Con ocasión del tema de la mujer siro-fenicia de Mc 7 y Mt 15 se ha venido planteando el tema de si Jesús fundó una iglesia universal (en la que se incluyeran los gentiles). Agradezco interés de los lectores; no sé si podré responder a todo lo que ellos plantean y pregunta. Pero pienso que el tema debe plantearse desde atrás, desde la intención básica de Jesús y de sus seguidores y amigos. Jesús no fundó directamente una Iglesia universal sino un movimiento de reino, desde Israel y para Israel, pero abierto (de hecho) todos los hombres, partiendo desde los más pobres. La fundación concreta de la iglesia deriva, por un lado, de la muerte-pascua de Jesús, es decir, de la experiencia pascual de sus discípulos, que retoman el movimiento de Jesús desde sus nuevas circunstancias, retomando y traduciendo así la dinámica del evangelio.
El movimiento de Jesús
Jesús no ha querido reunir a un pequeño resto, sino realizar una obra profética al servicio de la redención o plenitud del conjunto de Israel. Por eso, no podemos llamarle profeta de un grupo de pobres de Yahvé (piadosos y buenos israelitas), sino más bien, de todos los elegidos y amados de Dios, ovejas perdidas de la casa de Israel, en apertura a todas las casas o naciones del mundo (como ha recogido Mt 28, 16-20, ratificando una trayectoria que había comenzado en el mismo Jesús). Como venimos indicando, Jesús se ha identificado de un modo especial con los excluidos, pero lo ha hecho para cumplir y culminar así la historia de Israel, representada por sus Doce escogidos (apóstoles), enviados a las Doce Tribus de Israel y por ellas al conjunto de la humanidad .
Los Doce, todo Israel.
Jesús no ha desarrollado una teología de elegidos, propia de unas minorías de puros o limpios, sino que puso en marcha un movimiento universal, desde los más pobres. Casi todos los grupos israelitas de aquel tiempo (fariseos y esenios) se situaban en la línea del resto elegido, destacando elementos de resistencia y piedad que eran buenos, pero que podían volverse elitistas. En ese contexto, al centrarse en los excluidos del sistema, Jesús puso en marcha un movimiento que podía y debía abrirse a todos, desde Israel, y así lo hizo vinculando dos signos importantes de la historia israelita:
(1) El signo de los Doce, representantes de las Doce tribus de Jacob, portadoras de una esperanza nacional que, en un segundo momento, puede abrirse a todos los pueblos (en la línea de Gen 12, 1-3).
(2) El signo de los pobres-marginados, que siendo de hecho israelitas, son expresión del conjunto de la humanidad, pues, estrictamente hablando, los pobres como tales no tienen nación ni elección particular sagrada. Esta unión de los Doce y de los pobres forma un elemento distintivo del mensaje y de la vida de Jesús.
Los Doce arraigan el movimiento de Jesús en el Israel histórico, pero son un signo que se abre desde el mismo Israel (con y como los pobres) a todos los hombres. No representan una a una a las Doce tribus de Jacob, pues la memoria concreta de algunas se había perdido, sino al conjunto de Israel, pueblo de la alianza, desde la perspectiva de los pobres. Ellos fueron una expresión viviente de la apertura a la totalidad de Israel y así los envío Jesús, para anunciar y preparar el Reino, pero perdieron pronto su importancia dentro de la Iglesia, no sólo por la traición de Judas, “uno de los Doce” (Mc 14, 43 par; Jn 6, 71), sino también porque ella, la Iglesia, no se estructuró como unión de Doce tribus, sino como pueblo universal a partir de la misión de los helenistas y del despliegue de la comunidad de Santiago, hermano del Señor, en Jerusalén (cf. Hech 5-7; 12-15), como indicaremos en La Historia de los primeros cristianos (segunda parte de este libro).
Los doce y los itinerantes pobres
Sea como fuere, los Doce deben vincularse desde el principio con los itinerantes/pobres, es decir, con los rechazados de la alianza básica del pueblo de Israel (pues carecen de tierra y propiedades). Nos hallamos, sin duda, ante una paradoja.
(1) Por un lado (a través de los Doce), Jesús viene a mostrarse como heredero de las tradiciones legítimas de Israel y de la restauración de las doce tribus.
