El blog de X. Pikaza

Ernesto Cardenal (1925-)

Sale en la prensa estos días... Le ha visitado en el hospital donde ha sido ingresado el arzobispo de su tierra. El Papa Francisco le ha levantado las censuras de Juan Pablo II Ha sido un poeta, un educador, un político al servicio de su pueblo.

Los que le leímos de jóvenes le admiramos para siempre... Los que seguimos su trayectoria política le tenemos un gran respeto... Es uno de los grandes símbolos de la cultura universal, del latido de libertad de América Latina, de la presencia cultural y social de la Iglesia en el mundo.

Tuve la suerte de acompañarle en una gira poética organizada hacia al año 1998 por el director de Ediciones Trotta, presentando su obra, sereno, con la visera de hombre de pueblo, orfebre de las palabras, pensador al servicio de la vida.
Tuvo dificultades, pero se mantuvo en la línea de su opción monástica y ministerial, con libertad, al servicio de lo que él creyó que era la verdadera revolución humana de su pueblo (desviada y luego negada por políticos oportunistas, en nombre de la misma revolución)....

Ha sido y es hombre de fe, un hombre de Iglesia, al servicio de la cultura y de la libertad, al servicio de la comunidad de los creyentes y de todos los hombres y mujeres de una tierra manejada por las tribus de los prepotentes. En la imagen 1 el famoso en que el Papa Juan Pablo le recrimina publicamente, cuando él va a recibirle como Ministro de su Nación al Aeropuerto. Él sonríe. El Papa le amenaza con el dedo...

Y a pesar de todo E. Cardenal ha seguido siendo un hombre de fe y de pueblo, un contemplativo en el ministerio y con el pueblo, un poeta de la tierra y de la vida, de la conversación y en el silencio. Lo que sigue está tomado de Diccionario de Pensadores Cristianos
(cf. s://elpais.com/internacional/2019/02/16/actualidad/1550357606_032304.html.

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X. Pikaza, Silencio de Dios en el mundo (pastoral universitaria, Salamanca)

18.02.19 | 15:28. Archivado en Sobre el autor, Dios, Espiritualidad

Conferencia del ciclo El Silencio de Dios
Pastoral Universitaria. 18.2. 19 (a las 8.30 de la tarde).
Iglesia de San Juan de Barbalos,

Introducción personal

Mi primer deseo fue querer escuchar a Dios ante la gran roca del Gorbea, en Orozko mi pueblo, o en los pastos entre peñas del destierro, en el Alto Rio‒Miera. Algo debí escuchar, pues sigo intentando…De aquel tiempo la queda la gran voz de Juan de la Cruz: “mi Amado, las montañas / los valles solitarios nemorosos/ las ínsulas extrañas / los ríos sonorosos…”.

Para escuchar mejor, cuando se apagó en el mundo la voz de mi padre, me hice fraile mercedario, para redimir cautivos, y empecé leyendo mucha filosofía y mucha teología y mucha Biblia, y así supe casi todo lo que dan los libros, de los que se dice en medio de la misa que son “palabra de Dios”. Algo debí escuchar, pues seguí y sigo intentando, quizá de otra manera, especialmente “en la noche sosegada, en par de los levantes de la autora…”, cuando el sol va romper desde el este, al otro lado de las colinas de Babilafuente. Sigoe queriendo escuchar y transmitir la Voz de Dios entre‒oída, a través de la Biblia, en una vida entera entendida gran Eucaristía, en la que apenas pasamos de la Liturgia de la Palabra…

Creyendo haber escuchado un poco y queriendo decir algo de la Palabra de la Biblia me dejé hacer profesor, y enseñé por más de treinta años Teodicea y Trinidad, con Fenomenología de la Religión en la Facultad de Teología de Salamanca. No parece que terminó bien el intento, pues tuve que dejarlo por segunda vez, la definitiva, pues no me gusta llegar a la tercera… De todas formas, algo debí haber escuchado y algo pude quizá decir en aquel inmenso caserón para misioneros de América, porque me hicieron salir por la puerta de atrás, y al mismo tiempo salí yo, con Mabel, que se atrevió compartir nuestro camino, con deseos mayores de escuchar que nunca, más treinta años atrás, con cierta serenidad, con más melancolía.

