Hace un tiempo me escribió Alicia Cesca, colega de Argentina, amiga de este blog, que nos ofreció hace días un hermoso testimonio sobre Ariel Álvarez V. Con esta ocasión me atrevo a retomar un texto precioso que me mandó en los días de la “notificación” del Vaticano a Jon Sobrino. Decía así: «Me atrevo a enviarle este artículo que recibiera, luego de la "notificación" a Jon Sobrino, sin decir quién era el autor… En el tema de traspasos de los mails, alguien, se lo asignara a Sobrino, pero dado que su articulo el "resucitado es el crucificado" está en la página de Koinonía, y en otras páginas webs, es sabido que éste no es de su autoría. La desconozco, pese a que he tratado de encontrar la fuente del mismo y su autor. De todas maneras dejo a su prudente y erudito, criterio la evaluación del mismo, pero más que nada para que de saber su autor, me lo haga saber». Ciertamente, me interesa el autor del texto. Pero me interesa mucho más su contenido y me gustaría que lo gozaran conmigo.
Introducción de X. Pikaza
El texto de ese título (El Resucitado es el Crucificado) a nombre de de Jon Sobrino se encuentra en http://www.servicioskoinonia.org/relat/219.htm. Es un texto espléndido, como podrá ver pronto cualquiera que lo lea. El texto que ahora ofrezco aparece atribuido a J. Sobrino en http://www.panamaprofundo.org/boletin/compromiso-fe/el-resucitado-es-el-crucificado.htm… Sin atribución, el texto parcial o total aparece en http://www.parroquiadellaranes.org/Marzo%2005.pdf y en http://www.geocities.com/noticiasdelcentro/20080315
Me encuentro muy cerca de ese texto (sea o no de Jon Sobrino) y por eso me atrevería a plantear a mis amigos del blog dos preguntas.
1) ¿Qué les parece el texto? ¿Va en la línea de la visión de D.Ariel Álvarez?
2) ¿Piensan que nieva el valor único de Jesús... diluyendo su figura?
2)¿Quién les parece que puede ser su autor?
Sigue ahora el texto atribuido a J. sobrino
Lo que no es la resurrección de Jesús
Se suele decir en teología que la resurrección de Jesús no es un hecho "histórico", con lo cual se quiere decir no que sea un hecho irreal, sino que su realidad está más allá de lo físico. La resurrección de Jesús no es un hecho realmente registrable en la historia; nadie hubiera podido fotografiar aquella resurrección. La resurrección de Jesús objeto de nuestra fe es más que un fenómeno físico. De hecho, los evangelios no nos narran la resurrección: nadie la vio. Los testimonios que nos aportan son experiencias de creyentes que, después de la muerte de Jesús, "sienten vivo" al resucitado; no son testimonios del hecho mismo de la resurrección.
La resurrección de Jesús no tiene parecido alguno con la "reviviscencia" de Lázaro. La de Jesús no consistió en la vuelta a esta vida, ni en la reanimación de un cadáver (de hecho, en teoría, no repugnaría creer en la resurrección de Jesús aunque hubiera quedado su cadáver entre nosotros, porque el cuerpo resucitado no es, sin más, el cadáver). La resurrección (tanto la de Jesús como la nuestra) no es una vuelta hacia atrás, sino un paso adelante, un paso hacia otra forma de vida, la de Dios.
Importa recalcar este aspecto para darnos cuenta de que nuestra fe en la resurrección no es la adhesión a un "mito", como ocurre en tantas religiones, que tienen mitos de resurrección. Nuestra afirmación de la resurrección no tiene por objeto un hecho físico sino una verdad de fe con un sentido muy profundo, que es el que queremos desentrañar.
La "buena noticia" de la resurrección fue conflictiva
Una primera lectura de los Hechos de los Apóstoles suscita una cierta extrañeza: ¿por qué la noticia de la resurrección suscitó la ira y la persecución por parte de los judíos? Noticias de resurrecciones eran en aquel mundo religioso menos infrecuentes y extrañas que entre nosotros. A nadie hubiera tenido que ofender, en principio, la noticia de que alguien hubiera tenido la suerte de ser resucitado por Dios. Sin embargo, la resurrección de Jesús fue recibida con una agresividad extrema por parte de las autoridades judías. Hace pensar el fuerte contraste con la situación actual: hoy día nadie se irrita al escuchar esa noticia. El anuncio pascual de la resurrección de Jesús puede ahora suscitar indiferencia. ¿Por qué esa diferencia con lo que ocurrió entonces? ¿Será que no anunciamos la misma resurrección, o que no anunciamos lo mismo en el mismo anuncio de la resurrección de Jesús?
