Revolución eucarística. Todos decimos: ¡Esto es mi cuerpo...!
16.01.08 @ 10:30:08. Archivado en Jesús, Nuevo Testamento, Amor, Oración, espiritualidad, Liturgia
He comenzado el tema de la eucaristía hace tres días, con la noticia del Papa retomando un rito antiguo y celebrando, como dicen algunos, “coram Deo” (¡pero Dios está especialmente en los seres humanos!). Partiendo de esa noticia ha brotado la controversia, saltando de rama en rama. No puedo responder a todas las preguntas, ni resolver todos los problemas, pues no es ese mi oficio, ni sabría hacerlo. Pero he querido retomar y resumir el tema de la Eucaristía, desde las páginas finales de mi libro Fiesta del Pan, fiesta del fino. Mesa común y eucaristía (Verbo Divino, Estella 2002). Lo que allí digo como conclusión de un largo trabajo lo resumo aquí, resaltando lo que, a mi entender, constituye la esencia del tema: Ser Cristiano es Ser Eucaristía, cuerpo y sangre compartida. Los que siguen a Jesús son “sacerdotes” de este misterio y dicen (deben decir) todos: ¡esto es mi cuerpo, ésta es mi sangre!, compartiendo vida y alma, palabra y posesiones… Así se manifiesta el Dios cristiano. Ante esa experiencia y certidumbre empalidecen otros y acaban siendo secundarios. Ésta es la “revolución eucarística” y he querido presentarla de un modo contemplativo y activo (que son inseparable). El buen lector sabrá sacar las conclusiones… Y gracias a todos por ayudarme a pensar con vuestras intervenciones. Espero volver pronto al tema de las religiones.
1. Eucaristía, leche de de Dios. Acción de Gracias
Como niño que vive de la madre, así se siente y sabe el ser humano; no está arrojado sobre el mundo, perdido y expulsado sobre un páramo infinito, sino que se descubre acariciado y bien fundado en el ser de lo divino. Dios es Fuente de Vida, como cuerpo bello y fecundo de madre (más que padre), centrado en unos pechos, como sabe y dice Santa Teresa de Jesús:
Porque de aquellos Pechos Divinos, adonde parece está Dios siempre sustentando el alma, salen unos rayos de leche que toda la gente del castillo conforta, que parece que quiere el Señor que gocen de alguna manera de lo mucho que goza el alma, y de aquel río caudaloso, adonde se consumió esta fontecita pequeña, salga algún golpe de aquel agua para sustentar a los que en lo corporal han de servir a estos dos desposados (Moradas 7, 2, 7).
Éste es el dios primero, como Gran Madre, que puede llamar y decir a sus hijos los humanos: ¡Tomad y bebed, este es mi pecho!, es mi cuerpo, es mi sangre (=leche), Vida de vuestra vida, Sustento de vuestro sustento. Por eso, la primera forma de agradecer la existencia es acogerla (=recibir la leche de los pechos divinos) y vivir así para crecer. Esta es la más honda eucaristía: dejarse querer, agradecer la vida, asumiéndola de forma apasionada, pudiéndolo decir y diciéndolo: ¡Gracias, Padre/Madre por la vida!
Recibir la vida de Dios, reconocer su gracia y responder en fiesta compartida: eso es la eucaristía. Así lo ha expresado Jesús, el Enviado de esa como “diosa madre” de la vida, que ha querido ofrecernos su más rica intimidad: ¡Tomad, esto es mi cuerpo! ¡Bebed, esta es mi sangre! Quizá pudiéramos llamarle Maternidad encarnada, como ha sabido y dicho Teresa de jesús
Experiencia de amor
Esta es una experiencia de amor: quien se siente implantado en la vida y lo dice sabe que existe lo divino. Quien se siente alimentado por los pechos de la vida, expresados en la Madre Tierra, sabe que hay Dios y puede invocarle como Madre, Fuente de la que mana el agua y leche de la vida, Natura Naturans o Naturaleza Generante de la que proviene y donde se sustenta lo que existe. Éste es el Dios de la Jerusalén cristiana, el Dios de Isaías y los profetas.