(2) Por otro, él aparece también como alguien que supera la estructura israelita, abriéndose a través de los pobres de Israel a todos los pobres del mundo. Los nombres de los Doce, pueden en tres grupos (uno de cuatro, otro de cinco y otro de tres). Los cuatro primeros son más conocidos, de los cinco siguientes la tradición sinóptica no sabe casi nada. Los tres últimos, a excepción de Judas Iscariote, pueden variar .
En contra de una visión “mágica” del evangelio (según la cual todo lo que Jesús hizo y dijo tenía que cumplirse al pie de la letra, en un sentido externo), los Doce son un signo particular y fuerte del fracaso o, mejor dicho, del cumplimiento “distinto” de las promesas de Jesús. De esa manera, sean once o doce, ellos evocan un signo no cumplido (y reinterpretado) de esperanza mesiánica (las “Doce tribus” no han aceptado todavía el mensaje de Jesús, pero siguen llamadas a un Reino abierto ya a todos los pueblos). De una forma lógica, aunque quizá un poco unilateral, la Iglesia posterior les ha interpretado como “apóstoles”, es decir, como mensajeros de salvación universal, fundadores de una iglesia que se abre por ellos a todos los pueblos. Esa interpretación es valiosa, pero no responde del todo a la intención primera de Jesús, a no ser que vinculemos a los Doce con los pobres, y les hagamos no sólo un signo del “nuevo Israel”, abierto desde los pobres a toda la humanidad, de manera que las Doce Tribus de Israel vengan a entenderse (desde los pobres) como un signo de las Doce Tribus de la Humanidad, es decir, de todos los pueblos, como parece haber pensado el Apocalipsis (cf. Ap 21-22).
Un movimiento de itinerantes sin itinerario previo.
Como vengo diciendo, Jesús no buscaba un resto, ni un pequeño grupo de pureza, sino todo Israel y como signo de totalidad ha convocado a Doce, que no son estructura administrativa, ni poder sagrado, sino garantía de la misión e identidad israelita de Jesús. No son guerreros ni escribas, no destacan por sabiduría o riqueza. Son hombres de pueblo, de Galilea, no de Jerusalén (cf. Hech 1,11; 2, 7; Mc 14, 70 par). Son memoria del tiempo de Jesús y del comienzo cristiano y así recuerdan que la misión israelita debe mantenerse hasta que todo Israel sea salvado (Rom 11, 25). En ese sentido, su tarea sigue pendiente. Los cristianos posteriores han iniciado y realizado una eficaz misión a los paganos; pero, en un sentido, el signo de los Doce no se ha cumplido todavía, pues, como sabe Pablo, el conjunto de Israel no ha aceptado aún el evangelio de Jesús .
Toda la historia del judaísmo, al menos desde el tiempo de los macabeos, ha estado centrada en la separación de Israel y, al mismo tiempo, en su apertura al conjunto de la humanidad. Todos los grupos judíos querían universalizar de alguna forma el proyecto mesiánico de Israel, pero los medios que proponían eran diferentes (y algunos inviables): sumisión de todos los pueblos a Israel, apertura universal del culto del templo, irradiación supra-racional de la ley judía, un tipo de simbiosis filosófica con el helenismo (Filón)… Sólo Jesús, que sepamos, ha logrado encontrar e iniciar un camino práctico de apertura universal de Israel, desde el fondo de sus tradiciones, haciendo a los Doce “enviado” (pobres) un signo de apertura israelita al conjunto de la humanidad. En esa línea, las doce tribus de Israel (representadas por los Doce apóstoles) han de interpretarse como signo de salvación mesiánica, abierta, desde los itinerantes-pobres de Israel, a todos los pueblos.
Un movimiento abierto
Ésta es, a mi juicio, la gran aportación de Jesús y de su movimiento. Pero es una aportación en germen y, por ahora, es mejor no empezar trazando demasiadas precisiones, pues el movimiento de Jesús se hallaba esencialmente abierto (era un movimiento en camino) y Jesús no quiso “fijarlo”, ni lo dejó fijado, en el momento en que le ajusticiaron, aunque podemos y debemos afirmar que estaba abierto por los pobres (con los Doce) a los israelitas y a todos los hombres. Como gran parte de los judíos de su entorno, Jesús suponía que al final de los tiempos vendrían los gentiles a unirse con el pueblo de Israel, para así participar en el banquete del Reino, que él quiso ofrecer a (por) los pobres, añadiendo que muchos israelitas corrían el riesgo de quedar fuera, pues no eran fieles a las promesas de Dios (cf. Mt 8, 11).
