Vía de pascua 3a. La primera fue María Magdalena
27.03.08 @ 11:00:40. Archivado en Jesús, mujer, Nuevo Testamento, Espiritualidad, Pascua
He querido iniciar un Camino de Pascua tranquilo, suave suave, y así han ido las dos primeras estaciones. Pero, de pronto, al llegar a la tercera, donde esperaba Magdalena, las cosas se enriquecen y complican. Allí está María, la primera que ha visto a Jesús, según la afirmación solemne de Mc 16, 9, ratificada por Jn 20, 11-18 (pero ignorada por Pablo en 1 Cor 15, 3-9 y por gran parte de la tradición posterior). Para conocer a Jesús resucitado debemos acudir a ella y a las otras mujeres de Mc 16, 1-8 y de Mt 28, 1-9. Pero luego el mismo evangelio de Marcos añade que Magdalena y las mujeres no han cumplido su encargo (Mc 16, 8), no han logrado transmitir a Pedro y a los jerarcas de la iglesia su experiencia de la resurrección de Jesús. Pues bien, yo pienso que aquella situación permanece: La Gran Iglesia no ha escuchado todavía la voz de las mujeres de la Pascua. ¿Por qué? ¿Los jerarcas se han resistido a escuchar a las mujeres? ¿Ellas no han querido o no han sabido decir lo que debían? Así estamos hoy, los mismo que el año 70/72 d. de C. (cuando se escribió el evangelio de Marcos), esperando, necesitando, el testimonio de las mujeres de la Pascua, como iré diciendo en los días que siguen.
Una noticia: Los obispos de España han ido esta pascua a Galilea
Lo dice Jesús Bastante en su blog: “El presidente de la Conferencia Episcopal, Antonio María Rouco; el vicepresidente, Ricardo Blázquez; el cardenal Cañizares y una veintena de prelados se encuentran de viaje en Tierra Santa, invitados por el Camino Neocatecumenal de Kiko Argüello. Allí visitarán los Santos Lugares, con especial presencia en la “Domus Galileae”, en las cercanías del Monte de las Bienaventuranzas, sede propia del Camino…”.
Me atrevo a pensar que han ido para cumplir lo que dice Jesús a Magdalena y a las mujeres de la Pascua: “Pero id, decid a sus discípulos, y a Pedro, que Jesús os precede a Galilea. Allí le veréis, como os dijo” (Mc 16, 7). Han ido, sin duda, para escuchar a Jesús, para verle de nuevo en esta Pascua y para escuchar también a María Magdalena, la "iniciadora pascual" de los apóstoles. Pero, quedando esto fijo, podemos preguntar: ¿Tenían que haber ido a la bellísima Domus Galileae, con Kiko Argüello y sus amigos? ¿Qué les habrá dicho el Jesús pascual en Galilea, precisamente en esa casa? ¿O tendrían que haberle buscado hoy en otros sitios de sus propias diócesis y tierras? ¿Dónde? Dejo esas preguntas abiertas, para ocuparme hoy y mañana de la historia de María Magdalena. El domingo, Dios mediante, volveré a plantear el tema: ¿Qué tendremos que buscar en Galilea, especialmente en Magdala, la tierra de María, muy cerca del lugar donde las Comunidades Neocatecumenales han instalado su sede? (Las imágenes son del complejo eclesial de la Domus Galileae). Sea como fuere, pienso que las comunidades reunidas en torno a María Magdalena se reunieron en Galilea, ofreciendo allí su testimonio de la vida y de la pascua de Jesús. Con ellas queremos retomar nuestro camino pascual.
