El blog de X. Pikaza

Dom 26.2.17. Nadie puede servir a dos señores. Dios y Mamona

24.02.17 | 08:31. Archivado en Dios, Justicia, hombre, dioses-diosas, Domingo, dia de la Palabra

Dom 8, tiempo ordinario, ciclo A. Mt 6, 24-34. Este evangelio es muy largo, y consta de dos partes. La primera (Mt 6, 34) trata de Dios y Mamona. La segunda (6, 35-34) de Dios y la preocupación. Hoy comentaré la primera parte, en dos días la segunda.

El ídolo primero, opuesto a Dios, no es el placer desordenado, ni siquiera el mismo Diablo, como existencia separada, sino Mamona, la riqueza en sí, entendida como capital, sentido y meta de la vida. Mamona no es el dinero material, sino como signo y compendio de un sistema destructor (de violencia y muerte), que no está al servicio de la vida, sino de la opresión organizada que se opone a lo divino. Dios es gratuidad, Mamona interés; Dios libera, la Mamona esclaviza y destruye (oprime). Dios es comunión, gozo de vida compartida, la Mamona separa, divide, mata:

6, 24 Nadie puede servir a dos señores, pues odiará a uno y amará al otro. O se apegará a uno y despre-ciará a otro. ¡No podéis servir a Dios y a Mamona!

Este pasaje ha sido formulado con precisión, de un modo solemne, con principio general, explicación y aplicación.

El punto de partida se aclara desde paralelos judíos y paganos: Existen dos realidades (¡dos señores!) que nos marcan y llenan de tal forma que no pueden compartirse. Pero más valioso, aquel a quien la tradición llama «único» (pues el otro no es, sino que que hace no-ser), en clave de monoteísmo radical, es Dios (Dt 6, 4; cf. Lc 10, 42), un bien que todos pueden compartir, sin robarlo, ya que él se entrega a todos.

Aquello que no-es y destruye, pues nos lleva al «deseo de dominio violento y al enfrentamiento, en línea de poder y posesión, es el dinero absolutizado o Mamona, que puede interpretarse como capital supremo y pecado del hombre .. Buen fin de semana.

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¿No sufriría menoscabo si hubiese nacido de un matrimonio norma? (J. Ratzinger)

22.02.17 | 23:46. Archivado en Jesús, Nuevo Testamento, María, Adviento - Navidad, Familia

Esta famosa sentencia de Ratzinger (la filiación divina de Jesús no sufriría menoscabo si hubiese nacido de un matrimonio normal), tomada de su Introducción al Cristianismo, que cité con más detalle en la última postal, resulta por un lado positiva, pues supera el nivel biologista de la concepción de Jesús, pero, al mismo tiempo, en otro plano, me parece profundamente desafortunada, por dos razones principales que presentaré primero en resumen y que después desarrollaré en la línea del evangelio de Lucas.

La frase suena así en su original germano: “die Lehre vomGottsein Jesu würde nicht angetastet, wenn Jesus aus einer normalen menschlichen Ehe hervorgegangen wäre...“ (Einf. in das Christentum, Kösel V., München 229). No hay equívoco en la traducción.

Pues bien, este juicio de Ratzinger resulta a mi entender desafortunado en su contexto y trasfondo teológico:

1. Porque va en contra del Grundaxiom de la teología trinitaria, formulado por K. Rahner y aceptado por el conjunto de la teología actual: La inmanencia (el ser profundo) de Dios se expresa en su economía salvadora (y viceversa). Pues bien, en contra de eso, conforme a la visión de Ratzinger, el ser divino de Jesús es independiente de su “encarnación” (de su forma de hacerse humano, de su mensaje y vida, y de su muerte).

Ratzinger sigue así una visión “alejandrina” de la Encarnación, que en el fondo no es tal, pues Dios no se hace radicalmente humano (en la línea de Jn 1, 14), sino que asume de alguna forma al hombre, en una línea que se acerca a la gnosis, rechazada por la Iglesia antigua. Lo que dice Ratzinger (que la encarnación no añade nada al ser divino del Hijo de Dios) nos parece, al menos, desafortunado.

2. Porque va en contra de la dignidad de la concepción y del nacimiento humano…, como si nacer de un modo “integral” (en un matrimonio normal, es decir, por el encuentro de amor hombre-mujer, es decir, de dos personas) fuera en el fondo secundario. En contra de eso, la iglesia antigua (representada por Mateo y Lucas) ha sabido que el “nacimiento de Jesús” forma parte del despliegue de Dios. En otro tiempo, eso se daba por supuesto al afirmar que “nació de María virgen” (es decir, del amor pleno de María, en cuerpo y alma, con lo que ello implica)… pero en la teología alejandrina y luego en cierto “idealismo” cristiano de tipo gnóstico o doceta ha tendido a olvidarse (como solía decir K.Rahner). Teogo la impresión de que en el fondo el pensamiento de Ratzinger sigue siendo doceta, pues no asume las consecuencias de la encarnación de Dios, en plano personal y social.

Estas afirmaciones deberían precisarse y discutirse de un modo mucho más profundo, pero las asumen casi todos los exegetas católicos y gran parte de los dogmáticos. Aquí no puedo desarrollar el tema. Por eso me limito a presentar una lectura abierta del evangelio de la infancia de Lucas, en línea de encarnación total del Hijo de Dios. Perdonen mi juicio que puede ser algo duro los amigos de J. Ratzinger, a quien considero un teólogo genial… pero un teólogo que debe ser repensado y superado desde el evangelio.

