El blog de X. Pikaza

Dom 30 8 15. Estos me honran con los labios... Contra el purismo de los puros

Dom 22º tiempo ordinario, ciclo B. (Mc 7, 1-23). Este evangelio es la “carta magna” de la libertad cristiana, y nos permite entrar con Jesús en el laberinto de las distorsiones ideológicas de aquellos que ponen a un Dios a quien no conocen (1 Juan 4, 20) por encima de los pobres a quienes conocen y marginan…

El mensaje de Jesús es claro: Aquellos mismos judíos (o cristianos) legalistas que acusan a otros, diciendo que “no cumplen” la Ley, son los que más la rompen. Este argumento nos sitúa en la línea Mt 7, 1-5 (¿cómo criticas la paja en el ojo ajeno si no ves la viga en el tuyo), y de Pablo en Rom 1-2: Quien acusa a los otros de pecado es más culpable que ellos. Desde ese fondo se entiende este pasaje, dividido en tres secciones:

‒ Fariseos y escribas a Jesús porque no cumplen su ley de pureza (7, 1-5).
‒ Jesús acusa a sus acusadores por olvidar la Ley original de Dios (7, 6-13).
‒ Jesús explica el significado y fin de la pureza “religiosa” (7, 14-23).

Este evangelio es una crítica en contra de un mal fariseísmo que pervive en muchos cristianos legalistas, que olvidan el buen corazón, para seguir defendiendo tradiciones impositivas de los “presbíteros” de turno. Este evangelio:

‒ Va contra los que ponen la ley por encima de las personas concretas
‒ Va contra los que ponen una religión por encima de la libertad humana
‒ Va contra los que emplean su religión para oprimir a los demás

Es un texto fuerte, no puedo comentarlo enteramente, sólo ofrezco algunas líneas generales. Buen fin de semana, buen domingo.

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Eucaristía: Todos dicen/decimos ¡Es mi Cuerpo...!

He venido tratando de la Eucaristía desde varias perspectivas, en el contexto de la celebración del próximo Sínodo, con la propuesta de que puedan participar en ella homosexuales y divorciados que así lo quieran y que digan ¡Esto es mi cuerpo!

Partiendo de ese tema (homosexuales, divorciados ¿sí o no?) ha brotado la controversia, saltando de rama en rama. No puedo responder a todas las cuestiones, ni resolver todos los problemas, pues no es ese mi oficio, eso lo hará el mismo impulso de vida de la Eucaristía, que es el amor poderoso de la víctima que ha dado su vida por (a favor de) aquellos que le matan. Pero he querido retomar y resumir el tema desde las páginas finales de un libro antiguo Fiesta del Pan, fiesta del fino. Mesa común y eucaristía (Verbo Divino, Estella 2002).

Lo que allí digo a manera de conclusión de un largo trabajo lo resumo aquí, insistiendo en aquello que, a mi juicio, constituye el centro de la vida: La existencia cristiana se define como Eucaristía, Acción de Gracias (a) en Dios, Cuerpo y Sangre compartida, desde Jesús, Víctima que salva
.

Todos los que siguen a Jesús y celebran su recuerdo son “sacerdotes” de este misterio y dicen (deben decir): ¡esto es mi cuerpo, ésta es mi sangre!, esto es, la de Jesús, la de ellos mismos, compartiendo de esa forma vida y alma, palabra y posesiones, en esperanza de Reino: ¡Esperando la Gloriosa de Venida...!

Ante esa experiencia y certidumbre empalidecen otras y acaban siendo secundarias. Sigue habiendo cuestiones y preguntas, tareas y exigencias, pero hay una palanca en la que todo se sostiene y puede así moverse: La vida de aquellos que diciendo con Jesús "esto es mi Cuerpo" dicen juntos: ¡Este es nuestro Cuerpo, pues cuerpo y vida humana de Dios somos cada uno y todos juntos!

