Iglesia primitiva: el poder de unas mujeres “histéricas”

Permalink 27.07.07 @ 11:06:26. Archivado en Iglesia Instituciones, mujer, Nuevo Testamento, Espiritualidad

Vengo comentando, desde hace casi una semana, la función de las mujeres en la Iglesia primitiva, partiendo del pasaje de Marta y María (Lc 10, 38-42), para terminar con una novelita sobre las bodas del Buen Samaritano con María, la Contemplativa. Hoy quiero destacar uno de los estudios más significativos sobre el tema: Margaret Y. MacDonald, Antiguas mujeres cristianas y opinión pagana. El poder de la mujer histérica, Verbo Divino, Estella 2004. Este libro investiga, de forma exhaustiva, la reacción de los pensadores paganos ante la novedad de las mujeres cristianas en siglo I-II, para situar y entender así mejor la novedad de la Iglesia.

Tema y motivos principales

El título alude a una expresión famosa de Celso, el mayor de los críticos anti-cristianos, que dijo que la Iglesia la había fundado una mujer “histérica” (María Magdalena); con esa acusación, que es en el fondo una alabanza, Celso nos ayuda a entender la novedad de las mujeres en el comienzo de la Iglesia. Quiero dejar que hable ella, M. MacDonald, teóloga católica, una de las investigadoras más autorizadas sobre el tema, seleccionando algunas páginas y párrafos de la inroduccion de su libro (págs. 12-24). Quien quiera hacerse una idea más precisa del tema deberá leer todo el libro. Estoy convencido de que no le defraudará: lo que los autores paganos pensaron y dijeron sobres las mujeres cristianas antiguas nos ayuda a entender la novedad de la Iglesia, la aportación esencial del Cristianismo en el campo de las relaciones humanas, en especial para las mujeres. Éstos son sus motivos principales:

1. El cristianismo primitivo, sobre todo en su línea paulina, causó sensación en todo el ambiente social porque animó a las mujeres a que vivieran solteras, es decir, independientes, sin control de padre, ni esposo, en una Iglesia que las respetaba como a tales, a mujeres libres. Las mujeres solteras eran vistas como "peligrosas".

2. Ese cristianismo animó a las mujeres a que mantuvieran su propia religión dentro del matrimonio; eso significa que les pidiò que fueran independientes respecto del marido , al que respetaban en otros campos, pero no en ése... de tal manera que resultalban "peligrosas", pues en aquel contexto social la mujer tenía que seguir la religión del marido... Eso significaque que la mujer cristiana podrìa tener su grupo (sus amigos) y sus "salidas" (asistir a cultos) con independencia del marido. En otras palabras, podía tener "su vida" y eso era peligroso

3. La mujeres se comprometieron en el campo social de la misión y del testimonio cristiano, de manera que vinieron a presentarse como las mejores propagandistas del cristininismo... Tenían "visiones" y la gente les creía;; fundaban "movimientos"... y la gente les seguía; evidentemente, tenían que ser "histéricas".

4. El cristianismo rompía el esquema de "varones fuera y mujeres en caaa", pues las mujeres tenían funciones directivas en las iglesias, que eran lugares "mixtos", sociales y particulares... De esa manea se meclaba lo que Roma quería mantener separado, empezando por una religion "pública" dirigida por los magistrados del Imperio... Pues bien, aquí había unas mujeres que realizaban funciones "privadas" (en sus casas), pero con repercusiones públicas..., en contra de las normas de vida del Imperio.

5. La acusación de los paganos contra las mujeres cristianas (histéricas, libres, quizá licenciosas, desobedientes...) causó mella en los cristianos, de manera que (al menos en parte) el retraimiento posteriores (¡las mujeres de nuevo a casa!), que aparece ya de alguna forma en las Cartas Pastorales ha sido una reacción contra el buen "nombre" social de la Iglesia.