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Concebido por el Espíritu Santo, nacido de María Virgen (1)

20.02.17 | 17:58. Archivado en Nuevo Testamento, Amigos, la voz de los, María, historia

A raíz de una entrevista hecha a M. J. Caram, el tema del nacimiento de Jesús ha vuelto con pasión (e insultos) a los “mass media”. No quiero mediar en la polémica, sino ofrecer unas razones para el mejor planteamiento del tema, que se centra en dos afirmaciones básicas del Credo:

1. Jesús ha sido concebido por el Espíritu Santo. No nace “sólo” de unos padres humanos, sino que ha surgido por obra (por gracia) del Espíritu de Dios, como expresión y presencia definitiva de su amor.

El tema de la concepción por el Espíritu de Dios pertenece a la identidad de los cristianos , pues los que creen no nacen sólo de la carne o sangre (de la pura voluntad humana), sino de Dios, siendo sus hijos (cf. Jn 1, 12-13).

2. Jesús ha nacido de María Virgen, es decir, de una mujer concreta (de una joven capaz de concebir), no es un fantasma, un ser angélico de “apariencia humana”, venido directamente del cielo como querían los docetas y los gnósticos. En contra de ese riesgo se introdujo en el Credo la palabra “nacido de María Virgen”, de una mujer concreta, de una carne humana.

Así entendido, este dogma no trata de una "virginidad espiritualista" (sin carne), sino de una carne humana concreta, concretada en María, una mujer creyente (cf. "bienaventurada tú porque has creído...": Lc 1, 45).

En ese contexto, antes de desarrollar este motivo, a lo largo de dos días, quiero presentar una cita clave de . J. Ratzinger, Introducción al Cristianismo, cap. 9, comienzo (cf. http://www.medioscan.com/pdf/Introduccionalcristianismo.pdf , pag 107):

La concepción de Jesús es la nueva creación, no la generación por parte de Dios. Dios no es algo así como el padre biológico de Jesús, y ni el Nuevo Testamento ni la genealogía de la Iglesia han visto en ese relato o en el acontecimiento narrado el fundamento de la verdadera divinidad de Jesús, de su .filiación divina...

La filiación divina de Jesús no se funda, según la fe eclesial, en que Jesús no tiene padre humano. La filiación divina de Jesús no sufriría menoscabo alguno si hubiese nacido de un matrimonio normal, porque la filiación divina de la que habla la Iglesia no es un hecho biológico, sino ontológico; no es un acontecimiento del tiempo, sino de la eternidad de Dios… que atrae a sí mismo la criatura hombre en el hombre Jesús, de modo que él mismo es hombre”.

Según eso,la concepción por el Espíritu y el nacimiento de Jesús de "María virgen" no se puede plantear ni resolver en un plano biológico, sino de revelación (presencia) de Dios y de comunicación humana, como seguiré indicando. Buen día a todos. Posiblemente, la visión ontológica de J. Ratzinger (que parte del Hijo eterno de Dios) no es compartida por todos aquellos que insisten más en su identidad histórica, pero ella nos ayuda a plantear mejor el tema, como seguiré indicando.

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Modesto Berciano Villalibre (1933-2017). Recuerdo y despedida

19.02.17 | 00:09. Archivado en Teólogos, Teología, Amigos, la voz de los

Nació en Destriana, León, e ingresó de joven en la Congregación Salesiana. Se doctoró en Filosofía y Teología, y fue uno de los pensadores jóvenes más representativos del Ateneo Salesiano de Roma, donde enseño al lado de Giulio Girardi, que fue expulsado de la docencia el año 1969, acusado de libertad de pensamiento, de marxismo y de acercamiento a las comunidades de base.
A consecuencia de ello, también Modesto Berciano,que sólo tenía por entonces 36 años, tuvo que dejar la Universidad Salesiana, siendo trasladado al Teologado Salesiano de Salamanca, donde enseñó varios años. Fuimos compañeros entre el 1973 y 1976. Le recuerdo con gratitud y admiración, por su sencillez, su hondura filosófica, su entrega ejemplar a la verdad. Ese año 1976 me regaló su tesis doctoral en teología, Kairós: tiempo humano e histórico-salvífico en Clemente de Alejandría (Aldecoa, Burgos 1976).

Yo dejé por entonces de enseñar en el Teologado Salesiano, que se trasladó además de Salamanca, por divisiones internas y falta de alumnos. Él, por parte, sin lugar donde enseñar dentro de una institución católia, rehízo su vida, dejando la Congregación Salesiana, recibiendo la dispensa del presbiterado y optando por el matrimonio. Entonces se presentó a la Cátedra de Metafísica en la Universidad de Oviedo, donde ha enseñado hasta su jubilación, junto a Prof. Gustavo Bueno, de tendencias religiosas y sociales muy distinta.

Modesto Berciano ha sido un profesor y filósofo ejemplar, hombre de inmensa dignidad, de profundo respeto cristiano, dispuesto a colaborar siempre con las obras y tareas de la Iglesia y, en general, del cristianismo. Así nos hemos visto, por ejemplo, en el tribunal de varias tesis doctorales (como la de Macario Ofilada, sobre San Juan de la Cruz, en la Universidad de Salamanca: con Mariano Álvarez Gómez, José Damián Gaitán de Rojas, María del Carmen Paredes Martín y Juan Acosta Rodríguez).
Desde mi vuelta a Salamanca (el año 2006) le he encontrado muchas veces en actos de Iglesia, como en un Sermón de las Siete Palabras, imagen, en el centro de la foto), y en diversos tipos de cursillos, especialmente en la iglesia del Carmen Descalzo de la Calle Zamora, donde ha dirigido cursos de catequesis y formación filosófica y cristiana.

Ha vivido siempre, todos estos años, al servicio de la Iglesia, desde su lugar de cristiano comprometido, siempre al servicio de la verdad, con la nostalgia de no poder realizar una labor más intensa al servicio del evangelio, por dificultades obvias de tipo canónico.

