El blog de X. Pikaza

Francisco: una ocasión privilegiada para redescubrir juntos el Evangelio

20.01.17 | 19:16. Archivado en Iglesia Instituciones, Nuevo Testamento

El Papa Francisco había dicho en Lund "la intención de Martín Lutero, hace 500 años, era renovar la Iglesia, no dividirla" (cf. mi postal de RD 9.1.17). Ahora ha recordado que "el año conmemorativo de la Reforma representa para católicos y luteranos una ocasión privilegiada para vivir de manera más auténtica la fe, para redescubrir juntos el Evangelio y dar testimonio de Cristo con vivacidad renovada".

En ese contexto, dentro de la Semana de Oración por la Unidad de las Iglesias, el Papos nos pide un “arrepentimiento sincero por nuestras culpas", "para un compromiso común de apoyar juntos a quienes sufren y están expuestos a persecuciones y violencias", “de forma que no estemos más divididos sino unidos en el camino hacia la plena comunión" (cf. RD/2017/01/19/francisco-la-intencion-de-martin-lutero….).

En ese contexto quiero seguir ofreciendo una visión de conjunto de la Reforma Protestante, en esta Semana de Oración por la Unión de las Iglesia. Retomo para ello algunas de las cosas que he dicho en postales anteriores. Destacará más adelante, en otra postal, otras aspectos menos conocidos de la Reforma y Contre-Reforma católica.
Imagen 1: La reforma de la Reforma
Imagen 2: Propagandas anticatólica de algunos protestantes antiguos

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Dom 22.1.17. Los cristianos, unos galileos

Domingo 3, tiempo ordinario. Ciclo A. Mt 4, 12-14 Este evangelio narra el comienzo del camino de Jesús según Mateo e incluye dos temas: (1) Galilea. (2) El Reino de Dios.

Ambos están vinculados, pero hoy sólo quiero ocuparme del primero: ¿Por qué empezó Jesús en Galilea? ¿Cómo podemos y debemos volver y empezar allí nosotros? ¿Somos los cristianos unos galileos?

Se trata de de-construir para re-construir la Iglesia de Jesús, que empezó en Galilea, y que siguió después con Pedro, Pablo y Santiago, la Iglesia de Magdalena y Salomé, la Iglesia del mar a la derecha y del desierto al fondo, que hoy quiero mirar desde el Monte Hermón (primera imagen)

Una tierra.

Geográficamente, Galilea es un país pequeño, como muestra esta foto tomada desde el monte Hermón, en la frontera entre Israel, Líbano y Siria.

‒ Desde allí se descubre, mirando hacia el sur, en primer plano las zonas del Golán, con la alta Galilea, a la derecha el mar, empezando desde Tiro (el gran puerto), siguiendo por la bahía de Haifa y el Carmelo, hacia el sur todo el más de Palestina, perdiéndose al fondo por Gaza, hacia Egipto. A la izquierda los montes del Golán y la meseta de Basán.

‒ En el centro esta el Lago de Tiberíades (la ciudad se ve muy bien), a la izquierda la zona de la actual Jordania, a la derecha la zona de la baja Galilea, donde empezó Jesús. Al norte del lago está Cafarnaum, a la la derecha Nazareti: Colinas y valles tierras bajas, en el cruce de los grandes caminos del mundo, que pasaban por allí, como sin pararse.

‒ Hacia el sur, por la hoya del Jordán, siguen las aguas, a un lado Jordania, al otro Palestina, desembocando (¡se ve muy bien!) en el Mar muerto, con la zona del desierto de Judá (una mancha blanca a la derecha: de de Jericó a Qumrán). Allí mismo, más a la derecha puede casi vislumbrarse Jerusalén. Más al sur el gran desierto del Sinaí y de Arabia…. (las otras dos imágenes son del mar de Balilea y de su entorno).

Camino del mar, Galilea de las gentes… Un lago abierto al mundo

El evangelio no empieza en los centros de poder religioso o político (Jerusalén, Roma…), sino en una tierra del margen social y religioso. Allí, en la oscura Galilea entre gentes marginadas y oprimidas, en el camino de los gentiles y del mar, empezó el movimiento de Jesús. Volver a Galilea (cf. Mc 16, 6-7; Mt 28, 16-20) sigue siendo una tarea pendiente de sus seguidores.