6. Aquel problema del siglo I-II sigue siendo neustro problema... Seguimos estando donde nos puso el comienzo de la Iglesia: somos "contemporáneos" de la primitiva comunidad cristiana, como han sabido siempre los grandes teólogos, desde A. Agustín hasta Santo Tomás, desde Ignacio de Loyola hasta Von Balthasar... La novedad es que ahora (año 2007) podemos tomar ese tema más en serio, en forma no sólo espiritual, sino también social...

7. Para más "ilustración" del tema véase el libro de M. MacDonald... del que auí ofrezco un resumen, con palabras de su introducción. Podría ser una buena lectura de verano para cristianos de hoy día, preocupados por las relaciones de la Igleia con la sociedad. Éstos son grandes problemas, no los que a veces ponemos en el centro de la atención eclesial y social. Todo loque sigue es MacDonald, aunque yo lo he selccionado.

1. Una mujer histérica

Celso fue el más fecundo de los críticos del cristianismo primitivo en el siglo segundo. Por desgracia, conservamos muy poca información sobre su vida. Su libro, La verdadera doctrina, escrito en torno al 170 d. D., no se ha conservado y lo conocemos sólo por la refutación que Orígenes escribió unos setenta años más tarde: Contra Celso. Por fortuna, Orígenes cita extensamente a Celso, de tal forma que podemos reconstruir una gran parte del escrito original de Celso. Para este estudio, resulta muy importante el notable interés que Celso mostró por la presencia de mujeres entre los seguidores de Jesús. De hecho, Celso describe la fe cristiana en la resurrección como algo que fue creado por una "mujer histérica" que se hallaba embaucada por la brujería:

Pero debemos examinar la cuestión de si alguien que realmente había muerto ha resucitado alguna vez con el mismo cuerpo... Pues bien ¿quién fue el que vio eso? Una mujer histérica, como tú dices, o quizá algunas otras que habían sido embaucadas por la misma brujería, o que lo soñaron, hallándose en un estado peculiar de mente o que, motivadas por su mismo deseo, tuvieron una alucinación fundada en alguna impresión equivocada (una experiencia que ha sucedido a miles de personas); pero es todavía más probable que ellas quisieran impresionar a otros contándoles una fábula fantástica, de tal manera que a través de esta historia, propia de animales sin razonamiento, ellas tuvieran una oportunidad de impresionar a otros mendigos.

Celso tiene un conocimiento bastante detallado de la tradición cristiana, de manera que es posible que estuviera familiarizado con la importante función que desarrollaron las mujeres en los relatos pascuales, y de un modo especial, con la función de María Magdalena. Entre los círculos cristianos se mantuvo por largo tiempo la memoria de María como seguidora de Jesús, como testigo de la resurrección y como heraldo de las noticias de la aparición de Jesús resucitado; así lo muestra el papel importante que ella ocupa en las tradiciones del Nuevo Testamento (Mc 16, 1-11; Mt 28, 1-8; Lc 24, 1-11; Jn 20, 1-18) y en varios escritos gnósticos de los siglos II y III. Celso advirtió que las mujeres continuaban realizando una función muy importante, pues actuaban en la iglesia como líderes de grupo después de la muerte de Jesús, y así describe la participación de las mujeres en las tácticas sediciosas de evangelización del cristianismo. Si estas observaciones fueran de peso y no un simple intento de ridiculizar de manera estereotipada a los primitivos cristianos, Celso estaría asegurando que, desde los comienzos hasta su propio tiempo, el cristianismo había sido en gran medida una religión de mujeres.