(Sermón de las 7 Palabras, Salamanca. Modesto es el 3º por la izquierda; un servidor el quinto)
Ha sido un caballero, nunca le he oído hablar mal de nadie, a todos ha tratado con inmenso respeto, empezando por aquellos que le acusaron de marxista y le expulsaron de la Universidad Salesiana.

Ha sido un gran conocedor de la historia de la filosofía, especialista en Kant y en Heidegger, a quienes ha valorado siempre desde la búsqueda de la verdad, en una línea paulina, desde una perspectiva de apertura racional hacia una verdad que desborda los límites de la razón.

Hace mes y medio nos encontramos en el Carmen de la Calle Zamora. Me contó sus proyectos, sus nuevo trabajo de filosofía para Sapientia Fidei, sus inquietudes sociales y religiosas... Pero a los pocos días le llegó la hora de la enfermedad final. Murió ayer en Salamanca, hoy han celebrado su funeral en la Iglesia de María Auxiliadora, su parroquia salesiana y han trasladado su cuerpo al cementerio de su pueblo, en Destriana, León.

Adiós, Modesto. Un último abrazo, desde esta página.

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Dom 19.2.17. No resistir al mal, amar al enemigo ¿puede cumplirse el Sermón de la Montaña?

No hay quizá palabras más hirientes ni más duras, de manera que en general las invertimos,diciendo: ¡resistid al mal, oponeos a vuestros enemigos! Así pedimos a Dios: ¡Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos Señor!

-- Joachim Jeremías recoge en su famoso tratado El Sermón de la Montaña (Palabras de Jesús, Fax, Madrid 1968) el testimonio de la ortodoxia luterana, que decía: Estas palabras no pueden cumplirse. Pero ellas están ahí bien, colocadas, para recordar que somos pecadores (y que así, por serlo, nos perdona Dios)..., a no ser que se entiendan como "ética del ínterim" (A. Schweitzer), que sólo se pueden en el momento final, cuando todo termina.

-- De un modo aún más intenso, F. Nietzsche decía también que estas palabras no pueden cumplirse , que sólo las cumplió un hombre llamado Jesús, pero que le crucificaron por ello. La Iglesia posterior (sigue diciendo Nietzsche) no sólo no ha cumplido esas palabras, sino que las subvertido, haciendo lo contrario a lo que ellas dicen, proclamando de hecho el odio al enemigo (o, mejor dicho, el resentimiento), queriendo defenderse del mal (de los enemigos) por la fuerza.

-- Posiblemente no tiene razón sin más un tipo de neo-ortodoxia luterana, ni A. Schweitzer, ni Nietzsche... . Posiblemente esas palabras de Jesús pueden y deben cumplirse de hecho, no sólo en sentido intimista (¡algunos cristianos lo han hecho!), sino también "social"... Pero el problema que ellos y otros muchos han planteado sigue siendo muy serio, quizá el más serio de todo el cristianismo:

-- ¿Se puede compaginar el Derecho Canónico con esas palabras?
-- ¿Se puede compaginar con ellas una Iglesia que ha empleado y sigue empleando el poder no sólo para "resistir al mal" (en contra de Jesús?, sino para imponer sus principios sobre el mundo?
-- ¿Puede estar iglesia actual, de vaticanos y curias, de nuncios y poderes fácticos, con moral de miedo, cumplir el Sermón de la montaña?

Dejo el tema abierto, que lo vean y sientan (y resuelvan, si pueden) los lectores. No me atrevo a darles soluciones. Sólo sé que de vez en cuando pienso en la parte de verdad de la neo-ortodoxia luterana, en la verdad de A. Schweiter... y me digo.¡Jesús, cómo lo has puesto de esa forma!

En esos momentos me consuela la visión de una Jerusalén romántica, distinta, en la que todo parece fácil (imagen 3...), para seguir leyendo y comentando el texto, como haré (con la ayuda de mi Comentario de Mateo, VD, Estella 2017)...

1.Jesús nos dice: No resistas al mal con otros males… no superéis una violencia con otra, renunciad más bien a la violencia, rompiendo así la cadena de opresiones y contra-opresiones que destruyen vuestra vida. Pero ¿cómo?

2. Jesús sigue diciendo: En vez de oponerte con violencia, pon la otra mejilla buscando el bien del otro en cuanto otro, aunque sea tu enemigo (sobre todo, si es tu enemigo). Ésta es la respuesta. Donde no hay amor pon amor, y encontrarás amor, serás como Dios Amor...

Ciertamente, estas palabras se repetirán una vez más en nuestras iglesia, en la misa del próximo domingo (19.2.17: no resistáis al mal, amad al enemigo). Yo sentiré al menos un estremecimiento, y pedirá a Dios que nos ayude (en esa línea van las reflexiones que siguen, buen domingo).

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Ejercicio de amor. Recorrido por el "Cántico Espiritual"

Hace 425 años (14.12.16),murió San Juan de la Cruz (=SJC), quizá el mayor poeta de la literatura castellana,el cristiano "católico" más radical e influyente en la Edad Moderna (con Ignacio de Loyola) .

En este blog he presentado varias veces una semblanza de su vida y obra (con el comentario de algunas canciones de su Cántico Espiritual). Hoy quiero presentar mi nuevo libro, entendido como un Recorrido por el Cántico Espiritual, la aventura más alta de su vida, desde los casi nueve meses de cárcel de Toledo, tragado por una ballena como el dice en una carta dirigida a su amiga Catalina de Jesús: 6.7.1581), hasta su muerte en Úbeda, tras haber recorrido el más alto camino de amor, como ejercicio supremo de vida cristiana.

