes, tal como aparece en el libro de Henoc.
Aunque situado fuera de la Biblia, el libro de 1 Henoc ofrece una perspectiva ejemplar y única para entender los motivos básicos no sólo del Antiguo Testamento (Biblia judía), sino también del Nuevo Testamento cristiano. Henoc se sitúa y nos sitúa en el lugar central de la gran crisis antropológica que la Biblia judía ha vinculado con el origen y consecuencias del diluvio. Por otra parte, ese mismo Henoc nos sitúa muy cerca de la figura y mensaje de Jesús, vinculada a la esperanza del Hijo del Hombre. En ese contexto debemos recordar que la vida y movimiento de Jesús sólo se entiende en un trasfondo apocalíptico.
(((1 Hen 6-36 no alude ya a la figura de Noé, pero ha recreado su mensaje partiendo de un Libro de Noé (ahora perdido), que ha influido en varios textos de Jub, Qumran y en el mismo 1 Hen (6, 3-8; 8, 1-3; 9, 7; 10, 1-3; 17-19; 30, 1-2; 54, 7-55, 2; 60; 65, 1-69, 25; 106-107). El Libro de Noe parece haber sido una biografía heroica: describía la caída de los Vigilantes, el nacimiento y vida de Noé, el diluvio con la salvación de Noé, su sacrificio posterior y la división de la tierra entre los liberados. Su esquema era semejante al de Gen 6-9, aunque destacaba el carácter «mítico» (sobrenatural) del pecado de los Vigilantes y de la historia de Noé, como ha mostrado F. GARCÍA, «40 Ms. Aram, y el Libro de Noé», en R. AGUIRRE y F. GARCÍA (eds.), Escritos de Biblia y Oriente, Pontificia, Salamanca 1981, 195-232. 1 Hen 6-36 reproduce muchos elementos del Libro de Noe, pero cambia su sentido, prescindiendo de los hechos «pasados», que se borran o acaban convertidos en simple parábola de aquello que está sucediendo o sucederá muy pronto, pues vivimos en los tiempos centrales del «pecado angélico». Como testigo del juicio y garante de salvación no aparece ya Noé, sino un personaje superior, que conoce los caminos del futuro y que nos puede iluminar en esta nueva y decisiva travesía: Henoc. Desde ese fondo ha interpretado 1 Hen 6-36 el «pecado original», que se identifica con la caída y violación de los Vigilantes (y no con Adán-Eva). No somos espíritus caídos (en la línea de Platón), ni vivientes auto-pervertidos (como supone Gén 1-3). Estrictamente hablando, somos víctimas de un pecado angélico: aquellos mismos que debían habernos educado (espíritus custodios o guardianes) se han servido de nosotros, violándonos con saña e in¬yectando en nuestras venas sangre malvada. Esta violación angélica libera a Dios de culpa y nos libera también a nosotros, pero corre el riesgo de dejarnos a todos, a Dios y a los hombres, en manos de una tragedia angélica, que sólo puede resolverse de manera angélica (que vengan unos ángeles buenos para libe¬rarnos). En contra de eso, el Nuevo Testamento afirma que el salvador es un hombre de la historia: Cristo)).
1. HOMBRES SOMETIDOS. LA INVASIÓN DE LOS VIGILANTES (1 HEN 6-11)
Estos capítulos contienen el mito fundacional, que puede haber sido utilizado por Gen 6, 1-8 y por el Libro de Noé. En ellos no aparece todavía la figura de Henoc. El texto empieza así:
En aquellos días, cuando se multiplicaron los hijos de los hombres, sucedió que les nacieron hijas bellas y hermosas. Las vieron los ángeles, los hijos de los cielos, las desearon y se dijeron: Ea, escojámonos de entre los humanos y engendremos hijos. Semyaza, su jefe, les dijo: – Temo que no queráis que tal acción llegue a ejecutarse... Le respondieron todos:– Jurémonos y comprometámonos bajo anatema... Entonces juraron todos de consuno y se comprometieron a ello bajo anatema. Eran doscientos los que bajaron a Ardis, que es la cima del monte Hermón, al que llamaron así porque en él juraron y se compro¬metieron bajo anatema. Estos eran los nombres de sus jefes: Semyaza, que era su jefe supremo, Urakiva, Rameel, Kokabiel... Tomaron mu¬jeres. Cada uno tomó la suya. Y comenzaron a convivir con ellas (1 Hen 6, 1-7, 1).
Los ángeles de Dios, que debían haber sido maestros y custodios de los hombres (cf. Jub 4, 14), se han vuelto sus adversarios y seductores: desean tener lo que les falta (mujeres e hijos) y juran lograrlo en el Hermón (en hebreo, hrm: juramento, anatema), en un lugar llamado Ardis (posible corrup¬ción de Yared, padre de Henoc: cf. Gen 5, 18-20) . El texto tiene carácter narrativo: no elabora ni justifica los hechos; no dice si las mujeres excitaron a los ángeles, ni pregunta por su sexo, aunque todo el simbolismo supone que son masculinos. Tampoco dice nada sobre la posible reacción de los varones. Pero es evidente que a través del mito de la invasión y violación angélica, el texto ha querido contar una historia humana de violencia sexual y política. Estos «ángeles violadores» son sin duda un signo de los hombres «poderosos» que ejercen y despliegan su dominio en forma de violación sexual y social generalizada.
El mito no tiene que distinguir los dos niveles (el humano y el angélico-demoníaco), pero supone que se encuentran vinculados. Dicho eso, teniendo en cuenta su dimensión social, podemos volver a los temas de fondo, recordando que los ángeles actúan de forma meditada y firme, bajo juramento, ratificando con fuerza lo que hacen. No piden permiso a Dios, ni dialogan con las mujeres; simplemente las violan. Este es el principio de nuestra historia; ciertamente, había previamente seres humanos y todavía siguen existiendo algunos que no nacen de violación (por lo menos los videntes o sabios vinculados a la tradición de Henoc). Pero la humanidad en su con¬junto comienza a estar determinada por este pecado original, que los hombres padecen, no cometen.
