Naturaleza conciliar de la Iglesia. Mt 18 y Hech 15.
07.09.08 @ 08:37:29. Archivado en Iglesia Instituciones, Nuevo Testamento, Amigos, la voz de los, Domingo, dia de la Palabra, Utopía, esperanza
Ayer he comentado el evangelio del domingo (Mt 18, 15-20), poniendo de relieve el carácter “dialogal” de la Iglesia. Algunos me han acusado de odiar a la Iglesia, con argumentos tomados de un tipo de psicología escolar. Quizá tengan razón, desde su punto de vista. De todas formas, creo que amo a la Iglesia y que, precisamente por ello, busco su base y sentido en el Nuevo Testamento, donde encuentro dos textos fundamentales en los que ha quedado definida su naturaleza conciliar, de tipo universal (de concilio de creyentes, no sólo de obispos). Uno está tomado del evangelio de Mateo y el otro del libro de los Hechos. Así lo digo otra vez, arriesgándome a repetir lo de ayer, pero de un modo más condensado. No quiero hacer comparaciones con la Iglesia actual, que las haga cada uno de los lectores. Las formas de gobierno de la Iglesia actual pueden cambiar. Las bases que ofrecen Mateo y el libro de los Hechos seguirán siendo normativas,por encima del Derecho Canónico ahora vigente.
La Iglesia es Concilio, según Mateo 18, cuyo texto base vuelvo a presentar:
«1. Y si tu hermano peca contra (o contra vosotros), ve y repréndele a solas; si te escucha, has ganado a tu hermano.
2. Si no te escucha, toma contigo a uno o a dos, pues todo problema se resuelva por dos o tres testigos.
3. Y si no les escucha llama a la iglesia y si no la escucha, sea para ti como gentil y publicano» (Mt 18, 15-17).
Los temas de la Iglesia se resuelven según eso de forma colegiada, en un proceso que va de la corrección personal (repréndele), hasta la intervención de un grupo (dos o tres) o de la comunidad entera. El texto comienza diciendo si peca contra ti tu hermano, es decir, un miembro de la comunidad. No lo hace de forma privada, sino poniendo en riesgo la unidad y vida comunitaria, pues el contra ti tiene aquí un carácter colectivo, como interpretan muchos manuscritos antiguos que ponen contra nosotros o vosotros. Por eso se instaura un proceso en regla, que permite conocer a los que forma parte de la comunidad.
El criterio de fondo sigue siendo el evangelio: gratuidad, búsqueda de salvación de todos y universalidad. El método es el diálogo, según el orden descrito: uno a uno, dos testigos, comunidad entera.
Un proceso de discernimiento como éste puede resultar doloroso, pero es necesario y no puede delegarse, dejándolo en manos de una instancia superior o externa, pues sería como si un matrimonio dejara en manos de extraños la solución de sus desamores. La comunidad cristiana está formada por personas capaces de juntarse y resolver dialogando sus problemas. El texto sigue precisando el tema:
«Todo lo que atéis en la tierra, será atado en el cielo; y todo lo que desatéis en la tierra, será desatado en el cielo En verdad os digo: si dos de vosotros concuerdan, sobre cualquier cosa que pidan en la tierra, les será dado por mi Padre que está en los cielos. Porque donde se reúnen dos o tres en mi Nombre, allí estoy Yo en medio de ellos» (Mt 18, 18-20).
Atar y desatar (deô y lyô) expresan lo que ha de hacerse para establecer la iglesia: acoger y expulsar, afirmar y negar, confirmar y abrogar. Los judeocristianos sostenían que nadie puede desatar (lyô) los mandamientos de la Ley (Mt 5, 19); pero Pedro había recibido las llaves del Reino, como primer escriba, intérprete de Jesús, y así pudo atar y desatar (deô y lyô) en el principio de la iglesia (cf. Mt 16, 18-19). Pues bien, lo que hizo Pedro (para la iglesia entera) puede y debe hacerlo cada iglesia, avalada por el mismo Cielo, no para fundar una nueva iglesia, que ya está fundada sino para recrearla y mantenerla.