Ésta es la “revolución eucarística” y he querido presentarla una vez más de un modo contemplativo y activo (pues ambos rasgos son inseparables). El buen lector sabrá desarrollar las consecuencias de lo que aquí presento, con la ayuda de Teresa de Jesús (utilizando en parte su lenguaje), este año de su centenario (¡ella que supo ser eucaristía, no sólo recibirla!)

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Fuera perros... ¿No caben, o han de ser expulsados de la Iglesia?

Caben casi todos, tanto en el cielo como en la iglesia, que ha de ser una Ciudad de Puertas Abiertas.

Pero… (y siempre hay un “pero”) han de quedar fuera “algunos perros” que toman Cielo y tierra (Iglesia) como un coto cerrado, no dejando entrar a nadie más que a ellos y sus amos...

(Casi seguro que esos perros no son como el de esta maleta a quien sus amos quieren mandar lejos en un tres sin retorno, o han dejado abandonado en una estación en la que no para ningún tren, para que no les impida tener vacaciones de verano en el Norte rico).

Para cierta Iglesia 20015 esos “perros” son los divorciados, los homosexuales, los ex-curas... y otros de quienes se habla por ahí, incluso en grupos de cardenales. No voy a interpretar las palabras de los purpurados, que exegetas vaticanistas hay en la iglesia y en la sociedad. Prefiero retomar el Apocalipsis, uno de mis libros de cabecera.

El tema es complejo, y lo he desarrollado algunas veces en este blog, diciendo que todo cielo (que ha de estar representado en la tierra por la iglesia) implica un “fuera” (que sería mejor que estuviera vacío), que podría formularse así:

-- fuera aquellos que destruyen y matan,
-- fuera los que impiden la fraternidad,
-- fuera aquellos que no dejan que haya cielo para niños y pobres,
para perdidos y humillados de la tierra
.

En ese contexto, Ap 21, 8 ofrece una lista de “excluidos del cielo” ratificada por Ap 22, 15. Que quien quiera lea e interprete los pasajes. Aquí me limito a presentar los textos, de un modo sencillo, según mi comentario al Apocalipsis (Verbo Divino, Estella 1999). Evidentemente, lo que digo ha de entenderse desde un fondo simbólico antiguo, romano y judío...

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El problema no son los que se van, sino (también) los se quedan

El evangelio de hoy (23.8.5) dice que, al escuchar la propuesta de Jesús en Cafarnaum, algunos se marcharon, dejaron de seguirle.

Les parecía quizá que el listón de Jesús era demasiado alto (o estaba mal colocado).

Otros se quedaron, posiblemente sin demasiado convencimiento; eran Pedro y los doce. Jesús les dice: ¿No os vais? Y ellos responden ¿Dónde vamos a ir, tú tienes palabras de vida eterna?

No parece que esa respuesta de Pedro y los Doce, tal la transmite el evangelio de Juan, sea simplemente irónica (como algunos exegetas han pensado). Pero, en esa línea, quien conozca este evangelio de Juan sabe que ella no es demasiado clara, pues Juan acepta la tarea de los Doce, pero sabe que hay Alguien más importante que esos Doce, el verdadero transmisor del mensaje de Jesús, que es el Discípulo Amado. Pues bien, como iré destacando esta postal, la revelación de Dios en Jesús, tal como la encarna el Discípulo amado, está unida a la mediación de Dios en los pobres y excluidos de la tierra.

Ésta es la única vez en que Juan habla de los Doce como Iglesia instituida; en todo el resto del evangelio muestra cierto recelo por ella. Desde aquí se entiende un comentario a la postal de ayer:

El principal enemigo del evangelio está en casa, o sea, en la iglesia que tiene miedo de Jesús... (Según ese comentario de F., el problema no sería el de aquellos que se van, sino el de aquellos que se quedan,traicionando el espíritu de Jesús).

El problema no es simple, y pueden darse diversas posibilidades:

-- Algunos se van porque han conocido bien a Jesús... y no quieren seguirle, pero otros se van sin haberle conocido (sin que nosotros, los cristianos, hayamos mostrado de verdad su rostro).

