Navidad 5. José, hombre del fin de año, patrono de los ilegales.
31.12.06 @ 12:06:19. Archivado en Jesús, Nuevo Testamento
He presentado la "historia de las dudas de José" según san Mateo, con la ayuda de mi amigo Ariel Álvarez. Hoy, el día del fin de año, quiero volver a evocar su figura, de un modo ya mucho más simple, ofreciendo dos indicaciones breves sobre su función en el Nacimiento y Vida de Jesús, según los evangelios. Con San José os dejo, amigos del blog, en este fin de año, con mis mejores deseos. Para mis abuelos (y quizá para los de muchos de vosotros), San José era patrono de la buena muerte... Yo quiero hacerle patrono del buen fin de año... Que nos lleve de la mano a un buen comienzo de año 2007, conduciendo nuestro "burrito" bello hacia un futuro mejor, aunque tenga que ir burlando (superando) una ley injusta del injusto Herodes. Os saludo y despido del año con la imagen de San José, patrono de los que van al exilio
1. San José, patrono de los ilegales
Veamos la imagen: ¡Camina la Virgen bella!... No camina, sino que cabalga en un burro de exilio, según el texto de Mateo 2 (huida a Egipto). En en el fondo de los vestidos de fiesta de María (en la imagen de portada) está el hecho de que ella va (vamos con ella) al exilio de Egipto. Va como una persona ilegal, a la que buscan para patar a su hijo. Va perseguida por la Policia de Herodes, buscada quizá por la Interpol.
El "culpable" es José es un "buen patrono" (un mugalari dirían en alguzas zonas del Pirinio), un especialita en cruzar fronteras, burlando a la buena policia legal. Ciertamente, no lleva bomba en el burro, no lleva droga... Aunque en otro sentido podrìamos decir que lleva la droga más fuerte, la bomba más explosivo (lleva a Jesús, en su burro, con María). Nos lleva hacia el año nuevo, superando los peligros del sistema y de los bandidos malos, él, San Jose, bandido bueno.
Éste quiere ser mi Josè de fin de año. U n José para emigrantes, gentes sun documentos, ilegales y bandidos... Así lleva a María y al Niño al exilio, como un "fuera de ley", y con ella y con Jesús queremos que nos guíe a nosotros. Este José es ilegal, patrono de ilegales, pero no un dirigente mafioso de pateras y tráfico de blancos/as o de negros/as, con documentos falsos para engañar. Es un fuera de ley, pero no pone bombas en los aeropuertos para matar de un modo asesino a los inocentes (como en el día tristísimo de ayer, en Barajas/Madrid)... Es un José fuera de ley.... que camina al exilio para poder ayudar con Jesús a todos los que , dentro o fuera de la ley, se encuentran amenazados por la mala muerte, por la violencia y el miedo.
Buen José, patrono de Jesus, patrono nuestro, buen año te pedimos, a tí, amigo de resolver problemas dificiles, después de darte gracias porque no te divorciaste de María, sino que la llevas al exilio, vestida de reina-sacerdote (con capa de cura), pero perseguida por Herodes, como madre culpable de un hijo culpable. ¿Puedes arreglar un poco el tema de nuestros ilegales violentos? ¿Qué les dirías, que les harías, tú que vas con Jesùs y María, como un ilegal astuto, al servicio de la vida?
¿Piensas que debemos cambiar el sistema de Herodes? ¿Cómo? ¿Cómo crees que podemos cambiar y "con-vertir" a los ilegales que tú habrás encontrado en tu camino? ¿Se les puede trasformar, al servicio de la vida y de la libertad de todos? Por aquí no encontramos solución, sólo nos queda la agenda del llanto. Peró que llevas a Jesús en un burro quizás tienes más ideas. ¿Habrá que cambiar todo el sistma? ¿Habrá que ir, como tú, por los caminos ilegales de fronteras para dialogar con los ilegales? ¿No es eso muy peligroso?
Perdona, José, que te haga estas preguntas. Son las preguntas que escuché a mi abuela, cuando me hablaba de los ilegales y legales de la última guerra carlista que ella sufrió en su niñez. Tú tiens que saer mucho, tú que vas con el burro bueno y con Maria y José; quizá podrás ayudarnos a enfocar mejor los temas, en el camino del exilio, amenazados por los bandidos del sistema o de fuera del sistema. Y ya de paso, tú que sigues siendo patrono de la "buena muerte", échale una mano incluso a Sadam Huseim y a todos los que se matan, matan y mueren en Iraq. No sérá demasiado pedirte esto, este dìa de fin de año.
Pero vemgamos ya a los textos de la Biblia. La tradición del Nuevo Testamento considera a José como padre (al menos adoptivo) de Jesús (cf. Lc 2, 48; Jn 1, 45; 6, 42). Tanto Mt 1, 18–2, 33 como Lc 1, 26–2, 52 le presentan como fiel ejecutor de la obra de Dios. De un modo especial podemos evocar dos rasgos de su figura, uno en Mateo, otro en Lucas.
