Pedro Papa y la unidad de los cristianos
26.01.07 @ 11:01:57. Archivado en Iglesia Instituciones, Nuevo Testamento
Ayer, 25 de enero, memoria de la Conversiòn de San Pablo, ha sido día de oración por la unidad de los cristianos. En este contexto, pasado el octavario (18-25 de enero) y tras haber recordado a Pablo, quiero evocar también a Pedro y comentar unas palabras que los católicos tomamos como fundamento de la unidad de las iglesias, palabras que Jesús resucitado dijo a Pedro según Mateo 16, 18-19: "tú eres Pedro y sobre esta Piedra edificaré mi Iglesia". Ellas presiden la cúpula de de san Pedro, en el Vaticano y explican lo que ha sido el pasado de la Iglesia Católica. Pero ¿pueden y deben aplicarse también a la Iglesia del futuro? ¿Seguirá siendo el Papa, que se llama sucesor de Pedro, el garante de la unidad de las iglesias? ¿Habrá que volver al principio, recuperando mejor las funciones de Santigo y Pablo y de las mujeres de la pascua que aparecen en las imágenes de arriba?.
Situar la función de Pedro
Hacia el año 80, un autor a quien llamamos Mateo (Mt) retomó los argumentos del evangelio de Marcos, completándolo con elementos de otros escritos cristianos anteriores (entre ellos un texto llamado Q) y con sus propias aportaciones, desde la nueva situación de la Iglesia. De esa forma asumió las tradiciones más paulinas de Marcos y las unió a sus propias tradiciones judeo-cristianas, dentro de una iglesia (¿Antioquia?) que se había esforzado por superar una visión parcial del evangelio de Jesús,pero sin rechazar sus bases judías.
Mateo fue un hombre de concordia y así quiso unir las dos grandes tradiciones de la iglesia primitiva: la tradición de Santiago (con su fidelidad más estricta a la ley judía) y la tradición de Pablo (con la apertura universal del evangelio). Para ello, tomando como base el texto de la "confesion y rechazo" de Marcos 28-33,y, reconociendo lo que Pedro había hecho por la unidad de las iglesias de su tiempo, puso en boca de Jesús (¡de Jesús resucitado!) las palabras que vamos a comentar: ¡Tú eres Pedro...!
Mateo ha querido superar las posibles oposiciones (o "contradicciones") que había entre el grupo cristiano de Santiago y el de Pablo y presenta a Pedro como garante de la Unidad de las Iglesias. A su juicio, las oposiciones amteriores, que provienen de los diversos aspectos del mensaje y vida de Jesús, han quedado asumidas y resueltas ya por Pedro que es, al mismo tiempo, testigo de la misión universal de Jesús (línea de Pablo) y garante de la ley judía (como Santiago).
Es evidente que Mateo no «inventa» esa función de Pedro, sino que interpreta y ratifica lo que él había hecho, ratificando así su gran tarea al servicio de la iglesia, cuando él tomó como propia la misión universal de los los cristianos helenistas y de Pablo y la vinculó con la misión israelita de los judeocristianos y Santiago, garantizando así (desde la tradición de Jesús) la unidad de las iglesias, unidad que se funda y expresa en su confesión de Jesús como «Cristo, Hijo de Dios vivo» (Mt 16, 16). En contra de lo que sucede en Mc 8, 29, el Jesús pascual de Mateo asume la confesión la confesión de Pedro (¡tú eres Cristo!) y Cristo le responde: ¡Tú eres Pedro!.
El evangelio está contando lo que Pedro hizo en un momento crucial de la iglesia primitiva, entre los años 40 y 60 de nuestra era, cuando fué portador de unidad y garante de diálogo entre las iglesias. Cuando Mateo escribe su evangelio, hacia el año 70-80, Pedro esta muerto (lo mismo que Santiago y Pablo). Pero la función que realízó (que realizaron los tres) continúa. Cada uno ha tenido una función eencial en la Iglesia. La de Pedro ha sido también importante. Y así lo ratifica Jesús resucitado, dirigiéndole estas palabras:
Un texto de pascua, un texto de historia
Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás,
porque no te lo ha revelado la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos.
Y yo te digo que tú eres Pedro y sobre esta «piedra» edificaré mi iglesia,
y las puertas del infierno no prevalecerán sobre ella.
Y a ti te daré las llaves del Reino de los cielos:
todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos,
y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos (Mt 16, 18-19).
