Eliseo Tourón del Pie, cuya bio-bibliografía publicaré este fin de semana, falleció el 27 de diciembre de 1996, en plena madurez, siendo decano de la Facultad de Teología de San Dámaso de Madrid. Falleció tras unos años de sufrimiento “teológico y administrativo”, en el que tuve la inmensa suerte de acompañarle con cierta intimidad. Le acompañé también en la redacción de un trabajo sobre El Magnificat en Lutero (publicado en Ephemerides Mariologicae 44 (1994) 371-390). Conservo el texto y así lo quiero publicar (simplificado de notas),
por tres motivos básicos. (a) Por recordar al entrañable amigo y profesor Tourón del Pie. (b) Por recordar las “fiestas de María”, que se han celebrado el pasado 8 de Septiembre. (c) Por reasumir el diálogo iniciado hace unas semanas en el blog en torno a la mariología protestante. Todos sabemos que Lutero fue un gran devoto de María, la Madre de Jesús. Su Mariología sigue siendo un lugar de encuentro entre católicos y protestantes.
El comentario de Lutero al Magnificat es un comentario bíblico-teológico-espiritual ceñido al texto lucano (cf. Lc 1, 46-55).
Los tres aspectos de su exégesis son inseparables. El primero marca la pauta a los otros dos. Pero no es menos cierto que la postura teológica de Lutero, elaborada a la luz de su experiencia religiosa de la torre (Turmerlebnis) -la experiencia de la sola iustitia Dei por la sola fides en Jesucristo sin las obras de la ley- configurará y condicionará su misma exégesis y espiritualidad. De ella vendrá sus luces y sus sombras, su grandeza y sus límites.
También hay que conceder un margen de confianza a que el texto bíblico hable elocuentemente en Lutero desbordándolo y sorprendiéndolo. Este es el caso del Magnificat que además junta una doble virtud: por una parte, se ciñe a la riqueza, expresividad y sobriedad evangélicas del texto neotestamentario tan del gusto de Lutero y por otra se combina admirablemente con una piedad evangélica al mismo tiempo que conserva algunas reminiscencias católicas no abandonadas del todo. Esto obliga a verlo como el comentario bíblico mariano de Lutero más representativo, ecuánime y ecuménico de toda la evolución de Lutero sobre María. Punto de partida obligado dentro de su gran t
eología y cristología soteriológica, pero no inmóvil sino dinámico.
El comentario lo podemos dividir en dos partes, aunque Lutero no haya señalado esas fisuras dado que comenta versículo tras versículo en una lectio continua. En la primera, que corresponde a los primeros versículos, podríamos encontrar los verdaderos principios hermenéuticos que dirigen y orientan su exégesis. Y en la segunda parte que se inicia con la enumeración de las obras de Dios (magnalia Dei), cantadas por María en antítesis y en inversión escatológica con las obras de los hombres soberbios-poderosos-ricos, encontraríamos su aplicación y verificación.
1. Principio teológico: el Dios creador-salvador "mira hacia abajo" ("In-die-Tiefe-sehen").
Dios se fija en la nada, en lo que está muerto, lo insignificante, menospreciable y pecador. Todo esto lo hace para que se resalte, según Lutero, el solus Deus, solus Christus.
Por el contrario, se opone al principio antropológico del hombre en pecado que "mira hacia arriba"(herabsehen),busca el poder, la gloria, la riqueza , su propia salvación. Todo ello denota soberbia, orgullo, idolatría. Esto corresponde a lo que H. Düffel, uno de los mejores comentaristas luteranos, dice que el comentario del Magnificat está fijado "entre la doctrina teológica luterana de la creación y de la salvación". No se trata de "una mariología conclusa" (keine abschliessende Mariologie), sino de "un ejemplo de la nada humana" (ein Exempel menschlicher Nichtigkeit) que mira exclusivamente hacia la gracia de Dios. Asi se pone de manifiesto el primado teológico del solus Deus (Allein Gott) (cf. H. DUEFFEL, Luthers Stellung zur Marienverehrung. (Göttingen 1968) pp. 114 y 127. El comentario del Magníficat se sitúa :" nach der Auffasung Luthers über Gott und die Geschichte und der Stellung von Schöpfungs- und Erlösungwerk" (p.114).