El mismo historiador San Lucas que no ha dado después (en todo el libro de los Hechos de los Apóstoles) ninguna importancia a Galilea, para interpretar el cristianismo en un camino que va desde Jerusalén, por Antioquía hasta Roma, tiene que reconocer que la cosa empezó en Galilea (Hech 10, 37). Allí empezó, allí tiene que volver si quiere recuperar su principio, retomar su fuerza.

En un momento clave de la Iglesia y de la humanidad. Empezar en Galilea

‒ El Concilio Vaticano II nos dijo que debíamos volver a los orígenes, pero seguimos demasiado prendidos en tradiciones secundarias. Por eso debemos hoy, sin duda, volver a Galilea, para retomar el camino allí donde lo empezó Jesús, como nos dice el evangelio de hoy.

‒ El mismo Lutero, cuyo quinto centenario estamos celebrando, quiso volver también a los orígenes, pero ha corrido el riesgo de quedarse en un tipo de Pablo, en un tipo de fe y tradición que es también secundaria, sin volver a la raíz del mensaje y camino de Jesús en Galilea.

Unos y otro hemos querido mantenernos en los centros del poder para dominar (¿servir?) de esa manera al mundo. Pero el evangelio nos pide retomar otro camino, el de Jesús, volviendo a Galilea (desde las tierras de los marginados y oprimidos) situándonos así en la raíz del evangelio.

Así lo indicaré en esta postal, que tiene dos partes. (a) Una más general, sobre el mensaje de este texto de Mateo. (b) Otra más específica, con motivos tomados de mi comentario a Mateo. Antes citaré el texto del evangelio.

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Por la unión de las iglesias (18-25 de enero) (1). Siglos XVI-XVII: Guerras de religión

17.01.17 | 11:05. Archivado en Iglesia Instituciones, Violencia

Mañana (18.1.17) comienza el Octavario por la Unión de las Iglesias, y en ese contexto quiero recordar los principios de un conflicto que ha dividido por siglos a los seguidores de Jesús, para insistir en la necesidad de un diálogo nuevo que responda al Evangelio, y que haga posible un nuevo tipo de comunión entre los creyentes (entre todos los hombres).

Presenté el pasado 9.1.17 una postal sobre Lutero a los 500 años de su gran protesta (1517-1518), con una reflexión posterior sobre el despliegue del protestantismo (10.1.17), destacando el título y lema del Documento de la Comisión Católico-Luterana que se titulaba Del Conflicto a la Comunión.

Más que conflicto parcial fue una batalla en toda línea, una lucha declarada de un largo siglo, que culmino en la llamada Guerra de los Treinta Años (1618-1648) en la que se vieron envueltos de algún modo todos los países de Europa Occidental, por un lado los "austrias" católicos de España y el Imperio Alemán, por otro los protestantes alemanes, con suecos y franceses (que andaban a su guerra...). Esa guerra ha sido hasta hoy la madre (madrastra) de la Europa Moderna.

Partiendo de esa guerra, de la que se ocupa esta postal, quiero evocar en los días siguientes algunos rasgos del enfrentamiento o conflicto de los cristianos en la Edad Moderna, hasta el siglo XXI, para situarnos así mejor ante las celebración de este Octavario de Oración y Diálogo por la Unión de las Iglesias, que culmina la Fiesta de la Conversión de Pablo (25. 1. 17).

De esa forma quiero ofrecer mi colaboración al camino que propone, fundamenta y explica la Comisión Católico-Luterana, al exponer una marcha de evangelio que vaya Del Conflicto a la Comunión. Se trata de un tema religioso, pero tiene profundas raíces políticas y humanas, como seguiré indicando.

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Que quita el pecado del mundo: ¿de muchos o de todos? La polémica sigue

Ésta polémica se viene arrastrando desde hace diez años, cuando el Papa Benedicto XVI (en la imagen, en el Vaticano, como Obispo de la Fe, con un letrero de su etapa de teólogo) propuso y mandó quitar el “por todos” de la “consagración” de la misa poner “por muchos”.

