(Palabra 1). Deméter/Atenea. La religión greco-andaluza de Machado

Permalink 27.01.08 @ 11:00:06. Archivado en Tierra, ecología, hombre, religión-religiones, dioses-diosas, Poemas, poesía, Religiones antiguas

De nuevo es domingo, día de fiesta/descanso. Hace siete días comenté unos pasajes Eckhart. Vuelvo hoy con un poema y desde ahora quisiera dedicar los domingos a:“la palabra” (poema, evocación, poesía). Pues bien, la palabra/poema de hoy es de Antonio Machado, que nos sitúa ante el encanto y actualidad de la religión griega, simbolizada por Deméter/Atenea. Ella es para Machado una diosa antigua y una figura divina nueva a la que se puede invocar, con el signo del olivo, abierto al progreso, a nuevos mares y nuevas navegaciones. Retomamos así el tema de las semanas pasadas (El encuentro de las religiones), pero lo hacemos ahora desde una perspectiva poética, siguiendo la tradición europea del Renacimiento que ha querido vincular el cristianismo con la religión griega. La religión de Machado (1875-1939) es mucho más que el poema que recojo, pero también es ese poema, un testimonio ejemplar de fecundación de religiones: sacralidad griega, racionalidad occidental, progreso humano. Quien lo conozca lo mirará y pasará de largo. Pero habrá algunos que quieran seguir mi breve comentario, en línea de encuentro de religiones... ¡Un tema ya antiguo, propio del tiempo de Machado, aunque mirado desde Grecia, no desde el Islam o del Budismo!. ¡Un tema nuevo" Aquí me limito a preentarlo, ofreciendo unas indicaciones, como hacía en mis clases de Salamanca. Éste era una tema de la clase de historia y actualidad de las religiones.Me gustaría que algunos de mis lectores gozaran con el poema y se mensaje, aunque no lo compartan

Antonio Machado y el poema del Olivo

Entre los grandes creadores de la literatura del siglo XX se encuentra, sin duda alguna, Antonio Machado que ha recreado, en forma poética, el mito de Deméter, en su largo poema titulado Olivo del Camino, incluido en Nuevas Canciones I.El poema, escrito en 1920, apareció por ver primera en la revista Índice (4, 1922) en una forma mucho más breve y personal, sin las connotaciones histórica que luego recibirá. La versión definitiva que aquí estudiamos aparece, como hemos dicho, en Nuevas Canciones, que se publicó por vez primera en Mundo Latino, Madrid 1924.
Machado no evoca la religión musulmana, que ha dejado hondo poso en su tierra andaluza... Se tiende más "clásico" y como clásico apela a Grecia, por encima del Islam e incluso por encima del mismo Cristianismo, demasiado vinculado con un tipo de Iglesia con la que no se siente en sintonía. Por eso quiere recuperar la religión de Grecia, poética y racional, para evocar desde ella su visión de Andalucía (de España). Así le presentamos como testigo de una "fusión de religiones" (no la única, pero sí importante).

El mito evocado en el poema ha sido transmitido también por Ovidio, Fausti IV, 507-561. Pero Machado sigue con gran fidelidad el texto antiguo del himno homérico A Deméter, recreado desde su visión religiosa y social, desde el contexto de Andalucía (España) como iremos indicando en lo que sigue. Hemos utilizado un esquema muy sencillo. Presentamos el Machado y después lo comentamos, resaltando algunos motivos de su experiencia poética: el olivo como símbolo de Andalucía, su visión de España…...
Machado no distingue los estratos de la religión griega: Deméter y Atenea son distintas... Desde su perspectiva poética puede vincular a las dos disas, diosas del la tierra/olivo (Deméter) y del olivo/sabiduría (Atenea), para evocar y proponer así un tipo de religión poética abiera al futuro. Pero vengamos ya al texto. El poeta llega cansado hasta el olivo que le ofrece sombra ahora en su tierra de Andalucía, mientras recuerda la encina de su hogar anterior en Soria/Castilla. De esa forma se identifica con la diosa Deméter. Ambos, Antonio Machado y Deméter, forman una unidad de vida, un único motivo literario, muy profundo. Empezaremos citando el texto, luego lo comentamos brevemente.