1. Historia básica.
María Magdalena aparece en la tradición cristiana como una figura especialmente vinculada con Jesús. Cierta literatura gnóstica la ha convertido en su amante, pero en un sentido espiritual, no físico, porque la gnosis suele ser contraria a la experiencia y cultivo del amor sexual. María jugó, sin duda, un papel importante en la tradición cristiana. La llamaban Magdalena porque era de Magdala, ciudad de pescadores de la costa del mar de Galilea, entre Cafarnaúm y Tiberíades, con más de doscientos barcos, famosa por sus salazones. El hecho de que no llevara unido el nombre (apellido) de su padre o su marido, sino el de su ciudad, indica que era independiente: no estaba sometida a otras personas y tenía autonomía para formar parte del grupo de Jesús. No sabemos cómo conoció a Jesús. Lc 8, 2 dice que Jesús la liberó de siete demonios. Pero ese dato puede entenderse simbólicamente. Algunos han dicho que podía ser pagana, pero eso es muy improbable, no sólo por su origen (Magdala era ciudad de judíos, aunque debía ser lugar de encuentro con pescadores y comerciantes paganos), sino porque los primeros discípulos de Jesús fueron judíos. De todas maneras, el hecho de que fuera judía o pagana es secundario. Lo que importa es su función mesiánica, como discípula-compañera de Jesús y especialmente como iniciadora de la experiencia pascual.
María formó parte del círculo más íntimo de los discípulos de Jesús, formado por Doce varones, para simbolizar a las tribus de Israel, pero que tenía también otros componentes, varones y mujeres, quizá más importantes que los Doce. Todos los seguidores/itinerantes, varones y mujeres, eran íntimos de Jesús: con él andaban, comían y dormían en los campos y aldeas. Entre ellos estaba María de Magdala. Lc 8, 2-3 (y de algún modo Mc 15, 40-41) supone que ella, y otras mujeres, sostenían económicamente a Jesús y a su grupo. Pero ese dato parece posterior y resulta, por lo menos, ambiguo pues en el grupo de itinerantes de Jesús no parece que hubiera “patronos” que alimentaban a unos “clientes” pobres. Magdalena no era una rica patrona sedentaria, sino discípula itinerante de Jesús y así subió con él a Jerusalén, compartiendo con él todo lo que tenía.
La tradición más tardía ha pensado que ella había sido una prostituta y que los demonios que Jesús había expulsado de ella eran los demonios de la prostitución. Pero los evangelios no dicen nada de eso, a no ser que la identifiquemos con la mujer de Lc 7, 37-39, lo que casi imposible. De todas maneras, aunque la Magdalena hubiera sido prostituta, ello no sería deshonroso en sentido cristiano, pues el mismo Jesús dijo a los sacerdotes y presbíteros de Jerusalén: “las prostitutas os precederían en el Reino de los cielos” (cf. Mt 21, 31-32). Sólo desde el siglo II se le llama prostituta, para destacar la misericordia de Jesús con ella y para rebajar su “autoridad”. En ese sentido se ha dicho también que estuvo endemoniada (Lc 8, 2-3), pero ese dato ha de tomarse en sentido simbólico: los testimonios anteriores no dicen nada de eso. De todas formas, tampoco ese dato sería deshorna para ella, sino todo lo contrario, porque “deshonrados” del evangelio no son endemoniados, sino los “endemoniadores”, en línea política o religiosa. A partir del evangelio de Juan, para no multiplicar las Marías, la tradición ha supuesto que ésta fue la hermana de Lázaro y de Marta. Pero todo nos hace suponer que eran distintas. María, la hermana de Lázaro y de Marta (cf. Lc 10, 39 y en Jn 11-12), pertenece a un contexto social y familiar diferente. Más sentido tendría identificar a Magdalena con la mujer de la unción (Mc 14, 3-9, pues las dos se vinculan a la muerte y pascua de Jesús, pero tampoco esto es probable. Podemos afirmar que ella estuvo en la Última Cena, aunque no sabemos cómo fue esa cena, pues los evangelios sinópticos (Mc, Mt, Lc) la han interpretado de un modo simbólico, para destacar la culminación del camino de Jesús y el fracaso de los Doce. Sea como fuere, el simbolismo eucarístico posterior (con sus funciones ministeriales) se aplica a Magdalena y las mujeres lo mismo (o mejor) que a los Doce.
