Eucaristía: siete proposiciones históricas, un amor mesiánico

Permalink 17.01.08 @ 10:38:56. Archivado en Iglesia Instituciones, Jesús, religión-religiones, Liturgia

Quiero terminar mi pequeña serie en torno a la eucaristía (de espaldas o en círculo...) con siete proposiciones, de tipo más histórico, y con un apéndice más teológico, poniendo de relieve la identidad entre la eucaristía y la misión cristiana, en línea de reflexión sobre el amor. Las proposiciones nos sitúan ante el origen y despliegue de la eucaristía. La reflexión sobre el amor nos lleva ante el dilema de la humanidad: o desplegamos una experiencia de solidaridad universal, en línea eucarística universal, y terminamos siendo inviables como humanos. En esa línea, es evidente que todos los cristianos (varones o mujeres) somos "sacerdotes" de la eucaristía. Eso significa que tiene que cambiar el "orden" jerárquico actual de la eucaristía, donde los celebrantes son sólo unos varones "ordenados", volviendo a la raíz del evangelio... No es un cambio que queremos imponer desde fuera, sino que ha de hacerse desde el mismo centro de la Iglesia. No será un cambio para "destruir", sino todo lo contrario: ¡para consttuir iglesia, para hacer humanidad! Volvemos así a la experiencia del Cuerpo de Cristo que es toda la Iglesia y, en gesto misionero, la humanidad entera. Todas las mujeres y los hombres del mundo formamos un "cuerpo"; ésta es la experiencia básica del evangelio, está es la raíz y centro de la eucaristía cristiana.

Siete proposiciones.

1. La eucaristía constituye la culminación de la experiencia cristiana. Pero, en sí misma, no es una experiencia solamente cristiana, sino que se encuentra vinculada a la experiencia universal de comer y comer juntos, dándose la vida unos a otros y comprometiéndose a compartirla. En ese sentido, lo que está en el fondo de la eucaristía es el sacramento de la comunicación universal. Por eso es importante vincular la eucaristía cristiana con otras experiencias religiosas y sociales de amor y vida compartida.

2. Históricamente, Jesús ha podido decir en la última cena las palabras centrales de la eucaristía, en la forma en que las ha conservado la tradición de la iglesia: Esto es mi Cuerpo… Ésta es mi sangre (la nueva alianza en mi sangre). Pero el dato histórico externo puede ser discutido, pues los estudiosos no están de acuerdo sobre la forma externa de la última cena. Pero estoy convencido de que las palabras centrales de la eucaristía condensan de forma admirable lo que ha sido la vida de Jesús, expresada como anuncio de Reino, amor que cura y pan compartido, vino de Reino. Sin la referencia al Jesús histórico, la eucaristía cristiana pierde su sentido.

3. Tal como han sido recogidas, transmitidas y celebradas por la Iglesia, esas palabras eucarísticas han sido y siguen siendo pronunciadas por el Cristo Pascual. Ellas definen y actualizan su presencia: son la herencia que él ha dejado a sus discípulos, a todos los cristianos: Decid y Haced esto en memoria de mí. Pero esas palabras sólo son del Cristo en la medida en que las dicen con su propio “yo” los mismos cristianos, el conjunto de la iglesia. Esas palabras son el “dogma” central, la vida de la Iglesia. En esa línea, podemos y debemos decir que sólo son cristianos conscientes y maduros, en sentido activo, los que pueden ofrecer a los demás su cuerpo y su vida (como Cristo, con Cristo, en Cristo) diciendo: ¡tomad, esto es mi cuerpo…!

4. El Cuerpo de Cristo es ante todo la Iglesia, la comunidad de los creyentes reunidos, que recuerdan a Jesús y se comprometen a seguir realizado su obra. Ellos, los cristianos reunidos y en gesto de misión, son la “res”, la realidad del Sacramento. No son los hombres y mujeres para el pan; es el pan para los hombres y mujeres. Por eso, el pan y vino son signo-sacramento real de la presencia de Cristo y de la comunicación entre los cristianos. Esa presencia es “real”, siendo sacramental, una “presencia materializada”, no es puro encuentro de ideas o afectos intimistas… sino encuentro total de amor en unos signos económicos/alimenticios, que expresan el compromiso de dar y recibir, de compartir la vida. La realidad de la eucaristía es, por tanto, la comunión/comunicación de vida de todos los cristianos. La eucaristía no es algo que unos (los sacerdotes) hacen en nombre de todos, sino un gesto/don de amor que hacen y son todos los cristianos.