(2) Mateo. La conversión de José.
Mateo presenta a José como Hijo de David (Mt 1, 20), es decir, como un heredero de las promesas mesiánicas, un hombre «justo» (dikaios) que cumple lo que exige y pide la ley divina (Mt 1, 19). Lógicamente, José tenía que presentarse como trasmisor de las promesas mesiánicas, como alguien capaz de decir a Jesús lo que ha de ser, la forma en que debe comportarse, como portador de la voluntad y de la misión de Dios para su hijo. Pues bien, el ángel de Dios le pide que renuncie a su paternidad autoritaria, con los derechos que ella implica, poniéndose al servicio de la obra de Dios María, su esposa (Mt 1, 18-25).
De esa forma, Dios pide a José lo más fuerte y costoso que puede pedirse a un hombre, especialmente si es israelita: que renuncie a su "derecho" patriarcalista y que acepte, acoja y cuide la obra que Dios ha realizado en su mujer María. Frente al varón dominador que duda de su esposa y la utiliza, frente al hombre que pretende «conquistar» a las mujeres y tomarlas como territorio sometido, se eleva aquí la voz más alta del ángel de Dios pidiendo al varón José que respete a la mujer María, aceptando lo que Dios realiza en ella. En el principio de la historia de la liberación cristiana está la fe de este buen varón José, que se ha dejado cambiar, convirtiéndose de algún modo en cristiano ante María.
(3) Lucas. La diferencia de José.
Lucas nos sitúa ya en la vida pública de Jesús, que acaba de anunciar su mensaje de gracia universal (Lc 4, 18-19), retomando el mensaje de Is 61, 1-2 y 58, 6 y anunciando el gran jubileo, pero omitiendo las palabras clave de Is 61, 2 donde de habla «del día de venganza de nuestro Dios». Eso significa que abre el mensaje de salvación a todos los pueblos, como sigue suponiendo el texto, cuando alude a la tradición del mensaje y milagros de Elías y Eliseo, que ofrecieron su ayuda los extranjeros (habiendo en Israel muchos enfermos (Lc 4, 24-26). Pues bien, en vez de alegrarse por ello, sus paisanos de Nazaret rechazan a Jesús y quieren asesinarle, conforme a una ley de linchamiento colectivo (cf. Lc 4, 20-29). No pueden aceptar que Dios cure (trasforme) por igual a nacionales y extraños: no quieren libertad ni evangelio para aquellos que, a su juicio, no lo merecen. En este contexto apelan a la memoria del padre de Jesús:
«Todos daban testimonio sobre él y estaban maravillados de las palabras de gracia que salían de su boca. Y decían: ¿No es este el hijo de José?» (Lc 4, 22).
Ciertamente, conocen y saben que es hijo de José (en plano legal, israelita) Por eso, su pregunta no es para que respondamos «sí» y de esa manera ratifiquemos el origen familiar de Jesús, sino para que distingamos (desde una perspectiva evangélica) a Jesús de José, que a los ojos de los nazarenos tenía que haber sido un defensor de la identidad judía, un partidario de la separación entre los buenos israelitas y los los otros (los extranjeros). Por eso, la pregunta puede sonar de esta manera: «¿Cómo, siendo hijo de José (uno de los nuestros), puede comportarse Jesús de esta forma?». El problema está en ser judía siendo "más que judío"... El problema está en pasar de Jesús ben Josef (israelita fiel, justo judío) a Jesús, Mesías de los pobres de todos los pueblos, Mesìas de la humanidad.
Sabemos poco de José, pero lo sabido es suficiente para afirmar que es «hijo de David» en el sentido nacional israelita (cf. Lc 1, 27.32). Por eso, los nazarenos recuerdan aquí al José «nacionalista» (que es muy posible que haya muerto), para oponer su figura a la de Jesús, que les parece no nacionalista. De esa forma, Jesús, siendo hijo de José, parece haber superado (¡ha superado!) los principios nacionales y la forma de actuación de su padre; precisamente de esa manera, superando a un modo de ser José, Jesús ha sido fiel al verdadero José, hombre justo, hijo de David, buen israelita.
La Navidad nos introduce, según eso, en la historia de una familia "conflictiva" (como todas las familias), pero una familia donde todos han sabido asumir un camino de fidelidad a Dios y de aprendizaje, en medio de los mismos conflictos. Sólo la conversiòn de José de la que hemoa hablado antes (Mateo) y la apertura universal de Jesús (que asume el verdadero impulso mesiánico de José) nos permiten celebrar la Navidad Cristiana.
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y les digo q atraves de el encontramos la salvacion y el perdon de nuestros pecados quiero pedirles los dibujos del hijo prodigo de acuerdo a la letra gracias q dios me los bendiga
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Xabier Pikaza Ibarrondo
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