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17.02.19 | 12:34. Archivado en América Hispana

Los días 18 y 25 de febrero y 4 y 11 de marzo se va a celebrar el nuevo ciclo del espacio de evangelización Ventanas@Dios que tiene como escenario la iglesia de San Juan Bautista de Salamanca.
cf. http://www.diocesisdesalamanca.com/noticias/11835/
El escritor y teólogo Xabier Pikaza Ibarrondo inaugurará este nuevo ciclo con una reflexión sobre “El silencio de Dios en el mundo”, el lunes 18 de febrero. Una semana después tomará la palabra José María Miñambres, párroco de la Unidad Pastoral El Carmen-San Juan Bautista-Santa María del Monte Carmelo, con la meditación: “Nazaret, 30 años de silencio”.
El lunes 4 de marzo el P. Ramón Martín Blázquez, ocd, ofrecerá a los asistentes herramientas para descifrar el silencio de Dios. Y como es habitual, el ciclo será clausurado con una oración organizada por el equipo Ventanas@Dios, el día 11 de marzo. Todas las actividades darán comienzo a las 20.30 horas en la iglesia de San Juan Bautista, en Salamanca.

XABIER PIKAZA IBARRONDO

De 1941 Orozko, Euskadi; Doctor en teología y filosofía, experto en filología bíblica. Ha sido religioso de la Orden de la Merced y profesor numerario de la Universidad Pontificia de Salamanca (1973 al 2003). Casado desde 2003 con M. I. Pérez Chaves. Vive en San Morales, escribe y dirige cursos de Biblia y religión donde le llaman. Ha recibido el premio Crishom, de la Comunidad Gay Cristiana de España, y el de Juan Andrés, de la Univ. de Alicante (España) por su contribución al diálogo religioso.
Entre sus obras, en ese campo: Violencia y religión en la historia de occidente, Valencia 2006; Teodicea y Trinidad, Salamanca 2013 y 2015; Diccionario de las tres religiones (en colaboración con V. Haya), Estella 2009; Diccionario de pensadores cristianos, Estella 2010; Gran Diccionario de la Biblia, Estella 2015, además de Comentarios a Marcos, Estella 2012, y a Mateo, Estella 2017, con una Historia de Jesús, Estella 2013. Sus últimas obras son 40 palabras para entender a Jesús (con V. Haya, Madrid 2019) y Dios o el dinero. Teología y economía (Santander 2019).


17.2.19. Bienaventuranzas, una marcha de paz

16.02.19 | 08:48. Archivado en Domingo, dia de la Palabra, Violencia

La mejor marcha de paz la ha proclamado Jesús (cf. Lc 6, 20-23) y lo ha recreado la iglesia primitiva en las bienaventuranzas, que no son sólo un programa espiritual (personal) de felicidad, sino también un proyecto social de pacificación. Ciertamente, las bienaventuranzas son de Jesús y de la Iglesia, pero, en sentido estricto, ellas no son cristinas en un plano confesional, sino que ofrecen un mensaje universal de plenitud y concordia, abierto a todas las confesiones religiosas.

Ellas trazan un principio y signo de felicidad: éste es el don y la tarea de la vida, ser felices, agradeciendo de esa forma la vida al Creador, y estableciendo así la paz en el mundo. Paradójicamente, ellas invierten los valores normales de un mundo que quiere triunfar a través de la riqueza, la saciedad, el gozo externo, situando la felicidad en un camino inverso, que culmina en la persecución:

– felices vosotros, los pobres, porque es vuestro el reino de Dios,
– felices los que ahora estáis hambrientos, porque habéis de ser saciados,
– felices los que ahora lloráis, porque vosotros reiréis
-- felices seréis cuando los hombres os odien, os separen e injurien…
(Lc 6, 20-22).

Ésta es, sin duda, la felicidad de un amor que actúa desde la pobreza (vinculada al hambre, llanto y persecución) y puede abrirse a la paz. Unas palabras parecidas podrían encontrarse en los capítulos finales de 1 Henoc, en Test XII Pat y en algunos textos rabínicos (y en las grandes religiones, como en el budismo).

Jesús llama felices a los pobres, especificados como hambrientos y llorosos, no por lo que son y lo que tienen (o les falta), en un sentido externo, sino porque se encuentran en manos de Dios, y porque (en medio de su situación de perseguidos) ellos son signo y principio del gran cambio de Dios, que se inicia con la llegada del Reino.