(1) Introducción

1. I.- Parejo de la encina castellana
2. crecida sobre el páramo, señero
3. en los campos de Córdoba la llana
4. que dieron su caballo al Romancero,
5. lejos de tus hermanos
6. que vela el ceño campesino-enjutos
7. pobladores de lomas y altozanos,
8. horros de sombra, grávidos de frutos-,
9. olvidado de mano labradora
10. que pode tu ramaje, y por olvido,
11. viejo olivo, del hacha leñadora,
12. ¡cuán bello estás junto a la fuente erguido,
13. bajo este azul cobalto,
14. como un árbol silvestre, espeso y alto!

15. II.- Hoy, a tu sombra, quiero
16. ver estos campos de mi Andalucía,
17. como a la vera ayer del Alto Duero
18. la hermosa tierra de encinar veía.
19. Olivo solitario, lejos del olivar,
20. junto a la fuente,
21. olivo hospitalario
22. que das tu sombra a un hombre pensativo
23. y a un agua transparente,
24. al borde del camino que blanquea,
25. guarde tus verdes ramas, viejo olivo,
26. la diosa de ojos glaucos, Atenea.

27. III.- Busque tu rama verde el suplicante
28. para el templo de un dios, árbol sombrío;
29. Deméter jadeante
30. pose a tu sombra, bajo el sol de estío.
31. Que reflorezca el día
32. en que la diosa cruzó del ancho Urano,
33. cruzó la espalda de la mar bravía,
34. llegó a la tierra en que madura el grano,
35. y en su querida Eleusis, fatigada,
36. sentóse a reposar junto al camino,
37. ceñido el peplo, yerta la mirada,
38. lleno de angustia el corazón divino...
39. Bajo tus ramas, viejo olivo, quiero
40. un día recordar del sol de Homero.

(2. Acogida. La madre-diosa nodriza)

41. IV. Al palacio de un rey llegó la dea,
42. sólo divina en el mirar sereno,
43. ocultando su forma gigantea
44. de joven talle y de redondo seno,
45. trocado el manto azul por burda lana,
46. como sierva propicia a la tarea
47. de humilde oficio con que el pan se gana.
48. De Keleos la esposa venerable,
49. que daba al hijo en su vejez nacido,
50. a Demofón, un pecho miserable,
51. la reina de los bucles de ceniza,
52. del niño bien amado
53. a Deméter tomó para nodriza.
54. Y el niño floreció como criado
55. en brazos de una diosa,
56. en las selvas feraces
57. -así el bastardo de Afrodita hermosa-,
58. al seno de las ninfas montaraces.

(3) Demofón, fuego divino

59. V.- Mas siempre el ceño maternal espía,
60. y una noche, celando a la extranjera,
61. vio la reina una llama. En roja hoguera,
62. a Demofón, el príncipe lozano,
63. Deméter impasible revolvía,
64. y al cuello, al torso, al vientre, con su mano
65. una sierpe de fuego le cenia.
66. Del regio lecho, en la aromada alcoba,
67. saltó la madre; al corredor sombrío
68. salió gritando, aullando, como loba
69. herida en Tas entrañas: ¡Hijo mío!
70. VI. Deméter la miró con faz severa.
71. -Tal es, raza mortal, tu cobardía.
72. Mi llama el fuego de los dioses era-.
73. Y al niño, que en sus brazos sonreía:
74. -Yo soy Deméter, que los frutos grana,
75. ¡oh príncipe nutrido por mi aliento,
76. y en mis brazos más rojo que manzana
77. madurada en otoño al sol y al viento! ...
78. Vuelve al halda materna, y tu nodriza
79. no olvides, Demofón, que fue una diosa;
80. ella trocó en maciza
81. tu floja carne y la tiñó de rosa,
82. y te dio el ancho torso, el brazo fuerte,
83. y más te quiso dar y más te diera:
84. con la llama que libra de la muerte,
85. la eterna juventud por compañera.