2. María en la muerte y la pascua de Jesús.
La importancia de Magdalena no está en su presencia o no presencia en la Cena, sino en el hecho de que ella sea (con otras mujeres, y con el Discípulo Amado de Jn, que tiene rasgos aún más simbólicos), ha visto morir a Jesús, aunque no ha podido “enterrarle” (pues no tiene autoridad para hacerlo (cf. Mc 15, 40. 47; 16, 1-8). Ella ha sido la primera que ha descubierto, por experiencia de amor personal, que Jesús está vivo, que no se le puede buscar en el sepulcro. En ese sentido, su amor de mujer jugó un papel esencial en el nacimiento de la iglesia cristiana, como lo muestran los textos de la pasión de los cuatro evangelios y de un modo especial el final canónico de Marcos (Mc 16, 9) y Jn 20, 1-18, donde se afirma que ella (quizá con la madre de Jesús) fue la primera cristiana, el primer testigo y apóstol de la iglesia, antes que los Doce. Así lo reconoce el comienzo del libro de los Hechos (Hech 1, 13-14), aunque después no hable más de ella.
Precisemos ese tema. En el principio de la tradición pascual (y de la misma vida de la Iglesia) hallamos a María Magdalena con otras mujeres. Ellas habían acompañado a Jesús durante el tiempo de la vida y no le “traicionaron” nunca, sino que estuvieron cerca de la cruz y quisieron acompañarle hasta el otro lado de su muerte (quisieron llorar por él, guardando su luto). Sin embargo (como sabe la historia que está al fondo de Mc 15-16), ellas no pudieron culminar los ritos funerarios, pues no lograron encontrar su cuerpo, por razones que siguen siendo misteriosas. (1) Porque la tumba donde habían colocado a Jesús se encontró después vacía. (2) O porque los soldados romanos habían arrojado el cadáver de Jesús a una fosa común, sin que familiares o amigos pudieran despedirle de un modo sagrado. (3) O porque unos delegados del Sanedrín judío, para que los ajusticiados muertos no colgaran insepultos de una cruz, ensuciando la tierra en un día de fiesta, los enterraron en secreto, sin dejar que los discípulos pudieran encontrarlos.
Humanamente hablando, la falta del "cadáver" amigo resulta terrible, pues un muerto sin buen enterramiento resulta escandaloso. Todo nos permite suponer que las mujeres amigas de Jesús no tuvieron ni siquiera el consuelo de tocar su cadáver, honrándolo con buenas ceremonias funerarias. Pues bien, lo que podía haber sido un rito emocionada, pero pasajero, de embalsamamiento y llanto fúnebre (¡un entierro heroico!) se transformó, por la misma experiencia del amor que triunfa de la muerte, en certeza superior de una Vida y Presencia mesiánica de Dios. Maria y las mujeres descubrieron, por caminos en principio diferentes (distintos del de Pedro y de los Doce), que Jesús estaba vivo, es decir, resucitado, en ellas y con ellas, ofreciéndoles su amor culminado y confiándoles la tarea de continuar su movimiento, en nombre de todos los mártires del mundo. Es posible que las mujeres iniciaran caminos de experiencia pascual y creación comunitaria (iglesia) que la tradición posterior, dominada por varones, ha dejado en la penumbra o silenciado.
En principio, ellas no dependen de Pedro y de los Doce, no son depositarias “sumisas” de una autoridad pascual o de un mensaje que reciben a través de unos varones, sino que emergen como cristianas autónomas y, todavía más, como creadoras primeras de la iglesia. No se puede hablar de potestad o dominio de Pedro sobre ellas. Ciertamente, la tradición posterior, trasmitida básicamente por varones, ha supuesto que el ángel de Dios o Jesús resucitado les pidió que fueran y dijeran lo que sentían y sabían a Pedro y los restantes discípulos (cf. Marcos 16; Juan 20). Es muy posible que actuaran así; pero no lo hicieron para someterse a Pedro y ser en adelante subordinadas, sino todo lo contrario: para dar testimonio de una experiencia común, propia de Jesús, que se abre y expresa igualmente a través de varones y mujeres.