Ésta parece haber sido la enseñanza originaria de Jesús. Lógicamente, en ese contexto, como advertencia y principio de conversión, una Iglesia antigua ha debido añadir las antítesis: «Pero, ¡ay de vosotros los ricos, porque ya habéis recibido el consuelo! ¡ay de vosotros los ahora saciados..., ay de los que ahora reís!» (Lc 6, 24-25). El amor es gratuito, pero exigente; el camino de la paz implica un compromiso fuerte de transformación, en línea de pobreza.

Las bien- y malaventuranzas nos sitúan así ante una enseñanza normal del Antiguo Testamento, recogida también en el Magníficat (Lc 1, 46-55): Ante la inversión final, propia del Dios de la justicia y del destino, que transforma las suertes de hombres. Pero, bien miradas, en el conjunto del mensaje de Jesús, según san Lucas, en el contexto de la vida y mensaje Jesús, ellas deben entenderse básicamente en sentido positivo, aunque en el fondo ellas expresan (destacan) el riesgo de aquellos que asumen un camino opuesta (y pueden así destruir a los otros y destruirse a sí mismos).

He presentado ya el pasado 13 un comentario de la bienaventuranzas en el contexto de la liturgia del domingo (17.2.19). Ahora lo completo con las reflexiones que siguen. Buen domingo a todos.
Imagen 1: La paz está al principio, unos niños
Imagen 2: La paz está en camino, barco de paz (colegio de la Merced de Sarria)
Imagen 3: Luces de paz

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Ver de nuevo a Jesús. El caso Pablo 2019

15.02.19 | 10:00. Archivado en Teología, Jesús, personajes, Papa, obispos, Pascua

Necesitamos "ver" a Jesús, descubrir su presencia, como don, como exigencia de transformación, como impulso de vida, y quizá nadie mejor que Pablo para comprender lo que ello significa, desde su tiempo, a los pocos años de morir Jesús, hasta nuestro tiempo.

Pablo fue un revulsivo en la primera Iglesia... Hoy también necesitamos un fuerte revulsivo, para despertar la conciencia dormida y defensiva de la Iglesia... empeñada en "curar" temas internos (de organización, de puro repliegue, de miedo, de conflictos clericales de tono menor, de pederastia...).

En un tiempo semejante al de Pablo necesitamos un nuevo impulso para sentir, para soñar, para salir, para impulsar... Necesitamos de nuevo a Pablo. Vengo de América, he vuelto a encontrar problemas viejos unidos a nuevos problemas. Pues bien, en un caso y circunstancia con esta, es necesario ver de nuevo a Jesús... Verle significa sentir su aguijón en la carne entumecida, para gritar, soñar, caminar... abriendo rutas donde hoy muchos sólo ven paredes, muros cerrados, alambradas...

En esa línea, quiero comentar lo que el mismo Pablo dice Gal 1-2. Nadie mejor que él puede exponer las consecuencias y problemas que le ha causado aquello que “ha visto”. Ver a Jesús resulta emocionante: es la gracia suprema de la vida (para los cristianos). Pero puede traer y trae problemas, entonces y ahora. A

sí lo sigue mostrando el “caso Pablo”, un caso no resuelto, este año milenario 2019; un caso que debemos retomar y replantear ahora,entre Pablo y Pedro, con Santiago y otros testigos de la Pascua, sobre todo con las mujeres. (El texto de este post está tomado básicamente de la voz "Pablo" de Gran diccionario de la biblia, VD, Estella 2015.

En su línea quiero evocar ahora algo más extensamente el testimonio del propio Pablo, cuando responde a los judeocristianos (quizá a algunos del grupo de Santiago, el hermano de Jesús), que le llaman apóstol falso, sin autoridad para hablar y fundar comunidades. En el fondo, esos judeocristianos están “negando” la experiencia pascual de Pablo, están diciendo que ha sido un engaño, no una vocación y encargo misionero.

Pues bien, la respuesta y alegato de Pablo, inspirada en los textos de vocación profética, constituye un testimonio precioso de su conciencia apostólica y su autoridad carismática al servicio de la iglesia, constituye el testimonio más directo de pascua que tenemos de la Pascua en todo el Nuevo Testamento. Así lo mostraremos, traduciendo y comentado el texto gesto básico en Gal 1-2. No le basta con decir que ha visto a Jesús, como le han visto Cefas y Santiago, los Doce y los apóstoles (1 Cor 15,3-9), sino que debe presentar sus relaciones con la comunidad fundante y especialmente con Pedro:

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17.2.19. Domingo de las Bienaventuranzas. El Cristo de San Valentín

