1 XI 07. Han sido 498 beatos, pero no Todos los Santos
31.10.07 @ 11:09:01. Archivado en Santos, religión-religiones, Domingo, dia de la Palabra
Han sido muchos, pero no todos los beatos o santos, que hoy se celebran (día 1 del IX del 007). No voy a entrar ahora en la diferencia jurídica entre beatos y santos (que a la gente no le importa), sino a recordar a los 498 beatos, asesinados básicamente al comienzo de la guerra española del 1936-1939 (aunque algunos fueron asesinados ya antes, el año 1934)
. Ellos han sido glorificados por la Iglesia Oficial, en la Plaza de San Pedro del Vaticano, el pasado domingo, 28 de octubre del año 2007 y son muy santos..., pero no son todos los que pueden y deben celebrarse. Yo estaba cerca, pero no fui. Tenía el convencimiento de que era la fiesta de unos santos muy grandes, pero no fiesta de Todos los Santos, que la Iglesia Universal celebra hoy. Por eso, no tuve ánimo para estar allí. Por escribo hoy este comentario melancólico y esperanzado.
Merecían más esos beatos
El sábado 27 de octubre llegué de mañana al aeropuerto de Roma (Fiumicino), que estaba lleno de españoles con colores de patria y banderas ostentosas, como si vinieran a un partido de final de fútbol. No todos debieron venir así (muchos vendrían con devoción pura), pero tuve la “suerte” de ver la llegada de dos o tres aviones con gente preparada para celebrar la fiesta (mientras yo esperaba a los que venían a recogerme para otra fiesta). Era un ambiente de fútbol nacional, con victoria segura del propio equipo. Así pensaba cuando llegaron unos “amigos” del Lanciano, en el Adriático, donde esa tarde les hablé sobre San Juan de la Cruz y el camino de la fe desnudamente amorosa, en la sala del palacio episcopal, con arzobispo presente y muy atento..
Cené en Lanciano. A la mañana siguiente me llevaron muy temprano a Pescara donde tomé el primer tren para Roma. Llegué con cierta holgura a Términi; podía haber tomado un taxi y participar durante una media hora en la fiesta de los nuevos beatos... Pero preferí acercarme a la Basílica de Santa María la Mayor, casi a la esquina de la estación, para rezar un rato, antes de tomar el tren para el aeropuerto, de vuelta a Madrid. Me sentí muy unido a los nuevos beatos, anticipando con ellos la fiesta de todos los Santos, con María, la Madre de la luciente Basílica, pero volví a saber que no eran todos… Y sentí sobre todo que ellos merecían más, un homenaje mejor que esa beatificación de partido. Habían muerto por algo más grande. Ahora, pasados setenta años, la semilla de su sangre podía haberse convertido en potencial de reconciliación, de una fiesta en la que pudiera celebrarse la memoria de todos, de un lado y del otro...
Habían muerto por algo. He oído con estremecimiento la historia de bastantes de ellos, muchos muy jóvenes. Me la han contado sus compañeros supervivientes, sus familiares y amigos… He leído algunos de los libros que tratan de ellos. Son un tesoro para la historia de los pueblos de España, un potencial de reconciliación y de Iglesia, un capital de humanidad. Pero ahora, en la ceremonia de su beatificación (según leía en un periódico, mientras iba ya en el tren hacia Fiumicino) se notaba la ausencia de los partidos políticos (¡ni los de derecha asistieron!)… y las ganas de justificarse de los eclesiásticos, diciendo que los 498 eran mártires verdaderos de Cristo, no víctimas políticas. Ciertamente, merecían más esos beatos.
Unos beatos para la reconciliación
La Iglesia oficial ha desaprovechado el potencial cristiano de esos santos, celebrando por ellos la fiesta “parcial” de algunos, con una victoria también parcial, que no lleva a ninguna parte. Porque esos beatos no tenían que ser para un tipo de Iglesia, sino para todo los cristianos o, mejor dicho, para todos los hombres, como es Cristo, de manera que podrían presentarse como miembros importantes de un proceso y camino de reconciliación universal, en España y en el mundo entero (desde el gran salón de exposiciones de la Plaza de San Pedro).. Ellos son una parte esencial de la “memoria histórica” que muchos queremos potenciar, desde la víctimas, como elemento de un camino de paz duradera, por encima de partidos e iglesias particulares…
Por eso, hubiera sido bueno no haberlos separado, sino haberlos unido con todas la víctimas de la Guerra Civil (si es que a eso vamos), para ver si por ellas y con ellas se puede alcanzar en el futuro una reconciliación gozosa.
