El blog de X. Pikaza

El cristianismo en crisis (J. L. Herrero del Pozo)

18.02.07 | 11:00. Archivado en Iglesia Instituciones, Amigos, la voz de los
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Juan Luis Herrero del Pozo ha sido misionero y profesor de teología durante muchos años, en el centro de África. La vida le ha marcado con su dura realidad: ha vivido el hambre de los pobres, ha sentido la injusticia de los poderosos, ha llegado al convencimiento de que este tipo de Iglesia no responde ya, ni al evangelio de Jesús, ni a la esperanza actual de la humanidad. Con ese convencimiento ha escrito, desde su retiro de Logroño, un libro titulad, Religión sin Magia. Testimonio y reflexión de un cristiano libre, El Almendro, Córdoba 2007), cuyo contenido iré presentando en los días que siguen.

Juan Luis es un amigo y así, como amigo, me ofrece su libro, para reflexionar con él, para que reflexionemos juntos. No hace falta que estemos de acuerdo con todo lo que dice, basta con que queramos pensar con él a partir de lo que él dice. Creo que puede ser un buen texto base para el diálogo.
Me siento muy unido a las cosas que dice Juan Luis , pero no son mías, son de él, y así las presento. Quiero que él sea quien dialogue con vosotros y responda, si es el caso, a vuestras preguntas. Ha venido hablando del transcurso de su vida, de su experiencia religiosa y social, del compromiso político de "ofrecer" el 0,7 % para el desarrollo de los pueblos... Pero todo eso puede entenderse a partir de lo que sigue. Todo lo que ofrezco hoy es suyo, está en las páginas 45-49 de su libro.

Mundo económico, mundo religioso

La experiencia del 0,7 me llevó, de vuelta a mi ciudad natal a indagar
en los sótanos inmundos de un sistema económico generador
de tanta injusticia y desigualdad, según he señalado páginas arriba.
Mientras reflexionaba sobre la filosofía subyacente en el sistema
económico mundial, fui reanudando contactos con el mundo más
específicamente cristiano. No eran precisas grandes dosis de lucidez
para percibir en él una situación de crisis. Lo más viejo y caduco del
cristianismo, aparcada la renovación conciliar, se estaba imponiendo
al principio con precaución, enseguida con descaro.

Es la que se ha llamado involución conservadora mediante estrategias romanas, más centralizadas y despóticas que nunca, milimétricamente diseñadas: recuperación dogmática y devocional, endurecimiento de la
normativa litúrgica y del derecho, marketing de viajes papolátricos,
febril actividad en la factoría curial de beatos y santos, golpes asentados a la teología de liberación, privilegios a los movimientos más
conservadores y a sus seminarios, marginación de los más progresistas,
censuras a más de 500 teólogos, nombramientos de obispos
dóciles por todo el mundo, pre-selección del futuro cónclave cardenalicio
elector, reestructuración de los seminarios medio vacíos y,
por colofón, la patética figura de un papa inmóvil y áfono que se
pretendía clavado a la cruz sin derecho a bajar de ella.

Entre tanto, se vacían los templos y se dispara la media de edad de fieles y pastores. Junto a algunos focos de gente joven comprometida poco a poco enmudecida y marginada de las parroquias, la
mayoría cristiana sigue átona y dócil, feliz del retorno a sus santos
y devociones y al utilitario consumismo sacramental. El estuche
de hierro de la moral tradicional ha producido efectos desastrosos
en la psicología creyente: abundan personas que ocultan dramas y
miserias interiores, que se debaten en inseguridades, escrúpulos,
complejos, culpabilidad, miedo. . . que a duras penas compensan con
prácticas piadosas sinceras, pero inauténticas. Hay madres que,
como talibanes domésticos, provocan que sus hijos acaben dando
un portazo definitivo a la religión. La crisis es compleja y se vino
fraguando tiempo atrás, pero nos toca afrontarla a nosotros. No se
puede dudar de lo mucho y muy positivo con lo que el cristianismo
ha contribuido a la cultura de occidente. Pero se minimiza con celo
miope y mendaz su monstruosa carga negativa. La denunciaron los
‘filósofos de la sospecha’, pese a sus exageraciones, primero Marx
con la acusación de opio del pueblo, luego Nietzsche, Freud, Sartre,
Esta reestructuración, confiada en muchos casos a clérigos ultraconservadores ha producido un efecto curioso: en muchas diócesis los sacerdotes más jóvenes formados en ellos apenas se distinguen de los más intolerantes del Opus Dei.


Un desfase con la ciencia y con la realidad

A partir de ahí, las ciencias humanas, psicología, antropología,
historia, nos van abriendo los ojos sobre las aberraciones
que la moral y espiritualidad cristianas han vehiculado impregnando
nuestro espíritu hasta los tuétanos de falsedad y distorsión17. La
cultura occidental está empapada de ideología cristiana como es
difícil imaginar. Ahora bien, desde el siglo IV la doctrina, moral y
piedad cristianas, bajo diversos influjos, han conocido una historia
desde muchos aspectos lamentable, en contradicción descarada con
el estilo de Jesús. Todo está viciado: la oposición espíritu-cuerpo,
la depreciación de éste, la visión y valoración de la mujer, su relación
con el varón, la virginidad, el sexo, la negación de ‘parvedad
de materia’ en el sexto mandamiento, las ‘tragaderas’ vergonzosas
con la injusticia y las trampas fiscales, la dominación patriarcal, el
matrimonio y la familia, la pastoral del pecado, el rechazo de los anticonceptivos, la injerencia clerical en la legislación sobre aborto,
divorcio, matrimonio homosexual y células madre, los sentimientos
de culpa y miedo, la exaltación de la obediencia y de la ascesis, y
un largísimo etc.
Con tal pasado, no sorprenden los despiadados ataques a los políticos de izquierda por parte de los obispos obsesionados con lo sexual y la clase de religión, por ejemplo. Pero todo ello les aboca al descrédito general entre profesionales, hombres de ciencia y pensadores sensatos, incluso los de sólida espiritualidad. Se les oye dudar de que pueda salir palabra significativa del magisterio católico.

