Ayer he presentado un primer post sobre el sentido y uso del dinero (el capital, lo capital) según Mateo, comentando textos de la primera parte del evangelio. Hoy reflexiono sobre la segunda parte, desarrollando dos temas vinculados:
1) Impuestos. Mateo rechaza el impuesto religioso: ¡los hijos no tienen que pagar a Dios Padre! De todas formas, en algunas circunstancias, por no escandalizar, por caridad (¡porque es pactista!), admite un impuesto religioso temporal. Por el contrario, en el caso del impuesto político ha dejado el tema abierto, pues el reino de Dios “no anula” la necesidad de acuerdos en los asuntos del César. Desde ese fondo evoca el tema de los “recaudadores” (es decir, de aquellos que viven de los impuestos ajenos)

2) Parábolas. De un modo sorprendente, Mateo incluye tres parábolas sobre el dinero: de los deudores, los trabajadores y los talentos (que son hoy los millones). Ellas despliegan de un modo muy creativo el tema del dinero, dentro de una comunidad que, al parecer, estaba formada por gente de clase media (con ansias de enriquecimiento).
He desarrollado el tema de un modo casi telegráfico, sin citar por completo los textos, ni comentarlos de un modo detallado. El lector interesado sabrá suplir las deficiencias, leerá por sí mismos los textos en su Biblia y sacará las conclusiones, en un tema como éste que resulta esencial para comprender la vida cristiana y la problemática social.
He presentado ayer una pequeña nota sobre el capitalismo y sus muertes, en un post que podría haberse titulado Las armas económicas del dinero. No ha suscitado demasiadas reacciones razonadas, quizá porque todos estamos algo cansados de discusiones económicas… o porque, quizá sin darnos cuenta, la mayoría de nosotros (los del blog, los de occidente) estamos montados sobre el capital y así cabalgamos.
El tema es más hondo y quizá yo puedo aportar algunos datos y reflexiones desde una perspectiva bíblica. No soy A. Smith, ni K. Marx, ni M. Weber ni Milton Friedman, o sea, que no es mucho lo que puedo decir sobre el capital en forma teórica. Pero sé algo de Biblia y puedo ayudar a pensar en estos temas. Entre mis presupuestos están estos:
a) El capital en sí no es malo ni es bueno… Es un medio, un instrumento. Pero al convertirse en “capitalismo” (en signo y finalidad de la vida) se convierte en malo, un ídolo o, mejor dicho, el ídolo supremo.

b) Ni la Biblia ni la Iglesia pueden dictar lecciones de economía técnica, pues la economía es una ciencia autónoma… Pero tanto la Biblia como la Iglesia pueden orientar, mostrando que la economía y el capital han de estar al servicio del hombre, de cada ser humano y en especial de los pobres.
c) Lo que diga la Biblia no se puede aplicar de un modo inmediato a nuestro tiempo, pues los datos y reflexiones de la Biblia han de verse desde su contexto. Pero ellos pueden ayudar a situar los temas, como haré en lo que sigue.
d) Está de fondo el tema de ayer sobre el capital-ismo… Y sigue pendiente lo que quiero decir con San Pablo y otros autores bíblicos sobre "lo capital" (el verdadero capital que no se pudre, ni puede robarse), que es capital de fe y confianza, de solidaridad y comunión, de gratuidad y de esperanza, es decir, de humanismo. Pero voy a parar un momento esta semana, de vísperas de Carnaval... y tocar el tema del dinero, de la mano de la biblia, empezando por San Mateo.
e) Según eso, más que del “capital como dinero" voy a tratar de “lo capital”, es decir, de “lo primero y principal” (Ignaciode Loiola), del “ante todo y sobre todo” de nuestros antepasados, de “una cosa es necesaria” (Jesús a Marta) o de “el Señor es Uno y no hay otro” (del Shema israelita).
Se traa de saber quién es el Señor, quien reina de verdad... Éste es un tema económico pero, al mismo tiempo, es un tema teológico y humano, pues trata de quién es Dios y de dónde se encuentra el "tesoro" del hombre (donde está tu tesoro está tu corazón). Economía y teología, dinero y Dios... son distntos, pero son inseparables.