Alegraos con Jerusalén, gozad con ella, todos los que la amáis; Alegraos de su alegría, con ella, todos los que por llevasteis duelo;mamaréis de sus pechos, os saciaréis de sus consolaciones, chuparéis las delicias de su senos abundantes. Pues así dice Yahvé: Yo haré expandirse hacia ella paz como un río, como torrente desbordado la delicia de las naciones Llevarán en brazos a sus criatura, sobre las rodillas las acariciarán. Como un niño a quien consuela su madre, así os consolaré yo; en Jerusalén seréis consolados (Is 66, 10-13).
Eucaristía: Dar gracias a Dios
En este contexto, eucaristía significa acción de gracias y esto es lo que proclama el celebrante principal en el momento más solemne del prefacio: situado ante el misterio de Dios, que aparece de forma generosa en los dones del pan y del vino, en nombre de todos, eleva la voz presentando ante Dios una fuerte acción de gracias: te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos... El hombre es plenamente humano donde da gracias a Dios, donde es eucaristía.
2. Memoria de Jesús, cuerpo compartido.
Las Eucaristía es pacto de unión corporal o Matrimonio, como aquel que la misma Teresa de Jesús ha desarrollado en las Moradas:
Pues vengamos ahora a tratar del divino y espiritual matrimonio... A esta persona de quien hablamos (=Teresa de Jesús) se le representó el Señor, acabando de comulgar, con forma de gran resplandor y hermosura y majestad, y le dijo que era ya tiempo de que sus cosas (de Jesús) tomase ella por suyas y Él tenía cuidado de las suyas (de Teresa (Moradas 7, 2, 1).
Esta experiencia se expresa en forma de comunión de cuerpo y sangre (¡Comed, es mi cuerpo! ¡Bebed es mi sangre!), en claves de alianza esponsal y liberadora (¡Yo seré vuestro Dios, vosotros seréis mi Pueblo!). Éste es el Jesús que da su cuerpo a Teresa, es decir, se ocupa de sus cosas. Ésta es la Teresa que da su cuerpo a Jesús, es decir, se ocupa de sus cosas. Ésta es la comunión de todos, un desposorio de comunicación plena, en libertad y entrega mutua, abierta a todos los hombres y mujeres, pues todos han de ser y son Cuerpo del Cristo.
Sólo aquí recibe su sentido la eucaristía, que, siendo un matrimonio entre Jesús y los humanos, es un matrimonio entre aquellos hombres y mujeres que aceptan su camino y responde a la voz de su llamada, de manera que cada uno empieza a ser y vivir desde, para y con el otro. Si el Cristo dice “esto es mi cuerpo, ésta es mi sangre”, así lo han de decir todos los cristianos (¡Esto es mi cuerpo, ésta es mi sangre!), al comunicarse y darse entre sí, al comunicar la vida a los necesitados del entorno (del mundo entero), en gesto de liberación y comunión.
Sólo un hombre o mujer enamorado/a puede pedir ¡comed, bebed, esto es mi cuerpo!, dando al otro y compartiendo con el otro el pan y vino de la vida. Entendida así, la eucaristía es la experiencia de la comunicación personal, en cuerpo y sangre, pues (como he dicho) lo que dice el Cristo pueden y deben decirlo con él y en él todos los cristianos, en comunión interior (participantes de la eucaristía) y en apertura a todos los hombres y mujeres (en amor comunicado) y compartido. No sólo el presidente de la celebración, sino todos los participantes se dicen por tanto, entre sí: tomad, esto es mi cuerpo, tomar ésta es mi sangre. Dios no se revela en palabras separadas de la vida, sino en la comunión concreta y en la vida de amor de los hombres y mujeres.