Recopilando lo anterior, podemos decir que en el principio de la iglesia están los itinerantes y/o los pobres, con aquellos que les reciben y, de un modo especial, los Doce, que pertenecen al grupo de los itinerantes y que marcan el carácter israelita del movimiento de Jesús. Así se pueden unir ambos grupos y decir que los Itinerantes/Doce anuncian el Reino de Dios, en nombre de Jesús. Van sin llevar nada y de esa forma convocan y anuncian el Reino, desde la pobreza, quedando en manos de aquellos que quieran acogerles. Sólo allí donde surjan personas como estos itinerantes de Jesús podrá darse iglesia, con el gran poder de su palabra y de sus curaciones.
(1) La Iglesia nace de un fracaso. Brota por impulso de Jesús, que pone en marcha un movimiento de Reino, pero, al mismo tiempo, nace del “fracaso” de Jesús y de sus compañeros, pues el Reino que anunciaban no vino.
(2) En otro sentido, ella constituye un signo positivo de la plenitud y permanencia de la obra de Jesús, de la fuerza de su Espíritu, pues ella conserva y expande su movimiento, reuniendo a los itinerantes y sedentarios, en una comunidad abierta al Reino.
Nota final. La sirofenicia de Marcos
Éste es un tema de teología y experiencia posterior a la pascua, pero retoma las claves del movimiento de Jesús…. y traduce su experiencia.
-- Jesús llega a los confines de Tiro y se refugia en una casa, no queriendo conocer a nadie (Mc 7, 24). Este ocultamiento pertenece a su estrategia: se acaba de enfrentar a la ley del judaísmo (7, 1-23) y tiene que esconderse, para observar las consecuencias de su gesto; paradójicamente, ese ocultamiento es principio de nueva revelación (como en 6, 30-44). Esa casa en la frontera entre Israel (Galilea) y la región de Tiro es punto de partida de misión cristiana.
--Llega una pagana (sirofenicia, griega) pidiendo curación para su hija enferma (Mc 7, 25-26). Los escribas no vienen a Jesús, se cierran en su legalismo particular. Por el contrario, esta madre descubre más allá de la ley, desde su mismo paganismo, su poder de curación mesiánica. Con el dolor más profundo de mujer y madre (su hija está enferma), viene ante Jesús, pidiéndole ayuda.
--Deja que primero se sacien los hijos (tekna). No es bueno tomar el pan de los hijos y echárselo a los perrillos... (Mc 7, 27). Así responde Jesús, con la tradición y teología israelita: primero han de comer los judíos, en abundancia mesiánica; sólo después, como en consecuencia, podrá extenderse la hartura a los gentiles. Es fuerte esta palabra, pero Jesús debe decirla, si quiere mantener la tradición israelita. No responde en nombre suyo, sino en nombre de la ley y teología de su pueblo. Ha de ofrecer a los hijos de Dios (hijos de Israel, judíos necesitados) el pan del reino. Lógicamente, esta mujer y su hija humana tendrán que esperar. No forman parte de la familia de Dios, de la nación mesiánica; son sencillamente unos "perrillos" que ladran; su lugar se encuentra fuera, separado de la mesa de la casa. Ciertamente, Jesús no les condena al hambre para siempre, pero quiere que primero se alimenten los hijos. No ha llegado aún el tiempo de los gentiles .
--(Señor!, pero también los perrillos comen las migajas que caen debajo de la mesa... (7, 28). Así responde la mujer, respetando el argumento israelita y profundizándolo de forma sorprendente. Ella acepta esas palabras (distingue entre hijos y perrillos), pero las invierte recordándole al Señor (Kyrios) de Israel que su banquete es abundante, que sobra pan (se desborda de la mesa), que es tiempo de hartura universal. No pide para el futuro (cuando se sacien los hijos...) sino para el presente, para este mismo momento, suponiendo que los hijos (si quieren) pueden encontrarse ya saciados .
- Por esta palabra que has dicho (Vete! Tu hija está curada (7, 29). Jesús acepta el argumento de la mujer, aprendiendo por ella a ser Kyrios universal. De esa forma avanza hasta las últimas consecuencias de su propio mensaje: el banquete de pan compartido, la mesa abundante de nueva familia (la iglesia) ha de abrirse desde ahora para todos. Así supera o rompe el muro que escindía a judíos y gentiles: en la casa de frontera, Jesús ha recibido la fe de la madre pagana que le ha convertido al mesianismo universal .
