Vestidos en la Biblia. 3. Doctrina de Jesús: fariseos y lirios

Permalink 28.08.07 @ 11:00:24. Archivado en Iglesia Instituciones, Jesús, mujer, hombre, Nuevo Testamento

Sigo con los vestidos. El tema parecía simple e intrascendente, pero se nos está enriqueciendo. Al principio, yo me había limitado a tirar de mi Diccionario de la Biblia y de Hijo de Hombre. Historia de Jesús Galileo (mi Jesús, al que recuerdo, hoy que sale a la calle el libro sobre Jesús del Papa, que comentaré con todo respeto y cariño…). Digo que había tirado de diccionario y de libro, pero los comentarios de los amigos del blog me han llevado a profundizar. Hoy presento y analizo dos textos de la tradición de Jesús, con vestidos y lirios, vestidos y fariseos. Pocos temas más hermosos y exigentes pueden hallarse en la Biblia.

1 El vestido es riqueza y belleza: ¡No os preocupéis, hay lirios!

El texto más completo de Jesús sobre los vestidos es quizá el que nos sitúa ante la angustia por la desnudez y la pobreza, para decirnos :

«No os agobiéis por la vida, qué comeréis, ni por el cuerpo, cómo os vestiréis… Mirad a los cuervos: no siembran ni siegan; no tienen despensa ni granero; y sin embargo Dios los alimenta… Mirad a los lirios: cómo crecen. No hilan ni tejen y os digo que ni siquiera Salomón en toda su gloria se vistió como uno de ellos…» (cf. Lc 12, 22-31; cf. Mt 6, 25-32).

Ciertamente, nos angustia la falta de comida y de vestido (casa, roma…). La ansiedad por la comida (supervivencia) y el deseo de un vestido digno convierten la vida de muchos en angustia y guerra. Jesús lo sabe, respeta esa angustia. Pero por encima ella, sitúa la búsqueda del Reino, que se funda en Dios y que libera al hombre para vivir en confianza y belleza, en medio de este mundo angustioso.
Eso no significa que no haya que trabajar, nada de eso. Ciertamente, los cuervos no siembran ni siegan y los lirios no hilan ni tejen; los hombres, en cambio, deben sembrar-segar e hilar-tejer si quieren comer y vestirse (cf. Gen 2); pero han de hacerlo sin el agobio que les vuelve esclavos de la producción y del consumo y de la apariencia y de la competencia. Ciertamente, es bueno vestirse y vestirse bien, pero la angustia por los vestidos (¡buscar sólo el vestido como apariencia!) destruye a los hombres y les hace enemigos… y les hace incapaces de admirar la belleza del vestido de los lirios.
En ese contexto habla Jesús de una contemplación gozosa, que permite disfrutar de la belleza de los lirios (¡ni Salomón se vistió como uno de ellos!), sin necesidad de agobiarse por el vestido en cuanto tal. Ciertamente, los hombres trabajan para vivir: siembran y siegan (a diferencia de las aves), hilan y tejen (a diferencia de las flores); pero su trabajo no puede entenderse como esclavitud y agobio, sino como expresión y expansión peculiar de una gratuidad superior.
Mirad los lirios: da la impresión de que ese mirad tiene un sentido de contemplación y aprendizaje. Es un mirar que disfruta con lo mirado y aprende, como dicen las palabras griegas que emplea el texto:

Lc 12, 27: katanoêsate, es decir, mirad, o mejor dicho “contemplad atentamente”, aprended contemplando. Jesús es alguien que mira y observa y goza, goza y aprender… La vestidura hermosa pertenece a las realidades efímeras, pero llenas de encanto. Alguien enseñó a Jesús a mirar a los lirios; desde entonces, desde que supo ver un lirio y mirarlo tres días y disfrutar de su encanto… para ver que al cuarto se secaba, su vida cambió, supo que la belleza es hermosa precisamente porque pasa, nosotros pasamos… pero volveremos, porque estamos en Dios.
Mt 6, 28 dice katamathete, con el mismo “kata” de Lucas, un “katá” de comparación, de orden y estructuras… Éste es el mirar aprendiendo, propio de la escuela de Jesús. Ha logrado aprender de los lirios, hermosos de vestidura en su fragilidad. Evidentemente, Jesús sabe mirar y gozar. Ciertamente, Jesús gozaría también contemplando un vestido hermoso.