Para mostrarlo comenzaré con el llamado “primer evangelio” (Mateo), hoy y mañana. Después seguiré presentando el tema en otras perspectivas, si veo que interesa. Dejemos a la City de Londres (donde han ido los de Zapatero) y a los del Fondo Monetario y a las Corporaciones multinacionales que especulen con el dinero… pidiendo a Dios que lo hagan bien (es decir, que ven el dinero como medio al servicio de la vida, de los pobres, de todos… si es que pueden). Nosotros, por ahora, vamos a la Biblia, sin olvidar que el tema es acabo siendo “la bolsa de la compra” y el hambre de muchos.
Por favor, tomen las dos imágenes como "contrapunto de humor". El cerdido, porquiño, tzarritzu de nuestros ahorros de infancia se puede convertir en Cerdo-Cerdo que comiendo dinero nos come a todos... La mano del amor (de la caricia, de la solidaridad) se puede convertir en garra multiplicada que sólo quiere más (un Más que sólo puede ser Dios, es decir, la Humanidad solidaria).
Hablé el otro días de las tres revoluciones (francesa, rusa, americana), pero, de hecho, la única que ha triunfado es la capitalista, si es que se puede llamar revolución y si es que de verdad ha triunfado (algunos dicen que no). El capitalismo parece triunfar, pero lo hacer matando a muchos… y no por simples daños colaterales, sino por sistema.
Esa “revolución capitalista”, que algunos consideran como el “fin de la historia”, el “no más allá” de los avances humanos (Fukuyama), aparece como heredera de la revolución burguesa (francesa) y se ha expresado de un modo “ejemplar” en USA, presentándose como heredera del Gran Designio Americano de transformación del mundo, y lo ha hecho tan bien que ha integrado en su órbita a los herederos de la revolución marxista. Pero lo ha hecho y lo sigue haciendo con armas de muerte
Puede tratarse de un triunfo pírrico (como las guerras del Pirro de Épiro). En general, los Papas, desde Juan XIII hasta Juan Pablo II, han condenado el capitalismo, a veces con gran fuerza. Pero sigue ahí. Y, de hecho, un socialista agnóstico, como el presidente Zapatero, ha pronunciado su oración/discurso, como tema del Deuteronomio, en una sede “ejemplar” del más duro capitalismo religioso americano. Ironías de la vida, pero la foto con Obama bien vale una misa.
Quiero seguir buscando la revolución “cristiana”, si puede hablarse de ello. Y por eso ofrezco una reflexión introductoria de domingo sobre el riesgo (éxito o fracaso, según se mire) de la revolución capitalista, que, hablando de paz y libertad, ha impuesto su violencia sobre el mundo.En este contexto recuerdo unas palabras de M. Hernández, cuyo centenario del nacimiento estamos celebrando:
El hambre es el primero de los conocimientos…
Por hambre vuelve el hombre sobre los laberintos
donde la vida habita siniestramente sola.
Reaparece la fiera, recobra sus instintos,
sus patas erizadas, sus rencores, su cola
(El hambre, en El hombre acecha, Obras completas, Losada, Buenos Aires 1976, 326-327.
El capitalismo ha organizado la producción y ha logrado producir bienes de consumo en abundancia, pero ha condenado al hambre y a la muerte a millones de personas, pues ha dado más valor abundancia y posesión de bienes económicos, en forma de sistema, que a la vida de los hombres. No necesita matar con violencia directa (aunque los ejércitos que están a su servicio lo hacen), pero condena al hambre y muerte a millones de personas, suscitando además reacciones “terroristas”.
Por favor, tómense las dos imágenes con un poco de humor... sobre todo la segunda, por si alguien quiere explicarla: abajo los que trabajan, arriba, por orden ascendente, los que comen por todos, los militares, los ideólogos... y los jefes.... y encima de todo la bolsa de dinero, el Dios del mundo. Ese es el tema... y los de abajo a mover la rueda, para que dinero sea dinero.
