(Vigil 3) Jesús, Dios y hombre católico
11.01.08 @ 11:00:19. Archivado en Iglesia Instituciones, Jesús, Nuevo Testamento, Amigos, la voz de los, América Hispana
En el centro de la propuesta de Vigil y del conjunto de los partidarios de la Teología Pluralista de las religiones se encuentra su visión de Jesús y sus relaciones con el Reino de Dios y con la Iglesia. Éste es el aspecto que el Secretariado para la Doctrina de la Fe ha puesto más de relieve: «En el fondo de estas afirmaciones se encuentra la negación de la verdad sobre Cristo, el Hijo de Dios encarnado, y de la originalidad del cristianismo, que no es una expresión más del esfuerzo del hombre por llegar a la divinidad, sino el testimonio gozoso de que ha sido Dios mismo, en Jesucristo, quien, al encarnarse, ha salido al encuentro del hombre» (Num 4). En ese contexto queremos decir, partiendo del libro Vigil, que Jesús es Dios y hombre católico (=Dios y hombre verdadero), universal en amor. Para ello he querido ofrecer una breve introducción personal, para dejar que los lectores puedan conocer después el contenido básico del capítulo central de la obra de Vigil, el capítulo 11 de su libro, que trata de Jesús y de la Iglesia. Como en los días anteriores he escaneado y condensado la postura de Vigil (sin notas, reduciendo mucho su contenido). Quien quiera conocerla de primera mano deberá estudiar su libro o acudir a los trabajos que él mismo ha publicado on line, que son muchos (http://www.servicioskoinonia.org/Vigil/). Fiel a mi estilo, no he querido reproducir sin más trabajos de Vigil, cosa que pueden hacer todo, sino exponer, desde mi perspectiva los temas básicos de su obra.
Introducción de X. Pikaza
En los blogs anteriores he comenzado exponiendo la postura de Vigil, para resumir al fin la mía. Hoy invierto el esquema y comienzo con mi postura, para decir que Jesús es “Dios-hombre verdadero”: Dios y hombre católico, es decir, universal, en amor personal y social.
Dicho esto, vuelvo atrás… y añado: yo creo en eso, pero porque lo creo no lo puedo imponer… No puedo empezar diciendo a los demás “tienes que confesar que Jesús es Dios y hombre en verdad”, en la línea de Nicea o Calcedonia. Dejo a un lado eso en lo que creo y, precisamente porque lo creo, empiezo recorriendo con Jesús un camino “universal” de paternidad y fraternidad:
a. Camino universal de paternidad…Desde Jesús y con Jesús descubro que en el fondo de todo está el “padre” (padre-madre, amigo-fuente, ser-sentido) de todo lo que existe. Ese padre es católico, universal, amor de todos y para todos… En ese Padre-Madre-Amor está el sentido del Jesús católico. Los que confiamos en Jesús creemos en ese Dios católico, pero no lo podemos imponer (ni lo podemos decir de manera provocativa), pues de hacerlo dejaríamos de creer en él, lo haríamos un ídolo.
b. Camino universal de humanidad… Desde Jesús y con Jesús descubro el valor de la vida concreta de cada uno de los hombres, especialmente de aquellos que no son valorados, por pobres o enfermos, por expulsados u oprimidos, por tristes o alejados…Si creo en Jesús (como Jesús) haré ese camino de catolicidad con los que creen, con todos… Los que confiamos en ese Jesús no podemos decir “somos los buenos”, que lo hacemos bien y que los demás son malos, porque el “infierno” está lleno de ideología y justificaciones. Sólo podemos hacer una cosa: ser universales, en amor concreto, en aceptación de todos.
c. Ese camino es el “Espíritu de Dios”, es la Iglesia: entendida en forma de comunión universal. Ciertamente, afirmo “extra Ecclesiam nulla est salus”, fuera de la Iglesia no hay salvación… Partiendo de esta frase de Cipriano, sé que la iglesia es la “comunión”, el amor compartido. Eso significa que fuera del camino del amor no hay salvación, fuera del diálogo no hay salvación… La Iglesia aparece así como el espacio y camino universal del diálogo concreto. Cuando la Iglesia se toma en sí como “poder” (entidad cerrada y absoluta) deja de ser Iglesia del Jesús que es Dios y/o hombre católico.
d. Éste es el camino del Jesús histórico…que es el mismo Jesús de la fe… Pienso que aquí es donde Vigil y sus amigos más deben explorar y buscar… El camino concreto del Jesús histórico es el principio y sentido de toda universalidad “cristiana” (hay otros caminos de universalidad). Pienso que Vigil debe profundizar aquí, como ha hecho, por ejemplo J. A. Pagola (del que hemos hablado estos días), como yo mismo he querido hacer en mi obra sobre El Hijo del Hombre (Valencia 2007). No se trata de dejar a Jesús, sino de profundizar en el camino de Jesús.
e. Por eso, cuanto más creo en Jesús “católico” menos me cierro en un Jesús cerrado, que sería sólo para algunos (los que somos católicos en sentido particular). En esa línea quiero destacar la importancia de la “muerte” de Jesús como expresión de “amor universal”… y la importancia de la “eucaristía” como comunión universal y concreta (pan y vino, cuerpo y sangre) entre los hombres y mujeres de la tierra… Cuanto más creo en la Iglesia menos me cierro en ella, menos la absolutizo en forma de comunidad separada de otras, por muy gloriosa que sea.
