Ser madre, ser padre de (en) Dios. El gran Adviento
09.12.07 @ 11:00:31. Archivado en Jesús, mujer, hombre, Nuevo Testamento, Espiritualidad, María
De un modo indirecto, he venido tratando estos días del gran “oficio” de la vida: ser padre y madre, de un modo “responsable” y creador, abriendo una esperanza más honda de futuro, es decir, de hijos que vivan en concordia y libertad, abriendo así un camino de Dios sobre la tierra, en forma de historia. Recuperamos de esa forma las dos grandes promesas patriarcales (matriarcales): tierra y descendencia. (a) Vivir en una tierra “nuestra”, de libertad y de concordia, de gozo y de riqueza compartida, como quieren muchos “ecologistas” cristianos. (b) Legar nuestro “nombre” (nuestra experiencia y tarea humana) a unos hijos que sigan encendiendo la antorcha de la vida de Dios sobre la tierra, hasta que el mismo Dios se revele del todo, de manera que llegue el cumplimiento de todas las promesas. Ésta es la experiencia y tarea del adviento, con una línea y colores que nosotros, los cristianos, retomamos de la historia de Israel y compartimos con todos los hombres y mujeres de la tierra. Feliz Adviento a todos, en ese domingo de esperanza (Imagen: Versión del ángelus de Millet de S. Dalí).
Xabier Pikaza Ibarrondo
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