(4)Proserpina. La diosa de los trigos y campos fecundos)

86. VII.- La madre de la bella Proserpina
87. trocó en moreno grano,
88. para el sabroso pan de blanca harina,
89. aguas de abril y soles de verano...
90. Trigales y trigales ha corrido
91. la rubia diosa de la hoz dorada,
92. y del campo a las eras del ejido,
93. con sus montes de mies agavillada,
94. llegaron los huesudos bueyes rojos,
95. la testa dolorida al yugo atada,
96. y con la tarde uberrima en los ojos.
97. De segados trigales y alcaceles
98. hizo el fuego sequizos rastrojales;
99. en el huerto rezuma el higo mieles,
100. cuelga la oronda pera en los perales,
101. hay en las vides rubios moscateles,
102. y racimos de rosa en los parrales
103. que festonan la blanca almacería
104. de los huertos. Ya irá de glauca a bruna,
105. por llano, loma, alcor y serranía,
106. de los verdes olivos la aceituna...

(5)Andalucía. De nuevo el olivo del camino)

107. Tu fruto, ¡oh polvoriento del camino
108. árbol ahíto de la estiva llama!
109. no estrujarán las piedras del molino,
110. aguardará la fiesta, en la alta rama,
111. del alegre zorzal, o el estornino
112. lo llevará en su pico, alborozado.
113. Que en tu ramaje luzca, árbol sagrado,
114. bajo la luna llena,
115. el ojo encandilado
116. del búho insomne de la sabia Atena.
117. Y que la diosa de la hoz bruñida
118. y de la adusta frente
119. materna sed y angustia de uranida
120. traiga a tu sombra, olivo de la fuente.
121. Y con tus ramas la divina hoguera
122. encienda en un hogar del campo mío,
123. por donde tuerce perezoso un río
124. que toda la campiña hace ribera
125. antes que un pueblo, hacia la mar, navío.

1. El olivo y la diosa. Versos 1-40

Éste es el canto al olivo abandonado, bello en su soledad, árbol silvestre, espeso y alto (verso 14). Este es, sin duda, un canto a la sacralidad de la naturaleza: el árbol en sí mismo es signo de un misterio que a Machado le pone en relación con los cultos telúricos, hagio-déndricos, de Grecia y de otros pueblos que han venerado a los árboles. Frente al árbol sagrado de las duras mesetas (encina, a veces roble), sitúa aquí el poeta el árbol sagrado del Mediterráneo, que es el olivo.
Lógicamente, la segunda estrofa del himno culmina en una invocación a Atenea, diosa del olivo. Dioses de la encina fueron otrora los genios y númenes del norte de Castilla. En Andalucía, tierra del olivo, se venera a Atenea, diosa de ojos glaucos, verde-claros, penetrantes, que miran y conocen el misterio de las cosas. Ella, Atenea, protectora de Ática, sustentadora de la justicia, aparece vinculada desde antiguo a la lechuza inteligente de la noche, al orden que penetra en el misterio. Su árbol ha sido siempre el olivo: árbol de paz, signo de belleza y de concordia, productor de olivas que hacen el aceite, embellecen a los hombres y mujeres, condimentan la comida...
Toda la cultura del aceite está ligada al signo de Atenea. Por eso, el caminante que viene a refugiarse y pensar bajo el olivo debe invocar a la diosas: guarde tus verdes ramas, viejo olivo, / la diosas de ojos glaucos, Atenea (versos 24-25)). La misma realidad del árbol y la vida se vuelve oración para el poeta. Como en los viejos tiempos de Atenas, nos hallamos en el centro de una profunda veneración cósmica, expresada por el árbol.
La novedad más grande de la re-interpretación de Machado comienza precisamente ahora, después de invocar a la diosa del olivo. Es como si de pronto se mezclaran los niveles de sacralidad, de manera que el olivo viniera a convertirse en signo de una transformación sacral de la naturaleza. Tres son los niveles simbólicos en que viene a situarnos la estrofa tercera (versos 27-40):

