
Michel Sabbah, patriarca latino de Jerusalén, publicó el pasado 19 XII 2007 su mensaje habitual de paz desde cerca de Belén, donde los ángeles de Dios anunciaron la paz el año 0 y para todos los años posteriores. Pero tampoco este año 2007, que hoy acaba, se ha cumplido en aquella tierra el anuncio de paz. Las palabras centrales del mensaje no son una condena de los terrorismos más o menos marginales, sino una condena del terrorismo de los “estados religiosos”, que no deben existir «porque un Estado religioso excluiría o pondría en condiciones de inferioridad a los creyentes de las otras religiones. Todo Estado que excluya o discrimine a una persona de otra religión o ideología no es conveniente para la tierra hecha por Dios santa para toda la humanidad». Un estado “religioso” mata o discrimina a los creyentes de otras religiones o culturas, como quiso hacer Herodes, cando mató a los inocentes,porque parecían ir en contra de su proyecto socio-religioso. La “religión” de Jesús implica la superación de todas las “religiones nacionales”, con su terrorismo de Estado. Jesús no podría haber nacido hoy “socialmente” (públicamente) en Palestina, pues le matarían los defensores de un tipo de religión nacional (propia de todos los Herodes, aliados a los Césares de turno). Ese Jesús, que nace perseguido, porque no quiere “que haya estados religiosos”, tendría mucho que decir también en otros lugares (fuera de Palestina) donde se quiere imponer algún tipo de cristianismo o religión a la fuerza. Hoy, día de fin de año, he querido recoger este texto de Mons. M. Sabbah que, por otra parte, los lectores de mi blog quizá conocen (ha aparcido en Zenit, Catholic Net etc.). Es un texto con el que he querido despedir el año 2007, deseando que cesen las "religiones de los estados nacionales/terroristas" para que pueda nacer la religión universal de la paz, en un espacio de concordia donde haya lugar para culturas y religiones diferentes, sin imposición de unas sobre otras, en respeto, en concordia. Cristo no nació para crear una religión frente a otras, ni un Estado frente a otros, sino para unir a todos los hombres y mujeres en el amor concreto y múltiple (universal), en el diálogo al servicio de la vida, desde los perseguidos del Belén antiguo, desde los nuevos belenes del mundo.Lo que sigue es el Patriarca Sabbah
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Escribí en un libro titulado Las Siete Palabras de X. Pikaza (PPC, Madrid 1997) algunos apuntes de mi vida. Entre ellos mi primera experiencia fuerte de Navidad, en San Roque de Riomiera, donde los autócratas de turno, vencedores de la guerra del 36/39 habían desterrado a mi madre. He consultado el calendario de las fases lunares (http://es.geocities.com/az_poesia/calendarios.htm), porque la experiencia que os quiero contar fue de “Navidad con luna llena”. Mi madre había viajado para ver a mi padre en un puerto lejano. Quedamos en el pueblo de alta montaña los tres hermanos mayores, con una tía muy querida, también sola con nosotros, sin padres, sin primos, sin abuelos... solos con la tía y con la luna llena, reflejándose en la nieve. Fue la luna Luna Llena del 24 de Diciembre del año 1950. Una Navidad con gran luz sobre la nieve de la noche, mientras corrimos por la carretera, con misa de gallo, a solas en la montaña, un día de nacimiento de Dios.... Lo que sigue está tomado de mi libro (las fotos son de San Roque: una con nieve de luna, otra con la iglesia en tiempo bueno, aquella iglesia de la postguerra). De la Navidad trata sólo la tercera parte del texto. Las dos anteriores son de preparación, sobre los pasiegos
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Hoy es el domingo de la Familia Sagrada, una familia ejemplar de “emigrantes peligrosos”, que deben huir de su tierra mala (donde les persiguen) buscando una tierra rica, pero experta en opresiones (Egipto). Sobre la “huida” y estancia de la familia sagrada en Egipto se han escrito mil historias Jesús habría aprendido allí las artes antiguas del país de las pirámides, se habría hecho mago etc. Pero el texto del evangelio, de tipo simbólico, no trata de eso, sino que nos deja ante la huida y la persecución desnuda. No sabemos si los padres de Jesús tuvieron que saltar algún muro, cruzar empalizadas, burlar policías con perros adiestrados. Algunos dicen que siguen por ahí, en una patera, que aún no han llegado a las islas de la libertad, otros afirman que intentan salir de Belén, pero que el muro actual es mucho más alto que el de Herodes, otros dicen que siguen buscando coyotes buenos para cruzar la raya de Nueva México o Azizona... Mientras tanto, muchos de nosotros podemos seguir celebando la fiesta de la Familia Vacía de Dios, con mucha Cava, perfumes caros y vestidos de diseño esquisito... con regalos de miles de dólares para nuestros niños... Corre, corre, familia de Jesús, banda terrorista de exilados peligrosos, buscados por la policia... Sigue, sigue, para que nosotros no olvidemos que Dios nace en la "cuadra" o en la "cueva", va naciendo allí donde nosotros no pensamos. Ha nacido Dios en una familia de “fugitivos”, emigrantes perseguidos por la ley. Es una historia muy actual. Así la presentamos.