Como nuevo Job, salió Juan de la cárcel de la ballena de Toledo, pero no para anunciar el fin de Nínive, sino para iniciar y recorrer con sus amigos un hondo ejercicio de amor, tal como él mismo lo había anunciado y programado en las canciones más bellas y exigentes del Cántico Espiritual, que siguen siendo fuente de inspiración y asombro para todos aquellos que quieran acompañarle, haciendo el camino de Jesús .

Como se verá en la imagen de la portada, hemos querido que la firma verdadera sea la de Fray Juan de la Cruz . Él quiere y debe abrir la puerta de nuestra cárcel (como abrió lade Toledo, para lanzarse al vacío de su nueva experiencia de amor).

Se lanzó casi desnudo,...pero llevaba en su memoria y corazón (y quizá en un cuadernillo) treinta canciones para realizar con ellas el más fascinante ejercicio de amor que Jamás se haya pensado en el cristianismo.

Así podemos y debemos lanzarnos nosotros, con su ayuda (con el testimonio y guía de amor de sus canciones), en estos tiempos fascinantes y duros del 2017.

En esta postal presento el argumento y recorrido de su ejercicio de amor, como verá quien siga leyendo. Sólo me queda dar graciasa Ediciones San Pablo (y en especial a su directora M. Ángeles L. Romero) por haber aceptado en su catálogo este libro...

Éste no es un libro para pensar, ni siquiera para "rezar" en sentido intimista, sino para ejercitarse en amor, recorriendo el camino de Juan de la Cruz, desde Toledo, por toda Andalucia, hasta la patria de la vida que es el mismo Amor-Dios en Cristo. Verá el lector que hasta el final la portada de otro libro que presenta a San Juan de la Cruz como liberado de la ballena.
Buen día a todos.

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Reprimir el deseo o cumplirlo “cristianamente”

14.02.17 | 14:01. Archivado en Santos, hombre, Amigos, la voz de los, Familia

Me escribe XXX: Amigo Xabier, quiero pedirte un favor: ¿podrías publicar esta pequeña reflexión sobre la charla de Philippe Ariño en tu blog?

Aquí va la información: http://www.dosmanzanas.com/2017/02/el-arzobispado-de-barcelona-que-no-permitio-una-conferencia-del-sacerdote-gay-krzysztof-charamsa-da-ahora-voz-a-un-homosexual-homofobo.html)?

(Nota de X. P. También El País se ha ocupado del tema
http://ccaa.elpais.com/ccaa/2017/02/12/catalunya/1486930066_694789.html)

Me ha parecido que la breve reflexión que te adjunto puede ayudar a algunos, y que la atalaya de tu bitácora puede servir para que llegue a más gente. En esto, como en todo, con completa libertad por tu parte, que yo aceptaré como es obvio. Lo único, como en otras ocasiones, es que no aparezca mi nombre real. Por desgracia, aún gente como Ariño puede hablar, mientras que los que le podríamos discutir desde posturas internas en la iglesia no podemos...

((Nota de X. P.: XXX es un hombre espléndido, como persona, como amigo y como cristiano comprometido, y siento que tenga que hacerlo en secreto y con pseudónimo, como en una antigua película tres equis. Publico gustoso su reflexión, con la que concuerdo. Añado después una anotaciones mías.

1. PHILIPPE ARIÑO:
¿DOLOR DEL DESEO HOMOSEXUAL? ¿O DOLOR DEL DESEO A SECAS? (XXX)

Escribo esta reflexión con menos calma de la que desearía al tener poco tiempo, pero impelido ante la charla de Philippe Ariño en Barcelona. Con anterioridad he tenido ocasión de leer y conocer lo que plantea este activista católico homosexual pro-abstinencia. Creo que el desafío planteado por Ariño es de mayor calado que el de otros gais que pregonan la abstinencia y por ello creo que la respuesta debe ser más cuidada.

No estamos ante una persona poco formada o que sin más haya vivido reprimiendo sus deseos toda la vida. Al contrario, Ariño llegó a tener cierta notoriedad en el mundo gay, y llegó a escribir un Diccionario de culturas gais y lésbicas. No es un ignorante que ahora hable sin ton ni son. Tiene un gran bagaje cultural y capacidad de expresión; y las pone al servicio de su mensaje. Por ello, la respuesta tiene que estar a la altura. Las descalificaciones de trazo grueso no ayudan.

En el origen de su postura hay una experiencia dolorosa que él ha elaborado con notable potencia intelectual. Él ha vivido su sexualidad y su deseo como fuente de tensiones y de sufrimiento. A partir de ahí interpreta que este dolor venía acompañado de su homo-sexualidad, y no de la sexualidad y el deseo a secas (esto es importante). Luego considera que la solución es abstenerse de “ejercerla” viviendo en abstinencia, esto es, “ahorrándose” los riesgos de intentar alcanzar los objetos del deseo sexual y erótico. Y por último, universaliza estos dos elementos: su conclusión de que el deseo homosexual —y no el deseo erótico o sexual en general— va acompañado de riesgo y dolor; y la conclusión de que hay que abstenerse. Todo esto lo combina finalmente con la teología del cuerpo dominante en la iglesia del cuerpo (la complementariedad varón-mujer como sine qua non de toda relación sexual válida) y ya tenemos el conjunto.

El problema principal de Ariño es que busca una interpretación objetiva de su vivencia y que de ahí deriva una aplicación a todas las personas con deseo homosexual, no necesariamente homosexuales, también bisexuales o heterosexuales.