En el centro sigue estando el viejo olivo de Atenea que ofrece sombra al suplicante (verso 27), es decir, al que viene buscando justicia (como Orestes, a quien la misma Atenea juzga y absuelve, conforme al mito más significativo de Atenas). Bajo el olivo de Atenea puede el poeta suplicar y hallar sentido a su existencia peregrina.
Deméter jadeante / pose a tu sombra, bajo el sol de estío... (versos 28-29). Así introduce Machado a la nueva diosa peregrina, cansada en el verano, buscando también una sombra protectora. No le interesa el principio del mito homérico, el rapto de la hija, el llanto y lucha de la madre... Deméter viene jadeante, cansada, pero llena de vitalidad. Es el signo de la vida que debe ponerse bajo el signo protector de Atenea, protegiéndose bajo su sombra
Bajo tus ramas, viejo olivo, quiero / un día recordar del sol de Homero (versos 39-40). Aquí recoge y cita Machado su fuente. Es claro que está evocando el gran canto A Deméter, que está en el centro de la religión telúrica de Griega. Machado, poeta del olivo, se identifica así con Homero. La sombra del mismo árbol les vincula; el tema de la vida y de la muerte, de la vegetación y el pan fecundo les reúne.

De esta forma ha situado Machado espacio y tema: éste es el momento mágico en que la diosa de la vida (Atenea) "sentóse a reposar, junto al camino" (verso 36). De camino va, lleno de angustia el corazón divino (verso 38), por las causas que la sabemos. De camino viene, dispuesta a convertir su dolor en principio de vida para los humanos. En este contexto evoca Machado una bellísima geografía sagrada, distinguiendo los tres elementos fundamentales. La diosa Deméter:

Huyó del ancho Urano... (verso 31). No puede seguir tranquila sobre el cielo mientras sufre su hija raptada bajo el suelo. Esta diosa que huya del cielo, en un proceso de "encarnación cósmica" constituye el principio y sentido del mito para Machado. Los dioses uránidas, perdidos en vanas disputas, carecen de importancia para los humanos. Ellos se vuelven significativos en el momento en que abandonan el cielo para compartir la experiencia del dolor con los humanos. Lo que parecía fatalidad en el mito (Deméter tiene que dejar el cielo....) aparece para Machado como principio de salvación, como una gracia para la humanidad.
Cruzó la espalda de la mar bravía... (verso 32). Ciertamente, los mares tienen dioses que son signo de la vida y la navegación, dioses necesarios para los comerciantes y viajeros... Pero Deméter no queda vinculada al agua de los mares. Ella es el signo de la tierra fecunda... Por eso "cruza la espalda del mar", viniendo a la tierra que ofrece pan a los humanos. Es como si Deméter y Atenea debieran encontrarse para hacer posible la vida en el mundo.
Llegó a la tierra en que madura el trigo... (verso 34). En el principio de la existencia humana no están pues la aguas del mar sino la tierra de pan llevar, tierra donde la diosa iniciará la nueva experiencia sagrada del fuego que convierte el grano en pan sagrado para los humanos. Del olivo del camino pasamos así al trigo de las anchas tierras, fuente de pan para el hambriento.

Queda así evocada la geografía sacral de Machado: del cielo ha bajado la diosas, ha cruzado los mares, viniendo a sentarse a su lado, bajo el mismo olivo del camino. Es como si la distancia temporal se hubiera roto, tendiéndose un puente entre el ayer de Grecia (Eleusis, con Atenea y Deméter) y el hoy de Córdoba la llana. Machado no se limita a recordar algo pasado; está viviendo en su presente el presente de los dioses, el misterio de la vida.
Ciertamente, Machado ha recibido una intensa herencia cristiana, expresada por ejemplo en sus discursos sobre el genio dialogal del Cristo, parejo al genio dialogal de Sócrates, en línea de amor entre los humanos, como muestran, sobre todo, sus discursos en el tiempo de la guerra civil española (1936-1938). Pero en este poema aparece como perfectamente pagano. Su memoria del mito de Atenea y Deméter no es un gesto de erudición intelectual, sino expresión de su propia vivencia más honda, de hombre de la tierra, hermano del trigo y del olivo, devoto de Atenea y Deméter.