El tema en este blog es conocido. Le he dado la palabra con frecuencia a un tal Aguafiestas, que ahora se transmuta, por lo que creo, en Sota de Bastos, que interviene una vez más en la defensa “cualificada” (ad tempus) de la poligamia (en su vertiente de poliginia). Me han dicho muchas veces que el tema está agotado, pero sigue suscitando un río de tinta electrónica. Por eso me permito objetivarlo, poniendo una intervención de Sota de Bastos, el discurso razonado de Fernando y un par de intervenciones más breves de Emilita (porque tratan de cosas pràcticas). Hay otros comentaristas que que han intervenido muy bien, pero alguno me ha pedido que no incluya sus palabras en el cuerpo de mi blog... y tienen argumentos más breves, aunque muy jugosos. Perdonen si no pongo todo... Y espero que la partida no acabe como en la imagen, que me hubiera gustado comentar.
Por eso he dejado la partida de cartas (parcial) entre tres jugadores, que son conocidos en el blog. Ellos tienen la palabra. Fijaos bien: yo propuse en mi blog el asunto de las tres revoluciones (francesa, comunista y capitalista)… con sus implicaciones. De hecho, el grueso de los comentarios se han fijado sólo en una nota marginal que puse sobre la posibilidad de una revolución social, citando de pasada un libro de paso de X. Reich, que quizá un día podríamos comentar.
Fijaos bien de nuevo: propongo el tema de la revolución o las revoluciones y a la gente, de hondos pensamientos, le importa sobre todo el tema de si se pueden tener varias mujeres. Así está el patio, así somos. Y la cosa no me disgusta, pues el debate ha tenido tonos valiosos. Lo reproduzco sólo en parte. Perdonen los que no se sienten atentidos.
Domingo 5 del tiempo ordinario. Ciclo C: vocación y envío. El evangelio de Lucas habla hoy de la llamada de unos pescadores a los que Jesús envía por el mar del mundo, aunque parezca que los mares se han “secado”, que no es tiempo ni espacio de pesca (Lc 5, 1-11). Pero, al igual que hace tres años (4.2.07) prefiero comentar la primera lectura, con la llamada de Isaías, profeta universal de Dios que dice "aquí estoy, envíame". Éste es uno de los primeros relatos autobiográficos de la historia religiosa de occidente y nos sitúa en la raíz de nuestra conciencia religiosa: hay un “Rey” superior que nos llama a realiza su obra (¡nuestra obra!) en el mundo
El comienzo de su actividad se encuentra bien datado: e1 año 739 a.C, quizá en la misma ceremonia de coronación de nuevo rey Yotán, sucesor de Ozías, cuando mirando hacia el rey,
Isaías descubrió por dentro a su Dios y escuchó una voz que le marcó por siempre. De eso trata nuestro texto, elaborado y redactado por el mismo Isaías en los años de la crisis o guerra siro-efraimita (735-731 a. C). De ese texto quiero hablar, para aplicarlo a cada uno de nosotros. Éste es un post de oración, de llamada. No me atrevo a pediros que recéis por Zapatero, pero podéis rezas por Obama, c omo pide la imagen... y, sobre todo, podemos ponernos a la luz de Dios, al descampado, para recibir su fuego y escchar su llamada. Cada uno de nosotros es (somos, debemos ser) Isaías, profetas de Dios. No hará falta recordar que, según el evangelio, Jesús de Nazaret quiso cumplir en su tiempo la tarea de Isaías .
El presidente Zapatero ha escogido un texto clave de la Biblia judía y cristiana para introducir su reflexión:
No explotarás al jornalero pobre y necesitado, ya sea uno de tus compatriotas, o un extranjero que vive en alguna de las ciudades de tu país. Págale su jornal ese mismo día, antes que se ponga el sol, porque está necesitado, y su vida depende de su jornal (Dt 24,14-16)

Es un texto que suele ir unido a los textos sobre viudas, emigrantes y extranjeros, que están en el mismo corazón de la Biblia judía y cristiana, especialmente en los libros de Éxodo y Deuteronomio.
Se ha dicho que ese texto sintoniza con la Teología de la Liberación “que tanto bien está haciendo en Latinoamérica y tantos dolores de cabeza ocasiona al Vaticano” (J. M. Vidal, RD y El Mundo). Eso es cierto, pero ese texto es anterior a la Teología de la Liberación y, unido a los textos que hablan de la acogida y ayuda a huérfanos, viudas y extranjeros, constituye el corazón de la Biblia, tal como lo ha visto por ejemplo E. Lévinas (en Totalidad e Infinito, Sígueme, Salamanca 2001) y tal como yo mismo lo comenté hace algún tiempo en Dios judíos, Dios cristiano (Verbo Divino, Estella 1997).