-- Otros se van porque el camino de su Iglesia, representada por los Doce que han quedado como dirigentes de ella se les hace estrecho e incluso equivocado.

-- Unos se quedan en la Iglesia, pero sería mejor que se marcharan, y cuanto antes, porque desfiguran el rostro de Cristo en ella, buscando en el fondo su comodidad sus intereses.

-- Otros se quedan, y está bien, pero deberían (deberíamos) cambiar mucho mucho, en línea de evangelio, para ser testigos de Jesús a quien dicen invocar y seguir.

-- Hay, finalmente, otros que reflejan bien el rostro de Jesús...

En ese contexto, antes de ofrecer mi reflexión, quiero introducir yadaptar la cita famosa, de uno de los cristianos más significativos del siglo XIX:

La religión (=iglesia) contemporánea es una cosa bastante lamentable. La religión, entendida como principio rector, como centro de gravedad espiritual, no existe en modo alguno, y en su lugar hallamos la denominada religiosidad, un estado de ánimo particular, un gusto particular: unos gustan de ella, otros no, de la misma manera que hay quien ama la música y quien no... En lugar de ser todo de todo, la religión (Iglesia) se esconde en un pequeño y apartado rincón de nuestro mundo interior, aparece como uno más entre la multitud de intereses diversos que se reparten nuestra atención (V. Soloviev, Teohumanidad, Sígueme, Salamanca 2006, 18. Original del 1878).

En este contexto quiero reflexionar sobre la "unidad" de la iglesia, sobre aquellos que se van y sobre aquellos que se quedan.

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Dom 23.8.15 Y muchos le abandonaron… Motivos para seguir hoy a Jesús

Dom 21, ciclo b. Con este evangelio (Jn 6, 60-69) termina el miniciclo eucarístico de Juan, sobre el “pan de vida”. Jesús ha presentado su proyecto de carne y compromiso humano) en Cafarnaúm, y muchos, quizá muy religiosos, le abandonaron, diciendo “duro es este camino”: otros le dejaron simplemente porque ya no les interesaba (no les daba de comer, como en las multiplicaciones).

Desde entonces, muchos discípulos suyos se echaron atrás
y no volvieron a ir con él.

Fue la gran crisis de Juan, el momento de ruptura entre un Jesús que encanta a muchos que quizá no han comprendido las implicaciones de su movimiento y un Jesús que empieza de nuevo con unos pocos (¡sólo aquí se habla de Doce!) que le siguen sin advertir del todo lo que él quiere, pero confiando en su palabra.

Ésta es una situación que se repite y multiplica en nuestro tiempo: Millones y millones de hombres y mujeres abandonan la práctica eclesial, al menos en el viejo Occidente cristiano. Jesús no multiplica ya los panes que nos interesan, e vacían las iglesias, marchan los de media edad, los jóvenes no vienen. ¿Qué podemos hacer en estas circunstancias?

‒ ¿Echar la culpa a Jesús, porque su mensaje está obsoleto y es hoy inviable?
‒ ¿Condenar a las “masas” de esta nueva sociedad, que no quiere ya consumo religioso?
‒ ¿Retomar el camino de Jesús como hicieron entonces Pedro y unos pocos?


Jesús quedó en aquel momento casi sólo; muchos grupos que le habían seguido hasta entonces se marcharon fracasados, otros quedaron pero desnortados. Sólo algunos retomaron el camino de Jesús (como saben muy bien los investigadores del Evangelio de Juan?

‒ Esa “historia” de abandono de Jesús, que cuenta el evangelio de este domingo, sucedió hacia el año 90-100 d.C., cuando una parte de las comunidades cristianas entraron en crisis y pasaron a una especie “gnosis” pre-cristiana, o dejaron simplemente de creer…

‒ Ahora, casi dos mil años más tarde, sentimos que vuelve un tipo de crisis semejantes: miles y millones de creyentes abandonan a Jesús, no pueden o no quieren escuchar su mensaje, ni seguir camino ¿Qué se puede hacer?