Han pasado los años, algunas conferencias episcopales no han quitado “por todos”, otras lo están haciendo ahora, a medida que se imponen los nuevos misales. No es quizá una polémica importante, pero es muy significativa, pues nos sitúa ante la gran problemática de la Reforma de Lutero (¡Cristo Cordero “quita” los pecados!), ante la misión universal de la Iglesia... y ante el tema del evangelio de este domingo donde se afirma que Jesús no sólo quita los pecados de muchos o todos, sino del mundo entero (es decir, del cosmos).

Hace dos días (Dom 15.1.17), en mi comentario al evangelio del domingo, he precisado el sentido de esas palabras con las que Juan Bautista (¡que no era cristiano, pero que abría la puerta del cristianimo!) definía a Jesús, con una imagen del Antiguo Testamento, diciendo:

Éste es el Cordero de Dios
que quita el pecado del Mundo (Jn 1, 29).

Son palabras de una tradición antiquísima, de tipo sacrificial, que ponen de relieve el “misterio del cordero” como signo y portador de una “salvación” que consiste en “quitar” (borrar, superar) el pecado del conjunto de la humanidad (entendida como kosmos).

Desde ese fondo (retomando un motivo que me ha ocupado en postales anteriores) quiero retomar el sentido de “quitar el pecado” y la distinción (y vinculación) entre muchos, todos y el mundo entero, ofreciendo en un anejo, con Gustavo Irrabábal, una extensa documentación sobre el tema.

Ésta es una postal larga, abierta a la polémica. Los lectores usuales de mi blog se contentarán con la primera parte, pero quizá habrá algunos que sigan profundizando en el tema. Ellos agradecerán mi reflexión sobre el texto base de Mateo 26 (de donde se toman las palabras de la misa) y la reflexión de G. Irrazábal, que tomo de la revista Criterio (como verá quien siga leyendo).
Buena semana a todos.

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Vagalume. Estrellitas de la vera del camino (de X. M. Carballo)

Hace unas semanas tuve el honor de presentar en mi blog a Xosé Manuel Caballo, admirado ante las cosas que escribía, emocionado por su testimonio de "cura rural", hombre de ayer (cultura de la tierra), hombre de mañana (cultura de la TV y los mass-media).

A los pocos días, X. Manuel Carballo ha comenzado e "tejer" su propio blog, en gallego y castellano, en este mismo portal de RD, con palabras que son campanadas del alma, como aquellas de Bastabales (de Bonaval) que oía Rosalía muy cerca de Compostela. Gracias Xosè Manuel, por hacernos oír esas campanas, por hacernos ver la luz de las estrellitas del camino, diciéndonos que nosotros mismos "somos ellas".

Pues bien, esta fría noche de Castilla (13.1.17), a la vera del camino verde donde Zury y yo paramos muchas veces de ilusión por el temblor de luz de las luciérnagas, me ha sorprendido la voz de un amigo común en el móvil: ¡Carvallo os ha dedicado su postral de RD, diciendo que sois, Mabel y tú, unas estrellitas del camino, si, eso, vagalumes.

He vuelto a casa con Zury, y así Mabel y yo hemos podido emocionarnos...con tu postal, Xosé Manuel, tupostal" sobre "las estrellitas de la vera del camino" (http://blogs.periodistadigital.com/desde-lo-rural.php/2017/01/13/estrellitas-de-la-vera-del-camino).

Gracias por lo que nos dices, y por la dedicatorio "con admiración y cariño" a Mabel y a Xabuer...

He sentido que querías decirnos que éramos dos luciérnagas unidas,a la vera del camino de la tarde/noche de tu infancia, vagalumes... En mi pueblo decíamos epertargi. Sí, déjame que lo siga pensando así, que me sienta vanidoso, con Mabel, por tu recuerdo.

Recuérdanos así como luciérnagas, dos lucecitas, vagalumes de ilusión a la vera del camino húmedo de hierba de la vida. Por eso, con tu permiso, hago de Mabel y hago mía esta postal que has querido dedicarnos, diciendo que somos (que quieres que seamos) estrellitas del camino.