Leyendo más atentamente los Hechos de los Apóstoles ya se da uno cuenta de que el anuncio que hacían los apóstoles tenía ya en sí mismo un aire polémico: anunciaban la resurrección "de ese Jesús a quien ustedes crucificaron". Es decir, no anunciaban la resurrección en abstracto, como si la resurrección de Jesús fuese simplemente la afirmación de la prolongación de la vida humana tras la muerte. Tampoco estaban anunciando la resurrección de un alguien cualquiera, como si lo que importara fuera simplemente que un ser humano, cualquiera que fuese, hubiera traspasado las puertas de la muerte.
El crucificado es el resucitado
Los apóstoles no anunciaban una resurrección abstracta, sino una muy concreta: la de aquel hombre llamado Jesús, a quien las autoridades civiles y religiosas habían rechazado, excomulgado y condenado.
Cuando Jesús fue atacado por las autoridades, se encontró solo. Sus discípulos lo abandonaron, y Dios mismo guardó silencio, como si también lo hubiera abandonado. Con su muerte en cruz, todo pareció concluir. Sus discípulos se dispersaron y quisieron olvidar.
Pero ahí ocurrió algo. Una experiencia nueva y poderosa se les impuso: sintieron que estaba vivo. Les invadió una certeza extraña: que Dios sacaba la cara por Jesús, y se empeñaba en reivindicar su nombre y su honra. "Jesús está vivo", no ha podido la muerte con él. Dios lo ha resucitado, lo ha sentado a su derecha misma, confirmando la veracidad y el valor de su vida, de su palabra, de su Causa. Jesús tenía razón, y no la tenían los que lo expulsaron de este mundo. Dios está de parte de Jesús, Dios respalda la Causa del Crucificado. El Crucificado ha resucitado, ¡vive!
Y esto era lo que verdaderamente irritó a las autoridades judías: Jesús les irritó cuando estaba vivo, y les irritó aún más cuando resucitó entre sus discípulos. A las autoridades judías, lo que tanto les irritaba no era el hecho físico mismo de una resurrección, que un ser humano esté muerto o vivo; lo que no podían tolerar era que aquel ser humano concreto, Jesús de Nazaret, cuya Causa (su proyecto, su utopía, su buena noticia) que tan peligrosa habían considerado y que creían ya descartada al haberlo crucificado, volviera a ponerse en pie, resucitara.
Y no podían aceptar que Dios estuviera sacando la cara por aquel crucificado condenado y excomulgado. Era imposible para ellos que Dios se manifestara a favor de Jesús, que lo avalara. Ellos creían en otro Dios, no en el que los discípulos de Jesús creían reconocer en aquella experiencia de sentir a Jesús resucitado.
Creer con la fe de Jesús
Pero los discípulos, que redescubrieron en Jesús el rostro de Dios (como Dios-de-Jesús) comprendieron que él era el Hijo, el Señor, la Verdad, el Camino, la Vida, el Alfa, la Omega. La muerte no tenía ya ningún poder sobre él. Estaba vivo. Había resucitado. Y no podían sino confesarlo y "seguirlo", "persiguiendo su Causa", obedeciendo a Dios antes que a los humanos, aunque costase la muerte.
Creer en la resurrección no era pues para ellos tanto la afirmación de un hecho físico-histórico, ni una verdad teórica abstracta (la vida postmortal), sino la afirmación contundente de la validez suprema de la Causa de Jesús (¡el Reinado de Dios!), a la altura misma de Dios ("a la derecha del Padre", como valor absoluto), por la que es necesario vivir y luchar "hasta dar la vida".
Creer en la resurrección de Jesús es sobre todo creer que su palabra, su proyecto y su Causa (¡el Reino!) expresan el valor fundamental de nuestra vida.