La irracionalidad ha dominado el panorama. Ignorada y combatida
por las instituciones eclesiales la oportunidad revulsiva de la
Ilustración, el mundo cristiano ha ido quedando desfasado, mientras
la sociedad avanzaba: prácticas, devociones, liturgias, pensamiento
filosófico, teológico y canónico, estructuras organizativas, privilegios públicos, etc.
Afirmaciones tan fuertes exigirían una justificación detallada si queremos evitar la acusación de injusticia por parte de quienes han conocido la historia de la iglesia con la parcialidad de los alumnos de primaria en el estudio de la historia de España en tiempos de Franco. Esto sería objeto de otro estudio. Quien quiera abrir un poco los ojos, haga una sencilla prueba y lea, a título de ejemplo, la exposición del pensamiento de M. Foucault que hace Marta Palacio en la revista católica ‘Pensamiento’, sept. -dic. 2004, bajo el título ‘¿Qué tiene para decirle M. Foucault al cristianismo? Prólogo a una genealogía del género de la moral sexual cristiana’. Me sorprende sobremanera que la autoridad religiosa desconozca que la leycivil no es una declaración de moralidad, sino una despenalización de algo en lo que la opinión pública postula libertad de acción. El Estado no es ningún magisterio para dictar lo bueno y lo malo, sino un ‘registro’ de los consensos ciudadadanos.


La estructura eclesiástica no responde

Hubo un momento de esperanza con el concilio Vaticano II en el que prevalecieron algunos obispos inteligentes y teólogos antes represaliados. Pero se produjo inevitablemente el choque entre dos cosmovisiones, la aperturista y la curial romana. Un enfrentamiento que cerró en falso porque, en los textos definitivos,todo el mundo ganó y perdió al mantener yuxtapuestas visiones teológicas antagónicas, en aras de un consenso formal ¡El tradicional equilibrismo eclesiástico que se ha confundido con la prudencia!

En pocos años, los conservadores recuperaron las riendas y la reforma
quedó paralizada. Tal vez la levadura de aquella “nouvelle théologie”
no pudo con una masa curial demasiado inerte. Tal vez, era demasiado
pronto y el Espíritu no obra milagros. . . En los tiempos de mi
retorno a la vida seglar, la involución ya estaba en marcha. Una vez
más se había perdido una oportunidad histórica. La institución eclesial que se autoproclama ‘maestra en humanidad’ se asemeja más bien a esas madrastras ancianas a las que todo molesta y que sólo saben refunfuñar. Su lenguaje es altisonante y rancio, su doctrina ajena al sentido común, sus celebraciones ritos apergaminados y aburridos, su organización la antítesis del talante democrático, adulto y libre. El éxodo masivo de fieles no se debe, como pretende la autoridad, a las exigencias del ideal jesuánico. La realidad actual de la institución eclesial, encerrada en su burbuja medieval, resulta hoy repelente. No transparenta el Evangelio, sino que lo oculta y distorsiona. No es testigo, sino obstáculo. Y como no
tiene visos de querer cambiar, sólo le queda agonizar para dar paso
a ‘otra iglesia posible’. Todos somos responsables de lo ocurrido y,
por tanto, de un futuro mejor.

((Comentario que entró de Joaquín Martínez, el día 6 de febrero, cuando yo estaba componiendo el spot... y, sin darme cuenta, lo publiqué por unos minutos: quede constancia:

Comentario:
Lo que pasa en España (y en otros lugares) es que la organización jurídica (la potestas por grados) y el integrismo (la pureza corporal por grados) han aplastado al Espíritu "que gime esperando su liberación".
La identificación partidista de una parte -el núcleo poderoso- de la jerarquía con el PP es una ideología autodestructiva: nadie escapara de su propia conciencia. Pero ese núcleo es todavía más conservador: contra la sexualidad, castidad (en contradicción con una pastoral juvenil que sea capaz de orientar el eros al agape en vez de negar la realidad).
Son tan hipócritas que ni siquiera han sido capaces de articular un salario social para las madres que no deseen abortar. Sólo quieren condenar, no salvar.
La única manera de salvarse es hacerse connatural con esa moralidad: los célibes, primero, los matrimonios tradicionales sin problemas, después, toda la demás humanidad, en el fondo del vaso. A veces le pido a Jesús que nos dé algún respiro: ¿de verdad no amó a ninguna mujer? Pues qué cruz puede llegar a ser el mimetismo, en vez del seguimiento.

