Día de la Palabra (21. 1. 07). Buenos de Nazaret y pobres del mundo
20.01.07 @ 10:22:56. Archivado en Iglesia Instituciones, Jesús, Domingo, dia de la Palabra
Domingo 3. Tiempo ordinario. Ciclo c. Hoy comienza la lectura contínua evanvelio, dedicada este año (ciclo c) a Lucas. El texto recoge la introducción (Lc 1, 1-4) y, pasando por alto la infancia y el bautismo, expone al “sermón programático” de Jesús en Nazaret (Lc 4, 14-21), la carta magna del derecho de los pobres. Es un pasaje de intensa esperanza, pero también de durísima disputa, pues muchos, como los “buenos” de Nazaret, defienden su liberación privada, rechazando a los "pobres” del mundo y queriendo matar a Jesús, su defensor (En la imagen una esecena de violencia "religiosa" actual en Nazaret, lugar donde algunos [judíos, musulmanes, ¿cristianos?] sólo buscan su "iglesia particular", como en tiempos del sermón de Jesús).
1. Lucas. Un escritor de oficio: una obra en dos volúmenes
Hacia el año 80 d. C., un cristiano culto, de origen probablemente pagano, que había sido prosélito judío y conocía bien la Biblia Griega (los LXX, traducción del Antiguo Testamento), quiso escribir la primera historia de Jesús y de su movimiento, siguiendo modelos cristianos y helenistas anteriores.
(Lc 1, 1-4) Ya que muchos se han propuesto componer un relato de los acontecimientos que se han cumplido entre nosotros, 2 según nos lo transmitieron quienes desde el principio fueron testigos oculares y ministros de la palabra, 3 me ha parecido también a mí, después de haber investigado cuidadosamente todo lo sucedido desde el principio, escribirte una exposición ordenada, ilustre Teófilo, 4 para que llegues a comprender la autenticidad de las enseñanzas que has recibido.
Le llamamos Lucas porque así le ha llamado la tradición, pero ignoramos su nombre y lugar de su residencia. Algunos dicen que escribió en Roma, porque allí culmina la segunda parte de su obra (Hechos), otros piensan en Éfeso. Sea como fuere, lo hace en un lugar donde se reconocen y aceptan dos escritos cristianos anteriores (Marcos y un documento que suele llamarse Q), que él utiliza y recrea para proponer de forma nueva la vida y mensaje de Jesús. De esa forma escribe algo nuevo, pero no inventa, sino que matiza lo recibido; no crea de la nada, sino que organ¬iza y elabora aquello que otros le han le han transmitido y él mismo ha conocido, interesándose por l vida de Jesús
Lucas ha escrito un libro en dos volúmenes o tomos. El primero se ocupa de las cosas que Jesús "hizo y enseñó" (palabras-obras) hasta su ascensión (Evangelio de Lucas, Lc). El segundo transmite las "obras y palabras" de sus seguidores, que están yendo de Jerusalén a los confines de la tierra, pasando Roma, capital del imperio (Hechos, Hech). Pero iglesia del siglo II ha separado las dos partes de la obra y así ha tomado la primera (Lc) como unidad en sí misma, poniéndola al lado de los otros evangelios (Mc, Mt, Jn), dejando así que la otra parte (el libro de los Hechos) ¬pueda presentarse como “libro autónomo”, sobre la vida de la iglesia primitiva.
De todas formas, el hecho de que Lucas escribiera su obra en dos partes (cada una de las cuales tenía la amplitud normal de un rollo, pues apenas se utilizaban “libros” todavía) tiene gran importancia teológica y eclesial. A su juicio, el tiempo del Jesús histórico (evan¬gelio de Lc) tiene que ir unido al tiempo del Cristo de la fe, sentado a la derecha del Padre, dirigiendo por su Espíritu la vida de la Iglesia (el libro de los Hechos).
2. El programa de Jesús (Lc 4, 14-21).
Pues bien, tras ofrecer la introducción de Lc, la liturgia nos hace dar un salto, pasando al primer sermón, que Jesús pronunció simbólicamente en Nazaret (es decir en su pueblo, que es símbolo de un judaísmo cerrado, de una iglesia que quiere quedar en sí misma, en sus problemas y en sus pobres). Pero veamos, Jesús llega a la sinagoga de su pueblo y participa en la liturgia del sábado. Todos parecen mirarle y preguntarle: ¿qué haces? ¿quién eres? como había hecho en el texto anterior Juan Bautista, y el responde «¡Dios me ha enviado... para "enviar" en libertad a los oprimidos.