Y si nuestra fe reproduce realmente la fe de Jesús (su visión de la vida, su opción ante la historia, su actitud ante los pobres y ante los poderes...) será tan conflictiva como lo fue en la predicación de los apóstoles o en la vida misma del nazareno.
En cambio, si la resurrección de Jesús la reducimos a un símbolo universal de vida postmortal (como podría serlo en el universo común de las religiones), o a la simple afirmación de la vida sobre la muerte, o a un hecho físico-histórico que ocurrió hace veinte siglos... entonces esa resurrección queda vaciada del contenido que tuvo en Jesús y ya no dice nada a nadie, ni irrita a los poderes de este mundo, o incluso desmoviliza en el camino de la Causa de Jesús.
Lo importante no es creer en Jesús, sino creer como Jesús. No es tener fe en Jesús, sino tener la fe de Jesús: su actitud ante la historia, su Causa, su opción por los pobres, su propuesta, su lucha decidida...
Creer lúcidamente en Jesús en esta América Latina, o en este Occidente llamado "cristiano", donde la noticia de su resurrección ya no irrita a tantos que invocan su nombre para justificar incluso las actitudes contrarias a las que tuvo él, implica volver a descubrir al Jesús histórico y el sentido de la fe en la resurrección.
Creyendo con esa fe de Jesús, las "cosas de arriba" y las de la tierra no son ya dos direcciones opuestas, ni siquiera distintas. Las "cosas de arriba" son la Tierra Nueva que está injertada ya aquí abajo. Hay que hacerla nacer en el doloroso parto de la Historia, sabiendo que nunca será fruto adecuado de nuestra planificación sino don gratuito de Aquel que viene. Buscar "las cosas de arriba" no es esperar pasivamente que suene la hora escatológica (que ya sonó en la resurrección de Jesús) sino hacer realidad en nuestro mundo el Reinado del Resucitado y su Causa: Reino de Vida, de Justicia, de Amor y de Paz.
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Gracias, Xabi.
Tenía el artículo en casa sin leer.
Usando sus palabras, la "hipótesis epileptogénica nos parece la más adecuada para explicar sus éxtasis". Los de Teresa de Jesús y en mi opinión no de otros, como los de Pablo de Tarso.
Pero aquí se había hablado de la mística, "parte de la teología que trata de la vida espiritual y contemplativa y del conocimiento y dirección de los espíritus" (DRAE).
Gracias Alberto:
En realidad, lo que pretendía era que respondieses a Emérito Augusto sobre lo que ha dicho acerca de que la creencia en la resurrección pudo deberse a experiencias místicas, lo cual me resulta difícil de creer.
En cuanto a Santa Teresa, que lo he citado colateralmente, la hipótesis de que tenía un tipo de epilepsia es del Dr. Esteban Garcia-Albea, neurólogo.
Xabi:
Las vivencias místicas no tienen nada que ver con la epilepsia. Es muy dudoso que las crisis epilépticas puedan corresponderse con ninguna vivencia elaborada. Dudo que ningún neurólogo haya presentado la posibilidad de que alguna crisis epiléptica pueda confundirse con una vivencia mística. No están descritas en la clasificación de crisis epilépticas ni en la de epilepsias. En general este tipo de opiniones parten de personas que no conocen nada sobre epilepsia y son más próximas a lo novelesco. Del estilo de aquellos que pretenden hacer creer que durante una crisis epiléptica fueron a buscar el arma para después perseguir a su víctima, matarla y a continuación no acordarse de nada. Ciencia-ficción.
Emerito me alegro verte e nuevo por aquí y me alegro que hayas pasado buén verano .Un abrazo
Sifia ,que tengas buén descanso ,te envioalgo para que te lo lleves en el corazón
Emerito me alegro verte e nuevo por aquí y me alegro que hayas pasado buén verano .Un abrazo
Sifia ,que tengas buén descanso ,te envioalgo para que te lo lleves en el corazón
SAL+U+DOS. Bihar arte, sí sabrás que es "hasta mañana" en euskera.
Me despido de todos por una temporadita, de los presentes y de los que hoy no están.