2. Acogida. La madre-diosa nodriza (versos 41-58)

El tema del ser humano cuidado por la madre o la nodriza diosa aparece en multitud de mitos de oriente y occidente. Así pudiéramos decir que es uno de los mitos fundantes de la historia humana: nacemos mortales, pero una diosa inmortal cuida de nosotros, ofreciéndonos su cariño y cuidado para superar los riesgos de la vida. Aprender a vivir en brazos de una diosa, ese es destino y deseo más hondo de millones de humanos, especialmente varones. Ella, la diosa se oculta bajo las formas de una sierva, mostrando así el valor divino de la más humilde realidad y vida humana: la del servicio a la vida. El mismo Machado ha querido expresar de manera más precisa las connotaciones y formas del mito, aludiendo por un lado a Afrodita que acuna a su bastardo (Eros, engendrado por Ares) y por otro a las Ninfas que en los montes cuidan la vida que se expresa en las diversas formas de la naturaleza..

3. Demofón. El fuego divino (versos 59-85)

Hasta aquí el mito resultaba conocido. La novedad empieza cuando el aprendizaje divino entra en conflicto con el miedo humano. Surge así una guerra de madres, que ha tomado muchas formas a lo largo de la historia y la mitología de los pueblos:

– Madre buena, madre mala. Quizá la forma más conocida del conflicto es la que aparece en el mito gnóstico donde se enfrentan una madre buena (que ayuda a vivir al ser humano) y una madre perversa (que tiende a esclavizarle). En el origen de este mito parece estar la visión de la madre perversa del mito de Babilonia (Tiamat) y varias formas de religión persa.
– Madre divina, madre humana. En nuestro mito las dos madres son buenas, pero una es miedosa (humana), otra valiente (divina). Esta madre divina quiere re-engendrar al hijo en el fuego, haciéndole inmortal. La madre humana, miedosa del fuego, lo impide y de esa forma, queriendo que el hijo no muera, lo sigue haciendo mortal.

En el fondo de este conflicto se encuentra el signo del fuego que cuece el pan y concede la inmortalidad, vinculada en la mayor parte de los mitos a la esencia astral (que es puro fuego). Las realidades de la tierra viven sometidas al poder de la muerte porque no se liberan de su miedo, de la carga de mundo. Por el contrario, los seres celestes, parientes del fuego, pueden vivir para siempre.

4. Proserpina. La diosa de los trigos y campos fecundos (versos 86-106)

Machado vuelve a pasar por alto el mito teogónico y teomáquico: la lucha entre Zeus y Deméter, el rapto de Proserpina (Perséfone) y la lucha siguiente, que hemos descrito al comentar el Himno Homérico. Él ha pasado directamente al sentido del mito: la diosa se define y realizan su obra fecundando los campos con el agua de su vida, fundando en su amor y cuidado el trabajo de la agricultura.

– Ciertamente es diosa madre, y así se define como "madre de la bella Proserpina" (verso 86). Pero luego, esta maternidad no juega ningún papel dentro del argumento. Tampoco importa el tema de la muerte de Proserpina. Machado ha convertido el mito homérico en expresión de la fecundidad general de la naturaleza.
– Este es el mito de la abundancia materia de la tierra, mito y experiencia de la fecundidad sagrada. De pronto, los temas propios del pasado griego desaparecen y viene a presentarse en primer lugar, con toda fuerza, el mito universal de la madre naturaleza, diosa fecunda de los campos, de la vida.

De esta forma se vinculan en el mito el agua fecundante y el trabajo de los bueyes (versos 86-96), el fuego que quema los rastrojos y el despliegue abundante de las mieses... Es como si Machado se olvidara del trigo y destacara la totalidad de la cosechas de la tierra mediterránea: higueras y viñas, perales y rosas... En este fondo culmina su despliegue narrativo allí donde había comenzado: por los olivos (versos 104-106).