Todo lo que sigue es tuyo, Xose Manuel. Tú eres también una vagalume, y así de un modo tan hermoso has querido contarlo. Graciñas, eskerrik asko. Quiero que mis aigos del blog te sigan leyendo así, así hago mía, nuestra, tu palabra

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Dom 15.1.17. Juan Bautista dijo "éste es el cordero de Dios"... y Jesús les dió a comer su pan

Domingo 2, tiempo ordinario. Ciclo A. Jn 1, 29-34. Comienza un nuevo ciclo litúrgico, el tiempo ordinario del año 2017, animado por el Evangelio de Mateo, pero que empieza con una imagen fuerte de Juan Bautista (recogida por Juan Evangelista), retomando el motivo del domingo anterior (Bautismo de Jesús), que hoy aparece con el signo de el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.

-- Juan Bautista dice, con una palabra del Antiguo Testamento, que Jesús es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo... como si él tuviera que morir sacrificado, ante el altar de la "ira" de Dios, para así reparar los pecados.

-- Pero el evangelio de Juan sabe y dice que Jesús no es cordero sacrificado ante la ira de Dios, sino el mismo Dios hecho pan compartido... De esa forma pasa y nos hace pasar el Antiguo al Nuevo Testamento.

Sea como fuere, este signo del cordero-pan (que es Dios) ha marcado y sigue marcando de forma poderosa la conciencia de los cristianos que, en general, seguimos estando en el Antiguo Testamento (con Juan Bautista) más que en el Nuevo Testamento de Jesús (y del evangelio de Juan). Por eso quiero destacar hoy tres motivos principales:

a. Éste es un signo teológico, que nos sitúa ante e el sentido del "sacrificio": Cierta Iglesia cristiana ha seguido pensando muchas veces en claves de "expiación" (de reparación sangrienta), como si el cordero inocente tuviera que morir para que Dios quede satisfecho. No ha pasado del Antiguo Testamento.

b. Este signo tiene una inmensa importancia litúrgica: En todas las misas, tras el recuerdo de la Cena de Jesús (de la "consagración"), se repite: Cordero de Dios... Éste es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo ¡dichosos los llamados a la Cena del Señor! También aquí corremos el riesgo de estar en el Antiguo de los sacrificios para aplacar a Dios más que en el Nuevo Testamento de la gracia. De todas formas, algo muy importante ha cambiado: ¡Decimos Cordero de Dios que quita el pecado del mundo... y tomamos una porción de y lo compartimos, en nombre de Jesús!

c. El tercero es un motivo de conciencia cristiana. ¿Se puede hoy creer en el valor del "sacrificio" (de la muerte del cordero para? para hablar de Dios? Hace cinco siglo, Lutero puso una interrogación sobre el sacrificio... hoy seguimos con el mismo tema.

Ciertamente, no puedo resolver esos y otros temas, pero quiero y debo plantearlos, con ocasión de este domingo, para situar mejor el tema del "sacrificio o no-sacrificio", de la institución de la nueva alianza y de la expiación (si es que hay tal expiación...).

En esa línea me limito a evocar algunos rasgos del signo del Cordero en el conjunto de la Biblia y, sobre todo, en el Nuevo Testamento, partiendo de la entrada correspondiente de mi Gran Diccionario de la Biblia (Verbo Divino, Estella 2015).

Los mismos lectores del blog sabrán sacar las consecuencias y trazar las aplicaciones de este símbolo, uno de más ricos y problemáticos de la Biblia y de la historia cristiana.

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G. Puente Ojea (1924-2017). Ateo militante, historiador del cristianismo

Acaba de morir don Gonzalo Puente Ojea, y siento no haberle despedido, quizá por timidez, pues su compañera de Getxo, donde vivía hace ya tiempo, me había insistido en que fuera, sabiendo que mi conversación le interesaba.

Ha sido quizá el ateo más notorio y militante de los últimos decenios, en lengua castellana. Fue cristiano militante de joven, y siguió siendo militante ateo de mayor, materialista dialéctico, embajador de España ante la Santa Sede, conversador infatigable, autor de libros notables sobre los evangelios y el origen del cristianismo.

Quien quiera noticias de su vida vaya a los periódicos. RD ha publicado, esta misma tarde (11.1.17) una semblanza básica de su vida y obra, como pensador, diplomático y defensor de un materialismo laico, consciente de la importancia del cristianismo. No voy a repetir datos que se pueden encontrar en otros lugares, ni valoraciones intelectuales más precisas de su obra, sino recordar mis encuentros con él.

