El blog de X. Pikaza

Infierno 2. Jesús bajó al infierno para que no haya más infierno

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Sigo presentando el tema de ayer, sobre el infierno, desde una perspectiva cristiana. El credo oficial más antiguo de la iglesia (el apostólico o romano) dice que Cristo bajó a los infiernos, poniendo así de relieve el momento final de su encarnación: bajó al infierno para liberar a los que estaban sometidos a la muerte irremediable. Sólo desde ese fondo se puede entender la posibilidad (o, mejor dicho, la imposibilidad) de un infierno cristiano. Jesús bajó al infierno para liberar a los allí condenados.

Fundamento bíblico

(a) Bajó a los infiernos. Quien no muere del todo no ha vivido plenamente: no ha experimentado la impotencia abismal, el desvalimiento pleno de la vida humana. Jesús ha vivido en absoluta intensidad; por eso muere en pleno desamparo. Ha desplegado la riqueza del amor; por eso muere en suma pobreza, preguntando por Dios desde el abismo de su angustia. De esa forma se ha vuelto solidario de los muertos. Sólo es solidario quien asume la suerte de los otros. Bajando hasta la tumba, sepultado en el vientre de la tierra, Jesús se ha convertido en el amigo de aquellos que mueren, iniciando, precisamente allí, el camino ascendente de la vida.

(b) Jesús fue enterrado y su sepulcro es un momento de su despliegue salvador (cf. Mc 15, 42-47 y par; l Cor 15, 4). Sólo quien muere de verdad, volviendo a la tierra, puede resucitar de entre los muertos. Jesús ha bajado al lugar de no retorno, para iniciar allí el retorno verdadero. Como Jonás «que estuvo en el vientre del cetáceo tres días y tres noches...» (Mt 12, 40), así estuvo Jesús en el abismo de la muerte, para resucitar de entre los muertos (Rom 10, 7-9).
En el abismo de muerte ha penetrado Jesús y su presencia solidaria ha conmovido las entrañas del infierno, como dice la tradición: «La tierra tembló, las rocas se rajaron, las tumbas se abrieron y muchos de los cuerpos de los santos que habían muerto resucitaron» (Mt 27, 51-52). De esa forma ha realizado su tarea mesiánica:

«Sufrió la muerte en su cuerpo, pero recibió vida por el Espíritu. Fue entonces cuando proclamó la victoria incluso a los espíritus encarcela¬dos que fueron rebeldes, cuando antiguamente, en tiempos de Noé...» (1 Pe 3, 18-19).

(c) Murio para destruir todos los infiernos de la muerte. Se ha dicho que esos espíritus encarcelados eran los humanos del tiempo del diluvio, como supone la liturgia, pero la exégesis moderna piensa que ellos pueden ser los ángeles perversos que en tiempo del diluvio fomentaron el pecado, siendo por tanto encadenados. No empezó a morir cuando expiró en la cruz y le bajaron al sepulcro; había empezado cuando se hizo solidario con el dolor y destrucción de los hombres, compartiendo la suerte los expulsados de la tierra. Jesús había descendido ya en el mundo al infierno de los locos, los enfermos, los que estaban angustiados por las fuerzas del abismo: ha asumido la impotencia de aquellos que padecen y perecen aplastados por las fuerzas opresoras de la tierra, llegando de esa forma hasta el infierno de la muerte.

Un texto litúrgico. La pascua vencedora.

(a) Jesús Adán. La liturgia, continuando en la línea simbólica de los textos anterior, relaciona a Jesús con Adán, el hombre originario que le aguarda desde el fondo de los tiempos, como indica una antigua homilía pascual:

