Ayer he presentado la cárcel como “chivo expiatorio” de una sociedad que necesita expulsar y controlar un tipo de violencia y lo hace de un modo jurídico, dentro de un sistema legal. A pesar de que RD no ha funcionado durante unas horas (¡una avería eléctrica en Londres, me dicen, por causa de tormentas), han entrado numerosos comentarios, muchos de ellos muy certeros, presentando desde diversas perspectivas los valores y las limitaciones del sistema carcelario.
Mañana presentaré, a modo de contrapunto, el ideal de la Virgen de la Merced, a quien muchos veneran (veneramos) como liberadora de cautivos, patrona de los encarcelados. Hoy quiero responder a diversas preguntas que me han hecho, presentando en cuatro punto el surgimiento y sentido del sistema carcelario. Debo recordar que la cárcel como sistema universal de castigo y rehabilitación de los culpables no tiene más que dos siglos (quizá dos siglos y medio). Antes existían otros tipos de esclavitud y castigo corporal, con muchas penas de muerte. Más tarde surgieron formas distintas de sometimiento social (que podemos definir como cautiverios), también con castigos físicos y penas de muerte. Sólo hace poco ha surgido la cárcel, viniendo a convertirse, en algo más de dos siglos, en sistema universal de cumplimiento de la ley (en línea penitencial) y de sometimiento. De algún modo, todos nosotros hacemos la cárcel. Así puede entenderse lo que sigue. Es evidente que mi perspectiva no es la única y que puede resultar un poco esquemática y parcial, pero me parece importante ofrecerla, en plano de evangelio. La semana que viene expondré cinco o seis respuestas cristianas (no jurídicas sin más, no política, ni estatales o puramente racionales) ante el tema de la cárcel. Ha terminado la tormenta de Londres. Buen día a todos.
1. VIOLENCIA JERARQUIZADA. SISTEMA ESCLAVISTA.
La esclavitud es un fenómeno extenso y multiforme, de manera que parece difícil ofrecer una visión general de su estructura y funciones, pues son muchas las formas que ha venido revistiendo. A pesar de eso, hemos querido presentar sus rasgos principales, suponiendo desde ahora que los encarcelados ocupan en la actualidad un lugar estructural semejante al de los esclavos antiguos. En una sociedad donde los amos controlaban de manera directa a sus esclavos y la sociedad (o el clan/familia) organizaba su justicia y se vengaba directamente de los «culpables» apenas había lugar para las cárceles. Los encarcelados actuales ocupan de algún modo el lugar de los antiguos esclavos. Estas eran las razones antiguas que permitían la existencia de la esclavitud:
1. Fundamento filosófico: las razones (ideológicas) del poder. Muchos filósofos han justificado la esclavitud, como expresión de las desigualdades sagradas de la naturaleza humana. Platón suponía que Dios habría creado a unos de oro, otros de plata, otros de bronce... Unos nacen para dominar, otros para ser dominados. La naturaleza humana se expresa, según eso, de formas jerárquicas, conforme a un principio de gradación de la realidad. Esta es la visión que ha estado en el fondo del sistema hindú de las castas. Nosotros, en occidente, creemos ya que todos los hombres nacemos con igual dignidad, pero luego, de hecho, se buscan razones para que unos puedan estar por encima de otros.
2. Estratificación social. La sociedad se ha estructurado así en forma clasista, en grupos jerarquizados, por motivos de dominación, a partir de unos principios o razones de tipo racial y/o religioso, cultural, económico y jurídico. Los privilegiados del sistema han querido buscar y han buscado racionalizaciones religiosas y filosóficas para justificar su dominio y así han apelado a la ley del poder (Dios asiste a los victoriosos) o han destacado el valor de la humildad sagrada (es bueno someterse; la obediencia es una virtud etc.). Pero en el fondo de esas racionalizaciones late y se expresa un egoísmo racional: los privilegiados no se contentan con ser más, sino que quieren probarlo. .
3. Concreción política. El estado esclavista. Decimos que hay un estado esclavista cuando los portadores de un tipo de orden o los miembros de unas «castas superiores» quieren perpetuar su poder, teniendo sometidos a otros grupos (de distinta raza, religión, cultura o condición social). En general, la función represora no la ejerce el estado, sino aquellas familias, que controlan y sancionan sus privilegios, manteniendo sometidos a otros grupos. Desde una perspectiva bíblica es iluminadora la visión de Hobbes, que concibe el estado como sacralización fáctica de los poderes establecidos, representados por Leviatán, monstruo de rasgos divinos. Sin duda, el estado tiene en la Biblia otros aspectos positivos, al servicio de la paz y, incluso, de la plenitud mesiánica. Pero tanto el Antiguo Testamento (Dan 7), como en el Nuevo Testamento (Ap 13) se habla de un estado que esclaviza a los contrarios.
