El blog de X. Pikaza

Asunción de María. Mujer y Dragón: lucha y victoria final de la humanidad (Ap 12)

15.08.08 | 08:16. Archivado en Teología, Jesús, Nuevo Testamento, María, Ángeles y demonios
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La Iglesia católica celebra el día 15 de Agosto la gran Fiesta de la Asunción de María, la Madre de Jesús, a quien concibe y venera (unida a Jesús) como mujer que ha culminado su camino, amiga y madre celeste. Ésta no es una fiesta que se expresa en forma conceptual (en un plano de definiciones teóricas), sino en un nivel simbólico, de descubrimiento gozoso de la gran Figura de la Mujer Celeste, que es ahora signo de la nueva Humanidad. Ésta es una fiesta bíblica, vinculada al más cordial y enigmático de todos los libros de la Biblia, el Apocalipsis. Por eso, la lectura básica de ese día es el Apocalipsis 12. Ahora quiero ofrecer un comentario de ese texto fascinante, para los que tengan tiempo de meditar este día. Lo tomo de mi comentario del Apocalipsis, Verbo Divino, Estella 2000. Buen día a todos, un día con la Mujer Celeste signo de salvación, que para los católicos se encuentra asociada a la madre de Jesús (a Israel, a la Iglesia). El tema es largo, no es para leerlo entero. Seguiré en los días próximos, con la Mujer, la Bestia y la Madre de Jesús

El texto. Apocalipsis 12

A. Mujer y Dragón en el cielo
Apocalipsis 12 1Una gran señal apareció en el cielo: una Mujer vestida del sol, con la luna bajo sus pies y una corona e doce estrellas sobre su cabeza. 2Estaba encinta y gritaba en la angustia y torutura de su parto.
3Entonces apareció en el cielo otra señal: un enorme Dragón de color rojo con siete cabezas y diez cuernos y una diadema en cada una de sus siete cabezas. 4Con su cola barrió la tercera parte de las estrellas del cielo y las arrojó sobre la tierra.
Y el Dragón se puso al acecho delante de la Mujer que iba a dar a luz, con ánimo de devorar al hijo en cuanto naciera. 5La Mujer dio a luz un Hijo varón, destinado a regir todas las naciones con vara de hiero; y su Hijo fue raptado (=elevado) hasta Dios y hasta su Trono. 6Mientras tanto, la Mujer huyó al desierto, donde tiene un lugar preparado por Dios para ser allí alimentada durante mil doscientos sesenta días.

B. Lucha en el Cielo: Miguel y Dragón.
7Se trabó entonces en el cielo una batalla: Miguel y sus ángeles entablaron combate contra el Dragón. Y el Dragón y sus ángele lucharon encarnizadamente,78pero fueron derrotados y los arrojaron del cielo para siempre. 9Y el gran Dragón, que es la antigua serpiente, que tiene por nombre Diablo y Satanás y anda seduciendo a todo el mundo, fue precipitado a la tierra junto con sus ángeles. 10Y en el cielo se oyó una voz potente que decía:
Ahora se ha realizado la salvación y el poder y el reinado de nuestro Dios
y la potestad de su Cristo.
Porque ha sido expulsado el Acusador de nuestros hermanos,
el que día y noche los acusa delante de nuestro Dios.
11Ellos lo han vencido por la Sangre del Cordero y por el Testimonio que dieron,
sin que por amor a sus vidas temieran la muerte.
12¡Alegraos, por tanto, cielos y los que habitáis en ellos!
temblad, en cambio, tierra y mar,
porque el Diablo ha bajado a vosotros rebosando furor,
sabiendo que le queda poco tiempo.

C. Mujer y Dragón en la tierra
13Al verse precipitado a la tierra, el Dragón comenzó a perseguir a la Mujer que había dado a luz al Hijo varón. 14Pero a la Mujer se le dieron dos alas del águila grande para que volara a su lugar en el desierto y fuera allí alimentada, lejos de la serpiente, durante tres tiempos y medio. 15Lanzó entonces la serpiente de sus fauces un torrente de agua para ahogar en él a la mujer. 16Pero la tierra socorrió a la mujer: abrió su boca y absorbió el torrente que el dragón había lanzado de sus fauces. 17Irritado el Dragón por su fracaso con la Mujer, se fue a hacer la guerra al resto de su linaje, a los que observan los mandamientos de Dios y dan testimonio de Jesús. 18Y el Dragón se quedó al acecho junto a la orilla del mar.

a. Mujer y Dragón. Nacimiento pascual del Mesías.

En el horizonte del cielo, como surgiendo del templo abierto de Dios, aparece una mujer: la verdad del templo, signo celeste y terrestre de Dios, (arca y pueblo de la alianza) es una  Mujer, según la imagen repetida en los profetas (Os, Is y Jer). Más allá del espacio israelita (cf. Eva de Gen 2-3) ella evoca el mito de la mujer originaria o diosa. Donde esperábamos el fin (escatología, última trompeta) emerge el principio (protología, madre originaria). Donde acaban los caminos de violencia del varón empieza la mujer, como si la historia debiera escribirse de nuevo, a partir de ella. No es Mujer aislada, ni con Espíritu Santo (como en algunas representaciones marianas) ni con un Ave o Pájaro celeste (como en ciertos de México). Esta es Mujer contra Diablo

Una Mujer, vestida de Sol, con la Luna bajo sus pies y una Corona de doce astros sobre su cabeza (12, 1). Es figura del cielo con sus signos principales (sol, luna y estrellas). Posiblemente debamos interpretarla como Virgo, un signo del zodíaco. En el principio del gran drama de la historia, como expresión de Dios y sentido de la vida humana se presenta ella. Está encinta y grita en la angustia y tortura del dar a luz (12, 2). Las diosas celestiales (de tipo helenista) giran sin cesar en su cielo, nunca se angustian, no deben dar a luz. Esta mujer, en cambio, es maternidad dolorida. ¿Quién ha cohabitado con ella? ¡No se dice! El varón no aparece. O quizá no tenga varón: es mujer fecunda por sí misma, expresión del más hondo principio divino de la vida. Se ha abierto el templo israelita, se ha mostrado el Arca de la Alianza para que podamos descubrirla. ¿Quién es? No parece diosa; es figura del pueblo israelita, pronto a dar a luz a su Mesías.

– Un Dragón rojo. Es la otra señal en el cielo (12, 3). En principio, el Dragón puede ser figura ambivalente o positiva (cf. Est 11, 2-12). Pero en su conjunto, dentro de la Biblia, representa al enemigo grande, Serpiente Tannín, monstruo de las aguas, hidra de siete cabezas, que Yahvé derrotó para fundar la historia buena (cf. Is 27, 1; Sal 74, 13; 91, 13; Job 7, 12; 26, 13). Más aún, el Dragón es símbolo del enemigo mitológico de Dios en muchos pueblos.Este Dragón rojo (sangre y muerte) tiene siete cabezas, como quiere el mito (siete es perfección, aquí perversa). Tiene diez cuernos, que expresan el poder, en signo que parece tomado de Dan 7, 7.24 donde los cuernos son la fuerza destructora de la Bestia que se opone a los santos de Israel. Las diademas simbolizan gloria en sus cabezas.