«¿Que es lo que hoy sucede? Un gran silencio envuelve la tierra: un gran silencio y una gran soledad. Un gran silencio, porque el Rey se ha dormido en la carne y ha despertado a los que dormían desde antiguo. Dios ha muerto en la carne y ha puesto en conmoción al abismo. Va a buscar a nuestro primer padre, como si éste fuera la oveja perdida. Quiere visitar a los que viven en tinieblas y sombras de muerte (cf. Mt 4, 16). Él, que es al mismo tiempo Dios e Hijo de Dios, va a librar de sus prisiones y de sus dolores a Adán y Eva. El Señor, teniendo en sus manos las armas vencedoras de la cruz, se acerca a ellos. Al verlo, nuestro primer padre Adán, asombrado por tan gran acontecimiento, exclama y dice a todos: mi Señor esté con todos. Y Cristo, respondiendo, dice a Adán: y con tu espíritu. Y, tomándolo por la mano, lo levanta diciéndole: Despierta, tú que duermes, levántate de entre los muertos y Cristo será tu luz (cf. Ef 5, 14). Yo soy tu Dios que, por ti y por todos los que han de nacer de ti me he hecho tu hijo. Y ahora te digo que tengo el poder de anunciar a los que están encadenados: ¡salid!; y a los que se encuentran en tinieblas: ¡levantaos!. Y a ti te mando: despierta, tú que duermes, pues no te creé para que permanezcas cautivo en el abismo; levántate de entre los muertos, pues yo soy la vida de los muertos. Levántate, obra de mis manos; levántate, imagen mía, creado a mi semejanza. Levántate, salgamos de aquí, porque tú en mi y yo en ti¬ formamos una sola e indivisible persona». (P. G. 43, 439. Liturgia Horas, sábado santo).

(b) Jesús y todos los muertos. Jesús ha descendido hasta el infierno para encarnarse plenamente, compartiendo la suerte de aquellos que mueren. Pero al mismo tiempo ha descendido para anunciarles la victoria del amor sobre la muerte, viniendo como gran evangelista que proclama el mensaje de liberación definitiva, visitando y liberando a los cautivos del infierno. Por eso, la palabra de la iglesia le sitúa frente a Adán, humano universal, el primero de los muertos.
En ese fondo se interpreta el tema del Cristus Victor. Hasta el sepulcro de Adán ha descendido Jesús, como todos los hombres penetrando hasta el lugar donde la muerte reinaba, manteniendo cautivos a individuos y pueblos. Ha descendido allí para rescatar a los muertos (cf. Mt 11, 4-6; Lc 4, 18-19), apareciendo de esa forma como Christus Victor, Mesías vencedor del demonio y de la muerte. Su descenso al infierno, para destruir el poder de la muerte constituye de algún modo la culminación de su biografía mesiánica, el triunfo decisivo de sus exorcismos, de toda su batalla contra el poder de lo diabólico.

Lo que Jesús había empezó en Galilea, curando a unos endemoniados, ha culminado con su muerte, descendiendo al lugar de los muertos, para liberarles a todos del Gran Diablo de la muerte. Tomado en un sentido literalista, este misterio (¡descendió a los infierno) parece resto mítico, palabra que hoy se dice y causa asombro o rechazo entre los fieles. Sin embargo, entendido en su sentido más profundo, constituye el culmen y clave de todo evangelio. Aquí se ratifica la encarnación redentora de Jesús: sus curaciones y exorcismos, su enseñanza de amor y libertad.

¿Es posible un infierno cristiano?

Desde las observaciones anteriores y teniendo en cuenta todo el proceso de la revelación bíblica, con la muerte y resurrección de Jesús, se puede hablar de dos infiernos.

(a) Hay un primer infierno, al que Jesús ha descendido del todo por solidaridad con los expulsados de la tierra y por su muerte con los condenados de la h historia. Este es el infierno de la destrucción donde los humanos acababan (acaban) penetrando al final de una vida que conduce sin cesar hasta la tumba. Había sobre el mundo otros infiernos de injusticia, soledad y sufrimiento, aunque sólo el de la muerte era total y decisivo. Pero Jesús ha derribado sus puertas, abriendo así un camino que conduce hacia la plena libertad de la vida (a la resurrección), en ámbito de gracia. En ese infierno sigue viviendo gran parte de la humanidad, condenada al hambre, sometida a la injusticia, dominada por la enfermedad. El mensaje de Jesús nos invita a penetrar en ese infierno, para solidarizarnos con los que sufren y abr ir con ellos y para ellos un camino de vida (Mt 25, 31-46).

(b) ¿Puede haber un segundo infierno? . ¿Puede haber una condena irremediable de aquellos que rechazando el don de Cristo y oponiéndose de forma voluntaria a la gracia de su vida, pueden caer en la oscuridad y muerte por siempre (por su voluntad y obstinación definitiva)?. Así lo suponen algunas formulaciones básicas), se habla de premio para unos y castigo para otros (cf. Dan 12, 2-3). Esta visión culmina, parabólicamente en Mt 25, 31-46, donde Jesús dice a los de su derecha «venid, benditos de mi Padre, heredad el reino, preparado para vosotros» y a los de su izquierda «apartaos de mi, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles».
Tomadas al pie de la letra, esas palabras suponen que hay cielo e infierno, como posibilidades paralelas de salvación y condena para los hombres. Pero debemos recordar que ese es un lenguaje de parábola y parénesis, no de juicio legalista, en el sentido que Jesús ha superado en su evangelio (cf. Mt 7, 1 par). Ese segundo infierno es una posibilidad, pero no como el cielo de la plenitud escatológica, fundada en la resurrección de Cristo. Es una posibilidad... que creemos que ha sido superada para siempre por el Dios de Jesús