Histérica, es decir, débil y sugestionable, pero importante

La forma en que Celso presenta como "histérica" a una mujer que está dotada de un talento especial para la invención de creencias religiosas, refleja un sentimiento bien atestiguado en el Imperio Romano, donde se suponía que las mujeres se hallaban inclinadas a excesos en materias de religión... A veces, esta debilidad se mostraba como adicción a materias religiosas, un rasgo que, según se decía, sólo se daba raramente entre hombres. Esa debilidad tomaba a veces la forma de vinculación indebida a un nuevo y extraño grupo religioso. Conforme a la opinión del antiguo autor Plutarco, la fidelidad al propio marido implica fidelidad a sus dioses y capacidad de "cerrar la propia puerta ante todas los rituales intrusivos y ante todas las supersticiones provenientes de otras tierras. Porque los rituales furtivos y secretos realizados por una mujer no encuentran favor alguno ante ningún dios"
El relato de Celso nos lleva rápidamente del testimonio de una mujer que, como era predecible, se comportó de un modo desordenado... Pues bien, a pesar de que Celso intentó minusvalorar con toda claridad el éxito del mensaje cristiano, sus esfuerzos no logran explicar la razón por la que una parte significativa de la población del imperio romano del siglo II encontró que esa historia "propia de animales sin razonamiento" resultaba convincente.
La descripción de la "mujer histérica" nos invita a tomar en consideración la actitud ambivalente que en la antigüedad se mostraba hacia el talento religioso desarrollado por mujeres: ese talento suscitaba, al mismo tiempo, admiración y una gran sospecha… La palabra "histérica" (paroistros), que Celso suele emplear en contexto de magia, nos ofrece ciertamente la impresión de una mujer engañada, desequilibrada... Pero, lejos de hallarse simplemente engañada e inmovilizada por la histeria, la mujer descrita por Celso ofreció un testimonio activo, fue capaz de contar unas historias fantásticas… (que convencieron a muchos y que extendieron el cristianismo…). La tesis que quiero desarrollar en este libro es la que sigue: resulta importante que estudiemos los testimonios literarios de observadores no cristianos sobre la iglesia vinculándolos con textos de la misma iglesia en los que se recogen las impresiones que sobre ella tienen los de fuera. De esta forma podemos alcanzar una visión de conjunto del tema, descubriendo la importancia de las mujeres en las opiniones que mantenían sobre la iglesia, tanto los círculos de elite como los otros sectores de la sociedad que formaban el noventa y nueve por ciento restante de la población, aquellos sectores de los que provenían virtualmente todos los cristianos primitivos.

El riesgo de la mujer cristiana

Por una serie de razones, yo defenderé en este libro que la iglesia primitiva significó un riesgo para la imagen de la mujer ideal que dominaba en el antiguo mundo del Mediterráneo. De hecho, a pesar de las grandes diferencias de lugar y tiempo, existió en la antigüedad una gran convergencia entre las nociones de mujer y madre ideal... Pues bien, el primitivo cristianismo pudo verse a menudo como una amenaza contra la imagen de la mujer ideal que incluía típicamente la virtud de la castidad, la preocupación cuidadosa del marido y de los hijos y la administración ejemplar de la hacienda. En contra de esa madre ideal descrita por Tácito, cuyo placer supremo se hallaba vinculado a la administración de su propia casa y a su dedicación a los hijos, la primitiva mujer cristiana se parecía a la mujer malvada de la Metamorfosis de Apuleyo, que combinaba los ritos religiosos secretos con la falta de castidad. En vez de ser discreta y modesta, ella era excesiva e histérica.
Los grupos cristianos entraron en un conflicto inevitable con las ideas convencionales que entonces había sobre la identidad y conducta femenina por dos razones:
(1) porque admitían en esos grupos a mujeres no casadas; (2) porque aceptaban entre sus miembros a mujeres casadas, pero sin la compañía de sus maridos.
A pesar de ello, los autores de la iglesia tuvieron mucho cuidado en trazar unas reglas para gobernar la vida de las mujeres (tanto casadas como no casadas), unas reglas que pudieran concordar con la ética doméstica de la sociedad greco-romana.