El texto dice que el vestido del lirio es más hermoso que el vestido de Salomón… Eso significa que Jesús sabía imaginar los vestidos de Salomón y de la reina del Sabá (de la que habla también en su evangelio: cf. Lc 11, 31). Estoy seguro de que habló con los amigos y los niños de los vestidos del rey de la reina, de colores y formas… Pero luego, con los ojos de los niños estaban emocionados, les llevó a mirar los lirios…
¿Imagináis a Jesús es un desfile de modas…, no por ostentación y esfuerzo angustioso, sino por el gozo de ser, de mirar, de admirar. Evidentemente, Jesús no fue un asceta. Supo aprender de los lirios.

2. El vestido como ostentación sacral: ¡No hagáis como ellos hacen!

Frente a los lirios que son un ejemplo de gozo, para la admiración, para el aprendizaje (contemplad, aprended…) ha situado Jesús el vestido de aquellos de los que no hay qua aprender, el vestido de aquellos que mienten con sus vestiduras. La apariencia no está aquí al servicio del ser y del gozo, sino de la mentira religiosa y de la imposición sobre los demás.
En este contexto de puede hablar de los uniformes religiosos… Uniforme es lo siempre igual (que puede ser muy bueno…); pero se trata de un uniforme de algunos, que parece que no tienen otra forma de decir lo que son sino a través de uniformes de apariencia. En ese contexto, La tradición cristiana más antigua conserva la tradición de las disputas entre discípulos de Jesús y otros grupos judíos, de tendencia farisea. El evangelio de Mateo centrado esa disputa en el tema de los vestidos:

«Los escribas y los fariseos están sentados en la cátedra de Moisés. Así que, todo lo que os digan hacedlo y guardadlo; pero no hagáis según sus obras, porque ellos dicen y no hacen. Hacen todo para ser vistos por los hombres: ensanchan sus filacterias y alargan los flecos: buscan el puesto de honor en los banquetes y los primeros asientos en las sinagogas, y los saludos respetuosos en las plazas y ser llamados por los hombres Rabí (Mt 23, 2-7).

Éste no es un texto de polémica anti-judía, sino intra-cristiana. Al Jesús de Mateo no le importan los fariseos como tales (oros tipos de fariseos buenos), sino un tipo de “cristianos fariseos” de apariencia, dominados por la búsqueda de honor y de supremacía.
En ciertos lugares de Galicia se suele hablar de cinco o seis tipos de gallegos, casi todos bueno, con humor y gracia. Pues bien, entre los fariseos del tiempo de Jesús se hablaba también de cinco o seis tipos de fariseos, desde los muy buenos hasta los menos buenos. Pues bien, aquí tenemos, dentro de la comunidad de Jesús, unos fariseos de los “peores”, no de los que rezan para rezar y de los que se ayudan y se aman por la gloria de Dios y por el bien de los hombres (de ellos se habla mucho en la Misná), sino de los peores.
Jesús no condena aquí el buen judaísmo de la honradez y devoción profunda, sino un mal cristianismo que toma lo peor del fariseísmo, un cristianismo de gestos externos y formas, que pueden acabar dominando en la Iglesia. Hay unos flecos y filacterias que son bueno, para recordarle a uno su compromiso ante Dios. Hay unos hábitos y vestidos que son “sagrados para bien”, porque recuerdan con humildad lo que uno quiere, simplemente, con amor. Pero hay otros vestidos para mentir:

a. Son vestidos para mentir diciendo a otros lo que no soy y quiero ser…Los que no tienen ni religión ni poder tienen que aparentar religión y poder… y así lo van diciendo, con sus uniformes ostentosos… De ellos, sólo de ellos…
b. Son vestidos para mandar… Los que así se visten ocupan los primeros puestos en la Iglesia o en la sociedad. Se visten de reyes o de gobernadores, para así estar seguros… (la carta de Santiago, buen judío, buen cristiano, habla de ellos: Sant 2, 2)

El poder de ostentación los vestidos (con su magia sacral) parece que ha tardado más en extenderse en el cristianismo; el de la presidencia en banquetes y reuniones doctrinales (sinagogas) se ha extendido pronto. Pero ambas cosas, el fariseísmo de los primeros puestos y la apariencia de los vestidos que quieren “engañar a Dios”, engañando a los incautos, ha entrado en la Iglesia de jesús.