‒ En esa situación, algunos como Pedro deciden quedarse, a pesar de las dificultades que implica la fe en Jesús. Ésta es quizá la más honda experiencia de Juan Evangelista, una iglesia mínima, abandonada por las mayorías. Con ella seguimos nosotros.

Con ese motivo quiero releer, reinterpretar, el evangelio, con la palabra cruzada de dos papas: Pablo VI (El anuncio del Evangelio: 1975) y Francisco (El gozo del evangelio: 2013). Buen día a todos, con el deseo de dar un paso hacia adelante.

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“Excomulgados” 1. Señor, yo no soy digno de que entres en mi casa...

17.08.15 | 17:00. Archivado en Nuevo Testamento, Sacramentos, Celebración eucarística

Mientras llega el Sínodo 2 Sobre la Familia (Octubre 2015) sigue en altas esferas la batalla sobre los que deben ser admitidos a la comunión (no excomulgados). En las “bajas” esferas, parroquias e iglesias que conozco (a nos ser en algunas muy “cualificadas”) nadie pregunta al que comulga si es homosexual y si “practica”, o si está divorciado y tiene una nueva relación. El problema no es ese, el problema es si cree y si quiere creer, si está dispuesto a crear comunidad con otros seguidores de Jesús.

La cuestión se ha planteado porque el Papa Francisco ha dicho que los divorciados no son excomulgados (y que por tanto pueden comulgar), y que lo mismo piensa de los homosexuales. La cuestión, según el Papa, es si los que comulgan se identifican con el proyecto y camino de Jesús, desde la situación en que se encuentran

En ese contexto quiero empezar evocando un texto clave de la liturgia, la respuesta de los “fieles” al ofrecimiento e invitación del celebrante que dice: “Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo…”. Desde el siglo XI en ciertos lugares y desde el XVI en todas las iglesias, los que van a comulgar responden: “Señor, yo no soy digno de que entres en mi casa, pero di una sola palabra y mi alma quedará sana” (cf. J. Jungmann, El Sacrificio de la Misa, BAC, Madrid 1953, 1060-1066).

Significativamente, esa son unas palabras que provienen de la “confesión y súplica” de un centurión pagano, de dudosa conducta, al que Jesús le dice “iré a tu casa/cuartel y curaré a tu amante/siervo enfermo”. El centurión tiene miedo de “dañar” la imagen de Jesús y le responde:

Señor, yo no soy digno de que entres en mi casa (bajo mi techo),
pero di sólo una palabra y mi amante/siervo quedará sano (Mt 8, 8).

Pienso que no podían haberse escogido palabras mas adecuadas para indicar la “idoneidad” de aquel que quiere comulgar: No es mi dignidad la que me hace digno, sino la de Jesús que cura al "AMIGO" del centurión y que puede sanar también y perdonar a los comulgantes.

Ciertamente, hay diferencias en el gesto:
-- En el caso de centurión, Jesús cura a su siervo en cuerpo y alma, pues ambos son dignos de su Reino.
-- En caso del comulgante que suplica, Jesús cura “su alma”, le cura y sana, al ofrecerle su propia vida en comunión.

Desde ese fondo quiero ofrece una reflexión litúrgica y otra bíblica. Imágenes del Veronese: Domine, non sum dignus...

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Dom 16 8 15. Carne somos, de carne vivimos: Un escalón en la vida de Dios

Dom 20, tiempo ordinario. Juan 6, 51-58. En el estadio actual de evolución somos inviables, no podemos resolver nuestros problemas económicos y ecológico, sociales y espirituales (culturales): o ascendemos a un nivel distinto de humanidad o terminamos matándonos y muriendo todos.

Éste es un diagnóstico cada vez más extendido, éste el problema, hic Rhodus, hic salta (¡aquí esta Rodas, aquí es preciso dar el salto!), como decía Esopo y repitieron muchos pensadores del siglo XIX. Pues bien, en este nivel nos sitúa hoy el Evangelio de Juan, culminando el gran sermón de los domingos anteriores.