Emérito,
Si te fijas, primero te he dicho a ti que no era idolatría. Después he añadido algunas cosas más, y he hablado de los que lo consideran blasfemia. Estos naturalmente empiezan por creer en Dios, de modo que no es tu caso en principio, pero su Dios está demasiado distante del hombre.
Por supuesto que hay demasiada gente que son "defectuosamente humanos". Aunque no consiste en lo que uno dice que cree, sino en la forma en que nos construímos a nosotros mismos. El hombre se autorealiza viviendo al estilo de Jesús, lo sepa o no. Por supuesto que se trata de un convencimiento personal, pero no es idolatría. A menos que llames idólatra a toda persona que crea en Dios, no sólo a los cristianos. Me ha gustado volver a intercambiar unas palabras contigo, antes de desaparecer.
Roser, el saludo de Emerito se debe a que en otro blog solía contestar a mis "jeroglíficos" con los suyos. NACL es cloruro sódico, o sea SAL+U+DOS. Bihar arte, sí sabrás que es "hasta mañana" en ...
Enerito Augusto, gracias por la aclaración, pero tu argumento sobre el lenguaje "inclusivo" no acaba de convencerme. Es el que se ha usado siempre y mira el resultado que ha dado. Reconozco que es una lata estar siempre con lo de discípulo y discípula etc. pero, mientras no cambiemos el chip habrá que hacerlo. Durante demasiaos siglos se ha excluido a las mujeres de todas artes. Sobre todo, la Iglesia Católica. Por otra parte, la comprensión de las palabras cambia con el tiempo. Ahora los niños no interpreten la palabra “hombre” como “ser humano” Un saludo cordial. (Perdona, pero no entiendo el tuyo ¿me lo traduces?).
SOFIA. Nadie acusa a nadie de blasfemos. En tal caso de idólatras. Afirmas que “Jesús nos enseña la forma divina de ser hombre, así que decidimos seguir su camino.” El “ser hombre” no tiene más que una “forma de ser”: la “humana”. ¿O los no creyentes no son hombres o lo son a medias o "defectuosamente"?
Está dentro de nuestra idiosincrasia el buscar líderes, cuando no “ídolos”, a quienes “seguir”; incluso algunos, equivocados o no, murieron o fueron asesinados por sus ideales. ¿Nombramos? El martirio no es exclusivo del cristianismo, aunque se haya apropiado del término.
El ser “fan” o emular no significa estar en la verdad. Se trata de un “convencimiento personal” . Y como tú dices “cada cual es muy libre de tener sus propias ideas y motivos.”
NACLU2. Bihar arte.
El que las mujeres fueran las primeras en anunciar la resurrección entra dentro del lenguaje “místico” de las narraciones. La prueba la tienes en que "inicialmente" los discípulos no las creyeron. Así dan mayor énfasis y credibilidad a los relatos posteriores.
Un cordial saludo.
ROSER PUIG. Dices: “No puedo estar de acuerdo con tu manera de concebir la evolución de los discípulos en la creencia de que Jesús resucitó, porque te saltas el testimonio de las mujeres…” No, no me lo salto. Las englobo en el término “discípulos”. Precisamente por salvar esa “interpretación” tuya, he evitado usar la palabra “apóstoles”, porque san Pablo dice que también “se apareció a más de quinientos hermanos”. No creo que tengamos que “sexualizar” el lenguaje y decir discípulos y discípulas, hermanos y hermanas, miembros y miembras de la comunidad.
Por supuesto que “todos, hombres y mujeres, tenemos la misma dignidad”. Pero eso no es porque lo defienda el cristianismo, sino porque pertenece a la esencia de la persona humana (Humanismo puro y duro). Que Jesús tomara partido por las mujeres (que vaya aprendiendo la jerarquía) supone que él era un verdadero humanista. Lo demás es harina de otro costal. El que las mujeres fueran las primeras en anunciar la resurrección en...
Quién es el autor de el texto?