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Mario E. Bruzzone, colaborador de este blog, me ha mandado desde Córdoba (Argentina) esta reflexión sobre el nacimiento de Jesús, inspirada en un trabajo antiguo de Ariel Álvarez Valdés, que ha colaborado ayer en este blog… y que me ha mandado ya una preciosa reflexión sobre el día de Reyes. Mario supone cinco cosas. (a) Que María y José fueron recibidos en una casa de parientes de Belén, una casa campesina con habitación principal, trastero y cuadra, como las que han existido hasta ayer (o hasta hoy) en nuestros campos. (b) La habitación principal de la casa estaba llena y además cumplía todos los oficios de cocina, salón etc. No tenía intimidad para un parto, pues todos entraban y salíen an ella... ya además era la habitación de honor. (c) Por eso, llevaron a María al “trastero” (al cuarto trasero) una habitación menor, para trastos… y, para usos íntimos… (d) Pero llegaron más huéspedes y no hubo lugar para el parto ni siquiera en el trastero… Por eso, María y José dejaron también el patrio trasero y fueron a la “cuadra” aneja, que solían tener casi todas las casas campesinas en aquel tiempo. En esa cuadra de animales nació Jesús; por eso le sirvió de cama el pesebre. ((Recuerdo a Mario que la palabra "cuadra" se emplea en Argentina en otro sentido: es una manzana de casas. Entre nosotros es el "cobertizo" para los animales, al lado de la casa; el cortello gallego, la korta vasca, la paridera aragonesa.... (e) Esta visión de Jesús que nace en la “cuadra” tiene una gran actualidad: Jesús nace donde están los “expulsados” de la sociedad… en una cuadra de animales... Miles y miles de emigrantes actuales, millones y millones, nacerían de la misma manera: ni siquiera en el patio trasero de nuestra buena sociedad, en la cuadra Todo lo que sigue es de Mario.