‒ Juan nos lleva al límite infranqueable de una “gnosis” en la que sólo importa la vida interior de cada creyente, una experiencia de identificación con lo Absoluto, un Jesús espiritual como símbolo de vida, con un grupo de amigos también espirituales, formando una comunidad de liberados vivos en la tierra. Pues bien, en ese límite, sin más salida, la vida humana muere sin remedio.

‒ Pues bien, ese mismo paso al límite infinito (in-humano) le ha obligado a formular, por contraste, la exigencia suprema de comunión inter-personal, como experiencia del Dios de Cristo, en línea de comunicación nueva y más alta, en la frontera donde se unen lo material y lo espiritual, allí donde un hombre (varón o mujer) es carne y sangre de otros hombres, en gesto y tarea, en éxtasis y gozo de nueva comunión

‒ Necesario es el pan de trigo que los hombres han de compartir, necesaria la justicia para que ellos vivan sin matarse. Necesaria, por tanto, es también la eucaristía de pan y vino, por la que ellos reciben, regalan y comparten los bienes materiales (y en especial la comida) como signo del Dios que es Comunión en Cristo.

‒ Pero más necesario es el pan de la carne humana, la misma vida que se da y recibe de un modo gratuito. El hombre es el único viviente conocido que puede regalar su vida, viviendo de esa forma en unidad de amor con otros, el único que puede dar su sangre, siendo así sangre de los otros.

‒ Por eso dice Jesús “el que bebe mi sangre tiene vida eterna”, el que la bebe y comunica, sabiendo así que somos cada uno por sí y todos unidos la savia de Dios, como ha vuelto a desarrollar el mismo Juan en el capítulo diez de su evangelio.

Comer la carne de Cristo y beber su sangre significa convertir la propia vida en alimento para los demás. Aquí, en esta más alta montaña de la Vida humana, escalada por Jesús por todos (para todos) recibe su sentido y tendrá futuro la existencia humana, superando la violencia de muerte que actualmente nos domina.

Buen domingo a todos, domingo de comunión mesiánica, de vida compartida. Frente a un "capital" que nos divide (unos comen y destruyen a los otros), Jesús ofrece el ideal de una vida que une, en amor y entrega mutua.

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15 VIII. Asunción, fiesta de España y de medio mundo católico: Santa María del Cuerpo

Asunción, fiesta de la mitad de los pueblos de España y de de medio mundo católico. Es el día de la "Subida" de María en "cuerpo y alma" al "cielo", el día de la plena humanidad corporal de Dios, simbolizada y celebrada en la madre de Jesús .

Es, pues, fiesta de Santa María del Cuerpo, porque el alma sola, en sentido abstracto y separado ni muere, ni sube, ni entra ni sale (o, quizá mejor, no existe). Es fiesta de María-Cuerpo en su sentido más hondo y personal, fiesta del Cuerpo/Alma de Dios, en la misma vida humana.

Así decimos que María, recorrido su camino, ha sido y es "asunta" al cielo como "cuerpo" (véase el cuadro de Tiziano), expresando el despliegue más hondo del hombre, ser humano, el ascenso/plenitud de todos a los que Dios ama y acoge en Cristo, como amó y acogió a María (de manera que podemos hablar, al mismo tiempo, de de la humanización de Dios.

Siendo fiesta de "ascenso", no es principio de evasión u olvido, sino de encarnación intensa, de plena humanidad del Dios de Cristo, que es Dios se encarnación y pascua, es decir Trinidad:

-- es "ascenso" del cuerpo humano de María que "resucita", en comunión personal (cuerpo y alma) que la vincula con todos los creyentes;
-- es "encarnación "(no quiero decir "descenso", pues se entendería mal) del cuerpo divino de Dios, que se expande en la humanidad y que acoge en su Vida a María, a quien la Iglesia mira como signo de todos los creyentes.

( El "icono" de Oriente que cierra esta postal "dualiza" de algún modo este misterio, distinguiendo el cuerpo externo que es cadáver para tumba y el cuerpo interno/profundo acogido y culminado en Dios por Cristo).