Le he visto más veces, pero recuerdo en especial las tres que siguen, pues recogen aspectos importantes de su vida y obra.

Y así me despido de ti, don Gonzalo, esperando el cuarto encuentro, ya definitivo.
Que la Verdad que buscaste apasionado te acoja en su seno, una Verdad que yo entiendo de mayúscula, que tú querías entender con una minúscula especial, vinculada a tu experiencia apasionada (a favor y en contra) del cristianismo. Al final ofrezco una reseña bio-bibliográfica de tu obra, publicada en Diccionario de pensadores cristianos. (Perdona que te llame cristiano).

Imagen tomada de un programa de TV3, que compartimos, en la Clave del año 1992.

Para subir el you-tube I-II del programa:
Los Nombres de Dios (Parte 2). La Clave. Balbín
La Clave. Balbin. Los nombres de Dios

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¿Tras las Tinieblas la Luz? Lutero y el Protestantismo en la balanza

Presenté ayer la figura y propuesta de Lutero (año 1517), con sus elementos teológicos, sociales y eclesiales.

Sobre esa base quiero desarrollar algunos elementos e implicaciones de la Reforma, tomando como base el lema más antiguo de la Ciudad de Ginebra, adaptado después como programa de la Reforma Protestante: Post Tenebras Lux, tras las tinieblas medievales de una edad oscura de la Iglesia de Roma, llegó la luz de los grandes reformadores.

Así aparecen ellos, como hombres luminosos (?) en el monumento a la Reforma, construido sobre las antiguas murallas de la ciudad cada uno con la Biblia del pueblo en la mano:

Imagen I: reformadores principales de la ciudad: Farel, Calvino, Beza y Knox.
Imagen 2: lema de la Reforma: Llegó la luz tras la tinieblas, con la fecha clave de 1517.

La Reforma fue una gran luz, pero no la única..., con sus tinieblas propias... Fue una luz esencial para el despliegue de Europa y del mismo cristianismo, como ayer dije, y como seguiré indicando, en línea más extensa, por ahora, con dos postales de tipo programático:

-- Hoy presento el proyecto social de la Reforma Protestante, partiendo del contexto anterior de la Unidad Católica de Europa Occidental (Imagen III: mapa de Europa en el año 1500), simbolizada por el Papa. Éste es un tema complejo, y sólo atendiendo a su complejidad puede entenderse algo mejor, destacado los rasgos principales del intento de Lutero, pero poniendo a su lado a Calvino (con otros reformadores: Imagen IV) y al Anglicanismo, con sus luces y sombras, con sus excesos políticos e incluso "religiosos".

-- Mañana insistiré en la inmensa oleada de creatividad pero también de violencia promovida por la Reforma y la Contra-Reforma, expresada sobre todo en la Guerra de los Treinta Años, que ofrece de algún modo el acta de nacimiento de la Europa Moderna, hasta el día de hoy.

Si el tema sigue interesando presentaré en días sucesivos otros rasgos conseguidos (y sufridos) y aún pendientes de la Reforma Protestante y de la Contra-Reforma católica, en un situación totalmente distinta a la de entonces (1517) como la nuestra, en este año 2017.

Digo que la situación es muy distinta (no estamos en el año 1517), ni sería hoy posible un Lutero como el de entonces (ni unos papas como los de aquel tiempo), ni un Calvino de Ginebra... pero de aquel tiempo y de aquellas personas seguimos viviendo, por lo menos hasta hoy 2017.

Para cambiar aquella historia y no repetir los errores pasados (manteniendo sus buenos impulsos) es necesario conocerla. En esa línea ofrezco esta postal, quizá para recordar que todos (católicos y protestantes) estamos llamados a realizar una Reforma más intensa, desde la raíz del evangelio.

Éste es un momento oportuno para repensar la identidad del cristianismo, y de un modo especial la de Europa,vinculada de un modo esencial a la Reforma Protestante, de modo positivo y negativo, con su fe en el Dios de Cristo, pero también con sus guerras opresoras, con su forma de querer dominar el mundo de un modo muy poco evangélico.

