(ET 1) Dios, encuentro de religiones
22.01.08 @ 10:30:38. Archivado en Dios, Teología, religión-religiones, Espiritualidad
He venido hablando del pluralismo religioso y del encuentro entre las religiones, partiendo de otros libros (como el de J. M. Vigil). Para quienes sigan caminando conmigo, he querido ofrecer una serie de visiones y propuestas, sobre el mismo tema partiendo ya un libro mío (Enquiridion Trinitatis, Secretariado Trinitario, Salamanca 2005), donde he recogido algunos textos principales sobre el Dios Cristiano, en sus diversas perspectivas (histórica y teológica, dogmática y mística, de magisterio y experiencia), suponiendo siempre que Dios mismo es el encuentro de las religiones. Iré intercalando los temas de ese libro (unos quince) entre otros quizá más actuales que vayan surgiendo. Hoy retomo y rehago las págs.571-575 que sirven como punto de partida para todo lo que sigue. Con ellas voy respondiendo de algún modo a las intervenciones que se han venido haciendo estos días en mi blog sobre el tema del pluralismo religioso.
Dios, un campo de encuentro. Introducción
Siendo el aspecto más distinto y distintivo del cristianismo, el esquema y modelo del Dios cristiano (Trinidad) ha venido a presentarse en estos últimos decenios como espacio de diálogo abierto y como punto encuentro muy rico y complejo, necesario y difícil con la modernidad occidental y con diálogo mundial de las religiones y culturas de la tierra.
En este contexto debo recordar que el tema de la Trinidad cristiana se había planteado sobre todo en relación con el gnosticismo ambiental, en los tiempos de formación de la teología de la Iglesia (siglos II-III d. C.). Actualmente sigue influyendo en la temática un tipo de gnosis, que se expresa de algún modo en la new age, pero influyen de manera todavía más intensa las grandes religiones con las que el cristianismo ha empezado a dialogar de un modo intenso. En esta línea se sitúan las referencias y temas que siguen.
Ante el budismo se plantea el sentido de la personalidad de Dios. Frente a las avataras del hinduismo destaca la encarnación histórica del Hijo de Dios en Cristo y la vinculación del Espíritu con la vida eclesial. Quizá más que Dios en sí importa el hombre, que para los cristianos es signo y presencia de Dios; en ese contexto, hablar del hombre es hablar de Dios (aunque el nombre de Dios ni se cite).
En relación con el judaísmo se sitúa el tema de la divinidad del Mesías, vinculada al compromiso a favor de los pobres y a la salvación universal. Dialogando con el Islam habrá que poner de relieve el carácter personal y personalizado de la revelación de Dios que, para los cristianos, no se expresa en un Corán escrito, sino en la persona de Jesús.
He publicado sobre este tema un libro titulado Violencia y diálogo de religiones (Sal Terrae, Santander 2004) donde he desarrollado, de un modo más práctico, los temas que ahora siguen. También he desarrollado el tema en Violencia y religión en la historia de occidente (Tirant lo Blanch, Valencia 2006) y de un modo especial en el Diccionario de las tres religiones. Judaísmo, cristianismo, Islam (en colaboración con A. Aya y otros), que se publicará Dios mediante en los próximos meses (Verbo Divino, Estella 2008).
La tesis de fondo de esos libros podría formularse como sigue: La experiencia cristiana permite conocer a Dios y definirle como la comunicación fundante y fundadora, en formas de encuentro personal (=trinidad), de tal manera que la única forma de ser cristiano consiste en vivir en comunión con los hombres y mujeres de otras religiones, desde una perspectiva de gratuidad y vida compartida. La comunión de religiones no es para los cristianos un dato añadido, sino el centro de su experiencia y tarea. Los cristianos no quieren sustituir a las otras religiones, sino descubrir en ella y con ellas, en diálogo iluminado de amor (como el Cristo) la comunidad de amor entre los hombres. No hay primero un Dios en si (más allá de toda comunicación, como puro misterio insondable) y después la comunicación de Dios (como si Dios hubiera decidido comunicarse en un momento posterior).
