Día de la Palabra 28. 1. 07. Canto al amor

Permalink 27.01.07 @ 11:00:00. Archivado en Nuevo Testamento, Domingo, dia de la Palabra, Amor

Domingo 4, Tiempo ordinario. Ciclo c. El evangelio de hoy (Lucas 4:21-30) forma parte del relato del domingo anterior (1:1-4; 4:14-21), que comentábamos entonces con cierta extensión, presentando el drama del Sermón de Nazaret (Lc 4, 14-30).Por eso, quien quiera retomar aquel tema, vaya al domingo anterior (día 21. 1. 07). Hoy he preferido centrar mi reflexión en la "epístola" de Pablo: "Voy a mostrarnos un camino más exelennte...: Canto al Amor" (1 Cor 13). Del amor he venido hablando con cierta extensión en varios lugares (posts) de este blog. De la conversión de Pablo al amor traté hace dos días. Aquí evoco y comento su texto más famoso, un poema básicos de la literatura y pensamiento de occidente, según mi diccionario Palabras de amor (Descée de Brouwer, Bilbao 2007. Perdone el lector la extensión; si no quiere leer mi comentario, le bastará el texto en sí.

1. Texto:

Es quizá el más conocido de los textos de amor dentro en la Biblia y en el conjunto de la historia de occidente: 1 Cor 13. Pablo lo ha tomado de una fuente anterior, lo ha retocado y lo ha incluido dentro de una argumentación fuerte en la que quiere establecer la importancia de los carismas o dones dentro de la iglesia: unos destacan los de tipo supra-natural (hablar en lenguas, visiones); otros insisten en las capacidades proféticas; algunos parecen acentuar, incluso, un tipo de ascesis; otros pueden insistir, sobre todo, en el cumplimiento de la ley… Pues bien, en la base de todos esos gestos y dones se sitúa el amor:

Introducción. Estimad los dones más importantes. Y aún os voy a mostrar un camino más alto (12, 31)

a. Entorno (1) Si hablara las lenguas de los hombres y los ángeles, si no tengo amor (=ágape), sería como metal que resuena o címbalo que retiñe. (2) Y si tuviera profecía y viera todos los misterios y toda la gnosis, y si tuviera toda la fe, hasta para trasladar montañas, si no tengo amor, nada soy. (3) Y si repartiera todos mis bienes y entregara mi cuerpo a las llamas, si no tengo amor, nada sirve (13, 1-3).

b. Cualidades. (1) El amor tiene gran ánimo, el amor es bondadoso; (2) no tiene envidia, no se jacta, no se engríe, (3) no se porta indecorosamente, no busca su propio provecho, (4) no se irrita, no piensa en el mal; (5) no se alegra de la injusticia, sino que se alegra con la verdad; (6) todo lo cubre, todo lo cree, todo lo espera, (7) siempre permanece (13, 4-7)

a'. Permanencia. [Principio] El amor nunca cae. La profecía desaparecerá; las lenguas cesarán, la gnosis desaparecerá. Pues sólo conocemos en parte y sólo en parte profetizamos, pero cuando llegue lo perfecto desaparecerá lo que es parcial. Cuando era niño hablaba como niño, sentía como niño, razonaba como un niño. Pero cuando me hice adulto abandoné lo que era de niño. Ahora vemos como en un espejo, en enigma (borrosamente); entonces, en cambio, veremos cara a cara. Ahora conozco sólo parcialmente, pero entonces conoceré como he sido conocido (por Dios). [Ratificación].Permanecen, pues, la fe, la esperanza y el amor, estas tres realidades, pero la más importante de todas es el amor (13, 8-13)

Conclusión. Buscad el amor, estimad los dones más importantes (14, 1a)