Mujer y Dragón. Forman una pareja simbólica primordial, en muchos mitos. Skuele hablarse de una mujer buena, perseguida por un Dragón perverso, pero liberada por un héroe que la protege para casarse con ella. Es muy posible que ese mito esté en el fondo de nuestro texto, como indica su fin feliz (al fin se casan mujer y salvador); pero aquí ese salvador es el mismo hijo de la mujer, amenazado antes por el Dragón; es posible que aquí devorar al Hijo no significa matarlo, sino apoderarse de él para llevarle por un camino distinto al Dios.

Paremos un momento. Podemos suponer que la Mujer ha salido del templo de Dios, como fuente de vida que brota de su fuerza creadora (como Eva de paraíso). ¿De dónde brota el Dragón? Conforme al mito antiguo, existía por sí mismo desde siempre. . Estaba ahí, no debía explicarse su origen. Para Juan, en cambio, su figura plantea problemas: ¿Lo ha creado Dios perverso? ¿Es ángel caído? Más tarde, lo identificará con el Diablo, serpiente antigua de Gen 3 (cf. Ap 12, 9). Por ahora no explica su figura, deja que el mismo texto la interprete.

Mujer sin marido, madre celestial, acompañada de (amenazada por) Dragón: este signo es más fuerte que todas las razones, más misterioso que todas las interpretaciones. Sólo por ofrecer este signo astral y humano merece la pena el Ap. Al añadir que el Dragón mueve la cola y barre con ella una tercera parte de las estrellas del cielo, arrojándolas a la tierra (12, 4a) puede ofrecernos un bello juego literario: ¡cómo es fuerte este animal simbólico en el cielo! Pero este signo dice más: expresa el origen del mal; : el Dragón es el ángel más potente de los cielos que no ha querido servir a la mujer (humanidad) y de esa forma ha arrojado del cielo a una tercera parte de los astros, ángeles de brillo que le siguen. Esta es la interpretación más coherente a partir de los apócrifos apocalípticos (1 Hen; Jub; Vita Adam). Sea como fuere, se enfrentan Mujer y Dragón.

Antes de trazar ninguna teoría explicativa debemos fijarnos en ellos: Mujer sin marido (humanidad); Dragón que se opone a la mujer porque desea el fruto de su vida. Ella es generación, dar vida. Él es envidia hecha asesinato: devorar la vida ajena. En el origen, no hay varón y mujer (Adán y Eva, como en Gen 2) sino Mujer y Dragón. La mujes es positiva: simboliza la humanidad (Eva como madre de vivientes: cf. Gen 3, 20); no es persona diferenciada, sino maternidad que incluye a varón y mujer, no en cuanto personas individuales ,sino en cuanto portadores de vida. El Dragón, en cambio, es principio de muerte, signo del asesinato: vive de matar; quizá podamos identificarlo con un tipo de varón que crece (encuentra su identidad) en la violencia, devorando la vida que otros engendraron, el Hijo de la Mujer.

¿Madre de Jesús? ¿Madre ideal, mujer oprimida? La mujer de Ap 12 ha sido interpretada en forma popular como Madre de Jesús y venerada como expresión suprema de lo femenino. Ella es a veces signo de la Diosa originaria, como he señalada en Hombre y mujer en las religiones, EVD, Estella 1996. Ella ha de verse a la luz del drama de Ap: en oposición a la Prostituta de Ap 17 (y de 2, 20-23), en el camino que lleva a la Novia de 21, 9. Al principio está la madre; al final la Mujer-Novia. Por eso no la podemos entenderla sólo como eterno femenino de belleza celeste ni como mujer oprimida sino como signo que vivo que va cambiando a lo largo del libro

Mujer del Ap, Virgen de Guadalupe. Muchas representaciones de la Madre de Jesús (y la misma liturgia católica de su Asunción al Cielo) asumen los símbolos de la Mujer de Ap 12. La más famosa es la Virgen de Guadalupe de México...vestida de sol, con la luna bajo sus pies y una corona de estrellas en su manto... A ella se le han dado las alas del águina, para que huya al desierto y proteja a sus indios oprimidos. En perspectiva histórica cf. J. Lafaye, Quetzalcóaatl y Guadalupe. La formación de la conciencia nacional en México, FCE, México 1983, 332-340. En perspectiva teológica: J. L. Guerrero, El Nican Mopohua. Un intento de exégesis, Univ. Pontificia, México 1996
Ap 12 tiene que acudir al mito para decir lo indecible, mostrar lo indemostrable: el origen positivo de la vida (Mujer), el riesgo envidioso, violento, de la muerte (Dragón). Se puede y debe suponer que esa muerte pertenece a lo demoníaco, como dirá luego 12, 9, pero todavía no hace falta explicarlo. Quizá es mejor pensar que forma parte de la misma estructura de violencia de la historia humana: antes que realidad externa, el Dragón es un elemento de nuestra conflictividad individual (envidia) y/o social (deseo de matar, asesinato).

Es evidente que Ap 12 ha interpretado este mito en perspectiva israelita: la Mujer que da a luz es Israel, grávida de Dios, en camino de esperanza mesiánica; el Dragón es Satán, enemigo del pueblo elegido, el Hijo a nacer el Mesías... Estos elementos son claros, no hace falta resaltarlos: los judíos del tiempo de Jesús se creían portadores de un poder de salvación (pueblo mesiánico); estaban amenazados por el gran Dragón, los pueblos adversarios. Pero Ap 12 desborda los esquemas judíos, ofreciendo un simbolismo que nos abre a la totalidad de lo humano. Ahí reside su grandeza y universalidad.

Para entender el mal final y describir lo que sucede cuando suena la última trompeta, Ap 12 ha vuelto al principio de la historia, reescribiendo Gen 1-3 desde Jesús. Por eso, superando el mito común y la espera israelita, cuenta en forma cristiana el nacimiento histórico y/o pascual de Jesús: y (ella) alumbró....(12, 5):

– Alumbró un Hijo Varón (arsen), que nace de la Mujer brotando de Dios (cf. 2, 18). Parece un prototipo masculino, en el sentido fuerte de novio-esposo. Pero luego descubrimos que no será vencedor ni esposo como varón sino como Cordero 19, 7; 21, 9 21, 2 en simbolismo que rompe las esquemas de sexo y género.
– Que debe pastorear... Será Rey fuerte, dirigente de pueblos (en la línea de Sal 2, 8-9, aplicado a los cristianos en Ap 2, 26-27; cf. SalSal 17, 23-24), como proclamó la voz del cielo (Ap 11, 16; cf. 19, 15).
– Y fue raptado su Hijo hacia Dios y hacia su trono. El hijo de la mujer es el Cordero de Ap 5, que participa de la gloria de Dios, siendo rey (11, 15; cf. 17, 14) y fuente de vida (22, 1-5).