El Dios cristiano y las religiones
De manera sorprendida y gozosa, los cristianos han traducido el mensaje de Gen 1, 1 (en el principio Dios creó...) en claves de "comunicación racional” intradivina, diciendo: “en el principio era la Palabra...” o, mejor dicho, Dios mismo era Palabra (Jn 1, 1). De esa forma descubrimos a Dios como Palabra que se da, se acoge, se comparte. Esto es lo que llamamos experiencia trinitaria: ella está en la base del "dogma” cristiano, en lo que se nos distingue de musulmanes y judíos.
(1) Judíos y musulmanes siguen dejando a Dios en el silencio, como Nombre que no puede nombrarse (YHWH), Voluntad que no puede manejarse... Por eso abren un vacío en torno a Dios, situándole más allá de todas las palabras. No sabemos lo que es, ante lo desconocido estamos. Por eso, cuando Dios nos habla él lo hace desde su propio abismo insondable.
(2) Los cristianos, en cambio, sin negar en modo alguno el gran silencio divino, creemos que Dios es comunicación, de manera que podemos conocerle al conocernos, amarle al amarnos y comunicarnos con todos los hombres y mujeres de la tierra. Así decimos que Dios es Padre que ama al Hijo, es Hijo que responde al Padre, es Comunión de amor o Espíritu Santo que se abre y realiza en el amor de todos los hombres. Por eso, lo que Dios hace hacia fuera es la expresión de lo que es en sí mismo: su Comunicación salvadora en el Hijo y el Espíritu, responde al misterio interior de su Comunicación intradivina.
(3) Hindúes, budistas, taoístas y otros... nos sitúan ante el camino de la vida humana que debe liberarse de todo aquello que la destruye, para conseguir de esa manera la armonía originaria del Todo o de aquello que se encuentra más allá del Todo… Pues bien, para los cristianos esa armonía tiene un nombre personal, se llama Dios, el Padre de Jesús. Pero ellos no pueden imponer a su Dios, pues si lo hicieran romperían la armonía, destruirían a Dios.
Por eso, la afirmación de la Trinidad se expresa en el diálogo abierto hacia todos los hombres y, de un modo especia, hacia todas las religiones. Dios es Comunicación personal, Palabra que se da gratuitamente (Padre), que se acoge en amor (Hijo) y se comparte (Espíritu Santo); más allá de esa Comunicación, del diálogo de amor trinitario no existe nada. Por eso, los cristianos, que creen en el Dios-Trinidad, han de ser hombres de comunicación universal. Ellos saben la misma Comunicación de la Trinidad se expresa y actualizada en la Pascua de Jesús, de manera que nosotros, los humanos, penetramos por medio de ella en el misterio original de lo divino.
Dios, la gran palabra en el silencio
No es que Dios nos regale algo que él tiene, sino que él mismo se regala, introduciéndonos en su diálogo de amor.
(1) Dios no es silencio cerrado en sí mismo, ni poder miedoso que domina a los demás, ni fuerza que se impone desde fuera... No es tampoco envidia frente al hombre, ni juicio autosuficiente, ni egoísmo del que quiere mantenerse separado de los otros. Dios no es alguien que está por encima, como Señor que nos obliga a someternos a su fuerza.
(2) Dios es el milagro de la comunicación gratuita y personalizante. Le llamamos milagro porque es siempre sorprendente y gratuito. Los cristianos se han sentido gratificados y enriquecidos por este Dios de Jesús que viene a presentarse ante ellos como principio y sentido de una comunicación gratuita, universal, salvadora, en el Espíritu.
(3) Esto es creer en Dios: acoger la comunicación fundante de Dios que se abre de manera creadora hacia los hombres. Esto es creer en Dios: creer en la comunicación, vivir desde su fuerza podera y expresarse a través de nuestros gestos de comunicación interhumana. De esa forma, el milagro de Dios se convierte en principio de racionalidad para los humanos: ellos pueden entenderse en plenitud, suscitando un “reino” a través de la palabra.