Esto significa que la autoridad fundante no la tiene ya un posible obispo, ni siquiera a un concilio de obispos, sino cada comunidad en cuanto tal, esto es, los cristianos reunidos. Por encima de toda jerarquía aislada, sobre todo poder individual que intenta imponerse a los demás, ha establecido Mateo el buen principio israelita de la comunión fraterna como revelación y signo de Dios sobre la tierra.
Una comunidad que no es capaz de reunirse, expresando su perdón y trazando sus fronteras-caminos en diálogo gratuito, no es cristiana. Allí donde alguien (obispo o presbítero) se arroga un tipo de autoridad más alta o resuelve problemas desde fuera, poniéndose sobre el diálogo eclesial, destruye el evangelio. El judaísmo lo sabía (Dios está presente allí donde concuerdan los hermanos), pero corría el riesgo de reducir la comunidad a grupos de puros, centrados en la observancia de la Ley.
El evangelio amplia desde Jesús esa experiencia: la comunión humana (donde unos hermanos se reúnen para atar-desatar) es signo de Dios, instancia suprema, verdad dialogada. Esa verdad eclesial de Jesús se identifica con el mismo diálogo comunitario y no puede delegarse en manos de ningún organismo o sistema. Esto significa que la comunidad eclesial no puede confiar ningún tema básico de amor-acuerdo comunitario a una persona superior, pues al hacerlo se negaría a sí misma: dejaría de ser comunión personal y se volvería sociedad o sistema dirigido desde fuera. La esencia de la iglesia es el amor dialogal, la fraternidad de aquellos que son capaces de abrirse, acogerse y perdonarse unos a otros. Así continúa el texto:
En esa línea, cada comunidad cristiana, en diálogo con otras, puede y debe organizarse a sí misma, pues los mismo hermanos reunidos en nombre de Jesús y desde el Padre son autoridad para admitir nuevos miembros, celebrar la eucaristía y declarar, si fuere necesario, la exclusión de aquellos que se excluyen a sí mismo, pues no quieren ser iglesia (no aceptan el perdón), recorriendo para ello los caminos adecuados.
Todos los temas que cierta iglesia posterior ha reservado para obispos o papas (desde la ordenación ministerial hasta la disciplina de los matrimonio) serían para Mt 18 objeto y contenido de una autoridad comunitaria, que no pueden delegarse. Ciertamente, las iglesias forman la única Iglesia de Jesús, fundada en la Roca de Pedro (cf. Mt 16, 18-19), pero cada una es campo de fraternidad completa, capaz de acoger nuevos miembros y vivir con ellos en gratuidad y comunión personal.
El concilio de los primeros cristianos. Hechos 15.
Lo que Mateo presenta en forma de principio evangélico lo ha desarrollado Lucas de forma histórica, en el libro centro del de los Hechos, donde ha colocado el llamado “Concilio de Jerusalén” (cf. Hech 15), del que Pablo ofrece una versión propia (cf. Gal 2, 1-10). El tema discutido en el Concilio es la diversidad y unidad de las iglesias. Algunos miembros de la Iglesia de Jerusalén no quieren aceptar como cristianos a los gentiles que creen en Jesús pero no se circuncidan (es decir, no empiezan por hacerse judíos) y así se lo indican a los cristianos de Antioquía, que están recibiendo en la comunidad a personas sin circuncidar, es decir, sin hacerse judíos.
La Iglesia de Antioquia envía a Jerusalén a sus delegados (Pablo y Bernabé), para que resuelvan el tema de la circuncisión, que algunos judeocristianos, venidos de Judea, han suscitado (Hech 15, 1-3). La Iglesia de Jerusalén, representada por Apóstoles y Presbíteros (Hech 15, 2.4.6.22.23), decide que los cristianos gentiles no han de ser circuncidados, ratificando la conducta de Pablo y Bernabé, aunque les imponen ciertas condiciones (15, 22-35). Protagonistas son los delegados de la misión gentil (Pablo y Bernabé), los cristianos fariseos (exigen circuncisión: 15, 5) y algunos mediadores como Pedro y Santiago (cf. Hech 15, 7-21). El concilio tuvo lugar el año 49 d. C., cuando no habían pasado todavía veinte años desde el comienzo de la iglesia.