Este Jesús de Mateo no habría aceptado un tipo de mística de la jerarquía que desarrolla pronto en la Iglesia (aparece ya en Ignacio de Antioquía). Tampoco habría aceptado el tipo de vestidos sagrados de la Iglesia posterior, propios de algunos obispos y presbíteros, e incluso de algunos monjes y monjas. Evidentemente, pienso que no habría criticado el vestido sencillo, evocador de misterios, de miles y millones de religiosos religiosas que quieren expresar con sus hábitos el gozo de la vida… Él se opone a un vestido hecho ostentación mentirosa.

Jesús no se opone a los buenos talit con sus flecos y a los buenos tefilim, para que el buen orante recuerde y ore, con todo cariño y respeto…. Sólo se opone a la ostentación de unos vestidos judíos, con su Talit de flecos y sus Tefilim, que van diciendo por ahí que oran, ostentosamente. Evidentemente, se habría opuesto aún más al despliegue todavía más ostentoso de muchas vestiduras cristianas posteriores, convertidas en uniforme de ostentación que puede volverse y se vuelve orgullosa (a pesar de las razones sagradas que se han podido dar para su despliegue y mantenimiento).

Conclusión.
Me gustaría hacer preguntas como ayer, pero veo que no son necesarias… Me gustaría que opinarais y distinguieras los dos vestidos. Los buenos vestidos del lirio que es bello y alaba a Dios en su belleza, simplemente por ser, sin querer imponerse sobre nadie… Y los malos vestidos del que quiere aparentar y mandar sobre los otros… porque va mejo vestido, porque se ha vuelto uniforme, ostentación… El tema sigue, lo de los vestidos se vuelve cada vez más importante.

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Voy a seguir con el ema de los vestidos, que ha empezaso siendo casi un ausnto marginal (la cola de los cardenales),para irnos centrando en la esencia de la vida. Gracias, Emilita y Disidente, v3rTiKl , Yolanda, Sofía, Emilia... Gracias a todos por centrar el tema. Xabier
Enlace permanente Comentario por Xabier Pikaza Ibarrondo [Blogger] 29.08.07 @ 07:50
Mäs tarde he caído en la expresión que usa el clero cuando oficia o simplemente actúa "en calidad de": revestirse. Los trajes más pomposos (y para una simple misa de diario hay que ver qué cantidad de bordados y cosas raras con significados ocultos para la mayoría) no son vestidos sino re-vestidos. Naturalmente, no responden a la mera funcionalidad sino que re-cubren el vestido. para la mayoría de los fieles las ropas litúrgicas permanecen opacas en su significado y sólo representan lejanía, rito de intermediación entre Dios y ellos. Eso en el mejor de los casos.
Enlace permanente Comentario por Yolanda 28.08.07 @ 23:22
Disidente guapo ,me ha llegado al alma lo de doña Emilia ,solo te pediria que para entenderte mejor "resumieras un poco " comprende que lo tuyo es como los acertijos y lo más seguro que digas cosas interesantes pero yo no las entiendo .
Lo de Zubiri a Pikaza ,le encanta ese autor ,pero a mí me dá lo mismo lo que diga Zubiri (con toods mis respetos póstumos )solo sé que he vivido así muchos años y me vá muy bién y a los demás que estan cerca de mí también ,lo de la burbuja ,no gracias ,tengo claustrofobia .
Enlace permanente Comentario por Emilia Sánchez Pérez 28.08.07 @ 17:25
"
v3r.. habia Teólogos en tiempos de Jsús ?
___________
Mejor, preguntémonos ¿hay Jesús -inteligido, conocido-, en tiempos de no-Jesús, (de la ausencia personal de Jesús en el mundo) sin teólogos?
Además, como puede probarse escriturísticamente, Jesús mismo fue el principal teólogo.
Enlace permanente Comentario por Disidente 28.08.07 @ 17:20
Respecto al hilo de lo discutido con doña Emilia, debo decir que los teístas no podemos pasarnos la vida mirándonos a nuestro propio 'ombligo teológico', viviendo en una especie de burbuja de cristal ajena a las inquietudes racionales del hombre actual. Debemos hablar en la propia lengua en la que el ateísmo y el agosticismo (auténticas manifestaciones de fe, como el teísmo, en palabras de Zubiri) nos interpela cada día.
Enlace permanente Comentario por Disidente 28.08.07 @ 17:00
Con otro ejemplo se verá mejor. La imitación de un cuadro de Dalí es un cuadro real, apariencia de cuadro de Dalí. Pero la 'apariencia de cuadro de Dalí' no se extiende a la 'apariencia de cuadro'. Precisamente, un 'cuadro imitación de uno de Dalí' puede ser aparente (en la filiación daliniana) porque ante todo es cuadro.
Enlace permanente Comentario por Disidente 28.08.07 @ 16:53

