El blog de X. Pikaza

Domingo 10 8 08. Jesús del madero, Jesús del mar.

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19º domingo de tiempo ordinario. Ciclo A. Mt 14, 22-23. Cada vez que paso junto al Cabo entre Bermeo y Bakio, me paro un momento y contemplo el mar bravío, para leer después los números y nombres de aquellos que murieron en las duras galernas de Cantábrico. Con mi mente en aquel cabo batido por las olas recordar una vez más este evangelio, que interpreta la vida de los hombres (y en especial de los cristianos) como dura tormenta. Parece que las aguas de la muerte van a derrotarnos para siempre. Pero el Jesús del Madero/Cruz que ha vencido a la muerte vence a la tormenta. Tenemos un gran miedo Pero aquí está Jesús. Quien sepa llegar hasta el final del evangelio sabrá que puede vencer todas las tormentas, con el mismo Pedro vacilante y miedo, mi Pero, porque hay Dios. Buen domingo.

Texto. Mateo 14,22-33

Después que la gente se hubo saciado, Jesús apremió a sus discípulos a que subieran a la barca y se le adelantaran a la otra orilla, mientras él despedía a la gente. Y, después de despedir a la gente, subió al monte a solas para orar. Llegada la noche, estaba allí solo. Mientras tanto, la barca iba ya muy lejos de tierra, sacudida por las olas, porque el viento era contrario.
De madrugada se les acercó Jesús, andando sobre el agua. Los discípulos, viéndole andar sobre el agua, se asustaron y gritaron de miedo, pensando que era un fantasma. Jesús les dijo en seguida: "¡Ánimo, soy yo, no tengáis miedo!" Pedro le contestó: "Señor, si eres tú, mándame ir hacia ti andando sobre el agua." Él le dijo: "Ven." Pedro bajó de la barca y echó a andar sobre el agua, acercándose a Jesús; pero, al sentir la fuerza del viento, le entró miedo, empezó a hundirse y gritó: "Señor, sálvame." En seguida Jesús extendió la mano, lo agarró y le dijo: "¡Qué poca fe! ¿Por qué has dudado?" En cuanto subieron a la barca, amainó el viento. Los de la barca se postraron ante él, diciendo: "Realmente eres Hijo de Dios."
Trasfondo. El tema de Jesús y el mar.

Este evangelio recoge casi todos los aspectos de la vida. Éstos son los recuerdos básicos que puede evocar para un cristiano:

1. Está en el fondo el relato de la creación (Gen 1), retomado por muchos salmos y relatos de la historia de Israel: Dios ha vencido y sigue venciendo a la tormenta, al mar del caos, para hacer que este mundo sea un lugar habitable.

2. Sigue estando al fondo el recuerdo de los hebreos liberados (Ex 15), que pasaron por el duro Mar Rojo, salvados por Dios, mientras otros muchos (Egipcios) se ahogaban entre las olas inmensas. Somos herederos de un naufragio. Dios ha querido que vivamos para algo.

3. Jesús fue hombre de mar. Los evangelios le presentan como carpintero/obrero de la construcción. Pero tenía amigos pescadores y con ellos aparece en los evangelios pasando una vez y otra, de un lado al otro, por el mar de Galilea. Alguien ha dicho que el centro de los evangelios de Marcos y Mateo es una especie de relato de navegaciones y tormentas. Ese recuerdo de Jesús que acompaña en el barco a sus amigos y que “calma” su vida tormentosa (¿tormenta de dentro o de fuera?) está en el fondo de la tradición cristiana.

4. La pascua cristiana está vinculada al mar. De formas diversas han “visto” los cristianos a Jesús, le han “visto” y le han sentido vivo tras la muerte. Pues bien, de un modo especial le hen hecho allá en el mar de sus tormentas, pasando de un lado al otro. Él estaba allí diciendo: ¡No temáis, sigue la pesca, sigue la gran navegación!