5. Historia de la eucaristía. A lo largo de los siglos, las Iglesias han organizado la eucaristía de Jesús conforme a los modelos sociales y sacrales de cada tiempo. Lo han hecho bien, han conservado la eucaristía. Lo han hecho bien: han precisado el sentido “dogmático” de la celebración y de la vida cristiana, dentro de su contexto cultural, tanto en los diversos documentos de la Edad Media latina como en el Concilio de Trento. Esa historia sigue siendo normativa para los cristianos, no para encerrarse en ella, sino para seguir caminando desde ella.

6. La celebración solemne de la eucaristía, de un modo oficial, seguirá estando presidida por un ministro de la Iglesia, que en el momento actual, en la iglesia católica, es un obispo o presbítero varón. Ese tipo de celebración seguirá siendo normativa para la Iglesia oficial, mientras ella misma no cambie sus normas. En esa línea, es importante recordar y actualizar el pasado, un pasado definido por la organización y celebración jerárquica de una eucaristía donde los celebrantes principales sólo han sido varones y varones consagrados de un tipo especial. Esa historia ha sido positiva, pero es necesario completarla y actualizarla, desde el evangelio, desde la experiencia actual de la vida y desde el encuentro con las restantes religiones y culturas sociales. Pero puede y debe haber otras formas de celebración de la eucaristía, partiendo de la misma realidad de las comunidades, que nombran sus ministros, para que presidan la celebración realizada por todos.

7. Volver al principio, abrir caminos. Lo que importa es la palabra-experiencia de Jesús y de la Iglesia, donde hombres y mujeres comparten el cuerpo y la sangre: la vida… Esa no es una experiencia de algunos cristianos especiales, sino de todos… Esa tiene que ser una experiencia integradora, en tres niveles. (a) Nivel particular. Cada comunidad cristiana puede y debe organizar su eucaristía, sabiendo que todos los cristianos son ministros de ella, por el hecho de estar bautizados (ser cristianos). Todos los cristianos, varones y mujeres, pueden y deben decirse “esto es mi cuerpo… tomad…”; todos son sacerdotes por don de Cristo. (b) Nivel de catolicidad. Las eucaristía cristianas han de estar vinculadas, formando un “cuerpo universal”, católico, mesiánico, de humanidad. En ese sentido, las eucaristías de las diversas iglesias han de estar conectadas entre sí. La función del Papa y de las autoridades centrales de la iglesia no está en imponer un tipo de eucaristía, sino en mostrar y potenciar la unidad de todas las eucaristías. (c) La eucaristía es, finalmente, signo de apertura misionera: la Iglesia (el conjunto de iglesias) tienen que ofrecer al mundo la experiencia y realidad mesiánica del amor y del pan compartido; la misma eucaristía se expresa y traduce en forma de misión, tal como lo han puesto de relieve los textos evangélicos de las multiplicaciones de los panes y los peces.

APÉNDICE: EUCARISTÍA, AMOR MESIÁNICO

(Breve teología eucarística)

Conforme al evangelio de Marcos, los discípulos piden a Jesús que celebre la pascua Judía (cf. Mc 14, 12). Evidentemente, quieren sacrificar el cordero pascual, para formar con Jesús una comunidad limpia, de puros observantes, retomando así el amor del Dios del Éxodo, que liberó a los hebreos de su cautiverio. Jesús, en cambio, asumiendo su raíz israelita, quiere celebrar una cena distinta, una comida de Reino, expresando así, en su despedida, el sentido del amor que movido todo su camino y que ahora culmina, en un contexto de muerte cercana. De esa forma ha interpretado la Cena Jn 13-17, presentándola como diálogo de amor. En este contexto han introducido los sinópticos y Pablo la experiencia del amor eucarístico de Jesús, que se despide de los suyos diciendo que beban en su honor la copa, pues “ya no beberé del fruto de la vida... hasta el día en que lo beba nuevo en el Reino de Dios” (cf. Mc 14, 25 par). Jesús se despide sabiendo que el amor del Reino llega y así lo expresa, conforme al testimonio de la iglesia, en los signos del pan y del vino, como indican los relatos paralelos de Marcos y Pablo:

El Señor Jesús, la noche en que fue entregado, tomó pan, y dando gracias, lo partió y dijo: Esto es mi Cuerpo (dado) por vosotros. De igual modo la copa, después de cenar, diciendo: Esta Copa es la Nueva Alianza en mi Sangre (1 Cor 11, 24-25).
Y estando ellos comiendo, Jesús tomó pan, bendijo, lo partió, se lo dio y dijo: Tomad, esto es mi Cuerpo. Tomó luego una copa y, dando gracias, se lo dio y bebieron todos de ella. Y les dijo: Ésta es la Sangre de mi Alianza, derramada por muchos (Mc 14, 22-24).