Su vivencia íntima merece el máximo respeto, pero cuando hace de eso una explicación aplicable a todos y lo convierte en base para recomendar conductas, entonces podemos pasar al análisis. Y en este análisis es donde se ven profundas fallas. A partir de estas grietas, en cambio, podemos entrever un análisis más ajustado del deseo y sus riesgos que, éste sí, puede servirnos a todos, sea cual sea nuestro objeto de deseo (sexual, erótico, o también de otras plenitudes…).

El asunto es que identifica lo que él ha vivido con su deseo como relacionado exclusivamente con el deseo homo-sexual. En cambio, cuando yo escucho su experiencia, no veo tantas diferencias con otras experiencias sobre los riesgos inscritos en el deseo, y en especial en el erótico y sexual. Desde antiguo (pero muy antiguo) se sabe que el deseo, en cualquiera de sus versiones, puede despertar lo mejor y lo peor de nosotros. Moviliza todos los recursos y dimensiones de la persona: pone en marcha mucha energía. Pero como en ello comprometemos mucho de lo que somos y de lo que tenemos por más preciado, incluida nuestra identidad, el deseo se mezcla con los miedos primordiales al abandono y la invasión; por ello puede generar tensiones que dan lugar a tensión y, si se manejan mal, incluso a violencia.

Todo esto está potencialmente en toda experiencia de deseo, y especialmente el erótico y sexual. En el deseo homosexual está también este riesgo, pues es deseo. Esto que es tan simple, y casi redundante, es en cambio lo que olvida Ariño. Y es lo que socava decisivamente su interpretación y su prescripción de abstinencia.
En efecto, el deseo homo-sexual alberga riesgos y potencial dolor, pero también el deseo hetero-sexual, por no hablar de las personas bisexuales, que viven ambos deseos, o quienes no encajan en ninguna categoría de personas pero que viven también el deseo.

La homosexualidad tiene dolor, muchas personas homosexuales tienen mucha rabia. Sí. Pero también todos los demás. Y así ocurre por el hecho de tener deseos. Porque no se cumplen, o porque, al querer vivirlos, nos han llevado a sentirnos heridos y por tanto a querernos defender, reaccionando de modos que hacen daño a otros y a nosotros mismos.

Ante ello, es comprensible que algunos tomen la salida de apaciguar el deseo, de no buscar satisfacerlo.
Es la vieja solución de los estoicos, de un Spinoza o de un Schopenhauer. Y es una decisión sumamente respetable, que está bien para quien crea que es lo oportuno para él o ella.

Entiendo de sobra que alguien diga: “no me compensa intentar satisfacer este deseo; es mejor aceptar que no encontrará satisfacción y tratar de vivir en paz y con calma”.

Pero también entiendo que otros quieran, y queramos, emprender el difícil camino de vivir nuestros deseos de manera equilibrada y sana, por caminos que eviten la violencia. Es el camino, también muy viejo, del muy viejo Aristóteles, seguido por el no tan viejo Santo Tomás: el camino de la virtud, de la educación de los deseos para que encuentren su auténtica plenitud. Y el asunto es que algunos creemos que el deseo homosexual puede vivirse teniendo relaciones sexuales y a la vez viviéndose integrado en un camino de educación de los deseos, en un camino de virtud; ciertamente, con las inconsistencias que hay en todo caminar y todo educarse, pero sin desistir.

Ahora bien, insisto, tengo claro que a otros les compense más abstenerse de este camino, pues es verdad que gasta energías y es legítimo que alguien puede prefiera dedicarlas a otras cosas: al trabajo intelectual, al voluntariado, a cuidar un jardín, a estar con amigos, a cuidar sobrinos…, a lo que quiera.

Lo que no puedo aceptar es que alguien como Philippe Ariño me diga: “esta ambigüedad del deseo es sólo del deseo homosexual, y la salida de apaciguar el deseo es necesaria para todos los homosexuales pero sólo para ellos; los heterosexuales en cambio no tienen que apaciguar sus deseos”.

Un saludo y gracias de antemano!!

2. X.PIKAZA. UNAS ANOTACIONES

Gracias XXX por ofrecerme tu reflexión. Conoces mi postura sobre el tema, la has visto en mi blog. No hace falta que te la repita… Pero quiero añadir a tu trabajo algunas reflexiones (que en el fondo están tomadas de mi libro La Familia en la Biblia, Verbo Divino, Estella 2015):

a) Un tipo de jerarquía de la Iglesia Católica no ha planteado ni resuelto aún de modo cristiano (ni muy humana) este tema. Tú lo sabes. Quizá es miedo, represión o evangelio, pues el evangelio ofrece no sólo la posibilidad, sino la necesidad, de plantear los temas de otra forma, de un modo abierto, sin acudir a un XXX de armario de libros prohibidos. Me gustaría que los homosexuales cristianos (y especialmente los del clero) pudieran decir lo que son y quieren, sin miedo. Y aquellos que han prometido “celibato” (igual que los heterosexuales del clero) que lo guarden, como dice Ariño, dentro de la actual legislación de la iglesia católica, de un modo voluntario y maduro, evitando todo riesgo de pederastía.

b) La reflexión final Ariño: Los homosexuales tienen que apaciguar (reprimir) sus deseos… mientras los heterosexuales no tienen por qué reprimirlos… me parece poco exactA para los homo-sexuales e insultante para los hétero-sexuales (como si para ellos el sexo fuera “dar rienda suelta al deseo”). El amor sexual es mucho más que no reprimir el deseo. La cuestión de fondo no es reprimir ni de dar rienda suelta al deseo, sino aceptarlo y “humanizarlo” en amor y respeto, convirtiendo el potencial de vida (deseo) en fuente de ternura y maduración,de gozo y comunión, y eso exige un “trabajo” más alto, tanto en línea homo- como hétero-sexual.