Me hubiera gustado recordar a todos que murieron como ellos, asesinados por razones religiosas: ¿Por qué esos 498? Quizá porque han tenido la suerte de tener unos procesos religiosos más rápidos… o con más medios económicos. No me parece justo que estuvieran ellos solos. Me hubiera gustado que se recordara a no todos los “mártires” cristianos de la guerra, todos, aquellos cuyo nombre se conocer y aquellos otros de los que se ignora el nombre. Me hubiera gustado que se hubiera conservado en algún lugar la memoria de esa inmensa muchedumbre de la que habla el libro del Apocalipsis en la lectura de ese día de Todos los Santos (Ap 7, 2-14), nombre a nombre, caso a caso, con los lugares y las causas de su martirio.
Me hubiera gustado esperar y pedir a otros grupos que recordaran a sus mártires o, si prefiere, a sus víctimas. Éste era un día para haber recordado a todos los “muertos por falta de humanidad”, especialmente los “no militares” (podrían dejarse por ahora a un lado a los combatientes, de un lado o de otro)… Habría que recordar a todos los que murieron por ser de otras ideas: víctimas obreras, enlaces sindicales, campesinos pobres a quienes tomaron como “peligrosos”, comunistas, socialistas, nacionalistas de un lado o del otro. Sería bueno haber hecho una lista con todos los que murieron de un lado y del otro de la muralla de la guerra, por represión, limpieza étnica y social…, en la retaguardia, sin haber tirado un tiro, simplemente por ser distintos. Todos eran y son hijos de Dios. Recordar sólo a unos, en nombre de Dios, en la plaza de San Pedro, me parecía poco cristiano, es decir, poco mesiánico, y poco católico, es decir, poco universal.
¿Sería tan difícil haber tomado un tiempo para hacer la lista de un lado y del otros, de un costado y del otro costado…? No sería una lista completa, pero sería significativo. En ella habrían ocupado un lugar de honor esos 498, con otros muchos, cristianos o no, muertos por la dimisión social, por el odio y la violencia de un lado y del otro. Sería bueno haber buscado un lugar de la memoria para todas las víctimas no militares (¡dejemos por ahora a los militares!) de un lado y de otro… para ponerlos ante Dios o ante la memoria histórica, hermanos en el afecto, con presencia de personas de un lado y de otro, dándose la mano, desde la víctimas comunes.
Creo que la Iglesia oficial no ha tenido los reflejos suficientes, ni la valentía necesaria para unir en su amor a todos los muertos… En esta unión de todos los muertos, que podría recordarse en un tipo de “Valle o Colina de todas las víctimas”, sin necesidad de edificios espectaculares, se podría haber celebrado una fiesta, en la que pudieran estar todos: políticos de izquierda y de derecha, obispos y enlaces sindicales…, familiares de los muertos de un lado y del otro. Todavía estamos a tiempo, todavía podría haberse celebrado esta fiesta de Todos los Santos, no en el Vaticano, sino en un campo o colina de las tierras de España. Sería para los cristianos una fiesta de todos los Santos. Sería para los no cristianos una fiesta de todas la Víctimas. Se podría invocar sobre ellos el nombre de Dios. Evidentemente, lo que digo de la falta de reflejos de la iglesia oficial quiero y debo ampliarlo a la falta de reflejos de otros colecitos sociales y partidos políticos (de un lado y de otro) que quieren rentabilizar a sus muertos, no a los muertos de todos.