Lc 4, 14- 21. Jesús, lleno de la fuerza del Espíritu, regresó a Galilea, y su fama se extendió por toda la comarca. 15 Enseñaba en las sinagogas y todo el mundo hablaba bien de él.
16 Llegó a Nazaret, donde se había criado. Según su costumbre, entró en la sinagoga un sábado y se levantó para hacer la lectura. 17 Le entregaron el libro del profeta Isaías y, al desenrollarlo, encontró el pasaje donde está escrito:El espíritu del Señor está sobre mí,
porque me ha ungido
para anunciar la buena noticia a los pobres;
me ha enviado a proclamar la liberación a los cautivos
y dar vista a los ciegos, a liberar a los oprimidos 1
19 y a proclamar un año de gracia del Señor.Después enrolló el libro, se lo dio al ayudante y se sentó. Todos los que estaban en la sinagoga tenían sus ojos clavados en él. 21 Y comenzó a decirles: –Hoy se ha cumplido el pasaje de la Escritura que acabáis de escuchar
Jesús se presenta como Ungido de Dios (=Mesías), con palabras de Is 61, 1-3, pero introduciendo en ellas una novedad muy significativa, tomada de Is 58, 6: ha venido a ha venido a liberar a los oprimidos. El mundo se había vuelto cárcel; los hombres se habían dividido en opresores y oprimidos, todos cautivados bajo la violencia de la historia. Jesús ha recibido el Espíritu y/o la unción de Dios para liberarles.
Jesús es Cristo, Ungido de Dios; pero no porque concede al mundo unos bienes puramente interiores, sino porque declara cumplidas, en su vida y persona, las promesas de la antigua profecía que se expresan en la liberación de los oprimidos y, en especial, de los encarcelados. Él ha cumplido de esa forma la esperanza de los pobres, encarcelados, ciegos, oprimidos y tristes. Así estaban los hombres, proscritos en el mundo, como en cárcel, oprimidos por el hambre y la falta de libertad, sin ojos para ver, sin fiesta para celebrar y Jesús ha venido a ofrecerles los dones del Reino. De esa forma es evangelio para los marginados, como indicaremos comentando las palabras centrales de la cita de Isaías.
3. Los momentos de la libertad.
El texto central de la cita de Isaías, que Jesús, nuevo Isaías, Siervo de Dios, ha tomado como lema de su misión puede dividirse en cinco partes, como ahora sigue:
1. Me ha ungido para anunciar la buena noticia a los pobres. Jesús aparece como Ungido por excelencia (=Mesías, Cristo): Dios le ha regalado su Espíritu para que exprese su don y presencia en el mundo, evangelizando a los pobres o necesitados, hambrientos de pan o carentes de otros bienes importantes. Evangelizar significa ofrecer vida, camino de esperanza. Esta es la afirmación general, el punto de partida del jubileo de Jesús. Los cuatro momentos posteriores expresan y expanden su sentido.
. 2 Me ha enviado para proclamar la libertad a los cautivos (prisioneros, presos), es decir, a los hombres y mujeres a quienes la violencia de la historia ha esclavizado, encerrándoles en cárcel o destierro, como víctimas de violencia. Prisioneros son los derrotados, aquellos que han caído bajo el poderío de los fuertes. Prisioneros de una violencia universal son todos y en especial los últimos del mundo, vencidos y esclavos, expulsados y encadenados de la historia, víctimas de la guerra, encarcelados por la justicia.
3. (Me ha enviado) para proclamar (=ofrecer, dar ) la vista a los ciegos... Ciegos son, sin duda, los pobres y presos, aquellos a quienes la violencia del sistema ha reprimido, confinándoles en su impotencia. Así van por el mundo, incapaces de ver, encerrados en la cárcel de su oscuridad. Sólo libera de verdad a los demás quien les enseña a descubrir las cosas y entenderlas, de manera que se valgan y piensen por sí mismos. Por eso, en el centro de este texto (Lc 4, 18-19) hallamos la experiencia de Jesús que ofrece a los ciegos un tipo de visión más alta, que les permite conocerse y expresarse como humanos.