2. Comentario

El texto está enmarcado entre una introducción y una conclusión que se corresponden y sitúan el amor (ágape), como realidad más excelente, muestra que el amor, no es una tarea más, sino como el alma de todas las restantes. Leído desde el contexto (1 Cor 12-14), este amor puede situarse en cuatro planos complementarios.
(1) Amor de Iglesia. Pablo dialoga en amor con todos los hombres y mujeres (pues el amor une a todas las culturas y religiones), pero se está fijando de un modo especial en la iglesia, que él entiende como cuerpo de amor. Pablo ha tratado de los ministerios o tareas de la iglesia. Pues bien, ahora precisa el argumento y dice que la única jerarquía y tarea de la iglesia es el amor.
(2) Experiencia de Dios. El texto no dice externamente nada sobre Dios (de forma que puede aceptarlo lo mismo un ateo que un creyente), pero mirado desde el evangelio constituye un 'acto de fe': es revelación de Dios que penetra por Cristo en la intimidad de los hombres, para que dialoguen y se amen mutuamente. En la base de este credo no está el "creo en Dios", sino "creo en el amor". Quien ama confiesa que hay Dios (Dios-Amor), aunque no lo diga.
(3) Experiencia personal. Este canto puede haber sido compuesto en la misma iglesia de Corinto, con elementos tomados del evangelio y de la cultura del ambiente, pero es evidente que Pablo lo ha retomado y recreado, para presentarlo n este lugar como expresión de su más honda experiencia de Dios, de la iglesia y de la vida humana. El Pablo duro de otros lugares aparece aquí como un hombre de amor, simplemente eso. No sabemos si era viudo o casado; no conodemos sus tendencias sexuales, anque presumimos que tenía dificultades (un agijón en la carne: 2 Cor 12, 7); pero era hombre de amor.

(3) 1 Cor 13, 1-3. Entorno y riesgos del amormística, profecía, martirio

Los psicólogos suelen distinguir cinco tipos de amor (paterno-materno, filial, erótico-matrimonial, de amistad y fraterno). Las religiones ponen de relieve diversos rasgos del amor: la compasión (budismo), la identidad cósmica (tao), la identificación mística (hinduismo), la misericordia (judaísmo e Islam)… El cristianismo ha destacado la unidad de los dos → mandamientos del amor (a Dios y al prójimo: Mc 12, 27-34) y ha insistido en el amor al enemigo (cf. Mt 5-7) y en la encarnación de Dios como amor (cf. Jn 1). Pues bien, desde su propia situación cristiana, Pablo relaciona el amor con tres grandes experiencias y riesgos de la vida humana: revelaciones, profecías, obras extraordinarias.

1. Si 'yo' hablara las lenguas de los hombres y de los ángeles (13, 1). La primera ideología o falsedad del amor es la vinculada a una perfección mística, que parece importante, pero que es sólo una palabra vacía, propia de aquellos que dicen conocer y hablar las lenguas de los hombres (en plano de mundo) y de los ángeles (en plano de perfección espiritual). Éstos son los que todo lo dicen, dominando los lenguajes, con apariencia de verdad y superioridad, para sentirse a sí mismos perfectos, dejando en un segundo plano a los demás, pobres hombres de la baja tierra, que se sienten incapaces de comunicarse. Estos 'hablantes de lenguas' son hombres y mujeres poderosos, en sentido psicológico o social. Pablo no discute en ningún momento sus capacidades, pero nos diría que ellas pueden interpretarse con medios psicológicos, para-psicológicos (de penetración mental), e incluso demoníacos (de posesión diabólica). Estos expertos en lenguas escuchan y hablan de un modo elevado, llegando incluso a tomar en serio lo que dicen (son 'creídos' en el sentido radical de la palabra). En nuestro tiempo se podría afirmar que controlan las redes informáticas y los canales de la propaganda, como si fueran dueños de la palabra que debe escucharse. Y en algún sentido lo son: la voz de sus falsas campanas parece la única que suena en todo el mundo. Pero es palabra de poder, al servicio de sí mismos. En realidad están vacíos, no tienen nada que decir, son como puro metal que suena sin contenido verdadero, o con el contenido de la violencia dominadora (de bronce de campana hecho cañón para la guerra). Éste no es sólo un peligro del mundo exterior, sino el peligro de la falsa mística, propia de aquellos que creen haber aprendido arriba, por visión, la esencia de las cosas, sin haber entrado en la dinámica del amor, que es encarnación de vida, entrega mutua, diálogo humilde de personas, en la línea de Jesús.