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Los 500 años de M. Lutero: Testigo del evangelio, una tarea abierta

Así lo saben desde hace tiempo muchos teólogos y cristianos, lo mismo católicos que luteranos, cuando afirman que la tarea de Lutero sigue abierta, tanto para los católicos como para los mismos luteranos. Este año 2017 es tiempo bueno para retomarla y culminarla.

Así lo puso relieve el Papa Francisco, cuando el pasado 31 de octubre asistió en Lund, Suecia, a la conmemoración del 500 aniversario de la Reforma Luterana, ante Antje Jackelén, mujer Arzobispo de Uppsala, y ante Munib Yunan, Presidente de la Federación Mundial Luterana, que firmaron una declaración conjunta en línea de mutuo respeto y colaboración, comprometiéndose a trabajar a favor de una nueva comunión ecuménica entre católicos y luteranos.

Así lo ha resaltado sobre todo el documento conjunto, titulado DEL CONFLICTO A LA COMUNIÓN (Octubre 2016), elaborado por la Federación Luterana Mundial y el Consejo Pontificio para la Unión de los cristianos, al celebrar los 500 años de la reforma luterana.

Ese documento compara en el fondo y pone en un plano semejante a los reformadores protestantes (como Martín Lutero, Ulrico Zuinglio y Juan Calvino) y a los testigos de la fe católica (como Ignacio de Loyola, Francisco de Sales y Carlos Borromeo ¿por qué no Juan de la Cruz?), diciendo que se esforzaron por la renovación de la Iglesia. Ese documento incluye, además, dos números muy significativos sobre Lutero:

A la luz de la evidente renovación de la teología católica en el Concilio Vaticano II, los católicos pueden apreciar hoy las inquietudes reformadoras de Martín Lutero y considerarlas con más apertura de lo que era posible anteriormente (28)

Un acercamiento implícito a las preocupaciones de Lutero ha conducido a una nueva evaluación de su catolicidad, que se dio en el contexto del reconocimiento de que su intención era reformar y no dividir a la iglesia. Esto surge claramente de las afirmaciones hechas por el cardenal Johannes Willebrands y por el Papa Juan Pablo II. El redescubrimiento de estas dos características centrales de su persona y de su teología llevó a un nuevo entendimiento ecuménico de Lutero como un «testigo del evangelio» (29).

Estoy convencido de que la figura y obra de Lutero sigue siendo una cuestión pendiente para católicos y evangélicos, llamados a reescribir en comunión su historia. Lutero es un patrimonio de la Reforma universal Cristiana. Por eso quiero presentarle como un testigo del evangelio que no ha terminado aún su tarea, somos nosotros los que estamos llamados a hacerlo.

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8.1.17. Jesús el Bautizado, vida humana de Dios (Mt 3, 13-17).

Más que rito penitencial de inmersión en el agua, el Bautismo de Jesús es para el evangelio de Mateo la revelación definitiva de Dios en Jesús, el renacimiento mesiánico de Jesús, que aparece así como un "iniciado" en el sentido radical de la palabra, alguien que vive inmerso en (animado por) el Espíritu divino.

Juan bautizaba en agua, como él mismo ha destacado, situándose de esa forma a nivel de penitencia (cf. Mt 3, 11).

Pero Jesús no bautizará en agua sino en Espíritu Santo y Fuego (3, 11), porque él mismo vive inmerso en ese Espíritu y Fuego de Dios, llevándonos así del plano de la purificación penitencial a la experiencia escatológica (definitiva) de la transformación divina del hombre, de la manifestación humana de Dios.

Eso significa que la función del Espíritu Santo y del fuego, que en Mt 3, 11 tiene un sentido apocalíptico de juicio destructor, recibirá en 3, 16-17, en el bautismo de Jesús, un sentido nuevo de presencia recreadora de Dios en cuanto tal. En ese contexto podemos hablar de Jesús el Bautizado, aquel que se ha introducido (ha sido iniciado) en el misterio de Dios.

Jesús se inicia en el misterio de Dios, Dios mismo se inicia en el misterio del hombre, un Dios desnudo, entre el ángel y el bautista, en el río de la historia. Un Dios que habiendo nacido de María nace plenamente en el Bautismo, asumiendo su vida la vida y tarea de Dios.