Dom 6, tiempo ordinario. Ciclo C. Lc 6, 17. 20-26. Las bienaventuranzas son la expresión máxima del Amor del Reino de Dios, que está vinculado con el despliegue de la vida y con las relaciones personales, siendo así principio y signo de felicidad:

Éste es el don y la tarea de la vida, ser felices, agradeciendo de esa forma la vida al Creador. Pues bien, en este camino de felicidad, dentro de una historia muy conflictiva, se inscribe la palabra de Jesús... a quien hoy (14-2.19) he querido llamar el Cristo de la Felicidad, con la imagen 1 (un Cristo feliz) y la imagen 2 (una muchacha feliz en el amor del corazón abierto a todos):

– felices vosotros, los pobres, porque es vuestro el reino de Dios,
– felices los que ahora estáis hambrientos, porque habéis de ser saciados,
– felices los que ahora lloráis, porque vosotros reiréis (Lc 6, 20-21).

Ésta es, sin duda, la felicidad del amor. En un primer momento, estas palabras pudieran encontrarse en otros textos de aquel tiempo: en los capítulos finales de 1 Henoc, en Test XII Pat y en algunos rabínicos.

Pero es la felicidad del amor radical, allí donde no hacen falta otras cosas, sino que basta el amor, en medio de la pobreza, del hambre, del llanto... Como amor que enriquece, que sacia,que consuela... como afirmación de la vida en lo que ella tiene de más hondo radical, para ser (acoger, amarse...) y para amar a los demás, compartiendo, enriqueciendo, acompañando...

...Jesús llama felices a los pobres, especificados después como hambrientos y llorosos, no por lo que ahora son, por lo que tienen (o les falta), sino porque se encuentran en las manos del amor de Dios, que actúa ya, a través del mensaje y camino del Reino que Jesús anuncia, porque su suerte ha de cambiar.

Ésta es la felicidad del amor de Dios que cambia... Un amor de Dios que se hace nuestro, cuando nos aceptamos y amamos a los demás, enriqueciendo, alimentando, consolando... Éste es el amor "nuestro de cada día", amor que crea vida. Sólo se puede decir felices los pobres amando a los pobres, compartiendo con ellos lo que somos, amando...

Los ricos en sí no pueden ser felices, ni los en sí saciados lo pueden ser.... Sólo desde la vida más honda, en amor a los dándonos la mano y caminando juntos podemos ser felices... Como negros estanques parecemos a veces los cristianos.Sólo en el momento en que seamos felices y hagamos felices a los otros podremos ser discípulos del Cristo de la Felicidad.

Desde ese fondo se puede decir y se dice...

«Pero, ¡ay de vosotros los ricos, porque ya habéis recibido el consuelo! ¡ay de vosotros los ahora saciados..., ay de los que ahora reís!» (Lc 6, 24-25). El amor es gratuito, pero exigente.

Buen domingo a todos, con el Cristo de la Felicidad.

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Dinero de Dios, dinero de los hombres: Del buen comercio a la muerte por deuda

La visión (neo-)capitalista de la economía es reciente y sesgada , pues, en principio, el dinero ha cumplido otras funciones, vinculadas a la religión, la política y el comercio inmediato entre personas y grupos:

En esa línea, el dinero se hallaba “controlado”, carecía de autonomía, y se hallaba al servicio de una sociedad tradicional, que tenía grandes defectos, pero que sabía que no es el hombre para el dinero, sino el dinero para el hombre. En ese sentido se puede hablar del dinero como valor vinculado al comercio (imagen 1: Dinero de navegantes fenicios).

La modernidad ha traído inmensas ventajas de ciencia y técnica, de libertad personal y racionalidad, pero está corriendo el riesgo de caer en manos de un dinero que se desvincula del mundo de la vida (es decir, de los valores sociales), convirtiéndose en aquello que Jesús que llamó Mamona (Dios falso) y que el Apocalipsis de Juan presentó como “Prostitu-ta” universal, es decir, signo de la gran mentira humana (en unión con el Imperio y con la Ideología de opresión).

En esa línea, recordando y actualizando temas de la economía filosófica y de la historia de las instituciones bíblicas, que he desarrollado extensamente en mi libro sobre Dios y el dinero (imagen 2), quiero ofrece en esta postal una reflexión más simple sobre el origen y sentido del dinero, que empezó estando al servicio de reyes y dioses, para convertirse en único Rey-Dios, con los grandes riesgos que ello implica.