No he podido corroborarlo absolutamente, pero tengo casi la certeza de que ese texto fue producido por el Servicio Bíblico Latinoamericano de Koinonía como recurso pastoral para la celebración de la Pascua de 2007.
no se como es su rito...pero al final de la misa, tenian un cesto con pan bendecido y la gente se acercaba cogia un trozo y se iba comiendoselo para la calle, el ayudante del cura, otro religioso me miro y me dijo por señas que me acercara a coger pan...me acerque cogi un trozo de pan le dí las gracias y fuimos todos saliendo para la calle, sinceramente... ese pan me ha sabido a gloria , hasta me sentí mas fuerte.
Asi que la equivocación que teneis es que a Dios los unicos sacrificios que le gustan ,agradan,acepta, es ayudar al projimo,las buenas obras.
Dios nos creo completos,no necesitamos redimir pecados,porque cuando se nace no se tienen pecados y tan verdad es esto que por eso dice Jesús,que el reino de los Cielos es del que es como un niño...
El pecado que lleva a la muerte del que habla la Biblia es precisamente ofrecerse en sacrificio,y decir...esto es mi cuerpo comedlo,esta es mi sangre beberla...Jesús supongo pensó que esto no podia ser una blasfemia,ya que lo que pretendia era quitar los sacrificios pero al decir esto,a Dios no le gusto...por eso sus palabras en la cruz fueron ¿por que ...?
Pero Dios no abandona ,todos somos hijos de Dios, y Jesús es para mí un profeta maravilloso,hermano de todos en el amor,"Donde esteis reunidos en mi nombre ,alli estoy yo enmedio de vosotros" NO SABEIS ENTENDER ESTO.
He visitado una iglesia cristiana ortodoxa ,no sé como es ...
Y los que han hecho el bien, resucitaran para el bien, no solo es esto, los que han hecho el bien, son libres espiritualmente aqui,y en el otro sitio, son angeles de Dios que vienen aquí para ayudar a los que no son buenos para que mejoren,son libres para elegir... por eso Dios pregunta donde esta ,a sus angeles ...¿A quién mandaré ? pensando en algo que quiere comunicar a los hombres,y como hace a angeles libres les pregunta ¿ quién quiere ayudar volver...? Y como se es libre y alli, hay mucho amor, alguien contesta...iré yo...
¿Que es para mí resucitar?
Pues es volver a nacer,pero esto no lo digo yo, lo dice Jesús.
Jesús dice...No se puede resucitar si no se vuelve a nacer.
Si algo de una persona molesta a Dios, Cuando se muere esta un tiempo según sus acciones puliendose, pero Dios es misericordioso, NO QUIERE CASTIGAR A UNA PERSONA ETERNAMENTE, PORQUE DIOS ES AMOR, entonces lo pule el tiempo que le haga falta, y despues le da la oportunidad de volver a nacer para que pueda tener la oportunidad de mejorar.
Y esto no es mentira.
Jesús dice...El que haya hecho mal resucitara para ser castigado...este castigo es según las obras de la persona ,que es un rico que se ha burlado de los pobres, pues en su vida nacera pobre y sentira que se siente de pobre y de injusticia como el fue injusto antes.
Roser estoy de acuerdo contigo,para Dios es tan importante el hombre como la mujer,iguales a los ojos de Dios en el amor,igualdad de derechos.
Tanto monta,monta tanto, Isabel como fernando.
Dios los hizo iguales en igualdad de derechos y los hizo macho y hembra.
Lo que diferencia a unos de otros es ser bueno o malo.
¿Experiencias místicas los discípulos? Me gustaría que opinase Alberto, que creo recordar que es neurólogo. Desde luego, las experiencias místicas de Santa Teresa (posible epilepsia según algunos neurólogos) creo que eran luces y no personas.
Hola Emeritoaugusto, no puedo estar de acuerdo con tu manera de concebir la evolución de los discípulos en la creencia de que Jesus resucitó, porque te saltas el testiminio de las mujeres el cual, para mi, es la fuente de mi creencia en que todos, hombres y mujeres, tenemos la misma dignidad: la manera como las trató Jeus en aquella sociedad fuertemente patriarcal, y qye fuera a ellas, precisamente, a quienes se les comunicó primero la resurrección del Señor. De lo contrio, parodiendo a S. Pablo, las mujeres seríamos los seres más denigrados del mundo, en una Iglesia misógina, gobernada por varones.
gracias Sofia, buenas noches.
es decir de la equivocación, de la mentira en la que creian, eso tambien es resucitar.
