Mario Bruzzone, colaborador habitual de este blog, me envía desde el invierno afectivo un texto sobre el sentido de las vacaciones, en línea cristiana y humana. A su juicio, el tipo de vacaciones “modernas” nacen de un error. Si los hombres y mujeres viviéramos de un modo distinto (en la línea de aquello que quiere el Dios bíblico) no necesitaríamos este tipo de vacaciones , pues en el fondo podríamos vivir siempre de vacaciones. Sigue el texto de Marío, a quien los de este otro lado del mar, en el hemisferio norte, saludamos con el calor de agosto.
Introducción
Como la mayoría de quienes suelen participar en este blog se encuentran gozando de unas “merecidas vacaciones estivales”, y como a mí ya se me terminó el breve lapso de las invernales que existe aquí (en la docencia y los Tribunales) merced a la generosidad de Xabier voy a exponerles algo que publiqué hace un tiempo sobre ese aspecto que no consta en la Biblia.
Si analizamos la realidad de nuestra vida, creo que posiblemente coincidirán conmigo en afirmar, que el período de las vacaciones ocupa para muchísimos seres humanos un lugar bastante destacado. Casi me animaría a decir “preponderante”.
Los que vivimos en zonas que presentan bellezas en el paisaje, al igual que quienes lo hacen en las costas marítimas, posiblemente hemos podido advertir, que muchos de los que concurren a pasar sus vacaciones en estos lugares suelen hablar con envidia de nuestra situación, alegando que podemos "disfrutar" todos los días de estos lugares "privilegiados" por la naturaleza.
De más está decirles que en realidad eso es sólo parcialmente cierto, dado que quienes estamos constantemente aquí también debemos trabajar —y a veces muy duramente por cierto— para poder hacerlo. Es decir que no nos limitarnos a descansar como hacen los turistas que vienen sólo durante un corto período.
No obstante, y aún admitiendo la existencia de ese “error de concepto”, tan común en la opinión del turista, sus manifestaciones igualmente resultan valederas para la idea que intento exponer, y que se relaciona con el título del presente artículo.
En efecto; esa "envidia" surge de interpretar, que en los lugares aptos para pasar las vacaciones se vive mejor.
Recargar las pilas
Y por eso me parece útil reflexionar un poco sobre el sentido de las vacaciones, y tratar de relacionarlo con los textos bíblicos (es decir, con la “Palabra de Dios”).
Resulta obvio que hoy en día casi nadie pone en tela de juicio la "necesidad" que tiene el ser humano de “recargar sus pilas”.
Es decir, de contar con un lapso que le permita desconectarse de la rutina diaria, de los problemas cotidianos, y simplemente dormir, divertirse, practicar algún deporte o caminar, no tener que preocuparse tanto en que las cosas estén más o menos arregladas, etc.
En definitiva descansar (o, ¿no creen que sería mejor decir, sencillamente “vivir”?).
Y me animaría a decir que en la actualidad ese tipo de situación (el hecho de “vacacionar”) bien puede ser planteado como una "necesidad sanitaria", o como si la salud del individuo requiriese imprescindiblemente del período vacacional.
Es más; en las revistas especializadas existen muchos artículos que hacen referencia a ese tipo de situación, tomándolo desde el punto de vista médico, y afirmándolo como algo “científicamente” inobjetable.
Descanso semanal y vacaciones
Pues bien; si es así, si por una parte admitimos o consideramos que eso es correcto, y si por la otra analizamos los textos bíblicos, encontraremos allí un aparente “error de Dios”, ya que si bien menciona la obligación del descanso semanal, no dice absolutamente nada con respecto a un período anual de similares características.
Por otra parte no cabe duda alguna, que si recurrimos a una lectura atenta de los Evangelios, podremos advertir en ellos, que uno de los aspectos sobre los cuales Jesús mantuvo mayores conflictos con la dirigencia hebrea de su época fue, precisamente, lo relacionado con el famoso tema del "descanso" semanal.
En efecto; para el pueblo hebreo, la obligación de respetar la inactividad de una jornada semanal era completa y absoluta, a punto tal de haberse llegado al extremo de determinar la cantidad de pasos que era lícito dar ese día fuera de la casa en que se habitaba.