1. (Problema). «Y algunos descendieron de Judea y enseñaban: Si no os circuncidáis conforme al rito de Moisés, no podéis salvaros. Como Pablo y Bernabé tuvieran gran disensión y debate con ellos (en Antioquia) determinaron que Pablo y Bernabé, y algunos otros de ellos subieran a Jerusalén, a los apóstoles y presbíteros, para tratar esta cuestión» (Hech 15, 1-2).
2. (Discusión). «Cuando llegaron a Jerusalén, fueron recibidos por la iglesia, apóstoles y presbíteros, y dijeron todo lo que Dios había hecho con ellos. Pero algunos creyentes de la secta de los fariseos se levantaron diciendo: hay que circuncidarlos y que guarden la Ley de Moisés. Entonces los apóstoles y presbíteros se reunieron para considerar el asunto» (15, 4-6).
3. (Discursos de los líderes y acuerdo). «(Pedro y Santiago), después de una gran “contienda” (Hech 15, 7), en la que se llega al paroxismo ofrecieron su palabra y sentaron las bases del acuerdo. «Entonces bien a los apóstoles y presbíteros con toda la iglesia, escoger algunos de ellos (Judas y Silas), para enviarlos con Pablo y Bernabé y mandaron esta carta: "Los apóstoles y hermanos presbíteros a los hermanos gentiles... salud. Puesto que hemos oído que algunos de entre nosotros, a quienes no autorizamos, os han inquietado con palabras, perturbando vuestras almas, nos pareció por común acuerdo, enviaros a algunos... Porque nos ha parecido bien al Espíritu Santo y a nosotros...» (15, 22-28).
Aquí no se reúnen ya todos los miembros de la iglesia (como en Mt 18), aunque toda la iglesia está detrás (recibe a los enviados, plantea el problema…). Está toda la Iglesia en el fondo, pero se reúnen de un modo especial sus representantes: los que tienen un problemas como los enviados de las iglesias (los apóstoles) y con los presbíteros (que son los representantes de cada iglesia). Todavía no son obispos, son simplemente delegados y representantes de las comunidades, buscando un acuerdo.
Este acuerdo fija el estilo de la organización cristiana. Por la declaración final (nos ha parecido al Espíritu Santo y a nosotros), sabemos que Dios (Espíritu Santo) se expresa en el diálogo y decisión de los creyentes (nosotros). La iglesia es una asamblea teologal: los hermanos se juntan y dialogan los problemas a la luz del mensaje de Jesús, de manera que pueden afirmar y afirman que les asiste el Espíritu Santo. Es una asamblea participativa: Dios habla en el diálogo fraterno.
Éste es el modelo cristiano de gobierno, en una iglesia que empieza a tener ya problemas. Ella no puede resolverlos mágicamente, ni apelar a una instancia exterior (oráculo de Dios, revelación privada o decisión particular de un dignatario). Los hermanos deben reunirse y dialogar: sólo allí donde comparten la palabra, conforme al evangelio (misión) y para bien de todos, se revela el Espíritu. Lucas ha desarrollado este acuerdo de Jerusalén como ejemplo de autoridad, expresando para siempre el sentido de la comunión eclesial.
Éste es el primero y quizá el más importante de todos los "concilios", pues no define un dogma especial, sino la base y comunión dialogal de la iglesia. Tras el concilio de Nicea (325 d. C.), las decisiones las tomarán sólo los obispos, cosa, en cierto modo, lógica, por los cambios de estructura eclesial. Pero al principio era distinto: no se reunieron obispos, sino apóstoles y presbíteros (paradójica mezcla), con delegados de las comunidades (Antioquía) y el conjunto de la iglesia (muchedumbre de Jerusalén).