3. María y el comienzo de la iglesia.
Por eso, la experiencia pascual de la iglesia tiene varios puntos de partida, entre los que podemos contar uno más propio de varones (con Pedro) y otro más de mujeres (con María Magdalena). Este doble punto de partida constituye un dato irrenunciable de la iglesia, aunque algunas comunidades posteriores lo hayan silenciado hasta el día de hoy, dejando en penumbra la aportación de las mujeres, cerrando para ellas el acceso a la palabra y a los ministerios. Pero debemos recordar que las mujeres descubrieron y pusieron de relieve (cultivaron) una experiencia pascual originaria, que está en la base de toda la iglesia posterior. Sin ellas no podríamos haber mantenido el recuerdo de Jesús, no seríamos cristianos. La experiencia pascual de las mujeres, vinculada a una tumba vacía, nos ha hecho capaces de superar el riesgo de tensión apocalíptica de algunas comunidades (que tendían a esperar a Jesús, con los brazos cruzados). Las mujeres que lo importante era amar como había amado Jesús, creando en su nombre grupos de experiencia mesiánica, a partir de los rechazados y excluidos, de los crucificados y asesinados, como Jesús. De esa forma ofrecieron una contribución esencial al cristianismo, conforme a los relatos evangélicos. Ellas fueron, con Pedro y con los Doce (desde perspectivas distintas), las cristianas más antiguas, las fundadoras de la iglesia.
Lógicamente, las mujeres no pudieron ni quisieron crear una iglesia distinta (sólo de mujeres), sino que se integraron (quisieron integrarse) en la única comunidad, que tampoco es de varones, sino de todos (varones y mujeres), a partir de Jesús, el gran rechazado, que es Principio y Centro de la nueva humanidad reconciliada. Ellas, con Pedro y los Doce, son garantes de la realidad y obra del Cristo (cf. Mc 16, 7-8). El testimonio cristiano y eclesial de estas mujeres sigue abierto y pendiente todavía, pues no ha llegado a expresarse plenamente en la tradición posterior de la iglesia. Los ministerios oficiales de la iglesia han quedado después vinculados a varones. Pero en el principio no fue así, sino que todos (varones y mujeres) podían ofrecer y ofrecían el testimonio de Jesús resucitado. En esa línea podemos afirmar que la experiencia pascual sólo habrá culminado en el momento en que varones y mujeres podamos encontrarnos en igualdad y esperaza junto a la tumba vacía de Jesús, para re-iniciar desde allí el camino del Reino.
Conclusión
Podemos volver a las preguntas del principio: ¿Han cumplido las mujeres el encargo de Jesús, enseñando su experiencia y su doctrina a Pedro y a los otros "jerarcas" de la Iglesia establecida? ¿Han escuchado Pedro y los jerarcas? ¿Hay un camino por hacer todavía? El tema seguirá mañana.
Dirección para hacer trackback a este post:
http://blogs.periodistadigital.com/btbf/trackback.php/153843
Comparte esta información
Comentarios, Trackbacks, Pingbacks:
Me dejas doblado el alma cuando te leo.
Intuyo una frescura y una fe intensa, algo que debieron sentir los discípulos al escuchar a Jesús. Si puedes y tienes escrita alguna reflexión me la puedes mandar (luismis13@hotmail.com)
un saludo a todos. (perdon Pikaza por entrar asi)
Superiores, es muy al contrario siguen teniendo el miedo que los prehistóricos sentían al ver a una mujer parir...
Pero si es verdad, que la mujer existe porque nadie puede parir, de lo contrario estaríamos extinguidas hace muchos siglos...
A lo largo de los miles de años, se sucede que la mujer, con una millonésima parte de la oportunidades que obtuvieron los hombres, ¡Nosotras hemos llegado, y rebasado en todo! ¿Cómo pudo ser, más inteligencia, más ganas, sexto sentido...?
Aunque para mi la iglesia como tal, ni me pone ni me quita, para nada quiero sacerdotisa que repitan, las aburridas y mortecinas lecturas y rituales... ni son evangélicas ni cristianas, y aún menos dan SMS de cuanto Jesús quería
Carmen
Me parece que en la Vida eterna no se necesita la carne y los huesos. Esto sirve para nuestro espacio y nuestro tiempo pero es inservible para el más alla. Yo sí creo que los muertos resucitan cuando mueren, no al final de los tiempos.
Y estoy seguro que las mujeres sí han enseñado (y lo siguen haciendo) su "experiencia" a los jerarcas. Lo que ocurre es que "la doctrina" está en manos de las mentes infalibles.
Saludos
Carmen (de Almendralejo) a veces se dice "que tenemos lo que merecemos por que no "luchamos con todas las fuerzas por ello? creo que hay muchas mujeres "de la vida religiosa que quizá si estén por el "sacerdocio femenino " que la Iglesia ,no entra en ello y además dando unos argumentos que son bobadas .....otras ,pasan más de ese tema ,porque quizá les interese más dar TESTIMONIO DE JESUS A PIE DE CALLE ?