f. Este camino de “catolicidad” (de unidad en la pluralidad, de diálogo de religiones…) no es nuevo, sino que la iglesia antigua lo buscado y recorrido… especialmente al hablar de Jesús como “logos” en terminología antigua (San Atanasio, San Cirilo…). En el fondo, la teología del pluralismo religioso sigue la línea de la mejor teología alejandrina y helenista, de Orígenes a Máximo el Confesor… Lo que pasa es que esa teología debe “trasvasarse” en los paradigmas actuales… En esa línea debe situarse, a mi juicio, el camino teológico y eclesial de Vigil, recuperando así las intuiciones básicas de la Iglesia antigua y superando sus grandes limitaciones (como él ha mostrado de forma insuperable).
g. A partir de aquí resumo el cap. 11 del libro de Vigil, capítulo de gran hondura, que no sé si he logrado sintetizar. Ruego a mis lectores que lo lean con calma y que, si tienen tiempo, acudan al original, para hacer también el recorrido apasionante de la universalidad cristiana, disfrutando con el hecho de que somos católicos. Desde aquí quiero rendir mi homenaje a muchos lectores de mi blog (¡Bravo Sofía!) que se esfuerzan por leer y recrear críticamente estos temas. La semana que viene me gustaría ofrecer una síntesis de sus aportaciones (¿te parece Sofía?). Todo lo que sigue es de Vigil, tal como yo lo he resumido.
Vigil, Teología del Pluralismo Religioso cap. 11:
Jesús, Reino de Dios eIglesia
Jesús no fundó la Iglesia, sino que anunció el RD (Reino de Dios)
Ya hemos aludido en la lección anterior al hecho conocido de que Jesús no pretendió nunca fundar una Iglesia. Ya sabemos que aquello que nos enseñaron a la mayoría de nosotros en el catecismo infantil, de que «Jesús fundó la Iglesia» o, incluso, de que «vino a fundar la Iglesia y ésa fue la razón de su envío a la tierra», es una forma de hablar que necesita matización, pues obedece a una falta de perspectiva de la teología clásica que ha estado vigente durante siglos.
Qué pretendió Jesús: el Reino de Dios (RD)
Si Jesús no fundó la Iglesia, ¿qué es lo que quiso fundar?, ¿quiso acaso fundar algo?, o «en definitiva, ¿qué pretendió Jesús?» La figurade Jesús no fue la del fundador de una religión o de una Iglesia, sino la de
un profeta apasionado del Reino de Dios (RD), Causa última que le hizo
vivir y morir. Por eso, importa escudriñar qué era el RD que predicaba. Y
para ello, conviene aclarar primero qué no era para él el RD.
- Para Jesús, lo más importante, «lo último», su Causa, no era él mismo : Jesús no se predicó a sí mismo. Él no se consideraba a sí mismo como lo más importante. Él se consideraba a sí mismo no bsoluto, sino relacional: al servicio del RD
-Para Jesús, lo último no era, tampoco, simplemente Dios. Jesúsn o habla de Dios en directo y en soledad… Para Jesús Dios es siempre el «Dios del Reino», el Dios que tiene una voluntad, un proyecto, unacercanía, una voluntad, una paternidad salvadora… Para Jesús, Dios no es un «en sí».
-El RD, para Jesús, no era una nueva Iglesia, en la que nunca pensó. No se puede entender lícitamente que lo que Jesús dice del RD lo está diciendo de la Iglesia. Las parábolas que se refieren al RD se refieren al RD, no a la Iglesia. La Iglesia no es el RD.
-El RD no es la «gracia», la «vida del alma»… El RD como el
«Reinado de Dios en las almas por la gracia», conseguida ésta por la muerte expiatoria de Jesús, depositada en la Iglesia y distribuida por los sacramentos… no es siquiera algo que Jesús pudiera haber pensado alguna vez en su vida.
-El RD del que hablaba Jesús no es el cielo… por más que el evangelio de Mateo habla, en vez de RD, de «Reino de los cielos», por dirigirse a cristianos de origen judío, que tradicionalmente evitaban la palabra «Dios» y la sustituían por el circunloquio «de los cielos». Jesús no era un predicador que perseguía la «salvación de las almas», para librarlas del infierno y hacer que alcanzaran el «reino del cielo»…
Lo más importante para Jesús
Lo que Jesús pretendió y logró desencadenar fue un movimiento
alentado por un mensaje vital, por una esperanza cifrada en el REino de Dios como utopía que pone en marcha mecanismos para ser acogida, preparada, construida, y que provoca lucha comprometida contra los factores de «antirreino» que se oponen al RD. Una pasión pues, una esperanza, un sentido para la vida, una convocación a la vida y para la vida.
El giro copernicano del cristianismo en el siglo IV
En el año 311, Galerio concede la tolerancia al cristianismo
En el año 313, en el llamado Edicto de Milán, Constantino decreta
la total libertad de cultos, con reparación de los daños sufridos por los
cristianos. En el año 324, el mismo emperador manifiesta su deseo de
que todos se hagan cristianos, aunque se prohíbe que se les moleste si no lo hacen. Se da ahora, pues, una situación de preferencia.
En el 380, para la parte oriental del imperio, Teodosio el Grande
manda en el edicto de Tesalónica «que todos los pueblos del imperio abracenla fe que la iglesia romana ha recibido de san Pedro».
En el 392, la ley declara crimen de lesa majestad a los cultos no cristianos. El cristianismo pasa a ser la única y exclusiva religión del Imperio, tanto en Oriente como en Occidente.
Ochenta años, pues, del 311 al 392, marcaron un giro históricoradical. El cristianismo pasó de ser una religión marginal y con frecuencia perseguida, a ser la religión tolerada primero, preferida después, oficial más tarde, e impuesta, obligatoria, y, finalmente,
la única tolerada. Pasó de las catacumbas al palacio imperial.
