
Domingo 23. Tiempo ordinario. Ciclo C. Lc 14, 25-33. El evangelio de Lucas sigue siendo monotemático: de nuevo renuncia, de nuevo pobreza… El mundo está hecho de hombres y mujeres que quieren hacer torres, de reyes que quieren ganar guerras. Jesús no necesita torres, no tiene que ganar ninguna guerra. Seguirle a él es renunciar a todo, para poder tenerlo todo.
El texto, un breve comentario.
No necesita aclaraciones, está claro. Principio y final se corresponden (dos renunciar). El medio quedan los ejemplos de contraste (una torre un rey). Al fondo de todo, una experiencia más alta: el Reino.
1. Principio. Dejar todo, todo, todo
En aquel tiempo, mucha gente acompañaba a Jesús; él se volvió y les dijo: "Si alguno se viene conmigo y no pospone a su padre y a su madre, y a su mujer y a sus hijos, y a sus hermanos y a sus hermanas, e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío. Quien no lleve su cruz detrás de mí no puede ser discípulo mío.
Así solía decir Juan de la Cruz: nada, nada, nada… Nada de familia, nada de uno mismo, en pura cruz. Nada de nada, para poder tenerlo luego todo, pero de otra forma: en gratuidad compartida, en libertad gozosa. Nada de nada, para poder disfrutarlo todo (padre y madre, mujer e hijos…), para disfrutar de sí mismo (¡negarse a sí mismo, para así poder gozarse!). Éste es el camino. Vivimos sobre una tierra donde queremos gozar teniendo, poseyendo, con una familia “exclusiva”, hecha de egoísmo, con un deseo que nos cierra en nosotros mismos… Sólo una cruz que rompe ese “cierre” egoísta puede abrirnos al todo.
2. Primer contraste, la torre
Así, ¿quién de vosotros, si quiere construir una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, a ver si tiene para terminarla? No sea que, si echa los cimientos y no puede acabarla, se pongan a burlarse de él los que miran, diciendo: "Este hombre empezó a construir y no ha sido capaz de acabar."
Somos constructores de torres, desde el gran relato de Babel (cf. Gen 10). Cada uno hace su torres, todos juntos queremos hacer la gran torre de la cultura mundial capitalista, que se cuente y mide con dinero. Pero ¿tenemos dinero suficiente para hacer una torre donde resguardarnos para siempre? ¿Nos podemos salvar por lo que hacemos? La vieja tierra está llena de ruinas de torres caídas. Entre ellas caminamos, sin darnos cuenta de que caerá pronto la nuestra.
3. Segundo contraste, el rey que va a la guerra
O qué rey, si va a dar la batalla a otro rey, no se sienta primero a deliberar si con diez mil hombres podrá salir al paso del que le ataca con veinte mil? Y si no, cuando el otro está todavía lejos, envía legados para pedir condiciones de paz.
Aquí no se habla de reyes lejanos, emperadores, monarcas, presidentes de grandes naciones o multinacionales, siempre en guerra. Aquí se habla de nosotros: queremos ganar a los demás, cada uno nuestra guerra y después la guerra de nuestros grupo (los blancos, colorados, mikeletes o marines…). Todos queremos hacer la guerra pensando que así podremos mantenernos. Había un canto de niños franceses e hispanos que decía “ Mambrú se fue a la guerra, ¡qué dolor, qué dolor, qué pena! Mambrú se fue a la guerra, no sé cuándo vendrá” ((Malbrough s'en va-t-en guerre, mironton, mironton, mirontaine, Malbrough s'en va-t-en guerre, on n' sait quand il reviendra)). ¿No sería hermoso que la guerra fuera sólo tema de niños… ?
4. Final. Renunciar a todo
Lo mismo vosotros:
el que no renuncia a todos sus bienes no puede ser discípulo mío.
Ésta es la torre de Jesús, ésta su guerra: no necesita nada más que el amor de la gente, el amor y la vida de aquello que saben renunciar a todo… Sólo así, cuando no se apegan a nada, cuando no quieren nada para sí mismos pueden tenerlo todo… buscando el Reino, que es don y regalo, que es gracia…
Jesús no pone ninguna condición (saber latín, hacer teología…), no quiere gente que tenga carreras ilustres (para hacer torres, para ganar guerras…). Quiere gente que sea capaz de renunciar, de de-construir torres, de de-sertar de guerras… Gente que renuncie a todo en amor, para tener todo, de forma distinta, en amor de Reino.