(c) El Dios de Jesús sólo quiere la vida. La Biblia cristiana, tal como ha culminado en la pascua de Cristo, formulada de manera definitiva por los evangelios y cartas de Pablo, sólo conoce un final: la vida eterna de los hombres liberados, el reino de Dios, que se expresa en la resurrección de Cristo. En ese sentido tenemos que decir que, estrictamente hablando, sólo existe salvación, pues Cristo ha muerto para liberar a los humanos de su infierno. Pero desde ese fondo de salvación básica podemos y debemos hablar (¡y hemos hablado!) también de la posibilidad de una muerte segunda (cf. Ap 2, 11; 20, 6. 14; 21, 8), que sería un infierno infernal, una condena sin remedio (sin esperanza de otro Cristo).
En la línea de ese infierno segundo quedarían aquellos que, a pesar del amor y perdón universal de Cristo, prefieren quedarse en su violencia, de manera que no aceptan, ni en este mundo ni el nuevo de la pascua, la gracia mesiánica del Cristo. Sabemos que Jesús no ha venido a condenar a nadie; pero si alguien se empeña en mantenerse en su egoísmo y violencia puede convertirse él mismo (a pesar de la gracia de Jesús) en infierno perdurable. Hemos dicho «puede» y así quedamos en la posibilidad, dejando todas las cosas en manos de la misericordia salvadora de Dios, que tiene formas y caminos de salvación para todos, aunque nosotros no podamos comprenderlos desde la situación actual de injusticia y de muerte, de infierno, del mundo. Así decimos que "puede" haber infierno, porque el ser humano es capaz de muchos males... Pero esa posibilidad ha quedado superaa por el Cristo, de una forma que sólo Dios conoce.

Una tarea cristiana.Pequeña bibliografía

A nosotros, los cristianos, y a todos los hombres nos queda la tarea de que este mundo no sea infierno... Superar el infierno en esta tierra: esa es ha sido la misión de Jesús, Hijo de Dios.

(cf. R. AGUIRRE, Exégesis de Mt 27, 51b-53. Para una teología de la muerte de Jesús en el evangelio de Mateo, Seminario, Vitoria 1980; J. ALONSO DÍAZ, En lucha con el misterio. El alma judía ante los premios y castigos y la vida ultraterrena, Sal Terrae, Santander 1967, G. AULEN, Le triomphe du Christ, Aubier, Paris, 1970; L. Bouyer, Le mystére pascal, Paris 1957; W. J. DALTON, Christ´s proclamation to the Spirits. A study of 1 Pe 3, 18; 4, 6, Biblico, Roma 1965; J. L. RUIZ DE LA PEÑA, El hombre y su muerte, Aldecoa, Burgos 1971; La pascua de la nueva creación. Escatología, BAC, Madrid 1996; H. U. VON BALTHASAR, «El misterio pascual»: Mysterium salutis III/II, Madrid 1971, 237-265).

24 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por Dino Feijoo 21.04.09 | 04:23

    SALVOS POR SU AMOR

    Estaba pensando en todas las religiones y doctrinas, como se pelean unas con otras en pos de ser los dueños de la verdad y es impresionante como se crea una división de consecuencias irreparables para la humanidad , a lo largo de la historia, después de Cristo seguramente con el ánimo de hacerle un favor a Dios o convertir a muchos a lo que el razonamiento humano cree es la verdad, se plantearon guerras y divisiones que son tristes célebres historias, siempre el hombre a interpuesto sus razonamientos, olvidando que hay una forma de saber cual es la verdad y es estudiando la verdad, y la verdad es Cristo, pues Él lo dijo, quizás alguien piensa que soy contradictorio porque diciendo esto, estoy diciendo que mi razonamiento dice que Cristo es la verdad, no lo he dicho yo, lo dijo Él , y cuando empecé a estudiarlo comprendí que Él es la verdad.
    Si Dios, Cristo y Espíritu santo nuestro Dios tri¬-uno es amor, como podemos pensar que solamente nos d...