Y ellos te dirán: pues claro: la salvación es la cruz... no Jesús.
El Concilio Vaticano II fue saludado por las demás iglesias como una "Reforma de la Iglesia Católica", que iba más allá incluso de la convención protestante en la moral social de la Gaudium et spes y en el concepto de pueblo de Dios-a universal.
Sigue estando en los documentos.
Pero nadie puede negar que la Historia de la Iglesia es indistinguible de la historia de los estados nacionales europeos que extendieron el imperio, practicaron el etnocentrismo, fortalecieron el patriarcado: es la misma historia de pecado ante el Crucificado por el imperio. Lo ha explicado un teólogo moderado como Kasper. Lo han desarrollado Hans Küng, las teologías de la liberación, las teologías feministas.
Este papa empezó hablando del amor, desde su fuente en el eros a su consumación en el agape.
La Comisión Justicia y Paz predica la sociedad abierta y los bienes del iluminismo a otras religiones. Joaquín M.))

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50 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por ZULMA AZUCENA 25.03.09 | 23:47

    No he tenido opurtunidad de leer el libro, pero coinsido con muchos de los comentarios, si la iglesia, se cae, la esperanza no, soy una de tantas mujeres marginadas por el mundo machista, especialmente entre la religión, fui expulsada de entre los testigos de Jehova, por defender lo que está escrito, la verdad no está en las enseñanzas de los hombres, fermentadas con la mentira,la verdad esta en las palabras de nuestro Señor Jesucristo, los hijos que le dan un portazo a la religión, se lo dan por que no quieren escuchar los dichos de Dios, no por que los padres, tengan la culpa, cada uno dara cuenta de sus propias obras delante del juicio Divino, por lo tanto no es cuestión de echarle la culpa a nadie, nadie con carne y huesos.
    Hay otros responsables de la caída de la humanidad, y a estos no se los tiene muy presente,el mundo espiritual inicuo, responsable de tanto extravismo, yo se que el mensaje de Jesucristo, fue mucho más allá que a los hombres, llegó hasta los ángeles caídos...

  • Comentario por Emilia Sánchez Pérez 21.02.07 | 11:13

    Fernando ,bastante de acuerdo contigo ,en mís entradas creo he dicho lo mismo que tú pero " más a lo burro" o más chapuza,no creas que es facil estar haciendo la comida y las camas y entrar en estas cosas "de tanta altura"
    Un abrazo a todos

  • Comentario por Fernando 21.02.07 | 10:31

    [10] Acabo. No puedo dudar que lo expuesto por el Sr. Herrero del Pozo sea una posible descripción de acontecimientos. De ser así, y si las comunidades de las que habla están tan invenciblemente maleadas, hay caminos y cercas fuera ellas donde poder vivir, sin el peligro de que haya «siervos del Señor» que obliguen a entrar en su casa (cfr. Lc 14,23). La Iglesia es grande, tanto que hay muchas más cosas, algunas impensadas, que habitan en ella y que infunden ese «Espíritu» de grandeza que no es contrario sino el mismo y amigo que también se halla en otros lugares. De ser así, y si la Iglesia se ha vuelto para muchos un lugar inhóspito, la grandeza de ánimo exige emprender de nuevo la búsqueda de ese «Espíritu» que no es apergaminado, ni represor, ni celosamente toma en cuenta todas estas miserias. Creo que para todos hay esperanza, incluso para esa misma Iglesia.

  • Comentario por Fernando 21.02.07 | 10:30

    [9] Dicho «Espíritu» –lenguaje éste que reconozco me resulta algo fastidioso– alcanza mucho más que esa simple anotación de amarguras, acusaciones y culpabilidades propias que hoy en día se prodiga, a lo mejor con datos reales, pero con vista algo corta. La Iglesia, repito, tal vez algo confundida, algo errática, sin saber bien qué quiere, tiene muchos resortes que le permiten enfrentarse a circunstancias como éstas. Sin embargo, estoy convencido que el arrojo y la grandeza de ánimo deben también venir de otros lugares, lo que sirve de anotación y advertencia para una institución religiosa que, al tiempo que debe superar la autocomplacencia, no debe ahora dejarse arrastrar por la autocompasión o la autopunición. Si alguien no puede vivir en ella, que sepa que hay «vida» en las afueras. Dios ahí también se muda con ellos.

  • Comentario por Fernando 21.02.07 | 10:30

    [8] Yo, que también he padecido tristeza por actitudes de personas de Iglesia, sumiéndome después en la angustia –de lo que el buen X. Pikaza fue testigo–, puedo decir que cuando se piensa como adulto se sabe que las responsabilidades no recaen sólo en unos frente a otros, ni se hacen espantajos fáciles. La solución que adopté, por unas u otras razones, fue entonces separarme de la presencia, celebración y confesión de la fe eclesial. ¿Tal vez perdí? Es muy posible, aunque también fui parte en todo ello. ¿Se ha perdido la oportunidad en mí? En absoluto. Yo creo que entregar el tiempo y la existencia en interés de la Iglesia es grande, pero los que estamos ahora en esta inquietud de no saber dónde nos hallamos, como creo que les pasa a muchos de los que aquí participan o simplemente leen, también con maneras extrañas somos oportunidades para ensanchar el «Espíritu» que ronda dentro y fuera de la Iglesia.

  • Comentario por Fernando 21.02.07 | 10:29

    [7] Tal vez las soluciones que se están dando dentro de la Iglesia pecan de mediocres, insisto. Demasiadas veces se acude a prácticas y palabras sabidas, en general dirigidas hacia los círculos obedientes y sumisos a la autoridad. Eso, creo yo, hace perder el sentido de la oportunidad, de la ocasión, palabras muy al gusto de los entusiastas del NT, como el «kairos», el «darse cuenta del momento». Lo autoritativo no está en contra de lo oportuno, pero puede que muchas de estas oportunidades no se entiendan correctamente dentro de la Iglesia porque sus registros y actitudes le son imprevisibles. Ignoro si esto es efecto derivado del post-concilio –muchos post-concilios han sido traumáticos– o hay grietas más profundas. Si los que conforman la Iglesia no perciben que hay oportunidades para ella, aunque con registros diferentes, es que ahora se necesitan más que comprometidos, contemplativos o místicos, inteligencias bien amuebladas.