4. Conexión económica; el gran engaño. La esclavitud surge y se mantiene finalmente allí donde las necesidades del sistema social requieren un tipo de mano de obra sumisa al servicio de los triunfadores. La vida de la mayoría de la población no vale en sí misma, sino en la medida en que sirve para una determinada economía clasita (de las familias libres), religiosa (de los templos) o estatal (del aparato administrativo). La mayoría de los hombres acaban siendo así mercancía, mano de obra del sistema o de los ciudadanos libres. Resulta asombrosa la forma en que algunas filosofías más clarividentes (como la de Platón) e incluso las religiones más excelsas (incluso cierto tipo de cristianismo) han podido aceptar de hecho la esclavitud. Platónicos y cristianos antiguos, por poner dos ejemplos, no eran menos inteligentes que nosotros. Si aceptaron la esclavitud no fue sólo por maldad o injusticia, sino por imperativo del sistema económico. Por eso, la esclavitud no puede superarse solo con teorías o principios abstractos, sino a través de unos cambios económicos y sociales, que expresen y despliegan el sentido de la libertad. Pero esos cambios económicos tampoco pueden realizarse sin unos ideales teóricos o religiosos.
Estas razones de la esclavitud pueden aplicarse de algún modo para justificar la racionalidad (y necesidad) de la cárcel, dentro de un estado de derecho. Allí donde la justicia se entiende y aplica de forma violenta, como expresión de un poder que ratifica las desigualdades humanas , puede legitimarse siempre un tipo de esclavitud o cárcel, para bien del sistema. Pero dejemos los principios generales. Una sociedad esclavista es esencialmente violenta: necesita controlar por fuerza a unos hombres, al servicio de los otros, para mantener así la estabilidad del conjunto. Esclavos dentro del sistema serán los miembros de razas dominadas (cautivos de guerra) y los grupos que representan una amenaza para los triunfadores. También lo serán aquellos que no caben en los círculos dominantes y, sin embargo, resultan necesarios para que funcione la economía del conjunto social, de manera que no pueden ser matados. Dentro de un sistema esclavista, que sanciona y garantiza la supremacía y poder de unas elites aristocráticas, la cárcel resulta secundaria. Para los esclavos no hace falta cárcel: pueden y deben ser controlados por el mismo conjunto social, dirigido por los aristócratas, que dictan y sancionan unas "leyes" fuertes, con pena de muerte, para mantener el control del orden social
(X. Pikaza, Dios preso. Teología y pastoral penitenciaria, Secretariado Trinitario, Salamanca 2005, 32-41).
2.. LOS CAUTIVERIOS. HISTORIA Y SENTIDO
En un momento dado, dentro de la historia de occidente, a lo largo del siglo XIX, pudo parecer que los ideales de igualdad y libertad iban a cumplirse a corto plazo. Se prohibió la esclavitud de manera que todos los ciudadanos, iguales ante la ley, podían participar en las tareas de la nueva organización social; triunfaban los proyectos de la razón en Europa y América, pronto podrían extenderse a todo el mundo. Pues bien, en contra de esas expectativas, a pesar de los avances conseguidos, la opresión humana continúa y en algún sentido aumenta. Ya no existen esclavos en sentido estricto (a no ser en algunos enclaves que parecen menos importantes), pero en su lugar han aumentado aquellos que nosotros presentamos aquí como cautivos (sometidos a opresión, marginación, sometimiento), que aparecen como sucesores de los sacrificados y esclavos; son los nuevos rechazados de la sociedad, por razones de tipo social o psicológico, cultural o económico, racial o religioso, y así forman el último eslabón de la cadena de opresiones.
Ya en la antigüedad había cautivos, que no eran esclavos sino personas que, habiendo nacido en libertad, y siendo jurídicamente libres, habían "caído" en manos de pueblos o grupos sociales distintos. Cautivos eran en principio los capti o captivi (de capio, captivus): prisioneros de guerra, personas que perdían su libertad anterior y, sin haber sido sometidos a una esclavitud propiamente dichos, quedaban a merced de los triunfadores. En línea bíblica, suele llamarse cautiverio la situación de los judíos que el año 587 a. C. fueron vencidos y desterrados a Babilonia, lejos de su tierra original, bajo dominio babilonio, en una situación que en hebreo se llama sabah, galah. Tenían cierta libertad, pero se hallaban confinados, en una tierra ajena y lejana, que podía interpretarse de algún modo como cárcel. Habían perdido su autonomía política, aunque conservaban cierta capacidad de reunión y cierto margen de libertad (no eran 'ebed o esclavos).
Estos cautivos hebreos eran un pueblo “transplantado” por fuerza a otro lugar, donde no podían ser independientes ni dominar a otros (como harán los europeos en América), sino que quedaban bajo el dominio del sistema imperial. Así corrieron el riesgo de perder su libertad y ser asimilados por el orden dominante, como ha sucedido a muchos pueblos de la tierra, que han sido conquistados y asimilados por otros, a través de un proceso de sometimiento, que ha veces se ha convertido a veces en un fecundo mestizaje. Pues bien, los judíos de Babilonia ni se sometieron ni se mezclaron, perdiendo su identidad, sino al contrario, la cultivaron y aumentaron, de manera que el cautiverio se vino a convertir para ellos en principio de nuevo nacimiento.