Y lo que es más grave: pasó a ser una religión que legitimó la persecución a las demás religiones y la censura y lapersecución también al interior de sí misma. Aquí ocurrió algo muy grave. El cristianismo alcanzó la libertad religiosa,lo cual fue muy importante y muy justo,
y muy útil para la extensióndel cristianismo. Pero fue gravísimo que el cristianismo aceptara ser la religión oficial del imperio, es decir,
aceptara ocupar el puesto de la religión oficial dentro de un imperio que ya tenía una religión pública oficial que, desde siempre, había venido configurando la sociedad imperial. .
Balance teológico del giro constantiniano
• El Reino de Dios perdió así su «carácter histórico-escatológico», o sea, dejó de entenderse como la «utopía» que Jesús había predicado, dejó de verse como el proyecto de Dios mismo para transformar la realidad histórica e introducirla en el orden de su voluntad… y comenzó a ser descendido hasta una visión más «tópica» (más en un lugar concreto), lo cual encontró su expresión más plausible en su identificación con la Iglesia: el Reino de Dios es la Iglesia. El RD se realiza en la Iglesia, ella es su representante plenipotenciaria. Ella es el «Reino de Dios en la tierra», la «ciudad de Dios», el arca de Noé para la salvación de la Humanidad.
• La predilección por los pobres cedió a la alianza con las clasesdominantes, con el poder político mismo.
A partir del giro constantiniano, ser cristiano ya no es algo perseguido, sino encomiado; ya no es un riesgo, sino una ventaja. La fe cristiana es ahora algo bien visto en la sociedad, algo apoyado por los grandes y poderosos. Los ricos se sienten cristianos y quieren tener a la Iglesia de su parte. La conocida tensión del evangelio con las riquezas, con el poder y con los ricos es suavizada y puesta en lapenumbra. Los obispos mismos pasan a ser grandes señores, colmados
de riquezas por la autoridad civil, lejos de los pobres, incapacitados para sintonizar con sus intereses subversivos. La opción será por los poderosos, aunque con la buena intención de animar a los ricos a la beneficencia para con los pobres…
• La alianza con el poder político llevó a que la Iglesia echara mano de él, y se ayudara a sí misma con la violencia, para imponerse, imponer la fe en la sociedad, marginar a los disidentes, extirpar las herejías… Prisciliano, obispo de Ávila, es el primer hereje condenado a muerte y decapitado, con otros seis, en el año 385. Constantino ordena la destrucción de los «escritos impíos» de Porfirio, «enemigo de la verdadera religión», siendo quizá el primer ejemplo de censura religiosa por parte del poder civil dentro del ámbito cristiano. Las Cruzadas serán el clímax del la guerra religiosa en el cristianismo. Y la Inquisición será la expresión más vibrante de esta utilización de la violencia por parte del cristianismo.
• El cristianismo, que era originalmente un «movimiento», heredero del movimiento de Jesús, sin templos, sin ritos, sin leyes, sin autoridades sagradas («jer-arquía»), sin «sacerdotes», sin clero, sin clases dentro de sí mismo… se transformó sociológicamente en una «religión», como la religión romana a la que desplazó, y a la que reemplazó en su papel de «religión de Estado». Asumió muchos de sus ritos, sus fiestas, su estilo, sus funciones, sus «ministerios». Asumió el papel sacralizante que la religión como elemento social de cohesión tenía en las sociedades paganas, concretamente en la romana; de ahí el retroceso que se dio en todo lo que Jesús significó de «superación de las religiones». Adoptó las características sociológicas de las religiones clásicas, características que el mensaje de Jesús le había vetado: lugares y tiempos sagrados, templos, clero separado como casta o como clase social, implicación política oficial, carácter de funcionariado civil altamente jerarquizado de sus obispos y de su clero, marginación y reducción a la pasividad del pueblo laico…
• Se dio una profunda helenización del cristianismo que iba a inaugurar una etapa de la historia del cristianismo inculturado en la cultura. No hace falta destacar, por evidente, que con ello el cristianismo se distanció totalmente del tipo de religión que era y le correspondía ser, religión «ético-profética», y se acomodó más y más al tipo de religión romana y griega, pagana en general, «ontológico-cultualista ».
• La Iglesia se hizo heredera del imperio romano. El carácter imperial e imperialista romano todavía es un componente
activo -y muy activo- en la esencia del cristianismo eclesiástico, sobre todo católico, y su purificación y extirpación es una tarea pendiente, tanto para su pureza y fidelidad evangélica, como para alcanzar una mínima capacidadde diálogo interreligioso.
Lo más importante de todo esto que estamos diciendo es que no
se trata de un pasado remoto de la historia de la Iglesia. Se trata de un pasado recentísimo, pues, como decimos, ha durado hasta ayer, hasta el siglo XX, hasta apenas hace 40 años, en vida de la presente generación; es presente, pues, en ese sentido.
Recuperación del reinocentrismo en la actualidad
Llegados a este punto, y para no alargar más la descripción de los
elementos históricos del tema, vamos a exponer muy cómo vemos las relaciones Reino/Iglesia en la actualidad, una vez realizada la
recuperación que la renovación de los estudios bíblicos y teológicos nos ha deparado. Lo sintetizaremos en unas pocas proposiciones. • Hay que distinguir entre el Reino y la Iglesia. No se pueden quiparar ni identificar. Identificamos presencia de Reino «en» la Iglesia, pero no identificamos el Reino «con» la Iglesia. La Iglesia es «germen y principio » del Reino (LG 5).
• El Reino es mayor que la Iglesia: anterior, más extenso e intenso, con precedencia de muchos tipos sobre la Iglesia… El Reino es el Absoluto, «lo último», es la Causa de Jesús, la «mismísima intención de Jesús».