4. (Me ha enviado) para "enviar" en libertad a los oprimidos (a liberar a los oprimidos). Lo que antes era anuncio (proclamar la libertad a los encarcelados) aparece ahora como gesto ya realizado: Jesús ha venido para "enviar en libertad". Leído el texto de manera literal, deberíamos suponer que Jesús quiere romper los muros de las cárceles, abriendo de par en par sus puertas. Dios le ha enviado para lograr que los oprimidos puedan marchar en libertad, iniciando el acto final de transformación, que precede a la concordia universal. Pues bien, debemos añadir que no lo ha hecho (externamente) de una vez y para siempre, sino que lo está haciendo a través de quienes asumen su gesto. Lo que él ha comenzado continúa, su libertad opera a través de los creyentes. Que los hombres y mujeres puedan caminar en libertad, esta es la obra del Mesías.
5. (Me ha enviado) para proclamar el año de gracia (=aceptable) del Señor. Así culmina la unción de Jesús y se completan los momentos anteriores de su obra. La plenitud humana (apertura de los ojos, libertad de la vida) se expresa como fiesta jubilar: año de gracia, tiempo de gozo que, conforme a la tradición de Israel, se vuelve celebración de fraternidad, perdón de las deudas, liberación de los esclavos, reparto de las tierras. Este era el año en que se abrían las cárceles y todos comenzaban de nuevo, repartiéndose los bienes de la tierra (cf. Lev 25). Este es el tiempo de Jesús, pascua de la historia, jubileo al que ya no seguirán más jubileos, pues la fraternidad se ha establecido para siempre.
Jesús puede afirmar que todo se ha cumplido en el hoy del tiempo mesiánico iniciado por su vida y su mensaje (Lc 4, 21). Así se cumple y cobra fuerza la libertad mesiánica, como anuncio profético (que recoge la esperanza israelita de Isaías 58 y 61) y como palabra performativa (que realiza aquello que proclama). Esta no es una palabra aislada, un mensaje teórico de tipo espiritualista, sino la voz creadora de Jesús que incluye en su "yo" liberador y jubilar a todos sus discípulos mesiánicos. Esa palabra introduce a los cristianos en la mejor tradición social y espiritual del judaísmo, haciéndoles portadores de un mensaje y camino de liberación, que se expresa por ellos, pero les desborda, haciéndoles testigos y promotores de un mensaje universal de libertad.
4. La disputa de Nazaret: todos los pobres (Lc 4, 22-29).
El texto de la liturgia acaba en lo anterior: todo el programa de Isaías se ha cumplido “hoy”, en el hoy de Jesús, en el hoy de la Iglesia. Por eso, los lectores pueden acabar aquí la reflexión. Pero estrictamente hablando, su sentido sólo se comprende si se sigue leyendo. Éstos son los temas que siguen:
1. Los nazarenos condenan a Jesús, aunque al principio parecen admirarlo. Le condenan porque, al parecer, no actúa como José (¿no es éste el hijo de José?), es decir, porque quiere ayudar a todos los pobres, no sólo a los judíos, porque cita y aplica mal el texto de Isaías.
2. Jesús se apoya en los profetas Elías y Eliseo, que ayudaban a los pobres de los pueblos del entorno, no sólo a los judíos (ayudaban y curaban a los sirios y fenicios), preocupándose no sólo de los nacionales (los judíos, los buenos cristianos, los españoles), sino también de los de fuera (no judíos, no cristianos, no españoles…).
3. Los nazarenos quieren “matar a Jesús”, porque no responde a los ideales de su nación, porque no es buen judío. Pero Jesús logra marcharse.
Éste es el sentido de la escena que sigue, del “fracaso de Jesús en Nazare”. Leído así, el conjunto del pasaje (Lc 4, 16-30) cobra una inquietante y esperanzada actualidad. También a nosotros nos turba y extraña ese universalismo: queremos libertad, pero sólo para algunos, para los buenos paisanos de mi pueblo o mi grupo; queremos prosperidad, pero sólo para los que pertenecen al sistema occidental o americano (por poner unos ejemplos posibles). Así añadimos que las cárceles siguen siendo necesarias para los de fuera: los de otros grupos sociales, raciales, culturales... Pues bien, en contra de eso, este pasaje afirma que, para ser verdadera, la libertad ha de ser universal, abriendo estructuras de comunicación en igualdad para todos. Desde aquí ha de entenderse la continuación del pasaje.
