Palabra 9. 09. 07. Un rey, una torre. Renunciar a todo
08.09.07 @ 11:39:59. Archivado en Nuevo Testamento, Espiritualidad, Domingo, dia de la Palabra, Pobreza

Domingo 23. Tiempo ordinario. Ciclo C. Lc 14, 25-33. El evangelio de Lucas sigue siendo monotemático: de nuevo renuncia, de nuevo pobreza… El mundo está hecho de hombres y mujeres que quieren hacer torres, de reyes que quieren ganar guerras. Jesús no necesita torres, no tiene que ganar ninguna guerra. Seguirle a él es renunciar a todo, para poder tenerlo todo.
El texto, un breve comentario.
No necesita aclaraciones, está claro. Principio y final se corresponden (dos renunciar). El medio quedan los ejemplos de contraste (una torre un rey). Al fondo de todo, una experiencia más alta: el Reino.
1. Principio. Dejar todo, todo, todo
En aquel tiempo, mucha gente acompañaba a Jesús; él se volvió y les dijo: "Si alguno se viene conmigo y no pospone a su padre y a su madre, y a su mujer y a sus hijos, y a sus hermanos y a sus hermanas, e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío. Quien no lleve su cruz detrás de mí no puede ser discípulo mío.
Así solía decir Juan de la Cruz: nada, nada, nada… Nada de familia, nada de uno mismo, en pura cruz. Nada de nada, para poder tenerlo luego todo, pero de otra forma: en gratuidad compartida, en libertad gozosa. Nada de nada, para poder disfrutarlo todo (padre y madre, mujer e hijos…), para disfrutar de sí mismo (¡negarse a sí mismo, para así poder gozarse!). Éste es el camino. Vivimos sobre una tierra donde queremos gozar teniendo, poseyendo, con una familia “exclusiva”, hecha de egoísmo, con un deseo que nos cierra en nosotros mismos… Sólo una cruz que rompe ese “cierre” egoísta puede abrirnos al todo.
2. Primer contraste, la torre
Así, ¿quién de vosotros, si quiere construir una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, a ver si tiene para terminarla? No sea que, si echa los cimientos y no puede acabarla, se pongan a burlarse de él los que miran, diciendo: "Este hombre empezó a construir y no ha sido capaz de acabar."
Somos constructores de torres, desde el gran relato de Babel (cf. Gen 10). Cada uno hace su torres, todos juntos queremos hacer la gran torre de la cultura mundial capitalista, que se cuente y mide con dinero. Pero ¿tenemos dinero suficiente para hacer una torre donde resguardarnos para siempre? ¿Nos podemos salvar por lo que hacemos? La vieja tierra está llena de ruinas de torres caídas. Entre ellas caminamos, sin darnos cuenta de que caerá pronto la nuestra.
3. Segundo contraste, el rey que va a la guerra
O qué rey, si va a dar la batalla a otro rey, no se sienta primero a deliberar si con diez mil hombres podrá salir al paso del que le ataca con veinte mil? Y si no, cuando el otro está todavía lejos, envía legados para pedir condiciones de paz.
Aquí no se habla de reyes lejanos, emperadores, monarcas, presidentes de grandes naciones o multinacionales, siempre en guerra. Aquí se habla de nosotros: queremos ganar a los demás, cada uno nuestra guerra y después la guerra de nuestros grupo (los blancos, colorados, mikeletes o marines…). Todos queremos hacer la guerra pensando que así podremos mantenernos. Había un canto de niños franceses e hispanos que decía “ Mambrú se fue a la guerra, ¡qué dolor, qué dolor, qué pena! Mambrú se fue a la guerra, no sé cuándo vendrá” ((Malbrough s'en va-t-en guerre, mironton, mironton, mirontaine, Malbrough s'en va-t-en guerre, on n' sait quand il reviendra)). ¿No sería hermoso que la guerra fuera sólo tema de niños… ?
4. Final. Renunciar a todo
Lo mismo vosotros:
el que no renuncia a todos sus bienes no puede ser discípulo mío.
Ésta es la torre de Jesús, ésta su guerra: no necesita nada más que el amor de la gente, el amor y la vida de aquello que saben renunciar a todo… Sólo así, cuando no se apegan a nada, cuando no quieren nada para sí mismos pueden tenerlo todo… buscando el Reino, que es don y regalo, que es gracia…
Jesús no pone ninguna condición (saber latín, hacer teología…), no quiere gente que tenga carreras ilustres (para hacer torres, para ganar guerras…). Quiere gente que sea capaz de renunciar, de de-construir torres, de de-sertar de guerras… Gente que renuncie a todo en amor, para tener todo, de forma distinta, en amor de Reino.
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Una batalla, una torre, un reclutamiento (cada uno su cruz) con abandono de la familia, para una lucha en favor de los pobres, ¿no le suena esto a historia verdadera?
Acuerdate de la matraca que dió Testos con que si yo era un troll y su manía de excluir a la gente que a el no le gustaba (y eso lo hemos sufuido más de uno aquí). Pues no. No veo ninguna razón para que nadie se tenga que marchar de ningún sitio, ni Yolanda, ni Napoleón, ni nadie. Creo yo que cabemos todos y podemos convivir poniendo un poco de buena voluntad cada uno.
Ale, un abrazo a todo.
¿Qué pasa?, ¿que tenemos una doble vara de medir, o qué (no se lo digo a usted, Napoleón). Tanto bla, bla, bla y cuando hace falta demostrarlo nada de nada. Yo al menos no me considero buena cristiana.
¡Manda narices...!.
Y no soy ningún 'troll', sino alguien que simplemente desea expresarse libremente.
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¿Me hace un hueco en ella, doña Yolanda, y fumamos (aunque no fumo) la 'pipa de la paz'?
Xabier, me quedo con este párrafo:
"Jesús no pone ninguna condición (saber latín, hacer teología…), no quiere gente que tenga carreras ilustres (para hacer torres, para ganar guerras…). Quiere gente que sea capaz de renunciar, de de-construir torres, de de-sertar de guerras… Gente que renuncie a todo en amor, para tener todo, de forma distinta, en amor de Reino."
Saludos a los/las visitantes
Xabi, el mundo está hecho de hombres y mujeres. Esta iglesia éstá hecha de sólo machitos.
Podría parecer chocante la relación entre estos textos. Por un lado la “previsión”. Hay que ser consecuentes con lo que tenemos para no perder la guerra o evitar que se nos caiga la torre encima. Por otro lado hay que dejarlo todo, todo, todo para seguir a Jesús. Sin embargo una lectura en profundidad puede revelar matices no perceptibles en la superficie literal. Aquí, en la profundidad, las cosas no son tan simples. Igual que el Reino no es, ni simple ni fácil.
Tanto en la construcción de la torre como en la acción de la guerra es posible pensar que se trata de previsión, una previsión que chocaría frontalmente con el hecho de dejar todo a un lado en una acción radical de despojamiento humano casi imposible.
Sin embargo o con embargo, en la diagonal está la hipérbole semita: dejando el falso amor del dominio se enriquece con el amor que revela la belleza y el atractivo de una vida feliz.
Los textos de Pikaza me los meto en la PDA y los releo.
Un abrazo, sofi.
Qué bien se está aquí... Estoy por hacerme una tienda.
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Xabier Pikaza Ibarrondo
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