La situación de los cautivos judíos de Babilonia puede presentarse como paradigma para nuestro tiempo. Ya no existen sacrificios humanos, ni hay esclavitud jurídica; pero una gran parte de la población de las zonas más pobres de nuestro mundo vive "cautiva" (clausurada y vigilada). Existen, sin duda, cautivos que pueden responder de manera creadora, fortaleciendo su identidad (como hicieron antaño los judíos, que se mantuvieron y siguen existiendo, mientras han muerto los imperios que les cautivaban). Pero otros muchos cautivos corren el riesgo de perder no sólo sus valores (vendiéndose al sistema), sino también de perderse a sí mismos, hundidos en una espiral de violencia, como sucede actualmente en multitud de casos (sobre todo en eso que llamamos el cuarto mundo). Por eso insistimos en la imagen del cautiverio. Ciertamente, el sistema moderno (sucesor de los imperios de Babilonia o Roma) tiene sus ventajas: supone un triunfo de la racionalidad, lleva consigo la superación de la esclavitud legal. Pero, al mismo tiempo, corre el riesgo de volverse principio de nueva y más fuerte opresión allí donde impone su método de vida y su cultura a los grupos dominados (cautivos). Desde ese fondo se entienden los elementos principales de la nueva situación que puede surgir (está surgiendo) al interior de la misma sociedad opulenta de occidente, un cautiverio al que pertenecen miles de emigrantes y trabajadores extranjeros.
En el pasado existieron muchos hombres y pueblos cautivos, en el sentido fuerte del término: cristianos bajo predominio de los musulmanes (y viceversa), grupos culturales sometidos y en gran parte destruidos en Europa, aborígenes de pueblos y tierras conquistadas por aventureros y naciones "civilizadoras", en América, África y Asia. Actualmente siguen existiendo y quizá han aumentado, por las rupturas sociales y las migraciones de diverso tipo que se han dado (se están dando) sobre el mundo. Podemos hablar de cientos millones de cautivos, entre exilados y desplazados, pueblos sin patria o naciones sin estado (indios y kurdos, grupos étnicos marginados de África y Asia), refugiados, indocumentados, trabajadores extranjeros y "nómadas" de diverso tipo... Se cuentan por millones los que no logran (no pueden y/o no quieren) integrarse, pues el sistema dominante les utiliza y expulsa de su centro
(X. Pikaza, Dios preso. Teología y pastoral penitenciaria, Secretariado Trinitario, Salamanca 2005, 42-45).
3. EL ORIGEN DE LA CÁRCEL. LA ÚLTIMA VIOLENCIA
Nuestro sistema ofrece libertad formal a la mayoría de los ciudadanos, alimentando en ellos un deseo de independencia y de bienes económicos. Pero, al mismo tiempo, les impide disfrutarlos, pues no puede (o no quiere) que todos compartan los mismos medios culturales y sociales. Por eso termina negando la libertad (encarcelando) a los que juzga peligrosos, pagando con dinero público su confinamiento. Esta es quizá la mayor contradicción de nuestro tiempo: el mismo sistema que exhibe sus bienes ante todos y les promete libertad para gozarlos hace que muchos no puedan disfrutarlos, engendrando así unas forma de violencia "ilegal" a la que responde con su violencia "legal" (policía y cárcel). Ciertamente, se dice que sólo la democracia, el progreso y la libertad pueden vertebrar la vida del conjunto social, pero luego, de hecho, la sociedad se vertebra a través de los aparatos judiciales, policiales y carcelarios.
Como institución universal de represión y re-educación, la cárcel sólo ha podido surgir en una sociedad donde el estado ha racionalizado el sistema económico y burocrático, pues la cárcel implica dinero y organización, al servicio de un orden social entendido en forma jurídica, es decir, a partir del siglo XIX (desde finales del XVIII). Ciertamente, siguen existiendo otras formas de coacción y expulsión, sobre todo económica, que afectan al conjunto de los ciudadanos, pero todas culminan y se centran en la cárcel, entendida como infierno o basurero donde nuestra sociedad expulsa por un tiempo (que suele ser para siempre) a los que juzga peligrosos. Sólo conociendo nuestras cárceles podremos conocer lo que somos y hacia donde nos dirigimos, a no ser que cambiemos el rumbo de la marcha.
La cárcel, entendida como lugar y tiempo de detención vigilada, nació con el surgimiento de un sistema judicial “racionalizado” y con las nuevas condiciones sociales y jurídicas de los estados modernos, tras la Revolución Francesa. Ella es uno de los elementos distintivos de la cultura ilustrada que, por un lado, quiere ofrecer libertad a todos y, por otro, (para defender esa libertad) necesita sancionar a los que parecen más "peligrosos". La cárcel funciona así como chivo expiatorio de nuestra cultura. En ella desembocan y se visibilizan las contradicciones de una sociedad que, para mantener su "libertad" condena a la falta de libertad a los "otros" (apareciendo así como liberadora).