De esa forma pasamos al relato del bautismo, que Mateo toma de Mc 1, 9-11 (cf. referencia de Jn 1, 29-34), pero que él tampoco narra en sí mismo, sino sólo desde una perspectiva anterior (la objeción del Bautista) y otra posterior (la recreación postbautismal de Jesús).

Este relato nos sitúa así ante el Dios que se revela plenamente, en la epifanía completa de Jesús, en la que viene a expresarse su misterio trinitario. Éstos son los temas que desarrollamos en lo que sigue.

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6.1.17. Ángeles López, Regalo de Reyes: Un columpio en el desierto

He esperado gozoso este día para presentar en su contexto personal, laboral y eclesial a María Ángeles López Romero, como Regalo de Reyes, con su libro, que es también un Regalo de Reyes: Un Columpio en el Desierto.

M. Ángeles ha sido hasta ayer redactora de 21 RD y es desde este año Directora Editorial de Ediciones San Pablo (Madrid), uno de los lugares y trabajos más influyentes de la Iglesia de España (de lengua castellana), por encima de muchos organigramas de tipo social y sacral que son cada vez menos influyentes e importantes.

Quiero presentarla a ella, Mª Ángeles, como Regalo de Reyes para la Editorial San Pablo, y para los que de ella recibimos palabra de Evangelio, mujer del futuro de un cristianismo y de una Iglesia abierta de formas nuevas al nuevo mundo que está empezando..

Ella es periodista de vocación, con una larga hoja de servicios, en diversos medios, con trabajos de campo (recorriendo el mundo para ver, compartir y contar), y con funciones de pensamiento y dirección, escribiendo libros, dirigiendo revistas, organizando colecciones…

Ella es, como he dicho, una de las figuras clave de una Nueva Iglesia hispana, que está naciendo desde abajo, a flor de calle, con la sensibilidad abierta a los temas verdaderos (empezando por las mujeres y los niños), siguiendo por la solidaridad real, culminando en la espiritualidad de Jesús, hecha de oración inmediata en el misterio (ante el misterio), acogiendo y aprendiendo, acompañando a los demás en el camino (cf. http://blog.sanpablo.es/2016/12/ma-angeles-lopez-romero-nueva-directora-editorial-en-san-pablo/).

Así quiero presentarla de un modo especial con ocasión de su libro Un Columpio en el Desierto (Imagen), que sacudió desde el primer momento (desde la sobria portada) mi mente, mi corazón y mis recuerdos, un libro que ha sido para mí uno de los mejores regalos de “Reyes” de este año 2017, un conjunto de textos y experiencias que me han emocionado, pues muestran de primera mano el sufrimiento y abandono (y la esperanza de fondo, el evangelio) de miles de niños concretos del mundo (de niños y mujeres, de hombres y sociedades..).

-- Éste es un libro de esperanza, pues me habla (nos habla) de miles de “magos” (religiosas y religiosos, cooperantes y voluntarios de organizaciones humanitarias) que siguen dejando todo lo que hay en este viejo mundo de occidente por ofrecer un anuncio y experiencia de Navidad a Niños y Mujeres de cien y mil lugares concretos del mundo.

-- Éste es, al mismo tiempo, un libro de revelación, que se condensa en el título: Un Columpio en el Desierto, un columpio real, como regalo de Reyes para los niños nómadas (beduinos) de Palestina, arrinconados, expulsados, condenados, en pleno siglo XXI en uno de los lugares más bellos (y ahora más inhóspitos) de la tierra, en las zonas desérticas de la vieja tierra de Canaán, aplastados entre israelitas y palestinos, en una guerra feroz por la tierra.

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Herodes, Rey-Molok. Jesús, Rey-Niño. La fiesta de los Magos


Hay un “complejo (un mito y ritual) de Molok, que consiste en sacrificar a los niños (los propios hijos), para reinar así de un modo perverso .

Ha habido y sigue habiendo muchos Rey-Molok, y más Molok que no son reyes en sentido antiguo, pero exigen el sacrificio de niños, matándoles de un modo externo (especialmente por hambre), o utilizándoles en un plano sexual, laboral... Entre ellos, ll más importante en la Biblia y en la memoria de occidente ha sido Herodes, rey de Judá (que mató a los niños de Belén para asegurar su trono, aunque no pudo matar a Jesús).