Por favor ,no afirmo rotundamente ni niego nada ,solo dejo unas preguntas .
Crees o creeis que "ello" realmente se siente SUPERIORES a las MUJERES .....sinceramente pienso que La SUPERIORIDAD O INFERIORIDAD DE CADA UNO ...LA LLEVAMOS DENTRO ......eso solo lo sabemos si nos vemos interiormente ,con RIGOR Y SIN MENTIRNOS (salvo casos excepcioneles ,que tengamos complejo de dioses)
Me he quedado deslumbrado por la fe de Carmen Bellver (que respeto). Lo de la resurrección "en carne y hueso" me ha llegado al alma (si la tengo ¿?) y me ha suscitado una duda monumental. Así entendida, la resurrección puede ser hasta "aceptable". Al fin y al cabo, Ezequiel (creo que es Ezequiel, da lo mismo)profetiza aquello de "los huesos que se llenan de nervios, se forma la carne y se cubren de piel" (Lo malo es que añade que "en ellos no había espíritu") Al fin y al cabo, los huesos no se descomponen tan fácilmente (y si no que se lo digan a la mandíbula del atapuerquino)... Pero es que, bien pensado, los perjudicados por esta profecía son los "incinerados". A los pobres ¡les han hecho polvo! ¿Cómo se recomponen?
Y tú preguntas: "¿Han escuchado Pedro y los jerarcas? ¿Hay un camino por hacer todavía?" ¡Ah, pero no te has percatado todavía? ¡¡H...
un trabajo dedicado exclusivamente para la mujer, y deshonroso para el hombre.
Y me parece vomitivo ese viaje y todo cuanto costará una vuelta e esos personajes ¿Cuánto niño-as Resucitados no vendríamos con ese dinero?
Es mejor rodearse de camarillas como los kikos, legionarios, opus... en fin quienes dan la pela y mientras la bolsa suena ¿a Quién le importa la discriminación de la mujer en la iglesia, si ni siquiera a nosotras misma y por nuestra dignidad salimos de ese servilismo machista sin Dios-a, es más es demoníaco fomentar todo esto.
Carmen
¡es lógico! Que el papel de la mujer siga siendo igual de estéril, pues en definitiva se trata de eso de la esterilidad y reducir a la mujer para que siendo algo pero sin ser Mujer pueda servir como madre del Hijo de un Dios que ellos idealizan y describen a mus menesteres e intereses propios y grupal.
Todo cuanto María de Magdala, y las otras mujeres pudieran decir y dejaron escrito no interesó y ya tendría bien cuidado de que no pasasen como canónicos.
Está muy claro y se ve muy concretamente como el mensaje de las mujeres siguieron vivo en el recuerdo del Resucitado en los Hechos de los Apóstoles. Pedro después de salir preso solo puede acudir a la comunidad donde las mujeres están reunidas, es una mujer quien le abre y son ellas quienes permanecen ahí…
Cuando se celebra la última Cena, la señal para llevar al lugar concreto a esta cena es alguien que va a por agua… Los hombres nunca iban a por agua era un trabajo dedicado exclusivamente para la muj...
La historia de la Mujer en la iglesia está supeditada a toda la Biblia entera, como s ha contado el paso de Dios-a a un pueblo, como Dios-a ha ido caminado con este pueblo y como han sido sesgado una y mil veces aquellas lecturas no apta a los interese partidista y de estado de una oligarquía-supremacía patriarcal y machista.
Si todo depende de un himen, ¡ Es decir! Si para ser madre de Jesús hubo que escoger a una mujer castrada en sentimientos y deseos, ¡es lógico!...
Arco Iris:
Para mí no existe la fe sino creo en la Resurrección tal cuál. Lo otro forma parte del imaginario colectivo del ser humano que siempre ha buscado la transcendencia. Pero no es la fe en Jesucristo.