Éste es un texto pascual, una palabra que Jesús resucitado dirige a Pedro (¡a un Pedro que ya ha muerto!), ratificando la función que ha realizado en la iglesia, conforme a la visión de Mateo. Éste es el texto clave de una comunidad de Antioquía que, habiendo estado por un tiempo más ligada a Santiago, ha asumido después una interpretación más universal del evangelio, en la línea de Pablo, apoyándose para ello en el recuerdo y la misión mediadora de Pedro, quien ha sido capaz de abrir con la llave de Jesús las puertas de la ley (para que los gentiles puedan entrar en el Reino de los cielos). Éste es un texto asumido después por la Iglesia de Roma y por el conjunto de las iglesias cristianos: el mismo Jesús resucitado concedió a Pedro esa función de Unidad entre los Cristianos.
Éste es un texto de historia. Ciertamente, este pasaje de Mateo (con palabras de Jesus resucitado) habla aquí de algo que Pedro ha realizado ya en las comunidades, asumiendo y ratificando la función de otros misioneros: él ha justificado y avalado el gesto de apertura universal del evangelio, asumiendo así la misión y teología de los helenistas y de Pablo, como supone el fin de su libro (cf. Mt 28, 16-20). Este pasaje "canoniza" y aprueba la función de unidad realizada por Pedro en el comienzo de la Iglesia. Es como un compendio de lo que él ha sido.
Para las comunidades que están al fondo de Mateo, el gesto de Pedro ha resultado fundamental para la Iglesia. Pedro había estado (con algunas mujeres y otros discípulos) en el comienzo de la Iglesia (hacia el año 30), dando testimonio de la resurrección de Jesús. Pero ha estado, por segunda vez, entre el 40-60, en el centro de la Iglesia, como promotor de paz y de unidad entre los cristianos. Conforme al evangelio de Mateo, Pedro ha sido y sigue siendo el garante de la misión universal de la iglesia, ofreciéndole unas bases cristianas (el testimonio de Jesús) y unas justificaciones israelitas (en la línea de la buena Ley). Así aparece como el auténtico «rabino cristiano», con las llaves que abren el Reino a los excluidos de la sociedad, los pobres de Jesús, sin necesidad de cumplir la ley nacional judía.
No todos los grupos cristianos (¡pensemos en Pablo!) necesitaban un testimonio como éste. Pero la comunidad que está al fondo de Mateo lo ha necesitado, vinculando de esa forma la misión universal de la iglesia con el mensaje de la vida de Jesús, a partir del testimonio de Pedro, cuya vida y misión recoge este pasaje. Jesús mismo ha ofrecido a Pedro las «llaves del Reino», para que lo siga abriendo a los pobres y expulsados de Israel y de un modo especial a los gentiles.
Las palabras de Jesús a Pedro. Algunos detalles
Como venimos diciendo, son palabras de Jesús a Pedro. No son palabras de Jesús durante el tiempo de su vida (en Cesarea de Filipo), sino palabras de Jesús resucitado, que algunos cristianos han "oído", en torno al año 60/70 después de Cristo y que Mateo ha insertado en su Evangelio, en torno al 80. No son palabras falsas, ni inventadas: son palabras "pascuales", de la experiencia más honda de la Iglesia, asumidas por las comunidades cristianas. Estas palabras han sido esenciales para que una iglesia que tenía el riesgo de cerrarse en el nacionalismo de sus orígenes judíos, haya abrirse a los gentiles, vinculando los caminos de Santiago y de Pablo. Este será un texto clave para el papado posterior. Aquí termina nuestra exposición. Sólo quien quiera precisar algunos detalles puede seguir leyendo lo que sigue
1. Esas palabras ratifican lo que Pedro ha realizado. Hubo un momento en que las diversas comunidades corrieron el riesgo de escindirse, por su forma de entender la ley judía. Fue necesaria la aportación de mediadores y, sobre todo, la de Pedro a quien hallamos diciendo su palabra en los momentos fundantes de la iglesia (cf. Hech 15).