--La primera respuesta de Jesús ((deja que se sacien los hijos!...: 24, 27) es duramente negativa, suscitando una fuerte disonancia respecto a los temas y argumentos anteriores. Alguien pudiera pensar que Jesús se vuelve atrás, que olvida el carácter universal de su pan multiplicado, que vuelve a distinguir puros e impuros (hijos y perros), separando de esa forma el alimento de unos y otros. Es como si quisiera cerrar el camino que ha iniciado y no asumiera las consecuencias de su gesto. Pues bien, esta disonancia ha de entenderse desde la figura sorprendente de la madre que sabe penetrar en la estrategia de Jesús, para recordarle lo implicado en su mensaje. Desde el puro judaísmo resultaba difícil comprenderlo: hay que pasar a la otra orilla y mira del otro lado. Es lo que hace esta mujer, ayudando a Jesús:
-- Ella aduce la lógica de su maternidad frustrada (se le muere la hija) y razonante. Sabe más que el padre Archisinagogo de Mc 5, 21-43 y el semicreyente de 9, 14-29: sabe que el inicio de su maternidad tiene sentido y que Jesús, Mesías de Israel, debe ayudarla en el camino de maduración de su hija. Ante su necesidad pasan a segundo plano los argumentos de pureza e impureza, de buen pueblo y mal pueblo. Si Jesús ha ofrecido pan multiplicado para los "hijos" (han sobrado doce cestos de migajas: cf. 6, 43) debe haber comida para los perrillos. Por encima de las leyes de pureza, que acaban dividiendo a los humanos, por encima de todas las teorías que pueden emplearse para oprimir o expulsar a los pequeños, esta mujer presenta ante Jesús su argumento de madre: su hija necesita "el pan del reino"; si Jesús es mesías verdadero se lo tiene que ofrecer.
B Jesús acepta ese argumento, como Mesías que escucha a los humanos. No tiene la respuesta ya fijada, no posee una verdad inmutable. Su respuesta y verdad se mantiene y despliega en diálogo con ella. La madre ofrece a Jesús su palabra de dolor esperanzado y todos los argumentos del viejo o nuevo mesianismo cesan ante ella. Esta mujer pagana, humanidad sufriente, es principio hermenéutico supremo del nuevo mesianismo. B Ella conoce algo que ignoran los varones. Lo sabía también la hemorroísa de 5, 24b-34, que iniciaba en contexto israelita el cambio en la visión de la impureza. En esa línea sigue esta mujer pagana, descubriendo una verdad que los grandes escribas de Israel, fundados en la ley de los presbíteros varones (cf. 7, 1-7), ignoraban, por hallarse dominados por su propia ley patriarcal. Aquí, en el momento clave de la historia, cuando se rompe el nacionalismo religioso israelita y el pan del reino se abre a los gentiles (los perrillos), ha sido necesaria una pagana. Ella es mujer-madre, nueva Eva de la reconciliación: no rechaza a los "hijos" antiguos (a los israelitas como tekna: 7, 27); pero quiere un puesto para los "perrillos" en la mesa grande del banquete mesiánico
Esta mujer ha visto claro por hallarse en la otra parte (en la opresión de los gentiles). Ella es la "exegeta de Dios" y así sabe que ha llegado el momento de compartir la comida mesiánica, superando la ruptura entre antiguos hijos (que comían el pan sobre la mesa) y perrillos (que quedaban fuera). Con esta escena podría haber culminado la primera parte de la sección de los panes (6, 6b-8, 27) e incluso de Mc (1, 1-8, 27). Jesús ha ofrecido su pan y misión, en tierra de gentiles; puede comenzar la etapa final de su entrega en Jerusalén. Pero Mc ha querido explicitar lo anterior en nueva catequesis .
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Aquí todo el mundo le da "lecciones" a Jesús y lo construye a su antojo.
No sé para qué nos dejaron los evangelios los primeros cristianos, si cualquiera se los puede reinventar a su gusto hasta hacerle decir lo que a él le apetezca.-
Saturnino, si o estas de acuerdo con lo que aqui se dice, dilo. Pero con educación. De lo contrario, mejor sería que te fueras por donde has venido.
Felices vacaciones, Max Kolbe. Déjate caer de vez en cuando.
Roser,
Creo que tienes razón respecto a Jesús y los extranjeros.
Arcoiris,
Supongo que JMS lo habrá escrito como llamada de atención sobre lo que debe ser la Iglesia.
Gracias a todos por las diferentes contribuciones.
Buenas noches.