La gran época de las mujeres en la Iglesia

La época en que el tema de las primitivas mujeres cristianas y la opinión pública sobre la iglesia nos parece más interesante comienza con el Nuevo Testamento y llega hasta la edad de Constantino. A pesar de ello, por lo que toca a las fuentes de la iglesia primitiva que trato en este libro, he reducido mi estudio al Nuevo Testamento y al material patrístico que va desde la mitad del siglo I a la mitad del siglo II EC...
Este libro pretende arrojar cierta luz sobre la aportación de las mujeres a la visibilidad creciente del cristianismo primitivo y sobre el diálogo creciente que empezaba a darse entre el cristianismo primitivo y la sociedad greco-romana.
Para mi estudio, son centrales las cartas de Pablo, porque ellas ofrecen una evidencia fascinante de los modelos de vida del período más antiguo de la historia de la iglesia, unos modelos que podían significar un reto para la sociedad greco-romana. Ciertamente, Pablo muestra cierta preocupación por la respetabilidad social de la iglesia, cosa que resulta aún más clara en los escritos de sus sucesores; pero 1 Cor ofrece todavía un material muy rico en el que podemos explorar la forma en que la iglesia primitiva animaba a las mujeres a comportarse de unas maneras muy discutibles, por no decir contra-culturales. Pongamos un ejemplo: cuando, en 1 Cor 7, 40, Pablo recomienda a las viudas (sin limitarse a las viudas más ancianas) que permanezcan sin casarse, el apóstol se estaba enfrentando con una sociedad cuya legislación pedía que las viudas se casaran de nuevo...

En contra de Pablo, las cartas de Ignacio de Antioquia nos muestran, una visión de las reacciones de un súbdito de la iglesia ante la hostilidad ambiental durante el reinado de Trajano (98-117 EC). La recomendación de casarse con otros cristianos, con el permiso del obispo, tiende claramente a proteger el grupo –es una invitación a la endogamia. Si comparamos la actitud cautelosa de Ignacio hacia el celibato con su manera de aceptar unos acuerdos matrimoniales de tipo tradicional (Ign. Pol. 5, 1-2), quedamos sorprendido por el hecho de que al comienzo del siglo II ha surgido tipo una sobriedad ética (de recomendación del matrimonio tradicional), un desarrollo que contrasta mucho con la fuerte recomendación de ascetismo que Pablo desplegaba a mediados del siglo I EC.

El triunfo de la visión convencional de la mujer en la Iglesia

La reintroducción de los valores sociales de tipo convencional dentro del paradigma de la pareja cristiana ideal tuvo una importancia tremenda para las mujeres cristianas primitivas, de manera que promovió, sin duda, restricciones en la actividad de las mujeres y fortaleció la exigencia de que las viudas cristianas obedecieran a sus maridos (casándose de nuevo). De todas formas, mostraré que resulta equivocado interpretar este desarrollo como algo que proviene simplemente de la exigencia (impuesta incluso de un modo fogoso) que surgió cuando la iglesia fue desarrollando con cierta rapidez una preocupación creciente por mantener su imagen pública. A fin de comprender el papel que desempeñaron las exhortaciones éticas sobre el comportamiento de las mujeres, partiendo de la respuesta que la iglesia primitiva quiso ofrecer ante la hostilidad creciente de la opinión pública, debemos tener muy en cuenta los ideales del mundo greco-romano en relación con las mujeres y la religión. De un modo particular, debemos entender el significado simbólico que tenía la conducta de las mujeres, como expresión de la identidad de grupo y de la preocupación que es mismo grupo tenia por su reputación en la antigua sociedad mediterránea.

He querido mostrar que el estudio de las referencias literarias más antiguas de autores no-cristianos sobre las mujeres de la iglesia nos sirve para que podamos leer con más atención algunas indicaciones de textos del Nuevo Testamento sobre la primera reacción de algunos grupos de la iglesia ante una opinión pública que, en el primer momento, se expresó probablemente a través de rumores e impresiones.
Resulta conveniente que tengamos en cuenta las observaciones de los primeros críticos paganos del primitivo cristianismo, desde las cartas de Plinio el Joven, al comienzo del siglo II, hasta el tiempo de Celso, porque de esa forma iremos avanzando progresivamente desde unas descripciones exiguas e impresionistas de los grupos más antiguos de la iglesia hasta unos tratamientos mucho más detallados y sistemáticos sobre el cristianismo primitivo. Celso nos hablará de unas mujeres que habían estado en cl centro del comienzo cristiano, de unas mujeres que estuvieron implicadas en el desarrollo de las creencias básicas del cristianismo, de unas mujeres que eran evangelistas. Cuando, en la 2ª y 3ª parte estudiemos las fuentes cristianas primitivas podrá verse con más claridad la tensión creciente entre los cristianos y la sociedad en general, en relación con la visibilidad de las mujeres. Entonces podremos ver mucho mejor la complejidad de la implicación de las mujeres en la interacción entre el cristianismo primitivo y la sociedad greco-romana. Así podremos descubrir que en el centro del escándalo que causaba el primitivo cristianismo estaban unas mujeres; pero también podremos descubrir que ellas se encuentran en el corazón de la atracción que ejercía el cristianismo.