Un silencio que comunica y se hace palabra
Desde ese fondo, hemos dicho que la Iglesia cristiana es la comunidad de aquellos que, creyendo en la palabra de Jesús resucitado, pueden compartirla y celebrarla en medio de la Historia, en diálogo abierto a toda la humanidad. A los cristianos no les une ya la raza, la historia pasada del pueblo o algún tipo de intereses materiales, sino la misma palabra de Dios, encarnada en Jesús y convertida para ellos en fuente de diálogo universal. Creer en el Dios de Jesús significa creer en la palabra que vincula a todos los humanos en un mismo proyecto de vida compartida. Creer en la pascua de Jesús significa vivir a partir de la Palabra, en un diálogo que puede abrirse y se abre a todos los humanos. Son creyentes aquellos que creyendo en Dios se creen unos a otros y se comunican la vida en forma plena, en gesto de pan compartido y amor, es decir, de eucaristía.
Desde el momento en que la verdad del cristianismo se identifica con su oferta de comunión, todo intento de imponer el evangelio sin comunión, sin diálogo de amor, es contrario a la misma verdad del cristianismo. No es que todo sea relativo, no es que todo dé lo mismo, sino todo lo contrario: lo que vale, lo que es signo de Dios es diálogo universal, expresado en gesto de donación gratuita, de entrega de la vida. Por eso, un cristianismo que impone su verdad sobre las otras religiones no es cristianismo, un cristianismo que condena a los restantes cultos no es el culto de la verdad y comunión universal. Como signo de esa comunicación universal abierta en Cristo puede expandirse y se expande la iglesia, ofreciendo un hogar de acogida y afecto, de amor y palabra para todos los humanos.
En esa línea, seguimos diciendo que el contenido fundante de la comunicación cristiana (Dios es Trinidad, Cristo ha resucitado) se identifica con (¿se expresa en?) el principio, camino y meta de la misma comunicación eclesial abierta a todos los hombres. La razón fundante de la comunicación religiosa (¡hay Dios!, ¡Dios es Cristo!) se expresa y expande en la acción del proceso comunicativo. Aquí se funda y crece la “racionalidad” del cristianismo, condensada en el hecho de que la Iglesia ha identificado a su Dios (¡Dios es Jesús!) con el Logos o Razón fundante de la humanidad. Pues bien, esta Razón o Logos de Jesús (=que es Jesús) viene a mostrarse como Razón Comunicativa en el sentido radi¬cal y mesiánico del término. Evidentemente, hay tensiones, formas distintas de entender esa Razón. La Verdad de Dios (y de los hombres) no es algo que se encuentra ya hecho, terminado, sino que debe expresarse y realizarse humanamente en el diálogo racional, en la acción comunicativa.
La verdad se hace (=es) en el amor (cf. veritatem facientes in charitate: cf. Ef 4, 15). No hay verdad fuera del diálogo, que es la verdad, es diálogo. El amor mutuo, eso es la verdad. La comunión afectiva y efectiva entre todos los humanos, eso es la verdad. Así lo ha mostrado y lo sigue mostrando la más honda teología en la Palabra. En las reflexiones que siguen quiero tomar como base los principios de esta razón comunicativa donde se vinculan el aspecto teológico y el antropológico (la revelación de Dios y el despliegue del diálogo interhumano). De ese tema tratan, desde diversas perspectivas, los textos de ET (Enquiridion Trinitatis) que iré presentando en los días que siguen. Son textos abiertos, de confesión y búsqueda cristiana, escritos y comentados en diálogo con el magisterio de la Iglesia, graduados en clave teológica e histórica.
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Emérito: lei en mi tiempo varias cosas de Girarde, pero no le he conocido. No sé dónde está ahora.
Dominus Iesus:Quiro saber lo que harían en este tiempo los apóstoles; en eso estoy, sobre eso quiero escribir, si me ayudáis.
Sofía: no sé si el etema se puede plantear a una carta; es posible que debamos aprender, desde Jesús y en diálogo con otros. No quiero presuponer nada de forma impositiva, sino sólo andar con Jesús... No tomo como supuesto que se debe imponer ni a Dios (de lo contrario no podría caminar con los del Tao o los de Buda), pero no puedo dejar a Dios cuando camino. Desnudos nacimos, Emèrito, y desnudos hemos de ir... pero me gustaría que brillara en nuestros cuerpos el Dios de la vida (pero sin tomar su nombre en vano). Sigo mañano (hoy entra Pagola otra vez)... Por eso el bihar arte vale ya para hoy
Total. Que diálogo, SÍ. Pero “desnudos”.