Las apariencias engañan
-------------------
Depende. Por ejemplo, una moneda falsa es una moneda que es imitación (ilegal) de una moneda verdadera, luego en ese sentido pretende hacerse pasar por lo que no es: una moneda auténtica. Pero también se verifica que una moneda falsa es una verdadera moneda, no una falsa moneda. Su falsedad consiste precisamente en que, siendo moneda, no es moneda verdadera (no tiene las características de verdad que constituyen a una moneda en moneda de curso legal). Si una moneda falsa fuera también falsa moneda, ni siquiera hablaríamos de falsedad monedil, sino de otra cosa distinta.
Luego las apariencias sólo engañan respecto de lo que pretenden hacer ver que son, no de lo que realmente son: una moneda falsa tiene todas las características que la hacen tal.
Una moneda falsa es 'apariencia de moneda verdadera', pero no 'apariencia de moneda'.
Enlace permanente Comentario por Disidente 28.08.07 @ 16:49
...Emilia ) nacemos desnudos y nos desnudan cuando morimos .Distinguir ? pues salvo por los ojos ,croe que a nadie .
Un abrazo
Enlace permanente Comentario por Emilia Sánchez Pérez 28.08.07 @ 15:42
v3r.. habia Teólogos en tiempos de Jsús ?
Enlace permanente Comentario por Emilia Sánchez Perez 28.08.07 @ 15:29
....si quitamos a dos personas sus ropas, ¿quién podría distinguir quién es la emperatriz y quie´n la prostituta?, ¿quién el cardenal y quién el matón de barrio? Desde luego, la emperatriz y el cardenal dependen demasiado de sus galas para ser reconocidos, respetados y obedecidos.
Enlace permanente Comentario por Yolanda 28.08.07 @ 15:11
Como ayer decía, los vestidos, además de la funcionalidad, tienen valor simbólico. Pikaza nos habla de los vestidos que sirven para aparentar, para mentir y para mandar. Y los que valen sólo por ser. No olvidemos que la gala con que lucen las flores, a nosotros nos sirve para disfrutarlas (y tb. su olor), pero en la naturaleza sus galas son plenamente funcionales; de ellas depende la perpetuación de la especie. Nuestras ropas humanas, tienen un tercer sentido (además del funcional y del de aparentar), que es mostrar pertenencia (los uniformes, las ropas vernáculas, las "tribus" y las modas). Aunque quizá este sentido -inevitable, humanísimo y ¿quizá necesario?- se pueda asimilar al funcional (pudor y cubrir de inclemencias).
desde luego que desde los albores de la humanidad, los poderososo han vestido y se han engalanado con signos de distinción y mando sobre los demás.De hecho, si quitamos a dos personas sus ropas, ¿quién podría distinguir quién es la emperatriz y quie´n la pr...
Enlace permanente Comentario por Yolanda 28.08.07 @ 15:09
En primer lugar permitame sr.Pikaza felicitarle, usted esta demostrando no ser como los teologos a los que el mismo Jesúcristo denuncio, usted por el contrario sabe entender que la buena nueva que el nos trajo también se refleja en cristin@s anonim@s que hacen de su propia experiencia cristiana un ejemplo de enseñanza cristiana. En segundo lugar, y ya centrandome en su tercera parte, o más concretamente en su conclusión le propongo una "tercera vía" de estudio: ante los que aceptan lo efímero, o temporal, de la estetica actual centrandose en lo importante y ante los que se dejan llevar por las vestimentas y parafernalias que "implican" poder y autoridad quiero creer en que hay hoy en día en la Iglesia hombres y mujeres, empezando por B.XVI, que asumen con dignidad de mantener ciertas vestimentas, por cuestión de tradición, aún a pesar de entender que su autoridad depende de su capacidad de servicio a los otros.
Espero que me haya usted entendido.
Enlace permanente Comentario por v3rTiKl 28.08.07 @ 14:37
¿Quizás hemos perdido de vista, que en los albores de esta vida religiosa, los fundadores echaban mano de la vestidura más elemental, sencilla y mortificante que encontraban, para significar así su ruptura con una sociedad que precisamente dividía en clases por los vestidos? Los seguidores, ni siquiera después del Vaticano II se han dado cuenta de que el acento había que ponerlo en la sencillez elemental del vestido, y no tanto en la simplificación del hábito. Pero claro hay todo un documento vaticano para regular estos temas que se contrarrestan con ese dicho jocoso de que “el hábito no hace al monje”. Mucho me temo que en una sociedad super especializada, el tema del vestido seguirá vivo y coleando. Si bien para un cristiano tendría que ser clara la opción y la conclusión.
Enlace permanente Comentario por Emilita 28.08.07 @ 14:34
Lo que deja a uno casi sin respiración es la capacidad humana de desbordar límites y hacer de cualquier realidad algo salvaje. En mi parroquia ya no se admite la recepción de ropa usada para los pobres. La angustia que genera este mundillo no casa bien con la confianza y la belleza, más bien se percibe como amenaza y desajuste, llevando a millones de personas a la desesperación por el qué comerán y vestirán.
En cuanto a los vestidos religiosos, es curioso el hecho de que los varones (religiosos) se adelantasen a las mujeres (religiosas) en dejar el hábito. No entiendo esa doble vara de medir. Como tampoco que casi la totalidad de las religiosas contemplativas sigan tapándose la cabeza con un velo (aunque últimamente dejándose ver el flequillo) en un momento histórico en que la sociedad occidental la emprende a golpes contra el velo de las mujeres musulmanas.