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Parece que más que en Nazaret o Belén hubiera nacido en Roma: allí le han puesto la casita, con abeto grande y obelisco mayor, los Alpes y Egipto..., sin mula ni ovejitas ni pastores... No sé si a Yoshua el Nazareo Betlemita le hubiera gustado nacer ahí...Pero así son las cosas... Ayer dediqué un tiempo al tema... y no quería plantearlo más, pues el mero lugar geográfico del nacimiento de Jesús es secundario, como han dicho varios: importa su misión salvadora (de todas formas, el nacer en Roma o en Bilbao hubiera sido de lujo, como dicen algunos: ¡qué humilde era Jesús, que habiendo podido nacer en Bilbao...!). De todas formas, ayer discutimos con cierta acritud, cosa que no es buena en Navidad (ni nunca). Ya se ve que Jesús fue y sigue siendo una bandera discutida (Lc 2, 34). Podemos distintuir estos planos: (a) Lo que es fe es fe y no puede demostrarse ni imponerse. (b) Lo discutible es discutible y se razona. Agustín (creo) decía: en fe unidad, en lo discutible libertad, en todo caridad… Ni Belén ni Nazaret es fe, sino una forma de expresión de la fe. Para decidir las cosas en otro nivel (no de fe) hay que estudiar filología, historia y teología y ayer parece que algunos olvidamos ese nivel de estudio. Por eso, en contra de lo que había previsto, para iluminar el tema de un modo catequético e histórico, desde el estudio de los textos, he querido introducir este trabajo de Ariel Álvarez Valdés. Es lo mejor que conozco sobre el tema, en plano pedagógico. Quien lo lea verá que ni Belén ni Nazaret importan como lugar geográfico, pero importan mucho como indicadores de fe y así los ha entendido la piedad. Por eso me parece necesario conservar y potenciar los signos, tanto de Belén como de Nazaret. Son “geografía al servicio del kerigma”, es decir, al servicio de la fe y de la devoción. Con este título defendió una tesis doctoral en el Bíblico de Roma (la institución bíblica más importante de la Iglesia católica) mi amigo F. de la Calle. Dijo entonces (año 1970) las cosas que aquí se dicen. Nadie rasgó sus vestiduras, nadie le condenó. Estaban en su tribunal algunos de los exegetas más tradicionales de la Iglesia católica del siglo XX… Su director fue I. de la Potterie, tradicional a ultranza…. Pero dejo la palabra a Ariel, amigo de Santiago del Estero, estudiante y profesor de Salamanca, que nos seguirá acompañando en estos días.
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Tradicionalmente se ha dicho que Jesús nació en Belén de Judea, lugar de la familia y de las tradiciones de David, como suponen tanto el evangelio de Lucas como el de Mateo. Pero muchos críticos rechazan esta tradición y afirman que ella ha sido “adaptada” por los evangelistas, con fines apologéticos. Esos críticos suponen en general que Jesús nació en Nazaret y que por eso se llamaba el Nazareno (como dicen que afirma ahora el Papa Benedicto XVI, por su forma de construir el "belén" del Vaticano). Pero tampoco esta opinión está libre de dificultades. Más que el lugar físico del nacimiento, a la liturgia y a la piedad cristiana, le interesan los grandes signos que están vinculados con el nacimiento del Mesías: ángeles, un pesebre de animales, una estrella, magos de oriente. En contra de eso, el Papa Benedicto XVI, en la preparación de las figuras y signos de “nacimiento” del Vaticano, se habría inclinado por el dato histórico de Nazaret, en contra de Belén. No sé si ha querido apoyar la hipótesis de Nazaret, pero debo reconocer que (en contra de la piedad popular) el Papa parece más interesado por el aspecto dogmático que por el simbólico. Desde este fondo, quiero presentar hoy una reflexión básica sobre el lugar y sentido del nacimiento de Jesús, a partir de mi libro Hijo de Hombre. Historia de Jesús Galileo (Tirant, Valencia 2007).
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Emilita, colaboradora habitual de este blog, me ha mandado amablemente la carta que ofrezco este día de Navidad. Venia con una foto de vías de trenes que no he logrado reproducir. Introduzco otra semejante, pero menos "vistosa". Todo lo que sigue es suyo. Gracias Emilita....
El motivo de la foto quiere sugerir que estamos de camino, aprendiendo y que todos los caminos conducen a Dios, porque es un Dios con nosotros EMMANUEL. Ése es su significado.
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Un año más celebramos la “misa” o liturgia de la Navidad. Mabel y yo iremos a la capilla de las Cistercienses de Villlamayor, a las once de la noche, a la Misa del Primer Gallo, que suele cantar ya a esa hora, la misa en que se lee el Evangelio de Lucas, el más hermoso de los testimonios de la Navidad Cristiana. Es un texto simbólico, que no debe entenderse de manera literal, pero que, más allá de la letra, recoge y expresa de un modo formidable y sencillo algo de aquello que pasa cuando Dios se hace hombre. No sé si en Roma dejarán a los pastores, esta noche. Pero ellos han sido y siguen siendo, con ovejas/cabras y pastores, en medio de la naturaleza expectante, uno de los signos mayores del Nacimiento de Dios. Sólo ellos, los pastores, lograron atravesar el muro que los poderosos del mundo construyeron en torno a Belén, para que nadie pudiera celebrar el nacimiento de Dios. Éste es el tema de fondo de un texto que ofrezco para los que tengáis tiempo de meditar Para los demás, basta el saludo y el deseo de felicidad. Eguberrion de nuevo, Feliz Navidad.