• La Iglesia está (debe estar) enteramente al servicio del Reino. Acogerlo como don, asumirlo como responsabilidad, construirlo en la historia, anunciarlo, reconocerlo donde ya está… es la misión de la Iglesia, misión que le viene de su seguimiento de Jesús. En ese servicio debe ella gastarse y desgastarse, aunque en ello le fuera la vida. La Iglesia es un instrumento temporal para el Reino, una mediación del mismo para esta economía actual de la historia de la Salvación, no representa una realización escatológica definitiva.
• El Reino no está atado a la Iglesia. Dios está resente, conduce, inspira, fermenta, provoca, impulsa… en la Iglesia y más allá de ella. Antes y después de ella. En ella y –mucho más- fuera de ella. Con ella y sin ella. Y a veces, contra ella. Mediante ella, y mediante sus enemigos o sus rechazos. Como Dios es percibido, buscado e invocado con «muchos nombres», así también el RD es acogido y buscado también bajo muchos nombres. El nombre «Reino de Dios» es uno entre los muchos que pueden designar el misterio al que se refiere.
• La diferencia y la distancia entre la Iglesia y el Reino posibilita que éste sea instancia crítica de aquélla, y es lo que origina la crítica profética en el interior de la Iglesia misma, así como el conflicto47. Toda persona cristiana, seguidora de Jesús, está llamada a denunciar en la Iglesia lo que va contra el Reino.
• La Salvación es la realización del Reino, aquí y allá, en este mundo y en el otro, dentro y/o fuera de la Iglesia. Nuestra adhesión al reino y a sus valores es lo que hace presente el RD en nosotros, y es lo que nos da identidad profunda de Iglesia, participación en su misterio. Por eso es por lo que en la Iglesia lo principal no es su exterior ni su estructura, sino su misterio y nuestra participación en él. Y es por lo que podemos decir que en ella «ni son todos los que están, ni están todos los que son».
• «El camino ordinario –por mayoritario- de Salvación para el género humano son las religiones no cristianas». El Reino está presente más allá de la Iglesia, en otras religiones… La verdadera religión de Dios es la historia universal de su Salvación. Lo que hemos llamado «Historia de la Salvación», «Revelación» o «Palabra de Dios», con frecuencia no era más que la experiencia judeocristiana de la misma. Salvación, Reino, Revelación, Palabra de Dios… desbordan enteramente los límites «eclesiásticos» y aun los límites «cristianos», aunque tienen en ellos una realización específica.
• Todos los seres humanos están elevados al «orden de la salvación», y nadie está en inferioridad de condiciones salvíficas o de gracia por no haber nacido en una etnia o en una cultura determinada… La Salvación se la apropian los seres humanos por la práctica del amor y la justicia, lo cual está al alcance de todos ellos. El cristianismo no es una realidad inscrita en el «orden de la salvación», sino el «orden del conocimiento de la Salvación». No es tampoco «el» conocimiento de la Salvación, porque son muchos conocimientos de la Salvación los que hay. Qué relación guarde el conocimiento cristiano de la Salvación con otros conocimientos de la salvación, es un tema de otro momento.
• Desde el Reinocentrismo, la persona cristiana ya no puede mirar
el mundo «eclesiásticamente», sino desde los parámetros del Reino y de la Salvación. No catalogará a las personas ni a las realidades según su relación con la Iglesia, sino, sobre todo, según su relación con el Reino. Los no cristianos (incluso los ateos) no forman parte de la Iglesia, pero pueden estar muy adentrados en la «economía del Reino», pudiendo ocupar en el orden de la Salvación (o del Reino) un «puesto mayor» que el de muchos cristianos.
Lo más importante para nosotros no es «bautizarlos» e incorporarlos
a la Iglesia, sino convertirlos al Reino, si no lo están, y ayudarles a avanzar más y más hacia él por su propio camino, así como beneficiarnos de su ayuda para también nosotros convertirnos más y más al Reino.
Consecuencias para el pluralismo y el diálogo interreligioso
• Es necesario distinguir bien lo que es y lo que no es la «religión de Jesús». La Iglesia debe convertirse al RD, a la «religión de Jesús». Debemos reconocer y combatir los errores históricos de la Iglesia52, la dinámica institucional histórica que la lleva a mirarse a sí misma, a autoentronizarse, a considerarse la elegida, la depositaria única de la Salvación… Sin esta actitud de conversión no puede dialogar con las demás religiones, porque estaría traicionando su propia esencia. Hay que distinguir entre la Iglesia histórica y el Misterio de la Iglesia, entre la Iglesia institucional y la comunidad de Jesús. Sin querer abogar por un misterio desencarnado, sí que hay que abogar por un discernimiento claro.
• Sólo el cristianismo reinocéntrico es el cristianismo de Jesús, y sólo él dialoga con autenticidad interreligiosamente. Un cristianismo eclesiocéntrico estaría suplantando el puesto a la religión de Jesús, porque no tiene derecho a representar a la religión de Jesús en el diálogo interreligioso, ni está capacitado para entender el pluralismo religioso como querría Jesús que lo entendiéramos. Todavía hay mucho eclesiocentrismo, en todas las esferas, desde las más altas hasta las más populares.
• Lo que importa no es el diálogo religioso, sino el RD. O mejor dicho: nos importa el diálogo religioso porque es parte del reinado de Dios. El principal y verdadero ecumenismo, hemos dicho, es el «ecumenismo del RD». Es claro que Dios no quiere religiones (o Iglesias) que separan, que desunen, que imposibilitan la colaboración, que están incapacitadas para el diálogo por pensar que sólo ellas tienen la verdad. En esta época de la historia de la Humanidad. Dios quiere de nosotros que respetando la riqueza del pluralismo religioso (un pluralismo «de principio », positivo, querido por Dios), practiquemos la «religión universal» de la vida y la verdad, la justicia, la paz, y el amor, ¡el Reino!, cualquiera que sea el nombre que le demos.