Sr. Pikaza:
Una batalla, una torre, un reclutamiento (cada uno su cruz) con abandono de la familia, para una lucha en favor de los pobres, ¿no le suena esto a historia verdadera?
Gracais a todos, con trolls o sin trolls... Puso el ejemplo de torres y reyes porque están en el evangelio... y dejé en el fondo el tema del ajedrez... Claro que hay gente que tiene que construir torres y calcular... Pero luego, en el fondo, sólo importa quizá el renunciar a todo para poder tenerlo todo... Este Jesús nos sigue descolocando, pero está bien que esté ahí, es beno recordarle. Xabier
Sofía:
Acuerdate de la matraca que dió Testos con que si yo era un troll y su manía de excluir a la gente que a el no le gustaba (y eso lo hemos sufuido más de uno aquí). Pues no. No veo ninguna razón para que nadie se tenga que marchar de ningún sitio, ni Yolanda, ni Napoleón, ni nadie. Creo yo que cabemos todos y podemos convivir poniendo un poco de buena voluntad cada uno.
Ale, un abrazo a todo.
Claro que de aquí no me voy, a menos que me echara Pikaza. Más que nada es que ni se disculpa ni es creíble en nada, vista la experiencia. Lo que lamento de verdad es el tiempo y el corazón que he perdido en sitios como el de LF. Bueno, dejo el tema, porque nuestros enfados personales no son el hilo.
Pues claro que no es ningún troll, yo ya he tenido que pasar por lo mismo que usted y no hace ninguna gracia ese calificativo. Y por supuesto que puede expresarse libremente ¡faltaría más!, lo mismo que el resto.
¿Qué pasa?, ¿que tenemos una doble vara de medir, o qué (no se lo digo a usted, Napoleón). Tanto bla, bla, bla y cuando hace falta demostrarlo nada de nada. Yo al menos no me considero buena cristiana.
¡Manda narices...!.
Usted ha hecho todo lo posible por envenenar este y todos los lugares en los que entra. Su "obligación evangélica" sería pedir perdón de corazón y corregir su conducta. Si se da el caso, habrá paz, naturalmente, faltaría más. Porque yo no siento el perdón como una obligación. Fíjese: hasta me creí las peticiones de perdón de Bustamante y sus rectificaciones (de lo cual usted le disuadía, por cierto). Tardó unas horas en envenenarle de nuevo. Y su "rectificación" ha quedado en nada: a seguir linchando entre todos los de la pandilla. Qué amrgura. Y qué ingenuidad la mía. El día que entré en RD creía que este tipo de gente ni siquiera existía. Luego intenté entender y dialogar. No he recibido ni tan siquiera un pelín de receptividad, todo es agresividad, desprecios. Querría disfrutar de ESTE blog EN PAZ(por los otros que usted ya sabe no me volverán a ver). Y si su comportamiento cambia en algo, a lo mejor me puedo creer que no está escondiendo un puñal cuando ofrece la paz.
Bueno. Yo ya he hecho lo posible por cumplir mi obligación evangélica de reconciliación con quienes se dicen mis enemigos (y enemigas). Ya más no puedo hacer. Que Dios la bendiga.
Y no soy ningún 'troll', sino alguien que simplemente desea expresarse libremente.
¡Oh, no, Dios mío! Ahora mismo levanto mi tienda y me marcho. Se acabó la paz, se estropeó el remanso... ¿Es que aquí también va a volver a emponzoñar con su habitual estilo cargado de malevolencia? Y encima que le haga yo un hueco. Me he ido de un blog para no seguir padeciéndo a este troll (entre otras razones, aunque presencia era más que suficiente)
"Qué bien se está aquí... Estoy por hacerme una tienda."
_____________
¿Me hace un hueco en ella, doña Yolanda, y fumamos (aunque no fumo) la 'pipa de la paz'?
Gracias Xabier.
Salud para todos.