Éste es un misterio de intimidad (Jesús es Dios enamorado) y de solidaridad liberadora: el Dios de Jesús, Dios eucarístico, nos capacita para vincularnos como cuerpo, en amor enamorado y en servicio mutuo, en torno a (a través del) pan y el vino de la buena y provechosa comida. Éste es el Dios de Jesucristo, es la Fiesta de la Eucaristía. Aquellos que reciben la vida (cuerpo y sangre) de Jesús y la comparten con los demás (en corro de amor íntimo y en irradiación de amor liberador hacia los más necesitados): ésos son los cristianos, son eucaristía.
Éste es el Dios que hace a los hombres y mujeres capaces abrir entre ellos un espacio de solidaridad y de compartir el alimento sólido del pan y el vino (cf. 1 Cor 3, 2), en gesto intenso de comunicación amistosa y liberadora, que se centra en Jesucristo Por eso, las palabras “esto es mi cuerpo” y “ésta es mi sangre” no son exclusivas de un sacerdote que planea sobre la comunidad, sino de todos y cada uno de los celebrantes, hombres y mujeres, que celebran la eucaristía. Cuando un niño puede entender y decir esas palabras empieza a ser ministro eucarístico, sacerdote de la nueva alianza, dentro de la Iglesia… Esas palabras son de Jesús, el Cristo, haciéndose palabras de cada uno de los celebrantes, es decir, de todos los cristianos.
Por eso, una eucaristía mirada de lejos no sería eucaristía (para aquel que así la mira), una eucaristía espectáculo de televisión no sería cristiana…. Una eucaristía de un celebrante aislado… no es tampoco eucaristía. Sólo hay celebración de Jesús allí donde un grupo de cristianos celebran la vida de Jesús y regalan mutuamente su propia vida humana (que es ya divina), en el gesto del pan/vino, en la palabra compartida, en la mirada de amor. Por eso, palabra de Jesús (¡esto es mi cuerpo, ésta es mi sangre!) no es una palabra separa de la vida, sino que ha de ser la “vida misma” que dicen y comparten todos los fieles, sacerdotes del gran “sacrificio” de Dios, que es la misma comunión de amor de los hombres y mujeres en la tierra.
Ese camino del amor eucarístico es la esencia del camino cristiano, de tal manera que sólo quien se atreve a recorrerlo (con el riesgo de perderse o poder equivocarse) vive plenamente en Jesús (viviendo desde Jesús para los demás, especialmente para los expulsados y perdidos de la tierra). La palabra final y central de ese proceso, ante el pan y el vino compartido, suena siempre así: ¡esto es mi cuerpo, ésta es mi sangre!, un cuerpo y sangre que comparto con mis hermanos y que ofrezco a todos los hombres y mujeres, para que así todos podamos ser eucaristía.
Así aparece Jesús en la iglesia: como Dios amigo que ofrece y pide cuerpo, como Dios liberador que ofrece y expande su cuerpo a los perdidos y expulsados de la sociedad y de la tierra. El pan es cuerpo porque se comparte; el vino es sangre porque se bebe de la misma copa, en señal de compromiso. Esto es lo que la iglesia celebra en el recuerdo o memorial del Cristo. De esa manera, la memoria de Jesús se identifica con la eucaristía: es decir, con el camino que conduce, por la donación y entrega mutua, a la libertad y comunión de todos los hombres.