Un saludo
Lucas 24, 35-48
Ellos, por su parte, contaron lo que había pasado en el camino y cómo le habían conocido en la fracción del pan. Estaban hablando de éstas cosas, cuando él se presentó en medio de ellos y les dijo: «La paz con vosotros». Sobresaltados y asustados, creían ver un espíritu. Pero él les dijo: «¿Por qué os turbáis, y por qué se suscitan dudas en vuestro corazón? Mirad mis manos y mis pies; soy yo mismo. Palpadme y ved que un espíritu no tiene carne y huesos como véis que yo tengo». Y, diciendo esto, los mostró las manos y los pies. Como ellos no acabasen de creerlo a causa de la alegría y estuviesen asombrados, les dijo: «¿Tenéis aquí algo de comer?» Ellos le ofrecieron parte de un pez asado. Lo tomó y comió delante de ellos. Después les dijo: «Estas son aquellas palabras mías que os hablé cuando todavía estaba con vosotros: "Es necesario que se cumpla todo lo que está ...
No hay resurrección fuera de la fe... Pero la fe no "inventa" la resurrección, sino que la descubre y acepta alborozada, gozosa, descubriendo a Jesús que está vivo y que vivimnos en él.
Los que ponen la resurrección de Jesús fuera de la fe es que, en el fondo, no creen, sino que quieren "asegurar un tipo de religión". La historia cristiana es la historia del Jesús resucitado... La historia del Dios que es (se ha hecho) resurrección en Jesús. Y es fe es fe-amor... Y el testigo primero de esa fe-amor que "decubre" a un muerto como vivo y que cree en él (y vive desde él) es María. Volver a María es una de las tareas básicas de la iglesia actual.
Carmen,o yo no me sitúo... o tú no te sitúas... Creo en Jesús resucitó y en la resurrección de la carne (dejemos ahroa lo de los huesos...). Toda mi fe es signo y expresión de esa resurrección... pero no me la pongas como un "factum" probado antes de la fe, no me pongas el carro delante de los bueyes (perdona la expresión).
Me gustaria hacer una pregunta a Carmen ,cambiaría tú Fé ,si lo que preguntas de Jesús ,fuera de una manera u otra ?
Un abrazo a Todos lleno de Esperanza en La Vida
¿Tú no crees en la resurrección en carne y huesos de Cristo?.¿Ni en la resurrección de los muertos?.
Con franqueza si los estudios bíblicos, la exégesis y la hermenéutica sirven para separarnos de la fe que profesamos en la Vigilia Pascual y en cada Eucaristía. ¡Para qué diantres sirve la teología!.
Respecto a las mujeres, gracias por afirmar que fueron las primeras apóstoles enviadas a proclamar la Resurrección. Yo así lo creo y a partir de ahí podría estar de acuerdo en otras cosas que dices. Pero las primeras preguntas que te hago servirán para despejar mis dudas.
El Texto puede tener varias lecturas ,quizá pensando en el machismo existente "casi hasta hace dos dias "....la mujer " tuvo más protagonísmo que supuestamente "podriamos pensar "
Pikaza LAS MUJERES SI HAN CUMPLIDO EL MANDATO DE JESUS....y soguen cumpliendo ,,,,,en la sociedad y en la Iglesia ,lo que pasa "que sin mando ,sín títulos, sin alardes ...aunque en la Sociedad mucho MAS ADELANTADO QUE EN LA IGLESIA ...y además !con qué pretesto ...de pena !
Me gustaría hacerte dos preguntas.
1. Hace unos días, en el blog de Antonio Piñero se especuló algo entre los lectores acerca de por qué Pablo dice que se apareció Jesús primero a Pedro. ¿Por el machismo de los griegos, que no admitían el testimonio de una mujer?
2. Algunos teólogos creen que el final del Evangelio de Marcos se perdió, argumentando que el final en el versículo 8 es demasiado brusco. ¿Crees verosímil esa hipótesis?
Gracias por adelantado
El machismo de los “Doce” es comprensible dada la época y lugar. Pero hoy, que se ha estudiado el condicionamiento cultural de paternalismo, no tiene sentido prohibir a la mujer su emparejamiento matrimonial con los ministros ni el mismo acceso directo a los ministerios eclesiásticos. Esa es una rémora tradicional y contraria a los evangelios.
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Xabier Pikaza Ibarrondo
autor
Contacto