  • Comentario por daniela 15.05.08 | 17:22

    hola,Dios te de sabiduria para responder esta pregunta :¿Jesùs desendio a los infiernos en carne o solo en espìritu ?

  • Comentario por Jordi 19.04.08 | 13:52

    Las revelaciones privadas hablan de la existencia real, presente y creciente del infierno, del purgatorio, de las almas caídas y purgantes, así como de los diablos y demonios, que desarrollan estos su actividad en la Tierra para la perdición de las almas.

    Pueden corroborarlo en el Catecismo de la Iglesia Católica y, por ejemplo, en las revelaciones de Fátima a los tres niños videntes.

    El infierno es, en definitiva, el rechazo total, pleno y definitivo (irreversible) del Amor de Dios por parte de las almas y de los ángeles (demonios), que se ha traducido en odio a Dios, al Hombre y a la Creación bajo la forma del pecado contra los 10 Mandamientos.

  • Comentario por Jaume 15.04.08 | 17:12

    De esta acalorada discusión lo único que me aclara es que hay temas muy polémicos teológicamente pero que carecen de base evangélica, así que me pregunto para qué se los inventó el llamado Magisterio. Si fue para resolver algo en su momento, parece que ahora causan más problemas que otra cosa, así que igual que se los inventaron, ahora podrían eliminarlos (como ocurrió con el limbo, sin ir más lejos, otro invento no evangélico de la Iglesia Católica).

    Claro que decir estas cosas es de herejes, pero es que yo lo soy, y además me gusta...

  • Comentario por ALFONSO 15.04.08 | 15:14

    RIVI:
    totalmente de acuerdo con tu comentario.Te agradezco tu ESPIRITU APOSTOLICO.Con tantos predicadores de prosperidad,el Evangelio,tal como se ha creido en 20 siglos HOY NO ES CONOCIDO.
    Tu brillante analisis constata un hecho:LA RUINA DE LA PREDICACION Y DE LA CATEQUESIS,por parte de un clero,que ha recibido en sus seminarios,una formacion dogmatica inexistente.EL CRISTIANISMO NO SE ESTUDIA EN LOS SEMINARIOS.Es duro saberlo,pero es asi.
    Y como el arbol malo solo puede dar frutos malos,no saben lo que es Religion y lo confunden con predicar el ANCHO MUNDO.La RELIGION VERDADERA es premio o castigo.Lo demas es HUMANISMO LAICO con fachada cristiana.
    No olvidar,que los Santos fueron Santos por defender la fe,no por ser unos sensibleros,los cuales,hoy,son LEGION.
    Ah,lo de la c... dilo:LA CURIA.Si,el golpe de Estado que hay en la Santa Sede es dificil de describir.Hoy el Vaticano esta metido en intereses NO CONFESIONALES Y NO CONFESABLES.

  • Comentario por Xabier 15.04.08 | 09:52

    Creo que no es necesario que diga los nombres a los que va dirigida esta frase: "nunca discuta con un tonto, puede que la gente no note la diferencia"


  • Comentario por rivi 15.04.08 | 00:44

    (COntinuacion)

    Y lo más triste y lamentable de todo, es que, por desgracia, se encuentran hoy, dentro de la misma comunidad eclesial, pastores que, por congraciarse con su parroquia, auditorio o fieles, tergiversan el mismo Evangelio, predican medias verdades, silencian lo que desagrada o presentan un Jesús mutilado.
    Mal camino y peor pastoral es obrar de este modo, pensando que “no hay que asustar a la gente” por ejemplo con las postrimerías, las verdades eternas o los diez mandamientos. El pretender reducir el evangelio a un puro humanitarismo, a un inmanentismo gratificante y consolador, o una moral de consenso o del todo vale, es hacer rebajas o mutilación del Mensaje de Jesús.

  • Comentario por rivi 15.04.08 | 00:41

    Existe una marcada tendencia en ciertos predicadores “progres” de la PALABRA, por hacer más grato, llevadero y asequible el evangelio de Jesús al hombre de hoy día. Hoy la gente busca una religión a la carta. Una Iglesia a su medida. No acepta imposiciones de ningún tipo. Rechaza todo lo que contraríe sus apetencias o impulsos naturales. Resulta obsoleto eso de “condenación eterna”, de “maldición o reprobación divinas”. No desea otra norma o mandamiento que su capricho o voluntad. Seguirá sólo lo que le gusta o apetece. Nadie que le dicte lo que es bueno o malo. Por eso se busca quien regale sus oídos con lo que se quiere oír. Nada de compromisos, de exigencias, de renuncias, de cruz, de hacerse violencia, de negación personal etc..Quieren un evangelio edulcorado, un Jesús complaciente y sumamente amoroso y comprensivo con toda clase de comportamientos de las personas etc.
    Y lo más triste y lamentable de todo, es que, por desgracia, se encuentran hoy, dentro de la misma c...