Así ha narrado Ap el acontecimiento supremo de la historia, vinculando nacimiento histórico y pascual de Jesús. En contra de los evangelio, Ap no puede contar la vida de este Hijo. Le basta con saber que es el Cordero degollado (5, 6), muerto en cruz (11, 8). Su triunfo mesiánico convierte a su madre, antes celeste, en mujer perseguida: su hijo ha sido "raptado" (elevado al trono de Dios); ella debe refugiarse en el desierto, para realizar la dura travesía de la historia, a lo largo de los 1260 días finales (12, 6).
Esta es la primera transformación o metamorfosis de la mujer. Era figura celeste, madre mesiánica. Es pueblo expulsado,en el desierto del mundo donde la alimentan (1, 6), en gesto y palabra que recuerda los cuarenta años de prueba de los hebreos. De esa forma la mujer aparece como signo de la comunidad de Juan, de aquellos que descubren y poseen en el cielo a su Mesías (Hijo, Rey), mientras sufren sobre el mundo la dureza del exilio, los 1260 días de lucha final.

b. Dragón y Miguel. Batalla sobre el cielo (12, 7-12).

De pronto, sin aviso previo, volvemos al escenario superior, para descubrir los hechos en otra perspectiva. El lugar permanece, cambian los actores: donde antes se enfrentaban  Mujer y  Dragón luchan ahora, en guerra formal dos ejércitos de ángeles buenos y perversos. El Dragón ha expulsado a la mujer y puede suponer que ha quedado solo, triunfante sobre el cielo de la altura cósmica (no ante el Trono de Dios, donde subió el Hijo en 12, 5).
En el cielo cósmico habita el Dragón, ocupando el lugar intermedio entre Dios y los humanos. Parece seguro pero, de pronto, aparece allí Miguel, Príncipe de Dios y protector del pueblo de la alianza (cf. Dan 10, 13.21), y lucha como estaba anunciado: entonces se levantará Miguel, el arcángel que se ocupa de su pueblo... Entonces se salvará tu pueblo (Dan 12, 1). Es guerra final, no de galaxias como alguno podría imaginar sino de espíritus: combate de principios que intentan reflejar o/y controlar el orden de Dios sobre la tierra. Es evidente que los dos vienen de Dio: uno (Miguel) representa su aspecto positivo y salvador, victoria del amor sobre la muerte; otro (Dragón o Satán) su lado malo, potencia sacral hecha envidia, falsedad y tiniebla. Así piensan los esenios judíos de Qumran.

Hasta ahora las cosas parecían confusas. Dios era mezcla de bien y de mal, el cielo era lugar donde podía imperar la prepotencia, como en ciertos mitos del entorno sirio, mesopotamio y griego: poblaban su cielo dioses agresores, violentos, violadores. Gran parte de las representaciones religiosas del entorno parecían satanizadas. Por eso, muchos querían "librarse" de esos dioses falsas, superar la esclavitud de los poderes satánicos que habían dominado. En este contexto, y superando una visión puramente espiritualista, queremos entender la guerra de los cielos: no lucha Dios contra los perversos de la historia, ni los humanos contra Dios, sino que parecen enfrentarse dos elementos de Dios (el bueno y el perverso). Este no es un problema teórico, de especulación intelectual, sino de vida y compromiso para los judíos:

– Los esenios de Qumrán se han separado por este problema del conjunto israelita. Ellos se saben testigos de la verdadera alianza, sienten la necesidad de alejarse físicamente del grueso de los israelitas, dominados por el Príncipe de las Tinieblas, el Dragón que sigue dirigiendo desde su cielo falso la historia pervertida de la tierra. Conocen la Revelación del Ángel de la Luz y para recibir su claridad emigran al desierto: "hasta ahora los espíritus de la Verdad y de la Injusticia disputan en el corazón del ser humano, pues Dios los ha dispuesto por partes iguales hasta el final fijado y la nueva creación" (Regla de la Comunidad, 1QS 4, 232-25). Ellos, fieles de Qumrán, preparando en el desierto la guerra escatológica, se sienten privilegiados: conocen el Buen Espíritu, siguen sus dictados, luchan con odio eterno contra principios del Espíritu Perverso, preparándose para la gran batalla, cuando los ángeles de Dios organicen sus ejércitos y luchen para destruir a la asamblea de las naciones... (cf. Regla de la Guerra, 1QM 13-15). Semejante es la guerra que contemplan en anticipación gozosa los videntes de Henoc. Unos y otros, qumramitas y henoquitas, unidos a los otros grupos de esperanza israelita, planean y preparan esa guerra, pero no la pueden describir como realizada.

– El profeta Juan, autor del Apocalipsis, ha reinterpretado la lucha final a la luz del nacimiento pascual del Hijo (12, 5). La guerra de Ap es más que una batalla entre ángeles y buenos y malos (Miguel y el Dragón): es la guerra y victoria primordial de Cristo, Cordero degollado. Es victoria de su debilidad, triunfo de su iglesia. Por eso, recogiendo una tradición común al NT (cf. Lc 10, 18; Jn 12, 31; Col 2, 15), puede hablar de una derrota ya sufrida de Satán, utilizando el signo de la lucha de Miguel contra el Dragón. En este contexto se dice que el Dragón no pudo mantenerse, fue expulsado.

Para nosotros, alejados del mito originario, habitantes de un mundo que parece desacralizado, esta expulsión celeste de Satán nos puede resultar innecesaria: no responde a nuestros problemas, ni ilumina nuestra visión de la realidad. Pero busquemos mejor, descubramos el sentido radical de la obra de Jesús, sus dimensiones "cósmicas". Esto es lo que ha querido decir ap en su lenguaje antiguo. Fuera de Jesús no había cielo cristiano (lugar de pura bondad): Dios se hallaba lejos o venía a presentarse como mezca de elementos (bien y mal formaban parte de su esencia). Ahora se dividen y distinguen los dos mundos:

– El Dragón aparece ya como pura Serpiente (principio de la destrucción humana: cf. Gen 3), Diablo o Satanás, es decir, el Adversario, Engañador (12, 9).
– Dios, en cambio, aparece como totalmente divino, principio de amor, d e pura salvación, sin mezcla de mal, por el Cristo. Así el Ap aparece como verdadera teodicea: despliegue del sentido bueno de Dios.
– La paradoja consiste en el hecho de que esta Satan expulsado del cielo (separado de Dios) viene a presentarse y actúar con más fuerza en la tierra. No es ángel celeste, un elemento de Dios, sino principio de engaño y muerte en medio de la tierra.

De esta forma, lo que en un sentido era fin (ha sonado la 7ª trompeta, la confusión ha terminado) se convierte en principio: hasta ahora se podían confundir niveles, echar la culpa a Dios, refugiarnos de un modo escapista en la fatalidad de lo perverso; ahora, por obra de Cristo (Miguel), podemos descubrir el mal entre nosotros. Así lo dice, de forma sorprendente, el canto que sigue, voz grande del cielo (12, 10-12; con ecos de 11, 17-18):

– Principio: "Ahora (arti) se ha realizado la Salvación..." (12, 10a) y se vinculan reino de Dios y poder de su Cristo (como en 11, 15). Lo que antes parecía signo angélico (ha triunfado Miguel) se vuelve kerigma: Dios nos ha querido salvar, nos ha salvado.

– Experiencia central: "¡Ha sido expulsado el Acusador de nuestros hermanos...!" (12, 10b). Así cantan los celestes (Vivientes, Ancianos, Ángeles). Como sabe Job 1-2, habitaba sobre el cielo el fiscal enemigo. Era espía envidioso, mirando, vigilando, acusando... Era signo de todos los espías terrestres que rodean a la comunidad de Juan, acusando a sus fieles ante las autoridades del imperio. Satán, el Diablo antiguo, es en la iglesia el signo inmediato de la denuncia, división y muerte. Pues bien, ya ha sido expulsado de los cielos. No puede buscar allí su aval o protección.