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pongan lo mas importante pero ponen un chorro de vavas y si vos lovas a leer leeelo pero no te interersara
Enlace permanente Comentario por nicole andrea muños 28.03.08 @ 22:25
Tendré que volver a leer el blog de Carmen Bellver. Creía que era la más cerrada e intransigente enemiga del sacerdocio femenino, tema que elude siempre que puede.
Enlace permanente Comentario por gabi 31.07.07 @ 12:15
Tampoco a mi me gusta la palabra "histérica", pero así les llamó Celso a Magdalena y a las primeras cristianas... Gracias por la bibliografía a todos y todas... Mañana ofreceré otro texto de MacDonadl con algo de bibliografía... Lo que digo de las mujeres lo digo también de los hombres.... (a pesar de Aristóteles, buen padre de mucha teología, como sabe JMS) Buen sábado.
Enlace permanente Comentario por Xabier Pikaza Ibarrondo [Blogger] 28.07.07 @ 08:47
Como siempre Xabier nos trae temas interesantes. Vengo siguiendo con interés su aportación en este serie dedicada a las mujeres. Lo de histéricas me ha sentado fatal. Yo soy más bien neurótica. Dejando a parte la broma, me ha gustado mucho todo lo que he leído. Y tomo nota de la bibliografía.
Enlace permanente Comentario por Carmen Bellver [Blogger] 27.07.07 @ 20:47
Muchísimas gracias a todos, Pilar, Ricardo, Carmen, por vuestras recomendaciones. Ya he tomado nota y junto con el que recomienda el Sr. Pikaza comenzaré a "empaparme" del tema.

Hablando de libros, Edén uno que está muy bien sobre el tema del maltrato es el siguiente:
Garrido, Vicente; "Amores que matan. Acoso y violencia contra las mujeres".
Ed. Algar 2001.
Un saludo a todos.
Enlace permanente Comentario por Ana_MS 27.07.07 @ 19:57
Claro claro...será por eso que hoy matan a tantas mujeres Maltratan a tantas mujeres...porque son histéricas.La mujer sigue siendo lo que era, y será siempre: Segura de sí mísma.No dudo que hay mucha enfermedad mental, pero los hombres por su formación-físico-mental, la mayoría no todos, y su primitiva formación con relación a la mujer la llevan a situaciones insostenibles. Por desgracia la Biblia nos enseña mucho sobre este pecado del hombre. Son pocos y cada día menos los que respetan a una mujer.
Enlace permanente Comentario por Edén 27.07.07 @ 19:02
Aunque la mujer no hubier estado presente nada resta hoy para que nos priven de la libertad de saber y escoger dónde crecer y vivir nuestra Fe, no solo limitar los estudios "vosotras mejor estudios de ciencia religiosas" y nada de estar en los seminarios... qeu provocais a los seminaristas... así están en la parroquías cuando llegan y se encuentran solo con faldas...
Tiene Razón, Econtrarse con la Resurreción es cosa de Locas, y de gente que le funciona los dos hemisferios, no solo el de la Razón
Carmen
Enlace permanente Comentario por Carmen (Almendralejo) 27.07.07 @ 18:51
El librito de Hans Küng también está bién, pero es mejor el de Susan... y el de los "Primeros Laicos" también es muy bueno pues relata como en las Comunidades se contaban a las personas según la ropa y zapatos que utilizaban, siendo los de la mujer tres veces mayor que el varón...
¿Pero qué importa la Historía, y a quién le hace falta para la evolucción,yo no veo a la curia sin los adelantos de la sociedad, es que solo evoluccinamos para su mejor vivir?
sigue
Enlace permanente Comentario por Carmen (Almendralejo) 27.07.07 @ 18:47
Ya he citado en otras ocasioens el libro de Susan Hank sobre María Magdalena... (perdón no estoy en casa y no sé como se escribe correctamente, pues bien en este libro habla de las comunidades primeras y como quemarón las primeras "iglesías" o habitaciones dónde los frescos que de alguna se ha podido ver queda clara la importancia de la mujer en la Comunidad tras la muerte de Jesús
sigue