Memorial: recordar a Jesús. La Eucaristía como Anámnesis
La Eucaristía es recuerdo y presencia de la historia de Jesús, Hijo de Dios, el Hombre plenamente realizado (Hijo del humano). Por eso, al celebrarla retornamos a las raíces mesiánicas, aprendemos el oficio gozoso de ser hombre y /o mujer, en el rito liberador y enamorado de darnos mutuamente el pan, compartir el cuerpo y regalarnos la vida (sangre) unos a otros, en camino de resurrección. Este es el único oficio, la tarea gozosa y salvadora de la historia: aprender a ser (hacerse) humanos en plenitud, con el mismo Dios que por Jesús ha venido a convertirse en compañero nuestro, entregándonos su vida y sangre en el intento. Recordar significa repetir y actualizar, no de una forma literal o esclavista, como si nada hubiera pasado desde entonces, sino en libertad creadora. La iglesia no puede limitarse a copiar lo que hizo Jesús, sino que ha de hacerse ella misma Jesús (=comunidad mesiánica), actualizando en la historia actual la fiesta mesiánica del pan compartido y la sangre entregada, en camino de resurrección.
3. Conclusión. Eucaristía y Trinidad
Las reflexiones y experiencias anteriores han querido mostrar que el verdadero Dios aparece y actúa como Madre fundante y Amigo/Esposo universal, en Cristo. No está fuera, en los bordes de la vida, ni se esconde en aquellos agujeros negros que aún no hemos logrado explicar con nuestra ciencia. Al contrario, este Dios vive y actúa en el centro de la vida: en su origen materno (Padre), en su camino de amor (Hijo), en su proyecto de familia (Espíritu Santo).
En este contexto se sitúa uno de los iconos teológicos más conocidos: la Trinidad de Rublev y otros artigas orientales, que evocan la escena de los “Convidados de Mambré” (Gen 18, 1-15), que es el nombre de la casa donde vivo, con la Encina Eucarística de Abraham. Tres seres divinos caminan por la tierra como peregrinos; Abraham les invita a comer y ellos se sientan, compartiendo vida y alimento. Así los ha visto el pintor, así los ha venerado la iglesia: sentados a la mesa, en torno a un plato de Cordero (signo de la entrega amorosa de Jesús), que puede estar simbolizado también por el pan y vino compartido. Son tres, ángeles del cielo, peregrinos en la tierra, revestidos de cielo (cada uno con su color celeste) y sentados a la mesa, dialogando en gesto de felicidad completa. Ellos representan la belleza de Dios, la gloria que esperamos y se expresa ya (anticipada y fuerte) en la mesa compartida de Jesús. La familia humana, reunida en comunicación vital y personal, palabra y comida: este es el supremo signo trinitario, esta es la iglesia.
Por eso, la Trinidad cristiana es misterio del gozo y gloria que mana del ser fundante (Madre/Padre) y se expresa en la vida compartida (unión de Padre/Madre con el Hijo, unión de los cristianos, que se dan la vida, diciéndose los unos a los otros: ¡Esto es mi cuerpo, Ésta es mi sangre!), superando así todo egoísmo y toda muerte. Ésta es la experiencia suprema del Espíritu Santo.
Epíclesis, Invocación del Espíritu Santo.
Por dos veces, en el centro de la gran Oración Eucarística del rito oriental y latino (en general), los fieles invocan al Espíritu Santo: para que actúe sobre los dones ofrecidos (pan y vino), convirtiéndolos en cuerpo de Cristo; para que venga sobre los fieles, de forma que ellos mismos sean en su plenitud Cuerpo mesiánico y puedan mantenerse en unidad, dando la sangre (vida) unos por otros. La Eucaristía es presencia creadora del Espíritu de Dios en Cristo… es el poder de amor que nos permite darnos la vida unos a otros, diciéndonos así, con Jesús, como Jesús: Aquí estoy para ti, esto es mi cuerpo… Aquí esto contigo, ésta es mi sangre…. Aquí somos, en esta comida concreta, presencia de Dios.
Bibliografía. Entre otros libros, a modo de ejemplo, cf.