– Concreción eclesial: "Ellos (los cristianos, hermanos de los ángeles) han vencido a Satán..." (12, 11). No cantan los humanos la victoria de los ángeles sino, al contrario, los angeles la victoria de los humanos. Lo que antes era reino o triunfo de Miguel (batalla celeste) es ahora expresión de triunfo humano. Los cristianos vencen a Satán por los dos medios ya evocados al principio de Ap (cf. 1, 2): por la sangre del Cordero (entrega de Jesús) y la palabra de su testimonio, por el martirio hecho palabra de vida.

– Consecuencia: "¡Alegráos, cielos! ¡Ay de tí, tierra y mar, porque ha bajado a vosotros el Diablo..." ( 12, 12a). Sólo ahora se dividen cielo y tierra. Los bienaventurados moran gozando en el cielo con Dios (skênoun, como en 7, 15; 9, 3), mientras los que habitan en la tierra (katoikein, como en 3, 10; 6, 10; 8, 13 etc) sufren la violencia satánica. Por eso sigue el canto ¡Ay de la tierra y el mar! (anuncio de las Bestias de Mar y Tierra que proceden del Dragón: Ap 13) porque al Diablo apresurado le queda ¡poco tiempo! (12, 12b). Ese poco tiempo es causa de gozo para los creyentes que llaman ¡Ven Señor Jesús! ( 22, 6-21; cf. 10, 6), siendo principio de miedo para los perversos.

Este canto de los ángeles define la pascua victoriosa de Cristo y fundamenta todo lo que sigue. Lo que en 12, 5 podía parecer nacimiento glorioso (pura elevación) se expresa aquí (12, 11) en la sangre pascual del crucificado. Lo que en 12, 7-10 podía parecer lucha suprahistórica de Miguel y el Dragón (mito de guerra celeste) se expresa aquí en la entrega martirial de los creyentes. Con maestría literaria ha empleado Ap 12 diferentes registros litearios, diciendo lo mismo en diversos lenguajes. Es posible que utilice fuentes previas (como suponía la exégesis hasta unos decenios, con gran erudición histórica). Pero más que las fuentes influyen en su texto los estilos: narración de nacimiento escatológico (12, 1-6), mito de batalla angélica (12, 7) y confesión pascual creyente, abierta al compromiso (12, 10-12).

a'. Dragón contra mujer sobre la tierra (12, 13-18).

Ap 12, 13-18 (a') reasume los motivos esbozados en 12, 1-6 (a), desde la nueva perspectiva de 12, 7-12 (b). Dragón y Mujer sobre la tierra continúan una lucha que, recogiendo motivos de Ex 1-18, define a la iglesia. Algunos habían sido evocados en 12, 6 (la mujer huye al desierto donde la alimentan...); ahora reciben mayor concreción y desarrollo. La acción se desarrolla en tres momentos de intenso dramatismo, con rasgos de folklore antiguo y una densa teología de la historia de la iglesia. La mujer celeste se vuelve comunidad amenazada; nuevo y verdadero pueblo israelita, iglesia:

– Dragón perseguidor, Mujer águila (12, 13-14). Ella huía (12, 6). Ahora sabemos el motivo: el Dragón la persigue; no ha podido devorar al Hijo, quiere devorarla a ella, que recibe las alas del  águila grande para que vuele hasta el desierto. Esta imagen evoca lado liberación (Dios no deja que la iglesia sea destruida), pero también riesgo: ella debe mantenerse en el desierto, en duro exilio, en camino de esperanza. Evidentemente, aquí se evoca el camino de Israel hacia la tierra prometida, con la ayuda de Dios: "habéis visto lo que hice a los egipcios; os llevé en alas de águila, os traje hacia a mí" (Ex 19, 4). La Sabiduría de Dios se había mostrado como ave (águila) que busca morada sobre el mundo y no la encuentra hasta que llega a la tierra israelita y la ciudad del templo (Eclo 24, 8-10). Ella aparece ahora Mujer (Sabiduría/Iglesia) qie no logra arraigar en la tierra; así debe morar perseguida, al exterior de la cultura (imperio), en el desierto. Ciertamente, la alimentan, Dios no cuida (como al pueblo israelita en otro tiemo). Pero debe sufrir fuera, expulsada de la tierra, sin ciudad y sin derechos, sin ley ni garantías sociales, mientras el Dragón impone su terror sobre la corta historia (tres tiempos y medio, 1260 días: 12, 6). Dios acompaña a la mujer en el desierto: la cultura del imperio queda en manos de la furia del Dragón.

– Dragón asesino, mujer salvada (12, 15-16). El Águila del cielo había protegido a la Mujer; ahora la ayuda el mismo suelo (tierra madre). El Dragón aparece aquí vinculado a las aguas, en la línea de muchos mitos antiguos que lo presentaban como monstruo primigenio (Tannín o Leviatán), señor del caos marino que ameneza a la tierra. Quizá influye la imagen del diluvio (Gén 6-8), ya aquí no es Dios quien separa las compuertas celestes e inunda la tierra, sino el mismo Dragón, agua monstruosa. Influye también la experiencia del Mar Rojo (Ex 14-15), con el caos extendido como agua para devorar a los hebreos. La invasión de pueblos y soldados enemigos parece inundación de aguas (cf. Is 8, 5-8; 17, 1; Jer 47, 2), signo de peligro para el ser humano (cf. Sal 32, 6; 69, 1-2; 124, 2-5). Así se encuentra la Mujer/Iglesia, amenazada por el Dragón, sin pactar con él. Pues bien, ahora, la tierra amiga, providencia de Dios, defiende a la mujer contra las aguas.

– Dragón y descendencia y descendencia de la mujer. La suerte de la Iglesia (12, 17). No ha podido devorar al Hijo Varón (12, 5-6.13), ni a la Mujer. Por eso sale a entablar batalla contra el resto del esperma o descendencia de la Mujer, en signo que nos lleva al principio de la historia, allí donde Dios pone enemistades entre las dos estirpes (de la Serpiente y de la Mujer/Eva: Gen 3, 15). Normalmente, el esperma se atribuye en Israel al varón: sólo el padre tiene descendencia. Por novedad significativa, rompiendo el patriarcalismo ambiental, Gen 3 lo atribuye a la Mujer/Eva, presentada en este contexto como Madre de todos los vivientes (Gen 3, 20). Para Gen 1-3, no hay Padre Adán, sino Madre Eva. Pues bien, recogiendo esa tradición, nuestro pasaje evoca la doble descendencia o esperma de esta mujer: su primer Hijo ha sido el Cristo victorioso; el resto de sus hijos son los miembros de la iglesia, que guardan los mandatos de Dios (plano israelita) y el testimonio martirial de Jesús (cumplimiento cristiano).

Esta lucha fundante del Dragón y la Mujer se expande en el tiempo de persecución y testimonio de la iglesia. El Dragón no ha podido destruir a la iglesia, protegida por Dios, pero insiste contra sus hijos los cristianos, poniéndose para ello a la vera del mar (12, 18), de donde surgirán las Bestias que ejercen su poder en la historia (Ap 13).