En ese fondo, el texto sigue presentando el nacimiento de los gigantes, hijos del cruce humano/angélico, seres que llevan en su carne una señal de desmesura: son híbridos enormes, de tres mil codos cada uno (cf. 1 Hen 7, 2), seres de violencia que destruyen y consumen los bienes del mundo: «Agotaban todo el producto de la tierra, comían a los hombres», igual que a los restantes animales, y bebían su sangre (1 Hen 7, 3-6). La narración ha introducido así vivientes de carácter des¬tructor y ciego, como algunos titanes griegos y los monstruos de los mitos de otros pueblos.
OPRESIÓN Y LAMENTO DE LOS HOMBRES OPRIMIDOS.
Más que en la acción de los titanes (expresión de mezcla mala que ya ha sido destruida) el texto se ha fijado en aquello que los ángeles violadores de mujeres enseñaron (enseñan) a varones y mujeres, apareciendo así como maestros de todas las perversiones.
(1) Conocimientos religiosos falsos: ensalmos, conjuros, encantamientos, astrología... (cf. 1 Hen 7, 1; 8, 2-3) .
(2) Ciencias mágicas: «recoger raíces y plantas» (1 Hen 7, 1) con fines curativos y supersticiosos.
(3) Violencia militar: «Azazel enseñó a los hombres a fabricar espadas, cuchillos, escudos, petos, los metales y sus técnicas...» (1 Hen 8, 1). El control de los metales aparecía en Gen 4, 17-24 como una conquista peligrosa de los hombres; aquí aparece como enseñanza de los vigilantes que ponen el conocimiento al servicio de la guerra y lo interpretan de manera destructora.
(4) El arte del engaño. Los invasores instruyeron a los hombres a ponerse brazaletes, a embellecerse (pintarse las cejas) y a usar piedras preciosas, convirtiendo la vida en un gesto de atracción y envidia que lleva a la violencia (cf. 1 Hen 8, 1).
El mundo que en Gen 1 Dios había creado bueno (espacio de hermosura y alabanza) se ha venido a convertir en objeto de deseos enfrentados, campo de batalla. Lógicamente, los hombres deberían haber sido destruidos, como consecuencia de un tipo de anti-gracia: la vida hecha engaño y conquista de muerte. Parece que estos hombres, condenados a la violencia angélica, no podrían haber pervivido.
UNA ORACIÓN QUE DIOS ESCUCHA
Pues bien, a partir de aquí, desde el lugar de la no-gracia, se inicia un movimiento de retorno o deseo de gracia, marcado por un triple lamento y petición de ayuda.
(1) La tierra se quejó de los inicuos (1 Hen 7, 6), como en Gen 4, 11-12 donde se afirmaba que ella maldecía a Caín, el asesino. Esta es la primera llamada a la venganza, que brota de una tierra que se encuentra definida por su relación con los hombres. En este contexto se puede afirmar que la justicia se expresa de una forma ecológica.
(2) Los hombres «clamaron en su ruina y llegó su voz al cielo» (1 Hen 8. 4), como se decía en el Éxodo de Egipto: gritaron los hebreos y Dios los escuchó (Ex 2, 23-25). Esclavos y oprimidos son ahora todos los que moran en el mundo; también ellos esperan libertad. La llamada a la gracia brota de la impotencia humana.
(3) Las almas de los muertos «se quejan también» (1 Hen 9, 3). Esta es una petición novedosa, de la que no existen, que sepamos, paralelos claros en el Antiguo Testamento: «Se quejan las almas de los hombres» «Claman las almas de los que han muerto, se quejan ante las mismas puertas del cielo, y su clamor ha ascendido y no puede cesar ante la injusticia que se comete sobre la tierra» (1 Hen 9, 9) .
Esos planos se implican de un modo intenso. Hay un problema cósmico, es decir, de creación: se con¬tamina la tierra que Dios ha creado y ella clama desolada (1 Hen 9, 2). Hay un problema de opresión histórica: los aplastados del mundo elevan su voz pidiendo redención. Hay un problema suprahistórico: las almas de los muertos (especialmente de los asesinados por violencia satánica) se quejan pidiendo justicia. Los redactores del texto se sienten representantes de la tierra (que sufre oprimida por los hombres) y de lo mismos muertos (que siguen vivos a través de su lamento). Todo el libro de 1 Henoc puede entenderse como expresión y expansión de este lamento histórico (asumido de algún modo por Pablo en Rom 8, 18-27).
LA INTERCESIÓN DE LOS ARCÁNGELES.
Ese lamento de los oprimidos despierta o pone en pie a los arcángeles, es decir, a los seres celestes que, siendo fieles a Dios, realizan su justicia sobre el mundo. Aquí (1 Hen 9, 1) aparecen cuatro (Miguel, Uriel, Rafael y Gabriel), en signo de totalidad (1 Hen 20 cita seis o siete en vez de cuatro, pero el simbolismo es semejante). Ellos escuchan el lamento de los oprimidos y lo elevan ante Dios en forma de plegaria, realizando así una función de intérpretes (conocen lo que pasa) e intercesores ante Dios:
Tú eres Señor de Señores, Dios de dioses. Rey de reyes. Tu trono glorioso permanece por todas las generaciones del universo; tú has creado todo y en ti está el omnímodo poder... Tú has visto lo que ha hecho Azazel al enseñar toda clase de iniquidad por la tierra y difundir los misterios celestes que se realizaban en los cielos; Semyaza, a quien tú has dado poder para regir a los que están junto con él, ha enseñado conjuros. Han ido a las hijas de los hombres, yaciendo con ellas; con esas mujeres han cometido impureza y les han revelado esos pecados. Las mujeres han parido gigantes, por lo que toda la tierra está llena de sangre y crueldad. Ahora, pues, claman las almas de los que han muerto, se quejan ante las mismas puertas del cielo, y su clamor ha ascendido y no puede cesar ante la iniquidad que se comete en la tierra. Tú sabes todo antes de que suceda; tú sabes estas cosas y las permites sin decimos nada: ¿qué debemos hacer con ellos a causa de todo esto? (l Hen 9, 4-9).