Y no piensen que era sólo una cuestión de otras épocas, ya que incluso en la actualidad hay muchos que continúan pensando y actuando de esa forma.
Jesús y el Sábado
Pues bien; es bien sabido que Jesús no tuvo en cuenta tal rigurosidad, sino que actuó también en sábados (curó enfermos, permitió que sus discípulos arrancasen espigas de trigo para comer, etc.) actitud que —lo reitero— le ocasionó algunos de los enfrentamientos de mayor significación con los grupos de dirigentes más importantes que existían en aquella época en Israel (escribas, fariseos y saduceos).
Esa forma de actuar, esa “libertad” en su accionar fue defendida celosamente por el Cristo, no sólo por el hecho de sentirse (o considerarse) “Señor del Sábado”, sino trasladándolo también para todo ser humano, ya que afirmó expresamente que «el sábado ha sido instituido para el hombre y no el hombre para el sábado» (Mc.2,27) palabras con las cuales mostraba a las claras, que el sentido del descanso semanal es el de favorecer al ser humano, y no el de perjudicarlo.
Es decir, que la exigencia de no trabajar el séptimo día de la semana implantada en el Decálogo, está dada en un doble aspecto.
Por una parte para permitir un lapso de descanso durante el cual el hombre deje de lado sus actividades cotidianas, mecanismo con el cual se evita que su salud se resienta.
Y por la otra, porque tal segmento con inactividad laboral facilita que se enfoque mejor la mente en la realidad integral de la vida.
Es decir, que se lo haga tanto con aquello que corresponde a lo espiritual como a lo terrenal, “a lo divino y a lo humano", procurando entonces que en dicho lapso se tenga la posibilidad de dimensionar con mejor exactitud la totalidad de sus necesidades.
O sea que ambas cuestiones hacen a un correcto enfoque del "ser humano" en su plenitud, en todos sus aspectos, en lo físico, lo intelectual y también en lo espiritual.
Evitar exceso de tareas
Pues bien; siendo esto así, resultando entonces evidente que la preocupación del Creador al establecer la inactividad semanal, fue el evitar que un exceso de tareas causase un daño en sus creaturas, cabe hacernos la pregunta: ¿cómo es que no tuvo una precaución similar con respecto a un período anual de licencia o vacaciones?, consulta que entiendo es legítimo hacérnosla ya que —insisto en esto— hoy en día resulta casi imposible encontrar una sola persona, que niegue la relación entre las vacaciones y la salud física y mental del ser humano.
Y al llegar a este punto de la reflexión, es necesario hacer una aclaración histórica y bíblica.
No piensen que el hecho de vacacionar es algo exclusivo de nuestra época, dado que existen muchas evidencias arqueológicas que prueban lo contrario.
Tampoco piensen que no existe ninguna referencia a ese hecho en los textos de la “Palabra de Dios”, sino que “algo” podemos encontrar allí.
En efecto, si leemos al profeta Amós veremos que dice: «sacudiré la casa de invierno con la casa de verano, se acabarán las casas de marfil, y muchas casas desaparecerán, oráculo de Yahveh» (Am.3,15).
Es decir que “gente rica” que podía darse el lujo de tener casas de invierno y de verano, y edificadas con marfil, TAMBIÉN existieron en aquellas épocas. Mejor dicho, yo diría que existieron siempre, situación que nos permite asegurar que esa realidad no pudo “escapársele” al Buen Dios, sino que era una actividad o fenómeno perfectamente conocido.
Sin embargo, al no mencionarlo como una “exigencia” para sus creaturas (cosa que hizo con el descanso semanal) es evidente que NO LO CONSIDERÓ imprescindible, y por ende que no es un hecho que podamos interpretar verdaderamente relacionado con su “salud” (en ese sentido integral del que les he hablado antes).
El invento moderno de las vacaciones
Pues bien; teniendo en cuenta que el "fenómeno de las vacaciones" de una forma generalizada —tal cual como lo conocemos nosotros ahora— es algo sumamente moderno (obviamente hablando en términos históricos, ya que tiene menos de 100 años) posiblemente la respuesta no sea tan complicada.