JMS ...eso de que La Iglesia no reconoce diferencia "sobre todo en el tema ,varones y mujeres "..supongo que lo has escrito sin darte cuenta ,No ???
Vengo de rebote y me quedo perplejo.
Os liáis que da gusto verlo.
Menudo cristo estáis organizando.
Con lo sencilla, amable y natural que es la vida verdadera.
1º.- La sirofenicia no es una prostituta.
Es una buena mujer.
2º.-"Predicar a todo el mundo", por lo tanto esto es una clara llamada de Jesús: UNIVERSAL.
3º.-Los evangelios como revelados por El Espíritu Santo, siempre buscan la mayor gloria de Dios.
4º.- Jesús sabe perfectamente lo que piensa la sirofenicia y busca poner a prueba su humildad y su perseverancia.
5º.- Un corazón contrito y humillado es lo que busca el Redentor y a partir de esta situación, brotan con facilidad todos los milagros.
6º.-"Si no os hacéis como niños, no entrareis en el reino de los cielos".
7º.-Menos lobos y a rezar y ser buenos coño.
Buenas noches a todos y gracias por el diálogo. Xabier
Que jesus no fundo una iglesia universal es algo que queda claro leyendo los evangelios , no entiendo como los gentiles adoran a jesus , pero bueno cada uno que haga lo que quiera
Bravo Roser Puig, duro con el templo.
Mejor dicho, no con el templo, sino duro con todo el "entorno" (que tiene mucho que ver con lo económico) que puede existir en derredor del templo.
Jesús nos dio un clarísimo ejemplo al respecto. Lástima que parece que nadie comprende lo que hizo.
Cordiales saludos
MARANA-THA
Por no dejar colgado el tema de Marta y María. La oposición neoplatónica de espiritualidad y corporalidad (oración y acción) es ajena al evangelio. Basándome en Javier Garrido:
No se contrapone acción y contemplación, sino el afán y la Fe que escucha. El hombre desde sí, frente al hombre desde la obediencia a Dios. Lo que importa no es qué se hace, sino desde dónde se hace.
Pues un servidor toma vacaciones y me temo que no voy a disponer de tiempo para entrar en el blog.Pero sabed que estáis presentes en mi oración diaria. Si mi familia (a la que le debo tantas horas) me lo permite intentaré entrar algún día. Mientras tanto recibid un fraternal abrazo.
y 2- Me puedo imaginar la cara de haba de los discípulos al volver de “comprar comida” y encontrarse a Jesús platicando con ella de teología. En fin, todo este “rollo” es para decir que Jesús SI QUE SE ACERCABA intencionadamente a los gentiles. (Aunque los Evangelios no lo señalen, porque no pueden decir TODO lo que hizo Jesús) y que los discípulos por fuerza de4bieron tomar nota de ello, porque un ejemplo vale más que un sermón. Esto lo sabemos todos los que hemos dedicado la vida a educar, de una manera u otra. Por lo tanto, yo no atribuyo ni a Pedro ni a Pablo la iniciativa de evangelizar a los gentiles ( y, mucho menos, a Santiago) sino al ejemplo de Jesús. Además tenemos aquello de “íd por todo el mundo y predicad el Evangelio a toda criatura” , que según Mc. 16,15, les ordenó a los discípulos un Cristo resucitado
1-Dice Gerhard Lohfink (según José Carlos) que los encuentros con “extranjeros” por parte de Jesús no eran “buscados” por éste, sino que se le presentaban sin buscaros aunque no los eludía. Pues bien, a la Samaritana “la buscó” y siendo”extranjera, mujer e ignorante”(los tres males por los que un buen judío debía dar diariamente gracias a Dios, por haberle librado de ellos) “se le acercó” lo suficiente como para beber de su cántaro, el cual debía estar impregnado del calor del cuerpo de ella. Señalo este detalle porque las normas de pureza de los judíos ortodoxos eran estrictas en esto: si un hombre se sentaba en un asiento donde hubiera estado antes una mujer menstruando, debía realizar complicadas purificaciones antes de la caída del sol, para no ser indigno a los ojos de Dios. Aquel cántaro era habitual para la mujer ¿como sabía Jesús que no estaba contaminado? (continuará)
Precisamente Lázaro no es apóstol=enviado, pero sí discípulo más querido. Jesús lloró por su muerte.
El mérito del Reino es que convoca a sentarnos en la misma mesa a ricos y pobres. Se inicia el Gran Banquete de Dios.
