Xiphias Gladius

No hay judío ni griego (II)

12.06.12 | 00:29. Archivado en Teología política
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Desiderio Parrilla Martínez

Puede afirmarse que no solamente las grandes estrategias políticas en la época moderna (reaccionarios/revolucionarios, absolutistas/liberales, progres/ultras, rojos/fachas), sino también en la contemporánea (la «nueva cristiandad» de Maritain, el «personalismo» de Mounier, la «Acción católica», las «democracias cristianas», incluso la «teología del desarrollo»), se mantienen como subvariantes de esta alternativa dualista entre la derecha y la izquierda.

La teología del desarrollo, como muchas veces ha sido observado, podría considerarse como un aspecto de la política imperialista de la postguerra (la OEA, por ejemplo) incluso como incluida en la llamada «Teología del Atlántico Norte», o de la OTAN. Su «teología de la historia» podría resumirse de este modo: el orden temporal tiene leyes de evolución mínimas que no conviene violar; atendiéndolas prudentemente, los pueblos, sin subvertir ese orden, podrán cumplir en esta tierra, pacíficamente y sin violencia, ejercitando las virtudes ordinarias naturales y sobrenaturales, el camino hacia la gloria eterna. Mediante el cumplimiento de las labores cotidianas y el trabajo se conquistará la santidad.

Este desarrollismo de derechas, tecnocrático, ha dado un pendulazo hacia la versión izquierdista, contracultural: el ecologismo y el reciclaje como octavo sacramento, el indigenismo, los nacionalismos étnicos y la “teología de la inculturización”, la “teología norte-sur”, la protestantización del catolicismo, una eclesiología que sacrifica la Iglesia universal frente a las iglesias locales, el voluntariado ecuménico, la “santidad laica”, el feminismo y su “Teología de Género”, etc.

Este dualismo entre fe y vida presupone la aceptación preliminar de la visión neoilustrada, de su concepción positiva del proceso de secularización. Visión que determinaba tanto el occidentalismo acrítico de un "cristiano burgués", conformista y asimilado a lo existente, como el anti-occidentalismo utópico de un "cristiano revolucionario" que veía en el marxismo un humanismo positivo.

La Iglesia que se asoma a la Europa de la segunda posguerra no es la Iglesia aislada que pretendían defender los “ultramontanos” desde el siglo XIX.

En el encuentro entre las democracias liberales y el cristianismo, ambos combatidos por los movimientos totalitarios, la Iglesia de Roma se afirma como baluarte espiritual del "nuevo" Occidente, como amparo de libertad, por su influencia sobre las masas, frente a la nueva amenaza procedente del comunismo soviético.

En este contexto, estadistas católicos, como Konrad Adenauer, Aliceri de Gasperi, Robert Schumann, delineaban el perfil de Europa, mientras que pensadores como Christopher Dawson recuerdan sus orígenes cristianos. La alianza renovada entre Iglesia y Occidente, sin embargo, no implica en lo profundo identidad de puntos de vista.

La ideología "occidentalista" que se impone en la posguerra, declaradamente neoilustrada, liberaloide, se inspira formalmente en los valores de la tradición cristiana (libertad, derechos del hombre, etc.), aunque negando su raíz, su ligazón con la memoria cristiana que es el Espíritu Santo.

Asistimos a un doble juego que por un lado rechaza la doctrina y el orden cristiano de la vida, y por otro reivindica para sí las consecuencias humanas y culturales de dicha doctrina. La ideología liberal lleva a cabo en este proceso una obra de secularización de los valores cristianos, y al mismo tiempo su disolución, por quedarse como ramas secas sin vigor.

En esta nueva situación, el Occidente, formalmente cristiano, no iba hacia un enfrentamiento directo con la Iglesia, aliada útil y necesaria, sino más bien a una asimilación tal de sus "valores" que convirtieran al cristianismo en algo inútil en su aspecto real, histórico temporal.

El escenario de posguerra comienza a modificarse notablemente con el derrumbamiento del comunismo. En la década de los ochenta se asiste a una renovada alianza entre Iglesia y Occidente, por el papel de aquélla en la disolución de los regímenes de la Europa oriental.

La "revolución del 89" marca, en cierto sentido, el final de la larga posguerra comenzada en 1945. La Iglesia, al no estar ya vinculada a la defensa de una parte, puede encontrar una nueva libertad de movimiento, una libertad que no implica coincidencia entre catolicismo y occidentalismo, aunque no por ello hayan de surgir necesariamente divergencias.