Nuestra cultura (nuestra política y economía, e incluso a veces nuestra religión) es molokita, pues sacrifica (=deja morir) o utiliza cada día varias decenas de miles niños para seguir triunfando

Pero ese mito de Molok se expresa y configura de un modo especial en las culturas semitas del antiguo oriente (fenicios, sirios, cananeos…), donde el rey (Melek/Molok), y los grandes del reino, debían sacrificar a su hijos primogénitos al Melek/Molok divino, que sólo así les ofrecía su asistencia.

Conforme a ese “mito” (o complejo), sólo aquel que sea capaz de “pasar” sobre su propio hijo (es decir, de sacrificarle) tiene el temple y fuerza suficiente para reinar. Todo rey (Dios) fuerte impera y se impone sobre los demás costa de la vida de sus hijos. Si alguien no puede matar a esos hijos (los débiles…) no puede reinar de verdad.

Pues bien, los judíos antiguos de la Biblia descubrieron, al menos en principio, que esa adoración de Molok (con sacrificio de los hijos) era la perversión suprema de la tierra, el mayor pecado. Ellos vieron que los reyes (y los personajes importantes) de los pueblos vecinos (moabitas, amorreos, fenicios…) sacrificaban a sus hijos a Molok para reinar, sin que temblaran las manos (como en caso del Rey Mesha de Moab).

De todas formas, aún sabiendo eso, muchos reyes judíos, durante largo tiempo, han tendido que matar a sus hijos, para así imponerse (sin miedo, sin piedad, sin vacilación…), como sabe y dice bien la historia de los libros de los Reyes y la profecía de Ezequiel, donde se afirma que el mayor pecado de Israel ha sido “matar a sus hijos”, sacrificar a sus propios Molok ante Molok (a pesar de que el mismo Dios hubiera dicho a Abrahán que no matara a su hijo, en Gen 22).


En una página desgarrada y fuerte, el profeta Ezequiel (Ez 20) afirma que también los judíos, en su deseo de poder, han caído en la mayor de las perversiones,
como si el mismo Dios les hubiera abandonado, fascinado, pervertido… haciéndoles capaces de “pasar por el fuego” (matar y luego quemar) a sus primogénitos. Esa es la perversión suprema: Creer que podemos (y quizá debemos) dejar dejar que mueran miles y millones de inocentes (sobre todo niños) para que nuestra gran cultura homicida,filicida, siga adelante.

Ésta es una historia (una experiencia) que está en el fondo de la fiesta de los “magos” de Mt 2, una fiesta radicalmente antimonárquica (en el sentido normal de la monarquía filicida)… un texto de revelación del gran misterio de la perversidad (reinar matando a los niños) y de la gracia de la salvación (Jesús es rey niño).

En ese contexto se entiende la escena de Mt 2, la fiesta de los magos (no reyes) qu vienen corriendo a Belén:

‒ Los magos de oriente no son reyes que matan a niños para reinar, sino sabios que ponen su vida al servicio del Niño (de los niños).

‒ El único “rey” del texto es Herodes (¡signo del Imperio romano!) que quiere matar y mata a los niños (los sacrifica a Molok, el Dios del puro poder), para seguir reinando.

‒ Ciertamente, Jesús aparece como “rey de los judíos”, pero de una forma “antimonárquica”… Es Rey como niños perseguido

Éste es un tema central de nuestra historia… pues el poder de este mundo sigue triunfando sobre los cadáveres de los niños… Ciertamente, ya no sacrificamos los niños ofreciéndolos por el fuego a un Dios Molok/Rey sagrado, pero hacemos algo peor… Para que el mundo siga en su marcha “real” tienen que morir cada día unos 40.000 niños. La historia perversa de Moloc continúa, como verá quien siga leyendo.

1ª imagen: Los magos, mosaico de S. Apolinar, Ravenna (siglo VI
2ª imagen: Horno de Molok donde se quemaban los niños sacrificados.
3ª imagen: Códice de Roda (Huesca, siglo X)

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