Para aquellos que quieran conocer mejor el fondo y las implicaciones de este texto he querido recoger algunas reflexiones de mi libro ya citado (Dios judío, Dios cristiano), actualizadas para un libro que estoy preparando sobre la paz cristiana.
Adolfo Nicolás, General de la Compañía de Jesús, a quien en su día presenté en este blog, ha concedido una entrevista al P. Oskar Wermter, el día 21 de diciembre pasado, antes de salir de Zimbabwe, última etapa de su tercer viaje al África. Por el interés de esa entrevista, y por la importancia de los temas tratados, la Compañía de Jesús ha querido publicarla, poniéndola al alcance de todos los interesados (cf. Servicio Electrónico de Información SJ, Vol. XIV, N. 1 | 11 de enero 2010; http://www.cpalsj.org/publique/media/ServicioElectronico-vol14-1-11ene10.doc.). A mí me la ha enviado, de un modo especial G. Haya, a quien agradezco su interés y amabilidad y quiero publicarla porque ofrece una visión "distinta" de África y de la presencia cristiana en aquel continente..
Había tenido intención de publicar en mi blog la impresionante carta que otro jesuita, el P. Henri Boulad, dirigió al Papa 31 de enero de 2010. Pero ella ha sido dada a conocer en muchos medios (entre otros en RD) y creo que la mayor parte de mis lectores la conocen y, a pesar de que algunos me han pedido que la publique y comente, prefiero dejarla por ahora en el fichero. Publico, sin embargo, esta entrevista, menos conocida, de un jesuita que es quizá, de hecho, el español (¡palentino!) más representativo de la Iglesia Católica (al menos el que más tiene que decir). La publico también por el interés de los temas tratados y porque “empalma”, en otra línea, con algunos de los temas del discurso del Papa ante el Cuerpo Diplomático (del que he venido tratando, en los días pasados). Buen día a todos. Espero que disfrutéis con esta entrevista, como yo he disfrutado.
Oscar Fortín, a quien mis lectores ya conocen, viene publicando en su blog (http://humanisme.blogspot.com/) unos trabajos muy importantes sobre temas de Iglesia, de América Latina y de problemática social, entre ellos uno muy importante sobre afirmaciones de Benedicto XVI sobre la Ecología, en relación a la cumbre de Copenhage (http://humanisme.blogspot.com/2009/12/le-vatican-lenvironnement-et-copenhague.html). Pues bien, hace dos días, el pasado 31 de enero, me atreví a publicar el Discurso del Papa al Cuerpo Diplomático acreditado ante la Santa Sede (del 11 de enero del presente año) con unas simples anotaciones, en las que decía que Benedicto XVI era más reformista que revolucionario y que, siendo como es un gran diplomático, había sabido acertar en su diagnóstico, aunque algunas de sus afirmaciones podían y debían matizarse.

Pues bien, Oscar Fortín me ha enviado una carta diciendo que ha disfrutado con mi texto y que, teniendo muchas cosas que decir sobre el tema, se ha animado a escribir un texto en castellano a partir de algunos puntos de la intervención de Benedicto XVI. Dice que lo ha escrito en español, sabiendo bien que su texto puede tender algunas deficiencias. Lo ha puesto a la disposición de mis lectores y así tengo el honor de presentarlo.
Oscar Fortín escribe especialmente en francés, sobre temas vinculados a la justicia social, al humanismo y, en especial a América Latina, procurando superar las manipulaciones de los medios de comunicación. Así me dice “je trouve curieux que le Pape ne parle jamais de la force de cet empire des moyens de communication » (me parece sintomàtico el hecho de que el Papa no hable nunca de la fuerza que tiene este imperio de los medios de comunicación…):
Gracias, Oscar, por lo que nos mandas. Espero que mis lectores, que son los tuyos, sabrán apreciar tu intervención, críticamente positiva ... Todo lo que sigue es tuyo. Va como cita el texto del Papa, en letra normal tu comentario.