2. Y si 'yo' tuviera profecía... (13, 2). En sentido externo, la profecía es algo que 'se tiene', como cualidad que adviene, sin identificarse con uno mismo. Por eso, acabará diciendo el texto, "el que tiene profecía y no ama no es persona", es una profecía ambulante, pura máscara sin interioridad. Es evidente que los verdaderos profetas (como Jeremías o Juan Bautista, y el mismo Pablo, por no hablar de Jesús) habrían protestado, diciendo que no podían separar su entrega profética y su vida: para todos ellos, la profecía era amor hecho persona. Pero Pablo sabe también que puede haber, y hay con frecuencia, una profecía separada de la vida, hecha negocio sin amor, como se ha dicho desde antiguo al hablar de los 'falsos profetas', condenados con gran fuerza por el evangelio (cf. Mt 7, 1; 24, 11 par). Y si 'yo' viera todos los misterios y toda la gnosis... La profecía, especialmente en los apocalípticos (como en los libros de Daniel o Henoc apócrifo) está llena de revelaciones, de manera que, en tiempos de Jesús, los profetas eran considerados videntes que penetraban en los misterios (que expresaban lo que ha de ser al fin de los tiempos) y poseían la gnosis (que es el conocimiento del Dios escondido). Si 'yo' tuviera fe hasta para trasladar montañas... Estrictamente hablando, este lenguaje no parece propio de Pablo, que no concibe la fe como algo que se tiene (posesión de la que uno puede estar orgulloso), sino como un modo de ser en Dios, en gratuidad y donación de vida. Pero aquí, lo mismo que en 1 Cor 12, 9, Pablo habla de fe (pistis) como de un don especial, propio de algunos que pueden hacer cosas milagrosas, en el sentido de aquella fe que mueve montañas, de la que trató Jesús (Mt 17, 20 par). Pues bien, esa fe puede vaciarse de sí misma, volviéndose pura realidad externa sin amor, como sabe el mismo evangelio (cf. Mt 7, 22). Si eso sucediera, un milagro sin amor no serviría de nada, sino que sería destructivo.

3. Y si yo repartiera todos mis bienes... De las lenguas (mística) y de la profecía (visiones poderosas) pasamos al nivel de la comunicación económico-personal. Muchos piensan que todo se arregla en el mundo con dinero o con obras externas. Pero el simple 'dar' material no es suficiente. Este es el lugar de la patología del amor, el lugar del engaño supremo de aquellos que parecen emplear medios mejores (más costosos) para así imponerse por encima de los otros. ¿No sería bueno que aquellos que tienen muchos bienes lo dieran todo para bien de los necesitados? ¡Evidentemente! Pero en el fondo de ese gesto puede esconderse una trampa: un deseo de dominio más alto, un egoísmo. Pues bien, en contra de esa trampa, Pablo sabe que el dar verdadero, en un nivel de humanidad mesiánica, sólo tiene sentido cuando es gratuito, sin más finalidad que el dar, compartir y dialogar, en igualdad y amor. En este contexto evoca Pablo un tipo de martirio: "y si entregara mi cuerpo para ser quemado". Ciertamente, es bueno dar la vida, pero en el fondo de ese 'don de la vida' puede haber y hay a veces un engaño más alto, pues uno puede sacrificarse con el fin de mostrar su propia razón o su superioridad, no por el bien de los demás, en amor gozoso y desprendido. Esta patología martirial es más común de lo que se cree y así aparece en los penitentes que se buscan a sí mismos en su penitencia. Este es el sacrificio de aquellos familiares-funcionarios que viven de manera austerísima, pero luego pasan factura de aquello que han hecho y humillan a los receptores de sus beneficios...

(4) 1 Cor 13, 4-7. Cualidades del amor. Un canto emocionado.

Aquí expone Pablo su canto al agapê, un amor que se abre a los enemigos, siendo, al mismo tiempo, muy cercano, propio del grupo de creyentes. Este es un amor totalmente gratuito (como lo muestra la entrega de Jesús), pero, al mismo tiempo, es amor que crea iglesia, unificando a los creyentes. Ese amor es lo más cercano y gratuito, siendo, al mismo tiempo, principio de unidad social de la comunidad cristiana, que se abre a todos los humanos. Estos son sus rasgos, que presentamos siguiendo el esquema de la traducción:

1. El amor tiene gran ánimo, el amor es bondadoso. He querido mantener el sentido preciso de la primera palabra, que se dice en griego makro-thymía, que significa de thymos o ánimo grande. Según eso, el amor es animoso, longánime. Muchas traducciones ponen paciente, en el sentido de capaz de aguantar y mantenerse. Ambos matices el más activo (animoso, longánime) y el más receptivo (paciente), son apropiados y expresan la capacidad de aguante y la potencia creadora del amor, que se mantienen allí donde todas las restantes cualidades fallan o se acaban. En esa línea decimos que es bondadoso (khresteuetai), con el matiz de útil: aquello que siempre sirve y siempre vale.