En efecto; creo que ella reside en advertir que el esquema de vida que nosotros llevamos y que consideramos correcto (producto de nuestra "adelantada" civilización) en realidad no lo es tanto, ya que genera un sinnúmero de problemas (estrés, agotamiento, ansiedad, depresión, etc.) que ANTES NO EXISTÍAN, por lo cual no era necesario ese "recargar pilas" que hoy surge como inevitable.
Y eso aún cuando, en rigor de verdad, podríamos decir que antaño se trabajaban más días que los que se hace actualmente.
Por consiguiente, si realmente creemos que Dios no puede equivocarse, y dado que Él no estableció un período de vacaciones, creo que la pregunta que debemos hacernos casi podríamos decir que constituye una verdad de Perogrullo.
Vacaciones y vida en comunidad
¿No será que un sistema de vida REALMENTE HUMANO, debería estar “ordenado” de manera diferente, generando cuestiones mucho más simples y naturales que las que hoy consideramos válidas y necesarias para nuestra subsistencia?
Creo que vale la pena detenerse a pensar sobre eso, ya que me parece evidente que en la actualidad, prácticamente se "sobrevive" todo el año, para poder "vivir" durante las vacaciones.
E insistiendo una vez más en mi postura (vivir en comunidad, compartiendo vivencias y bienes) ya que este análisis que he efectuado es sólo “uno más”, de los muchos que hice y me llevaron a considerar a ese esquema de vida como la ESENCIA DEL EVANGELIO, casi está de más decirles que viviendo de esa forma esa situación desaparecería, ya que allí todos contaríamos con la tranquilidad de estar apoyados por ese grupo, y, por consiguiente, esas complicaciones que he mencionado, y que hoy afectan nuestra salud se esfumarían , ya que las necesidades básicas para la subsistencia las tendríamos aseguradas, sin tener que afrontar tantas complicaciones e inseguridades como debemos hacer ahora.
Y no crean que por vivir de esa forma no podríamos viajar cada tanto hacia otros lugares más bellos o tórridos. Nada de eso, ya que si se establecieran comunidades en distintos sitios, pero todas “girando” con el mismo espíritu de un verdadero compartir, sin duda que cualquiera podría ir a vivir a ellas durante algunos días. Y podría hacerlo sin tener que pagar absolutamente nada para disfrutar de esos otros sitios, aunque si debería efectuar algunos trabajos que ayuden al otro grupo o comunidad a la que se trasladase.
En forma similar a como se lo hace en los kibbutzin (y fundamentalmente como se lo hacía en los orígenes del Estado de Israel) donde miles de jóvenes de distintos lugares del mundo pasan (y pasaban) sus vacaciones allí, pero colaborando en las tareas de cosechas y en otros menesteres similares.
Insisto. Creo que vale la pena que nos detengamos a pensar un poco en eso.
Vivir en constantes vacaciones
Y creo que conviene hacerlo, no sólo por todo eso que les he mencionado, sino además por otros dos motivos a los que, por llamarlos de algún modo, denominaría “accesorios”.
En primer lugar porqué no hay duda alguna que las actuales vacaciones generan un relajamiento en la moralidad de los seres humanos, situación que evidentemente no puede ser del agrado del Bueno Dios (muchas veces se dice que las vacaciones son para “tirar la chancleta”).
Y en segundo término por cuanto, conforme las consultas que he realizado a personas acostumbradas a efectuar tareas de granja, quinta, etc. (y que cualquiera de ustedes también puede hacer, para corroborar este dato) surge que con menos de 5 horas diarias de labor alcanzaría y sobraría para que, en una comunidad como las que yo propongo formar, quienes vivan en ellas puedan proveerse de los alimentos y bienes necesarios para VIVIR adecuadamente.
Por ende les diría que, si resolviésemos vivir de esa forma, casi podríamos asegurar que lo haríamos en constantes “vacaciones”.
Cordiales saludos
MARANA-THA
Comentario entero de César a Mario
César, de Perú, incluyó ayer un comentario largo a un blog anterior de Mario... y como era largo no entró todo. Éste es su texto:
Comentario:
Hola Mario, con todo cariño te escribo desde el Perú. Tu comentario salió publicado en www.paxtv.org toques No 37 y lo he meditado mucho, está mañana estuve ante el Santísimo con una copia impresa, e inclusive, maña pienso tocar el tema en una humilde página www.soloparapecadores.com que es más que nada testimonial.
