Vestidos 7. Exilados y desnudos
08.10.07 @ 11:19:23. Archivado en Justicia, hombre, Nuevo Testamento, Pobreza
He venido tratando de los "vestidos", desde diversas perspectivas, partiendo de la Biblia. Hoy quiero vincular dos realidades que parecen separadas, pero que la Biblia ha unido: el tema de los exilados y el de los desnudos. Ambos comparten una misma carencia: les falta lo que los clásicos latinos llamaban el "habitus" profundo, el contexto social, la protección personal. Por algo se ha dicho que el hombre es un "mono desnudo" que debe vestirse en amor y por amor, en justicia y solidaridad.
1. Punto de partida El tema de los desnudos forma parte de la experiencia y exigencia central del cristianismo, conforme a la palabra de Jesús (el juez final) que dirá a los justos:
“estuve desnudo y me vestisteis”
2estuve exilado y me acogísteis(Mt 25, 31-49).
Con los hambrientos/sedientos, los emigrantes, los enfermos y los encarcelados, los desnudos constituyen el signo básico de la presencia de Dios en el mundo. Las necesidades del hombre van unidas en el texto de dos en dos.
(a) El texto de Mt 25, 31-46 empieza hablando de hambre/sed, que es la primera de las necesidades, pero no la única, pues no sólo de pan (material) vive el hombre (cf Mt 4, 4; Dt 8, 3), sino también, y sobre todo, de palabra, es decir, de comunicación afectiva y de presencia humana: No basta alimentar al hambriento/sediento como se alimenta (ceba o sacia) a un animal (cerdo, gallina, ovino o bovino) para que engorde y sea sacrificado, pues necesita ante todo cariño: mirada y presencia. Hace falta el cariño y amor del que ofrece vestido, dignidad, belleza.
(b) El texto termina hablando de la enfermedad y de la cárcel, como de aquellos males últimos, que impiden que el hombre desarrolle su vida en libertad.
(c) Pues bien, en medio de esa lista quedan los extranjeros y desnudos, que aparecen así vinculados en su necesidad.
Por eso, en un primer momento, exilados y desnudos se identifican. Unos y otros son personas marginales sin protección social, personas o grupos no aceptadas (ni integradas) por el grupo dominante, porque visten de otra forman (no tienen vestidos adecuados) o porque forman parte de otra raza o grupo social (→ emigrantes).
Nuestro sistema capitalista podría ofrecer comida a todos los hombres del mundo, si es que quisiera, pues la comida material resulta más fácil de conseguir. Pero no lo hace y por eso los hambrientos van creciendo y además ella misma va creando casi de manera inevitable (por su estructura competitiva y clasista). Más difícil resulta “vestir a los desnudos” (pues ello implica ofrecerles dignidad, dialogar con ellos) y acoger en la propia casa (en el propio espacio social) a los emigrantes. Se podría dar de comer y beber a los pobres, sin vincularse con ellos, como se da de comer a los animales, incluso por interés (para cebarles). Pero vestirles (ofrecerles nuestra misma dignidad) y acogerles en nuestra propia casa (en la sociedad) resulta mucho más difícil, pues implica un cambio fuerte del conjunto de la sociedad.
Seguimos viviendo en una sociedad despiadada donde los grupos dominantes se protegen expulsando a grandes minorías (a veces mayorías), condenándolas a vivir de un modo "asocial", desnudos (sin la protección que ofrece el “vestido” social, no el simplemente material), extranjeros (sin casa o patria). Por eso, crecen los desnudos, sin "hábitos" de vida (de lenguaje, de cultura) que les capacitan para integrarse en el conjunto de los triunfadores. La misma política parece haber abandonado sus antiguos ideales de justicia e integración social. Se dice que han fracasado los socialismos. Por eso crecen los expulsados en el nuevo consorcio nacional e internacional donde tiene primacía la dura ley de la posesión y del consumo de bienes. Pues bien también ahora los exilados y desnudos siguen siendo el signo privilegiado de Jesús sobre la tierra. Entre ellos podemos distinguir algunos grupos más significativos
a. Los exilados carecen de patria o grupo que les garantice un espacio de humanidad; han tenido que dejar su tierra, casi siempre por razones económicas, para vivir en condiciones culturales y sociales distintas, en medio de un ambiente casi siempre adverso; son pobres porque, careciendo en general de bienes económicos, carecen también de bienes sociales, culturales, afectivos: están doblemente desposeídos y humillados, en un entorno adverso.
b. Los denudas son un tipo de exilados profundos. Para la Biblia (y para la cultura que está al fondo del Antiguo y Nuevo Testamento) desnudos son aquellos que, teniendo quizá ropa, visten y se portan humanamente de manera distinta o indigna: son aquellos que, por razón de su "hábito" o apariencia externa (material, social, cultural), son extraños para el grupo dominante, pues no tienen su dignidad, conocimientos o cultura. Desnudos son aquellos que carecen de dignidad social de dignidad humana, de entorno de belleza.