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Han querido suprimirla muchas veces, para que se borre la memoria de los hombres y mujeres que veneran el misterio de la vida y de aquellos que quieren abrir la Puerta de la Libertad, atravesando la roca de la dureza y perfidia de aquellos que intentan cerrar por egoísmo y violencia,para nosotros y en especial para los niños, el camino de la vida. No lo consiguieron otras veces, tampoco lo conseguirán ahora, a pesar de que a menudo actúan con disfraz de cristianismo. Ha nacido una vez y nacerá de nuevo el Niño de Dios, que es el hombre/mujer verdadero, el Príncipe de la Paz, aquel que nos llevara, y llevará a todos los niños, por esa Puerta en la Roca (Atxular Atea), al otro lado de la Vida que es el lado del Amor y de la Libertad. Con esa certeza quiero (Mabel y yo queremos) desearos una Feliz Navidad.
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Domingo 4º de Adviento. Ciclo A. He venido tratando ya de los signos de la navidad, y entre ellos he destacado al Árbol fecundo de la vida. Pues bien, el árbol verdadero de la Navidad es una Mujer Embarazada, sin marido ni amante conocido, que se mantiene firme en medio de la guerra que amenaza con destruir en su entorno todo lo que existe. En el centro del gran huracán de la lucha entre los pueblos, del hambre y la venganza, ella mantiene su fidelidad al hijo que nace, que es hijo de Dios, siendo hijo de todos y de nadie en este mundo, y le pone como nombre Emmanuel, Dios con nosotros. Éste es uno de los signos más fuertes de la historia humana, el signo supremo de la Navidad. Es el signo de todas las madres que acogen al niño de su entraña, a pesar de que no tengan marido (como José), a pesar de que los reyes de la tierra no se ocupen de ellas, ni de sus hijos, sino de ganar sus guerras. Entre los 30.000 niños que mueren cada día de hambre y desamparo social, sin nadie que les acoja, hoy celebramos al niño acogido por una mujer/madre, un niño que vivirá para que un día no mueran los niños del mundo. Esa madre con niño es la mayor protesta y testimonio de la historia humana. No todo es malo en la tierra. Hubo una madre embarazada que decidió acoger al niño y llamarse Emmanuel. Ayudar a esa madre y a todas las madres con niño, y a todos los niños que no tienen ni siquiera madre capaz de acogerles: eso es Navidad
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Con ese título (El Papa Desmonta el Belén) publicaron ayer los periódicos de la cadena El Correo (entre ellos el Diario Vasco, de donde lo he tomado) un trabajo de Iñigo Domínguez, que fue en otro tiempo mi alumno, en la facultad de periodismo de Salamanca. Dice Domínguez que el Papa quiere desmontar el Belén clásico (con la cueva y la mula), pues Jesús no habría nacido en Belén, sino en Nazaret. Por eso, en el centro del Nacimiento no estarían los animales del pesebre, sino la Casa de José. Copio el trabajo de Iñigo y lo pongo como apéndice, al final de esta reflexión, para que los lectores puedan juzgar por sí mismos y ver si este Papa desmonta de hecho los signos tradicionales de la Navidad (pesebre y animales, pastores y magos). Pienso que el trabajo de Iñigo tiene algunas “imprecisiones” (pues Mateo habla también de Belén, no de Nazaret...), pero puede ser significativo y por eso lo adjunto al final (¡recuerdos Íñigo, si pasas por aquí!). Sea como fuere, este Papa no desmonta el Árbol de Navidad, sino que lo coloca en el centro del Santuario de la Piedra (Pedro significa Piedra), en el Vaticano. Sería hermoso que ese Santuario Pétreo (tomado de un símbolo de Mt 16) se