Aldazábal, J. (1988), La Eucaristía, en D. Borobio (ed.), La celebración en la Iglesia II, Sígueme, Salamanca
Basurko, X. (1997), Para comprender la Eucaristía, Editorial Verbo Divino, Estella
Espinel, J. L. (1980), La Eucaristía del Nuevo Testamento, San Esteban, Salamanca
Gesteira, M. (1983), La Eucaristía, misterio de comunión, Cristiandad, Madrid (=Sígueme, Salamanca 1995)
Journet, Ch. (1962), La misa, presencia del sacrificio de Cristo, Desclée de B., Bilbao
Jungmann, J. A. (1953), El sacrificio de la misa. Tratado histórico-litúrgico, BAC, Madrid
León. Dufour, X. (1983), La fracción del pan. Culto y existencia en el Nuevo Testamento, Cristiandad, Madrid
Maldonado L. (1967), La plegaria eucarística, BAC, Madrid
Martín Pindado, V. y Sánchez Caro, J. M. (1969), La Gran Oración Eucarística, Muralla, Madrid
Pikaza, X. (1989), Dios como Espíritu y Persona, Secretariado Trinitario, Salamanca
Id., (22002), Fiesta del pan, fiesta del vino. Mesa común y eucaristía, Verbo Divino, Estella
Sánchez Caro, J. M. (1983), Eucaristía e historia de la salvación, BAC, Madrid.
Dirección para hacer trackback a este post:
http://blogs.periodistadigital.com/btbf/trackback.php/138232
Comparte esta información
Comentarios, Trackbacks, Pingbacks:
La biblioteca de Alenjandria sobrevivio a los incendios y cuando el cristianismo fue oficial, estos la respetaron, quienes la destruyeron fueron los musulmanes.
Por lo demas si que conozco los hechos y como funcionaba la primera comunidad, pero dudo mucho que las que siguieron fundadas por Pablo, Silas, Andres y otros siervos de Dios en otros lugares funcionasen todas de esta manera, aunque si tenian una solidaridad entre ellos no comparable a la de hoy.
Tampoco idealice a los primeros cristianos, su tolerancia ante cosas como la homosexualidad o el adulterio era mucho menor, tambien hay que recordar que quemaron la biblioteca de Alejandria y templos paganos.
Otra cosa BIEN DIFERENTE es que todas LAS RIQUEZAS ,TODOS LOS PAISES ...tengan UNAS BASES ,digamos, para que TODOS PODAMOS TENER TRABAJO Y MEDIOS DIGNOS PARA VIVIR ....que son CONCEPTOS MUY DIFERENTES ...por ello ,por LA NATURALEZA HUMANA SIMPLEMENTE esa IGUALDAD UTOPICA no ES IMPOSIBLE ........yo quiero entender TU IDEA .......pero te ruego que pienses un poco lo que te digo y tu como pesona ,mayor que eres ,habrás vivido muchísimos ejemplos ....no és así???
Un abrazo !acuerdaté del tango!
Es decir que no fueron bien vistos por ser santos (buenos) poderosos, ni por cualquier otra cosa por el estilo, sino por la forma solidaria en que vivían, con la que lograban que nadie pase necesidades.
Sin embargo el cristianismo tiempo después, cuando se “enanca” en el poder de Roma, comienza a buscar razones para “justificar” que haya diferencias entre los cristianos, y por supuesto las “jerarquías”, en lugar de seguir siendo iguales a los demás, y verdaderos servidores del pueblo de Dios, comienzan a adherirse poco a poco a las comodidades de las autoridades civiles, y terminan proclamando una cosa pero viviendo de manera completamente distinta, situación que es la que hace que NO SEAN “BIEN VISTOS” POR LA INMENSA MAYORÍA DE LAS PERSONAS.
MARANA-THA
Y discúlpeme si le digo que yerra bastante, ya que leyendo el Libro de los Apóstoles resulta simple advertir que TODOS vivían de esa forma (y obviamente debemos asumir que también lo hicieron Lázaro y José de Arimatea. De paso, y aunque no venga tanto al caso, siempre se afirma que eran ricos terratenientes, aunque creo que no consta en el Evangelio).
