Comunidad de bienes: una alternativa (M. E. Bruzzone 2)
06.11.07 @ 11:00:10. Archivado en Iglesia Instituciones, Nuevo Testamento, Espiritualidad, Amigos, la voz de los, Pobreza, América Hispana
Sigue el tema de M. E.Bruzzone, de Argentina. Está de fondo la razón de la muerte de Jesús, sobre la que él ha investigado. El tema de hoy es la aplicación de esa muerte, la posibilidad y exigencia critiana de una vida cómón. Así empieza su texto:
Ayer les decía que debemos reflexionar en CÓMO VIVÍA REALMENTE JESÚS, aspecto que es elemental, por lo menos si es verdad aquello que afirmamos, de que queremos intentar VIVIR COMO ÉL LO HIZO.Y les reitero que pienso de esa forma ya que si es verdad lo que se afirma, en el sentido de que debemos seguir a Jesús, que DEBEMOS IMITAR a Jesús, debemos hacerlo en aquellas cosas simples y cotidianas, ya que en lo espiritual es IMPOSIBLE hacerlo, dado su particularísima condición de Verbo Encarnado.
Una alternativa
Pues bien; en ese sentido resulta obvio que si leemos los textos bíblicos, en especial los Evangelios, sin duda no encontraremos allí un “video” que nos lo relate detalladamente. Pero algo podemos encontrar.
Es decir, en ellos está lo esencial.
Y por ende, si prestamos un poco de atención, creo que coincidiremos en que el Cristo, ese personaje histórico a quien llamamos Nuestro Señor Jesucristo, es decir, ese hombre que conocemos por el nombre de Jesús de Nazareth, y que vivió en la Palestina hace unos 2000 años, lo hizo de la forma en que vengo proponiendo debería ser “analizada”, como una alternativa válida para todos nosotros, ya que mantenía, no sólo una comunión, o unión con sus discípulos de tipo “espiritual”, mística, o como quieran llamarla (y a la cual podríamos calificar como casi “teórica”), sino que también tenía comunidad de vida y DE BIENES con ellos.
En efecto. Esa “faceta” de su vida terrena, que aparentemente habría pasado inadvertida para muchos, podemos encontrarla expresada, y con absoluta claridad, en el Evangelio de Juan, ya que está expuesta en dos oportunidades. Y para evitar cualquier duda o discusión al respecto, me permito transcribir seguidamente los pasajes donde se lo menciona “Judas Iscariote, uno de sus discípulos, el que lo iba entregar, dijo: «¿Por qué‚ no se vendió este perfume en 300 denarios para dárselos a los pobres?» Dijo esto, no por que se interesaba por los pobres sino por que era ladrón y, como estaba encargado de la bolsa común, robaba lo que se ponía en ella" (Jn.12,4-6) "Pero ninguno de los comensales comprendió por que le decía esto. Como Judas estaba encargado de la bolsa común" (Jn.13,28-29).
Bolsa común
Resulta entonces bastante claro, que Jesús y sus discípulos no vivían con un método de economía particular, como hacemos nosotros, es decir, que no vivían cotidianamente utilizando cada uno “su propio dinero” personal, sino que existía entre todos ellos un sistema de BOLSA COMÚN, lo cual indica claramente que todo aquello que les ingresaba, lo que cualquiera podía recibir, quedaba a disposición de TODOS POR IGUAL.
Y no crean que es únicamente en esos pasajes, donde podemos encontrar datos que nos permiten afirmar que esa fue la forma de vida real, concreta, cotidiana que llevó Jesús durante su vida terrena, sino que también podemos deducirlo de otros fragmentos que están en el Libro de los Hechos de los Apóstoles, conforme pasaré a explicar seguidamente.
En efecto, después la Ascensión de Jesús al cielo, TODOS POR IGUAL vivieron de esa manera comunitaria, formando lo que se suele llamar “LA PRIMERA COMUNIDAD CRISTIANA”, o Iglesia de Jerusalén.