Una vez leí como es que lo del mar rojo no era un milagro por que tenía una explicación científica. Resulta que cada no se cuantos miles de años, se dan unos vientos contrarios que hacen que las aguas se retiren lo que permite que afloren las montañas que se encontraban en el fondo del mar. Ello permitió que el pueblo de Dios pudiera atravesar el mar.
Si así fuera, QUE MARAVILLOSO MILAGRO ES EL QUE HAYAN ESTADO JUSTO EN EL MOMENTO EN QUE LAS AGUAS SE RETIRABAN Y QUE ESTAS HAYAN VUELTO CUANDO EL ULTIMO DE LOS RESCATADOS LLEGO A LA OTRA ORILLAS.
En una oportunidad, mientras me encontraba en misa en mi comunidad, el sacerdote le dijo a un pequeño grupo de servicio si podrían preparar algo para bendecir las luces que habían donado para el estudio dos (tenemos una señal de Tv muy humilde, lo puedes ver en la web donde leí tu artículo). El padre dijo que serían solo unos 30 chicos. El grupo de servicio que no era de casa y que traían las cosas preparadas de sus casas, aceptó.
Al terminar la misa el padre invitó a todos los asistentes a subir al estudio; éramos unos 300. Cuando las personas del servicio vieron entrar a toda ese gentío, solo atinaron a poner lo que había en una mesa para que cada uno se sirviera.
Te lo digo en la presencia del mismísimo Señor. Nunca vi a tantas personas hartarse de comer y al final (LITERALMENTE) a un grupo de personas, nos dieron unas bandejas llenas de kekes y sanguches que sobraron.
Sucedió hace unos 12 años y lo recuerdo com o si hubiera sido ayer. FUI TESTIGO DE UNA REAL MULTIPLICACION DE LOS PANES. Nadie se puso a preparar nada a último momento por que no había donde, ni tampooco había donde comprar por que nuestras misas terminan cuando normalmente las panaderías ya están cerradas.
la razón jamás entenderá los caminos del Señor. En el Exodo no había forma que nadie cargara con alimentos y agua. Dios los empujó al desierto para que comprueben que ahí, donde no hay puntos de referencia y donde el dinero que pudieran tener no les sirve para nada, para que puedan CONOCER SU PROVIDENCIA.
Un gran abrazo
Cesar Jesús
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Tienes razón: las madres son también transmisoras de cultura machista. En muchísimos detalles. Además de ser unas pésimas con sus nueras la mitad de las veces. No aprendemos. :)
Queridas hermanas Sofía y Roser Puig
Disculpen la demora en responder.
Y les diré que es muy cierto lo que dice Roser Puig, con respecto a la “responsabilidad” de las propias mujeres en muchas actitudes machistas.
Y para que me entiendan mejor, y que vean que no es algo que digo ahora para quedar bien, les transcribo un párrafo del primer libro que escribí, refiriéndome a la “típica” actitud del joven que quiere acostarse con cuanta chica ve.
«Y en este sentido vemos que el contrasentido que se da, es incluso aún mayor, ya que tales actitudes de “cazadores”, o “rompe-corazones”, muchas veces les son inculcadas a los varones desde chicos por sus propias madres, quienes no obstante su condición de mujer, suelen sentirse orgullosas de que “su nene” tenga muchas novias, ya que eso resulta un clara “prueba” de lo machito que es.»
Cordiales saludos
MARANA-THA
Bruzzone,
Tienes razón en lo de que mucha gente malvive, sobrevive durante el año para vivir en las vacaciones. Es verdad que con menos horas de trabajo y menos stress a lo largo del año estaríamos mejor aunque no hubiera vacaciones. Pero si además las hay, mejor que mejor.
Me han encantado tus comentarios "feministas" en respuesta a Roser.
No había pensado en lo que dice Roser en su primer comentario pero es muy cierto.
Y sí eres santo de nuestras devociones, así en general, aunque no sepa si tus ideas son tan eficaces como originales. Al menos parte de ellas es realizable y parece sensato.
La filosofía de fondo es correcta, los detalles ya los podemos poner cada uno a nuestra manera.