Veo en las escrituras,un Jesús que es santo,maravilloso,extraordinario...y un impostor que tenemos que aprender a distinguir cuando leemos la Biblia.
Dios no es egoista.
Hola a ti, también, cristiana.
No te comas el coco. El infierno ese al que se dice que descendió Jesús no es el infierno infierno de los pecadores, sino el lugar donde se supone que iban los muertos, en la religión judía, que no era un lugar de castigo sino simplemente donde se estaba muerto en vez de vivo.
Pero mejor que te lo explique alguien más enterado y con menos sueño que yo.
Buenas noches
Hola Emeritoagusto, me alegra verte de nuevo.
Naturalmente que creer en Jesús es poner en práctica sus enseñanzas como maestro de vida. Pero no es idolatría adorarle, porque es Dios.
Quien no crea en un Dios que se revela en Jesucristo, pues andará con esas pamplinas de acusarnos a otros de blasfemos. Pero los que creemos en Jesús como Revelación de Dios, por eso lo consideramos el Maestro. Nos enseña la forma divina de ser hombre, así que decidimos seguir su camino. Si fuera simplemente un hombre con buena voluntad pero equivocado, al que crucificaron, y ahí quedó todo, desde luego no se comprende que le siguiéramos. Pero cada cual es muy libre de tener sus propias ideas y motivos.
Gero arte.
Hola a todos, espero que hallais pasado unas buenas vacaciones, yo me las he pasado bastante bien.
Buen comentario,¿ a que llamais vosotros resurrección?.
unos dicen que se resucita cuando se muere y el alma se va con Dios.
Otros que se resucita cuando se esta en pecado,y cambias para mejor, en la verdad,en el camino de Dios.
oración catolica..." resucito de entre los muertos" si el mismo Jesús llama muertos a los pecadores...¿ Jesús cuando murió en la cruz, no se fue con los pecadores,ni bajo al infierno como dice la oración, porque para haberse ido al infierno,tendria que haber sido un gran pecador,y si todos lo llamamos Santo...Jesús dijo "vengo de Dios"
Aunque una persona se equivoque en esta vida, si es de buena voluntad,no se va al infierno...
Si se llama resucitar,a vivir de una forma equivocada y a los equivocados se les llama muertos...salir de esa equivocación ...se puede llamar resucitar entonces,resucito de entre los muertos,es decir de l...
La efervescencia de una comunidad apocalíptica, como era la de los nazarenos, en sus primeros momentos debió ser intensísima. Sentir que Jesús seguía vivo en medio de ellos debía ser la experiencia inicial. El modo de expresar esta glorificación fue afirmar que "Dios lo había resucitado". No olvidemos que la proclamación apostólica es que “Dios lo resucitó”, no que Jesús resucitara por su “propia virtud”.
La firme creencia en esa experiencia genera más tarde las historias de las apariciones. Pero nunca podremos saber exactamente el cómo
¿Habría que recurrir a la psicología para explicar tales "apariciones"? Creo que sí. No insinúo que fueran "alucinaciones"; sería un recurso demasiado simplón. He hablado de "experiencias místicas".
Pienso que "creer en Jesús" no es simplemente "adorarlo como hijo de Dios" (posiblemente idolatría), sino poner en práctica sus enseñanzas como maestro de vida.
la idea de la "resurrección individual" como “justicia de Dios”.
Deduzco. El grupo (secta) de los "nazarenos" (todavía no eran "comunidad cristiana") son perseguidos por ser discípulos del "impostor crucificado". En esa persecución a muerte (mártires) se "recuerda" la idea la "resurrección" que por entonces todavía no era "doctrina oficial judía" (pregunta saducea a Jesús). "Dios premia al justo" y lo "exalta", lo "resucita". Si los mártires no resucitan, ¿cómo podría Dios cumplir con la «justicia»?
A partir de esta idea, se van sucediendo en los discípulos experiencias “místicas” personales y comunitarias que dan pie a la «creencia» real de la resurrección de Jesús fundamento de la fe. «Si Cristo no ha resucitado nuestra fe es una necedad». El “crucificado es “glorificado”, elevado de categoría en la totalidad de su ser como persona, no solamente de su “alma” en sentido griego, sino de su “carne” en sentido bíblico.