IV. Bibliografía
AGUIRRE, Rafael, Ensayo sobre los orígenes del cristianismo De la religión política de Jesúsa la religión doméstica de Pablo, Verbo Divino, Estella 2001, 190 pp
BALTHASAR, Urs von, Casta meretrix, en Sponsa Verbi, Madrid 1966.
BOFF, Leonardo, Iglesia, carisma y poder, Santander 1982. Muchas ediciones en diversos países.
CODINA, Víctor, ¿Qué es la Iglesia?, Oruro 1986, Buenos Aires 1988; disponible en la bibliotecade Koinonía.
COMBLIN, José, O Povo de Deus, Paulus, São Paulo 2002.
CONGAR, Yves, Eclesiología desde S. Agustín a nuestros días. Historia de los dogmas, III,Madrid 1976.
CONGAR, Y., La recepción como realidad eclesiológica, «Concilium» 77 (1972) 57-85; y enla biblioteca de Koinonía. DÍEZ ALEGRÍA, J.M., La gran traición, en Rebajas teológicas de otoño, Desclée, Bilbao31980; también en la biblioteca de Koinonía.
DULLES, Avery, Modelos de Iglesia, Sal Terrae, Santander.
DUQUOC, Christian, Creo en la Iglesia. Precariedad institucional y Reino de Dios, Sal Terrae2001.
ELLACURÍA, I., Conversión de la Iglesia al Reino de Dios, Sal Terrae, Santander 1984.
ESTRADA, J.A., Iglesia, ¿institución o carisma?, Salamanca 1984. HAAG, H., ¿Qué Iglesia quería Jesús?, Herder, Barcelona 1998.
MESTERS, Carlos, Una Iglesia que nace del Pueblo, Lima 1978.
MUÑOZ, Ronaldo, Nueva conciencia eclesial en América Latina, Salamanca 1974.
VELASCO, Rufino, La Iglesia de Jesús, Verbo Divino, Estella, España, 1992.
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«nuevas repuestas» al desafío permanente del «y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?» Tal vez
hayan de pasar varias generaciones hasta que se pueda construir o dar por construida una nueva
respuesta. En efecto, «la situación suscita cuestiones complejas y delicadas, que conviene estudiar a
la luz de la Tradición cristiana y del Magisterio de la Iglesia, con el fin de ofrecer a los misioneros
de hoy y de mañana nuevos horizontes en sus contactos con las religiones no cristianas»56.
No vemos ninguna rebeldía, sino con un reconocible (por nosotros al menos) Amor a la misión de la Iglesia y a la trasmisión de la Buena Noticia y del Reino de Dios, un inquietud respetuosa del Evangelio, de la Tradici...
Ante todo creo que usted debe saber, que el don de pastor y teólogo del Padre Vigil, es en Latinoamérica ampliamente reconocido (porque nuestros teólogos entre otras cosas no son de escritorio, ellos se comprometen, porque entienden que el lugar del hecho teológico es la realidad).
Uno puedo con un teólogo coincidir o discrepar con sus búsquedas y sus conclusiones y lo que corresponde, es argumentar a favor o en contra, el c...
Ante todo creo que usted debe saber, que el don de pastor y teólogo del Padre Vigil, es en Latinoamérica ampliamente reconocido (porque nuestros teólogos entre otras cosas no son de escritorio, ellos se comprometen, porque entienden que el lugar del hecho teológico es la realidad).
Uno puedo con un teólogo coincidir o discrepar con sus búsquedas y sus conclusiones y lo que corresponde, es argumentar a favor o en contra, el c...
Por exhausción-exclusión y continuidad histórica. Hay 4 posibilidades, exhaustivas y mutuamente excluyentes: 1)Que Roma y los rebeldes lo estén; 2)que Roma lo esté y los rebeldes no; 3)que Roma no lo esté y los rebeldes sí; 4)que Roma no lo esté y los rebeldes tampoco.
La última posibilidad es trivialmente falsa. La primera es absurda, pues ello supondría que Dios se contradice, lo cual es imposible porque Dios es absolutamente veraz. La tercera es como mínimo poco probable, pues ello supondría que Dios ha mantenido en el error doctrinal a su propia Iglesia durante siglos, y de repente, en el último, ha hecho la luz. Repugna a la Bondad y Sabiduría divinas. Sólo nos queda, por exhausción y exclusión, la segunda.
_______________
Y ¿sabe por qué?
a) Por la proliferación de falsas teologías que suscitan tensiones doctrinales en el seno de la Iglesia, y confusión en los fieles.
b) Por la dejación de muchos teólogos fieles que no combaten intelectualmente semejantes desviaciones. ¡Qué escasez de apologetas!
Pero, estimada señora, la verdad (y más aún la teológica) no se decide por mayoría.
_________________
1º.- Algunas de las cosas que les he leído están en contradicción con el Magisterio.
2º.- Aunque no les hubiera leído, me basta el criterio de la Iglesia, negativo, para no perder el tiempo (tan breve en la vida del hombre) con esas lecturas, y dedicarlo a menesteres más provechosos.
3º.- Vuelvo a repetirle que de la misma forma que si deseo aprender Astronomía, estudio los textos oficiales-profesionales de esta bella ciencia, si deseo aprender teología católica hago, mutatis mutandis, o mismo.
Ni ellos pretenden ser infalibles ni sentar doctrina
______________
Si no lo pretenden, ¿por qué se molestan tanto cuando 'Roma' les señala sus errores doctrinales, casi tomándoselo ellos como un ataque personal?