Dirección para hacer trackback a este post:
http://blogs.periodistadigital.com/btbf/trackback.php/187534
Comparte esta información
Comentarios, Trackbacks, Pingbacks:
Notoria notaria ama de casa,
ama y haz la casa, ama y haz lo que quieras,
no des fe, tenla y retenla, guardala para la iglesia,
vuelve a casa, notaria y notoria, ven a la mesa.
Tomo nota y "trataré".
Pero aclaro que no siempre es tan sencillo hacerlo.
De todos modos, gracias por el consejo.
Cordiales saludos
MARANA-THA
Humilde sugerencia.
S
en amar en Espíritu, eso que tanta falta hace; que los millones de hombres que no lo conocen, lleguen a tenerlo, dejando de lado toda esperanza en 'restaurar' edificios de Poder, reinos de este mundo, legisladores, definidores de la Norma.
Dios va a más. Con una dignidad omnipotente.
... no es, sino caer en la misma trampa
de antes. La Ley, pura y llanamente, NO es asunto de Dios, ni de los hombres en su vocación trascendente.
La Ley es NECESARIA, vocación de Poder Temporal, tanto, que deberán los ciudadanos empeñarse en mejorarla, en hacerla verdaderamente HUMANISTA, esto es, centrada en el HOMBRE en vez de en los intereses de esas instituciones organizadas de poder que denominados Partidos. Imaginemos todo ese vasto esfuerzo de hombres y mujeres hoy invertido en 'hacer progresista' a la Iglesia, unido al mismo esfuerzo -y celo- de los 'conservadores'... que, en vez de luchar unos contra otros... se dedicaran a entrar sin miedo en el texto de la Ley en su terreno, esto es, en el de la 'Polis', en escudriñar la ECONOMÍA y aislar fórmula de EFICACIA para resolverla, en vez de arrastrar el antiguo error de mantener la Norma en terrenos de la religión.
La cosa de Dios cuando Él 'mira' a un hombre (quien...
... lo anulan en su totalidad a los ojos del hombre de Dios actual. No olvidemos que durante los últimos dos mil años (bajo N.T.) se han seguido imponiendo aquellos mandamientos como 'de Dios'. A esta altura de esa reflexión es necesario recordar el pensamiento de Crane Brinton: no se va en contra el abuso, sino contra el uso; esto es, no debemos 'mirar' los fallos de la ley y cuándo ésta se aplicó injustamente, sino decir que la ley es OTRA cosa que lo que nos dice Moisés.
Porque lo humano por excelencia es elaborar la ley.
Hablar, Roser, de corrientes
'progresistas' o 'conservadoras' en un asunto como el del Espíritu, es ir contra el signo de los tiempos. Porque, venza en un 'nuevo' Concilio el espíritu de la antigua jerarquía, o triunfe tu postulación haciendo que la valoración de todo lo que se DICTE sea respetuosa con la ciencia, con la Psico...
de la Filosofia del Derecho, ni tampoco
a la dignidad del hombre. Grandes juristas del mundo hebreo, con los cuales he tenido algunos encuentros, no 'atinan' a darnos razón de que eso sea así, sino que en lo tendente al asunto de presentar a Dios ante nuestra generación, ellos mismos sugieren que se debe buscar OTRO camino que el de justificar tal cosa como una ley
'divina'... y luego 'buscar' argumentos
para revestirla de cierta solvencia como hacían los antiguos frente a un pueblo ignorante. Y del que todavía buscan quede sin criterio.
Para el jurista cristiano, y el profesional de la ley que sea creyente
, ni el argumento de la exégesis
'espiritual' de Jesús puede servirnos para tal justificación. Todo el código de la Esclavitud, la forma en que se ordena la muerte de personitas que recogían unas ramas para calentarse en el Sabbath; el peso, enfin de asegurar la 'auctoritas' del poder sobre la g...