  • Comentario por Emérito Agusto 15.04.08 | 00:17

    Yo sigo pensando que la cuestión NO es si Dios perdona, ama y, por eso, "salva".
    Se trata de dos temas: uno, el "destino"; otro, la "salvación".
    Max Kolbe: ¿Me podrías explicar tu afirmacion: "existe la no-salvación para los que no se quieren salvar"? ¿De qué me tendría que salvar? Creo que se elabora mucha teoría teológica, pero ininteligible para el "creyente de a pie" (o para el incrédulo)

    Un ejemplo de la "ignorancia" de muchos creyentes, constatada ¡ya era hora! por los obispos, es precisamente el desconocimiento del sentido de "descendió a los infiernos".
    Xabier lo aclara. No se trata del "infierno punitivo", sino del "mundo de los muertos" física y moralmente: "En ese infierno sigue viviendo gran parte de la humanidad, condenada al hambre, sometida a la injusticia, dominada por la enfermedad."

  • Comentario por Arco-Iris 15.04.08 | 00:15

    Perdona ALFONSO ,lo siento pero CREO QUE NO HAS PROFUNDIZADO EN LOS EVANGELIOS .
    Al menos estarás de acuerdo que DIOS ES AMOR ? y por lo que veo el tuyo "tiene bastante de DESAMOR
    !!!o és que nos quieres vender la moto ??

  • Comentario por Xabier Pikaza Ibarrondo [Blogger] 14.04.08 | 22:35

    Gracias a todos los lectores, a los que han aportado sus comentarios y a los otros. Veo que el tema sigue interesando. Por eso ofrezco mañana una reflexión sobre el fuego, en sus diversas vertientes, de signo de Dios y de expresión de condena.

  • Comentario por urko 14.04.08 | 21:51

    Juan Masia ¿significa que "descendio a los infiernos" es algo que la "Tradición" decidió recoger por alguna controversia?

  • Comentario por URKO 14.04.08 | 21:47

    ¿no les parece que es bastante complicado ya creer EN y A Dios?


  • Comentario por ALFONSO 14.04.08 | 20:05

    ARCO IRIS:
    que preguntas,la doctrina se saca del Evangelio y del comun de los Santos doctores.

  • Comentario por Juan Masiá Clavel [Blogger] 14.04.08 | 19:25

    Muy bueno, Xabier.
    Para alguno de los comentadores: ver aparecer la frase en el credo a finales del siglo cuarto, en el comenatrio al Symbolum Aquileiense (DzS n.16).
    Juan Masiá

  • Comentario por ruso 14.04.08 | 17:24

    JMS y Sofia se alinean con la creencia judia segun la cual, aquellos que no alcancen la salvacion dejaran de existir. Tal como lo explica JMS, esto podria ser compatible con la doctrina eclesial, dado que esta no-vida tambien seria para siempre.
    Antes de que Jesus muriera en reparacion por nosotros, no habia salvacion y las almas de quienes la alcanzaron no podian entrar al cielo, Jesus fue a los infiernos para liberarlos y abrirles las puertas del cielo.
    Por otro lado esta bien claro en la biblia, como al final seran separados el trigo de la cizaña, los justos de los pecadores. Afortunadamente, Dios es un juez mas justo que nosotros.

  • Comentario por Jaume 14.04.08 | 17:05

    ¿Puede aclarar dónde dice en los evangelios canónicos que Jesús descendió a los infiernos tras su muerte? He consultado los cuatro relatos y dicen que expiró, fue sepultado y resucitó de entre los muertos, pero en ningún lado aparece un descenso a los infiernos. Y por supuesto, en ningún momento dice el Resucitado: "Ahora vengo de liberar las almas de los infiernos." Ni siquiera en Mateo es necesario el descenso de Jesús, ya que los difuntos empiezan a resucitar de sus tumbas (no a ascender) apenas él ha expirado.