Quiero el reconocimiento y memoria de todos los grupos polìticos y sociales, pero me fijo de un modo especial en la memoria de la iglesia, porque ella tiene una "obligación especial" de vincular a todas las víctimas con Cristo (es decir, con la nueva humanidad). La iglesia no está vinculada sólo a "sus" víctimas, sino a las víctimas de todos los grupos y partidos. Sólo de esa forma, la Iglesia podría haber dicho: “todos éstos son para mí beatos…”. Entonces otros grupos podrían haber dicho, en su lenguaje: “estos son para mí héroes y víctimas”. Después sus nombres se podrían y se deberían haber unido, todos muertos por la violencia dura de la historia. Porque en su momento más profundo de revelación la Biblia cristiana no distingue a las víctimas de un lado o de otro, sino que las vincula a todas, de un modo mesiánico. La Biblia recuerda:
Toda la sangre justa que se ha derramado sobre la tierra, desde la sangre del justo Abel hasta la sangre de Zacarías hijo de Berequías, a quien matasteis entre el santuario y el altar (Mc 23, 35)
Toda la sangre de los profetas y de los santos
y de todos los asesinados sobre la tierra (Ap 18, 24)
Lz Biblia no distingue a las víctimas de un lado o del otro, sino que las une a todas. Pero la Iglesia oficial parece haber distinguido a sua mártires de lo otros. A ella se le pide más que a otros grupos sociales, porque ella quiere ser representante de todas las víctimas en Cristo. Ella tendría que haber colaborado más para que se edifique (espiritualmente al menos) una casas de memoria para todas las víctimas, como indicaré dentro de unos días (comentando la Ley de la Memoria Histórica que quiere votarse en el Parlamento de España). Quiero que surja una iglesia que sea signo de universalidad, que no separe sus "mártires" para distanciarse de otros grupos, sin oque los presente al lado de otros mártires y víctimas, en un camino de reconciliaciòn, a través de la re-creaciòn de la memoria. Quiero un "pueblo de la memoria" abierto a todos los grupos... Pero de eso hablaré otro día.
Una lectura de reconciliación. Las bienaventuranzas
Este día de Todos los Santos, que es día de todas la Víctimas, la Iglesia lee el texto de las bienaventuranzas según Mateo (Mt 5, 112). No había que cambiar ni una palabra, pues ella vale para las víctimas de un lado y del otro. Ciertamente, se podrían y deberían leer otros pasajes, otros textos. Pero las bienaventuranzas podrían alzarse como un texto cristiano para todas las víctimas:
Dichosos los pobres de espíritu (mártires cristianos o no cristianos),
porque de ellos es el reino de los cielos.
Dichosos lo que lloran, porque ellos serán consolados
(no hay diferencia entre beatos cristianos y víctimas o cristianas)..
Dichosos los sufridos, porque ellos heredarán la tierra.
Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia,
porque ellos quedarán saciados.
Dichosos los misericordiosos, porque ellos alcanzarán la misericordia.
Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.
Dichosos los que trabajan por la paz,
porque ellos se llamarán los Hijos de Dios.
Dichosos los perseguidos por causa de la justicia,
porque de ellos es el reino de los cielos.
Dichosos vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Estad alegres y contentos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo.
Estaba pensando en ese texto de las bienaventuranzas cuando esperaba el avión de vuelta, a la una y media, el Fiumicino, Roma. Alguien puso una radio a mi lado. Se decía que la fiesta de San Pedro estaba terminando. Pensé que era la hora de empezar otra fiesta, una fiesta que pudiera ser para todos los mártires, para todas las víctimas, en verdad y justicia, en reconciliación.
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¿En qué tiene que caqmbiar la Iglesia al respecto?
No niego cegueras a la propia Iglesia pero no soy amigo de hacer capitulaciones que nieguen la verdad. Me gustaría su respuesta concreta, puedo incluso estar de acuerdo.
¿En qué se equivocó la Iglesia de entonces para producir tanto odio? Ya que lo sospecha, dígalo. Aquí sí que me deja Vd. muerto de miedo. Una mirada a la iglesia perseguida en los países del Este se lo deja a uno bastante clarito.
186.- ¿Quienes componen la Iglesia DOCENTE? - Componen la Iglesia docente todos los Obispos, con el Romano Pontífice a la cabeza, ya se hallen dispersos, ya congregados en Concilio.
187.- ¿Y quienes componen la Iglesia DISCENTE o enseñada? - Componen la Iglesia discente o enseñada todos los fieles.
Está claro que muchos miembros de la Iglesia DISCENTE..... disienten. Pero siguen siendo Iglesia.