Y es importante comprender que dentro de ese “TODOS” de los primeros cristianos estaban no sólo los Apóstoles (sus discípulos más cercanos) sino que también estaban allí LA MADRE Y LOS “HERMANOS” DE JESÚS.
Es decir que vivieron de esa forma solidaria —sin tener nada como propio— aquellos que habían vivido más cerca de Él, que habían compartido más horas en su cercanía, por lo cual obviamente habían tenido más posibilidades de comprender con mayor profundidad la verdadera enseñanza del Señor.
Gracias por sus palabras. Y debo decirle dos cosas.
La primera que es evidente que usted había cometido un error, al decir que había comunidades que vivían de esa forma, ya que no tiene ninguna REFERENCIA CONCRETA al respecto. Y se lo menciono para que comprenda que no hay que dar por hecho ciertas cosas, sino que siempre conviene reflexionar sobre lo que dicen los demás.
Las que existen son grupos herméticos.
En algunas viven “más o menos” esa solidaridad evangélica, pero ADEMÁS EXIGEN otras cosas, como por ejemplo la "obediencia y castidad" (como los esenios hace 2.000 años) mientras que lo que yo sostengo es que debería ser la vida simple, COMÚN Y NORMAL del cristiano, tal cual como la enseñaba prácticamente Jesús.
Y que debería ser enseñada de esa forma también por el cristianismo (en especial por la Iglesia) no como algo obligatorio, pero si alentada como la más cercana al mensaje del Señor.
Sobre las comunidades no se de alguna que sea como Vd dice, la de la Bienaventuranzas aunque fraterna es demasiado religiosa, bueno nunca se es demasiado religioso en el buen sentido, digo que la mayoria de los miembros son gente consagrada de una u otra forma, hay otras comunidades distintas en Brasil, pero no se lo suficiente de ellas.
En el último párrafo, intento decir no que las palabras consacratorias sean "mágicas". Sino que en la celebración "individual", sin comunidad, se puede caer en centrar la eucaristía en la "mera celebración litúrgica"; por tanto dar más importancia a la "presencia de Cristo" por fuerza de las "palabras" que por la "vivencia orante de la comunidad". Y esto sí que podría traducirse en "magia".
No sé si ahora me he explicado. Perdona si no sé expresarlo de otra manera.
Los que tenemos unos cuantos años sobre nuestras espaldas, te podemos decir algo al respecto.
No creo que sepamos "exactamente" en donde terminará esta "renovación" que estamos pidiendo (¿no será que lo que estamos reclamando es VOLVER A VIVIR UN CRISTIANISMO VERDADERO, TAL CUAL COMO LO HACÍA JESÚS?).
Pero de lo que no tenemos duda alguna, es con respecto a que si seguimos tal cual como vamos ahora (es decir sin hacer ningún cambio) nos estamos dirigiendo "derechito al carajo" (con perdón de la palabra) ya que es obvio que de vida religiosa UN CORNO, y sólo hay preocupación por cumplir ritos (que parece que no son del agrado del buen Dios, al menos por el escaso —¿o debo decir nulo?— efecto que tienen) pasar la “canastita” y condenar a troche y moche, sin detenerse jamás en “mirar para adentro” y advertir los ENORMES DEFECTOS que tienen los que así actúan.
Cordiales saludos.
MARANA-THA
Creo sinceramente que no has leido bién o al menos un poquito ,a todos en general ,pero NO ES UNA ANARQUIA .....venimos diciendo casi todos LO MISMO ,expresándolo cada uno como sabe y puede ...pero no es tan DIFERENTE .
SON IGLESIA y como tal pueden y deben DESEAR OTRAS FORMAS DIFERENTES Y SOBRE TODO UN FONDO REAL ,SIN TAPUJOS MENTIRAS O MEDIAS VERDADES QUE ES DOBLE MENTIRA .