La palabra revolución (re-evolución) tiene una magia especial, positiva para algunos, negativa para otros. La Iglesia Católica moderna, en su conjunto, ha sido contraria a todas las revoluciones que se han venido gestando desde un fondo cristiano (y racional) a partir del siglo XVIII. Quizá ha llegado el momento de situarse mejor ante el tema.
En primer lugar, es preciso analizar la palabra y el símbolo básico. Revolución implica una “evolución rápida”, un cambio de paradigma o modelo de pensamiento y de acción. En ese sentido, está cerca de la conversión (meta-noia) del Evangelio y de la esperanza del Reino de Dios (que sustituye a los reinos de este mundo). Una y otra vez se ha dicho que Jesús fue un revolucionario (lo acaba de decir en España Cayo Lara), pero que los cristianos no le han entendido ni seguido. Es claro que esa afirmación debe ser matizada.
Por otra parte, el programa de San Pablo, que seguiremos analizando en este Blog, tiene elementos de “revolución antropológica”, en la línea de Jesús, quizá la más importante que se ha dado en Occidente.
He dicho ayer que el programa de Benedicto XVI para el año 2010 no me parecía revolucionario sino “reformista”, aunque puedo equivocarme en el diagnóstico. Por eso, para situarme con más claridad ante el problema, recogiendo las aportaciones de varios comentaristas, quiero evocar el tema de las “tres revoluciones” básicas del occidente moderno… para añadir que está pendiente la cuarta, que debía ser la primera, que (a mi juicio) puede y debe inspirarse en principios mesiánicos. Sin quizá saberlo estamos en el cráter de un volcán, en el centro de un torbellino.
El tema es extenso y tiene elementos sociales y económicos, militares y políticos etc. Pero aquí quiero presentarlo desde una perspectiva cristiana, como base para una posible reflexión que seguiré proponiendo esta semana. Buen trabajo a todos.
El Papa Benedicto XI, en su discurso al Cuerpo Diplomático acreditado ante la Santa Sede, el día el 11 de Enero de 2010 (http://www.agenciasic.es/2010/01/11/texto-completo-del-discurso-del-papa-benedicto-xvi-al-cuerpo-diplomatico-acreditado-ante-la-santa-sede/) puso de relieve los grandes problemas y retos para la humanidad en el año 2010. Aunque han pasado unas semanas, he querido citar el discurso entero, destacando desde mi perspectiva sus 16 puntos fundamentales (que irán en el texto en mayúsculas).
1. Quiero mostrar ante todo mi gratitud por el discurso. Pocos políticos del mundo podrían haber elaborado un discurso como éste, abierto a todas las naciones y religiones del mundo, desde una perspectiva humanista, que emana del evangelio. De esa manera, Benedicto asume un tipo de autoridad y de enseñanza que los papas vienen ejerciendo desde comienzos del siglo XX, en especial desde Pío XII y Juan XXIII. ¿Os parece que estos discursos expresan lo que debe ser la función de un Papa?
2. Lugar y forma. El Papa se dirige como “político eclesiástico” al cuerpo diplomáticos acreditado ante la Santa Sede, con una autoridad moral que le reconocen las naciones que mantienen relación diplomática con la Santa Sede. Nos hallamos ante una especie de ONU cristiana. Pero somos muchos los que nos preguntamos si es éste el lugar y modo en que debería hablar un Papa, como Jefe de Estado, a los representantes de casi todos los estados del mundo. ¿No sería mejor que el Papa les hablara desde una perspectiva no-política? ¿No sería mejor que hablara a los hombres y mujeres que quisieran escucharle, no a los representantes de los Jefes de Estado? ¿Hablaría Jesús de esa manera a los Jefes de Estado, como Jefe de un Estado espiritual y material?
3. Los 16 problemas… Quisiera que los lectores opinaran sobre los 16 problemas de Benedicto XVI ¿Son de verdad los más importantes en plano social? ¿Son los más sangrantes desde el evangelio? Teniendo simplemente en cuenta el evangelio de los domingos pasados (Lc 4, 18-30) se me ocurre pensar que al Papa se le han “pasado” algunos temas o grupos esenciales:- los encarcelados y cautivos, - los ciegos y enfermos, - los pobres-pobres como tales (están en num 8, pero no son centro de los males). Me gustaría que los lectores hicieran su propia lectura evangélica de la realidad, para marcar sus coincidencias y sus diferencias respecto al esquema de Benedicto XVI.