  • Comentario por Arco-Iris 14.04.08 | 14:53

    JMS ,totalmente de acuerdo con usted"
    Todo :quizá ...posiblemente ...seguramente ..puede pensarse ...y sí vá la vida !!!INCOMPRENSIBLES MISTERIOS ...
    Te parece si vivimos lo que tenemos ,lo mejor posible??

  • Comentario por max kolbe 14.04.08 | 14:21

    Alfonso: como puedes comprobar tanto en este post como en el anterior, soy de los que piensan que existe la no-salvación para los que no se quieren salvar. Por tanto, no soy sospechoso de querer discutir contigo el dogma. Pero más allá de ese dogma ¿no te gustaría que la gracia de Cristo inundase de tal manera el mundo que no haya necesidad de cortar ninguna cizaña? Lo digo porque me ha parecido en tus palabras, y si no es así rectifico inmediatamente, como si te alegrase que haya cizaña que cortar. Puede que sea una mala percepción mia pero también pudiese ser que tú hayas escogido una manera un poco brusca de explicarte.
    Saludos fraternales a todos.

  • Comentario por Arco-Iris 14.04.08 | 14:09

    ALFONSO !ME SACAS UN POCO DE QUICIO ...pero quizá yo te saque a tí ,te hecho mucha veces una pregunta muy muy concreta ,pero veo que no quieres contestar ¿quién te ha dado catequesis o en qué comunidad estas ? donde se puede decir :CRISTO ES REY Y SALVA Y CONDENA A QUIEN QUIERE .....
    yo te digo : "ESO NO ES SER REY " eso es UN DICTADOR ....no crees qué ya TENEMOS MUCHOS ?????

  • Comentario por ALFONSO 14.04.08 | 13:33

    Jesus bajo a los infiernos para SALVAR A QUIEN EL QUERIA (los profetas)y para constatar que el INFIERNO ES UN LUGAR.
    Negar la existencia del infierno es propio de ARRIANOS.
    Limitar a Cristo solo al amor,es quitarle toda su REALEZA.CRISTO ES REY y el salva o condena a quien quiere.Dejad crecer el trigo con la cizaña,EL DIA DE LA SIEGA,el trigo sera glorificado y la cizaña sera quemada.

  • Comentario por Sacerdos 14.04.08 | 13:10

    Aunque soy sacerdote, tengo mis dudas sobre si Jesús "bajó a los infiernos" antes o después de resucitar. Según la epístola de Pedro, fue después de resucitar que "fue a pregonar a los espíritus que estaban en prisión". Según la Iglesia, fue antes. ¿Cómo nos comemos esto, señor Pikaza?

  • Comentario por JMS.- 14.04.08 | 12:42

    Xabier dice que “puede” haber infierno, Kolbe abriga dudas sobre ese “puede” con comillas. Pues bien, yo digo que no “puede”: lo dije y sigo diciendo!
    La vida y su existencia es para nosotros incomprensible por trascendente. La primera interpretación es mítica con su riesgo de volverse mágica en sus pretensiones ritualistas. Para superar ese peligro se ensaya la poesía en cuyo núcleo late la mística. Si ahora ensayamos la interpretación metafísica, vemos que nuestra contingencia es aceptar o rechazar la existencia ofrecida cuyo resultado eterno es ser o no ser y lo que queda, ya definitivamente, es el ser, el ser integrado en el Ser, los seres plenificados en el Ser.
    Los que no quieren la vida no quieren existir y, debido a la seriedad de la responsabilidad humana, tendrán eso que quieren: no ser! Donde el “tendrán” es, una vez más, prueba de la inadecuación de nuestro lenguaje y de la incomprensibilidad del misterio, tanto temporal como eterno.

  • Comentario por max kolbe 14.04.08 | 11:05

    Para no repetirme, os remito al post anterior donde he dejado un triple comentario que seguramente en este post estaría mejor ubicado pero, impaciente de mí, me he adelantado a Xabier. Casi coincido con él plenamente, pero como digo en el citado comentario, Dios no condena nunca pero su ser Amor le "obliga" a respetar incluso mi libertad de no-salvación. Y aunque dudo que alguien escoja no ser féliz eternamente, me acojo a la idea que Xabier expone como posibilidad remota de "infierno perdurable". Y lo hago por aquello que Carlos G.Vallés plamo en el título del, para mí, mejor de sus libros: "Dejar a Dios ser Dios". Si Dios es Amor ha de ser también Libertad.

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