Y la idea de Roser sobre las vacaciones de Jesús en el desierto está muy bien. Más cortitas y en la playa, mejor.
Buenas noches.
¿dónde estará arcoiris?
Sigue Roser)Las personas que,omo tu, leemos de otra manera el Evangelio de Jesus, clamamos por una reforma A FONDO de la institución eclesiástica. Un simple maquillaje no basta para devolver a la Iglesia su fidelidad al Evangelio. En ella no puede haber dominadores ni dominados por razón raza, clase, sexo, nacionalidad, cultura erc. y culaquier diferencia "debe ser elinidada por ser contraria al pla de Dios"(G.S del Vaticano II, 29)
En cuanto a si consta en la Biblia que Jesus hiciera vacaciones, yo las interpreto como un paréntesis en la vida corriente de cada cual. El hizo ese paréntesis en el desierto, durante "40" dias. También se habla de su íntima amistad con Lázaro y sus hermanas Marta y María, la cual no hubiera sido posible solo con esporádicas visitas a Betania, sino con largas estancias allí- Animo y no aflojes en tu ilusión, a causa de mis "peros" o los de otros.
Amigo Mario, te felicito por tu talante igualitario y por esforzaete en transmitirlo a tus alumnos. Si la mujer ha accedido al mundo del trabajo en (supuesta) igualdad de condiciones ¿porqué el hombre (incluso los jóvenes)se sigue resistiendo a acceder a las tareas domesticas, indispensables para una vida digna?. En eso tenemos gran parte de la culpa las propias mujeres. En todas las culturas, y a través de la historia, la mujer ha sido la encargada de transmitir la tradición de su pais. Ahora bien, en la cultura cristiana la responsabilidad de que las mujeres hayamos transmitido de madres a hijas supeditacion y dependencia al marido, la ha tenido la Religión. Una fe en Jesus que denía ser liberadora de TODOS los seres humanos, ha sido interpretada por los dirigentes religiosos como únicamente liberadora del varón. A las mujeres, según la Tradición eclesiástica, se nos permite SALVARNOS a fuerza de penitencias y de tener hijos. (sigue)
Gracias, Marío, por tu aportación, por tu radicalidad, por tu experiencia y esperanza de evangelio. Tu semilla nos hace pensar y nos ayuda a comprometernos, aunque no demos quizá el paso fuerte que nos pides. Noa ayudas a entender a Jesús, el mensaje de la Biblia. Xabier
Estimado hermano Alfonso
Lamento no ser un «santo de tu devoción».
En rigor de verdad, te puedo asegurar que no soy santo de nada.
Y te aclaro que mi idea referida a que la Iglesia no debe ser un Estado, surge de las palabras de Jesús, cuando expresamente mencionó que su reino no era de este mundo, y que por eso titulé a uno de mis libros como «Iglesia sin Estado Vaticano – cristianismo humilde», aunque allí trato también muchos otros temas que, casi te diría, podrían ser incluso más importantes e interesantes que ese.
Cordiales saludos
MARANA-THA
Hermano “la palabra”
Sin duda alguna Jesús se retiraba a descansar.
Sabemos que dormía y comía, es decir que sin duda alguna vivía como cualquier otro ser humano común y corriente.
Incluso, y no tengas dudas al respecto, también iba al baño como todo el mundo.
Ahora bien, que se “fuese de vacaciones”, al menos hasta donde yo sé, y recuerde, eso NO FIGURA EN NINGÚN PASAJE DE LOS EVANGELIOS.
Si encuentras algo al respecto te agradecería que lo señalaras con claridad.
Cordiales saludos
MARANA-THA
Y puedo poner ese orden ya que yo, invariablemente les respondo a los muchachos que hacen esos comentarios, invitándolos a que realicen esas tareas “menores” durante 15 días, y que después volvamos a hablar del asunto.
Y sobre el otro comentario que efectuaste, referido a que no te parece posible vivir en forma comunitaria sin un totalitarismo (o autoritarismo) te diré que yo soy un enamorado de la libertad (creo que es en eso en lo que somos “imagen y semejanza de Dios”) y por ende del diálogo y la tolerancia por lo cual jamás viviría de esa forma.