Y es importante destacar que ese grupo, al que se conoce como LA IGLESIA “MADRE” estaba integrado no sólo por sus discípulos, sino también por sus familiares directos (madre y “hermanos”) es decir, que vivieron allí, y participaron de similar estilo o forma de vida, todos aquellos que llegaron a conocerlo mejor, los que convivieron con Jesús durante un tiempo más prolongado que el resto de sus contemporáneos, y que, por consiguiente, seguramente tuvieron también mejores oportunidades, no sólo de “escuchar” reiteradamente sus enseñanzas, sino además de “comprenderlas” con mayor profundidad y exactitud, es decir, que obviamente pudieron captar mejor los aspectos que el Señor consideraba más importantes en la doctrina que les transmitía.
Siendo así creo que no podemos abrigar ninguna duda, ya que, si no hubiese sido ese el verdadero pensamiento de Jesús, acerca de como debían desarrollar la VIDA NORMAL, la vida cotidiana, todos aquellos que deseaban ser sus discípulos, con total seguridad que no habrían vivido como lo hicieron, en comunidad de bienes, sino que habrían actuado de forma diferente.
Y con respecto a que todos ellos vivieron de esa manera absolutamente comunitaria, podemos asegurarlo, ya que resulta fácil leerlo en el Libro de los Hechos de los Apóstoles, y también en dos oportunidades, por lo cual me parece que muy pocas vacilaciones se puede tener al respecto.
Vida comunitaria
Y tal cual como lo hice antes, para evitar cuestionamientos o discusiones inútiles sobre el particular, transcribiré también aquí los textos a los cuales me refiero: "Los creyentes vivían todos unidos y lo tenían todo en común; vendían posesiones y bienes y lo repartían entre todos según la necesidad de cada uno. A diario frecuentaban el Templo en grupo; partían el pan en las casas y comían juntos alabando a Dios con alegría y de todo corazón, siendo bien vistos de todo el pueblo; y día tras día el Señor iba agregando al grupo a los que se iban salvando" (Hch.2,44-47) "En el grupo de los creyentes todos pensaban y sentían lo mismo; lo poseían todo en común y nadie consideraba suyo nada de lo que tenía. Los Apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús con mucha eficacia; todos ellos eran muy bien mirados porque entre ellos ninguno pasaba necesidades, ya que los que poseían tierras o casas las vendían, llevaban el dinero y lo ponían a disposición de los apóstoles; luego se distribuía según lo que necesitaba cada uno. José, a quien los apóstoles llamaron Bernabé (es decir, Consolado), que era clérigo judío y natural de Chipre, tenía un campo y lo vendió; llevó el dinero y lo puso a disposición de los apóstoles" (Hch.4,32-37).
Y quiero resaltar ESPECIALMENTE una frase del último pasaje, la que dice: «TODOS ELLOS eran muy bien mirados PORQUE ENTRE ELLOS NINGUNO PASABA NECESIDADES» lo cual muestra a las claras que el progreso inicial del cristianismo no ocurrió ni por los milagros, ni por los conocimientos, y ni siquiera por el hecho de que los Apóstoles fuesen “buenos o santos”.
Menos aún por el “poder” que podían llegar a tener o ejercer.
Ninguno pasaba necesidades
Lo que hizo que fueran bien vistos por todos, es decir, lo que los hizo “aceptables” para la generalidad de las personas de esa época, fue el hecho de que NINGUNO PASABA NECESIDADES, con lo cual resulta obvio que no existía entre los primeros cristianos ningún grupo “especial o selecto”, sino que TODOS POR IGUAL VIVÍAN BIEN, y que sus vidas normales, cotidianas, y hasta vulgares, si quieren decirlo de esa forma, transcurrían sin que nadie sufriese privaciones.
Y por eso resolví exponer mi opinión, señalando que el verdadero sentido del cristianismo debe ser desarrollar UN NUEVO ESTILO DE VIDA (Hch.5,20), una plena y total comunión entre los seres humanos, y no algo que comprenda únicamente lo espiritual (por lo cual, diría mejor, resulta casi “teórico”) sino todo lo contrario, que también debe abarcar nuestras vidas y nuestros bienes.
Esto es la esencia de mi pensamiento, y esperando poder exponerlo más adelante con mayor amplitud, ya que interpreto que ESA FUE LA CAUSA QUE MOTIVÓ SU MUERTE, la razón humana, el motivo jurídico—político por el cual dos gobiernos de la antigüedad (el hebreo y el romano) resolvieron ajusticiar a un hombre, reiterando una vez más mi profundo agradecimiento a Xabier, les saludo cordialmente.