5. Los cuatro evangelios han recogido ese tema (Jesús navega con los suyos, Jesús vence la tormenta) y lo han desarrollado de diversas formas, elaborando así algunas de las páginas más hermosas de la tradición cristiana.

Jesús en la galerna, una lectura personal y eclesial.

Recoge unas de las versionas más hermosas de este tema (Jesús y el mar) desde la perspectiva de Mateo, que recoge y reelabora el texto base de Mc 6, 45-52 (que tiene unos matices distintos, igualmente geniales). Estos son algunos de los rasgos básicos de nuestro relato.

1. Tras la multiplicación. Comer es necesario y así lo hemos visto a lo largo de toda la semana anterior (con el tema de la multiplicación de los panes y los peces). Pero después de comer hay que seguir navegando. El mismo Jesús «mete a sus amigos en los barcos… y les lleva a la tormenta».

2. Jesús arriba, ellos en el mar… Sí, Jesús orando en el monte de la Pascua, ante el Dios del misterio profundo. Mientras tanto, nosotros, los amigos de Jesús, bregamos en la noche oscura, con el mar contrario, entre las olas…¿Por qué nos ha dejado? ¿Por qué se ha empeñado en hacer que crucemos el mar a oscuras, entre grandes olas? Además, muchos de nosotros somos de mar adentro…

3. De madrugada se les acercó Jesús, andando sobre el agua. La madrugada, cuando apunta en oriente la luz, es la hora de las revelaciones: hora de creación, hora de la pascua del Señor… hora de los monjes que alaban a su creador. Tras la dura noche, en la madrugada, una luz… ¿qué será?

4. Los discípulos, viéndole andar sobre el agua, se asustaron y gritaron de miedo, pensando que era un fantasma. Todos lo hemos pensado. ¿No será mejor morir del todo, hundirnos en la noche de las olas sin fondo? ¿Por qué comenzar de nuevo la navegación, hacia la luz del día?

5. Jesús les dijo en seguida: "¡Ánimo, soy yo, no tengáis miedo!" Éste SOY YO es la palabra de Dios que dice: soy Yahvé, soy el que soy… Es la palabra de Jesús, que dice «Aquí Estoy». Es el Señor resucitado que vive en los que sufren y navegan en la oscuridad, que vive en los que mueren… Éste ¡Yo soy! (que significa ¡Estoy contigo, estoy con vosotros!) es el centro de toda la vida cristiana.

6. Pedro le contestó: "Señor, si eres tú, mándame ir hacia ti andando sobre el agua." Él le dijo: "Ven." Pedro es en el evangelio de Mateo el signo de aquel que abre un camino…el signo de todos los creyentes. Quiere una prueba: ¡Andar sobre el mar! Quiere una prueba: ¡Caminar con Jesús sobre las olas, arriesgarse, en nombre de todos, por todos!. No es el Pedro que queda en el castillo o en la catedral, vestido de sagrado… sino el que tira la túnica y el mando y en ropa interior de trabajo camina sobre el agua, para experimentar el camino de Jesús.

7. Pedro bajó de la barca y echó a andar sobre el agua, acercándose a Jesús; pero, al sentir la fuerza del viento, le entró miedo, empezó a hundirse y gritó: "Señor, sálvame." Tiene valor este Pedro, empieza bien, es capaz de arriesgarse… Pero, lógicamente, tiene miedo. La travesía de la vida es dura, fuerte es la travesía que Jesús le pide y que nos pide a todos, al amanecer, con las luces inciertas y las olas inmensas.

8. En seguida Jesús extendió la mano, lo agarró y le dijo: "¡Qué poca fe! ¿Por qué has dudado?" Pedro ha dudado de Jesús, ha dudado de sí mismo… Este Pedro que duda y que grita es el signo de la Iglesia entera. Prefiero a este Pedro que duda y grita, llamando a Jesus, llamando a sus hermanos… No quiero a un Pedro que se sienta seguro (un Pedro roqueño, rocoso…). Este Pedro del agua vacilante es el mío. «Sobre esta Piedra…, sobre este miedo y sobre este grito edificaré mi Iglesia». Todos somos Pedro, caminando con él sobre el agua, con miedo de hundirnos.