68 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por manolo 18.09.08 | 13:13

    Hola.
    Cuando leí por primera vez los evangelios me di cuenta que son las religiones organizadas y la iglesia católica en primer término quienes rechaza el evangelio y las da como inspiradas por el demonio.
    Cómo puede ser que una religión que ha matado y perseguido a los justos y sinceros de corazón, que sigue al lado del mundo(los poderes), que apoya las guerras,que fomenta el odio(cadena cope). . .
    como puede ser que sean buenos los milagros de Lourdes y Fátima y otros.
    Si el demonio existe habita en las iglesias organizadas.
    En lugar de practicar y predicar el amor, se dedican a proteger el poco poder que les queda(el poder de la credibilidad lo han perdido).
    Cada día tendrían que estar pidiendo perdon por las matanzas de la inquisición,por las ayudas a los nazis,por la humillación a los que apoyan a los pobres.Cada día

  • Comentario por sofía 17.08.08 | 22:27

    Xabi, al llegar a esas dos palabras yo sí las digo, sólo que les doy su verdadero significado. Estoy esperando a que le hagan la hermenéutica al dogma.
    Un saludo cordial.


  • Comentario por Polibio 16.08.08 | 18:15

    -Si Jesús llama, de adulto, "abbá" a su Padre Dios, es porque para él esa es la mejor palabra que pueda hallar.. lo que da la mejor idea posible de cuánto debió significar para él aquél a quien llamó abbá primero... a José de Nazaret, el extraordinario hombre que le vio nacer (en realidad, quien le trajo al mundo pues le tocaría hacer de partero), le cuidó y educó en su infancia y ¿adolescencia?.
    -Una hipótesis: que Jesús parte a su vida pública (primero en pos de Juan) ya muy de adulto, porque antes se ha dedicado (esto la verdad es que siempre me ha parecido bastante evidente)... a cuidar de su familia, de su madre y sus hermanos pequeños, como cabeza de la familia después de una muerte prematura de su padre José. Es lo que tiene que te toque ser el hermano mayor.
    Un abrazo.

  • Comentario por Polibio 16.08.08 | 18:14

    Las ideas sublimando a María no tienen base evangélica y arrancan sólo desde Ireneo, que por supuesto no la conoció (María moriría siglo y medio antes). Afortunadamente, para entonces ya no podían mutilarse los textos evangelicos, muy extendidos...
    Finalmente Isaías, en el texto a que se refiere Mateo y en el que se apoya Ireneo, nunca habla de una "virgen", sino de una "muchacha".
    Resulta increíble que en el siglo XXI tengamos todavía que cargar quienes intentamos seguir a Jesús con las consecuencias de los traumas de Pablo acerca de todo lo relacionado con la sexualidad, porque de ahí es de donde arranca todo.
    Y dos ideas para Xabier, sobre las que no encuentro trabajos de investigación (si sabes si hay algo, por favor me lo dices, me intersa mucho...):
    -Si Jesús llama, de adulto, "abbá" a su Padre Dios, es porque para él esa es la mejor palabra que pueda hallar.. lo que da la mejor idea posible de cuánto debió significar para él aquél a quien llamó abbá prime...

  • Comentario por Polibio 16.08.08 | 18:12

    Hola,
    siguiendo con la línea de los comentarios, recordar sólo unas cosas en las que la mayoría de estudiosos están de acuerdo:
    que los evangelios (canónicos) indican sin asomo de ambiguedad o verguenza los nombres de los cuatro hermanos carnales de Jesús (medio hermanos, porque todos sabían en su pueblo que el padre de Jesús no era José), y señalan que tuvo varias hermanas (algunos apócrifos les ponen nombres).
    La expresión usada para llamar a sus hermanos (griega y no aramea, los evangelios los escribieron en GRIEGO seguidores de jesús de la primera o segunda generación) jamás se usa de forma ambigua (como "primos", etc) en el nuevo Testamento. Los redactores, incluido el propio Pablo, sabían qué palabra GRIEGA debían usar, porque sus fuentes (los apóstoles y otros discípulos) habían conocido a Jesús, sin duda a su madre, y al resto de sus hermanos, entre ellos su hermano Santiago, el primer "obispo" de Jerusalén.
    Las ideas sublimando a María no tienen bas...

  • Comentario por Jose Carlos Enríquez Díaz 16.08.08 | 13:46

    No existe una razón bíblica para creer que estos hermanos sean otra cosa que los mismos hijos de José y María. Aquellos que se oponen a la idea de que Jesús tuvo medios-hermanos y medias-hermanas, no lo concluyen de la lectura de las Escrituras, sino del concepto preconcebido de la perpetua virginidad de María, que es en sí mismo anti-bíblico: “Pero (José) no la conoció (a María) HASTA QUE dio a luz a su hijo primogénito; y le puso por nombre Jesús” (Mateo 1:25). Jesús tuvo hermanos directos, esto es medios-hermanos y medias-hermanas, quienes fueron los hijos de José y María. Esa es la clara y no ambigua enseñanza de la Palabra de Dios.



  • Comentario por Jose Carlos Enríquez Díaz 16.08.08 | 13:44

    Algunos católicos romanos dicen que estos “hermanos” en realidad fueron primos de Jesús. Sin embargo, en cada caso, es usada la palabra griega específica para “hermano”. Mientras que la palabra puede referirse a otros parientes, su significado normal y literal es el de un hermano directo. Había una palabra griega para primo, y no fue la utilizada. Más aún, si hubieran sido primos de Jesús, ¿por qué son mencionados con tanta frecuencia como acompañantes de María la madre de Jesús? No hay nada en el contexto de la visita de Su madre y hermanos que siquiera sugiera el que no fueran literalmente Su familia en la carne.

  • Comentario por Jose Carlos Enríquez Díaz 16.08.08 | 13:42

    Los hermanos de Jesús son mencionados varias veces en los textos de la Biblia. Mateo 12:46; Lucas 8:19; y Marcos 3:31 dicen que la madre y los hermanos de Jesús llegaron a verlo. La Biblia nos dice que Jesús tuvo cuatro hermanos; Santiago, José, Simón y Judas (Mateo 13:55). También nos dice que Jesús tuvo hermanas, pero ellas no son nombradas ni se dice el número de ellas (Mateo 13:56). En Juan 7:1-10, dice que sus hermanos fueron al festival mientras Jesús se quedó en Galilea. En Hechos 1:14, Su madre y hermanos son mencionados orando junto con los discípulos. Después en Gálatas 1:19, dice que Santiago era hermano de Jesús. La conclusión más natural de estos pasajes es el interpretar que Jesús si tuvo hermanos directos (hijos de la misma madre).

  • Comentario por Xabi 16.08.08 | 13:33

    Ya sabía que soy anatema según el Concilio de Constantinopla, pero poco me preocupa y, desde luego, no lo considero un obstáculo para comulgar las veces que voy a misa. Eso sí, si en una celebración se reza el "Yo confieso", cuando llego al "por eso ruego a Santa María", me callo las siguientes dos palabras.

  • Comentario por Xabi 16.08.08 | 13:28

    Otra cuestión relacionada. ¿Qué suena mejor?

    a)¿Quién es mi madre y mis hermanos?...Quien cumpla la voluntad de Dios, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre (Mc. 3:33-35)

    b) ¿Quién es mi madre y mis parientes... Quién cumpla la voluntad de Dios, ese es mi primo, mi prima y mi madre.