Ambos textos reflejan la autoridad mesiánica de Jesús, que anticipa en su vida y entrega personal la plenitud escatológica del Reino, identificándose con el pan y vino compartido en su nombre. Lógicamente, su gesto y palabra sobre el pan ha de verse en la línea de todo su mensaje, en especial de sus multiplicaciones (cf. Mc 6, 30-44; 8, 1-10): su autoridad más alta es y será el pan compartido, que ahora se vincula al vino del banquete final, y no a los peces de alimento diario de las multiplicaciones. No necesita misterios extraños. Ha sido profeta del pan y así, con el pan en la mano, le hallamos ahora. No emplea cordero pascual, ni ázimos “santos”, sino la comida de cada día. Pronunció la bendición (elevó a Dios su plegaria), partió el pan y se lo dio (lo ofreció a sus compañeros), en gesto de amor perdurable, de amor encarnado en el pan de la vida que se comparte. Así podemos decir que Jesús es amor hecho pan. Sus discípulos le han seguido hasta aquí y ahora, al final del camino, Jesús les ofrece su amor y su vida (su tarea), en forma de pan de amor, vinculándoles en comunión mesiánica. Esta es su autoridad, el más alto poder de su vida: su frágil cuerpo es regalo que se parte (entrega) y comparte, uniendo en amor a los que comen juntos. De esa manera, Jesús ha invertido la dinámica normal de muchas religiones, donde el sacerdote sacrifica una víctima exterior y la ofrece a Dios en expiación por otros. Aquí es Jesús mismo quien regala por amor su propia vida, como don por lo demás en forma de alimento; no sacrifica a nadie, se regala a sí mismo; no tiene que matar a los demás, se da en amor él mismo.

Jesús aparece así como autoridad de amor, porque ha ofrecido su "cuerpo", esto es, su vida, para que otros vivan. En las multiplicaciones y comidas con pecadores, se podía decir que Jesús entregaba algo externo: alimentos que los ricos del mundo consiguen por dinero (cf. Mc 6, 37 par). Ahora ofrece aquello que no puede comprarse ni venderse: el pan del propio cuerpo, el vino de su vida. Su mismo cuerpo viene a presentarse así como amor compartido. El evangelio nos conduce así al principio de todo amor, que consiste en regalar el cuerpo, a fin de que otro viva, en generación (la madre da su cuerpo al hijo) o en amor enamorado (los novios comparten el cuerpo). Cuerpo no es aquí lo opuesto al alma, exterioridad del ser humano, sino persona y vida entera; es comunicación y crecimiento, exigencia de comida y posibilidad de muerte, fragilidad y grandeza de alguien que puede enfrentarse a los demás en violencia destructora, pero que puede también regalarles su vida en amor, creando así (comunión) con ellos.

Jesús ha tomado el pan, que y lo ha entregado en alimento, diciendo: tomad y comed. No vive para aprovecharse de los otros y sacrificarlos (haciéndolos suyos), sino para ofrecerles su vida (cuerpo), en gesto supremo de amor. De esa forma culmina su camino. Se ha dado a sí mismo, no ha tenido que sacrificar a Dios la carne o sangre de una víctima exterior (animal o humana) para aplacarle. Su vida no es mercancía que se compra o vende según ley (=talión), sino que es cuerpo de amor gratuita y generosamente regalado. Por eso podemos compararle con la madre que ofrece su alimento y vida al hijo o con el cuerpo del esposo/esposa, que se entregan, regalan y enriquecen mutuamente. Aquí está Dios, hecho amor de carne, cuerpo compartido De esa forma, en el contexto de la pascua nacional judía (cordero y sangre, ázimos y hierbas amargas), ha introducido Jesús el signo universal del cuerpo compartido, hecho pan, alimento diario de varones y mujeres, amor de carne. Ha renunciado Jesús a toda coacción sobre los otros. Ha quedado en manos de discípulos que van a traicionarle, de sacerdotes y soldados que van a condenarle a muerte, "como piedra inútil del gran edificio del mundo" (cf. Mc 12, 10). Pues bien, en el momento supremo, en una cena de culminación y despedida, instituyendo su signo mesiánico, regala su cuerpo-vida como pan. Esto es amor, este es el amor supremo (cf. Jn 13, 1). No se defiende, no rechaza con violencia la amenaza. Al contrario: entrega su cuerpo. Ésta es su autoridad, éste es el amor supremo.