Ciertamente, parece que por ahora no se ha implantado en ningún lugar el sistema carcelario pleno, pero tanto las "democracias" socialistas soviéticas como el actual imperio USA, se habían acercado y se acercan peligrosamente a ese límite: en un caso por falta de libertad (las repúblicas soviéticas eran una gran cárcel) y en otro por exaltación hipertrófica de un tipo de libertad que, al no fundarse en nexos reales de comunicación, suscita el desamparo y violencia de muchos, a los que el estado responde encarcelando, para aparecer así como bienhechor ante el resto de la "buena sociedad". En un caso (marxismo soviético) la cárcel era el principio del sistema; en otro (USA y capitalismo mundial), ella es la respuesta del sistema para mantenerse. El modelo soviético fracasó por falta de libertad. El modelo USA corre el riesgo de perderse porque su visión de la ley y la libertad, llevada locamente hasta el extremo, genera un estado de discriminación y ruptura social que es incapaz de mantenerse a sí mismo.
Uno de los mayores sociólogos de nuestro tiempo (L. WACQUANT, Las Carceles de La Miseria, Alianza, Madrid 2001) ha mostrado cómo a finales del siglo XX las sociedades occidentales, especialmente USA, están abandonando el ideal social (liberal) de rehabilitación que había estado en el fondo de las cárceles a lo largo del siglo XX y cómo han quedado dominadas por una nueva ideología penal antiigualitaria y tendencialmente racista. El autor comienza estudiando la Cárcel Central de Varones (Men Central Jail), de Los Ángeles con 7000 detenidos, amontonados de seis en seis, en celdas de doce metros cuadrados, distribuidos según el color de la piel porque la única ley real de la cárcel es la distinción de raza. En los últimos veinte años, California ha aumentado en 22 veces el presupuesto destinado a la administración penitenciaria (pasando de 200 millones de dólares en 1975 a 4,3 mil millones en 1998). El Estado destina más dinero a las cárceles que a la enseñanza y cada cuesta 21.470 dólares al año, frente a los 7.229 que costaría mantener a una familia de cuatro personas. Todo esto refleja una elección política: se ha querido transformar el estado de bienestar liberal en un estado carcelario, de tipo penal, donde se busca la seguridad a través de la detención neutralizadora de las clases populares negras y latinas (tres cuartas partes de los detenidos son afro- y latinoamericanos y el resto asiáticos; los blancos –mayoría en el país– son en la cárcel una absoluta minoría).
Las teorías criminológicas de comienzos de los 60 y principios de los 70 del siglo XX habían intentado sustituir la detención por medidas alternativas, pensando que la cárcel había era un instrumento inadecuado para la represión de la criminalidad. Pero partir de 1973 la población reclusa empezó a crecer de modo hipertrófico y la "lucha contra el crimen" se convirtió en la prioridad del gobierno, que empezó a encarcelar en masa a personas por delitos (tráfico de drogas) a los que podía resolver de otra manera. Surgió, por otra parte, la industria penitenciaria, pues el Estado tiende a confíar la gestión de las cárceles a empresas privadas, que cotizan en bolsa, con grandes ganancias. El imperio abandona el ideal de rehabilitación y manda a los presos al infierno de la cárcel, neutralizando a la población negra y latina, para que los buenos blancos puedan seguir viviendo en el paraíso que el Dios bíblica habría concedido a los americanos. La cárcel y el gueto formarían una jaula para contener a la underclass negra. El trabajo de Wacquant se centra básicamente en USA, pero el autor destaca el influjo creciente de ese modelo sobre Europa (y en especial sobre España): la cárcel se está convirtiendo en una forma de segregación racial y social, para mantener el control político y económico de una población hegemónica, que ha tomado los poderes del Estado, frente a los disidentes y distintos, a los que se toma sin más como peligrosos (de otra raza, pobres). El autor supone (¿de forma exagerada?) que, siguiendo ese camino, occidente corre el riesgo de destruir sus valores de libertad y humanismo, destruyéndose a sí mismo y pudiendo destruir el mundo entero (si sigue queriendo aplicar su política social y económica de "control" violento sobre los pretendidos ejes del mal)
(X. Pikaza, Dios preso. Teología y pastoral penitenciaria, Secretariado Trinitario, Salamanca 2005, 56-58).