181.- ¿Hay alguna distinción entre los miembros que componen la Iglesia? - Entre los miembros que componen la Iglesia hay una distinción notabilísima, porque hay en ella quien manda y quien obedece, quien enseña y quien es enseñado.
182.- ¿Cómo se llama la parte de la Iglesia que enseña? - La parte de la Iglesia que enseña se llama docente o enseñante.
183.- ¿Como se llama la parte de la Iglesia que aprende? - La parte de la Iglesia que aprende se llama discente o enseñada.
184.- ¿Quien ha establecido esta distinción en la Iglesia? - Esta distinción en la Iglesia la ha establecido el mismo Jesucristo.
185.- ¿Son, pues, dos Iglesias distintas la IGLESIA DOCENTE y la IGLESIA DISCENTE? - La Iglesia docente y la Iglesia discente son partes distintas de una misma y única Iglesia, como en el cuerpo humano la cab...
Un saludo.
Un saludo.
Por último, cuando hice referencia a la expresión...
Nada que ver con las intoxicaciones informativas y de la propaganda más totalitaria, ni con la ideología totalitaria bolchevique y la trasposición de su revolución, ni con el deseo masónico de hace más de un siglo (persecución religiosa también la hubo en 1834) de que España dejase de ser católica. Por lo visto las razones son intrínsecas a la propia iglesia. Amén.
Me...
Casi siempre me recuerdas a esos fariseos que desde su cátedra todo lo saben....
Porca miseria....
Que unos tengan procesos abiertos para darles la palma del martirio, no significa que otros hayan entrado por la puerta pequeña en cualquier fosa común.
Supongo que esto escandalizará a algunos. Pero en serio que creo que más de un republicano, sindicalista y obrero ya goza de las bienaventuranzas de los santos. Aunque no sepamos su nombre y apellidos.
Paz y bien a todos.
Pero eso no quita que comprenda que mucho (o por lo menos “bastante”) de eso que usted llama “incorrecto odio anticlerical” (que existe, no hay duda) tiene origen en las actitudes autoritarias y de un lujo desmedido de las “jerarquías” que nuestro buen hermano Xabier llama la Iglesia Oficial, y que algunos le critican, porque afirman que de esa forma parece desconocer que él también forma parte de la Iglesia.
Y a quien efectúa esa crítica —y a usted misma— yo le pregunto:
Si es cierto que a la Iglesia la formamos todos: ¿Por qué para muchas cosas SIMPLEMENTE TERRENALES o CONTINGENTES (como puede ser el uso y destino de los bienes de la Iglesia, por ejemplo) sólo las “jerarquías” tienen derecho a opinar y decidir?
Yo no calumnio ni hago demagogia anticlerical. Simplemente reclamo que los laicos dejemos de ser considerado “cristianos de segunda”.
Reciba mi cordial saludo
MARANA-THA
Por supuesto usted no puede conocerme. Pero le aclaro que he escrito un libro en el que uno de sus temas habla de "La Dureza del Evangelio", refiriéndome expresamente a lo que yo menciono como la "riqueza".
Y le aclaro que interpreto que debemos considerar tal, “contabilizándola” no desde el punto de vista personal de cada uno, y ni siquiera desde uno "objetivo" (si es que podemos hablar de esa forma) sino desde el punto de vista de aquél que no tiene lo que poseemos nosotros, ya que para él somos "ricos", pues tenemos lo que necesita.
Y en ese sentido le explico que yo me he colocado allí como "rico", y también que me siento personalmente "conflictuado" por tener lo que tengo (aunque muchos de los que me conocen, en especial mis colegas —soy abogado y docente— piensan, y hasta dicen, que soy un "rata", ya que sólo tengo una casa a medias y un Fiat Uno modelo 2000. A nafta, nada de gas oil que es más caro).
En cambio el no hacerlo, y el limitarse a tratar de descubrir los aspectos místicos o sobrenaturales de la ejecución del Señor —sobre los cuales tanto se ha escrito e insistido a lo largo de los siglos— sólo ha servido para fortalecer “aquella fe y aquella Iglesia que generó aquellas reacciones” ya que, en lugar de caminar desde la humildad y el verdadero Amor, se lo hizo desde el poder.