El tema de Marta y María falsamente se ha reducido al de la oposición entre el cristiano de oración y el cristiano de acción para dar prioridad a la vida contemplativa. Un buen tema para otro post.
De hecho, creo que es objetivamente importante el análisis del texto. Algunos como Galeno Zalán 16.08.08 @ 18:50 pueden interpretar erróneamente, a partir de una lectura literal, que Jesús era un xenófobo.
Sofía, estoy de acuerdo contigo: "Seguir" a Jesús no es cuestión de gastar alpargatas. Pero el autor parece que pone el acento en que debían ser "itinerantes-pobres" quienes formaron parte del movimiento inicial de Jesus. Por lo tanto, ni a Lazaro , ni a sus hermanas, podríamos considerarlos "discípulos" desde este punto de vista porque eran gente acomodada. Sin embargo, en boca del propio Jesús tenemos las palabras del Evangelio que dicen que María había "elegido la mejor paete".Aunque yo, personalmente, no creo que Marta hubiera "elegido" cargar con todas las faenas domésticas ¿ A qué se referirçia Jesús realmemte?.
Que el Reino no es exclusivo de los pobres ni de los itinerantes lo he aprendido de Pikaza, en contra de lo que pensaba hasta que conocí este blog.
Gracias por las aclaraciones de este post. Del todo iluminadoras. En último término, es indistinto si el evangelio habla de Jesús histórico o del Cristo de la Fe, para los que creemos, como los evangelistas, que Jesús sigue vivo en medio de su Iglesia, que es su cuerpo místico. Pero para mi razón era importante la distinción. Me pongo en cuanto pueda a la tarea de releer a Marcos con nueva Luz.
Gracias.
Roser,
Yo no conocía a ese autor, y ya he expresado mi oposición a que se llame discípulos sólo a los itinerantes. Aunque eso es una pregunta que planteo a Pikaza.
Pero el texto seleccionado por Jose Carlos aclara muy bien la situación de la que parte Jesús.
Además, incluso en el texto de la samaritana, dice Jesús que "la salvación viene de los judíos", aunque eso implique que hay que adorar a Dios en espíritu y en verdad, y dé lo mismo el lugar.
Un saludo cordial
El trigo que no se siembra queda sólo y no produce pan. El trigo (y la mostaza) que se siembra produce la cosecha y la capacidad de alimentar a toda la Humanidad; eso es la Iglesia que ya no reconoce diferencias entre judíos y gentiles, entre varones y mujeres, entre libres y esclavos...
Conviene especular menos y sembrar y servir más.
La siembra es el aparente fracaso del que brota la cosecha de la resurrección!
Jose Carlos, ya me parecía a mi. Yo no estoy demasiado de acuerdo con este y otros autores que quieren "salvar el Templo" a toda costa. No me parece coherebte con un Jesus que "se acercó" a la Samaritana paea hablarle de la no necesidad de la existencia de templos, sino de adorar a Dios "en verdad y en el corazón". Tampoco es coherente con un Jesús que poco después era acusado y condenado por quererse "cargar" el Templo.
Aunque acabo de leer otro artículo sobre un libro de Lohfink en el que no me gusta la distinción que hace en la que sólo llama discípulos a los itinerantes. Creo que Lázaro, Marta y María eran igualmente discípulos de Jesús. No todo el mundo tiene que ser itinerante, todo discípulo tiene que "escucharle" y seguirle significa seguir su mensaje. El grado de itinerancia o de punto estable que colabora con la itinerancia no implica que unos sean discípulos y otros no.
Digo yo.
Pues gracias por la aclaración, José Carlos, creía que eran ideas tuyas. De todas maneras explican muy bien la situación heredada por Jesús en donde se sitúa su mensaje.
Un saludo cordial.
Roser Puig: la fuente es: La iglesia que Jesús quería Gerhard Lohfink
Y subrayo, para que seamos consecuentes todos y cada uno de nosotros, estas palabras de Xabier Pikaza:
"Sólo allí donde surjan personas como estos itinerantes de Jesús podrá darse iglesia, con el gran poder de su palabra y de sus curaciones"
GRACIAS también a Jose Carlos por sus magníficas aclaraciones.
Saludos cordiales
, sobre el Reino de Dios, en definitiva.