4. LA EXPANSIÓN DE LA CÁRCEL. SISTEMA UNIVERSAL DE REPRESIÓN
La sociedad antigua mataba a los condenados, manteniendo de esa forma su unidad. En muchas culturas, el derecho de sangre lo han ejercido los parientes o familiares más cercanos del ofendido (goeles, vengadores de sangre), encargados de castigar a quienes hubieran ofendido a un miembro del clan, conforme a una visión grupal de la justicia, en claves de talión. Lógicamente, no era necesaria la cárcel. Tampoco el sistema esclavista, de fuerte estatificación social, como el de la Edad Media europea, necesitaba cárceles (a no ser para nobles o eclesiásticos), pues seguía matando a los más “peligrosos”, mientras esclavizaba al resto, dentro de un orden donde no todos tenían las mismas libertades. La cárcel resultaba innecesaria, pues los ciudadanos libres, casi siempre varones (padres de familia), ejercían su control sobre los esclavos.
La cárcel como sistema ha sido y sigue siendo una creación del estado moderno, que ha asumido el monopolio de la justicia legal y de la violencia, encerrando y vigilando “por justicia” a los peligrosos o "culpables". Ella forma parte de un sistema jurídico cuyo representante fundamental es el Estado, que ha asumido el derecho y deber de "proteger" a los ciudadanos. El Estado aparece así como garante de la ley, conforme a unas normas de derecho que resultan semejantes en casi todas las naciones de occidente. Pero, de hecho, la institución carcelaria supera los niveles estatales, apareciendo como una institución básica del sistema económico-social de la modernidad, con sus valores (garantías jurídicas) y sus deficiencias. Lógicamente, en ciertos lugares, el estado parece dispuesto a encargar la gestión de las cárceles a grupos capitalistas, más celosos de su dinero que la justicia social. Nos hallamos en un momento clave de la historia, que puede convertirse en final de una etapa de democracia y de valores humanos: si seguimos en la línea actual, corremos el riesgo de que occidente (y el mundo entero) venga a convertirse en un sistema de vigilancia carcelaria universal y pactada entre los estados y el sistema.
Es evidente que la sociedad podría defenderse y marginar de otras maneras a los “disidentes o distintos”, en plano económico (reparto del dinero), social, cultural y administrativo, como acabamos de indicar. Pero en estos últimos siglos (en algunos países sólo en los últimos decenios) la cárcel se ha vuelto norma típica y sanción universal que se impone sobre todos aquellos que han cometido "delitos" o resultan peligrosos para un tipo de sociedad. Ciertamente, el estado de derecho quiere respetar los derechos de los “sancionados” a quienes trata de manera equitativa, sin imponerles más castigos que la privación vigilada de libertad; de esa manera, la cárcel aparece así como señal de democracia y justicia racional, propia de un Estado que asume la "carga" de encerrar, vigilar y reeducar, a sus costes, a los miembros conflictivos o "peligrosos", para que el resto de la sociedad esté tranquilo. Esta es la teoría, pero de hecho, por su incapacidad rehabilitadora y sus condiciones de vida, la cárcel ha venido a convertirse en uno de los síntomas fundamentales de la enfermedad humana de nuestro tiempo. Tal como ahora existe y se ejerce, la cárcel aparece como eslabón final de un proceso de degradación de la sociedad que destruye a sus miembros más débiles, haciendo primero que delincan y castigándolos luego por ello.
La cárcel ha sustituido en casi todos los países a la pena de muerte y a las sanciones corporales (torturas). Nuestra "buena" sociedad no quiere castigar, ni torturar, sino que se limita a encerrar y vigilar a los hombres y mujeres que juzga peligrosos. El estado de derecho no mata, sino que se limita a encerrar a los “culpables”. De esa manera, la cárcel aparece como signo de poder legal y de impotencia. Es signo de poder: el Estado aparece por ella como expresión de un Dios justo y legal que se eleva por encima de las arbitrariedades de los individuos. Es signo de impotencia: el Estado se siente incapaz de resolver de otra manera sus conflictos internos, de manera que necesita encerrar a loa pretendidos delincuentes, de manera que la cárcel viene a presentarse así como expresión y compendio de las nuevas formas de esclavitud que hemos preferido llamar cautiverio.
La mayor parte de los encarcelados provienen de situaciones sociales de opresión o de injusticia, de manera que la cárcel constituye una forma de sometimiento para ciertos colectivos marginados de nuestra sociedad. Hay un profundo feedback: por un lado, el Estado crea la cárcel, para que los ciudadanos pacíficos no corran el riesgo de ser atacados (robados, matados) por los “asociales” del entorno; por otro lado, la cárcel va creando un tipo de Estado policial, que sólo puede mantener su producción y consumo, sus estructuras y formas de organización social, dentro del sistema mundial, expulsando y encerrando a un determinado tipo de ciudadanos, especialmente enfermos y débiles. Así hemos llegado a la contradicción actual. (1) La cárcel es signo de racionalidad: el estado asume el monopolio de la justicia y así libera a la “buena sociedad” de aquellos individuos que suponen un peligro para ella. (2) Pero, de hecho, ella se ha convertido en signo de falta de racionalidad: no cumple su objetivo, no consigue detener la violencia del sistema, ni rehabilita a los detenidos. Ciertamente, algunos encarcelados han actuado (y pueden seguir actuando) con violencia y peligrosidad sobre el sistema social, amenazando la vida de ciudadanos pacíficos e indefensos; ellos pueden (o deben) seguir apareciendo como culpables en sentido estricto. Pero en muchos casos (quizá en la mayoría) ellos son "víctimas" del sistema social: chivos expiatorios de una mayoría cualitativa dominante que se defiende a sí misma y se siente segura imponiendo su orden aplastando (enviando a la cárcel) a quienes lo amenazan. Como viene declarando desde hace tiempo el director del Departamento de Pastoral Penitenciaria del Estado Español, por cada uno de los encarcelados actuales podría haber en la cárcel otros nueve, que han cometido los mismo o mayores "delitos", pero que no son condenados de hecho por impotencia o dejadez de sistema Cf. Sesma, J. (y otros), La fábrica del llanto, CyJ 45, http://www.fespinal.com/espinal/llib/es45.rt.