Cuando nosotros -esos a quienes Jesús denomina postreros, título que tenemos que asumir, ello no porque seamos los últimos, sino porque somos DESPUÉS de aquellos primeros-, somos depositarios de un texto bíblico cuya exégesis ha sido objeto del esfuerzo de hombres valiosísimos que nos preceden, de oraciones, y de cientos de miles de sentencias (en tribunales judíos, católicos, y protestantes durante tres mil cuatrocientos años), en las que han padecido, sido torturados, dejados sin bienes, y ejecutados, seres-muchos de ellos por delitos de 'opinión'- que tenían emociones y deseos muy similares a los nuestros... tenemos que ser hombres de honor y muy meticulosos en lo que hablamos. Porque hablamos de Dios y del hombre.
El aserto "nadie pone en tela de juicio la “inspiración” del propio Dios que tenía Moisés en el momento de “dictar” o “redactar” las disposiciones de la Ley (la T...
El asunto, tal y como lo enuncia: "No me parece correcto (y menos aún
“prudente”) efectuar cualquier análisis
tendiente a lograr entender el verdadero y profundo sentido del Evangelio recurriendo a cuestiones legales", lo planteo de diferente forma: no es correcto, a la vista del Derecho y la antropología, entender que Dios haya dictado la Ley -por mucho que lo que enuncia Moisés en Pentateuco y Mateo en el Evangelio-.
Y no es correcto, a la vista de la altas miras de Jesucristo, entender que deseaba él otra cosa que la que realmente anhela: que Dios una su Alma con el alma del hombre. Nacer al Espíritu. Algo que no es 'natural', como pueda ser la ley o la norma, o la costumbre, o la comida, sino Espiritual
, perteneciente a Él.
Con esta reflexión deseo salir al paso t...
Resulta más que obvio que, aún aferrándonos a lo que podríamos llamar la más pura doctrina de cuanto magisterio podamos buscar (judío, cristiano o islámico) nadie pone en tela de juicio la “inspiración” del propio Dios, que tenía Moisés en el momento de “dictar” o “redactar” las disposiciones de la Ley (la Torah).
Y sin embargo, vemos que conforme lo señala el propio Jesús, “algo” de esa ley no resulta posible “atribuírsela” a Dios, ya que sin duda alguna —y conforme lo menciona la misma ley, al asegurar «no es Dios un hombre, para mentir, ni hijo de hombre para volverse atrás. ¿Es que él dice y no hace, habla y no lo mantiene?» (Num.23,19)— es imposible adjudicársela al buen Dios del cielo.
Cordiales saludos
MARANA-THA
Y eso es absolutamente obvio, PESE a que el mismo Jesús había asegurado lo contrario (recuerdo el tema de la famosa i o la tilde).
Por ende vuelvo al planteo inicial de este comentario.
No me parece correcto (y menos aún “prudente”) efectuar cualquier análisis tendiente a lograr entender el verdadero y profundo sentido del Evangelio recurriendo a cuestiones legales, sino que debemos comprender que éste tiene un sentido superador de cualquier legislación que pueda ser escrita por cualquier ser humano, y más allá de cualquier “inspiración” del Espíritu que se pueda pretender (o se posea) al hacerlo.
Sea como pudo haber sido al inicio, no existe duda alguna de que EN LA LEY (en la Torah) existía el repudio (o divorcio) y que —sin duda alguna— ESA i ó tilde FUE MODIFICADA por la enseñanza de Jesús, por más que se diga que lo que Él hizo fue “volver las cosas a su sitio original”.
Ante todo te aclaro que soy abogado (entre otras desgracias que tengo sobre mi lomo) y que por ende, “una que otra cosa” de lo que es la ley, o la legalidad, puedo comprender.
Sin embargo, me parece que la esencia del pensamiento de Jesús no puede (mejor dicho, digámoslo bien “jurídicamente hablando”, «no debe», ya que «poder» hacérselo se puede) ser interpretada con un concepto de juridicidad, sino de algo que lo supera.