    Segunda pregunta. ¿Qué suena mejor?

    a) ¿No tenemos derecho [Bernabé y yo] a llevar con nosotros una mujer cristiana, como los demás apóstoles y los hermanos del Señor y Cefas? (1 Corintios 9:5)

    b) ¿No tenemos derecho a llevar con nosotros una mujer cristiana, como los demás apóstoles y los primos del Señor y Cefas?

  • Comentario por Xabi 16.08.08 | 13:22

    Hermes dijo: "La Biblia nos habla de los "hermanos de Jesús" pero jamás menciona otros hijos de María sino solo a Jesucristo. Es necesario entender que el arameo, lenguaje de Jesús y de los Apóstoles, utilizaba la misma palabra para referirse a hermanos, como a parientes y miembros del clan familiar, incluso amigos."

    Primera cuestión: los evangelios no estaban escritos en arameo sino en griego, pequeño detalle. También estaban escritas en griego las epístolas paulinas, en las que Pablo habla de los hermanos de Jesús.

    Segunda cuestión: algunos teólogos católicos, incluso sacerdotes, se están viendo obligados a admitir que Jesús tuvo hermanos biológicos.

    Esto no es para escandalizarse. Simplemente, quienes creemos que Jesús tuvo hermanos damos más credibilidad a los cuatro evangelistas y a Pablo de Tarso que al anónimo autor del Protoevangelio de Santiago. Aunque, por supuesto, respeto a los que dan más credibilidad a ese texto apócrifo que a Pablo ...

  • Comentario por Jose Carlos Enríquez Díaz 16.08.08 | 12:28

    Martin Lutero creía en la Inmaculada Concepción de María, las siguientes son palabras de Lutero:

    "Es dulce y piadoso creer que la infusión del alma de María se efectuó sin pecado original, de modo que en la mismísima infusión de su alma ella fue también purificada del pecado original y adornada con los dones de Dios, recibiendo un alma pursa infundida por Dios; de modo que, desde el primer momento que ella comenzó a vivir fue libre de todo pecado". (Sermón: "Sobre el día de la Concepción de la Madre de Dios"1527).

    Ella es llena de gracia, proclamada ser enteramente sin pecado (algo excesivamente grande). Para que la gracia de Dios la llenara con todo bien e hiciera que ella libre de todo mal. (Personal {"Pequeño"} Libro de oración, 1522).


  • Comentario por Hermes 16.08.08 | 10:17

    El Concilio de Constantinopla II, 553 A.D. confirmó la doctrina de la encarnación del Verbo en María "madre de Dios y siempre virgen".Lo contrario sea anatema.

    En el Concilio Vaticano II

    -"El nacimiento de Nuestro Señor, que no disminuyó la integridad virginal de su madre sino que la santificó" (II Concilio Vaticano II, LG 57).


  • Comentario por Hermes 16.08.08 | 10:05

    La Biblia nos habla de los "hermanos de Jesús" pero jamás menciona otros hijos de María sino solo a Jesucristo. Es necesario entender que el arameo, lenguaje de Jesús y de los Apóstoles, utilizaba la misma palabra para referirse a hermanos, como a parientes y miembros del clan familiar, incluso amigos.

  • Comentario por Hermes 16.08.08 | 10:04

    2- En algunas traducciones del texto dice "dio a luz a su primer nacido" (la Biblia de Jerusalén traduce "un hijo"). Los protestantes deducen que si Jesús fue el "primer nacido", entonces otros hermanos vendrían después. Esto en su error. El "primer nacido" era un título de privilegio y por eso se hablaba en la cultura judía de "primer nacido" aunque no tuviese hermanos. Una vez mas vemos el error de traducir e interpretar sin conocer el lenguaje, la cultura y el contexto de aquellos tiempos. Ejemplos: David es llamado el "primer nacido" (salmo 89,28) aunque es el octavo hijo (1 Sam 16). Jesús es llamado el "primer nacido" de toda la creación (Col 1,15) aunque muchos nacieron en la carne antes que El. San Pablo quiere indicar la primacía de Jesús. Según la ley del A.T., los varones primeros en nacer debían ser redimidos 40 días después del nacimiento (Ex 34,20). Estos eran "primeros en nacer" sin saberse si serían o no hijos únicos.
    El argumento de que Jesús tenía "hermanos":

  • Comentario por Hermes 16.08.08 | 10:00

    ...La Biblia nos dice que "Cristo reinará para siempre" (Lc 1, 32-33). Otros ejemplos del uso de la palabra "hasta" sin cambio posterior de estado: A.T: Gen 8, 5y 49,10; Sam 20,3; Judit 12,14 y 16,23. En el N.T.: Mat 28,20; 1 Tim 4,13 y 6,14; Rom 8,22; Fil 1,5.
    Mateo quiso especificar que el parto de Jesus fue virginal. No especificó lo que ocurrió después. Pero, igual que en 1 Cor 15,25, se entiende que el reinado de Jesús continúa depues de poner a sus enemigos bajo sus pies, también en Mateo podemos deducir que María, habiendo dado a luz al Verbo virginalmente, por obra del Espíritu Santo, se mantuviera siempre virgen, según su propósito expresado en Lc 1,34. Esta es la fe de la Iglesia de los primeros siglos atestiguada por los santos padres.

  • Comentario por Hermes 16.08.08 | 09:58

    "Despertado José del sueño, hizo como el Angel del Señor le había mandado, y tomó consigo a su mujer. Y no la conocía hasta que ella dio a luz un hijo, y le puso por nombre Jesús".
    Algunos protestantes alegan que este pasaje da dos razones para afirmar que María no fue siempre virgen:
    1- La palabra "hasta". La Biblia dice que José no "conocía" a María (no tuvo relaciones sexuales con ella) "hasta" que ella dio a luz. Según los protestantes el uso de la palabra "hasta" implica que José y María tuvieron relaciones después de ella dar a luz. Pero esto es una errada interpretación del lenguaje bíblico. Hay muchos pasajes de la Biblia en que la palabra "hasta" NO indica un cambio posterior de estado. Por ejemplo, 1 Corintios 15,25: "Porque debe él (Jesús) reinar hasta que ponga a todos sus enemigos bajo sus pies." Obviamente Cristo NO dejará de reinar después de vencer a sus enemigos. Mas bien será entonces cuando su reino se haga evidente a todos. La Biblia nos dice que "Cr...

  • Comentario por Hermes 16.08.08 | 09:53

    Los fundadores del protestantismo, Martín Lutero, Juan Calvino y Ulrich Zwingli reconocían la virginidad perpetua de María como enseñanza bíblica, tal como lo ha reconocido siempre la Iglesia Católica. Pero en la actualidad algunos protestantes niegan la virginidad perpetua de María. Se basan en una mala interpretación de Mateo 1,24-25.