(X. Pikaza, Dios preso. Teología y pastoral penitenciaria, Secretariado Trinitario, Salamanca 2005, 56-62).
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Pikaza ers un PAQUETE.
MOJATE ANDA DIME CUAL ES TU ALTERNATIVA..¿ QUE HARÍAS CON EL ASESINO EN SERIE? ¿ QUE HARÍAS CON EL PEDERASTA REINCIDENTE?
mientras nadie ( ninguna sociedad la ha dado todavía) de una alternativa ...mejor estan encerraditos..
DEMAGOGO
y también la revolución de octubre, hoy la llamaríamos teología de la liberación, pues con Dios o sin Dios lo que busca es los derechos humanos.
Todo un fracaso, pues se les olvidó a los bolcheviques -debido a su bondad universal y de repartirlo todo- el asunto del INCENTIVO personal, que es el motor de la producción y de la sociedad excelente.
¿Será porque Dios no es reino de este mundo, ya que las Leyes, Economía, la Ciencia, y la Tecnología han de ser objeto de nuestro estudio y perfeccionamiento continuo?. ¿Será verdad lo que advertía Jesucristo que él da al hombre lo único que éste no puede construir por su esfuerzo, que es el Espíritu, nacer al Espíritu?
En el comentario de ayer hice una "lista " de lo que pensaba que podian ser las "soluciones " para que las Cárceles ..tuvieran los menos "inquilinos posibles " me gustaria que Pikaza dijera LAS ALTERNATIVAS CONCRETAS ,QUE TIENE EL PARA SUSTITUIR A LAS CARCELES
Con un enfoque estrictamente prático ,porque puestos a SOÑAR ....pues podemos soñar todos y sobre cualquier tema ...las cáceles pasa como en casi todo ...NI SON TODOS LOS QUE ESTAN ....NI ESTAN TODOS LOS QUE SON ....estoy de acuerdo que hay mucho negativo (en un lugar que ya és siniestro .....PERO TAMBIEN ....HAY QUE DEJAR UN POCO LA DEMAGOGIA Y VER LA PARTE POSITIVA QUE HAY ....si .....AHORA ....que no lo ha habido NUNCA O AL MENOS EN LOS AÑOS QUE YO TENGO CONCIENCIA ...no he visitado cárceles ...pero si he paseado y estado con presos de permiso ..en casa de acogida ....hay VERDADES .....PERO HAY MUCHAS MENTIRAS ....muchas
El pueblo ruso es sorprendente, pues adoptó el Igualitarismo de izquierda más que ningún otro ensayo de la historia; presenta un zarismo Ancien Régime perfecto, con los siervos de la gleba, esclavos bajo la férula de la Iglesia y la Fe auténtica durante muchos siglos en constante edificio de la Edad Media. No existe una esplendidez mayor que la de la aristocracia rusa antes de la revolución de octubre.
El subconsciente colectivo está formado
en el pueblo ruso por un deseo profundísimo de agradar a Dios... mediante el servicio a los pobres y la nobleza de carácter, y es así como en bloque aceptaron los postulados de la Egalité, Liberté, Fraternité, el grito bienintencionado y erróneo que Karl Marx había estudiado de niño en las sunday schools, reuniones de amigos del evangelio bajo las lecturas
su padre, un judío convertido a protestante.
Es inquietante como de una misma Biblia sale la justificación de la esclavitud durante dieciocho siglos de historia cristiana ...
Buen aporte el tuyo Roser, comentando mis cuartetas. Incorporaste el tema de Bin Laden, y de los terroristas. Gracias.
3- En este apartado yo pondría a los grandes delincuentes económicos y a los grandes traficantes de droga. Capítulo aparte también considero el tema del terrorismo. En España el terrorismo político en estos momentos no tiene razón de ser. En cuanto al islamista, creo que está siendo fomentado y provocado por intereses internacionales relacionados con el control planetario del petróleo.