Si te sirve ,no necesito (de hecho no tengo religión ) ninguna Iglesia POMPOSA ,ni PAPA ,NI OBISPOS NI SACERDOTES .....pero tampoco soy (por poner un ejemplo )ciudadana venazolana y por ello ,no se me QUITA EL DERECHO A OPINAR O QUERER OTRA COSA PARA VENEZUELA
No tengo más tiempo en este momento y esto ha quedado un poco "cojo "
Un abrazo
Y creo que lo que se está discutiendo aquí es sólo un simple intento de seguir con esa justificación del poder y la riqueza que —y creo (o al menos espero) que en esto coincidiremos— obviamente son aspectos que NO TIENEN NADA, ABSOLUTAMENTE NADA QUE VER, NI CON EL MENSAJE, NI CON LA VIDA DE JESÚS.
MARANA-THA
Hace años que busco una comunidad de ese tipo y no la he encontrado. Ni católica ni de otra religión.
Si conoce alguna le agradeceré que me la INDIQUE, ya que me interesaría visitarla para tratar de vivir los últimos años de mi vida en un lugar así.
Y le aseguro que lo que yo planteo no es ningún arcaísmo, y menos aún que idealice el pasado. En todo caso, me animaría a decirle que es una especie de “profecía” (Isaías dice que en los últimos tiempos de Israel saldrá la ley que dominará las naciones, y yo creo que esa ley es la ley del kibbutz: «yo trabajo para los demás, los demás trabajan para mí»).
Además, gracias a Xabier ya expliqué en unos textos aquí, mi idea de que ese estilo de vida fue la causa oculta de la ejecución de Jesús.
Y le aseguro que sobre mis ideas LA JERARQUÍA lo único que hace es guardar un “silencio absoluto”. Y por supuesto, seguir viviendo cómodamente de la canastita y dando órdenes a diestra y siniestra.
Y tu está viendo cómo ya no se acepta nada a ciegas, ni ya la jerarquía tiene mucha autoridad sobre los fieles (el 80% de los españoles se declaran católicos, pero sólo el 25% son practicantes), y la estrategia de Roma (la nombro así sin ningun sentido peyorativo) de dar marcha atrás a la Iglesia para antes del Concilio pensando que los males de la Igleasia son debidos a la apertura que él propició no va a funcionar. Por ir a contrapelo y acontratiempo, como ...
De modo, pienso yo, que la "celebración individual", desde este punto de vista no tiene sentido comunitario, por mucho que pelemos a la "comunión de los santos". Se centra más en el rito mágico de la "transustanciación" y la vivencia "personal" de la eucaristía.
Más que un dogma que hay que creer (la transustanciación), la Eucaristía debe ser una “comida compartida”. En cualquier lugar y civilización, la comida encierra una dimensión comunitaria y es signo de comunicación. Cuando se dicen las palabras de la “consagración” no se repiten como un “sortilegio mágico”, sino como “actualización real” de la presencia de Cristo en medio de la comunidad. Y esa presencia no se realiza de hecho por las “palabras mágicas” sino por la “comunión de la comunidad”.
San Pablo habla claramente de la “Cena del Señor”. Al reunirnos, los cristianos celebramos un doble encuentro: uno, con el cuerpo eucarístico de Cristo y otro con...
Bruzone ,veo que sigues con tu UTOPIA ,deseo que lo consigas aunque sea en una comunidad pequeña .....porque desde luego a otros niveles ,no esperes más ...yo al menos así lo veo .
Maria y los demás ,creo sinceramente que hemos APRENDIDO algunas cosas TAN MAL .....que lo que deberaimos hacer para poner nuestra cabeza LIMPIA ...seria DESAPRENDER ...es muy dificil ,pero dá buenos resultado .