  • Comentario por Fernando 21.02.07 | 10:28

    [6] En la Iglesia Católica actual hay problemas y uno de ellos es la huida de capital humano. A esto me refería con lo del “censo”. En todo caso, incluso a regañadientes, la vida allende a ella también se transfunde a su interior. Lo he dicho antes: ya no pasa nada por abandonarla, a nadie se le castiga o persigue, y eso es bueno. En consecuencia, no hace falta acudir a esa película casi “gore” de madres talibanes, sexualidades represoras o ancianos áfonos, para llegar a la conclusión de que se puede vivir en la comunidad eclesial sin problemas (conociendo sus límites y necesidades), pero también fuera de ella en libertad y según particular disposición, igualmente sin problemas. En cualquier caso, es obvio que la pérdida de capital humano, por las razones que fueren, entraña el riesgo real de mediocridad.

  • Comentario por Fernando 21.02.07 | 10:27

    [5] Yo no puedo suscribir el sentido que se desprende del tratado del Sr. Herrero del Pozo. Otra cosa será examinar los hechos que describe y el relato completo de su libro. Pido por tanto perdón al autor si le he malinterpretado. Pero si XP ha reproducido bien su espíritu, yo no lo puedo suscribir porque es ensimismante, y porque además, por esa pesadumbre y desánimo que desprende, olvida que este tiempo, y lo digo sin rubor, es uno de los más grandes y fundamentales que ha habido nunca en eso que llamamos «búsqueda del Espíritu». Una búsqueda para la que la Iglesia también está perfectamente equipada, lo que no obvia la existencia de problemas dentro y fuera de ella.

    Al final siempre acaba siendo un problema estadístico. ¿Alguna vez seremos capaces de superar esa tendencia a identificar “gracia” con “número o censo”?

  • Comentario por Fernando 21.02.07 | 10:27

    [4] Esto me lleva a pensar que se ha abierto un ángulo de visión diferente. Hay «algo», llámese como se llame, y que permite a muchos vivir, convivir y andar buscando a Dios, eso tan simple, tan complejo (y que de sabido parece que hemos olvidado a pesar de su seriedad), pero que corre por caminos extraños. Temo entonces que las palabras de Herrero del Pozo una vez más se acogen a esa pesadumbre, tristeza y cabreo de pensamientos que a lo mejor se deleitan en exceso en el ombligo, olvidando que ahí no acaba la Iglesia.

    Un ángel de pequeñez que, junto a los descontentadizos, también parece asistir a la parte de defensores de los valores de la Iglesia, igualmente descontentadizos y cabreados con todo lo que parece no ser de su agrado. Y así hablan de laicismo, consumismo, neoliberalismo, quintacolumnistas, etc.

  • Comentario por Fernando 21.02.07 | 10:26

    [3] Hay una intervención que me ha hecho pensar, y es la de Jordi Morros. Creo que ha estado afortunado, pues aporta una clave de lo que está sucediendo. Cito:

    «La institución seguramente es necesaria y de una forma u otra deberá subsistir como depósito de la tradición, pero cada uno de nosotros tenemos una responsabilidad indelegable de búsqueda espiritual que no tiene por qué acabar en las paredes de nuestra iglesia.»

    Hay que ser consciente de lo que implica saber que fuera de la Iglesia hay vida, fuera de las creencias, fuera, si queréis, de la fidelidad a ese señor judío que murió hace dos mil años. Esto que parece una boutade, supone un cierto revulsivo para una Iglesia que siempre ha estado convencida de que sólo había «Espíritu» en su interior. Hoy gracias a la teología ecuménica, esa misma Iglesia reconoce que el espíritu que en ella habita, es el de Cristo, el «Espíritu» importante, pero fuera hay también «algo».

  • Comentario por Fernando 21.02.07 | 10:25

    [2] Mi impresión es que todo suena bastante previsible. Me explico. Se ha pasado de la vieja apologética de demostración católica que decía «preocupémonos por nosotros: ¡qué grandes somos!» a esta otra igualmente ensimismada pero invertida de «preocupémonos por nosotros: ¡qué desgracia somos!». Intuyo que los términos en que se expresa el Sr. Herrero del Pozo adolecen de lo mismo, de ver las cosas en una perspectiva fija, de blanco o negro, que a la anterior exaltación que se prodigó en la Iglesia, debe seguirle, no sé por qué mecanismo compensatorio, el lamento plañidero o la autoflagelación. Y lo siento, pero a este balandro no pienso subirme. Resulta mediocre ver las cosas como fotogramas estáticos, sin movimiento, sin percibir claroscuros, pues no todo son claros, totalmente claros u oscuros, totalmente oscuros.