c) Ariño tiende a pensar la homosexualidad como un mundo confuso de deseos y de relaciones frustrantes… Puede haber algo de verdad en ello, por el hecho de haber sido (y seguir siendo en cierto plano) una condición que hoy por hoy debe esconderse en espacios XXX… Y también hay relaciones confusas entre los hétero...Pues bien, frente a ese ocultamiento que lleva a la represión, el remedio no es “más represión” (¡negar los deseos!), sino más libertad y comprensión mutua, de manera que el deseo se pueda expresar y canalizar de una forma humana, sublimada y “carnal” (como supone Jn 1, 14), vinculando la pasión (¡necesaria en su plano!) con la ternura, dulzura y gratuidad, y especialmente con la “comunicación personal”, con el encuentro tú a tú, y con la permanencia, la fidelidad… y el don de la vida (es decir, con la ayuda a los marginados, según el evangelio).

d) Amigo XXX (¡no puedo dar aquí tu nombre y le llamo XXX...) tú eres un hombre de claridad y respeto, de humanidad y evangelio….! Tú saber que siempre he dicho que no se trata de negar (reprimir) el deseo-amor homosexual, sino de vivirlo en humanidad, en respeto y cariño, en profunda comunión personal, de cuerpo y alma, según las circunstancias de cada uno, según los principios del sermón de la montaña (que habla de amor en gratuidad, no de condena, de los homosexuales)...

e) Tengo todo el respeto por la opción Ariño (me parece genial la actitud y fidelidad de los homosexuales que optan por el celibato, lo mismo que la de los heterosexuales), pero no quiero que se imponga su voz, ni me parece bien que el obispado de Barcelona le ofrezca su micrófono, si no permita hablar a Krzysztof Charamsa. Lo siento por la verdad cristiana, y por el obispado de Barcelona. No sé cómo se puede hablar de la Sagrada Familia, y dedicarle un templo bellísimo… si se niegan los valores cristianos del templo real de la Sagrada Familia que es la de Jesús donde al lado de casados y solteros se admiten personas de otras tendencias, con otros problemas (empezando por las prostitutas, que son las expulsadas y utilizadas sexuales, a las que Jesús da primacía en su movimiento).

f) Este es un tema que en la Iglesia católica se encuentra vinculado al celibato del clero (homo-sexual o heterosexual), con sus inmensos valores… siempre que se viva en la línea de la reflexión de fondo de Pablo en 1 Cor 7, con su descubrimiento de la libertad radical cristiana, de hombres y, sobre todo, de mujeres al servicio de u propia opción de evangelio. Me alegra, por tanto, el celibato que propone Ariño en su caso, pero pienso que no puede imponerse a todo el clero y añado mucho menos puede imponerse a todos los homosexuales cristianos, como XXX (=AAA).

Gracias, amigo XX, por haberme confiado tu reflexión… Me gustaría que un día, en esta iglesia y en esta sociedad, tú pudieras escribir y firmar con tu nombre y apellido tus palabras. Estoy convencido de que lo harás un día, y será día luminoso para nuestra querida Iglesia.

Tenemos que vernos, amigo… Voy poco por las grandes ciudades…, pero te digo que en la Iglesia este pueblo de cien habitantes de la vieja Castilla te entenderían mejor que en la catedral de Barcelona. Las señoras piadosas del lugar te dirían: ¡Cumple el sermón de la montaña, que muchas cosas tiene para cumplir, y sé feliz, lo que se pueda, en este mundo!. Un abrazo, con un beso de Mabel.

Imagen: Ariño en su conferencia de Barcelona
http://ccaa.elpais.com/ccaa/2017/02/12/catalunya/1486930066_694789.html


Basil Pennington, Oración centrante

Me han escrito de Argentina los amigos de de un blog titulado: https://recursospastoralescomunidadesrurales.wordpress.com/2017/02/05/basil-pennington-oracion-centrante/ . Ellos ofrecen materiales de catequesis, de formación permanente, de estudio bíblico y de oración cristiana.

De un modo especial, en el último número han publicado en PDF el libro básico de B. Pennington, La oración centrante (publicado en Narcea, Madrid 1986, pero descatalogado hace tiempo, aunque son muchos los que quieren conseguirlo y lo fotocopian sin cesar para cursos y talleres de oración).

Con el deseo de que Narcea Ediciones lo publique de nuevo, me he permitido recoger las páginas de ese libro (que se podrá encontrar también en la dirección ya citada) en mi página de face-book (https://www.facebook.com/xabier.pikaza https://recursospastoralescomunidadesrurales.wordpress.com/… ). Estoy seguro de que muchos agradecerán el acercamiento a ese libro.

En las reflexiones que siguen recojo el contenido de una páginas que escribí sobre el tema, en este mismo blog, con la ayuda de mi amigo J. Chamorrro, autor de un blog titulado: Desde el Silencio (http://desdelaquietud.blogspot.com/).. Gracias, José.

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Dom. 12.2.17 No matar, no adulterar, no jurar (mentir)

6. dom. Tiempo ordinario, ciclo A. Mateo 5,17-37. Las tres primeras antítesis del Sermón de la Montaña nos sitúan ante las raíces la vida humana:

‒ Los hombres han tendido desde antiguo a matar, matar y mentir (jurar mintiendo), para así oprimir a los otros y defenderse a sí mismos.

‒ Pero la cultura humana (la vida) sólo puede mantenerse superando el homicidio, el adulterio y la mentira (un juicio mentiroso).

De esos tres principios tratan antítesis de Jesús; no hablan de un Dios separado de la vida, sino de una vida que se mantiene y extienden en respeto radical ante todo ser humano (no matar), en la fidelidad personal (no adulterar, superar el incesto) y en cultivo de la verdad, entendida como transparencia persona y fiabilidad (no jurar mintiendo).