En este sentido establece Lutero :"Porque lo mismo que al comienzo de la creación hizo el mundo de la nada (por eso se le llama creador y omnipotente), de la misma forma seguirá actuando hasta el final de los tiempos de tal suerte, que lo inexistente, lo insignificante, lo menospreciado, lo miserable y lo que está muerto lo trueque él en algo precioso, honorable, dichoso y viviente. Y por el contrario, todo lo precioso, honrado, dichoso y viviente lo transforma en nonada, pequeñez y despreciado, miserable y perecedero” (Magnificat.178. Hemos manejado y citamos por la traducción y edición española del Magnificat que se encuentra en las Obras de Lutero, preparadas por Teófanes Egido, Ediciones Sígueme (Salamanca 1977) pp. 177-204. De aquí en adelante aparecerá simplificado el título de la obra: Magnif. y a continuación la página.).
Dios mira la bajeza de las criaturas
Para ello aduce Lutero textos de la Escritura (Dan 3,55;Sal 138,6; 113,5-6 etc.) en apoyo como es habitual en él, pero en favor de su doctrina sobre el modo propio de crear Dios de la nada (Nichtigkeit) y de mirar la bajeza (Niedrigkeit) de toda criatura, incluida María. La obra que Dios hizo en ella, la divina maternidad de engendrar a su Hijo, no vino preparada por las virtudes de María ni fue esperada por ella dada su humildad. En el momento en que Dios se fija en ella, por más Virgen pura y humilde que fuera, pertenecía a "una cepa muerta" (el tronco de Jesé):
"Justamente como una cepa muerta, que no dejaba sospechar ni esperar que de ella pudiera brotar un nuevo rey de tan elevado rango. Y precisamente entonces, cuando esta falta de vistosidad había tocado su punto máximo, llega Cristo para nacer de esta menospreciada estirpe, de esta insignificante y pobre mozuela; el renuevo y la flor brotan de una persona a la que las hijas de los señores Anás y Caifás no hubieran creído digna de ser su más humilde criada. De esta suerte las obras y mirada de Dios tienden hacia la bajura, las de los hombres, sólo hacia las alturas” (Magnif. 180).
Muchos miran hacia arriba. Parece que Lutero ha tenido en cuenta la manera con la que teólogos y predicadores de la época consideraban a María como portadora de unas virtudes dignas de ser elegida como madre de Dios y de esperar ella este honor. (Muy en concreto puede ser clara la discrepancia con el comentario de Alanus de Insulis (ca. 1120-1202), discípulo de S. Bernardo de Claraval, al Cantar de los cantares 3,6. Se fijaba en las virtudes de María para ser madre de Cristo. Decía: "Et sicut virga dum in altum erigitur, recta linea dirigitur, sic virgo Maria in altum beatitudinis fuit erecta, et tramite virtutum directa".En cambio, Lutero destaca la nada y pobreza de María: "solch unansehlich gestalt", d.h. "...von dem geringen armen dyrnleyn" Maria Christus geboren wird". Cf.DUEFFEL,117. Este autor observa esta diferencia : "In der Auslegung des Alanus steht die Tugend eines Menschen im Mittelpunkt der Betrachtung, während Luther das Zunichtewerden des Menschen und damit auch das Nichtssein aller Tugenden dem alleinigen Wirken Gottes gegenüberstellt".(Ibid.117-8).
También Lutero aduce de la misma experiencia de todos los días " cómo lucha todo el mundo por ascender, por el honor, por el poder, la riqueza, el arte, el bienvivir y por cuanto hay de grande y elevado... Por el contrario, nadie quiere mirar hacia abajo, todos apartan los ojos donde hay pobreza, oprobio, indigencia, miseria y angustia” (Magn. 178).
Para Lutero esto radica en la misma condición del hombre, que es criatura, creada por Dios de la nada, y agravada por el pecado original. En cambio es connatural a Dios el "mirar abajo", porque no hay nadie ni nada por encima de El. Asi la teología de Lutero se convierte en una teodicea donde Dios queda justificado por si mismo, mientras que el hombre es condenado. Esto hace que la antropología luterana se revista de caracteres negativos y pasivos. El hombre es nada de por sí (Nichtikeigt), y además radicalmente corrompido por el pecado original, despojado de su gracia constitutiva y de su libertad, que le hace en el orden de la salvación totalmente inoperante y pasivo. Lutero resume esta doctrina en este principio teológico: "Entre los humanos no hay ningún creador que esté dispuesto a hacer algo de la nada" . En este principio se advierte la distancia radical entre Dios y el hombre que subyace en la antropología luterana y que domina las relaciones entre María y Dios (Cristo).
Por otra parte Lutero ha intuido clarividentemente en forma antitética lo que hoy se llama "la inversión escatológica de Dios en la historia", cuyos ejemplos más elocuentes son el Magnificat, las bienaventuranzas y las antítesis del sermón del monte (cf. Mt 5, 1 11(cf. Cf.X. PIKAZA, La madre de Jesús.Introducción a la mariología.Ed. Sígueme (Salamanca 1989) 89-108.