4. Conclusión. El olivo y la religión de Andalucía (versos 107-125)

De pronto, frente al despliegue de la naturaleza que Deméter simboliza, en gesto de sagrado agricultura, vuelve a situarse el olivo del camino, olivo abandonado donde nadie vendrá cogerá las aceitunas (107-112). Pues bien, este olivo solitario, abandonado, viene a convertirse en signo de la tierra entera, de Andalucía (quizá de toda su visión de España, aunque la "religión" de Soria/Castilla es diferente). Por eso, el poema termina en forma de invocación sagrada, de profunda oración al servicio de la tierra y de sus gentes:

Que en tu ramaje luzca el ojo del búho insomne de la sabia Atena... (113-116). Ésta es la primera petición: que en el árbol solo, pedido y polvoriento, de la tierra florezca el conocimiento simbolizado por el búho de Atenea. Machado pide sabiduría para la tierra, pide conocimiento. Es un buen ilustrado, miembro de la Institución Libre de la Enseñanza, un pagano religioso. Es normal que empiece pidiendo sabiduría, ojo luciente que conozca los misterios de la realidad.
Y que la diosa de la hoz bruñida traiga a tu sombra materna sed y angustia de uranida... (117-120). Le parece que la tierra ha perdido la sed de engendrar, es tierra y gente que muere, que no quiere vivir. Por eso pide Machado que venga Deméter y cambie la forma de existencia de la gente que está simbolizada por el olivo polvoriento de Andalucía, de España. Quiere sed materna (capacidad de engendrar), quiere verdadera angustia, posiblemente en la línea del sentimiento trágico de Unamuno: sólo una agonía divina, una lucha creadora en favor de los valores de la vida puede liberar a los hispanos. Eso pide Machado a la diosa de la tierra, diosa del fuego que ofrece inmortalidad a los mortales y pan a los trabajadores del campo.
Una hoguera quiere Machado...: "y con tus ramas la divina hoguera /encienda en un hogar del campo mío..." (versos 121-125). Este "hogar del campo" debe ser su propia casa y la casa de Andalucía, casa de España... Quiere que la tierra se vuelva camino que lleva hacia el mar, en nuevas travesías; quiere que el hogar se haga navío de aventuras creadoras...

De esta forma, el Himno Homérico ha quedado convertido y recreado en Canto al Renacimiento de Andalucía , dentro de la tónica general de la obra de Machado, que habría que analizar con más detalle. El poema ha logrado una profunda fusión de horizontes, vinculando el pasado griego (mito de dioses, símbolos fundantes de la historia religiosas helena) con el presente español.
El símbolo que une el pasado con el presente es, ante todo, el olivo viejo y solitario, al borde de un camino (España)... Este es el olivo que pone en marcha el despliegue del poema, evocando las grandes figuras de las diosas (Atenea y Deméter). Ellas se presentan como signo de creatividad, principio humano y religioso, dentro de la vida española del momento.
Hemos dicho que Machado no se limita a recordar el mito de forma puramente esteticista sino que lo recrea en clave social y religiosa, personal y nacional, de manera que su poema puede presentarse como evocación profunda de la experiencia y tarea de la vida humana (de España) en aquel momento de la historia, entre 1920 y 1924.

Texto del Himno homérico. – T.W.Allen, W.R. Halliday y E.E. Sikes, The Homeric Hymns, Oxford 1936 y
– J.Humbert, Homère. Hymnes, Budé, Paris 1967.
– Traducción – A. Bernabé, Himnos Homéricos, Clásicos Gredos 8, Madrid 1988, 43-84.
– Estudios : A.Alvarez de M., Las Religiones Mistéricas, Rev. Occidente, Madrid 1961, 54-74; Th. H.Gaster, Thespis. Ritual,Myth and Drama in the ancient Near East, Harper, New York 1961. N. J. Richardson, The Homeric Hymn to Demeter, Oxford 1974

2. Antonio Machado: Manuel y Antonio Machado, Obras completas, Bibl. Nueva, Madrid 1978, 869.873; Nuevas canciones y De un cancionero apócrifo, Ed. de J. M. Valverde, Clásicos Castalia, Madrid 1971
– Estudios: F. A. Baker, El pensamiento filosófico y religioso de A. Machado, Sevilla 1985; E. de Bustos (ed.), Curso en homenaje a A. Machado, Univ. Salamanca, 1985; P. Cerezo Galán, Palabra en el tiempo. Poesía y filosofía en A. Machado, Madrid 1975; B. Sesé y P. García M., Claves de A. Machado, Madrid 1994; J. M. Valverde, Antonio Machado, Barcelona 1975 ss.