De esos tres principios (que él llamaba thanatos, eros y principio de realidad) hablaba S. Freud hace un siglo, en un plano psicológico. En un plano más alto habló de ellos Jesús, formulando las bases supremas de la cultura humana y de la vida, como dice este evangelio.

Quizá no se han dicho nunca palabras más hondas, gratificantes y exigentes. Normalmente sentimos miedo ante lo que ellas implican, y por eso seguimos recurriendo a juramentos “sagrados”, a formas “legales” de violencia, a diversos tipos de adulterio.

Ante esas palabras del evangelio de este domingo no hay más respuesta primera que el silencio, la admiración y, si es posible, la acogida más cordial, para cumplirlas.

Sólo tras ese silencio me atrevo a comentarlas (tomando algunas ideas de mi Comentario de Mateo, Verbo Divino, Estella 2017) y de mi Diccionario de la Biblia. Prescindo de todas las notas eruditas, no me ocupo del “libelo de divorcio” (incluido en el tema del divorcio, pues he tratado en otras ocasiones). Simplemente evoco estos tres motivos centrales de la vida humana, según el evangelio:

‒ No matar (es decir, ser fieles a la vida de los demás)
‒ No adulterar (es decir cultivar la fidelidad en el amor personal)
‒ No jurar (no apelas a Dios para sancionar una palabra, ser fieles en la verdad).

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Dios no condena al infierno, sufre nuestro infierno/cárcel para abrir un camino de Vida

La posible fe en un infierno eterno, entendido como castigo que Dios impone a los malos, con fuego y tormento (por su pretendida severidad o justicia), no nace de la fe cristiana, sino que va en contra de ella, por varias razones principales que derivan del mensaje de la vida y pascua de Jesús.

Éste es un tema que la exégesis bíblica y la buena teología tienen ya bien planteado, a pesar de las reticencias de algunos estamentos eclesiales que siguen utilizando la amenaza del infierno como medio para tener bien sometido al personal, pues el centro del mensaje de Jesús no es infierno, sino la superación (la destrucción) del infierno.

Esto es, como he dicho, un tema resuelto en principio, aunque algunos han querido y quieren seguir manteniendo el infierno, no sólo para someter a otros (amenazarles con terrores eternos si son “malos” conforme a su moral pequeña), sino porque ellos mismos no se sienten (reconocen) liberados por el Dios de Jesús para la vida en libertad.

El tema estaba claro en el evangelio del próximo domingo (19. 2. 17: Mt 5, 38-48), que empecé a comentar el otro día: Si Dios nos pide que perdonemos a nuestros enemigos… y él no perdona a los suyos, sino que los manda al infierno, no es Dios, sino un monstruo, y sería mejor que no existiera.

Con ese tema he terminado mi ponencia en el 14 Congreso sobre las Cárceles (Panamá 7-11.2.17), centrada en un estudio sobre Mt 25, 31- 46. No quiero repetir el texto, ni tampoco el comentario que ya hice el otro. Abra cada uno su Biblia y lea. El texto es una “parábola” y no un dogma “canónico” (una sentencia judicial), de manera que leído de un modo “plano” resulta contradictorio. Estas son sus “contradicciones” allí donde se lee y se entiende de manera plana (en línea de mal derecho o mal moralismo, anticristiano):

1. Jesús (el juez final) pude a sus amigos que visiten y “salven” a todos los encarcelados (sin pensar en sí son buenos o malos…),

. pero después él se olvida de lo que ha mandado a los hombre y arroja con rabia al infierno a los malos (para siempre, al fuego eterno). Leído así este texto, el juez final de Mt 25 es un juez malo, y encima sádico (y da mal ejemplo a los hombres, pues no hace lo que manda).

2. Este juez amigo de Mt 25, 31-46 establece en el mundo un camino (una pedagogía liberadora…), que va de dar de comer a visitar y liberar de la cárcel a los hombres…

…. pero después lo estropea todo, pues se olvida de su bondad y su pedagogía manda al “infierno eterno” a los que han cometido algún pecado (¡regulado por cierta Iglesia!). Éste es, sin duda, un Dios desesperado, no el Dios de Jesús.

3. Pero entonces… ¿Por qué esta parábola de Mt 25, 31-46 cuenta así las cosas? ¿No lo podía haber dejado más claro….?

… las cuenta así para enseñarnos la importancia que tiene el ayudar a los hambriento, extranjeros, encarcelados… Él no manda al infierno a nadie. Ha venido a destruir el infierno, pero nosotros (si nos empeñamos) podemos destruirnos a nosotros mismos…

4. Y entonces ¿qué pasa con la Capilla Sixtina y el juicio de Miguel Ángel donde nombran a los papas? ¿y que pasa con la catedral vieja de Salamanca y mil cientos de iglesias y de curas que siguen apelando al infierno….?

... Pasa muchos… Desde el siglo III en adelante una iglesia “vaga” (que no ha entrado de verdad en el evangelio), una iglesia que ha hecho suyos los mitos del mundo griego (y sobre todo del romano) ha convertido el infierno en artículo básico de su fe, no el infierno de los hombres (que se destruyen entre sí…), sino el de un Dios no evangélico que se impone por encima, manda o puede mandar al infierno a los hombres por un “quítame de aquí unas pajas….”

Pero no quiero hablar hoy resolver esos temas, sino dejarlo insinuado. A los que quieran seguir les ofrezco algunas de las últimas reflexiones de mi ponencia para el congreso de las Cárceles de los Hombre, de Panamá (cárceles en las que muchas veces hemos querido meter a Dios en nuestro infierno). Buen día a todos.