volviera valle y monte de árboles de vida, campa de encuentro fraterno, lugar de Nacimiento, con árboles vivos. En esa línea, con la ayuda del famoso (y también deficiente) libro de H. de Lubac (Budismo y Cristianismo, Sígueme, Salamanca 2006) quiero seguir evocando el tema del Árbol de Dios y de los hombres. Que el mismo lector saque las consecuencias. Yo me limito a presentar algunos símbolos de este tiempo que quiero que sea Navidad del Árbol de la vida y la justicia de Dios para los hombres (o de los hombres en Dios). Porque, de hecho, el árbol de Dios somos nosotros, los seres humanos, y, en especial, aquellos que parece cue no tienen ningún árbol que les cobije y ofrezca sus frutos
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Presenté ayer de unos poemas mapuches (chilenos), que nos ayudaban situar el tema del Árbol de Navidad, en perspectiva ecológica y evangélica: Que Cristo siguiera naciendo en libertad en aquella tierra libre, de libres “araucanos” y en toda tierra del mundo. En ese contexto, algunos lectores del blog han evocado críticamente el abeto centenario talado de los Alpes para colocarlo, muerto ya, en la plaza de San Pedro de Roma, convertida así en objeto de consumo religioso. No tengo nada en contra del abeto fuerte de tierras del norte, plantado, cuidado, admirado y talado para dar fuego y vida y calor y cobijo (casa) a los montañeses, como diré mañana, pero sí contra el abeto muerto (no transplantado) que agoniza en la Plaza Mayor de la cristiandad católica de Roma, junto al Obelisco egipcio, también "transplantado" a la fuerza de su tierra por los conquistadores de turno. Quizá me equivoque en mi juicio sobre el abeto, lo precisaré mañana. Hoy, dejando el abeto de Roma, he querido evocar la Navidad de la Higuera de Benarés y de Jerusalén, con Buda y con Cristo.
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Cuando yo era niño, la Navidad era, ante todo, el Belén o “Nacimiento”: la representación franciscana del misterio, con la cueva y el ángel, la estrella y los pastores de la estepa y los magos de oriente, llegando de lejos. En el centro de la cueva, con los animales, yacía sobre un pesebre el Niño Dios, rodeado de María y de José: todo el mundo en torno al niño que nace, la naturaleza entera en oración. Después han llegado a nuestra tierra otros signos: el Santo Klaus (San Nicolás), que anuncia la llegada del niño, el Papá Noël que también le anuncia o sustituye y, en mi tierra vasca, ha renacido el Olentzero, un hombre que vive en el bosque, donde hace carbón (a veces un pastor), que baja de sus montes, del reino de los árboles grandes, para anunciar la gran noticia y ofrecer sus regalos a los pequeños del valle: ¡Jayo da, ha nacido! En cualquiera de los casos, la Navidad vincula a los hombre y mujeres, y de un modo especial a los niños, con la vida de la naturaleza, con él árbol y la fuente, con la estrella y la familia, en las raíces de la tierra, es decir, de la creación. La Navidad es ecológica o no es Navidad. En ese contexto quiero ofrecer a los lectores de mi blog un trabajo sobre ecología, que me ha enviado desde Chile mi amigo Iñaki Ceberio. Puede servir para entender la “Navidad del árbol”, que no es sólo el abeto del Norte de Europa, sino la Planate de la Vida, el Árbol del Nacimiento humano, que corremos el riesgo de talar y destruir, mientras celebramos unas navidades muy consumistas, con árboles de mentira, pero destruimos la Vida de la Tierra. Ésta es una lección de los “mapuches” vencidos de Chile, hombres y mujeres del árbol, de una Navidad que deseamos que dure por siempre.