MARANA-THA
Mario
(Gracias, Marío. Quizá nos puedes hablar un día de tu tema central: la muerte de Jesús. Espero comentarios de los participantes del blog. X. Pikaza).
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Lo que me admira de Vd. es que es un "popular" y sabe que la esencia del cristianismo es esa que Ud. dice, pero no hace falta que vaya a la Biblia para justificarse, porque la Biblia se escribió mucho después de que los pupulares escribieran con sus vidas, con sus muertes la historia más sagrada de la humanidad, tal como la escribieron los Argentinos desaparecidos y los que los siguen(he visto el último documental Argentina Latente).
¿Vd. Cree que los bárbaros eran tan bárbaros y tan paganos? ¿Vd. se ha creído la "Historiae Adversus paganos" del discípulo de S. Agustín P. Orosio? Eran Pueblos ya romanizados, pero cuya romanización recibió la transfusión de la espiritualidad y moralidad de esos pueblos, transfórmándose en lo que se llamó en Roma los "populares". Si Vd. sigue leyendo la historia eclesiásticamente no va a entender nunca lo que pasó y no va a enterder la historia verdadera, porque la literatura o reescritura bílica le ciega. (Y por cierto el foro romano no lo saquearon los bárbaros, sino la Iglesia para contruir el Vaticano).
Los que pudiesen trabajar fuera de la comunidad podrían hacerlo. Pero sus ingresos también serían de carácter comunitario. Además, sea cual fuese la actividad que realice, o los ingresos económicos que aporte a la comunidad, igual debería participar de las actividades que mayor sentido comunitario presentan (siembra, recolección, edificación de nuevas viviendas para los que se casan, etc.).
Y por supuesto, el ingreso y egreso a ese tipo de vida debería ser absolutamente libre.
Son sólo algunas ideas. Si tienes alguna consulta no dudes en hacerla.
Agradeciéndote tus palabras, te saludo cordialmente.
MARANA-THA
Considero que se debería iniciar viviendo en áreas rurales cercanas a ciudades, y que se debería contar con todas las comodidades típicas y normales de cada lugar.
Sin lujos, pero sin ningún tipo de privación.
Y se debería iniciar en áreas rurales, no sólo porque Jesús vivió allí (el Evangelio, salvo Jerusalén, por la implicancia socio—religiosa que tenía, no menciona su paso por ninguno de los centros densamente poblados. El cristianismo primitivo, en cambio, procuró actuar en las grandes ciudades, ya que como creían en el inminente regreso del Señor, trataban de salvar a la mayor cantidad posible de personas) sino porque debería ser autosuficiente para las cosas elementales (la comida y el vestido).
Los grupos deberían ser con un mínimo de 50 y un máximo de 100 familias, las cuales vivirían en casas independientes pero que no serían de “su propiedad”, sino del grupo.
Por otra parte considero que se deberían vivir una verdadera Ecclesia (Asamblea), resolviendo entre todos absolutamente todas las cosas que afecten a la comunidad.
Y nunca olvides que yo SIEMPRE me refiero a las cosas simples, comunes y cotidianas. Por consiguiente, si escuchas que alguien, “muy escandalizado” diga que yo rechazo la «inspiración institucionalizada de la Iglesia», desecha tranquilamente ese tipo de comentario, ya que sobre esos aspectos JAMÁS discuto. Y te lo aclaro porque he escuchado a muchos usar ese argumento para rechazar mis ideas.
Mi día a día, tal cual lo mencionas, es de lo más normal del mundo.
No porque sea lo que a mi me gusta, sino por cuanto no me queda otro remedio.
Y te hago esa aclaración, dado que yo desearía poder vivir dentro de una comunidad como lo planteo en mis escritos.
Te aclaro que he debido luchar duramente para poder subsistir. Y que lo sigo haciendo, aunque en cierto sentido, diría que gracias a Dios, estoy un poco más “tranquilo” (si es posible decirlo de esa forma) ya que mis hijas se han casado por lo cual aparentemente no estoy tan “apremiado” por mis obligaciones.
Sin embargo, como aquí es “bastante” difícil vivir, y ninguna de ellas “nada en la abundancia”, de una u otra forma me veo obligado a continuar “colaborando”.
Lo único que creo me diferencia es que mucho de mi tiempo lo dedico a tratar de reflexionar y explicar mis ideas.