2. Signo de Dios. Exilados y desnudos siguen siendo el signo privilegiado del Dios de Israel (y de Jesús) sobre la tierra. Desnudo no es sólo el que no tiene ropa, sino el que está humillado, oprimido por otros (o por incapacidad propia, por falta de iniciativa, de capacidad de trabajo, por mala suerte...). Desnudo es el hombre o mujer queda así a merced de los demás, tanto en el plano sexual como en el social. Desnudo es el que está sin protección, en un mundo de duras protecciones, donde sólo pueden vivir lo prepotentes. En este contexto se sitúa el verdadero “ayuno” israelita, que consiste en: “desatar las cadenas impías, romper los yugos opresores, liberar a los oprimidos, compartir tu pan con el hambriento, acoger en tu casa a los pobres sin hogar (emigrantes) y vestir al desnudo y no cerrarte a tu propia carne” (cf. Is 58, 6-7)
En la línea del texto de Isaías se sitúa Jesús cuando habla de vestir al desnudo, que así aparece como “carne del Mesías”, carne frágil y amenaza, sin defensa ante el acoso sexual y, sobre todo, ante el acoso social de los prepotentes. Por eso, quien tiene algo de “ropa” sobrante (manto de sacerdote o capa de rey) y no viste al desnudo es un ladrón, merecedor del juicio. En esa línea se sitúa el mensaje de Juan Bautista, cuando pide a sus oyentes que alimenten al hambriento y vistan al desnudo: “El que tiene dos túnicas dé al que no tiene, y el que tiene comida haga lo mismo” (Lc, 3, 11). De esa forma ha culminada en el mensaje de Jesús la tradición fundamental de Israel sobre los vestidos, como sabe Santiago, cuando se opone a un tipo de fe “sin obras”, que dice confiar en Dios, pero no alimenta al que tiene hambre, ni viste al desnudo: “Si un hermano o una hermana están desnudos y les falta la comida diaria, y alguno de vosotros les dice: id en paz, calentaos y saciaos, pero no les da lo necesario para el cuerpo, ¿de qué sirve?” (Sant 2, 13-15)
Vestir al denudo, para darle dignidad de persona, se convierte así en signo supremo de amor y de honor. No es vestirle de saco y penitencia, sino de gozo, de dignidad y belleza. En el fondo de esta palabra se nos abre el acceso a una teología de la belleza más alta, de la belleza de la vida de pobres, desde la sencillez que abre un camino de misterio. Por eso se dice que padre mandó poner al hijo perdido la “estola de honor”, es decir, el vestido de autoridad y de fiesta (Lc 15, 22). Según eso, la Biblia judía y cristiana han interpretado al hombre como un ser “vestido” para la dignidad y la comunicación humana. No hay en la Biblia un denudo atlético (gimnástico) como el de Grecia, contra ese desnudo se alzaron los macabeos, por pensar que iba en contra de la dignidad humana (hoy, quizá tendría que plantearse el tema de otra forma). Ni hay un desnudo sacral ante Dios (como el que se supone en algunos cultos de la India). En contra de eso, la desnudez aparece para judíos y cristianos como signo intenso de sometimiento, de opresión humano. Que todos los hombres y mujeres puedan vestirse con dignidad y relacionarse con honor: éste es el ideal de la Biblia.
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Deseo que Pikaza no ande con gripe ,hace tiempo que no se le ve por aquí.
De Enfermedad
De Tristeza
De Soledad
De Amor
De Dolor
De Esperanza
De Vida
De Generosidad
De Comprensión .
Donde estabas ? por qué me dejaste en el camino tirado ? no mé vistes? o te afanabas tanto en tus cosas ,en tu salvación ,que no te diste cuenta que esa SALVACION es producto de lo que hagas son los otros ?
No me se bién el tema de la desnudez ,que vista con OJOS LIMPIOS és bellisima ,aún no cumpliendo unos cánones impuestos ,el cuenpo del hombre y mujer ,sin nada ,como nacemos ,un enigma siempr a descubrir !és una pasada!
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Xabier Pikaza Ibarrondo
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