2. No tiene envidia, no se jacta, no se engríe. De las notas positivas (es animoso, bondadoso) pasamos a las negativas, que nos irán acompañando desde ahora, para indicar así los rasgos que el amor debe superar para expresarse plenamente. El primero es la envidia* (dsêlos), que consiste en enfrentarme a los demás, para apoderarme de lo que ellos tienen y, al mismo tiempo, destruirles. El amor, en cambio, es el descubrimiento gozoso del otro en cuanto distinto, y el gozo de que sea, de que viva, de que triunfe. En este sentido, el amor nos capacita para salir de nosotros mismos, transformando la envidia 'mimética' en comunión gratuita. Por eso, el amante no se jacta ni engríe, es decir, no se encierra en sí mismo, para imponerse ante los otros, en gesto de miedo perpetuo (tengo que elevarme siempre a mí mismo para sentirme seguro), sino que al gozarse en los otros reconoce también su propio valor y no tiene que luchar por mantenerse ni imponerse sobre los demás.

3. No se porta indecorosamente, no busca su propio provecho. Portarse indecorosamente se dice en griego a-skhêmonein, romper el 'esquema' o la forma apropiado de existencia, quebrar el equilibrio de la vida, destruir una armonía que nos permite convivir. En sentido positivo, eso significa que el amor vincula, traza puentes, de manera que ofrece a cada uno un lugar en la vida, un espacio decoroso y digno, en humanidad, un lugar distinto para cada uno, apropiado para todos. Según eso, el skhêma (=esquema o decoro) del amor, puede resultar distinto en las diversas circunstancias, de manera que lo que en un momento o lugar parece decoroso (que las mujeres vayan muy veladas en la calle o que no asuman trabajos públicos) resulta indecoroso en otros. Hay, sin embargo, un decoro fundamental, que se expresa en la segunda parte del texto: 'no busca su provecho propio'. Esta es la melodía firme, esta la base del amor: que cada procure el bien de los otros, no el propio, que piense, sin cesar, en lo que al otro le conviene, no según mi esquema, sino según el suyo.

4. No se irrita, no piensa en el mal. En el caso anterior se suponía que hay un orden o decoro, que se expresa allí donde cada uno busca el bien ajeno. Ahora se supone que la vida de los hombres se encuentra amenazada por una gran irritación, un paroxismós o paroxismo de violencia desatada. En aquel tiempo existía una gran irritación en el ambiente social. Pues bien, Pablo descubre que en contra de esa irritación sólo puede darse un remedio: el amor que se expresa y mantiene en forma de concordia, conforme a la experiencia de los frutos del Espíritu (amor, gozo, paz: Gal 5, 22). Sólo en este contexto se puede añadir: no piensa en el mal, no toma en cuenta el daño que le hacen. Esta formulación nos lleva al centro del Sermón de la Montaña, donde Jesús pide que no respondamos al mal con lo malo, sino que perdonemos a los enemigos (Lc 7, 27-36). El hombre que ama recupera de algún modo la inocencia primera del paraíso: ni siquiera piensa en el mal, pues es como si no existiera; piensa sólo en lo bueno y así goza, haciendo gozar a los otros.

5. No se alegra de la injusticia, sino que se alegra con la verdad. Al lado de la envidia, falta de decoro e irritación anterior, se eleva ahora la injusticia, como riesgo básico de un mundo amenazado por la mentira y la lucha de todos contra todos. Injusticia (a-dikia) es aquello que va en contra de la dikaiosyne, tanto en el sentido griego más extenso (orden social), como en el bíblico más hondo, que Pablo ha puesto de relieve, evocando la acción salvadora y gratuita de Dios. Alegrarse en la injusticia significa asumir la maldad de los hombres y aprovecharse de ella, para provecho propio. Frente a esa alegría del mal, que extiende y ratifica sobre el mundo la violencia, se eleva aquí, ya en forma positiva, la alegría por la verdad, entendida como gozo más alto del amor. Lo opuesto a la injusticia no es ya la justicia, sino la verdad o fidelidad de Dios, que ama con alegría, en la verdad.

6. Todo lo cubre, todo lo cree, todo lo espera. Se ha solido decir 'todo lo soporta' y la traducción es bueno, pero he querido mantener el matiz de 'cubrir', vinculado al sentido originario de la palabra stegê (cubierta, tejado), de la que proviene el verbo que se emplea aquí (stegei). Igual que un tejado cubre la casa y permite que sus habitantes vivan al resguardo del viento y la lluvia, así el amor resguarda y cubre a los amantes, como una cobertura de Dios que nos mantiene libres de la irritación, en fe y en esperanza. Por eso se añade que el mismo amor lo cree todo, todo lo espera. Fe y esperanza son, según eso, expansiones del amor, porque sólo el amor es capaz de confiar siempre (de ponerse en manos de Dios, estando en manos de los otros) y de mantenerse a la espera, sabiendo que la vida es camino de Dios. El texto ha repetido tres veces una palabra esencial (panta), que hemos traducido por todo, pero que, en sentido estricto, significa también siempre.