No sé si a ese tipo de cosas te referías. Y por las dudas sea a “otro” aspecto segui...
hacer de Pepito Grillo no es un oficio agradable.
Como Pinocho, seguimos sin hacer caso a la voz de la conciencia y no nos importa si nos crece la nariz, por el contrario nos jactamos de ello.
Hasta que no nos salgan rabo y orejas de burro, no tomaremos conciencia que nuestra vida no es coherente. Hasta que el otro y sus necesidades no nos duelan en el alma como propias, no se producirá el milagro que nos transformará en personas con alma y corazón. Entonces dejaremos de ser marionetas de madera.
Yo JAMÁS dije que la comunidad de vivencias y de bienes debía imponerse “normativamente”.
Le agradecería que si encuentra en cualquiera de mis textos, UN SOLO renglón en el que afirme eso lo señale.
Y le puedo asegurar que le resultará muy difícil (por no decir imposible) encontrar algo de así. Y por ende, me parece injusto que me atribuya tal pensamiento.
Lo único que yo sostengo, es que DENTRO DE LA IGLESIA, DESDE LA IGLESIA (desde “los Apóstoles”) debería instrumentarse ese tipo de posibilidad, para que cualquiera que desee vivir de esa forma pudiese hacerlo (sin votos ni cosa por el estilo).
En cambio hoy, mientras algunos (“especiales”, “privilegiados” o como prefiera llamarlos) pueden vivir requiriendo el esfuerzo y la colaboración económica del “resto”, ese “resto” (¿menos valioso?) se encuentra obligado a “rebuscárselas” como pueda para poder subsistir, por lo cual cabe preguntarse ¿y la hermandad, dónde queda?.
MA...
Y que también conviene recordar, que San Juan Crisóstomo, quien es considerado uno de los tres “grandes doctores ecuménicos” decía: «¿Por qué Dios creó como bienes comunes a los más importantes y necesarios para la vida, mientras que los menos importantes y más insignificantes no son comunes? Me refiero a las riquezas. ¿Por qué motivo? Para que nuestra vida esté asegurada y tengamos la posibilidad de entrenarnos en la virtud. Si esos bienes necesarios no fueran comunes, tal vez los ricos, con su habitual avaricia sofocarían a los pobres. Si ya lo hacen por dinero, mucho más lo harían tratándose de bienes necesarios. Por otro lado, si las riquezas fueran comunes y estuvieran al alcance de todos, no habría ocasión para dar limosna y practicar la caridad. Por lo tanto, para que podamos vivir con seguridad son comunes las fuentes de la vida...» (Homilías sobre las estatuas. 2,6 y sigtes).
MARANA-THA
La tierra es "PROPIEDAD" DE DIOS (Lv.25,23) por lo cual hay que pensar mucho sobre la propiedad privada.
Y para que no digan que soy “subversivo”, les recuerdo que San Gregorio Magno (Papa hacia el 600) dijo: «De un modo se debe amonestar a los que no desean lo ajeno ni reparten lo suyo, .. que consideren diligentemente que la tierra de que disponen es común para todos los hombres, y por eso también produce frutos en común para todos. En consecuencia, en vano se creen inocentes quienes reivindican para sí solos el don común de Dios; y también quienes no dan lo que han recibido y son cómplices de la muerte de sus prójimos porque matan, en cierto sentido, todos los días, a cuantos mueren de pobreza negándoles su socorro. Cuando proporcionamos algo necesario a los indigentes, les devolvemos lo suyo, no les comunicamos lo nuestro; pagamos una deuda de justicia, más que cumplir con una obra de misericordia.» (Libro de la Regla Pastoral, ML 77,87).
No sólo esos pueblos que usted menciona, sino que TODOS por igual en su origen no tenían propiedad privada.
A ésta se la "inventa" recién cuando el hombre se transforma en "agricultor".
Y lo interesante del asunto, es que los pueblos "bárbaros" que destruyeron a Roma, al ser nómades tampoco la tenían. Por ejemplo, el derecho germano no admitía la transferencia de la tierra por herencia, sino que lo que se transmitía a los herederos eran los animales, mientras que tierra volvía a la comunidad, la cual la repartía nuevamente según las necesidades del grupo.
Por ende, si el heredero ya tenía tierras suficientes para alimentar a sus animales, las del causante (el muerto) se las adjudicaban a otro.