Y para evitar discusiones inútiles me permitiré suministrarte, a simple título de ejemplo, una clara contradicción en el discurso que se le atribuye al Señor Jesús.
Según vos mismo lo señalaste en tu extensa exposición inicial, parece que habría dicho que Él no había venido a modificar la ley, y que ni una i o una tilde serían cambiadas (Mt.5,18) por Él.
está dividida entre “progresistas” y “conservadores”con los consiguientes matices, desde radicales hasta moderados. Me considero de los primeros por mi forma de interpretar el Evangelio: no a los privilegios y si al servido del amor a los hermanos/as.(sigue)
Y todo aquel creyente que 'sigue' sus sugerencias... quien participa de la leche, no puede participar de la carne.
No, en el nombre de Cristo, es INSENSATO seguir presentando al Dios
'católico', al Dios 'pentecostal', al Dios protestante, al Dios 'ortodoxo' como quien tiene la Ley 'verdadera', no es admisible su invocación de tiene la 'Autoridad'. Qué barbaridad. Y qué miedo.
De manera que yo no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo. Os di a beber leche y no carne, porque aún no erais capaces; sois carnales... pues habiendo
entre vosotros CELOS, CONTIENDAS, y DISENSIONES, (parece este blog) ¿no sois carnales?: unos dicen yo soy de Pablo, yo de Apolos, yo del Vaticano, yo, de la Iglesia de Cristo, yo, del Opus, yo, de los pentecostales...
La Ley es el motor de la guerra. Es el poder: el conoci...
Lo que vino Jesucristo a traer es
'algo' que la humanidad NO PUEDE rellenar: que comáis mi carne, y que bebáis mi sangre. El nuevo pan de que habla que viene del cielo... es 'mi carne' (Jn.6:51), y la sangre es verdadera bebida.
La sangre es pagar definitivamente (de una vez para siempre sin necesidad de mas ofrenda por el pecado) por la culpabilidad que siente el hombre: BORRAR el IMPEDIMENTO que existe en la psique del hombre para, -entonces- abrirse a Dios, -sin temor- y tenerlo
, y darse; y la 'carne' es que él se da para que su presencia sea nuestro alimento sólido. ..antes tomábais -dice- leche, ahora es necesario tomar alimento sólido: su presencia en el INTERIOR, de donde brota el río de aguas de vida. Y hay que dejar lo de la ley terca, esto es, 'inmutable'.
El Cristo ya desea su emancipación de las cuestiones de Poder, de Leyes, de l...
de,o las cien diferentes denominaciones
-y prácticas- de Iglesia bautista,
o las tres mil ramas de cristianos, o los misioneros de la Iglesia de los múltiples días... se reúnen EN EL MISMO nombre. Y todos se aborrecen y luchan, y desprecian, y escupen a los otros.
La realidad es terca: jamás se podrá llegar a un consenso en cuestiones de la LEY y de Derecho consuetudinario (costumbre, moeurs, moral), ya digamos que el Espíritu ha estado, o no, que ha inspirado el código o no, aquellos del principio dicen una cosa, antes se ordena matar por la misma, y ahora... sigue el problema. Mientras tanto, el
'derecho' de dictar la Ley se ha trasladado a otras instancias y ninguna Iglesia puede irrogarselo.
El asunto de si la tierra es el centro del universo se zanja por la Ciencia; y el de la Ley, por el Derecho. Hay principios de derecho que N...
la personalización, ni la valoración de relaciones sociales, o amistades, y menos, el estado anímico de cada uno. Se trata de un enfoque JURÍDICO: hacer un esfuerzo en NO centrarse en 'quién' dice, sino en qué sustancia tiene AQUELLO que se dice.
El contertulio Sr. Bruzzone ha
'tratado' ese asunto con rigor, según se desprende de su comentario. Él habla
para despejar errores. Y dice cosas de calado que quiebran lo consabido. Y se le entiende.