9. En cuanto subieron a la barca, amainó el viento. No siempre estamos sobre el agua, batidos por el viento… Jesús nos toma de la mano y nos sube a su barca (nuestra barca), en la madrugada, con todo un día por delante… Tenemos que tensar vela, otear el horizonte, encauzar la ruta… Queda un largo día, el día de Jesús, la vida entera, con el Señor resucitado en la barca.

10. Los de la barca se postraron ante él, diciendo: "Realmente eres Hijo de Dios." Ésta es la confesión cristiana. El texto de Mateo no lo dice, pero en muchas versiones del evangelio se añade que inmediatamente, dicho eso, miraron y vieron que Jesús no estaba. Había desaparecido. Ciertamente, dijeron: ¡Es el Hijo de Dios! Pero ya no le vieron. Y supieron que eran ellos, Pedro y todos, los hijos de Dios, con Jesús resucitado invisible en su barca, con una larga navegación. Buen día a todos... con Machado.

Un último poema: Jesús del Madero, Jesús del Mar.

(Retomar quizá el tema con un famoso canto de Antonio Machado, pero poniendo quizá de relieve –en contra del mismo Machado– que no se pueden separar el Jesús del Madero y el Jesús del Mar. Por haber andado así sobre el mar llevaron a Jesús al Madero… Desde el Madero pascual nos acompaña en el mar).

Dijo una voz popular:
¿Quién me presta una escalera
para subir al madero
para quitarle los clavos
a Jesús el Nazareno?

Oh, la saeta, el cantar
al Cristo de los gitanos
siempre con sangre en las manos,
siempre por desenclavar.

Cantar del pueblo andaluz
que todas las primaveras
anda pidiendo escaleras
para subir a la cruz.

Cantar de la tierra mía
que echa flores
al Jesús de la agonía
y es la fe de mis mayores.

¡Oh, no eres tú mi cantar
no puedo cantar, ni quiero
a este Jesús del madero
sino al que anduvo en la mar!

21 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por Rpser Puig F 09.08.08 | 17:14

    3-por eso acepto y creo firmemente que la Iglesia no tiene en modo alguno facultad de conferir la ordenación sacerdotal a las mujeres (cfr. Juan Pablo II Ordenatio Sacerdotales 4)
    Además me adhiero con religiosa sumisión de voluntad y entendimiento a las enseñanzas que tanto el romano Pontífice. Como el colegio de los obispos enuncian cuando ejercen el auténtico magisterio, incluso si no proclaman enseñanzas de modo definitivo”. Solo por haberse negado a firmar semejante cosa, me sentí profundamente agradecida y solidaria con él. (Creo que lo han rehabilitado ¿habrá prevalecido el terrorismo de Iglesia o la Sabiduría Divina?).
    Que hoy, en pleno siglo XXI, para ejercer el derecho de pensar se exija “religiosa sumisión de voluntas y entendimiento” a obispos capaces de escribir las cosas con las que nos obsequia nuestra Conferencia Episcopal Española, es el colmo ¡

  • Comentario por Roser Puig F 09.08.08 | 17:11

    2-Para conmemorar los 40 años del Concilio Vaticano II, la CCE publicó un documento:”Teología y secularización en España”. En él se recogen algunas de las “hazañas" de los celosos vigilantes de la pureza de la Doctrina de la Fe: Dupuis, R.Haight, A. De Mello, R. Messener, J.J. Tamayo, Tissa Balasuriya, L. Boff, Castillo, Estrada, M.Vidal etc.¿Tendremos que añadir a Pagola? No es de extrañar que la Iglesia, mantenida en perpetua infancia, tenga miedo.Recuerdo de una manera especial el caso de Tissa: había escrito un libro sobre María que no gustó a los ortodoxos. Se le exigió rectificación pero, sobre todo, la firma de una “profesión de fé” que incluía lo siguiente: “En particular reconozco que Cristo, llamando solo a hombres como a sus apóstoles, no estuvo guiado por motivos sociológicos l culturales de su tiempo, sino que obró de modo totalmente libre y soberano (cfr. Juan Pablo II Ordenatio Sacerdotales, 2 )(sigue)