Sin embargo, pese a ser quienes triunfaron no aplicaron su propio derecho, sino que adoptaron el romano que sí admitía la propiedad privada de la tierra.
Por supuesto que alguna influencia del cristianismo hubo en el asunto, ¿no lo cree a...
Para ello conviene hacerse sencillo como la paloma y sagaz como la serpiente!
Le recuerdo un poco de historia:
"Diodoro de Sicilia nos indica que entre los vacceos existía la costumbre de dividir cada año sus campos por suerte, éstos se trabajaban según les hubiera asignado el sorteo, y la cosecha pertenecía a la comunidad, la cual hacía un reparto según las necesidades de cada individuo; la ocultación de una parte de la cosecha se castigaba con la pena de muerte o la exclusión de grupo tribal". (¿Recuerda que en los hechos también se cuenta esta muerte?).
http://www.ceinos.com/vacceos.htm
Le recuerdo un poco de historia:
"Diodoro de Sicilia nos indica que entre los vacceos existía la costumbre de dividir cada año sus campos por suerte, éstos se trabajaban según les hubiera asignado el sorteo, y la cosecha pertenecía a la comunidad, la cual hacía un reparto según las necesidades de cada individuo; la ocultación de una parte de la cosecha se castigaba con la pena de muerte o la exclusión de grupo tribal". (¿Recuerda que en los hechos también se cuenta esta muerte?).
http://www.ceinos.com/vacceos.htm
Vd. Lee los textos como si fueran relatos históricos, lo cual me parece muy bien, si fuera capaz de referirse a la historia verdadera, no a la historia deslocalizaca. Lo que Vd. lee en los hechos de los apóstoles, se producía en la historia 200 o más años antes: Los Vacceos, Los Arévacos, Los Vetones, los Pelendones y hace poco supe que también los Bátavos (recuerde también Tahuantinsuyo). Está claro que los que los invadieron hicieron suya esta cultura religiosa y la llevaron adelante hasta donde Ud. leyó y hasta hoy podemos leer en la teología de la liberación.
«TODOS ELLOS eran muy bien mirados PORQUE ENTRE ELLOS NINGUNO PASABA NECESIDADES»
En el grupo de los creyentes todos pensaban y sentían lo mismo; lo poseían todo en común y nadie consideraba suyo nada de lo que tenía.
Cuando dices:" que debemos seguir a Jesús, que DEBEMOS IMITAR a Jesús, debemos hacerlo en aquellas cosas simples y cotidianas, ya que en lo espiritual es IMPOSIBLE hacerlo, dado su particularísima condición de Verbo Encarnado."
Jesus no es modelo a imitar sino el prototipo de persona, el hombre-mujer pleno, el hijo/a de Dios que todos estamos llamados a ser: UNO con el Padre y uno con todos los hermanos. Él es el primogénito de una gran familia, pero poco sentido tendría imitar su vida humana si no participamos de su VIDA divina. Antes bien, una es fruto de la otra.
La condición humana se pone doblemente de manifiesto en este episodio. La hipocresía de algunos y el temor como forma de control de la bolsa común por medio del juicio- castigo.
Así somos desde el principio, amigo Mario. Aún en pequeñas comunidades como la familia, nuestras familias, la vida cirstiana está llena de contradicciones.
Gracias de nuevo por tu reflexión.
A esto me refería en mi comentario de ayer. Sólo se puede intentar vivir la vida de Jesús en pequeñas comunidades. No exclusivamente en las mal llamadas "religiosas" que siguen los consejos evangélicos como si fueran -y son- castas selectas dentro de la Iglesia.
La estructuración en nuestra Iglesia como sistema de castas, clero-religiosos-laicos es fruto de una concepción que separa lo sagrado de lo profano, herencia del judaísmo que impone al pueblo mediadores-sacerdotes en su relación con Dios.
Por el contrario, la formación de comunidades cristianas sin las exigencias de obediencia y celibato (que no castidad) sino de la verdadera y única exigencia de Jesús, que es la comunicación de bienes fruto de sentir con un mismo corazón, es la única vía posible para llevar a cabo este ideal cristiano de vida.
Pero no olvides a Ananías y Safira. Ellos "cayeron fulminados" por sustraer parte de sus bienes y actuar hipócritamente ante la comunidad. Todos se llenar...
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Xabier Pikaza Ibarrondo
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