Había sido discípulo de Jesús y formó parte del grupo de los Doce, iniciando la misión intrajudía en Jerusalén y quizá en Galilea, pero no se cerró en un judaísmo sacral, como Santiago, sino que asumió la apertura de los helenistas, impulsando (desde su propia perspectiva) la misión universal del evangelio. Así pudo aparecer como garante de la nueva identidad supra-judía de la iglesia. Eso significa que Mt 16, 16-19 debe entenderse desde su contexto histórico: los autores y lectores de Mateo provienen de una iglesia judeo-cristiana cercana a la de Santiago a quien tomaron en un tiempo como intérprete del mensaje y de la obra de Jesús; pues bien, en un momento dado, sin negar el valor de lo anterior, ellos asumieron la perspectiva de Pedro y vieron que la iglesia no se puede fundar sólo en una ley nacional judía (Santiago), ni en una experiencia pascual como la que algunos atribuyen a Pablo (que no conoció al Jesús de la historia y que parece negar toda la ley judía), sino en un hombre como Pedro, que había conocido a Jesús y que supo vincular las diversas tendencias eclesiales. Según eso, esas palabras forman parte de una «decisión histórica» de la iglesia de Mateo que, sin rechazar a Santiago y a Pablo, toma a Pedro como el intérprete autorizado de Jesús.
2. Sobre esta piedra fundaré mi iglesia. Pedro está en la base de un edificio que sustituye al Templo de Jerusalén, el edificio de aquellos que creen en Jesús y que forman el «cuerpo mesiánico de Dios». En contra de Marcos, Mateo supone que Pedro ha cumplido ya su tarea en la iglesia y así le presenta como intérprete cristiano de la Ley judía y como primera piedra de la iglesia. Por eso, Jesús acepta su confesión (¡Tú eres el Cristo!: Mt 16, 17), añadiendo, en contra del Jesús de Mc 8, 33 (que le llamaba “Satanás”), que ha sido Dios quien le ha revelado su carácter mesiánico y filial.
El mismo Jesús resucitado proclama, de un modo solemne, pasados tres o cuatro decenios de historia cristiana, desde el interior del evangelio, estas palabras esenciales: «Y yo te digo: ¡Tú eres Pedro y sobre esta Piedra edificaré mi iglesia y los poderes del infierno no prevalecerán sobre ella!». La comunidad mesiánica se funda sobre el testimonio de la fe de Pedro y de aquellos que asumen su camino, afirmando que Jesús no es sólo el Cristo de Israel, sino el Hijo de Dios para todas las naciones. El texto supone que Pedro ha cumplido ya esta función (de una vez y para siempre), de manera que ella puede y debe mantenerse, pero no necesita repetirse (pues ya está cumplida).
3. Las llaves del Reino de los cielos. La función de Pedro como roca o base resulta inseparable de su tarea de «escriba experto en el Reino de los cielos» (cf. Mt 13, 51), capaz de vincular las palabras de la antigua ley israelita y la experiencia nueva de Jesús, que le ha ofrecido las llaves del Reino de los cielos que, como saben todos los lectores de la Biblia, significan las llaves de Dios . Pedro ha sabido emplearlas, ratificando la interpretación verdadera del evangelio, que vincula la fidelidad a la ley (propia de Santiago; cf. Mt 5, 17-20) y la misión universal (destacada por Pablo; cf. Mt 28, 16-20). Así lo ha hecho de una vez y para todas: «Te daré las llaves del Reino de los Cielos, y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos» (16, 19).
Tampoco aquí se dice lo que Pedro ha de hacer, sino lo que ha hecho, abriendo para siempre las puertas de Israel y de Jesús (las de Israel por medio de Jesús) a todos los pueblos de la tierra. Una tradición posterior de Roma ha referido estas palabras a cada uno de los papas, como si ellos siguieran teniendo la misma autoridad fundadora (¡piedra!) y doctrinal (¡atar y desatar!) que tuvo Pedro, cuando interpretó el judaísmo (línea de Santiago) de una forma universal (línea de Pablo). Ciertamente, esa aplicación es posible, pero no se deduce del texto de Mateo, que por otra parte parece más dirigido hacia oriente que hacia Roma (cf. Mt 2). Lógicamente, el texto final de la misión, abierta a todos los pueblos, no ha concedido un lugar especial (romano o no romano) a Pedro (cf. Mt 28, 16-20), pues la apertura universal de la iglesia se encuentra ya asegurada.
Conclusión. ¿Hace falta hoy Pedro Papa?
Otras líneas cristianas (la de Marcos o Pablo, la de Santiago o el Apocalipsis, la de Juan y las pastorales) no han sentido la necesidad de apelar a una palabra como esta para fundar la unidad de las iglesias, sobre la figura y la misión de Pedro. De todas formas, una vez que esa palabra ha sido recibido por el Nuevo Testamento, puede recibir un valor y suscitar una dinámica (una historia de la recepción) muy especial, que ha marcado la historia de la iglesia.