Pero además, en estas cuestiones tan serias e importantes para el hombre, ¿cómo sabe usted que lo que dicen es verdadero, y no mera seudoteología? ¿Poseen y posee usted una especial asistencia del Espíritu que, sin error, la hace ver la verdad en lo que lee? ¿Qué pruebas tienen ellos (extraordinarias, de continuidad histórica,etc.) para afirmar que la Iglesia está equivocada en tal y tal cosa y debe rectificar?
Donde dice:
"A todo auténtico católico que 'Roma' 'vea mal' determinados escritos es signo de confianz" [...]
Debe decir:
Para todo auténtico católico, que 'Roma' 'vea mal' determinados escritos, es signo de confianz" [...]
Que estén bien vistos o no por Roma
___________
Perdóneme usted, señora, 'Roma', a la que tan displicentemente parece referirse, está asistida por el Espíritu de Dios desde que Jesucristo fundó la única y verdadera Iglesia: la Católica; cosa que no sucede ordinariamente con los teólogos a los que usted tanto aprecia. Yo quiero doctrina veraz, dogmas verdaderos sobre el universo de lo teológico, no elucubraciones carentes de realidad.
A todo auténtico católico que 'Roma' 'vea mal' determinados escritos es signo de confianza en que dichos escritos hállanse en el error doctrinal. ¿Le parece poco?
____________
Que Santa Lucía le conserve la vista (y, a ser posible, se la mejore). Ejemplo, en este mismo hilo:
"Vigil, Teología del Pluralismo Religioso cap. 11:
Jesús, Reino de Dios e Iglesia
Jesús no fundó la Iglesia, sino que anunció el RD (Reino de Dios)"
Este enunciado (su primer disyunto) es falso y herético, como he probado documentalmente hace varios mensajes.
teólogos católicos como los oficiales, o más calificados aún que ellos. Respétemelos.
__________________
1º.- Yo respeto a los teólogos; pero no puedo (ni debo) 'respetar' una teología católica falsa o herética.
2º.- Un teólogo debe estar en comuniónm doctrinal con la Iglesia a la que dice pertenecer, por definición. Si no lo está, no es un teólogo católico aunque pretenda hacerse pasar por tal. De la misma manera que un Físico que niega validez a la Teoría de la Relatividad General, de Físico no tiene mucho.
3º.- Le repito nuevamente que un teólogo (católico) no se 'califica' por el número de libros que publica, sino por su fidelidad al Magisterio, su rigor expositivo de los dogmas y su capacidad para iluminar el dato revelado con nuevas luces.
Y en este caso toda la Iglesia católica se habría enriquecido enormemente con su aporte, que le habría venido muy bien.
Le comento que soy católica y me recuerda usted que "no está en comunión con la Iglesia católica quien no acepta todos y cada uno de los dogmas de fe". Si eso es así, ya pueden ir ustedes rebajando en muchos cientos de millones las estadisticas oficiales de católicos del planeta, porque hay muy poquitos católicos, poquitísimos que se los crean todos a pies juntillas. Con todo respeto se lo digo a usted.
Saludos
Ni ellos pretenden ser infalibles ni sentar doctrina, pero no los descalifique llamándolos pseudoteólogos, porque son tan teólogos católicos como los oficiales, o más calificados aún que ellos. Respétemelos.
Todas esas herejias que usted nombra, ni por asomo las he leído nunca en sus textos. Léalos, y se dará cuenta también usted. Yo encuentro que están en una línea de continuidad excelente con el Jesús de los evangelios. Y eso ya es mucho en los tiempos que corren.
Que estén bien vistos o no por Roma ya es cosa que depende del papa de turno y de la curia que el nombra. Los dos últimos papas es claro que les han vuelto la espalda (actitud inconcebible en el papa que debe ser pastor de todos), pero si por ejemplo Juan Pablo I hubiera vivido más, probablemente los habría apoyado, porque pensaba de otra manera y sintonizaba más con ellos. Y en este caso toda la Iglesia católica se habria enriquecido enormemente con su aporte, que no se ...
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Más bien oscuridad y error. Negación de la divinidad de Jesucristo. Negación de la existencia del Infierno o los Demonios. Negación de la Virginidad perpetua de la Santísima Virgen. Disociación entre el Cristo histórico y el Cristo de la Fe. Negación de la fundación por Cristo y relevancia suma de la Iglesia como camino de salvación único. Negación de la exclusividad salvífica del Sacrificio de Cristo. Relativismo teológico o simplemente Nihilismo. Oiga, todo un catálogo de antiguas herejías, ahora resucitadas con visos de novedad.
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Con este ejemplo me va a comprender mejor. De la misma manera que si yo, deseando estudiar Astronomía, no busco un libro de Astrología (su seudociencia), cuando deseo conocer la verdad sobre el universo teológico no busco a teólogos que no posean la correcta ciencia teológica (seudoteólogos), sino textos donde aquella se manifieste, a ser posible los declarados oficiales por la Iglesia (que se que no me va a engañar) o de autores consagrados por el Magisterio, como el incomparable Santo Tomás de Aquino. Probablemente un solo párrafo del aquinate me enseña más que un volumen entero de un teólogo rebelde, y además me lo enseña mejor.
___________________
Le recuerdo que no está en comunión con la Iglesia Católica quien no acepta todos y cada uno de sus dogmas de fe.
El catecismo de la Iglesia católica me aporta doctrina, pero es fría y abstracta.
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Tal vez; pero es veraz. Prefiero una doctrina 'fría y abstracta' pero cierta y fiel a la Palabra divina, que otra 'cálida y concreta' pero semiherética, como la Congregación para la Doctrina de la Fe ha señalado en esos autores que usted menciona. Y a la vista de algunas de sus opiniones, comprendo las fuentes doctrinales inadecuadas que utiliza. La Iglesia Católica posee una riqueza teológica anterior inmensa, y no necesitamos a teólogos rebeldes que pongan en cuestión los sagrados dogmas de nuestra Religión. ¿De qué me sirve una teología comprensible pero inveraz?