  • Comentario por Hermes 16.08.08 | 09:50

    Jesús es el Hijo único de María. Pero la maternidad espiritual de María se extiende (cf. Jn 19, 26-27; Ap 12, 17) a todos los hombres a los cuales, El vino a salvar: "Dio a luz al Hijo, al que Dios constituyó el mayor de muchos hermanos (Rom 8,29), es decir, de los creyentes, a cuyo nacimiento y educación colabora con amor de madre" (LG 63).
    El Protoevangelium de Santiago, escrito alrededor del año 120 A.D., muy cerca del tiempo en que vivió la Virgen María, tiene como tema principal demostrar su virginidad perpetua. Este documento relata que, cuando se profetizó el nacimiento de María, su madre, Santa Ana, la ofreció para el servicio del Señor, tal como Samuel había sido ofrecido por su madre (Cf 1Sam 1,11). María desde, muy pequeña, sería de las mujeres consagradas al servicio del Templo según la costumbre judía (Cf 1 Sam 2,22). Esta vida de servicio en el Templo no permitía ocuparse de hijos, por lo que requería la virginidad perpetua.

  • Comentario por Hermes 16.08.08 | 09:45

    La profundización de la fe en la maternidad virginal ha llevado a la Iglesia a confesar la virginidad real y perpetua de María (cf. DS 427) incluso en el parto del Hijo de Dios hecho hombre (cf. DS 291; 294; 442; 503; 571; 1880). En efecto, el nacimiento de Cristo "lejos de disminuir consagró la integridad virginal" de su madre (LG 57). La liturgia de la Iglesia celebra a María como la "Aeiparthenos", la "siempre-virgen" (cf. LG 52).
    A esto se objeta a veces que la Escritura menciona unos hermanos y hermanas de Jesús (cf. Mc 3, 31-55; 6, 3; 1 Co 9, 5; Ga 1, 19). La Iglesia siempre ha entendido estos pasajes como no referidos a otros hijos de la Virgen María; en efecto, Santiago y José "hermanos de Jesús" (Mt 13, 55) son los hijos de una María discípula de Cristo (cf. Mt 27, 56) que se designa de manera significativa como "la otra María" (Mt 28, 1). Se trata de parientes próximos de Jesús, según una expresión conocida del Antiguo Testamento (cf. Gn 13, 8; 14, 16;29, 15; etc.).

  • Comentario por Hermes 16.08.08 | 09:40

    En la Anunciación, el ángel dice a María que concebirá un hijo. María respondió al ángel: «¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?» -Lucas 1,34
    ¿Por qué María hace esta pregunta?. "Conocer" para los hebreos significa tener relaciones. Si ella tuviera planes de tener relaciones con José o con otro hombre, entonces la pregunta sería absurda. Por eso, desde el principio (como se puede constatar al leer los Padres de la Iglesia), los cristianos han entendido en este pasaje que María tenía un voto de virginidad que debía mantenerse aún en caso de matrimonio. Sabemos que algunos judíos hacían este voto (Ej.: los Esenios). Además habían mujeres consagradas vírgenes para el servicio del Templo.
    Dios eligió la mejor ("llena de gracia")madre posible para nacer a este mundo.Y su seno virginal permaneció destinado solo para Dios y para toda la eternidad.

  • Comentario por sofía 16.08.08 | 08:50

    Cristiana,
    ¿Sabes leer? Pues lo que ya está dicho antes:
    "Los católicos no adoramos ni idolatramos a María. Sólo adoramos a Dios. A María la veneramos de acuerdo con las citas de las Escrituras"
    A continuación pude las citas oportunas, que recuerda luego Tovical. Léase de nuevo Lc 1,39 y ss.
    En los Evangelios se presenta a María como madre de Jesús y madre nuestra y como modelo de discípula para hombres y mujeres. Lee con atención a Lc y a Jn.
    Paz y bien.

  • Comentario por Xabier Pikaza Ibarrondo [Blogger] 16.08.08 | 08:47

    Gracias... ¿Por qué no procuramos entendernos? Yo quisiera entender a los protestantes... pero me gustaría que algunos protestantes quisieran entender a los católicos... ver lo que significa la devoción a María. Estoy pensando que voy a tener que sacar unos folios sobre la doctrina mariana de Lutero... que era más mariano que muchos católicos (y que la mayoría de los protestantes actuales). Buen sábado a todos.

  • Comentario por Mario Ernique Bruzzone 16.08.08 | 07:50

    Perdón a todos los que han expresado que el tema es el Apocalipsis.
    Sinceramente creo que no lo es.
    Y pienso eso por muchas razones, como por ejemplo, que ese libro contiene infinidad de cosas, y no sólo la referencia a la Mujer de la que nos habló Xabier.
    Cordiales saludos
    MARANA-THA

  • Comentario por Mario Ernique Bruzzone 16.08.08 | 07:44


    Por eso, y mediante la lectura de la Biblia, al dimensionar por un lado el riesgo que le significó la "maternidad de soltera" y, fundamentalmente su drama como madre frente al hijo crucificado, comencé a comprenderla mejor por lo que, en lo posible, procuro enmendar aquel error a lo cual espero contribuyan estas líneas, y aún estando plenamente convencido de que ella, en realidad, jamás me lo reprochó.»

    Allí termina, y creo que eso es todo lo que cabe mencionarles con respecto a la Asunción de María que, dicho sea de paso, es la patrona de mi parroquia (Ntra. Sra. del Tránsito)
    Cordiales saludos
    MARANA-THA


  • Comentario por Mario Enrique Bruzzone 16.08.08 | 07:42


    En efecto. Desde muy joven he sentido hacia ella una "especie de bronca o envidia" pues, como una derivación de lo aprendido, la veía como alguien "sin problemas" dado que, por su particularísima situación, interpretaba que "estando sólo orientada al Bien", su vida debía haber transcurrido sin tener que afrontar las dificultades que tenemos todos.
    Con el correr de los años, al asumir en mi vida el simple rol de padre de mis hijas, pude sentir en mi propio interior esa tremenda angustia que significa, frente a una sencilla enfermedad, la mera posibilidad de perder un hijo.

  • Comentario por Mario Ernique Bruzzone 16.08.08 | 07:41


    Por supuesto que en forma inmediata trato de “desdecirme” (aunque me cuesta trabajo hacerlo) ya que soy perfectamente consciente de que en forma alguna puedo "asegurar" semejante cosa.
    Y por eso, y para que no crean que soy “TAN” hereje, trataré de explicarles en dos palabras el motivo por el cual suelo pensar de esa forma.
    Y para hacerlo me permitiré transcribir aquí unas líneas de algo que publiqué hace tiempo, y que en parte estaba dirigido a mis buenos hermanos de las Iglesias Reformadas, con los cuales solíamos estudiar Biblia, tratado de explicarles con los textos bíblicos (y algo de historia) mi fe en la Virginidad de María.
    Y ese texto finaliza de la siguiente forma

    «Si a alguien pudiese prestarle alguna utilidad, me alegraría profundamente ya que, en parte, contribuiría a saldar una antigua deuda que mantengo con la dulce María.

  • Comentario por Mario Enrique Bruzzone 16.08.08 | 07:39


    Y no lo hacen por distintas razones (obvio, siempre en mi interpretación “simplona”) entre las cuales mencionaré sólo mi “sospecha” de que, dentro del texto del Apocalipsis, “puede” existir alguna cosa (en verdad, más de una) que no tiene vinculación directa alguna con un mensaje del Buen Padre Celestial, sino con otras cosas que no vale la pena discutir (y ni siquiera mencionar) ahora.
    Pues bien; con ese presupuesto básico, resulta obvio que lo que mencionaré no hace ninguna referencia a ese tipo de SIMBOLOGISMO (o lo que fuese) del Apocalipsis, sino que únicamente me referiré a María y a su Asunción.
    Cuando alguna vez rezo el rosario, tengo un pensamiento que a veces temo sea el de un verdadero hereje, ya que cuando toca la Asunción de María me suele surgir naturalmente, casi diría mejor “inadvertidamente”, el pensar «esto es lo mejor que hizo Dios».