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He venido comentando (con el título Advento, 1, 2 etc) el Romance de la Trinidad, de San Juan de la Cruz, desde la perspectiva del Dios que viene. Termino hoy la serie, definiendo al Dios de Adviento y Navidad como Dios de Bodas. Es un Dios que se casa, es decir, pone su tienda (eskenôsen: ¡hace su casa!) con los hombres, como dice Jn 1, 14. En esa línea debo añadir que aquel hombre o mujer que no se casa (que no se compromete en amor) lo tiene difícil para entender a Dios. Retomando, en otra línea, unas palabras de 1 Tim 5, 14, quiero que todos los hombres y mujeres se puedan casar y se casen, de un modo o de otro, conforme a los diversos tipos de enamoramiento y unión que pueden darse en este mundo:¡que todos podamos compartir nuestra tienda de canpaña y de camino con otros a quienes amamos y nos aman¡ Que todos tengamos un poco de pan y calor, de vino o bebida gozosa para compartirla, en feliz Navidad, Nacimiento de amor. Felicidades a todos. Y desde aquí vuelvo a mi desarrollo final con San Juan de la Cruz, pasando así del Adviento a la Navidad
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Vengo presentando el Adviento, con San Juan de la Cruz, como camino radical de matrimonio de Dios con los hombres. Conforme a la simbología de aquel tiempo, el Hijo de Dios tiene que "descender" a la humanidad para liberar a la esposa cautiva, casándose con ella. Detrás de ese símbolo/mito universal (que a veces se ha entendido de un modo patriarcalista) se encuentra la experiencia radical del amor que es abajamiento y elevación. El camino del adviento se entiende así como abajamiento de Dios, como elevación del ser humano. El amor es lo que queda, el amor es Dios, es la vida de la Iglesia. Por eso, quien no sepa de amor no sabe de Cristo, ni sabe de Iglesia.
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El Adviento es para San Juan de la Cruz una esperanza de Bodas. Conforme a la vision simbólica de la Trinidad, él concibe la encarnación como "bodas" del Hijo de Dios con los hombres (y de los hombres entre si). Dios es una boda y su venida se expresa en el camino del hombre y la mujer que buscan amor, como una preparación de bodas. Todo lo demás queda en un segundo plano. Lo que importa es que se manifiesta y creza el amor muy concreto, amor de enamorados, de esposos, de amigos... Donde un hombre o una mujer espera la "boda del amor completo" está viviendo en la esperanza de la Navidad. Creo que nunca se han dicho palabras más hondas de adviento que en este Romance de la Trinidad de San Juan de la Cruz que sigo presentando y comentando.
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Domingo 3º de Adviento. Ciclo A. Año impar. Éste es un año especial de esperanza, como ha puesto de relieve Benedicto XVI, con su encíclica Spe Salvi, hemos sido salvador en esperanza. En ese contexto se sitúan las lecturas de este domingo, en especial el texto de Isaías y el Evangelio de Mateo. Éste es el tiempo de la mayor alegría, que se expresa de un modo especial en el libro de Isaías, que constituye el primer Evangelio Cristiano, retomado este domingo por el mismo Jesús, en su respuesta a los discípulos del Bautista: Los ciegos ven, los cojos andan... y a los pobres se les anuncia la buena, la alegre, noticia (Mt 11, 2-4).
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El Adviento es Dios, porque Dios es el que viene. Por eso, en el comienzo de este Adviento, quiero comentar el Romance de la Trinidad, donde S. Juan de la Cruz expone su visión del misterio. Ayer decía que "Dios es Dios". Hoy he de añadir, con la carta de san Juan, que Dios es amor, para exponer, con San Juan de la Cruz, el comienzo de ese amor: "Como amado/a en el/la amante...". Ésta es la raíz del Poema de la Trinidad (Poema de Dios), un romance que parece sencillo, por su metro y forma, siendo el más complejo y rico de todos los que ha escrito nuestro místico. De Dios no sabemos nada (¡Dios es Dios, Soy el que Soy!) y sin embargo sabemos que es amor compartido (padre/madre, hijo/hija, amantes, amigos, comunión enamorada). Como Amado en el Amante... así es Dios. Sólo quien eso descubra, sólo quien de esa manera viva (clérigo o seglar, jerarquía o pueblo), podrá hacerse adviento, esperar la Navidad. Ante esta revelación empalidecen otros problemas de tipo administrativo (¡siempre los obispos...!) y jurídico (¡siempre los poderes...!)en la Iglesia (y en el mismo mundo) y no queda más que el gozo y la tarea del amor que cambia el mundo.