El 'panorama' que presentan hoy las iglesias es deplorable. La casa se cae por su propio peso. No existe criterio en lo que enuncian, o mejor dicho: lo que enuncian proviene de un pensamiento
acrítico GRUPAL y toman en su mano un asunto que NO es de su competencia. Cada iglesia invoca 'su' autoridad,
...que todas nos dicen es de Dios,
"porque la Palabra es para ellos", y no para la iglesia contraria, no
bastando para que en derecho se acepte el ar...
Hola también a logos y Bruzzone. En los comentarios de estos días echo de menos a muchos de los habituales, pero supongo que habrán sido borrados por la avalancha siguiente.
Yo estoy prácticamente de paso, pero me alegro de veros en plan conciliar, y espero que lleguen más.
Un abrazo.
Presbítero significa anciano, creo. La autoridad religiosa en aquellos tiempos la tendría un consejo de ancianos.
Nosotros lo utilizamos para referirnos a los curas como representantes del obispo que es la autoridad eclesial en la diócesis. Todo son cosas que podrían cambiar. Aquí no se habla de los diaconos y diaconisas, pero sí del resto de la asamblea de Jerusalén. Supongo que no excluirían a las mujeres del todo, pero aunque lo hicieran, nosotros no tendríamos por qué seguir haciéndolo igual.
Estoy de acuerdo con el comentario sobre la naturaleza conciliar de la Iglesia. Sólo quería recalcar, que los que se reúnen lo hacen en nombre de Jesús, el de los Evangelios, no en ningún otro nombre. Eso es esencial, no es algo accidental. La Iglesia es la comunidad de comunidades que confiesan que Jesús es el Señor.
Otros se reúnen en nombre de Alá y su profeta Mahoma, o en nombre de la dictadura del proletariado o en nombre de cualquier otra cosa.
Todos los hombres somos hermanos, pero no todos pertenecemos a la Iglesia de Jesucristo, aunque podamos construir un mundo mejor con el resto de la humanidad.
Saludos cordiales a todos.
¿que diferencia hay?
Los apostoles son los que estaban con Jesús en la bendición del pan...
Los presbiteros el nombre que se les ha dado despues no?
Hecho en falta los comentarios de mi "amigo "JMS ,Cortitos ,casi siempre certeros ..pareciera que manaja muy bién la diana .Estás bién JMS?
Un abrazo a todos
Entiendo que se interpreta que Mateo 5,19 y por tanto el versículo anterior, al que he venido haciendo referencia estos días, es una afirmación de origen judeocristiano a la que se contrapone la idea de que Pedro y después la Asamblea sí pueden interpretar o variar el sentido de los mandamientos y de alguna letra de la Ley.
Por un lado, llama la atención que ambas tendencias queden expresadas por boca de Jesús.
Por otro, he leído (creo que de Manuel Iglesias González) que lo de atar y desatar es una expresión rabínica habitual. Me parece así que quizás la expresión no debería estar en relación con el hecho de interpretar o variar la Ley sino con la de amonestar o admitir a alguien en el Pueblo de Israel. Aunque puedo estar equivocado, por lo que lo planteo más bien como una pregunta.
Estoy de acuerdo contigo en que, el Espíritu que nos dejó Jesús, es más exigente que la Norma: “Habéis oído….”Un saludo cordial..
Y no te preocupes si te dicen que odias a la Iglesia. Suelo escuchar cosas parecidas.
En realidad, lo que les dicen a quienes suelen consultarles sobre mis puntos de vista, es que el problema de mis ideas reside en que yo no respeto a la “jerarquía”.
Y cuando me entero de eso, les contesto que a la ÚNICA JERARQUÍA que yo respeto es a la QUE ESTABLECIÓ JESÚS, que es la que surge de la “diakonía”, del “servicio”, y no a la que usa su misión “para servirse” del esfuerzo del pueblo de Dios, de los laicos.
Y eso no es nuevo, sino que ya San Pablo criticaba esa misma actitud de los judaizantes.
Cordiales saludos
MARANA-THA
Resulta obvio que en el fondo de tu comentario está el hecho sobre el cual yo insisto constantemente (y que seguiré haciendo hasta el hartazgo).