No digo en esta fiesta ¡viva María!, sino de manera mucho más humilde ¡vive María!, en Dios en y en los amigos de Jesús, que la recordamos con cariño, haciendo cuerpo, haciendo humanidad (que es cuerpo y alma en el lenguaje del dogma antiguo).

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Dios no tiene manos, somos las manos de Dios

Rodeado por la multitud hambrienta, Jesús dice a sus discípulos: « No tienen pan. Dadles vosotros mismos comer» (cf. Mc 6, 37a). Así quiso Dios que nuestras manos fueran la presencia y signo de sus manos creadoras, que acogen y cuidan el orbe de la tierra y la vida de los hombres, conforme a una palabra que se viene atribuyendo a Santa Teresa de Jesús.

En ese contexto, retomando un motivo de mi Comentario de Marcos, quiero evocar el sentido profundo de esa frase (Dios no tiene manos, somos las manos de Dios), preguntando si fue Teresa de Jesús quien las dijo por primera vez.

Ciertamente, en un sentido, Dios tiene manos (cf. Sal 102, 25), pues él es quien hace todo lo que existe, en su nivel más alto. Pero en otro plano, él ha querido que nosotros seamos sus manos, no sólo para alimentar (como en Mc 6, 37), sino para acariciar y curar (como he dicho ayer en este blog), y para cuidar el planeta tierra, nuestra casa, como ha puesto de relieve el Papa Francisco en su carta sobre la Ecología.

He explorado el origen de esas palabras (Dios no tiene manos, somos las manos de Dios), y no parece que fuera Teresa de Jesús quien las dijo por primera vez . Pero son palabras importantes, y así quiero evocarlas en esta postal, con el recuerdo puesto en Ávila, donde las manos de Dios modelaron la vida de Teresa, y ella modeló con sus manos (con su mente y corazón, con su experiencia y palabra la vida de muchas hermanas y hermanos).

En las manos de Dios estamos, y así podemos caminar y descansar tranquilos. Pero Dios ha puesto en nuestras manos su tarea, confiando, a pesar y en el fondo de todo, en lo que somos y podemos. Buen día a todos.

(PD para eruditos y curiosos: A modo de contrapunto, pongo al final una foto de la mano de Teresa de Jesús utilizada para un propósito que no era el suyo.

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Estuve enfermo y me acogisteis. Contra la exclusión sanitaria

Éste no es un tema de "baja política” (propia de partidos), sino de alta políticas y derechos humanos, avalados por el Evangelio de Jesús, Hijo del Hombre (=Humanidad), que ha proclamado el el derecho a la “cobertura sanitaria”: estuve enfermo y me acogisteis (Mt 25, 36).

Acoger visitar, ofrecer cuidado y, si es posible, curar. Hay otras cuestiones quizá secundarias ésta es esencial para el cristianismo: nadie es cristiano si no se compromete a ofrece una cobertura sanitaria universal.

En este contexto sigo hace ya tiempo tiempo unas páginas significativas de "Marea Granate" y "Yo Si, Sanidad Universal", especialmente de la segunda porque está avalada por Juan Luis Ruiz-Giménez, hijo de Joaquín, ministro de Franco, uno de los gestores de la transición española, a quien tuve ocasión de conocer y admirar en varios foros sobre el Hecho Religioso.

https://saludcomunitaria.wordpress.com/2013/01/09/juan-luis-ruiz-gimenez-es-un-tipo-elegante/
Juan Luis Ruiz-Giménez es un gran profesional de la medicina, al servicio de la atención primaria a los enfermos y de la salud comunitaria. Ofreceré para quien siga leyendo algo de material sobre el tema, empezando aquí por unas reflexiones previas

‒ No sé si el Estado Español tiene dinero suficiente para la atención sanitaria de los extranjeros residentes en España… y de los españoles residentes pero, pero si no lo tiene (o no lo quiere gastar así) dígalo claramente, y no engañe a los ciudadanos en tiempo de votos (como en este momento), y sabremos a qué atenernos.