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Mañana (14 XII 07) es el día de Juan de la Cruz, poeta del amor enamorado, quizá el mayor teólogo y poeta en lengua castellana. El año pasado (2006) analicé en este blog algunos temas de adviento, y quise acompañar a mis amigos en la espera de la Navidad, comentando las últimas estrofas de su Cántico espiritual. Este año quiero volver al mismo argumento, a lo largo de tres o cuatro días, con el fin de purificar de esa manera la memoria, dejando a un lado temas secundarios de política eclesial, para insistir en el argumento central de las religiones Dios es Dios) y del Cristianismo Dios está presente en la historia de los hombres). Comenzaré con el primero de los temas: Dios es Dios, una "historia o proceso" de amor. Por eso decimos que es bueno que exista y que venga, como un regalo supremo, el único regalo de la Navidad. Que nos podamos amar y que vivamos por amor, eso es Dios. Que nosotros vivamos y que podamos regalarnos la vida unos a otros (¡la vida, no un simple perfume o juguete, cava o pescado de moda!), eso es Navidad. Felicidades anticipadas, con San Juan de la Cruz, cuya fiesta mañana.
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Durante varios días he desarrollado en este blog el tema de la estética cristiana, vinculada a los vestidos, a la poesía de Jesús y al mismo templo (véanse, por ejemplo, días: 24, 30 y 31 del VIII del 2008; 4, 14 y 25 del IX del 07 y 11 del X del 07). En esa línea, Luis Pizarro, habitual de este blog, militante del camino neocatecumenal, ha querido ofrecernos esta reflexión sobre la belleza del cristianismo y, en especial, de su liturgia, que gustosamente acojo. Los habituales de este blog conocen mi línea teológica. Ella me permite acoger con gozo y respeto las reflexiones de personas que se sitúan en otro lugar de la extensa Iglesia. Me gustaría que esta praxis de diálogo y respeto por las opiniones de los otros fuera una práctica habitual no sólo en la vida social e intelectual, sino, y sobre todo, en los medios de comunicación cristiana y en la vida de Iglesia. Como ha destacado Juan Rubio, director de Vida Nueva en su número 2.592 (del 08/12/08) vivimos en una época de miedos y recelos organizados. «Cuando hay miedo es que faltan muchas cosas en la vida eclesial: confianza, empatía, cordialidad, frescura, amistad, verdad, perdón, corrección fraterna. El miedo no es exclusivo ni del clérigo no del segar. Anida en mitras, sotanas, capelos, cátedras, editoriales, hábitos, claustros, consejos, asociaciones y conventos. Es libre y universal» (¡Qué razón tienes Juan Morado!). Sólo en el momento que superemos los miedos y nos ocupemos de ser cristianos con anchura y gozo podremos sentirnos de verdad Iglesia: comunidad católica, no una cofradía de intereses particulares. Desde esa perspectiva, siento el gozo gozo de publicar este trabajo de un hermano “catecúmeno”, saludando, por medio de él, a todos los miembros del Camino Neocatecumenal.
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Varios colaboradores del blog me han pedido que precise mejor la función de María, Madre de Jesús, en los relatos de la concepción, nacimiento e infancia de su Hijo, especialmente en el evangelio de Lucas, donde ella aparece como protagonista y testigo de los hechos. Se ha venido diciendo que María habría sido una de las fuentes del evangelio de Lucas, que habría tenido ocasión de hablar con ella. En la actualidad, la mayor parte de los historiadores y exegetas se muestran muy cautos ante esa posibilidad. La mayoría suponen que María había muerte mucho antes de que Lucas se pusiera a componer su obra. De todas formas, el autor del evangelio de su nombre ha sido cuidadoso con sus fuentes y ha querido conservar la memoria de María... presentándola pecisamente como Memoria del Corazón o, mejor dicho, como Corazón hecho Memoria, en el principio de la Iglesia. PD. Terminado el post, he leído la noticia de que el Levante pregona la controversia sobre la Virginidad de María, en relación al caso de Bustamante contra Masiá, con cita incluida de "Pikaza". No añado nada. Quien quiera entrar en el tema... puede leer este post mío de hoy.(http://www.levante- emv.com/secciones/noticia.jsp?pRef=3747_19_380951_ _Comunitat_Valenciana- Gasco-dirimira-denuncia-contra-jesuita -cuestiona-virginidad-Maria)
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