La efervescencia de una comunidad apocalípti...
¡¡Hola a todos!! Espero que hayáis disfrutado de un feliz estío. Yo ya estoy de vuelta a las andadas y a las andanadas. Me alegra el reencuentro.
Voy al tema. A mí lo que me llama la atención y me supone una enigmática incógnita es "cómo" se llegó a forjar la resurrección y "por qué" fraguó tan fácilmente esa creencia en unos individuos que, muertos de miedo, vivieron encerrados a cal y canto durante mucho tiempo... Pienso que es una pregunta clave para entender el gran “salto mental” de los discípulos. Jesús había predicado el Reino de Dios. Para los discípulos, el centro del mensaje no es el Reino sino el propio Jesús. (Mc.1,1) ¿Cómo llegaron a esta conclusión?
Barajo una teoría (pura elucubración, posiblemente). La idea de la "resurrección de los muertos" surge en el pueblo de Israel muy tardíamente. Parece que fue con motivo de la persecución de Antíoco. Es en el apólogo del martirio de los siete hermanos macabeos cuando aparece por primera vez la idea de ...
Muy oportuno para la meditación de la Buena Nueva que nos propone la liturguía del Domingo.El autor(a) es alguien que intenta empujar una fe comprometida con la libaración.
Estoy totalmente de acuerdo con el texto;ojala el espìritu que lo impregna se instalase en el corazòn de todos los seres humanos y de toda nuestra iglesia.
Alberto,
Me has alegrado el día. Firmo cada una de tus palabras, y da gusto ver que coincido en algo con alguien, porque últimamente todo son palos.
Paz y Bien para todos.
Encuentro el texto en
http://www.mercaba.org/DIESDOMINI/SS/creer-resucitado.htm
Un último detalle. Se resalta la frase:
"Lo importante no es creer en Jesús, sino creer como Jesús."
Supongo que es un problema de uso del lenguaje, de modo que el autor termina afirmando lo contrario de lo que pretende.
Lo importante no es creer como Jesús sino creer en Jesús. Creer en él implica creer como él, creer en lo mismo que él. Pero además, adherirse en el seguimiento a Jesús, implicando todos los aspectos de mi vida. La frase del autor creo que no está acertada porque implica un seguimiento parcial, sólo de ideas.
Hasta mañana.
El Reino de los Cielos no es el que muchos esperan como recompensa póstuma por ser buenecitos, sino la tarea que tenemos ahora, y que se irá perfeccionando hasta que el Reino del fin de los tiempos coincida con el que se inició aquí con Jesús. Creo recordar que alguien dijo que esta era una idea defendida por Ariel. Aunque esto lo oí defender ya en la década de 1990 a un franciscano. Y antes que él, ya lo había expuesto con su palabra y su vida Pablo de Tarso (1ªTesalonicenses)
"Buscar "las cosas de arriba" no es esperar pasivamente que suene la hora escatológica sino hacer realidad en nuestro mundo el Reinado del Resucitado y su Causa: Reino de Vida, de Justicia, de Amor y de Paz."
Amén
Los discípulos "sienten" que Jesús sigue vivo. Que su Palabra sigue viva (Colosenses 3,16), ¿o quizás algo más?
No coincido o no quiero coincidir en que lo que sigue vivo sea su Reino. Porque si solo sigue vivo su proyecto y no él mismo, para él, para su identidad, lo que ocurra después de muerto no tendrá la menor importancia. Porque la muerte ha acabado con él y después con todos los demás, y al final, también con el Reino. Todo se reducirá a la nada.
También coincido en que en este y en otros aspectos el Evangelio que se expandía con éxito en el siglo I no es el mismo que el que ahora suele recibirse con indiferencia. Por eso busco saber qué era lo que interpretaban las primeras comunidades, más allá de lo aparente del Evangelio. El mensaje es el mismo pero ellos entendían algo que yo no entiendo. Ellos daban la vida por Jesús... ¿Por qué?
No sé si es de Ariel, porque desconozco hasta ese punto su trabajo.