No estoy de acuerdo con el punto 1, porque la Iglesia no nace de un fracaso, pues el fracaso sólo es aparente, pues Jesús resucitó, y el Reino que anunciaba sí vino, como pequeña semilla de mostaza, en un "ya, pero todavía no" muy lento, en el que sí existen fracasos y retrocesos, pero en dónde el trigo sigue creciendo entre la cizaña.
Sí estoy de acuerdo con: "(2) En otro sentido, ella constituye un signo positivo de la plenitud y permanencia de la obra de Jesús, de la fuerza de su Espíritu, pues ella conserva y expande su movimiento, reuniendo a los itinerantes y sedentarios, en una comunidad abierta al Reino"
La Iglesia, pueblo de Dios, cuyos verdaderos límites sólo Dios conoce, en donde probablemente no están todos los que son ni son todos los que están, sigue manteniendo la palabra de Jesús, y sigue invitándonos a ponerla en práctica.
GRACIAS, por esa estupenda explicación del episodio de la siro-fenicia.
GRACI...
Naturalmente que todo lo que hizo y dijo Jesús es relevante y por tanto no tiene otra explicación más que lo que dices al final del apartado "los doce y los itinerantes pobres", quitando el "a no ser que":
La "intención primera de Jesús"......" que vinculemos a los Doce con los pobres, y les hagamos no sólo un signo del “nuevo Israel”, abierto desde los pobres a toda la humanidad, de manera que las Doce Tribus de Israel vengan a entenderse (desde los pobres) como un signo de las Doce Tribus de la Humanidad, es decir, de todos los pueblos, como parece haber pensado el Apocalipsis (cf. Ap 21-22)."
Los doce son un signo de todo el Pueblo de Dios, absolutamente universal, al que está llamado cada ser humano, cuyos límites sólo Dios conoce, si es que los tiene, pero cuyo signo distintivo es el amor. Pero de igual modo que en las profecías todos los pueblos se reunían en Jerusalén, el foco de atracción ya no es la Torá, sino el mismo Jesucristo y su mensaje sobre Dios y el homb...
Jose Caelos, no he visto si estáas comentando algún libro, pero tus teorías de hoy las podría rubricar Banadicto XVI.Leo:"la apertura escatológica del Templo para los pueblos que vendrán al final de los tiempos a Jerusalén para adorar allí" E ilustras esta conclusión con la siguiente cita “Mi Casa será llamada casa de oración para todas las gentes (Is 56,7/Mc 11,17)"
¿No es ese el concepto de "ecumenismo" del actual Papa? es decir: yo estoy en la verdad y los equivocados que vengan aqu.(Seguramente es que mis entendederas son cortas y me habré equivocado al interpretar tus comentarios)
7º
Este presupuesto fundamental de la actuación de Jesús destacaría con mayor nitidez si su provocadora acción en el Templo de Jerusalén (Mc 11, 15-19) no se hubiera dirigido sólo contra el abuso del Templo, sino además, positivamente, a la apertura escatológica del Templo para los pueblos que vendrán al final de los tiempos a Jerusalén para adorar allí. No es impensable está interpretación positiva de la acción del templo, porque Jesús purifica el “Atrio de los gentiles”. Y la cita escriturística utilizada por Marcos a punta también en está dirección. “Mi Casa será llamada casa de oración para todas las gentes (Is 56,7/Mc 11,17)
6º
Dios quiere, pues la salvación de los gentiles. Pero sólo en Israel se puede alcanzar esa salvación. Los gentiles comienzan a participar en la salvación cuando entran a formar parte de Israel. Van hacia Jerusalén. Se sentarán a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob. Esta perspectiva permite comprender por qué Jesús limitó su actuación a Israel, aunque también los gentiles estaban llamados a la salvación; incluso, por qué le parecía tan evidente dedicarse exclusivamente a Israel. Jesús no excluye a los paganos de la salvación. Puede incluso, sentir admiración ante la fe de determinados gentiles, en ocasiones mayor que la encontrada en Israel (Mt 8,5-10). Pero Jesús tiene que actuar en Israel porque sólo si la luz de la soberanía de Dios resplandece en el pueblo de Dios será posible que los gentiles se pongan en camino y emprendan la peregrinación escatológica de los pueblos.