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Comentarios, Trackbacks, Pingbacks:
Joaquín, pásate más por aquí, que se te echa de menos.
Enlace permanente Comentario por sofía 28.01.08 @ 21:21
!hombre Joaquin !!cómo te vendes tán caro?poeta atípico ?
!hay que ver lo que se puede decir de UN OLIVO ...algunas mentes ,son envidiables ...pero es curioso ,como los demás interpretamos "el arte " en todas sus dimensiones ,pintura música ,escultura,poesia etc....cundo hacemos esa interpretación ,ES LA EXPRESION DE NUESTRAS SENSACIONES ,frete a esas obras de arte ...que pocas veces COINCIDEN ,con los VERDADEROS MOTIVOS DEL ARTISTA QUE LA CREO ....escribes un pequeño poema ,un dia lleno tu corazón de revoltijos ,dibujas tres trazos ,o moldeas un poco de arcilla etc......quizá pasado un tiempo ,ni el mismo CREADOR SE RECONOCE EN SU OBRA ....no sé si me explico o me "desexplico ",,,,bueno un lio
Enlace permanente Comentario por Arco .Iris 27.01.08 @ 23:29
Aprovecho para ofreceros un libro de poesía que narra un viaje a través de esta carne humano-divina, hacia la plenitud enamorada: "Canaán". Si os place: dicciomixteco@yahoo.es
Besos y abrazos. Gracias, Xabier, por tu compañía.
Enlace permanente Comentario por Joaquín Martínez [Blogger] 27.01.08 @ 17:01
El tema de hoy es un poema cultista y nuevas formas de culto. Aunque me parece que Sofía apunta que la religión de Machado no es un sólo poema sino su poesía completa (y la prosa de Juan de Mairena). Además del símbolo de la diosa, otros que convocan a la vida y rechazan sombras de muerte.
¿Hay nuevos dioses?
Me parece que no podemos confundir los símbolos de la tradición -griega, judeocristiana, preindoeuropea o amerindia- con el diálogo personal de/con Dios-a. Los símbolos tienen que ser reinterpretados por cada persona, por el/la poeta: es ese proceso de recreación que describe "profesión de fe". Así nos acercamos a Dios-a en persona.
Pero Dios-a no es manipulable ni siquiera por la inteligencia emocional y poética. El aprendizaje de Dios-a (de acuerdo) es su hacerse humano/a sin someterse a ningún poder ni amenaza... ni sombra de muerte. Es Jesús, quien muere sin someterse a la muerte. Es Amor y Vida comunicable.
Aprovecho para ofreceros un libro de poesía q...
Enlace permanente Comentario por Joaquín Martínez [Blogger] 27.01.08 @ 17:00
Es cierto que "Machado no se limita a recordar el mito de forma puramente esteticista sino que lo recrea en clave social y nacional", pero no sé hasta que punto lo hace en clave "religiosa ni personal"
Su religión personal no tiene mucho que ver, creo yo, aunque la verdad es que no sé cómo me atrevo a opinar:
Profesión De Fe
Dios no es el mar, está en el mar; riela
como luna en el agua, o aparece
como una blanca vela;
en el mar se despierta o se adormece.
Creó la mar, y nace
de la mar cual la nube y la tormenta;
es el Creador y la criatura lo hace;
su aliento es alma, y por el alma alienta.
Yo he de hacerte, mi Dios, cual Tú me hiciste,
y para darte el alma que me diste
en mí te he de crear. Que el puro río
de caridad que fluye eternamente,
fluya en mi corazón. ¡Seca, Dios mío,
de una fe sin amor la turbia fuente!