  • Comentario por Roser Puig F 09.08.08 | 17:05

    1-Esta maña había mar de fondo. Aparentemente estaba en calma, pero era peligroso que los niños se alejaran. El comentario de Samaritano me ha recordado lo que había hoy en mi playa. Aparentemente hay calma en nuestra Iglesia, pero si algún “niño” se aleja demasiado, corre el peligro de que caiga sobre él la ola furiosa del Vaticano “No temáis! ¡Abrid, más bien dicho abrid de par en par las puertas a Cristo! Abrid a su potestad salvadora los confines de los Estados, los sistemas económicos y políticos, lo amplios campos de la cultura, la civilización y el desarrollo. ¡No temáis! Cristo sabe qué hay dentro del hombre... ¡Sólo él sabe!”. Con estas grandiosas palabras, Juan Pablo II inauguró el 22 de octubre de 1978 su pontificado.El "no temáis¡" lo repitió innumerables veces en sus alocuciones.¿Cuantos son los excomulgados o arrastrados por el oleaje de la ortodoxia vaticana entre el pontificado de Juan Pablo II y el de Benedicto XVI?

  • Comentario por Jose Carlos Enríquez Díaz 09.08.08 | 15:21


    En el salmo 69 los judíos piadosos y también los cristianos rezan con las mismas palabras suplican por la salvación del agua que les está llegando al cuello y amenaza con ahogarles. Jesús alarga la mano y agarra a Pedro. Su respuesta no sólo alcanza a Pedro sino también a todos los cristianos que tienen una fe débil: ¡Hombre de poca fe! ¿por qué has dudado?. (14,31) “Hombre de poca fe” es una expresión típica del evangelio de Mateo que surge en relación a los cristianos a los que se dirige el evangelista. Son creyentes, pero su fe es débil. No les sirve de soporte cuando son azotados por las olas y amenazados por la tempestad. Jesús está en medio de la noche de nuestra vida, en medio de las tempestades que amenazan con hacernos perecer. El quiere fortalecer nuestra fe. Si nosotros confiamos en Jesús y permitimos que el fortalezca nuestra fe, podremos mover montañas, podremos ser capaces de andar sobre las aguas y nos sostendremos aunque nos quiten el suelo bajo nuestros pies y...

  • Comentario por Jose Carlos Enríquez Díaz 09.08.08 | 15:04

    Mirar a Cristo constituye nuestro apoyo en medio de las inseguridades de nuestra vida. Pero tan pronto como Pedro miró a las olas, se hundió. Si nos fijamos sólo en los problemas, si sólo miramos las olas amenazadoras, pereceremos. Pedro gritó: “ Señor, Sálvame”. Mateo nos recuerda con esta representación el miedo de Pedro y con sugrito de súplica el Salmo 69.

  • Comentario por Jose Carlos Enríquez Díaz 09.08.08 | 15:00


    “¡Ánimo! Soy Yo, no temáis” (14,27). El dios de Jesús es fianza. Jesús nos recuerda con la expresión “Soy Yo” la revelación de Yahvé en la zarza ardiendo. En Jesús se revela el mismo Dios que sacó a los israelitas de Egipto y les condujo con pie firme a través del mar Rojo. Cuando Pedro reconoció a Jesús recobró el ánimo y, confiado en su proximidad salvadora, se arriesgó a saltar de la barca. La barca es un símbolo de ese ego del que tenemos que separarnos. Cuando nuestro ego es golpeado aleatoriamente por el inconsciente, tenemos que apearnos de nuestras estrecheces mentales y pasar por encima de nuestros límites personales. La barca es también una imagen de la comunidad. En una crisis profunda no podemos dejar que sea la comunidad la que cargue con nosotros. Por eso conviene bajarse de la barca para entregarse al camino de la confianza. Mientras Pedro miraba a Jesús podía caminar sobre las aguas.