Sin embargo, estas divergencias existen desde los 60 y se recrudecen en la época postsoviética. Es lo que la guerra del Golfo Pérsico ha puesto particularmente de relieve. Aquí la universalidad "católica" y la del "Nuevo Orden Internacional" se han planteado como dos maneras diferentes de entender la paz en el mundo. El chantaje a que fue sometida la Santa Sede durante el conflicto de la II guerra de Irak, enfatizado por los medios de comunicación, ha sido precisamente el de "traicionar" a Occidente. Este choque entre la Iglesia y el Nuevo orden Mundial se anticipó en cuestiones como la Cumbre de Roma (1972), la Cumbre de la Mujer de Pekín (1995), la política anticonceptiva y pro-aborto de la OMS, etc.

En este ataque hacen bloque gran parte de las facciones de derecha e izquierda realmente existentes, que enemigas entre sí se hacen amigas frente a un enemigo común: Cristo y su Iglesia (Lc 23, 12).

Es precisamente tras el ataque del 11-S cuando el proyecto liberal entró definitivamente en crisis y esa crisis no ha hecho más que agravarse en el seno de la derecha circundante hasta hoy. La nueva derecha, tras el 11-S, el 11-M y el 7-J, para combatir a sus nuevos adversarios culturales y políticos reivindica una vez más a la Iglesia, la instrumentaliza para robustecer su posición frente a sus enemigos temporales. Se cobija en ella en busca de militantes, para recabar masas de adeptos y de votantes, legitimidad moral. Sus nuevos enemigos son el “socialismo posmoderno” que se extiende por occidente, el anarquismo antiglobalización y contracultural que inunda el mundo, la “ecología profunda”, la amenaza islámica, el socialismo del siglo XXI o socialismo bolivariano que se extiende por Sudamérica, la izquierda definida de China y sus estados satélites, las plataformas geopolíticas emergentes tales como el BRIC, ALBA, CELAC, ASEAN, entre otros. La Iglesia en manos de la nueva derecha y los neocon es arma arrojadiza para salvaguardar los intereses temporales de ésta.

La izquierda indefinida actual, ya sea laborista, estética, antisistema, sesentayochista, welfarista, sociata-keynesiana, humanista, masónica o progre, sufre idéntica crisis a raíz de la crisis fianciera global y la falta de refeentes materiales tras la caída de la URSS.

Los platillos están equilibrados y sólo la referencia polémica a la Iglesia permite vencer, alternativamente, de uno a otro los lados de la balanza. La única que pierde siempre es, sin embargo, la Iglesia que asiste con pena a este espectáculo lamentable del que son víctimas sus propios hijos, engañados y enfrentados entre sí bajo el influjo hipnótico de este fraude ideológico.

El pueblo de Dios, cada vez más mundanizado, juzga la historia con un criterio que no es la presencia de Cristo sino los prejuicios mentirosos de esta confrontación secular.

De modo mucho más realista, Occidente, así como el Este, Latinoamérica, Oceanía y África, se presentan como tierra de misión, como tierra en la que el cristianismo como experiencia viva tuvo hace ya tiempo su ocasión, de modo que su reactualización puede tener lugar no en la mediación con los "valores europeos" –posición inevitablemente retórica y moralista- sino sólo en el encuentro vivo con hombres en los que la correspondencia entre el Acontecimiento de Cristo y su propia existencia es un dato evidente.

1 comentario


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Comentarios
  • Comentario por ghost dog 26.07.12 | 19:48

    GHOST DOG EL VERDADERO EL INIMITABLE EL QUE RINDE HOMENAJE A YESHUA A VUESTRO JESÚS

    Amig@ nos haÑ metido un VIRUS para cerrarme el pico. A todo el que conozcáis llamadle y que escriban esto en cualquier Blog llamen a la tele o a las radios por en mi lugar, manden SMS. Me quieren cerrar el pico

    AHORA SOY IMPORTANTE AHORA SOY IMPORTANTE AHORA SOY IMPORTANTE

    SI NO HABLO MÁS ES QUE HAN JODIDO EL ORDENADOR
    YHWH-ABBA-ALLAH
    Jew oldbro Christian middlebro muslim littlebro

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