Y sepa usted que se lo debo esos teólogos a quien usted me dice que lea menos. Si no hubiera sido por ellos, probablemente habría abandonado la Iglesia católica hace años. Póngaselo en su haber.
Saludos.
El catecismo de la Iglesia católica me aporta doctrina, pero es fría y abstracta. Los teólogos que usted nombra aportan día a día una reflexión comprometida con nuestra vida y nuestro tiempo en la perspectiva del evangelio. Como usted habrá leido en la entrada trabajan a fondo por el Reino. Por eso son luz y guia en nuestro camino hacia Dios.
Espero que entienda la diferencia y se de cuenta que no vamos dejar de leerlos. A mi lo que me duele que es que católicos como usted se priven voluntariamente de sus lecturas; no saben ustedes lo que se están perdiendo. Y que buenos son!
La agradecería que no nos abrumase con el latín. ¿De donde saca usted que yo lo entiendo? Y aunque lo entendiera pueden pasar por aquí jóvenes que no han tenido contacto con esa lengua en su vida. Escriba por favor para todos.
Sí me considero catolica, con muchos fallos, es verdad, pero lo soy y practicante. Y sepa usted que se lo debo esos teólogos...
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36 Sed dixi vobis, quia et vidistis me et non creditis." (Ioh. 6, 35-36)
"Le dijo Jesús: Yo soy la Resurrección y la Vida, el que cree en mí, aunque hubiera muerto, vivirá, y todo el que vive y cree en mí no morirá para siempre. ¿Crees esto?"(Ioh. 11, 25-26)
"Ego lux in mundum veni, ut omnis, qui credit in me, in tenebris non maneat." (Ioh. 12, 46)
Y así sucesivamente....
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"Et sicut Moyses exaltavit serpentem in deserto, ita exaltari oportet Filium hominis, ut omnis, qui credit, in ipso habeat vitam aeternam ”." (Ioh. 3, 14-15)
"En verdad, en verdad os digo que el que oye mi palabra y cree en el que me envió tiene vida eterna, y no viene a juicio sino que pasa de la muerte a la vida." (Ioh. 5, 24)
" Dixit eis Iesus: “ Ego sum panis vitae. Qui venit ad me, non esuriet; et, qui credit in me, non sitiet umquam.
36 Sed dixi vobis, quia et vidistis me et non creditis." (Ioh. 6, 35-36)
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"Y se asombraba por causa de la incredulidad de ellos." (Mc. 6, 6)
" Dixi ergo vobis quia moriemini in peccatis vestris; si enim non credideritis quia ego sum, moriemini in peccatis vestris ”." (Ioh. 8, 24)
"Él entonces le dijo: Hija, tu fe te ha salvado; vete en paz y queda curada de tu dolencia."(Mc. 5, 34)
"Entonces Jesús le dijo: Anda, tu fe te ha salvado. Y al instante recobró la vista, y le seguía por el camino." (Mc. 10, 52)
"Él dijo a la mujer: Tu fe te ha salvado; vete en paz." (Lc. 7, 50)
"Y le dijo: Levántate y vete: tu fe te ha salvado." (Lc. 17, 19)
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"Jesús contestó: Porque me has visto has creído; bienaventurados los que sin haber visto han creído" (Ioh. 20, 29).
"Al oírlo Jesús se admiró y dijo a los que le seguían: En verdad os digo que en nadie de Israel he encontrado una fe tan grande." (Mt. 8, 10)
"Entonces le presentaron un paralítico postrado en una camilla. Al ver Jesús la fe de ellos dijo al paralítico: Ten confianza, hijo, tus pecados te son perdonados." (Mt. 9, 2)
"Et respondens ei Iesus dixit: “ Quid vis tibi faciam? ”. Caecus autem dixit ei: “ Rabboni, ut videam ”. Et Iesus ait illi: “ Vade; fides tua te salvum fecit ”. Et confestim vidit et sequebatur eum in via." (Mc. 10, 51)
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"Jesús les dijo. En verdad os digo que si tenéis fe y no dudáis, no sólo haréis lo de la higuera, sino que incluso si decís a este monte: arráncate y échate al mar, se hará. Y todo cuanto pidiérais con fe en la oración lo recibiréis." (Mt. 21, 21-22)
"Jesús les respondió: Yo soy el pan de vida; el que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí no tendrá nunca sed. [...] Esta es pues la voluntad de mi Padre: que todo el que ve al Hijo y cree en Él tenga vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día." Ioh. 6, 35, 40)
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"Jesús clamó y dijo: EL que cree en mí, no cree en mí, sino en Aquel que me ha enviado" (Ioh. 12, 39)
"El que crea y sea bautizado, se salvará; pero el que no crea se condenará." (Mc. 16, 16)
"Tanto amó Dios al mundo que le entregó a su Hijo unigénito para que todo el que crea en Él no perezca sino que tenga vida eterna. [...] EL que cree en Él no es juzgado; pero quien no cree ya está juzgado, porque no cree en el nombre del Hijo unigénito de Dios". (Ioh. 3, 16,18)
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Después de admitir (creer en) dichos asertos dogmáticos, viene el proceso de intelección parcial de los mismos. Por ejemplo, el concepto de omnipotencia divina. ¿Qué es ser 'omnipotente'? Si, en una primera aproximación, definimos la omnipotencia como 'posibilidad de hacer cualquier cosa', entonces caeríamos en paradojas (en los absurdos a los que usted alude, pero que proceden de una incorrecta comprensión-definición de los conceptos contenidos en los dogmas): ¿Puede un ser omnipotente construir un objeto indestructible? Puede, por ser omnipotente; pero, por la misma razón, también puede destruir cualquier objeto.