La encarnación del Hijo es vista como "la obra más grande de Dios" que refleja la inversión teológico-antropológica arriba mencionada, pero también por la misma dinámica de Dios como creador-salvador. Casi se puede decir que Dios precipita al Hijo a encarnarse. Es la demanda del abismo, como nada y como pecado. Y es también consecuencia de su misericordia y condescendencia amorosa: " Este es el motivo por el que ha arrojado incluso a su único, queridísimo hijo, Cristo, a las simas de la miseria, y por el que muestra en él maravillosamente su mirar, su hacer, su ayuda, su forma de ser, su consejo, su voluntad...Por eso la vida de Cristo es una eterna pletórica experiencia de esta confesión, de este amor y de esta alabanza de Dios" .
Lutero sitúa a María en medio : entre la encarnación del Hijo y la inversión escatológico-salvífica de Dios en la historia. En ella es donde se ha realizado "la gran obra de Dios"(la encarnación) y en donde la historia tiene lugar su inversión escatológica : las "seis obras de Dios" que se cantan en el Magnificat: la misericordia; la destrucción del orgullo espiritual; abaja a los encumbrados; eleva a los pequeños; sacia de bienes a los hambrientos y a los ricos despide vacíos.
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Martin lutero el gran desesmascarador de la Religion Catolica, y sus hipocresias que aun mantienen.
Martin lutero el gran desesmascarador de la Religion Catolica, y sus hipocresias que aun mantienen.
Cuando del útero
salió Lútero,
nadie podía prever
que su revelación magna
acontecería en la Cloaca.
No debe confundirse Lutero con los protestantes. Cuando hablamos de éstos en la actualidad, con su divisíón en miles de sectas, es muy importante precisar y distinguir. Porque, por ejemplo, si hablamos de Karl Barth deberíamos recordar sus palabras: "where ever Mary is venerated and devotion to her takes place there the Church of Christ does not exist"; o estas: "Catholic mariology is a cancer, a sick theological development and cancers should be cut out"; o estas otras: "The heresy of the Catholic Church is its mariology and Marian cult". Desde estos presupuestos será imposible un "lugar de encuentro entre católicos y protestantes".
Según el texto no parece que Lutero tuviera buena opinión de la gente, así en general. No sé si eso le amargaría el carácter si eso era clave para su autoexplicación de las cosas.¿Porqué si confiaba tanto en Dios no confiaba en la gente?, ¿porqué no veía vinculadas ambas cosas?.Hace pensar su idea de que María no era excepción a la regla general.También lo del amoroso "mirar abajo" de Dios. Salud
Otro ladrillo en el muro.
Buscamos en las letrinas, como Lutero,
cuando podríamos buscar en las fuentes.
El monje reventó en el banquete
Y quedó temblando con el rayo.
Otro ladrillo en el muro,
otro ladrillo en el muro:
Mane Tekel Fares.
animales (incluido el homínido) que vemos en los yacimientos, y también los edificios e instituciones que han quedado obsoletos y se nos aparecen como troncos muertos, secos, y erguidos (A. Toynbee).
Dios ADMIRA todo lo que ame la vida de 'aquí', todo lo que se esfuerza porque honra aquel antiguo Panta Rheis, Todo Fluye, hacia lo excelente, todo lo que desee sobresalir sobre sí mismo y despuntar ante el marasmo generalizado;
y también en el Espíritu busca a quien no se quede en lo ortodoxo (doctrina por decreto), sino que tenga ideas SUYAS: quien 'busque' lo que la religión corriente no busca: la presencia de Él, en vez de la creencia uniformada. La Edad Media nos ha repetido como un tantra durante tantos siglos que todos somos iguales, pareciera el Sr. Zapatero.
Dios es Uno; y el hombre es él mismo, o para ponerlo en palabras de un caballero andante español: yo sé quien soy.
que 'arriba' es nuestra morada, y que aquí abajo debemos despreciar todo lo excelente, con ello se le ha hecho un hombre-masa. El igualitarismo, Roser, está en bancarrota. Todo lo que no sea que "El NOSOTROS" ELABORE un cuerpo de leyes que abran pista a los hombres nuevos para llegar a ser ellos mismos, es decadente y suspirante.
Cristo, que es VITALISTA, en vez de decirnos que el sufrimiento es nuestra meta, nos quita el Impedimento que había en nosotros para gozar, el sentimiento de culpabilidad,.. y nos abre el camino para nacer al Espíritu, y lo demás por añadidura: disfrutar como un griego en la búsqueda del hombre excelente, esforzado, el que construye la vida de la sociedad y a sí mismo.