4. Un cristianismo abierto, pero quizá limitado… Por otra parte, es muy loable el hecho de que Benedicto XVI hable con un gran respeto a los Jefes de Estado, reconociendo la pluralidad de religiones y de formas de pensamiento y vida de los pueblos… El Papa no quiere “convertir” a nadie, pero hay algunos casos en los que parece que presenta como universal (basada en la naturaleza humana) una visión en lo que no todos están de acuerdo (ni siquiera todos los cristianos), como es el caso del rechazo del matrimonio universal (num 12).
5. La raíz del evangelio. Algunos pensamos que hubiera sido mejor que el Papa, actuando como creyente y no como Jefe de un Estado, hablara desde la raíz del evangelio, acudiendo a los principios básicos del mensaje de Jesús (amor, perdón, solidaridad con los pobres, transformación del mundo desde la pobreza, superación total de las armas, rechazo del capitalismo…). Da la impresión de que el Papa supone que el orden actual de los estados es bueno, supone que es bueno el capitalismo real… y que sólo necesita algunos retoques. ¿Responde eso de un modo radical a la exigencia del evangelio?
6. Esvidente que el Papa quiere unas reformas, de tipo moral, en la línea de lo que existe No quiere una Revolución radical (lo que el evangelio llama, a mi juicio, Conversión).. Parece que el Papa está básicamente contento con aquello que hoy existe y así se lo dice a los representantes (embajadores) de los estados más importntes del mundo (¡falta China!). Parece que le importan menos los pueblos sin Estado (sin embajadores)... y quizá también aquellos que no están representados por esos embajadores a los que habla con su prestigio moral superior, pero como uno entre ellos. De la posible Revolución (más que pura reforma) hablaré mañana.
Elías y Eliseo son los grandes profetas de la fidelidad a Yahvé (¡sólo Yahvé!) y ellos actúan de forma poderosa en las historias de Ajab y de Jehú, reyes de Israel, y de Jezabel y Atalía, las dos “reinas” que fueron partidarias de un culto a los baales (y a la madre diosa). Fueron profetas duros, partidarios de una religión estricta, sin ídolos ni influjos exteriores. Pero, al mismo tiempo, ellos aparecen en línea popular intensa, como profetas cercanos a la gente, capaces de hacer milagros fuera de Israel, a favor de las viudas o de los leprosos extranjeros. Por eso, Jesús, que se siente vinculado a ellos, evoca su memoria y les cita para defenderse, como vimos en el “evangelio” de ayer:
Había en Israel muchas viudas en tiempos de Elías, cuando estuvo cerrado el cielo tres años y seis meses, y hubo una gran hambre en todo el país; sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino sólo una viuda de Sarepta, en el territorio de Sidón. Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo; sin embargo, ninguno de ellos fue curado, sino sólo Naamán, el sirio."
Al oír esto, todos en la sinagoga se pusieron furiosos y, levantándose, lo empujaron fuera del pueblo hasta un barranco del monte en donde se alzaba su pueblo, con intención (Cf Lc 4, 21-30)

En ese contexto, como una continuación de tema de ayer, quiero citar y comentar brevemente el “milagro” de Elías y la viuda de Sarepta, poblado del entorno de Sidón, una de las ciudades más importantes de Fenicia, famosa por el culto a los “baales” y a la “diosa madre”. De allí precisamente provenía Jezabel, la más perversa de todas las mujeres, según las historias de 1 y 2 Reyes, la reina sanguinaria, que mató a todos los profetas de Yahvé, dejando vivo sólo a Elías (cf. 1 Rey 16, 31; 18, 4. 13; 2 Rey 9, 7 etc.). Pues bien, esta viuda sidonia de Sarepta aparece como mujer buena, que hace un “milagro” con Elías, que a su vez le ayuda.
Estamos ante uno de los casos más conmovedores de convivencia entre israelitas y fenicios, en una zona donde hoy mismo (pasados casi tres mil años) siguen luchando soldados de un lado y de otro, “protegidos” (separados) por una franja de cascos azules de la ONU, dirigidos desde hace tres días por un General español (Alberto Asarta tomó ayer el mando de la Fuerza Provisional de las Naciones Unidas en Líbano, 28 1 10).