Como verá quien siga leyendo, el dinero empezó teniendo casi siempre un signo religioso, vinculado a la magia, pero también al servicio de Dios y de los templos... Fue aquello en que los hombres pueden confiar, y así empezó a estar garantizado por Dios y por los reyes, poniéndose, al mismo tiempo, al servicio de los comerciantes, como verá quien siga leyendo. Mirada así, esta postal quiere ser un canto al dinero signo de comunicación humana... y, al mismo tiempo, una elegía al riesgo del dinero.

No me importa el tema puramente técnico del mercado y de las transacciones financieras, sino el fondo antropológico. Jesús de Nazaret condensó todos los males de la cultura humana en la Mamona. Por su parte, entre los temas de la Iglesia, al menos desde el siglo XIV-XV, a mi juicio, el más importante es su alianza con los nuevos poderes bancarios y financieros de la Europa Naciente.

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Ay Argentina, ay Venezuela (con Pedro Zabala).

11.02.19 | 13:29. Archivado en Teología, Amigos, la voz de los, América Hispana, Política

Acabo de venir de Argentina donde ha compartido vida y estudio de los profesores y estudiantes del Instituto Teológico-Catequético Raspanti, de Morón, en el Gran Buenos Aires y en Corrientes, a la vera del Paraná. He podido disfrutar como otros años aprendiendo, enseñando y dialogando con personas de todas las clases sociales, especialmente con jóvenes.

Vengo feliz, por el encuentro con amigos, por el diálogo con estudiantes... pero don dos tristezas de tipo socio-económico: El Instituto Raspanti realiza una inmensa labor social de acompañamiento, educación y ayuda a personas con ciertas discapacidades, pero el trabajo se encuentra "entorpecido" por dos problemas:

a) La caída de la moneda argentina, en peso, que ha perdido la mitad de su valor en este último año, debido a un tipo de política económica... que puede estar al servicio de un sistema, pero que destruye la capacidad "adquisitiva" de los estudiantes (¿cómo pagar lo poco que tienen que pagar para estudiar?) y de los profesores (¿como vivir con sueldos cada vez más bajos...?).


b)El Instituto Raspanti realiza una gran labor social, enseñando, acompañando y animando a un segmento "pobre" de la sociedad (discapacitados de diverso tipo). Otros gobiernos de tipo más "social" ayudaban de algún modo al Instituto (o, más bien a los discapacitados). Pero hay ahora un tipo de economía a la que le interesan menos las clases menos favorecidas de la sociedad.

El Instituto Raspanti realizaba una inmensa obra social y cristiana, de animación y educación en cultura, valores y humanidad ¿Lo podrá seguir haciendo en este nuevo contexto económico de Argentina?

Junto al ejemplo de Argentina pongo el de Venezuela... y para ello cedo la palabra a Pedro Zabala... No quiero ofrecer ningún adjetivo. Valores cada unos los problemas de un modelo y de otro. Gracias, Pedro, por todo lo que sigue. Todo es tuyo.

(las fotos del final del del encuentro en la Casa de la Catequesis de la Diócesis de Morón).

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La primera teóloga. Guardaba estas cosas en su corazón

10.02.19 | 08:55. Archivado en América Hispana

María aparece como teóloga y maestra de la Biblia, que ella debe leer e interpretar para la Iglesia, según el evangelio de Lucas (cf.2, 19.51)

José aparece con rasgos que parecen más "femeninos" (cumpliendo su función de padre), atendiendo a los pañales de niño. Así lo ha visto y presentado esta ilustración del Libro de Horas del Maestro Jacques) de Besançon, de 1430, en el Fitzwilliam Museum, Universidad de Cambridge.

Esta imagen ofrece una de las mayores inversiones teológica, eclesiales y antropológicas de la historia cristiana... Pero no implica ninguna novedad en la Iglesia, sino que se limita a recoger y representar en forma de imagen la experiencia fundamental del evangelio de Lucas.

--María, la mujer teóloga, estudia en la Biblia el sentido del misterio de Dios y de la vida de los hombres, como "memoria orante" de Dios. Ella guardaba estas cosas en su corazón, meditándolas, es decir, analizando su sentido, como primera teóloga y maestra/madre de la Iglesia.

-- José, el varón materno, aprende en cambio a querer y cuidar a Jesús, realizando la funciones que se han tomado como femeninas: Acoge al niño, le acuna, le ofrece cariño. Es un hombre verdadero, Hijo de David, como le llama Mt, pero no para ganar batallas de gran honra y milicia, sino para cuidar a los niños...