Enlace permanente Comentario por sofía 27.01.08 @ 16:12
Biena todos, y en especial a Esperanza... A partir de ese poema de Machado quiero plantear en adelante tres temas:
a) ¿Por las diosas Deméter y Atenea y no los dioses (Dionisio y Apolo) definen el mundo simbólico de Machado, a diferencia de lo que pasa en NietezcheI
b) ¿Diálogo religioso con la Grecia Clásica o con las religiones actuales, en especial con las del Lejano Oriente?
c) ¿Qué significan en Andalucia y en el mundo Grecia y el Islam?
d) ¿El tema actual es la racionalidad... o los nuevos "dioses" como decía M. Weber? ¿Qué dioses?
Enlace permanente Comentario por Xabier Pikaza Ibarrondo [Blogger] 27.01.08 @ 15:52
BIEN!!!
Bien traído este poema con tanto sabor a renacimiento y barroco, a mundo clásico. Andalucía está escrita con más letras clásicas que árabes. Para entender la religión y la gente de Andalucía hay que mirar a Grecia y Roma, al Mediterráneo. Vamos a dejarnos de tanto mito islámico y tanto Almutamid. Que sí, que también dejaron su huella, pero los islámicos andaluces recogieron también toda la cultura mediterránea y la acoplaron a la suya. Y los cristianos repobladores a su vez acogieron la árabe; y nos dejaron obras mudéjares en multitud de iglesias y palacios como el Alcázar de Sevilla...
Enlace permanente Comentario por Esperanza 27.01.08 @ 14:29
Pues ,no JMS ,,El Reino ,no es poesia ,poesia eres tú ......y a mi que me dá que escribes poemas ?me equivoco ?
Enlace permanente Comentario por Arco-Iris 27.01.08 @ 13:01
La poesía es tan misteriosa como el aliento, tan evanescente como los aires que acarician mares y tierras. Es bella sin saberse cómo. Sueño y evocación, palabras fugaces como nubes arreboladas al sol crepuscular que mañana florecerán de nuevo y morirán y renacerán.
El Reino no es poesía: es esfuerzo decidido de hermandad viviente; no es evocación sino realidad que florece, madura y se cosecha, aunque no se vea ni se sepa cómo. Es el Padre que siembra el Hijo en el seno de la Madre Tierra para alimento nuestro.
Enlace permanente Comentario por JMS.- 27.01.08 @ 12:47
Domingo de descanso ? para algunos ...otros trabajamos ,pero también descansamos cuando otros trabajais ,así la vida se iguala un poco .
Escribiré ,el poema que todos decimos alguna vez ,pero que si LO PENSARAMOS BIEN ,VIVIRIAMOS DE OTRA MANERA.
Caminante son tus huellas el camino
y nada más .
Caminante no hay camino ,se hace
camino al andar .
Al andar se hace camino y al volver
la vista atrás ....se vé la senda
que nunca se ha de pisar
Caminante,no hay camino sino estelas
en el mar ........

Cómo recuperamos "las pisadas " que nunca debimos dar ?las palabras que nunca debimos decir ,lo que nunca debimos hacer ,amar a quien no amamos ,sonreir a quien nunca lo hicimos ?
Pedimos años a la vida o VIDA A LOS AÑOS ?no puedo seguir pero seria un momento que me saldrian muchas cosas ...quizá bobadas ,pero mias .
Enlace permanente Comentario por Arco-Iris 27.01.08 @ 12:41
Por cierto, ójala la infancia escolar se tiña de estos comentarios y no de aquellas interminables horas de colegio donde la pizarra se cubría de análisis tipo. "niños: la estructura es ABBA CDC ABBA, sinalefa en hipérbole con rima consonática en asonante metafórica del complemento directo y predicativo, ¿lo endendéis mastuerzos?, Gómez: deje de hablar" etc...
Vaya con el ABBC CDC FFGG...
Odiaba la poesía...
Enlace permanente Comentario por luis_r 27.01.08 @ 12:36
Qué bonito. Gracias Xabier.
Enlace permanente Comentario por luis_r 27.01.08 @ 12:31

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