LOS GRANDES SATANES. SEMYAZA Y AZAZEL
Los ángeles perversos habían actuado en contra de Dios, de un modo violento. Por el contrario, los ángeles buenos interceden ante Dios, pre¬sentándole el pecado de los vigilantes y la opresión de los hombres por quienes elevan su plegaria. Estos ángeles intercesores son cuatro, como los puntos cardinales, aunque después se pone de relieve la función de dos: Rafael y Miguel. Por su parte, los doscientos ángeles violadores, que antes se hallaban liderados por un espíritu llamado Semyaza (1 Hen 6, 3), aparecen aquí sometidos a dos jefes supremos: Semyaza, ya citado, y Azazel (o Asael). Este último, a quien 1 Hen 8, 1 señalaba expresamente como «el décimo de los jefes» (cf. 1 Hen 6, 7; 8, 1), aparece en la tradición bíblica (Lev 16, 8) como un dios/demonio del desierto que recibe (¿y origina?) los pe¬cados del pueblo. Nuestro texto (1 Hen 9, 4-9) pone en paralelo a Semyaza y Azazel, como difusores de secretos celestiales, violadores de mujeres, culpables de la sangre derramada sobre el mundo.
En un plano histórico-literario, esta dualidad satánica Semyaza/Azazel puede (y quizá debe) explicarse a partir de la convergencia de tradiciones diferentes. Pero ella juega ahora una función estructural, como indica la palabra posterior de Dios a los arcángeles.
(1) Azazel aparece como instigador y origen principal de la perversión: «Se ha corrompido toda la tierra por la enseñanza de las obras de Azazel; adscríbele toda la culpa» (1 Hen 10, 8). Los hombres son inocentes, pero han sido sometidos a una gran des-gracia, cuyo responsable es Azazel, espíritu satánico o perverso. Por eso ha de ser arrojado a la tiniebla, enterrado en el desierto (cf. Lev 16, 8), consumido por el fuego del gran juicio, para que la tierra se vivifique (cure) por la acción de Rafael, medicina de Dios (cf. 1 Hen 10, 4-8).
(2) Semyaza viene a presentarse en un momento posterior como causante de esos mismos males y ha de ser luego juzgado (atado, sepultado, consumido para siempre) a fin de que surja para el mundo un nuevo tipo de justicia ya defi¬nitiva. Su antagonista es Miguel, representante de la lucha y vic¬toria de Dios sobre los males de la historia (1 Hen 10, 11-22).
LOS CUATRO ARCÁNGELES Y LA GUERRA DEL FIN DEL MUNDO
Cuatro son los arcángeles del juicio (cf. 1 Hen 10), aunque luego están centrados en dos: Rafael y Miguel. Dos son también los jefes del ejército satánico: Semyaza y Azazel. Entre arcángeles y espíritus perversos se entabla la gran lucha, en la que los hombres no son protagonistas, sino objeto de des-gracia (para unos) o de gracia (para otros).
Sólo los ángeles buenos de Dios pueden derrotar a los espíritus perversos, en una guerra superior, de «extraterrestres» (cuyos ecos aparecen también en Ap 12, 7-12, aunque aquí, en contra de la tradición de Henoc, resulta esencial el influjo de la «sangre del Cordero»). Si espíritus fueron los causantes de la perversión, espíritus serán los mensajeros y caudillos de la salvación, en una especie de historia judicial cuya verdad se expresa y actualiza, en uno y otro caso, por encima de nosotros. Esclavos fuimos de Azazel/Semyaza y sus secuaces (gigantes, demonios). Destinatarios gozosos seremos de la obra buena de Rafael/Miguel, renovadores del mundo y salvadores de los hombres. Estamos bajo poderes más altos. No se puede hablar de una antropología, pues no existe un logos humano de libertad, ya que los hombres son función de los ángeles buenos o perversos.
. La sentencia ha sido dada. Dios ha recibido el clamor que tierra/hombres/almas han alzado hasta el cielo por los ángeles (1 Hen 9), a quienes ahora envía a cumplir la sentencia dictada, a través de una acción salvadora que se realiza en cuatro momentos, que corresponden a los cuatro arcángeles citados (Uriel y Gabriel inician la obra; Rafael y Miguel la culminan).
(1) Uriel (=Arsyalalyur en el texto etíope) instruye a Noé, para que la hu¬manidad pueda salvarse del diluvio, en la línea de una tradición que conocemos por Gen 6-9 (1 Hen 10,2-3).
(2) Gabriel instiga a los gigantes (híbridos: diablo-humanidad), destructores de los hombres, para que se enfrenten y destruyan hasta el fin unos a otros, en espiral de violencia donde todos acaban por matarse (1 Hen 10, 9-10).
(3) Rafael está encargado de prender, enterrar y juzgar a Azazel (cul¬pable de todo mal), para que la tierra pueda ser vivificada o res¬taurada (1 Hen 10, 4-8).
(4) Miguel debe anunciar y realizar el juicio contra Semyaza y sus seguidores hasta aniquilarlos, de manera que pueda brotar la paz y bendición sobre la tierra (1 Hen 10, 11-22).
Los cuatro momentos y gestos de los ángeles de Dios se encuentran vinculados y expresan el sentido y la crisis actual de la historia. Esos momentos no hablan de algo que sucedió en otro tiempo con Noé (no cuentan una historia pasada), sino que anuncian algo que está por llegar, que es inminente.
Nosotros mismos somos Noé y por eso Uriel tiene que instruirnos, a fin de que estemos preparados para la gran liberación. Somos Noé y nos hallamos amenazados por los híbridos bestiales, los gigantes de la guerra y de la sangre a quienes Gabriel instiga, para que se combatan y devoren, hasta matarse unos a otros.
Miguel es el luchador de Dios. Él ganará la batalla en contra de lo Satanas. La guerra se decide por encima de nosotros: no tiene sentido pensar que podemos resolverla a través de nuestras fuerzas. Desde ese fondo debemos añadir que el autor de este pasaje (como gran parte de la apocalíptica antigua) es antimilitarista en un nivel mundano: los hombres no resuelven sus problemas por la guerra, pues la guerra engendra siempre nueva en guerra y culmina con la muerte de todos los que quieren alcanzar la paz por ella. El autor es antimilitarista, porque la guerra de la que habla no es humana, sino que se realiza en un plano superior del que los hombres no son responsables.
El conflicto se despliega en dos niveles.
(1) Hay un plano de violencia perversa que se destruye a sí misma: los ángeles malvados y sus servidores se matan entre sí, en guerra despiadada, como dirá también Ap 17, 15-18, al afirmar que las bestias matan a la prostituta.