He desarrollado el tema de manera extensa en un libro antiguo, la descatalogado, que se titulaba La Madre de Jesús (Sígueme, Salamanca 1991). De allí he querido tomar las reflexiones que siguen, sin aparato crítico.

Introducción. Guardaba estas cosas

Según el evangelio de Lucas (2, 19.51) María es la primera teóloga cristiana, pues guardaba‒meditaba estas cosas (las cosas del nacimiento de Dios) en su corazón. Ella retoma así la memoria de Dios «que se acuerda de su misericordia, como lo había prometido a nuestros padres» (Lc 1,54-55). Entre el pasado de la promesa y el futuro del cumplimiento se extiende el presente de la misericordia, como tiempo de recuerdo. Pues bien, a la memoria de Dios que es fiel a su palabra responde la memoria de sus fieles, los creyentes, que acogiendo esa palabra la conservan y meditan en su corazón, haciéndola principio de existencia; pues bien, la primera en hacerlo es María.

De ella dice el evangelio: «conservaba todas estas cosas en su corazón» (Lc 2,19.51). Son las cosas de Jesús: la señal del niño frágil, envuelto entre pañales, recostado en un pesebre (Lc 2,12); la señal de Jesús perdido por tres días en el templo, tratando de las cosas de su Padre (Lc 2, 49).

La palabra corazón ha de entenderse aquí en sentido intenso, semita. El hombre es corazón en cuanto entiende en actitud comprometida, no en un plano racional de simple idea sino en gesto de escucha y decisión, de entrega de la vida. Dentro del mismo Lc 1-2 hallamos dos maneras de entender esa palabra. Corazón es el lugar del pensamiento soberbio que se eleva contra Dios y se destruye a sí mismo ante la luz de juicio de la gracia (cf. Lc 1,51; 2,35). Pero el mismo corazón puede entenderse como lugar de acogida de Dios y del misterio de la gracia, tal como aparece explicitado por María (cf. Lc 2,19.51). A

sí lo ha proclamado Jesús en su evangelio, cuando instaura eso que pudiéramos llamar la religión del corazón frente a los signos de la ley del judaísmo (cf. Mc 7,21). Pues bien, en esa linea, frente al corazón soberbio que maquina dentro de sí mismo y se destruye, María nos conduce a la verdad del corazón que se abre al Cristo, descubriendo así la vida 15. Ella es la primera que ha vivido el misterio de la fe, en la línea de Rom 10,9-10.

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Dios o el dinero. El hambre, la 1ª de cinco bombas de relojería

Nos hallamos antes la gran encrucijada, que la Biblia había colcado al principio del camino de la humanidad: «Hoy pongo ante ti la vida y la muerte, el bien y el mal, escoge bien y vivirás, pues de lo contrario acabarás cayendo en manos de tu misma muerte» (cf. Dt 30, 15-16).

Ésta es la encrucijada y elección que había puesto ya Gen 2-3 ante la puerta de paraíso: Podíamos vivir todos, compartiendo los frutos de la tierra, en fraternidad... pero el día el que quisiéramos hacernos ricos a costa de los pobres, comiendo de un modo egoísta sus frutos, condenándolos a morir de hambre, ese mismo día moriríamos nosotros.

Ésta es la primera de las bombas de relojería de la humanidad, que Dios ha llamado a la vida, pero que puede ella misma condenarse a morir. Esta es la bomba del hambre, dibujada por Pawel Kuczynski (imagen 1), a la que seguirán otras cuatro, derivadas todas del hambre de unos y de la prepotencia de otros: La bomba atómica/militar, la genética, la vital, la ecológica...

La primera es, como digo, la del hambre, que parece bomba de los pobres (como si ellos fueran los culpables), pero en sentido estricto no es bomba de los pobres, sino de los ricos que (según el evangelio: Mt 25,31-46), al condenar a muerte a los pobres de hambre se condenan ellos mismos a la inhumanidad, a un tipo de "fuego de muerte", entendida simbólicamente como infierno.

La misma humanidad es, según eso, una BOMBA DE RELOJERÍA, una humanidad a la que Dios ha dado el poder de vivir en amor , pero que al cerrarse en sí misma adorando al Dios-Mammón que es la riqueza de algunos (cf. Mt 6, 24) se condena a sí misma a la muerte.