El temo de fondo es la apertura universal de Jesús, a quien interesan igual los pobres de Nazaret y de Israel y los pobres de todo el mundo. Según los nazarenos, Jesús tenía que haber sido un luchador nacional, un partidario de la separación entre los buenos israelitas y los malos extranjeros. Por eso, la pregunta puede sonar de esta manera: «¿Cómo siendo hijo de José puede comportarse de esta forma?».
Eso significa que, según los nazarenos, Jesús aporta una novedad que le separa de los buenos ciudadanos, que quieren la gracia de Dios para ellos y la justicia o venganza para los de fuera. En este contexto se sitúa el refrán de Jesús que les responde diciendo, «un profeta no es bien recibido en su tierra» (Lc 4, 24), porque el profeta, si lo es de verdad, debe proclamar la gracia de Dios sobre todos (rompiendo así los límites estrechos de su tierra).
5. La cita de Isaías, una cita cambiada
En este contexto, los nazarenos advierte que Jesús, su paisano, ha universalizado el texto de Isaías, suprimiendo sus palabras finales de juicio, que suelen dirigirse contra los extranjeros. Jesús no quiere libertad para nosotros (los buenos, los nacionales, los de la iglesia verdadera) y venganza para los malos (los de fuera). Él ha suprimido la venganza y quiere libertad para todos:
Isaías 61, 2 situaba el jubileo en un contexto judicial de tipo israelita, proclamando así una “doble suerte”: un Año de Gracia de Yahvé, el Señor, para los fieles, un Día de Venganza de nuestro Dios, para los infieles. La profecía puede inscribirse así y se inscribe dentro de la experiencia nacional, ratificando la singularidad y elección del pueblo de la alianza, conforme a una visión de las dos "suertes" que el libro de Ester ha desplegado de un modo impresionante (triunfo para los judíos, destrucción para los enemigos). Desde esta perspectiva de la doble sanción (Año de Gracia, Día de Venganza), que puede aplicarse a gran parte de la teología "legalista", marcada por un tipo de talión (para los buenos el cielo, para los malos el infierno), este pasaje sigue dividiendo a los hombres, pues Dios les deja en manos de su propio juicio, marcado por la lucha entre lo buenos y los malos.
En contra de eso, Lucas 4, 19 universaliza la parte positiva del mensaje de Isaías, indicando que Jesús ha proclamado las palabras de esperanza (Año de Gracia liberadora), prescindiendo del aspecto legal, esto es, del Día de venganza de Dios. Eso significa que cesan los antiguos privilegios de los nazarenos ("buenos" judíos); las normas de la ley sacral se acaban y pierde su importancia la elección israelita que conducía al triunfo final de unos y a la derrota de otros. Estas palabras de Jesús se inscriben dentro de la lógica del Sermón de la Montaña que supera la oposición entre amigos (a quienes debe amarse) y enemigos (a quienes se combate o rechaza).
[[Jesús descubre esta la lógica de oposición en el mismo mensaje de fondo de Isaías donde Dios garantizaba su gracia a los buenos expulsados (ciegos, cautivos, oprimidos) pero anunciaba, al mismo tiempo, su venganza o desquite contra los adversarios. Así ofrece sólo un año de "gracia universal". Lógicamente, los "buenos" nazarenos se sienten discriminados. J. KLAUSNER, Jesús de Nazaret. Su vida, su época, sus enseñanzas, Paidós, Barcelona 1991, ha mostrado de manera impresionante la novedad de esta lógica de Jesús desde (y en contra) del mismo judaísmo anterior]].
Conforme a su lógica de elección y ventaja propia, los nazarenos rechazan el mensaje de Jesús. Suponen que la acogida y “gracia” que ofrece a los pobres (encarcelados) es buena, siempre que no ponga en peligro el privilegio de aquellos que siempre se han sentido buenos, esto es, de ellos, los nazarenos. La gratuidad es positiva, pero a condición de que siga ratificando el privilegio de quienes son dignos de ella, al servicio del propio sistema. Pues bien, Jesús ha roto ese esquema, ofreciendo perdón sin venganza, una libertad que desborda el nivel del buen sistema (de los nazarenos). Lógicamente, los partidarios (privilegiados) del orden particular, representados aquí por los buenos nazarenos le condenan y quieren matarle porque rompe su seguridad, ofreciendo la curación y libertad a todos los (incluidos los enemigos seculares de Israel: fenicios y sirios).