  • Comentario por Mario Ernique Bruzzone 16.08.08 | 07:37


    Obviamente, como ya lo he manifestado, no soy ni teólogo ni exegeta.
    Y por eso diré, que al texto del Apocalipsis (y a algún otro, no crean que es al único) suelo leerlo “casi” como una curiosidad.
    Y no crean por eso que no he intentado reflexionar sobre él, y menos aún que no haya leído “más de un comentario” al respecto.
    Pero como bien me lo señaló Xabier —lo reitero— no soy teólogo ni exegeta, y por ende no es algo que me “desvele”.
    Por otra parte les puedo asegurar, que muchos de los comentarios que he leído al respecto (incluso este de Xabier) si bien pueden ser “interesantes” —no lo niego— me parece que “no dan en la tecla”.

  • Comentario por Taiel 16.08.08 | 04:37

    Se que el tema de hoy es el Apocalipssis, pero a mi ese libro me sobrepasa, por supuesto que admite todas las interpretaciones que querais...

    Hablando del dogma de María asunta al cielo en cuerpo y alma, ¿Es posible hoy en día creer este dogma así formulado? Todo cuerpo ocupa un espacio físico, ¿donde podemos encontrar ese cuerpo de María? ¿en qué parte de cielo está...?

    Los que creen ¿nos lo podrían explicar?


  • Comentario por Cristiana 16.08.08 | 03:08

    Los católicos son MARIANOS no cristianos, para ser verdaderos cristianos, deberían conocer los evangelios y toda la biblia y por supuesto poner en practica todas las enseñanzas de Jesús, obedecerle y seguirle.
    Los católicos siguiendo los dogmas dados por la institución llamada iglesia católica, practican la idolatría a María y a los santos, y la idolatría está totalmente condenada por Dios.
    "Bienaventurados los que lavan sus ropas, para tener derecho al árbol de la vida,y para entrar por las puertas en la ciudad.
    Mas los perros estarán fuera, y los hechiceros, los fornicarios, los homicidas, LOS IDÓLATRAS, y todo aquel que ama y hace mentira."
    APOCALIPSIS 22:14-15

  • Comentario por Tovical 16.08.08 | 02:03

    Comentario por Nidia 15.08.08 @ 22:43
    -Puestos a leer y contemplar lo que en los Evangelios se nos dice, no podemos pasar por alto aquello del de Lucas, I,41-43 : "-¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quien soy yo -Isabel una creyente israelita- para que me visite LA MADRE DE MI SEÑOR?" - Porque tenemos que aclararnos los creyentes sobre a QUIEN corresponde ese concepto y nombre de "MI SEÑOR".

  • Comentario por Tovical 16.08.08 | 01:40

    Yo creía que la lectura básica es el Evangelio de Lucas y el cántico atribuido a María en casa de Isabel, en el que asume el proyecto y compromiso de la Nueva Alianza en la Encarnación. ¿No es lo que allí expresa la joven Madre lo que más nos puede interesar dado como tenemos por aquí abajo la Humanidad? Pero referirse "al dragón" siempre es más fantástico que cosas tan concretas como tronos, hambrientos, ricos, parcialidad del Dios Jesús para la Justicia del Reino.¿Tendrán que repetir los ángeles aquello de: "- Qué hacéis mirando al Cielo?; La tarea aún la tenéis en la Tierra

  • Comentario por Mario Enrique Bruzzone 16.08.08 | 00:13


    Obviamente, como ya lo he manifestado, no soy ni teólogo ni exegeta.
    Y por eso diré, que al texto del Apocalipsis (y a algún otro, no crean que es al único) suelo leerlo “casi” como una curiosidad.
    Y no crean por eso que no he intentado reflexionar sobre él, y menos aún que no haya leído “más de un comentario” al respecto.
    Pero como bien me lo señaló Xabier —lo reitero— no soy teólogo ni exegeta, y por ende no es algo que me “desvele”.
    Por otra parte les puedo asegurar, que muchos de los comentarios que he leído al respecto (incluso este de Xabier) si bien pueden ser “interesantes” —no lo niego— me parece que “no dan en la tecla”.

  • Comentario por Roser Puig F 15.08.08 | 23:48

    Felicidades Asuncion, pero les vuelvo a recordar que el tea de hoy es el Apoclipsos

  • Comentario por Roser Puig F 15.08.08 | 23:43

    Juan Pablo II pidió perdon (en el año 2000, con motivo del jubileo) "por los errores pasados de la Iglesia" ¿que quiere eso decir, que los errores no fueron tales (guerras santas, inquisición, etc) o que los papas no son tan infalibles como dicen?

  • Comentario por Asunción 15.08.08 | 23:24

    Epíscopo,
    Eso no cambiaría las cosas. Lo mismo me da que me da lo mismo.
    Te dirán que cuando lo atan o desatan es porque saben que está atado o desatado en el cielo.
    Y asunto arreglado.

  • Comentario por Asunción 15.08.08 | 23:21

    Jesús: Ahí tienes a tu Madre.
    María: Haced lo que Él os diga.

    Y la Asunción es una muestra del sentido de la fe de los fieles.
    Así que bienvenido como dogma.

  • Comentario por Epíscopo 15.08.08 | 23:19


    Para mi buen Hermes:

    La traducción exacta del pasaje que en griego dice "lo que atáreis en la tierra será atado en el cielo" no está expresada correctamente. En el griego original la idea es la siguiente: "Lo que atáreis en la tierra es lo que ya habrá sido atado en el cielo". No es el cielo el que depende de la decisión que se tome en la tierra, sino al contrario. La explicación técnica de todo esto es bastante larga y presupone tener conocimientos de griego antiguo avanzados. Me cabe tal privilegio, pues soy traductor de griego y hebreo. Un saludo.

  • Comentario por Asunción 15.08.08 | 23:18

    Los católicos no adoramos ni idolatramos a María. Sólo adoramos a Dios. A María la veneramos de acuerdo con las citas de las Escrituras:

    "Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre. ¿Y cómo es que la madre de mi Señor viene a mí?...Dichosa tú que has creído que se cumplirán las cosas que te ha dicho el Señor"
    "María dijo:
    Mi alma glorifica al Señor
    y mi espíritu se alegra en Dios
    mi salvador,
    porque ha mirado la humilde
    condición de su esclava.
    Desde ahora me llamarán dichosa
    todas las generaciones,
    porque el Todopoderoso
    ha hecho conmigo cosas grandes
    su nombre es santo;
    su misericordia
    de generación en generación
    para todos sus fieles...."
    Y el resto del magnificat.
    Así que como Gabriel primero e Isabel después, la llamamos dichosa: Dios te salve María, llena eres de gracia....
    ¿OK?

    Y el resto...
    Jesús: "Ahí tienes a tu Madre"

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