No temas mujer. Si se formaran esas comunidades y en forma semanal se compartiese entre TODOS (las mujeres también podrían “meter la cuchara”) la búsqueda de la mejor forma de resolver los problemas comunitarios que se fuesen produciendo, creo que no habría problema alguno.
Cordiales saludos
MARANA-THA
Mi buena hermana Roser Puig
Sobre tu primer comentario te diré que conozco perfectamente lo que es el trabajo de la casa.
Hace muchos años que vivo sólo, y por ende que, salvo bordar y tejer (cosas que nunca aprendí a hacer) del resto tengo “amplia” experiencia.
Incluso con el hilo y la aguja (tampoco domino la máquina de coser, y por ende, cuando el problema es grave, es decir, que necesita soluciones de es tipo, debo recurrir a una de mis hijas que me auxilia en esos menesteres).
Y también de preparar biberones, cambiar pañales y muchas otras cosas por el estilo podría tranquilamente “dictar cátedra”, ya que también lo hice infinidad de veces.
Y te diré que esa situación me permite muchas veces “poner” (conste que no digo IMPONER) cierto orden en mis clases, cuando se generan los consabidos comentarios “machistas” con respecto a que las mujeres sólo sirven para lavar la ropa, limpiar y otras cosas por el estilo.
Pues yo no tengo ninguna objeción moral que oponer al sueño de Mario sobre la posibilidad de crear comunidades de familias, siempre y cuando el régimen familiar sea igualitario. Es decir, que la familia no sea del modelo llamado •cristiano”, en donde el marido es “cabeza “ de la mujer y ésta le debe “sumisión. Lo que veo son muchos problemas prácticos. Por ejemplo: los padres tenemos la tendencia a creer que “los niños maleducados son siempre los de los demás”.Y un largo etc. de problemas. La única manera de que funcione una comunidad así es la implantación de un régimen comunitario totalitario. Es decir, que un “patriarca” asuma toda la autoridad y “para ese viaje, no se necesitan alforjas”, como dice un refrán antiguo. Para eso ya tenemos a la Iglesia Católica y su estructura. Y desde luego, las innumerables sectas que tan dañinas han demostrado ser para la personalidad de los individuos.
¿Jesús, no fue de vacaciones?
¿Jesús, no se retiró a descansar?
Interesante articulo.Pero no comparto lo de vivir "en comunidad" planteado ademas como un "criptocomunismo".Inaceptable,porque HOY NADIE VIVE EN COMUNIDAD...¡¡¡EL HOMBRE SE HA EMANCIPADO!!! y gracias a Dios.Es cierto que las vacaciones es un invento reciente de los ultimos cien años.Pero es un BUEN INVENTO para la salud fisica y mental.El ocio organizado es una conquista del humanismo secular.Despues del concilio ya esta ampliamente reconocido que el espiritu santo puede actuar sobre el humanismo secular.BRUZZONE no es Santo de mi devocion,sin embargo,si me parece refrescante para meditar este verano una cosa que dijo el otro dia:IGLESIA SIN ESTADO VATICANO.
Mario, muy interesante tu comentario. Pemíteme que lo aproveche para reivindicar lo mío. Ya sabes "cada loco con su tema". No es ningún secreto que ls Biblia es androcéntrica.Tu referencia a que las normas judías para el sábado tenían incluso contados los pasos que podán darse "fuera de casa", es una evidencia de ello. Todo el mundo sabe que las mujeres, dentro de casa, damos vueltas y revueltas para tener la casa arreglada, la comida preparada, la ropa limpia, etc. En aquel tiempo,ellas no tenian "obligación" de asistir a la singoga para oir la palabra de Dios. Pero¡ay de ellas si cuando el señor de la casa regresaba de orar a Dios la comida no estaba en su punto¡ Para ellas no había límite de pasos. Si lo trasladamos al día de hoy,a nuestas cristianizadas sociedaes, la cosa no ha variado demasiado para las mujeres de clase baja. Solo que el "amo" suele regresar del bar y que,si ellas no van a misa, cometen (?) pecado mortal.
Domingo, 3 de junio
Jesús Rojano
Josep Maria Tarragona
Juan Fernandez Krohn
Asoc. Humanismo sin Credos
Pedro Tarquis
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
JC Rodríguez, A Eisman