Ya en dos oportunidades he pedido a la Dirección un blog para hacerlo, pero hasta ahora no he tenido respuesta.
Ruego a Dios que alguien tome el tema y lo haga.
MARANA-THA
Su respuesta a los comentarios que aquí se efectuaron, es tal vez mejor aún que el texto que los originó.
Sin duda alguna, el no buscar los POR QUÉ, sólo indica una actitud autoritaria, absolutamente distinta a la que mantuvo Jesús en su vida.
Hace tiempo que vengo insistiendo en la necesidad de analizar seriamente cuál pudo ser la causa (obviamente la humana, la “político—jurídica”, y no la "mística", "sobrenatural", "espiritual", o como prefiera llamarla, ya que sobre eso último se ha escrito mucho, aunque es muy difícil que lleguemos alguna vez a comprenderla “perfectamente”, dado que corresponde a la esfera del “pensamiento íntimo” de Dios) que hizo que dos sistemas políticos de la antigüedad (el hebreo y el romano) resolvieran ajusticiar a un hombre que, al menos si aceptamos el Evangelio, lo único que realizó durante su vida fue “pasar haciendo el bien”.
Presupone usted que los que llegaron a Roma con banderas españolas venían sin devoción (mucho presuponer), aunque quizá usted vea lo de llevar una bandera española como la exaltación de una determinada posición política, cuando esa bandera es símbolo de España, nación de todos los españoles, sean de izquierdas o de derechas.
Habla usted de víctimas de un lado y del otro, dando a entender que estos mártires son los mártires del lado franquista, cosa que es falsa. Estos mártires lo son no por su pertenencia a un bando, sino porque su muerte se debe a su testimonio de Fe. Todo lo demás, es a mi juicio pura demagogia y ganas de confundir.
Lamento que usted se suba al carro de "la desmemoria histórica".
Un saludo.
Creo que es uno de los mejores textos que he leido desde que visito este blog.
Creo que es uno de los mejores textos que he leido desde que visito este blog desde que lo descubrí.
Quede muy claro que estos mártires lo fueron por odio a nuestra fe, a su fe y a su testimonio de Cristo nuestro Señor.
La Iglesia nos los pone como ejemplo y modelo a seguir, especialmente en estos tiempos en que tanta gente (que según usted no es de la iglesia oficial) tanto tira hacia atrás del carro de Cristo y muchos de ellos, sacerdotes incluso, prefieren apostatar en la práctica, ya que no son capaces de hacerlo teórica y documentalmente.
La verdad que no le entiendo, todavía no sé lo que usted quiere decir con este artículo tan bienaventurado.
Yo soy pariente bastante cercano de uno de los mártires. No he podido asistir a las beatificaciones aunque me hubiera gustado ir; pero, ya se sabe, no siempre se puede, hay que trabajar. Han asistido algunos de mi familia y le prometo que no iban como usted quiere contarnos, ni a un partido de fútbol ni nada por el estilo. Usted, sencillamente, no asistió porque no le vino en gana y le pareció mejor para contarlo de esta manera a modo de protesta, cosa que respeto si usted realmente no quería hacerlo.
http://beatojuanduarte.blogspot.com/
Las víctimas son todas víctimas e hijos de Dios no cabe duda. Pero no me obligue a ser daltónico. Es evidente que no es lo mismo morir víctima del odio a la fe y en defensa probada y pacificadora de esa fe que morir por una ideología. La iglesia se ocupa del testigo de esa fe y de verificar los signos de Dios en su vida. Signos de fe para nosotros hoy. Loable que se reconozca al luchador por la justicia y la libertad del partido que sea o del sindicato, como se honran a las glorias nacionales o a los libertadores de cualquier país, y reconocerlos como a nuestros héroes. Y loable recordar todas las víctimas y hacerles justicia. Pero una cosa no qu...
La Iglesia ha hecho lo que ha hecho siempre con sus hijos. Sólo que ahora con demora de 70 años. ¿Cuánto más se ha de esperar según Vd.?¿A que no se ofenda nadie?¿Por qué molestan tanto si están muertos?¿Acaso recordar a los propios hijos y reconocer sus méritos hace de menos los hijos de los otros?¿Ha de meterse la Iglesia donde no la llaman y en lo que no es su competetncia para apropiarse lo que no es suyo?¿No reza siempre por todas las víctimas sean o no cristianas y no trata de asistirlas con sus sacramentos y demás auxilios?¿Ha de hacerse el harakiri para ser aceptada en todo lo que diga o lo que haga?