Perdona mi rollo. Bihar arte.
El diálogo con el MUNDO, englobando todas las opciones, exige como presupuesto indispensable el respecto a la idiosincrasia de cada creencia. Y el mayor problema serán los “dogmas”. No significa que el cristianismo tenga que renunciar a ellos. Eso sería cuestión interna. Sino que, a partir del HOMBRE , intentar trascender, si fuera necesario, a la divinidad. En cuanto valoremos que “el hombre sin Dios no es nada” y que “fuera de la Iglesia no hay salvación”, podemos concluir que la Iglesia todavía no está preparada para el diálogo.
Y corto y cierro (que esto iría para rato). ¿Recuerdas Xavier, aquel intento de “Diálogo con el Marxismo”? (Tuve la suerte de conocer en París y ...
Tú, Xavier, propones el diálogo a partir de “dios-comunicación”, o sea, la Trinidad. Fíjate en tu propuesta: “el contenido fundante de la comunicación cristiana (Dios es Trinidad, Cristo ha resucitado) se identifica con (¿se expresa en?) el principio, camino y meta de la misma comunicación eclesial abierta a todos los hombres.”
¿Ves? Ya estás dando primacía al cristianismo sobre todas las demás religiones y, naturalmente, sobre la arreligión. Y éste es el mayor escollo para el diálogo. ...
Qué alegría me da, de verdad, ver por Roma a gente como el p. Nicolás que ha trabajado con inmigrantes y en el diálogo interreligioso entre Oriente y Occidente y que no va a tener posturas cerradas absurdas que sólo evidencian los miedos personales de quien las exige.
La ciencia ha eliminan muchos aspectos de las creencias, hasta el punto de que la parcela religiosa está -cada vez más- reduciéndose a una experiencia personal fuertemente condicionada por la cultura, la evolución y el adn. ¿Cómo puede entender un científico ateo la dimensión sobrenatural que aquí refleja usted? Es una reflexión urgente, pues no sólo el diálogo entre religiones procurará un mundo con más paz y justicia, sino que el diálogo común entre religiones y ciencia será la base para una humanidad más plena.
En un comentario anterior me invitó a enviarle un par de folios sobre estas cuestiones. Espero poder enviárselo pronto.
Un saludo cordial,
José Luis
Muy bueno, muy bueno...... jejejeeeeee.
Una salida propia de un arcoiris brillante y multicolor.
Saludos amiga.
Dejamos a DIOS EN SILENCIO ?
le hacemos COMUNICACION ?
Hacemos a DIOS ARMONIA DE VIDA?
Creo que me voy a plantear ,creer en Dios porque ,porque seguramente EL ,no me falllará .
Gracias Xabier por este artículo tan clarificador.
yo destaco este párrafo que me parece inmejorable:
"La Verdad de Dios (y de los hombres) no es algo que se encuentra ya hecho, terminado, sino que debe expresarse y realizarse humanamente en el diálogo racional, en la acción comunicativa.
La verdad se hace (=es) en el amor (cf. veritatem facientes in charitate: cf. Ef 4, 15). No hay verdad fuera del diálogo, que es la verdad, es diálogo. El amor mutuo, eso es la verdad. La comunión afectiva y efectiva entre todos los humanos, eso es la verdad. Así lo ha mostrado y lo sigue mostrando la más honda teología en la Palabra."
Cuando Jesús dice que él es la verdad es precisamente porque "hace" verdad a Dios. La verdad se HACE con la propia vida, manifestando el amor de Dios mediante nuesto amor entregado.
Si decimos que Dios es amor y es padre de todos y luego no vivimos como hermanos .... entonces no hacemos verdad a Dios. Esta verdad que es Dios, no puede ...
¿es usted consciente de que si los apóstoles hubieran creído lo mismo que usted, hoy no habría cristianismo en el mundo?
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Xabier Pikaza Ibarrondo
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