  • Comentario por Fernando 21.02.07 | 10:23

    [1] No pensaba entrar en este debate, pero una buena persona me ha rogado que lo hiciera. Así pues,

    Con los datos, supongo que seleccionados, que XP aporta aquí, no puedo hacer un juicio justo de las implicaciones y alcance del libro del Sr. Herrero del Pozo. En todo caso, las direcciones parecen claras, y por eso mismo, generan toda esta controversia. Se han dicho más abajo cosas importantes y por ello, tal vez, las mías sólo lleguen a ser ocurrentes. Por de pronto, me sumo a las palabras equilibradas y juiciosas del Gelpi Paz. Todo suena, ¿cómo decirlo?, tan sabido y tan pretendidamente escandaloso, que me da cierta pereza entrar a discutirlo. Espero entonces de XP que abra sus contactos y demás documentaciones, y dé ocasión, “una de cal y otra de arena”, a que otros expresen las réplicas.

  • Comentario por Emilia Sánchez Pérez 21.02.07 | 01:17

    ...sigue Emilia )le pido perdón ,no le he dicho primero que le deseo una estancia muy buena "lejos de España " y lo tengo como norma de conducta .
    Para todos ,con respeto y cariño ,creo que en el fondo de cada uno está INTENTAR HACER UN MUNDO MAS HUMANO .
    Un abrazo para todos

  • Comentario por Emilia Sánchez Pérez 21.02.07 | 01:16

    Sr Javier creo que aquí nadie dá sús razones ,SI ,sus opiniones como tales deben tomarse ,todas las cosas tienen varias lecturas y cada uno desde sú prisma intenta,al menos yo,decir lo que piensa ,sin ninguna intención de hacer daño a nadie y respetando a todos y usted sabe bién que a veces también con los que no nos han respetado ,perdone ,pero a veces confunde LAS RAZONES CON LAS OPINIONES ,QUE SE PUEDEN SOPESAR Y ENTENDER SI LAS PERSONAS SOMOS CAPACES DE ESCUCHARNOS Y SER TAMBIEN SINCEROS CON NOSOTROS MISMOS ,PUEDO ASEGURARLE QUE SERTIRSE CULPABLE DE TODO O QUE TE HAGAN CULPABLE DE TODO PUEDE LLEVAR A SITUACIONES MUY MUY LIMITES DIFICILES DE SUPERAR ,SOBRE TODO CUANDO TE QUIEREN ADORNAR LA VERDAD DE OTRO.
    He opinado ,creo que con respeto de lo escrito por J.Luis Herrero ,sabe que es dificil en este medio ,me puedo expresar mal ,digo lo que pienso SIN INVOLUCRAR y a quién se lo tengo que decir ,Por ello le pediria ,qué quier decir "tengo miedo de la razón....?muchas gracias...

  • Comentario por xpikaza 20.02.07 | 19:16

    Iglesia somos todos... Iglesia son tambien los que critican como hace Juan Luis. He puesto su pagina y seguire poniendo paginas de su libro, porque ofrecen un campo de reflexion. Desde lejos de España se ven las cosas de un modo distinto... El tema es que los hombres y mujeres puedan comer cada dia y esperar, esperar el mañana con amor. Pienso que el trabajo de Juan Luis puede contribuir a intensificar la esperanza, siempre que lo sepamos leer con cariño. Cada uno que opine, pero tengo miedo de los que tienen razon, pues la razon es el amor. Un saludo a todos. Xabier

  • Comentario por Emilia Sánchez Pérez 20.02.07 | 11:10

    .....Emilia )la autocrítica es imprescindible para todos y más para las personas "públicas " cuyos escritos ,palabras y hechos PUEDEN REPERCUTIR (de hecho repercuten )en los demás ,tienen una RESPONSABILIDAD QUE NO PUEDEN NI DEBEN ELUDIR ,cayendo muchas veces en incoherencias muy muy gordas que también "nosotros " si supiéramos escribir"divinamente como ellos ,tendriamos muchas cosas que decir ,esto és como los políticos ,si no quiren que les oigamos o veamos ,las bobadas o aciertos ,PUES QUE NO SE METAN A POLITICOS (llegando a se como decia mí madre ,los mismos lobos con distintos collares )
    Ahora ...como he hecho noche y soy una AFORTUNADA ,voy a dormir un poquito .
    Muchas gracias a todos aunque sea por "pasar de mis comentarios "
    Os quiero un poquito.

  • Comentario por Emilia Sánchez Pérez 20.02.07 | 10:54

    Personalmente creo que he dicho más cosas que las madres talibanas ,todas las aportaciones son válidas ,es imposible pensar todos igual ,este blog y otros no tendrian sentido .
    En mis comentarios Luis R ,si te apetece leeló bién ,hay muchas cosas para pensar y plantearnos .
    Sinceramente creo que tanto para J.Luis Herrero ,como para todos EL TERMINO MEDIO EN TODO ,suele ser lo más justo ,he dicho que no pertenezco a esta iglesia ni a ninguna otra ,reconozco que dentro y fuera de ella HAY MUCHAS COSAS POSITIVAS QUE TAMBIEN HAY QUE DECIR Y ESCRIBIR ,las personas que no escribimos ,OBSERVAMOS MUCHO ,vuelvo a decir que LA GENTE DE LA CALLE ,sabe más de lo que parece .
    Lo que relata el Sr Rodrigo ,pues le digo que si fuéramos capaces DE DECIR A LAS PERSONAS LAS COSAS CARA A CARA (nada de corrillos )si hay que decir algo a un obispo ,pues és una persona esactamente igual que yo ,se le dice y le dás oportunidad DE CONTESTAR Y POR QUE NO DE CAMBIAR?