(2) Hay un plano de violencia salvadora: Dios, actúa a través de los dos arcángeles supremos (Rafael y Miguel) que se oponen y vencen a los archi-diablos perversos (Azazel y Semyaza). Esta es una guerra superior, y solo Dios puede vencerla por sus ángeles.
DIOS INSTRUYE A MIGUEL SU GUERRERO
Esta es la guerra final, como Dios mismo lo dice instruyendo a Miguel:
Elimina a todas las almas lascivas y a todos los hijos de los Vi¬gilantes que han oprimido a los hombres. Elimina toda opresión de la faz de la tierra, desaparezca todo acto de maldad. Surja el vástago de justicia y verdad, trasfórmense sus obras en bendición y planten con júbilo obras de justicia y verdad eternamente... Entonces serán humildes todos los justos, vivirán hasta engendrar mil hijos y cumplirán en paz todos los días de su mocedad y su vejez. En esos días toda la tierra será labrada con justicia, toda ella estará cuajada de árboles y será llena de bendición... Que sean todos los hijos de los hombres justos, y que todos los pueblos me adoren y bendigan, prosternándose ante mí. Sea pura la tierra de toda corrup¬ción y pecado, de toda plaga y dolor... En esos días abriré los tesoros de mis bendiciones que hay en el cielo para hacerlos descender a la tierra, sobre las obras y el esfuerzo de los hijos de los hombres. La paz y la verdad serán compañeros para siempre, en todas las gene¬raciones (1 Hen 10, 15-11, 2).
Este es el juicio de Dios, la culminación de su obra. No ha sido necesaria una guerra humana (no hay mesías militar), ni hacen falta salvadores especiales (como Henoc). Dios mismo destruye a los perversos y recrea a los justos, por medio de los ángeles, especialmente por Miguel, a quien la tradición judía entiende como protector del pueblo israelita (cf. Dan 12, 1); de esa forma actúa como Señor del Árbol del conocimiento del bien y del mal.
(1) Por eso destruye-condena a los espíritus perversos o representantes del mal (Azazel/Semyaza) y con ellos a sus seguidores, no solo a los gigantes (guerreros de violencia), sino también a los hombres portadores de pecado (los lascivos y opresores).
(2) Por eso salva a los hombres buenos, concediéndoles, al fin de una guerra destructora, aquello que Gen 1 y Gen 2-3 habían ofrecido por pura gracia a los hombres del principio: la armonía cósmica, el Edén o paraíso. Eso significa que, en contra de Gen 1-3, la gracia de la vida no se encuentra al principio, como expresión de la bondad originaria de Dios, para que los hombres respondan voluntariamente a ella, sino que vendrá al final, cuando el mismo Dios destruya por sus ángeles buenos a todos los poderes del mal, que de algún modo han brotado del mismo Dios, como indicaba el texto ya citado de Qumrán, cuando suponía que los dos espíritus, los dos tipos de hombres, buenos y perversos, provenían del mismo Dios (1QS 3,13ss) .
En este contexto, falta la gracia antecedente y falta también la libertad, de manera que parece que los hombres son sólo un «juguete» de Dios, que les ha dividido primero en buenos y malos, para juzgarles después de manera consecuente. Así se formula un primer tipo de «dualismo divino» que la gnosis y cábala judía posteriores han desarrollado al afirmar, de alguna forma, que el bien y el mal pertenecen al mismo Dios, de manera que nosotros, los hombres, no somos más que destinatarios y espectadores de una guerra intra-divina: al «destruir» a los malos parece que Dios está destruyendo (expulsando) su misma parte perversa, de tal forma que al fin sólo quede en él su parte buena, conforme a un tema que aquí no está desarrollado, pero que forma parte de las tradiciones de la cábala judía posterior .
En ese «final bueno» de Dios habrá quizá un lugar preferente para Israel, pero el texto no lo ha destacado, pues el «vástago de justicia» de 1 Hen 10, 16 puede referirse al pueblo israelita o la nueva humanidad en su conjunto. Tampoco es clara la alusión al templo, pues el hecho de que todos «se postren ante Dios» no exige que haya un santuario especial israelita (cf. 1 Hen 10, 21). El mundo entero será templo de Dios, como el texto ha destacado, siguiendo el modelo de Gen 1, y de esa forma el mismo cosmos será revelación de Dios (vida y plenitud) para los hombres. Sólo en este fondo, después que han sido destruidos los perversos, puede hablarse de universalismo: desaparece con el diablo el prin¬cipio de la lucha y división entre los hombres; ya no existe lugar para la guerra social o religiosa y así «todos los hombres serán justos, todos los pueblos serán consagrados», es decir, adorarán al único Dios (1 Hen 10, 21). En ese contexto se puede poner de relieve la relación entre la mística y la apocalíptica, como ha hecho G. SCHOLEM, Las grandes tendencias de la mística judía, Siruela, Madrid 2000; Los orígenes de la Cábala I-II, Paidós, Barcelona 2001. Cf. también M. MACH, «From Apocalypticism to Early Jewish Mysticism», en B. MCGINN, H. J. COLLINS y S. STEIN (eds.), The Encyclopaedia of Apocalypticism, New York 1998, II, 204-237. Conforme a la visión de la cábala, tanto en la perspectiva de M. de León (libro del Zoar) como en la de I. de Luria, la liberación de la humanidad está vinculada a la «purificación de Dios» que supera su dualismo originario (con mezcla de elementos positivos y negativos) para mostrarse al final como limpio y totalmente bueno; eso significaría que formamos parte de un proceso de purificación intra-divina, que el judaísmo rabínico y el cristianismo no han aceptado.
(De. X. Pikaza, Antropología bíblica, Sígueme, Salamanca 2006)
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Miguel...quiero y soy admiradora de San Miguel.
He leido esto,y como esta bien,os lo pongo.
La inteligencia sin AMOR te hace perverso
la justicia sin AMOR te hace implacable
La diplomacia sin AMOR te hace hipocrita
El exito sin AMOR te hace arrogante
La riqueza sin AMOR te hace avaro
La docilidad sin AMOR te hace servir
La pobreza sin AMOR te hace orgulloso
La belleza sin AMOR te hace ridiculo
La autoridad sin AMOR te hace tirano
El trabajo sin AMOR te hace esclavo
La simplicidad sin AMOR te quita valor
La oración sin amor,te hace falso
La VIDA SIN AMOR NO TIENE SENTIDO.