Con ese convencimiento he escrito el libro de la imagen 2: Dios o el dinero.Dios noa ha puesto ante una elección que no puramente espiritualista (referida sólo al alma), sino una opción vital de la que dependía y depende nuestra misma vida total.

Sólo ahora sabemos plenamente lo que esa oración significaba, pues nos hallamos ante el riesgo de un gran suicidio individual y colectivo, de manera que, si no logramos asumir nuestra tarea y realizar la buena opción, podemos acabar errando sin sentido, en un mundo sin luces ni señales de futuro, para dejarnos morir o destruirnos unos a los otros en guerra sin fin, bajo el poder de una Bomba que aniquila toda forma de existencia.

Por eso he querido unir las dos imágenes... La de la bomba de los pobres de Pawel Kuczynski y la del título de mi libro, tomado de Mt 6, 24: No podéis servir a Dios y al dinero.

Ha llegado el momento de una decisión radical, pues podremos tener un futuro y morar sobre el mundo si sabemos que la Vida merece la pena, pero que sólo puede vivirse en gratuidad y comunión, pues de lo contrario, viviendo a costa de los pobres, terminamos destruyéndonos a nosotros mismos.

Está en juego nuestra supervivencia como especie... y no tenemos muchísimo tiempo por delante, como muestra el reloj de la bomba... Nos hallamos en la última hora de la historia, como supo y dijo Jesús, al afirmar que todo se decidiría en ultima generación.

Primera bomba, el hambre.

El hambre mata a miles de personas cada día, especialmente a niños (se suele decir que unos 40.000 al día, de un modo directo o indirecto). Pero el hambre no mata sólo a los hambrientos (cosa que sería suficiente para superarla, por honestidad, por solidaridad...). El hambre es una bomba de relojería que matará a la población entera de la tierra, si no hacemos un esfuerza espiritual y social, económico y cultural de superarla, como ha visto y dibujado el gran viñetista polaco Pawel Kuczynski (nacido en Szczecin, el año 1975), que vincula el arte con la crítica social.

Así lo muestra la viñeta con la que he querido iniciar esta postal. Unos pobres en círculo forman una bomba de relojería que explorará dentro de muy poco tiempo, si no lo remediamos. No son pobres convertidos en guerrilleros, dispuestos a que suene la hora de la gran revolución, conforme al lema marxista, que podría sonar así: Pobres (proletarios) del mundo uníos.... Los pobres están unidos ya por sí, por el hambre, por la vergüenza, por la falta de divinidad... No tienen ya ni cuerpo (su cuerpo es una bomba, que une a todos por abajo), sino sólo un rostro sufriente que interroga, con una mano extendida, como gorra que pide, por "amor de Dios" (son pordioseros...).

En un sentido, la bomba son ellos, pero en otro más duro y profunda... la bomba son los ricos, un mundo al que le sobra todo... menos humanidad. La paradoja de la imagen (tomada del gran juicio de Mt 25, 31-46) no es que los pobres maten con su bomba a los ricos..., sino que son los ricos los que estallarán por dentro y perderán su humanidad al no ayudar a los pobres.

Imágenes. Menos la de mi libro, son todas de Pawel Kuczinsky, a quien desde aquí quiero rendir el homenaje de mi admiración. Cf. https://www.enkil.org/2014/01/02/pawel-kuczynski-arte-y-critica-social/).

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10.2.19. Arriésgate, Pedro. Duc in Altum: navega mar adentro, hora de pesca.

Simón y sus compañeros vuelven de haber trabajado la noche entera sin haber conseguido nada. Pero Jesús les espera en la orilla y les pide que vuelvan, que inicien la tarea mar adentro, en lugares que no habían explorado todavía. Las palabras de Jesús a Simón y a sus compañeros son significativas:

En griego epanagage eis to bathos, que significa avanzar (navegar) más al interior (en zona más profunda).

La traducción latina dice: Duc in altum: lleva el barco a más hondura-profundidad-altura. Esa palabra ha hecho fortuna y se utiliza como signo de llamada vocacional, que debería ser arriesgada.

La traducción castellana “rema mar adentro” pone de relieve el esfuerzo personal de los pescadores que se supone que “reman” (en teoría podían navegar a vela).

Sea como fuere, Simón y sus compañeros han de ser unos “tipos” arriesgados, incluso aventados por creer en Jesús y realizar su tarea. Jesús les pide un esfuerzo nuevo, les lleva a nuevos mares, y ellos asumen la tarea, y lo hacen a cuerpo, sin intermediarios.