  • Comentario por Rodrigo del Pozo Fernández [Blogger] 20.02.07 | 09:50

    No quiero juzgar a nadie personalmente, no os conozco. Cuando yo criticaba a la iglesia me creía un super-cristiano coherente y los obispos y jerarcas no estaban a mi altura. Sigo constantado asuencia absoluta de autocrítica en los textos que denuncian pecados eclesiales ¿por qué será?

  • Comentario por Rodrigo del Pozo Fernández [Blogger] 20.02.07 | 09:49

    Este fin de semana teníamos un curso sobre Rovirosa y Julian Gomez del Castillo. Lo he comentado otras veces pero para mi es la clave de FONDO del tema de nuestra posición hacia la Iglesia.
    En un diálogo con sacerdotes, empezaron a despotricar de la Iglesia, de tal o cual obispo... probablemente usando argumentos y hechos ciertos... en ese momento Julian se puso a llorar (un militante venido del socialismo, pasado por la cárcel...). Todos se callaron y dijo que sólo con lágrimas se podía hablar de los pecados de la Iglesia y que el sólo podía amar a una Iglesia pecadora, porque sino no cabría en ella un pecador como él.
    ¿por qué será que los conversos son los mayores amantes de la Iglesia? ¿será porque son los que más agradecidos están por hacer recibido a Cristo gracias a la iglesia? ¿será porque no se creen "los buenos", sino pecadores perdonados en la comunidad de los pecadores que quieren dejar de serlo...? eso y nada más es la Iglesia.

    No quiero juzgar a n...

  • Comentario por Luis_R 20.02.07 | 00:42

    Hola Sofía, mi comentario solo se refiere al texto de JL Herrero. Saludos.Luis

  • Comentario por Luis_R 19.02.07 | 23:44

    Se me hace cuesta arriba, como oficinista de moqueta al que jamás le han faltado varias comidas diarias o asitencia sanitaria desde que nació, contribuir al diálogo sobre el texto de un cristiano que se ha dejado jirones de vida en Africa, siguiendo los pasos de Jesús. De todos modos, aporto lo llamativo que me resulta el rastro de amargura y decepción que serpentea en gran parte de sus aportaciones, la rigidez de algunas su reflexiones (posiciones innegociables de partida en temas muy opinables)y el juicio implacable, duro, sin concesiones, riguroso de algunas personas. Justo lo que aleja/ha alejado y (nos) alejará de la Iglesia a muchos. Qué hastío. Qué cansancio. Qué aburrimiento las películas de buenos y malos...

  • Comentario por F Javier Gelpi Paz 19.02.07 | 20:01

    "La patética figura de un papa inmóvil y áfono que se pretendía clavado a la cruz sin derecho a bajar de ella". Esta expresión es muy dura y, sinceramente, creo que no procede.
    El Espíritu de Dios habla de múltiples formas. A mí, que me había alejado de la Iglesia, no de Dios, me habló a través de aquel varón de Dios sacudido por el viento cual frágil caña. A mí, que había tenido un tío carnal 3 años en coma; a mí que había tenido a una tía sin el don de la palabra ni del entendimiento con los demás en sus últimos años de vida, ella que había sido muy religiosa; a mí, que tenía ya a mi suegro con alzeimer; a mí, que me rebelava contra Dios por permitir las enfermedades mentales; a mí me habló Dios a través de esta "patética figura de un papa inmóvil y áfono" que aún tenía la gracia de saberse un creyente y esperaba que Dios lo recogiese en su mano.
    ¡Por favor!, aprenda del pueblo y sea más caritativo en sus expresiones.
    Perdónenme todos por la extensión y si alguien s...

  • Comentario por F Javier Gelpi Paz 19.02.07 | 19:52

    "A duras penas compensan con prácticas piadosas sinceras, pero inauténticas". Pregúntenle a la gente sencilla sobre los artículos de nuestro credo, de nuestros mandamientos de la ley de Dios, incluso, de los mandamientos de la Iglesia, y se sorprenderá de la sabiduría de nuestra gente. El Espíritu ilumina más de lo que en apariencia suponemos. Y fijémonos en su bondad de corazón, en sus juicios de los demás, de los acontecimientos diarios próximos o lejanos. Con todo mi respeto, "menos cátedra y más contacto con la gente".

  • Comentario por F Javier Gelpi Paz 19.02.07 | 19:45

    "Hay madres que como talibanes". Mire, los principios más sólidos de nuestra fe son los que nos han inculcado nuestras madres, de palabra y obra, y nuestros padres, fundamentalmente de obra. Mire, recuerdo, ir a la iglesia con los demás niños y niñas, junto con nuestras madres, los primeros jueves de mes a confesarnos para hacer la práctica de la comunión de los primeros viernes de mes y, animados por nuestras madres, si éramos buenos y dignos, podíamos comulgar el sábado y hacer los primeros sábados, y si éramos fuertes y dignos, podíamos mantenernos en gracia hasta el domingo y comulgar en la misa de las doce, antes del catecismo. ¿Quién mató esas prácticas? "No eran conciliares".

  • Comentario por F Javier Gelpi Paz 19.02.07 | 19:39

    "Se vacían los templos". A diario, no hay ni más ni menos gente en la iglesia que cuando yo era niño o joven. Los domingos sí se llenaban, al igual que hoy. El rosario, cuando yo era niño, era cosa de mujeres y de niños, no recuerdo ver a los sacerdotes, pues, de encontrarse en la iglesia aprovechaban para "dar confesión", que era la expresión. Hoy no se reza en las iglesias el rosario, díganme ¿no se espantó a los fieles con la disculpa obtusa de que "no era conciliar"?.