Que razón tiene SAN MIGUEL...¿QUIEN COMO DIOS ? SI DIOS ES AMOR.
Para finalizar. Cuando hablo de psicópata, más que lo que se encuentra en el DRAE, me refiero a lo que entendemos habitualmente y que el CIE-10 llama "Trastorno social de la personalidad"
a) Cruel despreocupación por los sentimientos de los demás y falta de capacidad de empatia.
b) Actitud marcada y persistente de irresponsabilidad y despreocupación por las normas, reglas y obligaciones
sociales.
c) Incapacidad para mantener relaciones personales duraderas.
d) Muy baja tolerancia a la frustración o bajo umbral para descargas de agresividad, dando incluso lugar a un comportamiento violento.
e) Incapacidad para sentir culpa y para aprender de la experiencia, en particular del castigo.
f) Marcada predisposición a culpar a los demás o a ofrecer racionalizaciones verosímiles del comportamiento conflictivo.
Y en este post, yo estaba hablando de lo difícil que es desde un punto de vista teológico determinar el origen del mal y por tanto de los demonios.
La discusión contigo partió de mi respuesta al comentario que hacías a mi argumento, sobre todo al primer párrafo de 28.09.08 @ 23:23
Mis disculpas en lo que pudiera haber de ofensivo en mis palabras, pero mi reacción contra lo que entendí de tus comentarios, no pudo ser otra.
Todo lo que has dicho sobre Hitler está en 29.09.08 @ 07:50
Léelo en voz alta, declamando, y luego reflexiona sobre lo que podemos entender acerca de ese mensaje. Lo más negativo que dices de él es que tuvo dos ideas erróneas: nación y raza pura. El hecho de que nombres la palabra psicopatología no hace que entendamos psicópata. Al menos los que hemos tenido que estudiar esa asignatura.
Es ahora cuando convienes conmigo en que es un psicópata.
Bienvenido.
En cuanto a la pregunta que me haces, ya he dicho que nada justifica una muerte.
Doc, el comentario de los niños viendo a sus padres en el genocidio es realmente ofensivo al debate. No hay justificación alguna para que se sirva de ese argumento.
Aquí se trata de establecer un Sistema Económico que IMPIDA sufrimiento, hambre, y muertes, precisamente.
Céntrese en el tema y por favor no se sirva de frases como 'tú y Hitler'. No hay nadie que se pueda despreciar más que a Hitler, pero no estamos hablando de éste sujeto, sino de la ECONOMÍA ACTUAL.
Diga usted algo al respecto de ésta, en vez de atacar con el argumento del ad hominem y no entrar al fondo de la cuestión.
Doc, es necesario que cuando entre en debate se respeten las normas de dialéctica. Y de la retórica.
Yo denigro lo que hizo Hitler, y lo llamo en mi comentario desequilibrado mental y sicópata: digo que causó guerra y exterminio por dos ideas erróneas: "nación" y "raza pura".
Sea por lo tanto leal al asunto debatido, que lo otro que hace, además de ofender al contertulio, es ofensivo a la propia inteligencia.
Tiene razón en que nada justifica una sola muerte, lo que suscribo. Por eso precisamente es HOY necesario reflexionar sobre las hambres que está causando el Sistema Económico actual. ¿justifica usted estas muertes diarias?
Dices: "Y decirles que pasar de lo físico es solo normal hacia otra vida no fisica."
Sé lo que hay antes de la muerte. No sé lo que hay después. Ni siquiera sé con certeza si hay algo.
Tú crees saber que hay algo después. Pero en realidad no sabes nada porque nadie ha vuelto para contártelo.
Así que... tú y Hitler, hacedme el favor de respetarme la vida de aquí. Con la otra, haced lo que os dé la gana.
Luis, como creyente en Jesús, creo en el Demonio porque Jesús fué tentado. También creo que existe la condenación eterna porque Jesús nos lo explicó con la parábola del Rico Epulón (la cual nos debería hacer pensar a los del Primer Mundo Opulento, cuando vemos llegar a tantos pobres lázaros reclamando nuestras migajas). En cuanto si es un "lugar"o "un estado de ánimo", me riene sin cuidado. En realidad puse el teXto del Pais para animar el diálogo que parecía mortecino. Ah¡ gracias por la advertencia de que "no me comprometa".
Dices que "Hitler no hizo nada malo al levantar Alemania sin dinero y sin ayuda", que ayudó a "querian trabajar pero el sistema de prèstamos hipotecas de DINERO con interes (lo maldice incluso la Biblia) y la Especulación de la Bolsa de Nueva York... llevaban a la muerte y la ruina".
La muerte no es la solución de nada. Y mucho menos la muerte denigrante que trajo Hitler.
Dices: "Ahora hay màs de dos mil millones de necesitados. Hitler desapareciò."
Parece que lo echaras de menos. Aunque supongo que no querrías que te tocara estar en un campo de concentración.
Dices que la muerte no es mala.
Todos sabemos que tenemos que morir. No estaba hablando de eso, sino del sufrimiento brutal y la humillación denigrante durante el genocidio. Padres enterrando a sus hijos. Niños presenciando la destrucción lenta de sus padres.
Logos dice: "Hitler no hizo nada malo al levantar Alemania sin dinero y sin ayuda internacional: se centrò en la Produccion, acabò el paro, y los alemanes contentos y comiendo. Ojalà que TODOS hicieran algo así en Usa..."
No puedo estar de acuerdo. Independientemente de la finalidad o la causa, nada justifica una sola muerte de la mano de ese psicópata.
y que tenemos que cambiar el Sistema ECONOMICO para procurar la Producciòn mediante un incentivo de poder adquisitivo grande a todos esos millones de parados que lo necesitan y fijar un límite sensato a la Riqueza Personal de todos.
Si el Papa dice lo del 'infierno', esto no sirve para Wall Street y el sistema Capitalismo-Socialismo que tenemos, puesto que el infierno no existe. Sí existe, ciertamente Satanás, se llama Poderoso caballero don DINERO, ese sì que manda. Hasta en las bulas.
El infierno.
Moisès -dice el Psicoanálisis- se vio forzado a decir que todo el còdigo de Sinaí con las penas de muerte por cosas tan nimias como trabajar en sabado, o levantar la voz a la madre, y los 613 mandamientos, fue dictado por Dios, ello como medio para que el pueblo tuviera respeto y se cambiara, de horda, a civilizado: razòn de estado.