7. Siempre permanece. En este último caso, que es conclusión y culmen del desarrollo anterior, debemos traducir el panta (todo) por siempre, diciendo que el amor permanece siempre, como realidad primera y final, que se identifica con Dios y que se expresa en forma de camino duradero, de plenitud, para los hombres. Al decir que permanece (hypomenei) no estamos indicando simplemente que aguanta de un modo pasivo, sino que se mantiene firme, de manera activa, siempre y en todo (dando así el doble sentido a la palabra panta). Quizá pudiéramos añadir que el mismo amor es esa paciencia creadora, como en el Apocalipsis: en medio de la gran lucha de historia permanece y triunfa la paciencia de Dios, que se revela en los creyentes, es decir, en aquellos que mantienen fieles al Cordero sacrificado. Todas las realidades del mundo cambian, todas se acaban y mueren. Sólo la paciencia activa queda, como presencia y permanencia de un amor, que todo lo cubre, lo cree y lo espera, superando así el desgaste del tiempo y revelando en medio de esta vida de pruebas el rostro y gozo de Dios.

(5) 1 Cor 13, 8-13. El amor nunca se destruye. Exilio y patria.

El canto anterior terminaba diciendo que el amor lo cubre todo (como tejado firme, que cobija lo que está bajo su amparo) y siempre permanece (porque tiene el poder de la paciencia duradera de Dios). El nuevo pasaje retoma ese motivo, para desarrollarlo de un modo consecuente. Por eso empieza con una frase programática, que condensa lo anterior e inicia lo que sigue: el amor nunca cae (oudepote piptei). Las realidades de este mundo se derrumban, todas ceden con el tiempo, como sabe la apocalíptica, que emplea con gran abundancia ese verbo (piptô: caer, derrumbarse), cuando alude a la 'catástrofe' final. Todas las restantes cosas pasan y caen. Sólo el amor permanece sin derrumbarse. Mueren las viejas culturas, los pueblos antiguos, y muchos piensan que la misma iglesia milenaria, en sus formas actuales, se encuentra herida de muerte, lo mismo que el tipo actual de religión musulmana. Pues bien, en este contexto de trance y gran acabamiento en el que muchos (una mayoría) repiten, quizá sin saberlo, las palabras viejas de 'comamos y bebamos que mañana moriremos' (1 Cor 15, 32), se eleva nuestro texto y dice: el amor nunca cae.

1. De la profecía imperfecta a la plenitud del conocimiento (13, 8-10). El argumento anterior (1 Cor 12) y el que sigue (1 Cor 14) trata sobre la profecía y el don de lenguas. Pues bien, en ese contexto se indica aquí: «La profecía desaparecerá, las lenguas cesarán, la gnosis desaparecerá…». Todo el argumento se centra en la profecía, entendida en forma de conocimiento parcial. En ese sentido, también ella acaba. Sólo permanece el amor.

2. Ejemplo del niño que se hace mayor (13, 11). «Cuando era niño hablaba como niño, sentía como niño, razonaba como un niño…». La profecía, como el don de lenguas y la gnosis, son experiencia y tanteo de niño, que no logra hacerse dueño de sí mismo, que vive a medias, bajo la ilusión de su conocimiento parcial, bajo el dominio de los mayores. Pues bien, en contra de eso, el amor viene a mostrarse como mayoría de edad, el descubrimiento y cultivo de la libertad al servicio de la vida. Pablo utiliza aquí un lenguaje que después se ha hecho común en la filosofía de la ilustración: los hombres de otros tiempos eran menores de edad, incapaces de amar y de vivir en libertad; por eso se hallaban sometidos a los poderes políticos y sacrales que merecían y que ellos mismos habían suscitado; Jesús, en cambio, aporta el descubrimiento del amor adulto, la mayoría de edad para los hombres que se hallaban antes sometidos a un tipo de leyes infantiles (propias del judaísmo). En este sentido, el evangelio es la experiencia de la gracia que supera el juicio de la Ley y nos permite vivir desde ahora en plenitud humana.