1. Creo en Dios Padre omnipotente, creador del cielo y de la tierra;
2. y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor,
3. que fué concebido por obra del Espíritu Santo y nació de María
Virgen,
4. padeció bajo Poncio Pilatos, fué crucificado, muerto y sepultado,
descendió a los infiernos,
5. al tercer día resucitó de entre los muertos,
6. subió a los cielos, está sentado a la diestra de Dios Padre
todopoderoso,
7. desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos
8. creo en el Espíritu Santo,
9. la Santa Iglesia Católica, la comunión de los Santos,
10. el perdón de los pecados,
11. la resurrección de la carne
12. y la vida eterna.
(DZ 7)
no se puede condicionar la fe cristiana, ni mucho menos la salvacion, a unos dogmas que resultan incomprensibles o absurdos para la gente de nuestro tiempo.
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Su aseveración encierra una especie de 'contradictio in termini'. Veámoslo. Usted primero me habla de fe. Ahora bien, la fe tiene un objeto (el objeto de esa fe). Pero ¿cuál es el objeto (formal) de la Fe Católica? Pues los dogmas. Luego precisamente la fe está condicionada (más aún, determinada) por los dogmas objeto de la misma. Luego afirma que dichos dogmas son imcomprensibles (al menos parcialmente). Evidente. Precisamente por ello se me exige fe en los mismos (en su contenido). Si los comprendiese, no precisaría fe, sino mera demostración racional.
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Es que, desde el punto de vista intelectual (o epistemológico religioso, podríamos decir) no se me exige que 'comprenda' exhaustivamente el contenido de las verdades teológicas dogmáticas de nuestra Religión, sino que crea en ellas, que las acepte y las haga experiencia vital. Para salvarme no se me exige intelección, sino creencia. Además, es evidente que debido a la indigencia intelectual humana respecto del Ser divino (infinitamente cognoscible), no puedo aprehender la esencia de los dogmas sólo por la fe ( 'lumen fidei'), y ni siquiera, en toda su profundidad, por visión ('lumen gloriae').
Quasimodo,
Los dogmas no son teoremas ni verdades reveladas.
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¡Dios mío! ¿Qué? ¿Que los dogmas de Fe Católica no son verdades reveladas por el mismo Dios y cuya aceptación es necesaria para salvarse? Con todo respeto, señora María, ¿es usted católica? Sinceramente, estoy sorprendido por algunas afirmaciones vertidas en esta bitácora. Mire, hay más certidumbre veritativa en un dogma de Fe (por ejemplo, el de la Santísima Trinidad) que en una ley física e incluso que en un teorema matemático (verdad necesaria). Hay miles de mártires que han dado generosamente su vida con tal de no negar uno de esos dogmas de fe de nuestra Religión. No conozco a ningún físico o matemático que haya hecho lo mismo respecto de alguna de las verdades de su ciencia (el caso Galileo no es revelante aquí).
Los dogmas no son teoremas ni verdades reveladas. Le puse ejemplos y usted me los ha tomado al pie de la letra. Pero le reitero que no se puede condicionar la fe cristiana, ni mucho menos la salvacion, a unos dogmas que resultan incomprensibles o absurdos para la gente de nuestro tiempo.
Dios no es un ser absurdo ni sadico. No puede desbordarse en su creacion para luego condenar a todos los que no hayan pertenecido a la Iglesia catolica o no crean en los dogmas obligados. A Dios no le importa nuestra fe. Nos salvara a todos aunque a lo mejor no de la misma manera.El criterio de salvacion sera el amor al hermano,no la fe. Aquellos que supieron amar mejor a sus hermanos estaran sin duda mas cerca de El.Y entre ellos estaran los ya muchos teologos condenados o reprendidos por la CdF. De eso si que no tengo la menor duda, creame usted.
Saludos cordiales
[(en su valor de verdad) del] tiempo o lugar. Y además constituyen el núcleo de la Fe Católica, cuyo conocimiento y aceptación libres son condiciones necesarias para salvarse.
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La evolución, por sí misma, no tiene por qué suponer mejora alguna. Evolución hacia dónde y de qué. Si yo, por ejemplo, cojo el Teorema de Euclides sobre los números primos, enunciado y demostrado hace más de dos mil años, y digo que dicho teorema pertenece al pasado y que debe evolucionar, estoy manifestando una simpleza carente de sentido, puesto que la verdad de dicho teorema es intemporal, eterna, podríamos decir, y no hay cosa alguna que en dicho teorema deba evolucionar. Es decir, el teorema citado ('Existe una infinidad numerable de números primos')se enunciará esencialmente de la misma forma ahora que dentro de cien mil años. Esto es lo que realmente sucede. Mutatis mutandis, los dogmas de fe también son intemporales y eternos, porque expresan verdades (proposiciones verdaderas) que no dependen (en su valor de verdad) del ...
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EL aserto "Cristo es Dios" es un dogma. Entonces, según su criterio, este dogma tal vez corresponda a inquietudes del pasado, pero quizá no a las de hoy. Es decir, al hombre actual no le inquieta (ni le importa) demasiado si Cristo es Dios o no lo es (un simple hombre sabio y bueno). EL aserto "Las almas de los que mueren en estado de pecado mortal actual, van al Infierno" es un dogma, y su verdad es permanente, y no está sujeta a evolución alguna. Es decir que, dado un tiempo cosmológico t cualquiera, y un hombre que en dicho tiempo t muera en estado de pecado mortal actual, entonces dicho hombre (su alma, en la Escatología Intermedia, hasta el Juicio Universal, donde la retribución se extenderá al cuerpo resucitado) irá al Infierno. Y así sucesivamente con el resto de verdades de fe.
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Xabier Pikaza Ibarrondo
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