El Papa, al restaurar el inexistente infierno con inquilinos y okupas, tiene buena intención -y razòn de conducir MORALMENTE- a grandes poblaciones que hoy se ven 'llevadas' por Programas de Partidos politicos y medios de difusiòn enormes en la Educaciòn para la villanía. Todos observamos el deterioro generalizado, los jovenes mediocres, el hombre masa. La Psicologia transpersonal -sociologia- lo dice: podemos construir bien si programamos para Produccion, lo excelente. El sistema de 'ganancia' quiere masas sin empleo y con circo, sin moral.
El Papa deberia decir en una Bula que se van al Infierno los parasitos Financieros y q...
La maldad criminal de Hitler.
Hitler viviò la Gran Depresiòn con colas de pedigueños sin casa y en paro, y alemanes muriendo de hambre en las calles de Berlin, ellos querian trabajar pero el sistema de prèstamos hipotecas de DINERO con interes (lo maldice incluso la Biblia) y la Especulación de la Bolsa de Nueva York... llevaban a la muerte y la ruina a medio mundo.
Ahora hay màs de dos mil millones de necesitados. Hitler desapareciò.
Hitler no hizo nada malo al levantar Alemania sin dinero y sin ayuda internacional: se centrò en la Produccion, acabò el paro, y los alemanes contentos y comiendo. Ojalà que TODOS hicieran algo así en Usa, Inglaterra, y resto de Europa: dar TRABAJO a todos.
La criminalidad de Hitler, guerra y exterminio, se explica en Psicopatología: dos Ideas erròneas, 'naciòn y 'raza pura'.
Hoy prevalece la peor de todas, la que más muertos produce en la historia: el DINERO de Wall Street. Ese es el Fundamentalismo de Occidente.
En Psicologia sabemos que la valoraciòn que cada uno da a un acontecimiento al construir su pensamiento... hace que -para él- sea bueno, malo, o neutro. Todo acontecimiento es neutro.
La muerte fisica -decimos- es mala, aùn cuando sucede siempre desde que comenzò la bios hace tres mil millones de años. Nosotros decimos que 'vino' por el pecado de Adan hace apenas seis mil años (Epis.Ro,) cuando no es cierto. El resultado es que muchos estan angustiados por un PENSAMIENTO erroneo: el homo s.sapiens ha muerto durante cientos de miles de años. A las personas que sufren por 'creer' eso hay que ayudarlas y QUITARLE esa idea erronea. Y decirles que pasar de lo físico es solo normal hacia otra vida no fisica.
Roser, una cosa es la opinion que uno tenga y otra mentir descaradamente, como hizo alguna prensa con la declaracion de JP II, que en ningún momento negó el Infierno. Puedes leer el catecismo de la Iglesia catolica, promulgado por el mismo Papa. Lo que hizo JP II en esa alocución (leela en vez de repetir por boca de ganso informacion periodistica) es enfatizar la "pena de daño" sobre la "pena de sentido", y repetir la clásica definicion teologica como un estado permanente del alma. Ninguna innovacion en la doctrina tradicional, que el mismo Cristo enseño.
Eres una mujer con honestidad intelectual, no te comprometas.
El mal existe en cuanto a realidad presente pero no existe su esencia. Un agujero existencial en la trama del Ser. ¿No viene a ser lo mismo que "la ausencia de bien"?
De todos modos, casan mal agujeros existenciales en la trama del ser y demonios.
Sigo sin entender, pero agradezco el esfuerzo de Luis.
Un saludo.
Sí, Logos, se dice que Dios creó todo de la nada. El problema está en creer que creó el mal. Entonces, el mal proviene de un Dios bueno, contradiciendo a Génesis 1.
La maldad criminal de Hitler ¿de dónde procede?
Dios no cree que el mal sea ausencia del bien, o que la ausencia de bien sea la nada estèril, pues de la nada creò él todo.
Y sigue creando.
En el tsunami de Thailandia los equipos de psicologos se encontraron entre miles de muertos y familiares perdidos a dos tipos de personas: unos que se dejaban embargar por pensamientos negativos, y otros que miraban como si la vida fuera posible y prometedora, y mostraban su sonrisa: son los constructores a partir de la nada.
Los encontramos a veces: si nos dicen que podemos tener a Dios es que nos aman y desean nuestra libertad.
Dios hace milagros y ayuda a veces en la adversidad, pero Èl quiere almas constructoras.
La noticia del País seguía:"El papa Benedicto XVI ha asegurado que el infierno existe y no está vacío. No es anuncio nuevo, en 2007 ya mencionó la existencia del infierno como LUGAR algo que su antedecesor, Juan Pablo II, había rechazado". De lo que se deduce que pretender "saber a ciencia cierta" lo que hay detrás de la muerte es inposible.Para Juan Pablo II Jesus nos ha liberado del temor al infierno porque ". Satanas está vencido". Benedicto XVI en cambio nos vuelve a meter el miedo en el cuerpo porque "no está vacío". No parece que para el actual Papa el demonio esté muy vencido que digamos.
Estimado Doc, hay una profunda especulacion sobre el misterio del mal, que arranca de Agustín y llega a su cúspide en Santo Tomás. Básicamente la solucion reside en negar consistencia ontológica al mal, entendido como la privacion de un bien debido, no un "ente" subsistente por sí. Se le niega al mal esencia (no existencia), por lo cual no es un ente creado, sino más bien una descreacion, un agujero existencial en la trama del ser, introducido por una facultad indeterminada, la voluntad libre.
Una buena explicacion de la compleja teoría del mal, el libro "El Mal", del cardenal Journet. Se lo doy a todos mis alumnos.
Me pregunto lo mismo que Agustín de Hipona:
¿Quién depositó esto en mí y sembró en mi alma esta semilla de amargura, siendo hechura exclusiva de mi dulcísimo Dios? Si el diablo es el autor, ¿de dónde procede el diablo? Y si éste se convirtió de ángel bueno en diablo por su mala voluntad, ¿de dónde le viene a él la mala voluntad por la que es diablo, siendo todo él hechura de un creador bonísimo?