5º
No se harán creyentes como consecuencia de un trabajo misionero. La fascinación que ejerce el pueblo de dios los arrastrará. Los textos proféticos suelen hablar, en este contexto, más de la luz radiante que viene de Jerusalén. Esa luz es Dios mismo, que se convertirá, en el tiempo escatológico, en “luz eterna” de Israel (Is 60,19):
“Pues mira como la oscuridad cubre la tierra. Y espesa nube de los pueblos. Mas sobre ti amanece luminoso el señor y su gloria sobre ti aparece. Caminarán las naciones a tu luz y los reyes al resplandor de tu alborada (Is 60,2). Merito exclusivo de Dios es la atracción de los paganos al pueblo de Dios. La peregrinación de los pueblos es su obra escatológica. Si el no hiciera que su luz brillara sobre Israel, si no santificara su nombre en Israel, no podrían venir los gentiles. Pero la luz de Dios no puede brillar si el pueblo de Dios no ilumina como luz de Dios.
4º
También aquí, en estas palabras, Jesús echa mano del Antiguo Testamento. Una parte de los profetas, sobre too los profetas del libro de Isaías, anuncian una peregrinación de los gentiles a Jerusalén, en el tiempo escatológico, cuando Israel se haya convertido en el verdadero pueblo de Dios. Es importante sobre todo, Is 2, 13.
“Sucederá al fin de los días que el monte de la casa de Yavé será asentado sobre la cima de los montes y se alzará por encima de las colinas Confluirán a él todas las naciones, y acudirán pueblos numerosos. Dirán: “Venid, subamos al monte de Yavé, a la casa del dios de Jacob” en la concepción profética de la peregrinación de los pueblos gentiles a Sión hay algo decisivo: los paganos, fascinados por la salvación perceptible en Israel, se sentirán arrastrados espontáneamente hacia el pueblo de Dios.
3º
El Reino de Dios alcanza su consumación, que será presentada en la imagen del banquete escatológico, tomada de Is 25,6-8. el banquete es imagen de la plenitud, de la fiesta de la vida que nunca más sufrirá cortes. En esta situación vienen los muchos de Oriente y de occidente del Este y del Oeste. Los muchos se contraponen, en la amenaza de Jesús, a los oyentes judíos. Se habla pues, de los gentiles. “Muchos” es una formulación semítica con la que se quiere dar a entender un número grande, inmenso. Un inmenso número de paganos llega a participar en el banquete de la consumación preparado para Israel. Se sentarán a la mesa con los santos patriarcas del pueblo de Dios. Por el contrario aquel Israel que rechaza a Jesús será arrojado a la oscuridad extrema.
2º
Su poder de hacer presente el Reino de Dios en signos y milagros debe ser para bien de los hijos de Israel. ¿cómo alcanzarán los gentiles la salvación? Aporta la solución la amenaza de Mt 8,11 (Lc 13,28) que Jesús debió de pronunciar cuando se comenzaba a perfilar el endurecimiento de todo Israel. Esa amenaza habría sonado aproximadamente así: “Os digo que vendrán de oriente y occidente a sentarse a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob en el Reino de Dios. Pero vosotros seréis arrojados a la oscuridad más extrema” El dicho mira anticipadamente el tiempo de la consumación de la salvación. Abraham, Isaac y Jacob han resucitado de entre los muertos y están unidos con el pueblo de Dios de los tiempos escatológicos Mas concretamente, ellos constituyen el núcleo del Israel escatológico. Naturalmente, se les nombra como representantes destacados del pueblo de Dios. Todos los justos de Israel han resucitado con ellos.
1ºJesús no proyecta misionar personalmente a los gentiles. Y se atiene a la regla que da a los Doce por el camino: “Id sólo a las ovejas perdidas de la casa de Israel” Mt 10,6). Y el mismo Mateo (15,24) pondrá en boca de Jesús unas palabras plenamente consonantes con esa regla: “no he sido enviado más que a las ovejas perdidas de la casa Israel”. En diversas ocasiones entra Jesús en territorio pagano, pero no con la intención de predicar allí el Reino de Dios. Los encuentros de Jesús con paganos son esporádicos; y no los busca intencionadamente. y precisamente estos encuentros ponen de manifiesto, cuando se producen, que se piensa exclusivamente en Israel. La sirofenicia que pide a Jesús la curación de su hija es rechazada por él en un primer momento; con una frase bastante chocante, a primera vista, en labios de Jesús: “Espera que primero se sacien los hijos (Mc 7,27). Jesús se muestra reservado ante los paganos; incluso en el empleo de su poder taumatúrgico.
Domingo, 3 de junio
Jesús Rojano
Josep Maria Tarragona
Juan Fernandez Krohn
Asoc. Humanismo sin Credos
Pedro Tarquis
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
JC Rodríguez, A Eisman