  • Comentario por Jose Carlos Enríquez Díaz 09.08.08 | 14:51


    En la cuarta vigilia de la noche, Jesús se acerca a sus discípulos caminando sobre las aguas. La cuarta vigilia es para la Biblia el momento del encuentro salvífico con Dios. Yahvé enredó a los egipcios en el mar de las cañas en la cuarta vigilia de la noche. Esto también puede verse como una imagen de la crisis de la mitad de la vida que está en relación con el número cuarenta. En la mitad de la vida perdemos el suelo seguro debajo de nuestros pies. Se agitan entonces las tempestades olvidadas hasta ese momento en nuestro inconsciente. Pero la mitad de la vida también es el momento del cambio. Cuando Jesús camino sobre las aguas, desaparecieron las dudas de los discípulos. Al principio tuvieron miedo y pensaron si el que se les aproximaba a ellos era un fantasma. La experiencia de Dios no es siempre cómoda y puede atribularnos hasta el punto de producirnos miedo. Pero Jesús nos muestra como Dios, el Padre misericordioso quiere salir al encuentro del hombre.

  • Comentario por Jose Carlos Enríquez Díaz 09.08.08 | 14:43


    Los discípulos de Jesús estaban siendo zarandeados por las olas en su barca. La palabra griega basinazo expresa el tormento y el sufrimiento humanos. Durante la noche somos atormentados por las dudas y el absurdo. Nos sentimos sin tregua, con el agua hasta el cuello, y las olas de nuestra vida nos azotan sin parar. Tenemos miedo. Incluso nos chirrían los dientes, y cuanto más remamos con todas las fuerzas es peor. No podemos controlar nuestra nave. Estamos entregados a las olas. Mateo lo expresa con otra imagen: “El viento era contrario” (14,24). En nuestro modo de hablar, ésta es una expresión para referirnos a las situaciones en las que todo está en contra de nosotros y de nuestro destino. Todo se nos hace difícil, pero pese a todo, aunque no podamos avanzar contra el viento, tenemos que mantenernos en pie con todas nuestras fuerzas, para no caer.

  • Comentario por Emilita 09.08.08 | 14:31

    Quien no tenga miedo, que levante la mano...

    y quien no se esfuerce por superarlo...pues también.

    En la barca estamos todos, temiendo y cofesando, intentando andar sobre las aguas y hundiendonos en ellas. Así es y así será hasta que El vuelva. Amén

  • Comentario por samaritano 09.08.08 | 13:30

    Es dificil ir mejorando cuando lo que buscamos es que nos den el pez y no aprendemos a pescar. PEDRO quiere continuar con su fe de niño (si me lo mandas tu, yo lo hago),una fe que no se pregunta nada , ni se esfuerza, a quien hay que darle las cosas masticadas.
    Menos mal que despues tuvo iniciativa y declaro puros todos los alimentos. ¿Podemos crecer todos o solo crece uno?
    ¿el que crece espera que crezcan los demas o le da miedo y los reprime?.
    De todas formas una tormenta siempre refresca el calor del verano.

  • Comentario por Roser Puig F 09.08.08 | 12:47

    Alberto, tienes razón, en los Evangelios( y en todos los textos bíblicos) hay mucha reelaboración, y a las mujere nos inquieta y nos preocupa más que a nadie. Las teólogas feministas están trabajando en este sentido. Yo, que no soy teóloga, he llegado a la conclusión de que, si pongo el núcleo central del Mensaje de Jesús en la revelación hecha por Él de que Dios es Padre (Madre, añadimos nosotras) todo queda más claro ya que la consecuencia lógica es que resulta que todos los seres humanos somos igualmente hermanos y hermanas.