Por cierto que creer en seres puramente espirituales, lejos del materialismo progre e inmanentista que es el "espíritu" del blog, resulta muy chocante. Los ángeles, las postrimerías, el cielo, el infierno, la Trinidad, resulta incomprensible al progresismo moderno, que no es más que una crasa reduccion naturalista de la fe a un nivel kantiano, como explica Pío X en su encíclica Pascendi Domini Gregis: la fe como experiencia subjetiva, desligada de una hipotética realidad sobrenatural, encerrada en la conciencia del creyente y de la comunidad. Lo sobrenatural como realidad sólida y dada desaparece en el imaginario modernista-progresista, al carecer de utilidad gnoseologica.
El mal como ausencia de bien.
Pero la ausencia de algo es la nada. Y de la nada no puede salir nada, ni bueno ni malo. De la nada, nada sale.
Como argumento filosófico es tan inconsistente como su contrario:
¿Definiríamos el bien como ausencia de mal?
Si vivo en actitud de ausencia de bien, será una actitud pasiva. No hacer el bien. No hacer nada.
Pero existe la posibilidad de hacer el mal de forma activa. Actuar con maldad, con crueldad. Es algo más que ausencia de bien.
yá ,ya sé ..donde está el infierno ...el infierno está aquí !!!
Reser ,no te lies ni te lien los Papas ...ya nos trae bastante lios la vida ..como para liarnos en más lios ....!vaya lio !!!
Para mí los Angeles existen !!claro que existen !! las personas que saben amar y saben ponerse en lugar de otro ,al lado del otro ,que nos dá alas para poder volar de los abatares de la vida y soñar ...soñar en una bella utopía
Un abrazo a todos
P.D- hecho de menos a Oscar Fortín y a JMS ...pensais seguir abandonándonos ...como el deshodorante ?
A Roser: francamente, no veo ninguna contradicción entre los dos papas. Juan Pablo II asegura que no es un lugar -lo que ya sabíamos por la teología clásica- sino un estado. Y Benedicto XVI nos dice que existe y eterno ¿dónde está la contradicción?
El infierno no es un lugar. El infierno existe. El infierno es eterno. ¿Entonces?
Pues es muy sencillo, Doc, la creación implica libertad de lo creado, pues la creación es un hecho moral.
El mal existe como posibilidad desde que existe una creación moral y de hecho, la ausencia de bien es consustancial a lo creado.
El demonio obró con falta de humildad y con envidia; es decir, con ausencia de Amor.
El Pais, 2-II-008,"El infierno, del que se habla poco en este tiempo, existe y es eterno", dijo el Pontífice romano el pasado abril de 2007. Una idea que es contraria a lo que defendió el anterior Papa, el polaco Juan Pablo II, durante su pontificado. Juan Pablo II corrigió el concenpto tradicional del infierno, fue en verano de 1999, cuando hubo cuatro audiencias para hablar sobre el cielo , el purgatorio, el infierno y el diablo. "El cielo", dijo entonces, no es "un lugar físico entre las nubes". El infierno tampoco es "un lugar", sino "la situación de quien se aparta de Dios". El Purgatorio es un estado provisional de "purificación" que nada tiene que ver con ubicaciones terrenales. Y Satanás "está vencido: Jesús nos ha liberado de su temor". Si no es mucho pedir, y dado que "tienen la asistencia" del Espíritu Santo, los papas deberían ponerse de acuerdo para no liarnos alos fieles.
"El espíritu del maligno puede "ocultarse" de forma más profunda y eficaz: pasar inadvertido corresponde a sus "intereses". La habilidad de Satanás en el mundo es la de inducir a los hombres a negar su existencia en nombre del racionalismo y de cualquier otro sistema de pensamiento que busca todas las escapatorias con tal de no admitir la obra del diablo ... Se trata de un conflicto entre las fuerzas oscuras del mal y las de la redención. Comprendemos así por qué Jesús en la plegaria que nos ha enseñado, el "Padre Nuestro", termina casi bruscamente, a diferencia de tantas otras oraciones de su tiempo, recordándonos nuestra condición de expuestos a las insidias del Mal - Maligno: No nos dejes caer en la tentación, líbranos del Maligno." (De la Catequesis del Papa Juan Pablo II en la Plaza San Pedro, 13-agosto-86)
Estoy de acuerdo.Creo que el disfraz que prefiere es el de la "piel de oveja" sobre lo que os advirtió Jesús.
Fecha especial este próximo 29 de septiembre http://www.tetragramaton.com.ve
Sólo puedo concebir los ángeles como símbolos, como personificación de la acción de Dios. Para mí Pikaza es un ángel en el sentido de que me ha aportado cierta interpretación, que me faltaba y que andaba buscando, sobre el Reino y sobre la salvación de nosotros, los ricos.
En cuanto a los demonios, los veo como símbolos o personificación del mal, que no sé de dónde viene. Sólo sé que su erradicación es una de las tareas que tiene la humanidad y el Reino.
Sobre el tema de los ángeles no tengo nada que decir, aparte que es lo primero en lo que aprendí a creer : en el Ángel de la Guarda. Parece ser que Jesús creía en ellos. Siempre me ha chocado la afición de la industria norteamericana cinematográfica en poner ángeles en sus películas. Angeles que lo solucionan todo. Será que en Europa no tenemos comunicación directa con ellos. Los de la Biblia me han llenado siempre de perplejidad. Así que me limitaré a leer lo que escribís los demás. De momento he guardado lo de Doc. Coincido con el. Y como es el primer comentario, seguramente desaparecerá cuando empiecen a llenar de gansadas el blog, los “graciosos” de siempre.
Discurso sobre la dignidad del hombre.
"Arde el Serafín con el fuego del amor; fulge el Querubín con el esplendor de la inteligencia; está el Trono en la solidez del discernimiento.
...si nos dedicamos a las cosas del aquí nos afirmaremos con la solidez estable de los Tronos. Si nos absorbemos en el ocio de la contemplación, meditando resplandeceremos rodeados de querubínica luz. Si ardemos sólo por el amor del Hacedor de ese fuego que todo lo consume, de inmediato nos inflamaremos en aspecto seráfico.
El Serafín, esto es, amante, está en Dios y Dios está en él: Dios y él son uno solo.
"Grande es la potestad de los Tronos y la alcanzaremos con el juicio y la razón; suma es la sublimidad de los Serafines y la alcanzaremos con el amor".