Lo que vale es ir a más, es lo que Dios muestra en el fenómeno de lo existente desde el origen de la
'bios' hace tres mil millones de años: quien no desea sobresalir, llegar
a excelente, SER... se extingue junto con el 98% de todas las especies de plantas, animale...
La decadencia es asunto que la sociología ha estudiado con esmero y encuentra signos evidentes a partir de impartirse a las nuevas generaciones de humanos la visión de tener lo de arriba como lo excelente y lo de abajo como lo contaminado. Gibbon, Dodds,
etc.
Todo lo que sea centrar el asunto de 'Dios' como el 'todo', cosa de 'allí', y creer que todo lo de
'aquí' no debe buscar la lucha por ascender, por el honor, el arte, el bienvivir y por cuanto hay de grande y elevado, en suma, por lo excelente,... es decadente.
Igual que el monje agustino Martín Lutero, o sus predecesores en la Edad Oscura.
Un pensador del kalos (atractivo) de lo ESPIRITUAL decía que sobre el hombre de Occidente, la Religión judeocristiana ha 'echado' dos cobertores que, al socaire de arroparlo
, lo han dejado sin aire. El primero es decirle que 'Dios da la Ley' con ello le ha imposibilitado ser lo que la Democracia directa demanda: un LEGISLADOR; y la segunda es decirle ...
Copio de Pikaza: Lutero aduce de la misma experiencia de todos los días cómo lucha todo el mundo por ascender, por el honor, por el poder, la riqueza, el arte, el bienvivir y por cuanto hay de grande y elevado... Por el contrario, nadie quiere mirar hacia abajo, todos apartan los ojos donde hay pobreza, oprobio, indigencia, miseria y angustia” (Magn. 178). Logos, yo no interpreto aquí que Lucero diga que Dios quiera que todos seamos ““pobreza, oprobio, indigencia, miseria y angustia, “ A mi me parece que dice ( o será que yo lo quiero entender) que Dios rechaza que luche todo el mundo por ascender, por el honor, por el poder, la riqueza, el arte, el bienvivir y por cuanto hay de grande y elevado, según el baremo de la sociedad.
"Las niñas empiezan a hablar y tenerse en pie antes que los chicos porque los hierbajos siempre crecen más deprisa que los buenos cultivos." Martín Lutero, Conversaciones de sobremesa (1533) Naturalmente, para una mujer que, como yo, cree en la igualdad en dignidad, libertad y derechos de todos los seres humanos sin distinción alguna, por importante que sea el personaje de Lucero, éste no puede ser “santo de mi devoción”, aunque haya conseguido (así lo espero) entrar en el cielo.¿No están los Santos Padres de la Iglesia Católica en los altares? Y eso que decían cosas todavía peores de nosotras. Pero, ahora hablando en serio: me encanta la forma que tiene Lucero de explicar que “Dios mira hacia abajo” a diferencia de los seres humanos que solemos “mirar hacia arriba”.(sigue)
Pues si Dios hubiera realizado las obras que relata Lutero por sí mismas, por ser 'grandes', y no consigue que a través de la Sangre de Cristo más hombres lleguen a CONOCER a Dios en su ser, hemos fracasado. Por mucho que los humanos 'encumbremos' las obras realizadas.
Esto lo sabe, no ya Dios, que es omnipotente y no necesita encumbramientos, sino hombres grandes, tal como aquel que dijo: La acción lo es todo, la gloria no es nada. W. Goethe.
¿Será tan difícil 'ver' las cosas desde el alma de Jesús, como él las ve? Pues él no busca un trono, sino que el hombre se llene de Dios el Padre.
Ayer, un contertulio se enfadaba porque otros no toman en consideración
, o dudan, de la virginidad de María en el parto, o después del parto, y los llama extra ecclessiam.
Y hoy vemos a Lutero 'jugar' a nadar guardando la ropa.
La única razón por la que hablamos de Dios entre los hombres a esta altura de la historia y del conocimiento es si hay algún medio de conocerlo, no la doctrina, no conceptos que son siempre escurridizos, sino a Él: sentir su presencia.
Y esta presencia no la da la Biblia, ni el magnificat, sino tocarlo a él: ya la puerta está abierta por la Sangre del cordero quien quiere éso, sólo eso.
No parece ser cierto que Dios 'aplaste lo que es grande, como dice Lutero, sino que aumenta lo que es pequeño, y también lo excelente.
Domingo, 3 de junio
Jesús Rojano
Josep Maria Tarragona
Juan Fernandez Krohn
Asoc. Humanismo sin Credos
Pedro Tarquis
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
JC Rodríguez, A Eisman