Los cristianos católicos creemos que esas palabras que el Jesús pascual ha dirigido a Pedro han de aplicarse y extenderse a sus sucesores, de manera que el ministerio petrino sigue formando parte de la iglesia "católica" (que aparece como espacio donde se vinculan todas las iglesias . Pero otros cristianos "no católicos" (protestantes,ortodoxos) creen que, en principio, esas palabras que Jesús dirigió a Pedro se cumplieron de una vez y para siempre en el mismo Pedro, sin necesidad de aplicarlas después a sus posibles sucesores (los papas), añadiendo incluso que éstos (los papas) han usurpado funciones que Pedro no tuvo ni quiso tener en el principio.
En otras palabras, los católicos pensamos que cada "Papa" es una especie de nuevo Pedro, que debe realizar en nuestro tiempo la mismo función que el viejo Pedro realizó en el suyo (una funciòn de unificar a las iglesias...). Otros cristianos, en cambio, piensan que el Papa de hoy no tiene la función que tuvo en otro tiempo Pedro. Así las cosas será bueno rogar para que podamos dialogar y entendernos.
La hstoria sigue abierta. No se trata de decidir las cosas desde fuera. Son los mismos papas los que deben mostrar que ellos están realizando hoy día la función del viejo Pedro, al servicio de la Unidad de las Iglesias, proponiendo su experiencia de unidad y mediación cristiana, sin imposiciones. Él camino está abierto y puede ser un camino apasionante, siempre que los papas actuales actúen de otras formas, siempe que el conjunto de los cristianos asumamos con más intensidad y espíritu de diáligo el mismo evangelio, como he mostrado en mi libro sobre Historia y futuro de los Papas (Trotta, Madrid 2006). Es tiempo de fidelidad a los orígenes y de conversión de todos. Pero habrá cristianos posiblemente cristianos (y muy buenos cristianos) que piensen que Pedro realizó ya de una vez lo que tenía que hacer y que los sucesores de su obra no son ya los papas de Roma, sino todos los cristianos. Seguiremos hablando de ello.
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Veo que, practicamente, todos convergemos a lo mismo: el oficio petrino debe ser petrino y no romano.
También puedes pensr que todos coincidimos en tu agnosticismo: es simple cuestión de más o menos y, sobre todo, de fidelidad a la conciencia; ahí es donde maduramos como personas libres y responsables.
Sigue adelante tu caminoo-
Estamos en una nueva etapa: la sociedad abierta.
(No hablo de Comte)
Cristo human@ y Cristo divin@.
Estamos en el camino de que las iglesias vuelvan a adaptarse a los tiempos, como lo hicieron a la cultura política del helenismo, luego a la organización del imperio romano, luego al centralismo monárquico-feudal, luego al absolutismo... Y ASÍ SE QUEDARON ENGANCHADOS. Admito que es una droga dura: la plenitudo potestatis para mí solo, y olé. Pero tienen que dar el paso, tiene q...
Un abrazo a todos
Un abrazo a todos
De momento :Para la Iglesia como Estado ,por descontado "SI" PAPA O PRESIDENTE ,pero tampoco así ,ningún presidente va por la vida como vá el Papa ,salvo los de los paises donde casi toda la población muere de hambre y de otras cosas ,pero sus presidentes viven como reyes y además lo ENSEÑAN .
Como CABEZA DE UNA IGLESIA ,DEBERIA SOBRAR CASI TODO ,SER TODOS iGLESIA EN TOTAL IGUALDAD Y CON EL UNICO FIN QUE PROCURAR SEGUIR LAS ENSEÑANZAS DE JESUS ......Los Asuntos Administrativos (que tambien son necesarios ,hasta en una casa con una persona sola )LOS PUEDEN LLEVAR PERSONAS CON ESAS PROFESIONES ,CON SUS SUELDOS Y PUNTO (porque es verdad que hay cosas que son yá imposibles de eliminar ,pero muchas muchas no )
bueno siga...
Wishful thinking? Utopías irrealizables? Si el cristianismo supo cortar el cordón umbilical del judaísmo, también ahora podrá romper los barrotes de la carcel mental que Roma ha construido.
Porque las puertas del Infierno no prevalecerán contra la Iglesia!
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Xabier Pikaza Ibarrondo
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