  • Comentario por Pau 09.08.08 | 12:39

    Marcos (6:45-52)y Mateo (14:22-33) nos narran un episodio maravilloso.
    1.- JESUS ORA AL PADRE.
    Mientras sus dicípulos se adentran
    en el mar,(en la vida),EL SUBE a un
    monte a orar. EL asciende,en senti-
    do real y espiritual,en común-uníon
    con su Padre Eterno.
    2.- JESUS VE LA Tormenta.
    Los discípulos reman con el viento
    en contra. Tienen, tenemos, proble-
    mas.
    3.- JESUS LES HABLA.
    No temais, SOY YO. Confiad en Mi,Yo
    estoy a vuestro lado en las difi-
    cultades de vuestra vida.
    4.- JESUS CALMA LA TEMPESTAD.
    Tenemos un Dios de infinito poder,
    un Dios que muestra una infinita
    misericordia por sus hijos, un Dios
    fiel que nuinca nos abandona.

    !Que el Señor les bendiga grandemente!

    Pau.



  • Comentario por Alberto 09.08.08 | 12:21

    Conocía el sentido alegórico del episodio de Jesús calmando la tempestad desde que lo leí en "Para leer el NT" de Charpentier, en la edición de 1998 (desapareció en la de 2006). Me alegro de leer hoy el sentido alegórico del episodio de Jesús andando sobre las aguas.
    ¿Se diría que el de la multiplicación de los panes y los peces pertenece a la misma colección de relatos alegóricos de las comunidades cristianas, o bien hay un estrato histórico más claro?
    Sé que a algunos, en grados diversos, nos inquieta descubrir que en los evangelios hay más reelaboración de la que sospechábamos.

  • Comentario por Arco.iris 09.08.08 | 12:13

    Pikaza ,antes de ver todo el texto iba a poner la canción de Serrat !!no vale me la has quitado !!
    Quién me presta una escalera ,para ayudar a mi hermano ,a darle bálsamo en sus heridas ?
    Oh ,la saeta ,el cantar,al Cristo del mundo entero ,siempre con hambre y sed de justicia ,siempre por solucionar
    Contar de esta tierra tuya ,que ya no echa flores ,que echa espinas ,como las que tuviste en la cruz
    !oh ,no eres tu mi cantar !quisiera cantar ..si puedo ,al Jesús de la mar y del madero .

  • Comentario por alfonso 09.08.08 | 11:34

    ¡Tu eres el Hijo de Dios,el Rey de Israel! Solo Cristo tiene palabras de vida eterna.Quien le ama guardara su palabra.Quien no le ama no guardara su palabra.Cristo es la puerta de la vida futura y nosotros somos sus ovejas.DIOS SE HA HECHO HOMBRE.El hombre que no muere mas.Solo Cristo puede caminar sobre el agua.Caminar hacia la Gloria.La cruz es el paso de la sinagoga a la Iglesia.En el Cuerpo de Cristo,judios y gentiles hemos sido hechos una misma carne y un mismo espiritu.(Pio XII,Cuerpo Mistico).Solo en Cristo el hombre descubre su otro hombre,su ser inmortal.El camino del Evangelio es el hombre.La mision redentora esta todavia en sus comienzos.(Juan Pablo II,Redemptoris Missio).

  • Comentario por josé Carlos Enríquez Díaz 09.08.08 | 10:55

    Sigue:
    Entonces Pedro pronunció el rezo probablemente más corto de la Biblia: Señor, sálvame. Todos necesitamos decir este rezo. TODOS necesitamos a Jesús para salvarnos. Es nuestra única esperanza. Jesús le dijo a Pedro que no debería haber dudado. Cuando regresaron a la barca, todos a bordo fueron a adorar a Jesús, diciendo verdaderamente eres el hijo de Dios. Siempre que hagamos algo con la ayuda de Dios necesitamos recordar darle la gloria a Él por eso.