Pero coincido en muchas cosas con el autor. La resurrección no es un hecho histórico. Trasciende la historia. Es metahistórico. Con frecuencia me pregunto en qué consistió. Los evangelios parecen querer afirmar su realidad: el Resucitado come y bebe, pero a la vez no lo reconocen hasta que lo oyen hablar, o al partir el pan... de nuevo parece dominar lo simbólico para comprender.
y 3-al dictador Pinochet, el cual ya ha pasado a la Historia como golpista y genocida del pueblo salvadoreño. ¿Podemos decir que lo importante para la Iglesia oficial de entonces (perpetuada en a de ahora) eran los pobres, como se desprende del Mensaje Evangélico Subversivo de Jesús de Nazaret: (“Los últimos serán los primeros,Mt. 10, 16 “Bienaventurados los pobres, los que lloran, los mansos, los que tienen hambre y ser de justicia, los misericordiosos, los limpios de corazón, los que procuran la paz, los perseguidos e injuriados por mi causa.” Mt. 5, 3-11)¸ o convenía escenificar (para el mundo entero, vía satélite) que la Iglesia Católica apoyaba la “limpieza” de marxistas, que EEUU (el César) estaba impulsando en Sudamérica por aquellas fechas?
2-Incoherencia entre las palabras y los hechos. Por ejemplo, dice Benedicto XVI en Deus Caritas est, Segunda Parte, nº28: ”Un Estado que no se rigiera según la justicia se reduciría a una gran banda de ladrones, dijo una vez Agustín: « Remota itaque iustitia quid sunt regna nisi magna latrocinia? ».[18] Es propio de la estructura fundamental del cristianismo la distinción entre lo que es del César y lo que es de Dios (cf. Mt 22, 21)
Ahora bien ¿hemos visto, por parte de nuestra Iglesia oficial, una postura clara respecto a la justicia, o la venos ambivalente respecto a lo que es de Dios y del César? Los que somos mayores, no podremos olvidar dos imágenes históricas del anterior papado: 1-El Papa Juan Pablo II amonestando a un Ernesto Cardenal, (arrodillado a sus pies) por el “pecado” de haberse implicado en política liberando al pueblo nicaragüense del expolio de la oligarquía somocista. -2 El mismo Papa dando la comunión, pocos días después, al dictador Pinochet, (sigue)
No puedo aportar datos de la autoría de este texto, pero sí mi entusiasmo por el planteamiento de las dos diferentes ópticas, respecto a la resurrección de Cristo: UNA que no pone “furioso al Poder”(económico, político, religioso) porque ¿ a quién puede poner nervio que los cristianos creamos en el más allá y en la resurrección de la Humanidad, como consecuencia de la resurrección de Cristo? ; y OTRA que, si “aquel hombre llamado Jesús, a quien las autoridades civiles y religiosas habían rechazado, excomulgado y condenado”,por haber incitado a la revolución (giro de ciento ochenta grados en los valores morales, políticos y económicos del pueblo) había resucitado (o sigue vivo, como afirmamos los que nos consideremos cristianos o discípulos del Crucificado), esta fe denuncia la incoherencia entre la que es actitud de la Iglesia oficial ( y de quienes se someten religiosamente a sus mandatos) y la que debería ser. (sigue)
6º
Y me parece que ES ALLÍ donde debemos poner nuestra atención, ya que el discurso de Esteban que provoca la primera persecución, atacaba directamente lo que yo llamo “el entorno” del templo de Jerusalén, cuando menciona «el Altísimo no habita en casas hecha por manos de hombres» (Hech.7,47-48) frase con la cual lo comparaba con los templos paganos, conforme podemos constatarlo por lo que afirmó Pablo en Grecia (Hech.17,24) situación de evidente choque que coincide si duda alguna con la ÚNICA actitud de violencia de Jesús, cuando expulsó a los “mercaderes” del templo.
Insisto, creo que es en “ese” rumbo en el que debemos tratar de reflexionar al respecto.
Cordiales saludos
MARANA-THA
Domingo, 3 de junio
Jesús Rojano
Josep Maria Tarragona
Juan Fernandez Krohn
Asoc. Humanismo sin Credos
Pedro Tarquis
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
JC Rodríguez, A Eisman