Eran en el fondo unos hombre “aventados” (con el soplo del buen Espíritu)… como deberían hacer el Papa y sus compañeros en la actualidad. Así le digo a Pedro/Papa: Arriésgate ya.
(Y con este deseo... un buen domingo a todos).

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Alberto Benito (1944-2018). Lamento grande por un tipo de Iglesia

Alberto Benito Jiménez era riojano, de Aguilar del Río Alhama; cursó estudios de Teología en el Seminario de Tarazona, y se ordenó de presbítero, especializándose después en Filología Bíblica (Sagrada Escritura) en el Instituto Bíblico de Roma. Enseño teología en Tarazona y Zaragoza, trasladándose después a Salamanca, donde impartió clases de Sagrada Escritura en la Facultad de Teología de la Universidad Pontificia, ejerciendo varios años el cargo de Vice‒Decano (con el Profesor Gabriel Pérez).

Fue aquí donde le conocí y fui varios años su colega (entre el 1975 y el 1980). Era un hombre cordial, maestro y guía nato de sus alumnos, amigo fiel de sus colegas, hombre positivo, de Iglesia y Cristianismo, de Humanidad y de Cultura.

No era investigador puro en el sentido estricto del término; no se le conocen gruesas tesis, ni grandes publicaciones. Pero era gran maestro de la palabra directa, dialogada, transformadora. Por eso lo queríamos todos, y nos sentíamos honrados de ser sus compañeros y amigos.

Hombre de Iglesia, hombre enamorado. Un carta ejemplar

La lógica de la vida, y el mismo evangelio, le llevó un día a confesar su amor a la que sería después su esposa (María José Castaño González), y la madre de sus hijas: hijas, María, Isabel y Patricia. En esa circunstancia (andando enamorado) escribió una carta ejemplar a la autoridad suprema de la Iglesia (al mismo Papa y Vaticano). Una carta donde exponía de modo impecable, cristiano su triple fidelidad.

a. Fidelidad a la Iglesia y a su ministerio de presbítero en ella. Quería seguir poniendo su vida al servicio de la tarea pastoral (evangelizadora) de la iglesia, como ministro que era de ella.

b. Fidelidad a la enseñanza de Teología en una Universidad Pontificia. Se sentía feliz con su tarea de profesor de Sagrada Escritura. Su relación con los alumnos era muy positiva. Quería seguirla realizando.

c. Fidelidad a la que quería que fuera su esposa. Se habían encontrado en el amor, y él había descubierto en ese nuevo camino, que él deseaba ratificar con el Sacramento del Matrimonio su mejor su mejor impulso y motivo para seguir siendo presbítero de la Iglesia y Profesor de Teología en una universidad católica.

Este era (si mal no recuerdo) el contenido básico de su carta “fiel”, fiel a sí mismo, fiel a la que sería su esposa, fiel a la iglesia… Pero la iglesia, en aquel momento (¿en este?) no era fiel en este campo, no sabía descubrir los caminos de Dios en las personas, ni valorar la entrega de un hombre como Alberto.

La respuesta de la Iglesia dura, una iglesia “oficial”… que no sabe de personas

Fue una respuesta dura y seca, sin “dar” la cara, pidiendo al Decanato de Teología y a la Universidad Pontificia que prescindieran inmediatamente del servicio del Profesor Alberto Benito, sin tener en cuenta sus derechos laborales, sus derechos humanos… su fidelidad personal. Y así Alberto tuvo que dejarnos (yo seguí bastantes años…).

No quiero seguir contando algunas de las cosas posteriores… Se casó con su novia, crearon una familia… y él tuvo que buscar un trabajo de profesor de griego en un Instituto de Asturias, donde ha vivido los últimos años.

Más de una vez he pensado en Alberto, más de una vez me he propuesto: ¡Iremos a Asturias, a Sama de Langreo, beberemos una cerveza, nos consolaremos… Quería descubrir de nuevo su sonrisa, su honradez humana, su inmensa humanidad (¡la verdad radical de su persona!).

Más de una vez he pensado que una Iglesia que defiende un tipo de celibato oficial (ministerial) por encima de personas como Alberto Benito no es simplemente una iglesia moralmente enferma, sino ignorante (¡lo que es aún peor!). Una institución que se permite “perder” de esa manera a hombres (¡a servidores suyos!) como Alberto Benito es una iglesia condenado a morir “oficialmente” (si es que no está ya muerta).

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Martes, 19 de febrero

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