2- En cuanto a nuestro sistema carcelario, También estoy de acuerdo en lamentar que fallaran las “teorías criminológicas de comienzos de los 60 y principios de los 70 del siglo XX que habían intentado sustituir la como eslabón final de un proceso de degradación de la sociedad que destruye a sus miembros más débiles, haciendo primero que delincan y castigándolos luego”. Es cierto, quienes de una u otra forma nos hemos acercado al mundo de la marginación, no tenemos más remedio que reconocer que esta última sentencia de Xabier es la pura verdad. La corresponsabilidad de todos nosotros en la delincuencia “común” nos debe interpelar. Agota bien, creo que existen delincuentes que no son “víctimas” de la exclusión que practica la sociedad.(sigue)
1-San Agustín dice que el homo est volúntate, y Santo Tomás considera la libertad atributo fundamental de las esencias espirituales Donde falta la libertad ya no hay diferencia y distinción entre el bien y el mal, pues no hay moral sin libertad, y no hay libertad sin realidad espiritual. Dice Xabier: “Nuestro sistema ofrece libertad formal a la mayoría de los ciudadanos, alimentando en ellos un deseo de independencia y de bienes económicos. Pero, al mismo tiempo, les impide disfrutarlos, pues no puede (o no quiere) que todos compartan los mismos medios culturales y sociales. Por eso termina negando la libertad (encarcelando) a los que juzga peligrosos” Sigue Xabier diciendo que la nuestra es”una sociedad que, para mantener su libertad condena a la falta de libertad a los "otros" apareciendo así como liberadora” Le doy la razón.(sigue)
Según Wikipedia , el Valle de los Caídos
Tardó l9 años en construirse con 20.000 obreros, la mayoría presos condenados a trabajos forzados.Costó más de 1.000 millones de pesetas de las de los años 40. Existen múltiples referencias, incluidos los testimonios de personas aún vivas, que avalan la veracidad de que en su construcción participaron miles de presos republicanos que, de esta forma, redimieron parte de la condena que les había sido impuesta. Asimismo, se señala que muchos de estos presos no llegaron nunca a gozar de la libertad pues debido al tipo de trabajo, que exigía el manejo de grandes bloques de piedra, y por la falta de medidas de seguridad de la época los accidentes eran diarios, y en muchos casos mortales.
El humanista es intelectual sin pre-juicio, instruido en el criterio. Así, nunca debemos caer en el argumento ad hominem, y por el contrario debemos examinarlo todo y entresecar si hay algo valioso.
La España de Franco muestra grandes deficiencias, tambien en el campo intelectual a juzgar por lo poco de sì que dan sus prosèlitos, pero sí hay que reconocer dos virtudes que ahora en recesiòn brillan: la primera, la gestiòn de la PRODUCCION y EMPLEO, cosa que consiguiò sin medios capitalistas y sin socialistas en un tiempo de posguerra que nos cerró toda ayuda incluido plan Marshall; la segunda es una honra española muy antigua: despreciar la ganancia de la bolsa y los parasitos especuladores.
De fijosdalgo español es la frase: habla de dinero, es piojo resucitado.
Es enteco, trabajador, sobrio, y no gusta ni el Igualitarismo ni la especulaciòn pues es sin par como el caballero andante universal.
Que culpa tengo, Arco Iris
por parear la voz "izquierda"
con la pronta rima "mierda".
No derrames tanta bilis,
que el de Franco nombre augusto
lo rimamos con buen gusto.
Arco Iris, lo hice a pedido de Roser Puig. ¿Que culpa tengo si España rima con hazañas y Bahamonde con grandote?
Pensé que no existia el diablo ,pero veo, que además de existir es gilipoll.as
Y pa Franco Bahamonde,
gobernante de la España,
victorioso en sus hazañas,
un Monumento Grandote.
A pedido de Roser,
paredón para Videla,
y también para el ERP.
y seis pies de buena tierra
pa' Galtieri y Ben Laden.
Una gran tormenta en Londres
ha afectado a blog tan progre.
Y en Moscú un vendaval
cierra el blog homosexual
Habría que hablar también de cómo aparcamos a nuestros hijos cuando nos estorban. Algunos, antes del año de edad. Hay mucho que arreglar con los excluidos de nuestras sociedad. A veces más prójimos de lo que quisieran nuestras conciencias.
O por qué apartamos a nuestros hijos de nosotros, dándoles leche de ternero manipulada (muy rentable) o inventando mil artificios que nos separen afectivamente: biberón, cuna, parque... incluso hay un brazo de silicona para que lo acaricie mientras duerme. Por qué los apartamos para que duerman solos (lo que no hacemos nosotros) y que lloren, a reventar o según pautas de aspecto humanizado. Por qué nos han incultirizado en la idea de que desde pequeño nos toman la medida (como la pitón con su presa). Muchos temas pendientes.
Difícil tema. No se me ocurre mucho más que añadir a lo que dije ayer.
Sólo que en la misma línea habría que hablar de la reclusión institucional de nuestros ancianos. Los que ahora ya estorban. O los que son aparcados durante las vacaciones en las urgencias de los hospitales, como yo he visto, o quizás en las gasolineras (esto ya no lo he visto).
...