3. Vemos como en un espejo. Plenitud de Dios (13, 12-13). Ahora las vemos como en un cristal de adivinar, que no nos deja descubrir el sentido más hondo de la realidad. Parecemos así condenados a un conocimiento parcial, como niños que quieren ser grandes para saber lo que ha sido y será, para volverse dueños de sí mismos. Pues bien, en medio de este mundo enigmático tenemos una seguridad superior, algo que es firme, la certeza del amor que nos permitirá conocer como somos conocidos, en comunión personal. El amor es así la verdad del futuro y se expresa de dos formas vinculadas: veremos cara a cara, conoceremos como somos conocidos... Veremos cara a cara significa que encontraremos a Dios en amor, conforme a la imagen de las bodas finales que Ap 21-22 ha desarrollado: toda la historia ha sido un camino que lleva a ese encuentro, de manera que al final conoceremos como somos conocidos, es decir, veremos a Dios como él nos ve, penetraremos en el misterio de su conocimiento total, en comunión de amor.

(6). 1 Cor 13, 13. Síntesis y conclusión:

«Permanecen, pues, la fe, la esperanza y el amor, estas tres realidades, pero la más importante de todas es el amor» (13, 13). Con estas palabras recoge Pablo el argumento anterior, poniendo de relieve el valor de las tres “virtudes cardinales”, pero destacando de un modo especial el amor. El problema de Corinto parece haber sido la disputa entre diversas tendencias (místicas, proféticas, organizativas...).
Pablo responde buscando la unidad de todas ellas, pero en el plano superior del amor que puede vincularlas. De esa forma aparece como un pedagogo del amor, moderando a unos, encauzando a otros, dirigiendo a todos al lugar donde es posible un encuentro superior, una humanidad más alta, en los barrios duros del puerto de Corinto, lleno de traficantes y prostitutas, trabajadores y parados. Precisamente allí, en la periferia de la gran ciudad de cruce, griega y romana, oriental y occidental, de maleantes y judíos, pudo crear Pablo una comunidad de amor que ha sido y sigue siendo ejemplo para las iglesias posteriores.