Hola "guapos y guapas " mi cabeza anda parada ,no sé jugar al ajedrez,dice que es para personas inteligentes? pero si deseo , no nos comamos " unos a otros ,nos ha tocado a cada uno ser ,peones ,torres,dama ...reyes o reina ,si cada uno desempeñamos nuestro "papel " dignamente seguro que La Vida ,será una partida de ajedrez ,Grandiosa .
Gabi,te ha entrado fijación conmigo. Lee el evangelio y abandona todo deseo de protagonismo. Luego nos tomamos un café y seguro que concidimos más de lo que supones.
Xabier, me quedo con este párrafo:
"Jesús no pone ninguna condición (saber latín, hacer teología…), no quiere gente que tenga carreras ilustres (para hacer torres, para ganar guerras…). Quiere gente que sea capaz de renunciar, de de-construir torres, de de-sertar de guerras… Gente que renuncie a todo en amor, para tener todo, de forma distinta, en amor de Reino."
Saludos a los/las visitantes
Yolanda, no me dejes con estas sectas integristas montaraces. Es la tropa que no ve urgente la ordenación de mujeres, como Carmen Bellver. Más humor, mucho más, y más aguante, mucho más.
Xabi, el mundo está hecho de hombres y mujeres. Esta iglesia éstá hecha de sólo machitos.
Pero yo diría que más que previsión (conocimiento de dividendos para actuar) se trata del sentido de “medios” (que no fines) que tienen las cosas y aún nosotros mismos y nuestra vida. O sea una percepción de lo que somos y tenemos como medio para construir, negociar y conseguir el Reino. Si sólo hay Dios (y perdonad que me repita) es que hay que moverse entre las cosas y las personas, viéndole a El en todo. Por eso no todo desprendimiento radical de las cosas o personas es “bueno” para actuar el Reino, si no descansa en el convencimiento de que las cosas y nosotros mismos somos “medios”. Un convencimiento que nos hace elásticos y maleables en las previsiones y convencidamente decididos en las opciones.
Mientras llegan Yolanda y Sofía, tomo el relevo para seguir hablando sobre las parábolas.
Podría parecer chocante la relación entre estos textos. Por un lado la “previsión”. Hay que ser consecuentes con lo que tenemos para no perder la guerra o evitar que se nos caiga la torre encima. Por otro lado hay que dejarlo todo, todo, todo para seguir a Jesús. Sin embargo una lectura en profundidad puede revelar matices no perceptibles en la superficie literal. Aquí, en la profundidad, las cosas no son tan simples. Igual que el Reino no es, ni simple ni fácil.
Tanto en la construcción de la torre como en la acción de la guerra es posible pensar que se trata de previsión, una previsión que chocaría frontalmente con el hecho de dejar todo a un lado en una acción radical de despojamiento humano casi imposible.
Bonito ajedrez, con torres, reyes, obispos y caballos… y peones para sacrificar!
Sin embargo o con embargo, en la diagonal está la hipérbole semita: dejando el falso amor del dominio se enriquece con el amor que revela la belleza y el atractivo de una vida feliz.
Yo también voy a salir. toca quimio este finde. No sé si em llevaré el portátil porque aunque en la clínica hay wifi, se me han quitado las ganas de andra por estos blogs en mucho tiempo.
Los textos de Pikaza me los meto en la PDA y los releo.
Un abrazo, sofi.
De momento, recalo hoy por aquí como quien llega a un remanso. Para sentarme a leerte con paz. Para sentirme bien acogida un día, ahora que me he propuesto no emplear más mis estériles esfuerzos en discrepar con contumaces. Me decía antes que no hay que dejar ninguna barbaridad sin respuesta. Pero con trolls como el napoleóndisidenteanacletogejuapa, bloggers de ley de embudo, vejaciones, desprecios y falacias portoda respuesta... es agotador.
Qué bien se está aquí... Estoy por hacerme una tienda.
Miércoles, 25 de noviembre
Josemari Lorenzo Amelibia
Escuelas Católicas
Rodrigo del Pozo Fernández
Editorial San Pablo
Sor Gemma Morató
Vicente Haya
Guillermo Gazanini Espinoza
Francisco Baena Calvo
Asoc. Humanismo sin Credos
Juan Fernandez Krohn