La «mística» del Sacramento (de la Eucaristía) tiene un carácter social, porque en la comunión sacramental yo quedo unido al Señor como todos los demás que comulgan: «El pan es uno, y así nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo cuerpo, porque comemos todos del mismo pan», dice san Pablo (1 Co 10, 17). La unión con Cristo es al mismo tiempo unión con todos los demás a los que él se entrega. No puedo tener a Cristo sólo para mí; únicamente puedo pertenecerle en unión con todos los que son suyos o lo serán. La comunión me hace salir de mí mismo para ir hacia Él, y por tanto, también hacia la unidad con todos los cristianos. Nos hacemos « un cuerpo », aunados en una única existencia. Ahora, el amor a Dios y al prójimo están realmente unidos: el Dios encarnado nos atrae a todos hacia sí. Se entiende, pues, que el agapé se haya convertido también en un nombre de la Eucaristía: en ella el agapé de Dios nos llega corporalmente para seguir actuando en nosotros y por nosotros (Benedicto XVI, Dios es amor 14).
.
En esa línea avanzan las palabras sobre el vino. No es preciso que Jesús las haya proclamado en la forma que reciben en los textos eucarísticos actuales, al pie de la letra, pero ellas evocan y expresan su fiesta. Le han acusado de comilón y borracho, amigo de publicanos y pecadores (Mt 10, 19 par). Es claro que ha sabido disfrutar del vino, en solidaridad con los marginados de su pueblo y así ha brindado con sus amigos, invitándoles al Reino: no beberé más de este fruto de la vid... (cf. Mc 14, 25 par). Pues bien, Jesús ratifica su gesto de amor dándoles su “sangre” como vino: la vida no es sólo pan de comida y trabajo; es también vino de fiesta y como fiesta la ofrece Jesús. No es bebida diaria, tasada, de dura pobreza, sino amor desbordante, alegría de reino. Este vino es bebida que Jesús regala y que ellos beben y comparten, asumiendo su camino. Así expresa su autoridad: en el fondo de la fiesta emerge la más honda gracia de solidaridad y justicia humana. Esta es la sangre de mi alianza, es decir, del amor perpetuado y permanente. La sangre servía en Israel para expiar por los pecados (Lev 17, 10-12; cf. Gen 9, 4) y estaba reservada a Dios. Pues bien, en gesto de fuerte trasgresión creadora, Jesús ofrece su amor hecho sangre de amor, como vino de fiesta, a sus amigos.

Ésta es la Sangre del amor de la Alianza de Jesús. No es violencia ritual, ni expresión de la ira de Dios, ni un rito expiatorio, sino todo lo contrario: es amor que se ofrece en forma generosa, perdonando a los antes excluidos; es gozo compartido, vino de fiesta. Ciertamente, matarán a Jesús, como se mata y excluye con violencia a un asesino. Pero él no ha muerto simplemente porque le han matado, sino porque ha querido dar la propia vida, como gracia universal, al servicio del amor y del perdón del Reino. Sólo así se puede añadir que está sangre es para perdón de los pecados, pues vincula en alianza de amor a los humanos. Este no es un perdón sacrificial, que controlan sacerdotes y escribas, sino don de amor gratuito, que Jesús ofrece al regalar en amor su propia. Es sangre de la fiesta de Dios, condensada en una copa de vino que vincula en amor (gratuidad y perdón, justicia y solidaridad) a los hombres. Así se ha regalado Jesús, dando su cuerpo y sangre, vida entera, en amor de Reino. Así ha iniciado un camino universal de comunicación, que se expresa en el pan compartido, y la justicia interhumana. Desde ahora, el signo de Jesús será el pan y vino de la vida compartida, en gratuidad y amor cercano; él no es autoridad porque domina a los demás, porque se eleva por encima de los otros, sino, exclusivamente, porque puede y quiere dar la vida por ellos, en esperanza de resurrección.