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no se como decir q es el amor solo se q tengo mucha necesidad de sentir amor por mi misma me confunde ese sentimiento
los felito x los q siente esa gran felicidad de tener amor y mas darlo
Enlace permanente Comentario por maxi 23.05.08 @ 23:37
Gracias a todos por volver a los temas fundametales: el amor es Dios, Dios es amor... el amor es decoroso, el amor supera todo decoro... Intentaré volver sobre los temas. El tema del decoro (honra, norma, mesura...)fue discutido en la Edad Media y no se llegó (que yo sepa) a conclusiones... El tema del Dios-amor, Amor-dios de discutió que yo sepa en el siglo XVIII y XIX y sigue abierto... Lo que decís todos, sobre todo los que más habéis entrado en el tema, me parece muy importante. Gracias, seguiré pensando y ofreciendo temas de diálogo. Xabier
Enlace permanente Comentario por Xabier Pikaza Ibarrondo [Blogger] 29.01.07 @ 09:25
(Y termino)
El Dios del amor decoroso es inagotable y está en la conveniencia y en la dirección elegante bella y limpia de no aplastar, de no someter con potencia abrumadora. Sólo seducir. Por eso es fascinante pero no tremendo en el sentido abrumador del término. No es, ni se muestra arrollador como potencia divina, sino que, porque está inserto en la propiedad del decoro aparece y se muestra elegante, inagotable y sobrio, dejando espacio para ser conocido; y porque este amor ni se ata ni ata, por eso mismo vivimos en este tiempo, el nuestro y el de Pablo, de él, más incluso que de fe y esperanza. Sólo nos queda este amor modesto, simple, bello pero fascinante, insondable, inagotable.
Enlace permanente Comentario por Emilita 28.01.07 @ 20:11
(Sigo)
¿Qué es pues el amor decoroso? ¿Podemos decirlo sin temor a estar “parafraseando” a Pablo? Yo creo que es como la huella o los réditos de una manifestación abrumadora del amor. Aquí el decoro es la propiedad del amor que se deja gustar sin atarse ni atarnos. Esto nos lleva a decir que ahora vivimos de los réditos de este amor, que a pesar de todo es lo “más” que tenemos. Ese Dios amor se muestra de tal manera decoroso y se conduce con tal elegancia que es insondable (así lo muestran los términos que expresan el amor desde sus contrarios) y a la vez inagotable (según ese “todo” antepuesto a las expresiones que lo muestran) porque no aplasta ni somete ni ata.
Enlace permanente Comentario por Emilita 28.01.07 @ 20:11
(sigo)
¿Cómo aplicar esto al amor? Dentro del texto de Pablo todo lo dicho anteriormente se hace complejo. Al principio habla del Amor utilizando términos negativos: el amor no es, no hace, no aspira, no actúa. De pronto rompe este ritmo e introduce el término “todo” como si quisiera expresar que ese amor del que ha hablado desde sus contrarios, se expresa también en formas abarcantes y expansivas que no dejan nada fuera. Y en último lugar, todo esto de que habla, lo dice en un tiempo en el que se “vive en enigma” (vemos como en un espejo) o como si estuviéramos en el “aire”, en un tiempo de conocimiento a medias en el que lo único que nos “queda” (no tanto que tengamos sino que nos queda) es la fe, la esperanza y el amor, y éste sobrepujando a los demás.
Enlace permanente Comentario por Emilita 28.01.07 @ 20:10
(Sigo)
En griego “decoro” significa nobleza y dignidad, pero también manera de conducirse, como virtud pública o ciudadana. En latín “decoro” está más cerca de nuestra comprensión de honestidad, sobriedad y decencia. Pero la palabra latina “decor” (de la que también se deriva “decoración”) proviene de la raíz “cor” que es núcleo, corazón, raíz, más cercana al sentido de encanto, magnificencia y belleza. En las dos acepciones podríamos encontrar un punto común: que el decoro es algo que se muestra y se ve, que es ajustado (a imagen de un traje que nos queda perfecto al cuerpo). De este modo la idea se aclara, dejándonos ver el decoro como un modo de conducirse con encanto, que es algo más que la simple propiedad de la decencia y honestidad. El decoro es tal porque es bello y elegante, hasta el punto de alcanzar la raíz de lo que muestra.
Enlace permanente Comentario por Emilita 28.01.07 @ 20:09
Xabier apunta, como las veletas, en la dirección del viento y hoy sopla fuerte el amor. Cierto, hay que someter a revisión el término “decoro”. Sofía ha hecho una buena labor de diccionario y modestamente quiero sumar mi aportación a este punto de interés que es el decoro en el amor, hurgando en mis conocimientos de latín y griego para poder decir algo. Pese a la falta de estima reinante por las lenguas clásicas, provenimos de ellas y para entendernos es siempre necesario el retorno. Creo que en la antigüedad, el decoro tenía que ver, sobre todo en este texto de Pablo, con el arte de la retórica, muy desarrollado en el mundo grecorromano. Como palabra ordenada y con estilo, pero esto es sólo el marco.
Enlace permanente Comentario por Emilita 28.01.07 @ 20:08
Conciliar: ¿estás seguro? Aunque parezca una tontería, pienso que es más correcto decir que "Dios es Amor", no que "el Amor es Dios". Aunque pudiera parecer lo mismo, me da, me da... que es radicalmente lo contrario.
Un abrazo,
Paz y Bien.
P.D.:esta vida tan acelerada le impide a uno dedicar más tiempo a este foro que, por lo menos, leyéndolo, me enriquece...