Qué es lo que motivó el anticlericalismo volteriano que duró hasta el Concilio Vaticano II?
Qué es lo que abrió el partidismo entre conservadores y renovadores en el mismo CVII?
Qué es lo que abre la sima, sobre todo en España, entre derechas e izquierdas?
Respondo: EL PARTIDISMO"
Habría que analizar y estudiar el pecado del partidismo en la historia de la Iglesia. Las mismas canonizaciones, en cierta medida, son incitaciones al partidismo y a la siembra de dudosas devociones.
Al airear sólo sus víctimas, al alzarlas a los altares, la Iglesia está ofendiendo la memoria de otras víctimas, en especial, de aquellas que, por haber sido muertas sin esperar cielo alguno, todavía más merecen un digno memorial sobre la tierra.
Alfredo Fierro
El soberbio victimismo de la Iglesia al exaltar a sus mártires tiene otra cara: el desprecio de la humanidad exterior a ella. Ahí se ha resarcido bien, con creces. Por acción directa o por complicidad, a lo largo de su historia de poder, ha causado más víctimas de las que hubo de sufrir en los tres primeros siglos. En su informe al Papa Inocencio III sobre el asalto a la ciudad de Béziers (año 1209), refugio de herejes cátaros, el jefe de los cruzados, Arnaut Almaric, no deplora, antes bien, se jacta de que “perecieron acuchilladas cerca de veinte mil personas sin distinción de sexo o edad”. Una crónica añade que, antes del asalto, se le hizo ver a Arnaut que en la ciudad vivían buenos cristianos, que no merecían morir. ¿Cómo discernir a éstos en medio de los herejes? El caballero despachó la duda con genial respuesta teológica: “Matadlo...
"Sólo la Iglesia puede permitirse la elevación de las víctimas a la condición de santos o beatos. Ella administra el cielo, no menos que el infierno, mientras, por otro lado, el Papa es infalible. Así que si éste dice que hay un cielo y que en él han ingresado 498 víctimas -con nombres, apellidos y biografías publicitadas por la Conferencia Episcopal-, inicuamente muertas en una guerra civil, es que todas ellas, en efecto, se encuentran ahora ya en la gloria. De las demás víctimas, sean de guerras, terrorismos, crímenes comunes, o penas de muerte injustas (e incluso “justas”), no se sabe, en cambio, nada. Ninguna institución, ni ley de memoria histórica, ni anulación de pretéritas sentencias, es capaz ya de protegerlas. Nadie puede otorgarles cielo ...
Sobre todo porque la Iglesia debería ser siempre SIGNO DE AMOR, RECONCILIACIÓN, UNIÓN Y PAZ, eludiendo todo lo que tienda a destruir eso.
Disculpen mi atrevimiento por “meterme” en ese tema, pero recuerdo haber leído de muchacho una serie de tres libros sobre la guerra civil española (escritos por alguien llamado Gironella) y el segundo se titulaba "Un millón de muertos", pues hacía referencia no sólo a los muertos reales, los caídos en las trincheras, sino a muchos más, que habían "muerto" (aunque “viviesen”) por los odios generados.
Y recuerdo también que relataba, que luego del triunfo de las fuerzas de Franco, alguien le criticaba a uno de los que juzgaba (y fusilaba) diciendo algo más o menos así: «no está bien que sólo pregunte “usted hizo eso”, sino que también debería preguntar “usted POR QUÉ hizo eso”»
Pienso que la Iglesia debe siempre intentar "resucitar", no "matar".
MARANA-THA
Por tanto, ese razonamiento tan progre de todas las víctimas, las de un lado y las del otro y raca raca está muy bien y yo lo suscribo.Quien no creo que los suscriba es la mayoría de la izquierda, ni la que nos gobierna ni la quinta columna que tenemos dentro de la Iglesia.
Pero lo del domingo fue la beatificación de 498 MARTIRES que no víctimas.
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Xabier Pikaza Ibarrondo
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