Dirección para hacer trackback a este post:
http://blogs.periodistadigital.com/btbf/trackback.php/138501

Comparte esta información
  • delicious
  • meneame
  • digg
  • yahoo
  • talk bubble

Comentarios, Trackbacks, Pingbacks:
Bruzone ,en el anterior post ,tienes una respuesta mia .........!en cuanto al PODER....PODER ..... qué preferimos ser siempre cabeza de ratón o cola de León ? o todos queremos ser CABEZA DE LEON? pero los hombres nos AUTOENGAÑAMOS TANTO !!!!que pensamos que nuestro TRIUNFO ,ES LO QUE VEN LOS DEMAS ........cuado a veces esto no COINCIDE ,CON EL TRIUNFO PERSONAL QUE ES EL VERDADERO .No quiero liarme ,hoy me saldrian cosas un poco ,pesimistas y hace sol ..no quiero leer lo que ví un dia en un bar de paso :Hoy hacia un dia explendido ...hace sol....pues ya verás como viene alguien y lo jod...todo.
Un abrazo
Enlace permanente Comentario por Arco-Iris 18.01.08 @ 12:06
Jovi tiene razón. Y podríamos decir que la tiene en muchos sentidos.
Pero me parece que fundamentalmente la tiene cuando dice que la máxima autoridad de la Iglesia está para SERVIR a todos y todas.
Y yo “colaboraría” con él diciendo que esa es función INELUDIBLE, no sólo de la "máxima" autoridad de la Iglesia, sino también de CUALQUIER AUTORIDAD ó JERARQUÍA en sentido cristiano.
Lo único que cabe preguntarse es si la forma real y concreta como actúan (al menos MUCHAS jerarquías de la Iglesia) constituyen EFECTIVAMENTE UN SERVICIO al pueblo al que deberían servir.
O, si en lugar de hacerlo, lo que hacen es “servirse” de ese pueblo, o al menos (si es que no lo hacen directamente) si no es que MUCHAS VECES “toleran” que haya quienes actúen de esa forma, en lugar de imponerles el orden (para eso TAMBIÉN SON JERARQUÍAS, ¿no?) que deberían exigir exista en ese sentido.
MARANA-THA
Enlace permanente Comentario por Mario Enrique Bruzzone 17.01.08 @ 19:35
las formas concretas de celebrar la Eucaristía las determina la máxima autoridad de la Iglesia, que está para servir a todos y todas.
Enlace permanente Comentario por jovi 17.01.08 @ 18:19
Hoy dia de San Antonio ,patrón de los animales quiero felicitar a todos ellos ,incluyendo a todos los hombres y mujeres !el animal más inteligente de la tierra ....si....si ....a veces .
personalmente en alguna ocasión me avergúenzo de serlo ,casi todos los dias cuando escucho noticias de muertes y muertes ,sin sentido ,cuando "el pan compartido " no llega a todos ....en fín ..como están de "regalados ,los bodys de algunos y de estrozados los de muchos más .
Enlace permanente Comentario por Arco-Iris 17.01.08 @ 17:24
Xxabier: ¿ Dónde y como se establece el sacramento de la EUCARISTÍA?
¿Siria conveniente, empezar recordando "Instituciones de la Pascua y de los Acimos Éxodo 12?
También Lc.22, 20. ?
Y cuando os dijeren vuestros hijos: ¿Qué es este rito vuestro?
Espero contestación

Muchas gracias
Enlace permanente Comentario por la palabra 17.01.08 @ 16:55
Querido hermano Xabier

¿Qué se puede decir?

Me parece que luego de leer esto, lo único que hay que decir es:
AMÉN
Cordiales saludos
MARANA-THA
Enlace permanente Comentario por Mario Enrique Bruzzone 17.01.08 @ 15:26
Gracias, por este trabajo,tan claro, tan completo, desde mi prespectiva.
LA EUCARISTIA O CENA CON JESUS,es la FIESTA DE LA FRATERNIDAD, la FIESTA, del pueblo de DIOS-A,con Dios-a mismo-a, es el compromiso del mismo pueblo con su DIOS-A en pro de esa fraternidad, de esa hermandad,donde nadie sea excluid@,y creemos una sociedad de iguales, donde la diversidad sea una riqueza.
Con ternura, Marisa
Enlace permanente Comentario por MARISA-EL TALLER 17.01.08 @ 14:09

Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.