Los colectivos religiosos, igual que los estados "legales", necesitan defender su identidad y para ello tienen que expulsar a los extraños o encerrarlos en la cárcel. Lógicamente, junto al “año de gracia” (para ellos), necesitan un "día de venganza" (para los enemigos). Así ha sido y así será. Jesús, en cambio, quiere libertad para todos. Por eso ha ofrecido salvación universal a los antes oprimidos y expulsados, de manera que ha tenido que renunciar por gracia de Dios a la “venganza” del Señor. Es normal que los nazarenos (representantes de los buenos israelitas) se sientan defraudados, pues pierden sus ventajas anteriores, viniendo a ser como los otros. Quieren defender su propiedad; por eso se enfurecen e intentan lincharle.
Normalmente, el orden de una sociedad se funda en la violencia y expulsión de los disidentes, de manera que así se distingan los buenos de los malos. Pues bien, al desenmascarar ese sistema de expulsión violenta, Jesús supera y destruye aquella distinción, viniendo a presentarse como peligroso para los que quieren conservar sus privilegios. Por eso, sus mismos paisanos intentan matarle y lo hacen precisamente porque son «buenos»: porque defienden la institución nacional, fundada en la distinción de legales e ilegales (de los que pueden vivir en libertad y de los encarcelados).
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isidrorodriguezgomato.blogspot.com
en el estan mis 6 páginas Web, la Entrevista de Canal Extremadura y otros trabajos.-Gracias.-
Cada domingo nos alimentamos de La Palabra y de Crsito mismo y pareciera que no pasa nada en nosotros, o al menos en nuestro entorno, pienso que los cristianos estamos llamados a ser signos de paz y amor para todos los hombres y contribuir a la unidad en el mundo.
Que el Espíritu Santo nos guie hacia la verdad y juntos construyamos la unidad entre nosotros.
Carmen
P.D:Escribo menos pues estoy con las oposiciones, así que ya sabeis rezad, aunque yo siga dando con el mazo jejeje¡
Carmen
P.D:Escribo menos pues estoy con las oposiciones, así que ya sabeis rezad, aunque yo siga dando con el mazo jejeje¡
¿Nos Creemos de verdad que somos el Cuerpo verdadero de la iglesia? No comprendo como se puede leer este texto y hacer caso omiso y seguir una política en contra, y otras veces acoger al pie de la letra cuanto dice Pablo…
Verdadero Cuerpo con la peculiaridad de cada uno-a ¿…?
Uno ojo y tener buena visión de todo y saber todo cuanto nos conviene, y otras siempre seremos el culo para que se nos puedan dar buenas patadas ¿no?
Realmente Queridos Teófilos, coger el Libro y leer cuanto dice Isaías es un gusto, un deleite y un gozo… “El Espíritu- Ruaj del Señor-a está sobre nosotros porque fuimos ungidos con las heridas y el dolor de Cristo… Él nos enseñó la Buena Nueva, a proclamar el año de Gracia a los ciego y sordos, a los cautivos y a quienes siguen oprimidos pese a decir que ellos tienen el magisterio de la Palabra ¿…?
Buena Semana de todo Corazón y que Sea la Palabra de Dios-a la que no permita vivir feliz en medio de cuanto nos acontezca
...
Es bello el texto de la Nehemías, comenzar la primera lectura en la Plaza donde todos son convocados y sin exclusión, a la Puerta del Agua símbolo de Sabiduría, “usando la razón y los oídos del pueblo atentos” (Ne 8,3), escuchar la Palabra proclamada de tal forma que llegue integra y viva al fondo del corazón, que nos haga despertar del letargo, que el llanto sea de alegría de vivirla, que todo el Pueblo sea quien goce de ella y que se día de fiesta para Beber y Comer todos sin que haya un solo ser que no goce de ese Pan y vino… sin olvidarnos que el La Palabra la que invita y nos convoca nos hace gozar de ese bien que no reconforte y Alegre… ¡Buen SMS para estos tiempos donde el dialogo está ausente en todos los campos! ¿No?
¿Nos Creemos de verdad que somos e...
Magnífica la aportación de Xabier, magnífico el recordar en el punto 5º que no habrá "día de la venganza".
No creo, Serafín, que los textos estén cansados de tantos años de compromiso, sino de la falta del mismo...por eso, dejemos que la Palabra proclamada se haga vida en nosotros, pero también plausible y explicitada. Muchos lo necesitamos..,
Paz y Bien,
Mudejarillo
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Xabier Pikaza Ibarrondo
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