Buenas noches a Todos ,para Pikaza ,como vés era un "poco broma " lo de no más de religión ...pero si es posible pues otro tema no vendria mal .....si quieres te envio un cuento de esos que yo me sé ...ja.....ja
Maria, te parece un arcaismo que se pueda celebrar la misa como hace 40 años, pero sin embargo quieres retornar a un cristianismo arcaico de verdad, ya superado hace milenios, no fue malo en sus tiempos, era como les toco vivirlo a nuestros predecesores, no necesariamente como debemos vivirlo nosotros, asi como los tradicionalistas idealizan la primera mitad del siglo XX, tu pareces añorar los 3 primeros siglos y no es cuestion de idealizar el pasado.
Bueno, poder, podemos, lo llevamos haciendo muchos siglos... talvez por eso todavía no hemos sido capaces de construir ese mundo mejor que decimos que queremos.
Pero aún a riesgo de parecer reiterativo (y hasta molesto) yo diría que si ese momento se reduce al hecho litúrgico es lo mismo que nada.
Por eso —insisto una vez más en esto, tal cual como lo vengo diciendo desde hace tiempo— si no comenzamos a vivir realmente en forma comunitaria (compartiendo vivencias Y BIENES!!!!) sería un simple ritualismo más, algo así como una “triste” campana de palo, que no sirve “casi” para nada.
O al menos, que no sirve TODO LO QUE DEBERÍA SERVIR.
MARANA-THA
Seguro que Xabier lo sabe explicar mejor.
Somos nosotros los que tenemos que ofrecer junto a Cristo nuestro cuerpo y nuestra sangre, nuestra vida en ofrenda permanente como signo de amor a Dios y a los hermanos.
Ya no hay que ofrecer a Dios sacrificios de sangre animal, ni pan o vino, ni alimentos ni ofrendas de cualquier tipo. Lo que Jesús quiere expresar con esas palabras, es el sacrificio que agrada a Dios: la entrega de la vida que genera a su vez vida para la humanidad. Lo demás es rito vacío.
Si no unimos nuestra entrega a la de Cristo no completamos la redención en nosotros ni en el mundo. Eso lo dice San Pablo con claridad: completo en mí lo que falta a la pasión de Cristo.
Porque lo que redime es el amor y este requiere sacrificio y entrega. De todos hacia todos.
Por supuesto que los curas que lo tiene como su privilegio exclusivo van a poner siempre el grito en el cielo. Un día un cura preguntó a la comunidad de una amiga mía: ¿Y cuando ustedes hacen eso creen que el Señor se hace presente en el pan y en el vino?
Y la comunidad le contestó: nosotros hacemos nuestra parte, lo demás es cosa Suya.
¿No dijo Jesús a todos los presentes: haced esto en memoría mía?
Y también entiendo que esa “participación” plena debería ser no sólo en un ritual litúrgico, sino algo mucho más tangible en la vida real y concreta de todos y cada uno de nosotros.
Ese eso otro de los motivos por los que considero que DEBERÍAMOS VIVIR TAL CUAL COMO LO HACÍA JESÚS, en una plena y real comunidad, compartiendo vivencias y bienes.
MARANA-THA
Antes de que te lo “chante” otro (y que tal vez lo haga con “mala leche”) te recuerdo que la Iglesia considera perfectamente válida y legítima la celebración de la Misa efectuada sólo por el celebrante (el sacerdote) aunque no haya pueblo que participe de la misma (no recuerdo bien, pero creo que “algo” tiene que ver al respecto el tema de la “Comunión de los Santos”).
Los judíos son más “sociables”, ya que exigen que haya reunidos por lo menos 10 hombres (las mujeres no cuentan, machismo que le dicen) para leer la Torah y orar.
De cualquier forma, estimo correcto lo que mencionas con relación al sentido comunitario que debería tener la Eucaristía.
Y quería decir algo más al respecto.
En la antigüedad —para todos los pueblos por igual— la sangre era siempre considerada “signo” de vida.
Sin sacerdotes no hay eucaristía, pero tú y otros no os enteráis, o seguís queriendo confundir al personal. Destruyendo en vez de construyendo.
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Xabier Pikaza Ibarrondo
autor
Contacto