Enlace permanente Comentario por Mudejarillo 28.01.07 @ 17:23
Se me olvidaba ,las fotos del texto son bién bonitas y evocadoras .
Enlace permanente Comentario por Emilia Sanchez Pérez 28.01.07 @ 11:43
Sofia se vé que ha entrado tu comentario amplio ,mientras escribia el mio ,ya he leido tú aclración "del decoro " ,el Sr Pikaza no habrá tenido tiempo de contestar a tantas preguntas que hago ,supongo que tendré que acostumbrarme a contestármelas yo solita ,ya sé que a todos no puede contestar ,en este caso tampoco habia tantos ,pero como digo mis horas fuertes no son las mañanas y suelo decir bastantes bobadas .
Enlace permanente Comentario por Emilia Sánchez Pérez 28.01.07 @ 11:41
Ay, Sofía... Has dado en el blanco... El tema del "decoro" (honor) está en el centro de los estudios bíblicos de la actualidad, centrados en el motivo de la honra-honor-decoro como clave de la vida del hombre antiguo. La discusión empezo zon un libro de *PITT-RIVERS, Julian.A.Un pueblo de la sierra: Grazalema, Alianza, Madrid 1989. Creo que eres de esa zona... El decoro-honor que Pitt-Rivers estudió en Grazalema ha servido para situar los temas centrales de la Biblia... Pero, como insinué en el texto y tú has dicho bien, el decoro debe replantearse... Creo que en el fondo lo hace el mismo Pablo, aunque quizá no lo dice con la precisión que quisiéramos. Un saludo a au tierra (En Grazalema pasé algunos de los días más hermosos de mi vida, hacia el año 1970). Xabier .
Enlace permanente Comentario por Xabier Pikaza Ibarrondo [Blogger] 28.01.07 @ 10:51
Tengo conmigo esta mañana una niña de seis años y un niño de tres ,miro sus ojos y veo el amor ,la limpieza ,me besas les beso ,me acarician ,su piel es suave ,són la verdad ....ahora ,yá nos encargaremos nosotros de cambiarles .....no veo en ellos EL DECORO (según lo define Sofia )sí es lo qué tú defines ,prefiero NO TENER AMOR ,en otra entrada te decia que olvidaras "lo de entrometida ,piensa en otras cosas más importantes ,mujer ,igual quiere decir otra cosa,a veces las palabras no expresan bién lo que queremos decir ....os ejo de mañan soy muy poco creativa ,lo mio es la noche .
Un abrazo ,un sol explendido y una helada ,de tres pares de .....
Enlace permanente Comentario por Emilia Sánchez Pérez 28.01.07 @ 10:46
Sr Pikaza ,escribia mientras usted ha entrado ,no contestaba a sú entrada ,como vé hago muchas preguntas qué quizá usted pueda contestarme yo nó encuentro respuesta .
¿qué quier decir el amor es decoroso ?
Gracias de antemano por sus respuesta .
Enlace permanente Comentario por Emilia Sánchez Pérez 28.01.07 @ 00:39
Todo el texto es interesante ,precioso ...luego comienzo a hacerme preguntas ¿solo hay un amor ? está el texto solo enfocado a los que tienen un Dios? como aman los que no lo tienen ? No es todo amor egoista ?
Verdaderamente si en la realidad fuese así !!!!!!!!Huau !!!!!!!una pasada ,mé temo que no sé amar bién .
No tengo un dia de mucho amor ,mañana intentaré amar mucho más ,para sentirme bién conmigo "egoista"
Un abrazo a Todos
Enlace permanente Comentario por Emilia Sánchez Pérez 28.01.07 @ 00:35
A todos gracias... Me importa sobre todo lo de "el amor es decoroso". Creo que Pablo estaría de acuerdo en que el decoro cambia con las culturas y situaciones... y buscaría, al final, un camino en el que importa, sobre todo, el bien de los demás, en concreto, de todos, desde aquello de "no hay judío, ni griego, ni hombre ni mujer, ni libre ni esclavo...".El amor nos vincula a todos como personas, en respecto y comunión. Ahí está el decoro que buscamos... y que un día alcanzaremos. Buenas noches a todos. Xabier
Enlace permanente Comentario por Xabier Pikaza Ibarrondo [Blogger] 28.01.07 @ 00:27
Me gusta esa profundidad en el tema. Hablar de amor es hablar de lo más importante. Pero como Sofía, cuando me miro, veo que me queda mucho para alcanzar el amor que predica Pablo y que es el que también predicó Cristo. Pido mientras tanto saber amar y cumplir la voluntad de Dios. Buenas noches Xabier.
Enlace permanente Comentario por Carmen Bellver [Blogger] 27.01.07 @ 22:28
el Amor es Dios. Nosotros, llamados a amar a Dios y a los demás.
Enlace permanente Comentario por CONCILIAR 27.01.07 @ 19:56
Este es mi lema .Aunque.....si no tengo amor .........no soy nada ,ni doy nada .
Todas las cosas pequeñas de la vida son amor .........quedaremos en los demás ,por el amor que hayamos dado ,no por la herencia material que dejemos ,SON NUESTROS ACTOS DE AMOR LOS QUE SE RECORDARÁN VIVIENDO PARA SIEMPRE ASI EN LOS OTROS
voy rapido ,un abrazo a todos
Enlace permanente Comentario por Emilia Sánchez Pérez 27.01.07 @ 13:55
Como los ríos que fluyen al mar, embelleciendo de paso el panorama y enriqueciendo las posibilidades de la Tierra Madre, así el amor encauza la vida hacia su perfección, hacia la identidicación de los hijos con la voluntad del Padre.
Grande, Xabier, tu desenvoltura bíblica!
Pero, en justa consecuencia, todo ello pasa y, bsorbido en la dimensión divina, se eterniza en el piélago del supremo misterio de que Dios (el Mar) es Amor!!!
Enlace permanente Comentario por JMS.- 27.01.07 @ 13:39

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