Enlace permanente Comentario por Carmen (Almendralejo) 27.07.07 @ 18:41
Gracias Don Xabier por este conocimiento!

Pilar tiene razón en ese libro. Es bueno, sintético y bastante crítico.


Saludos
Desde México
Enlace permanente Comentario por Ricardo Próspero [Blogger] 27.07.07 @ 18:40
En ella trata de explicar cómo se ha llegado a la situación actual partiendo de unas estructuras comunitarias tan diferentes.

Enlace permanente Comentario por Pilar 27.07.07 @ 17:56
La originalidad del evangelio, la revolución que supone la irrupción del reino de Dios en la persona de Jesús, chocó ya en vida del mismo maestro con la incomprensión y el rechazo de la clase dirigente. Por eso lo mataron. Por blasfemo e impostor.
Sin embargo, la connivencia de la Iglesia con la cultura reinante ha sido una tentación constante en la vida de la Iglesia. La fe se inclutura pero a la vez queda contaminada por la sociedad y sus paradigmas. En numerosas ocasiones se ha plegado a las exigencias de la época en pro de la superviviencia aunque para ello renegara de lo más granado de su mensaje: la dignidad inviolable de toda persona humana en igualdad y libertad de sexos, razas y cualquier otra condición. Así lo vemos en la carta a los Gálatas, corregido después por San Pablo en 1 Cor cuando esa libertad causaba malestar en las algunas comunidades.

Ana, Hans Küng tiene una pequeña obra, La Mujer en el Cristianismo, muy clarificadora sobre el tema. En ella tra...
Enlace permanente Comentario por Pilar 27.07.07 @ 17:53
Muy interesante. En general veo que el sentido de la libertad cristiana se desgasta por la convivencia con la cultura reinante. Más que el papel de la mujer veo que está en juego, a un nivel más profundo, la vivencia de la libertad de la persona, no de la mujer a quien Aristóteles consideraba algo intermedio entre el hombre y el animal.
Cristo trató a la mujer como persona y de ahí surgieron mujeres con personalidad, conscientes de su libertad, de su responsabilidad y de su rol social, para sorpresa y escándalo de la cultura vigente.
Hoy va tomando cuerpo la reivindicación femenina y es bueno que cobre fuerza sobre los rieles de la personalidad libre y responsable.
Enlace permanente Comentario por JMS.- 27.07.07 @ 15:11
Estaría muy agradecida si alguien me diera a conocer otras obras sobre el tema.
Un saludo.
Enlace permanente Comentario por Ana_MS 27.07.07 @ 13:23
Muchas gracias por la información que nos proporciona, Sr. Pikaza. El tema afectividad-racionalidad siempre me ha interesado; sobre todo como el primero ha sido utilizado para negar a la mujer aquello que le corresponde dando por supuesto que necesariamente cuando se da uno se carece del otro, lo cual es absurdo pero que se ha utilizado y se utiliza como arma arrojadiza contra la mujer.
Si no le importa, Sr. Pikaza, yo también quiero recomendar un libro muy interesante sobre el tema, aunque la época en la que se centra es mucho más reciente:
Delgado, Manuel; "Las palabras de otro hombre: anticlericalismo y misoginia". Ed. Muchnik 1993.
Enlace permanente Comentario por Ana_MS 27.07.07 @ 13:20

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