Hacer comentario:
Normas de etiqueta en los comentarios
Desde PERIODISTA DIGITAL les animamos a cumplir las siguientes normas de comportamiento en sus comentarios:
  • Evite los insultos, palabras soeces, alusiones sexuales, vulgaridades o groseras simplificaciones
  • No sea gratuitamente ofensivo y menos aún injurioso.
  • Los comentarios deben ser pertinentes. Respete el tema planteado en el artículo o aquellos otros que surjan de forma natural en el curso del debate.
  • En Internet es habitual utilizar apodos o 'nicks' en lugar del propio nombre, pero usurpar el de otro lector es una práctica inaceptable.
  • No escriba en MAYÚSCULAS. En el lenguaje de Internet se interpretan como gritos y dificultan la lectura.
Cualquier comentario que no se atenga a estas normas podrá ser borrado y cualquier comentarista que las rompa habitualmente podrá ver cortado su acceso a los comentarios de PERIODISTA DIGITAL.
Tu email no se mostrará en la página.
etiquetas XHTML permitidas: <p, ul, ol, li, dl, dt, dd, address, blockquote, ins, del, span, bdo, br, em, strong, dfn, code, samp, kdb, var, cite, abbr, acronym, q, sub, sup, tt, i, b>
URLs, email, AIM y ICQs serán convertidos automáticamente.
Opciones:
 
(Saltos de línea se convierten en <br />)

Blogs
El náufrago digital

El náufrago digital

Árboles felices de la carretera

Eduardo Laporte

Tizas

Tizas

Teherán quiere dar imagen de flexibilidad pero está embriagado con su propio poder

Personalidad 2.0

Personalidad 2.0

El Ayuntamiento de Bolonia quiere prohibir los piercings en las partes íntimas

Crónica Negra

Crónica Negra

Muere un agricultor en un pueblo de Toledo por un golpe de calor

Crónica Negra

Ladrillos

Ladrillos

Jesús Gil Marín: “Mi hija me gana al Monopoly”

Diálogo sin fronteras

Diálogo sin fronteras

Los genocidas también aparentar ser buenas personas

Carmen Bellver

24/7

24/7

Un tabloide británico indemnizará a Mosley por el escándalo de la orgía nazi

[AD] Actualidad Digital y Tecnología

[AD] Actualidad Digital y Tecnología

Algunas razones por las que compraría un HTC Diamond en lugar del iPhone 3G

Sección de Actualidad Digital de PD

Crónica Internacional

Crónica Internacional

Una campaña pro Islam en Nueva York en pleno aniversario del 11-S

Crónica Internacional

La cigüeña de la torre

La cigüeña de la torre

Los treinta del general Custer que eran sólo veintiocho.

Francisco José Fernández de la Cigoña

Escaño 351

Escaño 351

Se cuela a robar... ¡en la casa de Rajoy!

Nido de poesía

Nido de poesía

¿Qué te pareció la EXPO del AGUA? (3) EL FARO nos alumbra

Nicolás de la Carrera

Artículos Incorruptos

Artículos Incorruptos

No lo duden, no lo duden juventud.

José Luis Palomera Ruiz

Dinero

Dinero

Bush: "Wall Street se ha emborrachado y ahora tiene resaca"

Dinero

Electroduende

Electroduende

Y la tierna Virginia le dio las gracias al caradura de Risto

Electro Duende

Los debates de Periodista Digital

Los debates de Periodista Digital

Jesús Gil Marín: “Mi hija me gana al Monopoly”

Los Debates de Periodista Digital

Planeta Deportes

Planeta Deportes

Ronaldo y Ronaldinho discuten de sus panzas

Deportes

Corazón de blog

Corazón de blog

Esteban González Pons, la voz del PP, tiene una hija

Corazón de Blog

Esto es lo que hay

Esto es lo que hay

Lesionados

Miguel Ángel Violán

La espingarda

La espingarda

ZP, el solito, creó 3 millones de empleos; en un año, el solito, ha destruido 621.600 empleos.

Antonio Javier Vicente Gil

Haz de PD tu página de inicio | Sugerir enlace | Informa a un amigo | ¿Quiénes somos? | Cartas al Director | Publicidad | Buzón de sugerencias | Denuncias | Publicidad
Periodista Digital, SL CIF B82785809
Avenida de Asturias, 49, bajo - 28029 Madrid (España)
Tlf. (+34) 91 732 19 05
Aviso Legal | Cláusula exención responsabilidad

redaccion@periodistadigital.com Copyleft 2000

b2evolution Creative Commons License
This work is licensed under a Creative Commons License.
Noticias Periodista Digital | Periodista Latino | Reportero Digital | Ciudadano Digital | Chistes, Videos y Poesias