  • Comentario por F Javier Gelpi Paz 19.02.07 | 19:33

    Respecto del bloque referido a la crisis de la Iglesia católica: "lo más viejo y caduco del cristianismo, aparcada la renovación conciliar, está imponiendo la involución conservadora y su estuche de hierro de la moral tradicional".
    Viví el clima postconciliar con suma alegría y entusiasmo. La gente aceptaba lo bueno: la reforma litúrgica, pero no entendió otras muchas cosas. Humildemente creo que el Concilio Vaticano II nos vino demasiado grande a la jerarquía, al clero, a los teólogos y al conjunto de fieles católicos.

  • Comentario por F Javier Gelpi Paz 19.02.07 | 19:27

    Díganme, por favor, ¿cuántas personas reciben "pensiones no contributivas" del Estado?, ¿cuántas personas reciben ayudas económicas de salarios, pensiones, pagos de vivienda, etc, de Cáritas?, ¿cuánto dinero enviamos a Manos Unidas, Ayuda en Acción, Intermón, Unicef, Anesvad, Iglesia Perseguida, Misioneros X del país Z, o para la erradicación de la lepra, del paludismo, de la malaria, para la educación, etc. Afortunadamente, podemos enorgullecernos de pertenecer a un pueblo, a un Estado y a una Iglesia, solidarios con los de adentro y los de afuera. Así que, por favor, nos nos quedemos solo con lo negativo, seamos positivos y veamos también lo bueno. ¡Equilibrio!
    Supongo que habrá otros textos y otras oportunidades para entrar a analizar el sistema económico liberal y sus injusticias y ¿proponer soluciones?.

  • Comentario por F Javier Gelpi Paz 19.02.07 | 19:19

    Durante esos años, nos "ayudaban de caridad" las gentes y los gobiernos de otros países: recordemos por ejemplo, la leche en polvo y el queso en lata que nos llegaba desde los EE.UU. y el trigo argentino, que se mal-distribuían en las escuelas, en las parroquias y por instituciones gubernamentales. Luego, conocimos el desarrollo económico e industrial y hoy, afortunadamente, somos nosotros, como personas, como pueblo, como feligreses, los que aportamos para los movimientos de ayuda a los necesitados de dentro y de fuera del país.

  • Comentario por F Javier Gelpi Paz 19.02.07 | 19:15

    El autor del texto propuesto, partiendo de la experiencia del 0,7% se va hacia lo negativo. Como dijo Groucho Marx: "Partiendo de la pobreza, hemos llegado a las más altas cotas de la miseria". Pero razonemos: Yo soy de la generación de 1951, no vivimos los años duros del hambre de postguerra, los durísimos años cuarenta; pero sí vivimos la pobreza de los años cincuenta y sesenta, vivimos la emigración hacia América, Centroeuropa, Cataluña, País Vasco y Madrid.

  • Comentario por F Javier Gelpi Paz 19.02.07 | 19:11

    Los contenidos: hay demasiadas ideas, pues, el fragmento en sí es un torbellino de ideas.
    Veamos la primera: la "experiencia del 0,7%", al autor del libro lo "llevó a indagar en los sótanos inmundos de un sistema económico generador de tanta injusticia y desigualdad". "Generar injusticia y desigualdad", paradójicamente, es una de las debilidades del sistema económico liberal, y digo "paradójicamente", porque sus creadores buscaban un sistema en el que todos tuviésemos participación en la generación de riqueza, bienestar y felicidad social.

  • Comentario por F Javier Gelpi Paz 19.02.07 | 19:04

    En este ámbito de la empresa, esta técnica del "torbellino de ideas" se ha reconducido hacia la matriz DAFO, que no es otra que el analizar en profundidad las Debilidades (internas), Amenazas (exteriores), Fortalezas (propias), Oportunidades (que ofrece el mercado). Y, desde esta óptica, el texto aquí ofrecido, se ha quedado exclusivamente en el nivel de enunciar las debilidades internas. Espero los próximos textos-fragmentos del libro para ver si se tratan los otros niveles y, de no tratarlos, de quedarse solo en las debilidades, espero que las razone y sobre todo que las argumente, porque enunciar sin razonar equivale a lanzar piedras sin tino.

  • Comentario por F Javier Gelpi Paz 19.02.07 | 19:00

    Este método lo he utilizado hasta la saciedad con mis alumnos y de un modo individual. Ahora bien, cuando se utiliza esta técnica, para evitar "desviaciones", debe buscarse el equilibrio entre un enunciado negativo y otro positivo, o si se prefiere de otro modo, para evitar los derrotismos extremos que no conducen a nada, es preciso que veamos las "luces y las sombras".
    Esta técnica de la que hablamos, también se utiliza en el mundo de la empresa, mundo en el que trabajo desde el año 1994, a través de la Formación Continua.

  • Comentario por F Javier Gelpi Paz 19.02.07 | 18:55

    Tampoco estoy de acuerdo con el sentido que cobra el título a medida que uno va leyendo y desgranando el texto, porque da la sensación de que la "Iglesia católica" es una cloaca o un organismo putrefacto.
    En cuanto al texto seleccionado: No he leído el libro y quizás no pueda juzgar bien, pero, este fragmento en sí, me parece un texto incompleto que recuerda el resultado metodológico de un "torbellino de ideas" hecho por alguien o por un grupo de personas que se reúnen para reflexionar y comienzan antoando todo lo negativo que se les ocurre para, en una segunda fase, ir reflexionando con detenimiento sobre los temas propuestos.