‒ Posiblemente muchos extranjeros que quieren cobertura sanitaria aquí no la tenían en su país de origen…, pero si están en España han de tener derecho a recibirla, por humanidad y porque España ha decidido ser un "estado social".

‒ La palabra “estuve enfermo y me acogisteis” no se dirige en primer lugar a los estados, sino a los creyentes cristianos y a las iglesias… Por eso, en caso de que el Estado no ofreciera cobertura sanitaria, deberían hacerlo los ciudadanos "humanistas", cristianos o no, las iglesias, conservando siempre el derecho a protestar contra un Estado que dice y no hace, y nos engaña.

No quiero una Iglesia con “poder” sobre el Estado, pero deseo que ella pueda mucha autoridad “moral” en línea de evangelio, no al servicio de sí misma, sino de los más necesitados (tuve hambre, fui extranjero, estuve enfermo…).

‒ No sé si el ideario básico de las plataformas que citaré ( Marea Granate y Yo Si, Sanidad Universal ) es cristiano en línea confesional, pero responde al evangelio y a los valores humanos en línea de compromiso social. Y con esto paso a presentar sus críticas y sus propuestas. Todo lo que sigue proviene de esa plataformas (ha venido ofreciendo información sobre el tema: http://maranathacristoessalvacion.blogspot.com.es/)

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Un camino de familia: Libertad, justicia, fraternidad

Se está preparando para octubre el Sínodo de la Familia (2014-2015) y hay filas de espadas elevadas a lo alto, para defender y/o atacar. Algunos que se dicen fieles a la tradición pretenden (al parecer en contra del mismo Papa):

-- Condenar de hecho a los homosexuales, no dejando que vivan su mayoría de edad cristiana, cerrándoles la puerta al amor evangélico y a los ministerios reales de la iglesia (a no ser que se encierren en hondos armarios y lo nieguen);

-- rebajar cristianamente a los divorciados sin más, diciendo ciertamente (con el Papa Francisco) que no están "excomulgados" al modo canónico antiguo, ya desfasado, pero negándoles de hecho la comunión real (en contra del parecer de Francisco), poniendo un tipo de ley impersonal por encima de su vida personal de creyentes (que parece no importar);

-- mantener en su ostracismo a los que han decidido abandonar un tipo de ministerios por razones varias, entre ellas, al menos algunos, por haber contraído matrimonio, en aras de una ley eclesiástica que ponen por encima de la libertad de Cristo, ratificando así un clasismo antievangélico.

Estos y otros problemas de familia (homosexualidad, divorcio, celibato ministerial...) han de ser objeto de estudio del Sínodo (si es que quiere tratar de verdad de la familia cristiana, en sus diversas dimensiones), no desde una ley superior a las personas, sino desde la experiencia radical de las personas, todas distintas, todas dignas, según el evangelio.

Nos hallamos, sin duda, ante un riesgo de "enroque" , el riesgo de que se ratifique una iglesia mono-tona, que puede acabar quedándose por desgracia sin tono ni voz de evangelio, en un mundo deseoso y más sediento que nunca de evangelio. Estamos ante el riesgo de una ley por encima del evangelio (para lo que dicen algunos de esos que critican el camino de familia que quiere abrir el Para no hubiera sido necesario que viniera Jesús, bastaba un buen fariseísmo)

En este contexto, en sintonía/sinfonía con la visión fundamental del Papa Francisco, me atrevo a repasar mi largo itinerario teológico, no para dar lecciones, sino para espigar y retomar algunas ideas que quizá permitan elevar el plano de la discusión y situar el tema en una línea de evangelio, una revolución evangélica de la familia:

-- Es primer descubrimiento de la teología cristiana ha sido y sigue siendo la libertad, entendida en plano individual y social, como gracia y tarea; todo lo que no vaya en esa línea no es cristiano, por más "sinodal" que parezca.