¿Por qué razón se generó esa "jerarquización"?
E insisto nuevamente. Es hora de que tratemos de “descubrirlo” ya que los resultados concretos (por sus frutos los conoceréis, dijo el Señor) del cristianismo en general, y de la Iglesia en particular, evidentemente son cada vez menos edificantes.
Y, como creo que vos bien sabes, en mi opinión eso surgió de los claros errores existentes en el Antiguo Testamento, mostrando a Dios como un destructor y autoritario.
Y un error de los más graves es la selección de una tribu (y dentro de ella una selección aún más selecta, la del grupo de los sacerdotes) hecho que me parece obvio que NO FUE ALGO REALIZADO VERDADERAMENTE POR DIOS, dado que no puede haber realizado algo así por 3 (ó 4) métodos distintos.
O, ¿de verdad no ven ustedes que la razón por la que la tierra de los cristianos es hoy un panorama de reinos de Taifas, cada secta, cada iglesia protestante, cada rama católica... dictamina qué es la ley MORAL, y con ella en la mano la una condena a la otra, la otra condena a la una, y así, el Dios vivo se queda fuera de todos.
La historia es eso mismo: Príncipe, Emperador, quedas ex-comulgado si no te sometes a MI poder de dictar la Ley. Yo ato y desato.
No más.
Se dijo, no matarás, mas Yo os digo,
... aquel que dijere a un hermano eres fatuo, no eres de Dios, es reo de homicidio. Homicidio social, el peor que existe, el que se practica en este blog cuando un contertulio dice de manera ligera, -ejercitando su voluntad de condenar-: tú no eres de la iglesia, tú no eres cristiano, tú estás en tratamiento psiquiátrico se ve por eso que dices de Cristo, tu eres drogadicto, tu no eres de los 'nuestros', con la ley de la Iglesia en la mano te lo digo. Extra ecclessiam nula salus.
...
La Ley, ese cemento de las Sociedades humanas desde la invención de la Agricultura, ha de ser justa. Y 'esto' requiere un ejercicio exquisito, un esfuerzo de todos Nosotros hacia la evolución. Porque NO podemos quedar anclados en leyes obsoletas, tal, apalear a un esclavo sin que esto sea condenable por la Ley de Dios Det. 21:20-21, y otras que tan numerosas en el corpus, han hecho de éste algo fuera de lo vigente.
La Edad Media se basa en el atar y desatar del artículo, y el Clero efectivamente tenía el derecho por ley de fijar el contenido- TIPIFICAR- las conductas, en suma ejercitar algo que hoy sólo pertenece a la soberanía del hombre, la Democracia, ser LEGISLADOR. Hoy, no.
La ekklessía, habiendo brotado en sus comienzos como canal para que el hombre
conozca el Espíritu, nazca a Dios, erró
el camino, creyendo que era la Ley su atributo, y centró su discurso en forjar la Sociedad, cosa de este mundo. Pero la ...
PRINCIPIO DE TIPICIDAD
Este principio en congruencia sistemática con el Principio de inaplicabilidad de la analogía en materia penal. No se 'puede' condenar porque otras actuaciones antiguas o modernas sean 'análogas'.
Así las cosas, se ha de estudiar el asunto de Mateo en su contexto, allí, existía un CÓDIGO fijo, aquel del que Mateo mismo dice en una estricta Ratificación: ni una coma ni una tilde pasarán. Así, la relación sexual prematrimonial está TIPIFICADA como delito, (y acarrea la pena de muerte).
Hoy, la acusación: 'quien ha 'violado la ley', no se sostiene. Le faltan los elementos de tipicidad, de ley cierta, de pena, y por lo tanto se queda la cosa en un asunto de subjetividad, exclusivamente. Un 'eres pecador porque
dices que se use el preservativo', p.ej. o, 'no es de Dios el prést...
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Xabier Pikaza Ibarrondo
autor
Contacto