Pico della Mirandola.
la adversidad, que seguro que luego seremos más excelentes que antes del suceso. Se trata de despejar errores que todavía arrastramos de ensayos sucesivos.
La vida de aquí, una belleza; plenitud de plenitudes, todo es plenitud creada por Él para que nosotros la vivamos;
y la vida del otro árbol, el Árbol de la Vida, es Él, que se 'planta' en el centro del huerto, y allí echa su raíz hasta el mismo corazón de un ser inferior y pleno que se llama hombre, para sacar de éste todo lo que Él buscaba desde la eternidad: amar y ser amado.
Y se echó a llorar, el Dios todopoderoso, del gozo que manaba del río del hombre, al sentirlo.
el caos, y en la nada: conoce tal espanto como la soledad, y con ésta como adversario se yergue y 'es', EL SER, y gusta llamarse
... 'Logos'.
Tanto es su afán de vivir que frente a la inmarcesibilidad de 'la nada', la penetró ésta y de allí, de la nada, tomó Él 'todo' para el 'hacer'; y dijo Dios 'sea la acción', y la acción fue hecha.
Después es cuando dijo 'ahora quiero la luz', y la luz, que es la fusión del Uno con el 'otro'... comenzó a fraguarse como una obra de Omnipotente.
En Psicología de campo se baraja este concepto desde hace tiempo para sacar del túnel de la neurosis, e incluso de la depresión, a miles de pacientes que llegaron a ella por un pensamiento circular erróneo; hay que decirles: la adversidad... es normal, connatural con el ser biológico; y la muerte física... también. Frente a lo que llamamos 'el mal' no dejemos a nuestra preciosa alma (psuqué) embargarse de sufrir, sino que convirtamoslo en una oportunidad de acción para sobrepone...
ciertamente morirás'- se refería a que perdería la intuición deductiva, ya no reaccionaría, aún ante el Bien, y tampoco cuando viniera el contrario.
Ahora, por ejemplo, frente a la colosal
crisis financiera, exquisita oportunidad para acabar con la mayor estafa de la historia (Cockburn) cambiando el sistema, el hombre atiborrado del árbol del BIEN y del MAL, pierde su intuición y, en vez de ponerse manos a la acción en la PRODUCCIÓN de todos los árboles del huerto, deliciosos para su supervivencia, tales, la economía, la tecnología, la ciencia, las leyes... se esconde de sí mismo y se muere de hambre brazos caídos frente a un campo lleno de ABUNDANCIA.
El árbol del conocimiento del MAL no es otra cosa que inculcar a nuestra mente un pensamiento como éste: lo adverso, lo contrario, es del 'MALO'; y su complemento: cuando todo está estable... es que estamos en el BIEN, somos el 'BUENO'. Negar la vida.
Dios siempre ha vivido frente al contrario, la entropía,...
viendo el Dios llamarse a sí mismo Panta rhei, en tercera persona, 'Todo fluye' y añadió... 'frente a contrario': en estas dos condiciones resumió Él todo el asunto de la EVOLUCIÓN, incluída la suya, su crecer.
Se necesita, pues, para que un ser medianamente inteligente llegue a
'ser', que exista el contrario, algo adverso, algo que sea contradictorio a la esencial inclinación de los seres a una 'estabilidad' insensata, siendo ésto como se sabe en psicoanálisis sinónimo de tanatos, muerte; y siendo la inestabilidad sinónimo de ... vida y FLUIR. Todas las circunvoluciones de nuestro neo cortex atestiguan esto: la cantidad de hambrunas, caricias, lloro,
canibalismos, risas, escenas escalofriantes que el homo ha pasado para llegar a ser sapiens, y luego, otra vez, sapiens. Bendito sea el Dios Todopoderoso que puso, frente al ser, la adversidad, el contrario, pues, sin éste, el humano deja de ser logos, y se convierte en fundamentalista. 'El día que de ése árbol tomares....
En cuanto al 'mal' que existe en el mundo y que desde antiguo se habla
-y tanto se ha escrito- entre los creyentes como si se tratara de una cosa 'sobrevenida', externa al fenómeno
de lo existente, es necesario analizar este asunto desde dos ángulos, el primero, el empirismo, y el segundo, el mito espléndido de Adán y el árbol del conocimiento del BIEN y del 'MAL'.
Decía un pensador creyente que si un ser muy poderoso -y hábil- tuviera que echar a andar tal cosa como un universo
, lo primero que se plantearía sería que fuera éste autosuficiente y automutable. Porque si se crea a unos seres ya 'perfectos', entonces, la necesaria estabilidad llevaría ínsita la inmutabilidad, y con ésta, a la ausencia de CRECIMIENTO.
Así, propuso en su mente 'motivar' a todo ser que recibiera la bios -la vida física- y definió el 'logos', un proceso para que quien tenga conciencia
propia se mantenga siempre 'vivo', esto
es, animado para ir a más, resolvien...
Pero yo creo que hay algo mejor, como es la Eucaristía. Lugar (el pan y el vino) donde acontece, donde está lo espiritual, lo que no vemos, todo lo ángel y todo lo santo imaginable: el Amor que se puede tocar, comer, repartir. Y lo más próximo a esto somos nosotros mismos, con nuestra inmanencia, con nuestra capacidad de hacernos alimento para el otro/ los otros, materializando el amor aquí y ahora en obras.
He pasado por el blog y veo que hablas de ángeles. El tema me trae a la mente una realidad importante que se refiere a la pregunta: ¿necesitamos ángeles, y dónde están?
No voy a enredarme en tema tan arduo pero sí a decir que hoy posiblemente necesitemos más de santos que de ángeles. Santos, como esas presencias singulares, que nos afectan, que llegan a nuestra vida y la transmutan. Seres singulares que sin ser diferentes a los demás, tienen "algo" que nos arrastra detrás de ellos.
Ángeles o santos ¿qué más da? Siempre habrá el “encanto” o lo “malévolo” de las cosas, a las que con esta valoración, atribuimos un valor positivo o negativo que nos termina afectando.
Y eso es ángel y eso es santo.
Domingo, 3 de junio
Jesús Rojano
Josep Maria Tarragona
Juan Fernandez Krohn
Asoc. Humanismo sin Credos
Pedro Tarquis
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
JC Rodríguez, A Eisman