Enlace permanente Comentario por Emilita 28.08.07 @ 14:33
En este sentido la clase sacerdotal y religiosa de la Iglesia católica no se diferencia nada del resto (ver al Papa con sus zapatitos de piel rojos, a los ortodoxos, a los budistas, a los imanes, a los rabinos etc. pero también a los militares con sus diferentes colores de vestidos y condecoraciones, a los deportistas, a los gremios de trabajadores: bomberos, basureros, etc.). Hemos construido un mundo de conocimientos a través de categorías que nos ayudan a simplificar la complejidad y especificidad de este mundo, a través del lenguaje del vestido. No sé si esta es la parte “buena” aunque sí la parte práctica. Otra cosa es que el sembrar y el segar, el hilar y el tejer, se hayan desbordado en grandes sistemas de producción y explotación, que mueve las cifras más impresionantes de dinero del planeta, quizás sólo superadas por la carrera de armamentos.
Enlace permanente Comentario por Emilita 28.08.07 @ 14:32
Querido Xabier. Nos pides que hagamos un ejercicio de distinción y análisis sobre buenos y malos vestidos. Ardua tarea. Porque entre otras cosas, esta realidad-necesidad humana, es como todas las demás susceptible de traspasar los límites de lo puramente útil y necesario para convertirse en categoría social, económica militar y religiosa. Incluso lúdica, como la de los diferentes vestidos de los diferentes deportistas. Casi cabría hacer un paralelismo con la famosa frase evangélica del “por sus frutos-vestidos los conoceréis”. Así de entrada, sin mayores reflexiones, todos podemos reconocer, etiquetar y dominar el complejo mundo social que se arremolina en torno a todos estos grupos humanos que he mencionado.
Enlace permanente Comentario por Emilita 28.08.07 @ 14:30
La tiara del Papa es un vestido: triple corona de poderío sobre reyes y emperadores! La tiara se refundía para encasquetarla en la cabeza del nuevo pontífice. Pío XII la usó y Juan XXIII la dejó de usar. Algo avanza en la Iglesia. Ni Woytila ni Ratzinger se atrevieron a reimponerla, por mucho que les gustara.
Las apariencias engañan y el que aparenta es un mentiroso
Enlace permanente Comentario por JMS.- 28.08.07 @ 14:18

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