-- El segundo ha sido y sigue siendo la justicia, interpretada como misericordia creadora, en línea profética de Israel, en la línea mesiánica de Jesús, en forma de no violencia activa, pero muy activa, al servicio de los últimos de la tierra.

-- El tercer descubrimiento ha sido la fraternidad universal, entendida en forma de solidaridad, es decir, de vinculación entre todos los seres humanos. En esa línea hay que añadir que todo lo que "excomulgue" y expulse no es cristiano; puede haber hombres o mujeres que se "excomulgan" a sí mismos, pero siempre ha de ser "en contra del deseo y tarea de la Iglesia", que seguirá ofreciendo espacios de comunión, dentro y fuera de su "mediterráneo".

Éstos son los ideales de una teología que algunos venimos cultivando hace decenios, recreando desde el evangelio los principios que la Revolución Francesa quiso elevar de un modo racional, como principio de convivencia humana. La segunda imagen pone de relieve los riesgos a los que han podido llevar esos principios.

No se trata aquí de condenar los ideales de la modernidad racional, sino de volver a volver a situarlos (e implantarlos) en el humus de una revolución originaria de la vida humana, a la luz del evangelio, destacando la justicia, para que pueda haber verdadera igualdad (que no aparece en este esquema, sino que ha de "buscarse").

Éstos son, a mi entender, los principios de la nueva Revolución de la Familia humana en la que todos estamos implicados, de la que muchos venimos pensando hace tiempo.

Imagen 1: Caminamos juntos, con el sol que nos alumbra, desde las espaldas, porque alguien/algo no impulsa y anima por delante.
Imagen 2: Que la "fácil" interrogación sobre los lemas de la Revolución Francesa (qué libertad, para quién la igualdad, cuándo la fraternidad) nos lleve a plantear mejor los temas de fondo de la familia humana.

Buen domingo a todos.

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Dom 9.8.15. Es el hijo de José, y su Comunión va más allá del Mar Mediterráneo

Domingo 19 tiempo ordinario. Juan 6, 41-45. Sigue el tema del domingo anterior: Jesús es "pan", su vida es alimento, es comunión que nosotros compartimos y ofrecemos, unos a los otros, siendo de esa forma Eucaristía.

--Este evangelio de la comunión, según el libro de Juan, empezó en Cafarnaum, donde Jesús se definió a sí mismo como Eucaristía, pan compartido, comunicación de Vida, junto al mar de Galilea, según dice Juan este domingo.

-- Pero hoy (7.7.15) nosotros hacemos que la comunión acabe en el Mar Meditarráneo, en cuyas aguas terminan de morir, ahogados y con hambre, varios cientos de seres humanos sin más delito que tener hambre y buscar pan en la Europa llamada Cristiana.

Donde mueren de esa forma los que mueren (viniendo por pan a una tierra que se dice cristiana) no se puede hablar de Eucaristía, pues sin pan compartido en nombre de Jesús no hay cristianismo, como sabe y proclama la Escritura y el Dogma de la Iglesia.

a) Éste es el sentido de la creación, cuando Dios ofrecía a Adán y Eva los frutos del jardín, diciendo así que son los hombres y mujeres los que han de hacerse pan, unos en los otros y para otros, para que no venga la Serpiente, que como pan aparte (no se hace Eucaristía, Gen 2).

b) Ésta es la verdad del Éxodo judío, en el que Dios mismo regalaba maná (pan del camino) para hombres y mujeres, por igual a todos, de manera que ninguno acaparara en contra de los otros, sino todos tenían lo bastante/suficiente para comer, amarse, alimentarse (cf. Ex 16; Núm. 11).

c) Ésta es la verdad del evangelio, leyendo y aplicando a los cristianos (y a los hombres y mujeres), aquello que Jesús dice de sí mismo, porque él es Eucaristía y porque compartimos su vida, para hacernos comunión de vida, para que no acabe nuestra patria en el Mar Mediterráneo, pues todos somos hijos de José, pan de Eucaristía

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Viernes, 28 de agosto

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