  • Comentario por josé Carlos Enriquez Díaz 09.08.08 | 10:54

    Pedro lo estaba haciendo bien hasta que sacó los ojos en Jesús. Mientras el tenía fe, él hizo cosas imposibles sin la ayuda de Dios. Él mantuvo sus ojos en Jesús y caminó sobre el agua. Cuando miró alrededor del mundo, el comenzaba a creer que la tormenta iba a derrotarlo. Él perdió la fe. El quitó la mirada en Jesús, y comenzó a hundirse. Si nosotros nos olvidamos que Jesús está justo aquí para ayudarnos, podemos dejar que las tormentas de la vida nos hagan hundir. Si mantenemos los ojos en Jesús podemos hacer cosas poderosas para Dios por fe.

  • Comentario por Jose Carlos Enríquez Díaz 09.08.08 | 10:00


    Se nos devuelve el dinero que creíamos perdido nos llega en el momento más propicio… Y sin lógica para hacerlo seguimos exclamando atemorizados ¡ Señor, sálvanos que nos ahogamos!. Desdeñando el poder de quien en múltiples ocasiones nos demostró sus asombrosos hechos, obras maravillosas de las que fuimos beneficiarios.
    El hace hoy los mismos milagros que hizo ayer, su omnipotencia no menguo, ni su amor hacia el hombre disminuyo. No obstante, dudamos de su autoridad para sosegar tempestades, sanar vidas, transformar corazones, preguntándonos con desaliento ¿Dónde estás Señor? Sin darnos cuenta de su presencia, cubriéndonos con su manto de amor. Pues ya deberíamos saber que no duerme, sólo espera que confiemos en que Él guía nuestra barca y que por muy bravo que este el mar, su voz apaciguara las olas y habrá bonanza

  • Comentario por Jose Carlos Enríquez Díaz 09.08.08 | 09:59


    Pero en ese instante, entre el agitado movimiento de la embarcación, es cuando me sacuden las palabras de Cristo, haciéndome comprender tanto a mi como al resto de los marineros, que olvidamos quien es el tripulante invitado.
    Amaina la tempestad, se multiplican los peces, se llenan de luz los ojos de los ciegos, y aún así, se sigue poniendo en tela de juicio la divinidad de quien obra tales milagros. Incapaces, en aquellos días de reconocer tras tales actos la mano poderosa del Dios verdadero.
    La sanidad llega cuando nadie la esperaba. El empleo deseado se nos ofrece cuando hay muchos candidatos para poseerlo y sin entenderlo somos nosotros los escogidos.

  • Comentario por Jose Carlos Enríquez Díaz 09.08.08 | 09:58


    Y los hombres asombrados, decían: “¿quien será este que hasta los vientos y el mar le hacen caso? Mt 8:23-27.
    Se representa ante mí una escena de gran dramatismo, salpicada con toques de ficción. Jesús duerme en la barca, mientras sus discípulos están a punto de ahogarse a causa de la gran tempestad que los sorprendió. Podemos pensar en la sensibilidad de Jesús al quedarse dormido en tan delicados momentos, o creer que el “maestro” no era consciente del peligro al que estaban sometidos aquellos marineros experimentados en tempestades. Más Cristo nos ofrece una respuesta que sosiega tan necias suposiciones al preguntarle a la atemorizada tripulación, ¿ por que teméis, hombres de poca fe?. Viajo en el tiempo, me veo en la barca junto a Pedro, remando extenuado y con inquietante sensación de angustia. Murmurando con Andrés sobre la indiferente postura de Jesús ante un acontecimiento tan desventurado.

  • Comentario por Roser Puig F 09.08.08 | 09:57

    Dice Pikaza"Este Pedro que duda y que grita es el signo de la Iglesia entera. Prefiero a este Pedro que duda y grita, llamando a Jesus, llamando a sus hermanos… No quiero a un Pedro que se sienta seguro (un Pedro roqueño, rocoso…". Yo también porque "odos somos Pedro, caminando con él sobre el agua, con miedo de hundirnos".

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