; y que ahora, debido a que el Capitalismo duro hace un contrato con las grandes masas del socialismo y AMBOS están de acuerdo en eso que llaman los 'derechos humanos', guardandose en la manga la carta mayor, que no era otra que el 'derecho Constitucional a acumulación ILIMITADA de Dinero'?, cosa que ni Zapatero, ni el Papa, ni los conservadores del pp español, esos que NO son inmensamente ricos, ni la izquierda rabiosa, cuestionan.
¿dónde van a ir a parar todos esos parados?
Y EL NOSOTROS... ¿va a seguir guardando la divisa aprendida de la Iglesia: 'acostumbráos, hijos, a pensar no más que lo que está escrito'.
los que traspasan los quinientos millones de euros.
Hoy hay personajes absolutamente respetables -por el vulgo- que acumulan para vivir a cuerpo de rey cada uno por más de tres millones de años seguidos. Lo malo es que luego de acumular maquinan la ingeniería del Dinero para ganar más. ¿Psicopatía?.
¿Es posible implementar hoy digitalmente un medio de pago que venga a sustituir el Dinero y que represente el Poder Adquisitivo Personal que cada hombre se merece según el Trabajo, Producto y rendimiento que otorgue a la sociedad humana, liberándonos de los parásitos de la especulación financiera y de los parásitos del marxismo socialista comunista que fabrica parados como si de una imprenta vietnamita se tratara?
¿Es que no nos damos cuenta que, antes,
cuando la Élite (circulación de élites,
Pareto y Mills) tenía el Poder de matar
un esclavo con un palo (Ley de Sinaí) o a una hija, o a su esposa, no había tanta necesidad de cárceles hacinadas; y...
conocían y no dijeron nada al respecto.
¿Qué se puede esperar de una Sociedad como la nuestra en que vemos como normal que haya tal tasa de desempleo, porque existe la maquinación sistemática de medios de producción para alterar el precio de las cosas, y donde 'esperamos' que el Sistema ponga el motor del Dinero en marcha?
Aquellos cromagnones no esperaban tal cosa, ni ingeniería de Dinero alguna, -no existía éste- sino que inventaron la agricultura para comer. Tenían hambre. La palabra 'capital', por cierto, proviene de 'capita' cabeza de ganado que ahumaban y colgaban en una cueva para que no se pudriera; el Dinero mejora la acumulación: ya no se pudre. Pero pudre todo lo que toca.
Igual cosa nos dice un tal Tomás Moro, en la Isla suya, o un tal Licurgo en las leyes de Esparta: el dinero, su existencia, ... ES el problema. PORQUE es la única mercancía que se acumula hasta el infinito, más arriba que los cielos de los cielos, y como 'cosa divina' la tienen los...
de los dictadores.
El asunto de la ACUMULACIÓN ILIMITADA de riqueza, sin embargo, no puede venir de las rentas de la tierra, ni de rentas del trabajo, sino de OTRO invento más tardío, llamado "Renta de Capital", el UNICO QUE PUEDE SER ILIMITADO. Todos esos de que habla certeramente el artículo como el gran porcentaje de encarcelados que se generan por que no se les dió EMPLEO, es cierto. La Sociedad actual está basada en el Capitalismo duro, y los
'sabios' o doctores de la Iglesia": Economistas que velan por el sistema de Acumulación de Dinero, nos dicen en USA que no debemos nunca bajar de la tasa del 6,2% de desempleo, porque si lo hacemos ... producimos demasiado y la inflación se hace con la pérdida de Riqueza.
Así las cosas, los que participamos de tal Sistema de Ganancia -TODOS los ciudadanos- somos en realidad reos del delito en igual medida que todos los alemanes del III Reich eran responsables de los campos de concentración racistas porque todos los co...
El asunto es sencillo: ANTES de la invención de la Agricultura y Ganadería
no hay tal cosa como necesidad de tener esclavo alguno, ni propiedades: el espalda plateada NO DESEA en posesión más que 'su' loma, donde tiene
suficiente verdura para alimentarse y terreno donde guardar sus hembras y demás miembros bien avenidos a base del recto proceder de un buen padre de familia.
Lo mismo ocurre en los inicios de eso que llamamos 'sociedad', la caverna con los neanderthales. Alli se organizan de manera simple, inventan el fuego, entre ocho matan un búfalo de mucho pelo que pasaba por allí a base de palo y otros con las manos,.. y quien no quiere participar del TRABAJO honrado, no participa de la nómina: al día siguiente se le pone fuera de la caverna, lo cual significa la muerte inmediata habida cuenta el hielo circundante.
La Agricultura 'marca' el nacimiento del derecho, de los abogados, de los legisladores, de los esclavos, de las cárceles, de los códigos de Sinaí,...
Domingo, 3 de junio
Jesús Rojano
Josep Maria Tarragona
Juan Fernandez Krohn
Asoc. Humanismo sin Credos
Pedro Tarquis
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
JC Rodríguez, A Eisman