Es buen momento para recordar estas historias, que Jesús también recordó, como hemos visto. Es buen momento para recordar que el Líbano (la vieja Fenicia) puedan dialogar viudas y activistas judíos (profetas, soldados…) al servicio de la paz.
Ésta es una zona donde la paz, hoy por hoy, sólo es posible con la ayuda de cascos azules. Serían necesarios otros “cascos”, otras viudas, otros profetas, para hacer posible la convivencia, en un tiempo de necesidad (de hambre) y de lucha, como era aquel, en un momento de duros enfrentamientos sociales, religiosos y políticos, como son los nuestroa. Santa Viuda de Sarepta, Santo Elías Tesbita ¿podéis iluminarnos, como iluminasteis a Jesús Nazareno, a pesar de otros defectos que podíais tener?.
Domingo 4 tiempo ordinario. Ciclo C. Lc 4, 21. El contraste entre Jesús y su pueblo (su familia) aparece en Mc 6, 1-6 y de forma parecida en Mt 15, 35-38. Pero Lucas ha reelaborado la escena de un modo impresionante, distinguiendo y separando a Jesús de su “padre” José.
No sabemos si Jesús se enfrentó en su juventud a su padre José, ni sabemos cuando debió morir José. Pero lo cierto es que, según el evangelio de Lucas, los vecinos de Nazaret (sus vecinos) suponen que Jesús no sigue en la “buena línea” de su “padre”. El evangelio de Lucas ha reelaborado la escena y tema con unas variantes muy significativas.
1) Lucas introduce en este contexto el famoso sermón programático de Nazaret (¡Anunciar la libertad a los cautivos!: Lc 6, 18-20), que aparecía en la liturgia del domingo anterior.
2) En vez de referirse a la madre y hermanos, Lucas cita a José de un modo muy significativo. Es evidente que todos en el pueblo conocen a José y que al preguntar ¿no es éste el hijo es José? no están refiriéndose a un parentesco biológico (dado por supuesto), sino “ideológico y práctico”. Los nazarenos están afirmando retóricamente que Jesús no sigue en la línea de su “padre” que para ello es la buena.
3) Jesús se defiende apelando a dos famosos profetas del entorno galileo (Elías y Eliseo), quienes, siendo muy israelitas, han abierto su acción sanadora a personas del “odiado” entorno: fenicios y sirios.
4) Todo culmina en un linchamiento frustrado. Jesús ha roto con Nazaret, que parece una aldea de nazareos/nazireos mesiánicos. Él será “nazareo” de otra forma. Ésta “herida y ruptura” entre Jesús y su “padre” está en el origen del mensaje cristiano.
5) La figura de José ha sido recuperada “piadosamente” (en ámbito de fe) por Mt 1-2 y Lc 1-2 y así la venera la Iglesia (aunque de forma quizá muy insuficiente). Todo nos permite suponer que la figura del José real, un recio nazareo, nacionalista mesiánica (en una línea que estaría más cerca de los celotas posteriores), aparece aquí mejor esbozada (lo mismo que en Jn 1, 45 y 6, 42, confirmándose así, una vez más, las conexiones entre Lc y Jn).
6) Se plantea así un tema apasionante, tanto en relación a José (un “justo” nazareo, buen judío mesiánico), como en relación con Jesús, su “hijo”, que aparece abriendo un camino de mesianismo universal, que está en la base del cristianismo. Es claro que no puedo desarrollar todos los temas aquí implicados, pero intentaré esbozarlos, dejando quizá para otro día la figura de José y el sentido de la evocación de Elías-Eliseo. Quien se sienta interesado por el tema sigue leyendo.
La imagen es de Cerezo Barredo (Koinonía). Buen fin de semana a todos.
Miércoles, 10 de febrero
Peio Sánchez Rodríguez
Ana Bou
Asoc. Humanismo sin Credos
Miguel Blanes Coll
Guillermo Gazanini Espinoza
Pedro Tarquis
Robert Blair Kaiser
Ediciones Khaf
Mario Bruzzone
JC Rodríguez, A Eisman