  • Comentario por F Javier Gelpi Paz 19.02.07 | 18:51

    Pido disculpas por salirme de la corriente y extenderme en demasía.
    A mí, honestamente, el título de "el cristianismo en crisis" para este texto que se nos ha ofrecido para la reflexión, no me parece correcto. Cristianos somos todos los que confesamos nuestra fe en el Cristo y, en consecuencia, el cristianismo es el conjunto de todas las iglesias que se reúnen en torno al altar de Cristo para adorar al Padre con la gracia del Espíritu.
    Desde este punto de partida, el título propuesto no me parece adecuado, pues, la selección de texto se refiere única y exclusivamente al cristianismo católico y, desde una parte, no se debe juzgar al todo.

  • Comentario por taxista 19.02.07 | 17:04

    Agradezco la aparición de este magnífico libro, a mi entender, especialmente por dos razones: 1.- porque explicita lo que muchos venimos pensando, aunque tal vez no con la claridad suficiente como para expresarlo adecuadamente; 2.- porque abre un camino para seguir creyendo cuando nos hacemos adultos, por lo tanto sin vernos en la necesidad de tener que elegir de modo excluyente entre fe y madurez.

  • Comentario por Emilia Sánchez Pérez 19.02.07 | 15:29

    ...Emilia )o seguir viviendo sín coherencia ,entre lo que decimos y hacemos ?
    O meternos en los mismos "circúlos " que hemos "criticado" ?
    Un abrazo a todos

  • Comentario por Emilia sánchez Perez 19.02.07 | 15:23

    ...sigue Emilia )que como usted bién apunta ,nos han metido hasta la médula )

    Ustedes "los pensadores "saben muy bién ,sobre todo personas que como usted que han pisado las REALIDADES ,QUE EL PUEBLO ,LA GENTE DE A PIE ,é más lista de lo que parere y sabe distinguir lo importante de lo que no és .
    El desfase total de la Iglasia con la REALIDAD,pues para lo que quieren ,para otros avances están muy muy al día .
    Jordi Morros ,de acuerdo ,cargamos sobre otros nuestras conductas,creéncias ,caminos personales ?
    No creé usted J.Luis ,que el MIEDO GUARDA LA VIÑA?
    LA COMODIDAD?
    LA HOPOCRESÍA?
    COMO YO ESTOY BIEN ,PARA QUE LUCHAR?
    NO SE HABLA MUCHO A VECES Y SE HACE POCO?
    No somos TODOS IGLESIA ,sacerdotes seculares,religiosos de congragaciones y seglares, que muchas veces se ha ido "bién el la burra"?
    Dejamos "la Iglesia "para seguir CON COHERENCIA EL MENSAJE DE JESUS ,o seguir viviendo sin coherencia ,con lo que decimos y ha...

  • Comentario por Emilia Sánchez Pérez 19.02.07 | 14:52

    Por falta de tiempo es imposible ir punto por punto ,todos són muy interesantes.
    De entrada "chapeau " por J.Luís Herrero,por sú labor en Africa ,hay que tener un carísma muy especial para ello ,también es cierto que todos no podemos ir allí ,en todas partes se puede hacer montones de cosas ,olvidándonos que Africa puede estar a nuestro ladito .
    En líneas genérales muy de acuerdo con casi todo ,pero hay algo que no he entendido o usted no quiere decir lo que ha dicho MADRES QUE COMO TALIBANES DOMESTICOS PROVOCAN QUE SUS HIJOS ACABEN DANDO UN PORTAZO A LA RELIGION (muy machista)Y los Padres?yá he pasado los cincuenta años y creamé ,me ha costado mucho "quitarme y alaborar "TODOS LOS "YUYUS QUE LOS TALIBANES ECLESIASTICOS Y OTRA LINDECES ,ME INCULCARON" ,en mi geneación ,al menos en el entorno que me he movido ,no han sido ni LA MADRE NI EL PADRE.A nuestros hijos (no todos por descontado )hemos LUCHADO POR DARLES UN MENSAJE DE AMOR ,NO DEL SEXTO MANDAMIENTO (que como uste...

  • Comentario por Juan Hernández 19.02.07 | 14:14

    Desearía aportar algo original a vuestros comentarios,aunque debido a mis múltiples carencias sólo intentaré expresar algunas impresiones.Tu libro es lo que tantos esperábamos: es como "romper el velo del Templo ";gracias por tu valentía,Juan Luís.Tus reflexiones me me conducen a la triste realidad de que toda mi vida ha estado rodeada de una sarta de mentiras.Estoy casi completamente sólo y entreveo que tendré que bajar a las "catacumbas" para poder compartir con aquéllos primeros discípulos de Jesús su verdadero mensaje.Menos mal que la Iglesia "de arriba" no pudo quitarnos esa opción.

  • Comentario por Rodrigo del Pozo Fernández [Blogger] 19.02.07 | 12:52

    ... que triste reflexión...que triste que alguien que ha estado en África con los empobrecios (que están encontrando por millares su esperanza y liberación en la Iglesia) tenga semejante imagen monstruosa de su madre.... xabier, no se cómo puede servir esto de base para un diálogo sino es uno encaminado a matar obispos... Si la iglesia fuese realmente así lo único honrado sería hacer como Pablo de Tarso y perseguirla a muerte (como muchos intentan).

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