Imagen 1: Jesús lleva al día a la mala cabra que según una lectura ingenua y mala de Mt 25, 31-46 debía ir al infierno).

Imagen 2-3. Capilla Sixtina, una lectura e interpretación no cristiana del evangelio.

Imagen 4: Un momento del Congreso de Panamá sobre las Cárceles, con la Virgen de la Merced presidiendo). Buen día a todos.

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Así en la tierra como en el infierno. Del hambre a la cárcel (seis escalones)

Ayer presenté una introducción al 14 Congreso sobre las Cárceles (Panamá: 7-11.2.17). Hoy pongo de relieve los seis escalones de infierno que empiezan por el hambre y terminan en la cárcel.

Sobre el infierno han escrito en línea distintas muchos maestros musulmanes, y otros católicos como Dante. Pero la descripción más profunda y concreta la ofrece Mt 25, 31-14, invirtiendo el programa del Padrenuestro: Es decir, presentando un camino de descenso y muerte, que va del hambre a la cárcel.

Frente al Padrenuestro (hacer de la tierra un cielo...), Mt 25, 31-46 presenta un programa de hace la la tierra un infierno anticipado. Así en la tierra como en cielo. Aquí se dice más bien así en la tierra como en el infierno. El camino que culmina en la cárcel constituye la realización humana de infierno.

Sobre el infierno del más allá se pueden tener serias dudas, como indicaré en una próxima postal. De lo que no puede dudarse es el infierno que estamos creando en esta tierra,

-- en un camino que empieza por el hambre,
-- sigue por la sed (la destrucción de los recursos de la tierra),
-- se expresa en el rechazo a los distintos (extranjeros)
-- y en la negación de dignidad de los desnudos,
-- para culminar en la enfermedad y en la cárcel.

Esta es la genealogía del infierno, que desarrollo a continuación, siguiendo los "seis escalones de las obras de injusticia y muerte de Mt 25, 31-46. Esas son las seis estaciones del tren del infierno, que empieza por el hambre (causada por la prepotencia de algunos, que ponen los bienes de la tierra a su servicio, y no al servicio y comida de todos.

Mt 25, 31-46 invierte los seis días de la creación de Dios: desde la luz a la vida del hombres (hombre y mujer) que se aman y respetan mutuamente. Frente al Dios creador surge aquí el hombre destructor, en un camino bien preciso que va del hambre culpable a la cárcel.

Esa es la genealogía del infierno en la tierra que es la cárcel. No se puede evocar y resolver el tema de la cárcel, si no se empieza por el hombre; no se puede vencer el infierno (la cárcel) si no se pone el agua, las fuentes de la vida, al servicio de todos. Sólo se supera el infierno de la cárcel acogiendo extranjero y vistiendo (ofreciendo dignidad al desnudo...).

Entendida así la cárcel nos lleva al final de un camino que está marcado por la enfermedad y la violencia del infierno, que nosotros mismos vamos creando sobre el mundo, desde el hambre y ses, pasando por la expulsión de extranjeros y la opresión de los desnudos. Sobre ese fondo presento hoy el itinerario de la cárcel. Mañana o pasado hablaré Dios mediante de la relación entre la cárcel y el infierno. Lo que sigue es de mi ponencia en el congreso de Panmá.

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14 Congreso Mundial de la ICCPPC: Descubrir a Cristo Crucificado en la actualidad(1)

Del 7 al 10 se celebra en la Ciudad de Panamá el 14 Congreso Mundial de la ICCPPC (International Commission of Catholic Prison Pastoral Care /Comisión International de Pastoral Penitenciaria Católica).

La ICCPPC nació en un Congreso internacional convocado en Roma por Mons. Montini, futuro Pablo VI, el Año Santo 1950, para intensificar el cuidado y pastoral católica en las cárceles. Para llevar a cabo su finalidad se creó una Comisión jurídico-social, en forma de asociación civil, de acuerdo con la ley suiza. Estatutos fueron concordados por un Congreso constituyente en Londres en septiembre de 1974. Los últimos congresos de esta Comisión se han celebrado en Méjico (1999), Dublin (2003); Roma (2007), Camerún (2011).

La ICCPPC es desde entonces una institución católica de tipo social, jurídico y pastoral al servicio de los encarcelados, con sede central en holanda y actividad en el todo el mundo (ryan.sg.iccppc@gmail.com
5707 KR HELMOND www.iccppc.org NETHERLANDS; cf. http://iccppc.org/?lang=es)

Viene trabajando en todos los continentes, promoviendo gestos de solidaridad y justicia con los encarcelados, acudiendo para ello a diversos medios de tipo social, político y cultural, especialmente en línea cristiana, en colaboración con las Conferencias Episcopales de cada país. En esa línea ha promovido y apoyado la función de las Capellanías Católica y su función en las prisiones.

Este Congreso, que es ya el 14, se celebra en Panamá gracias a la cooperación y el apoyo del CELAM y a la hospitalidad de la Conferencia Episcopal de Panamá.

TEMA: "Eres tú el Cristo?"Descubrir a Cristo Crucificado en la actualidad

PONENTES
El Dr. Jorge García Cuerva (Argentina)
El Dr. Xabier Pikaza (España)
Dr. Theo de Wit (Países Bajos)

FINALIDAD BÁSICA : impulsar y organizar en todos los países la Capellanía Penitenciaria y la acción de los católicos en las cárceles. Por lo tanto, ICCPPC invita a todos sus miembros a venir y trabajar juntos para que esto sea posible. Podemos aprender unos de otros cómo mejorar la Capellanía de la cárcel!

Quiero publicar también en este blog mi ponencia básica, de tipo bíblica, y lo haré a lo largo de tres días. Buena semana a todos.

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Sábado, 25 de febrero

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