Dame una de Lebanza
12.03.09 @ 08:00:00. Archivado en Artículos, Temas candentes
La vida es un tira y afloja permanente. A todos los niveles. En todos los ámbitos. Nadie tiene jamás la libertad completa para decir de pleno lo que siente y a veces basta un comentario para que las cosas se retuerzan y se malinterpreten. El pasado verano tuve la ocasión de conocer a Paqui Cano y a Jorge Suárez, el matrimonio que ha logrado, después de muchas controversias y no pocas dificultades, llevar la esperanza a nuestra comarca, tan debilitada por la constante marcha de sus hijos. No es oro todo lo que reluce, claro, ni para ellos ni para nadie. Pero como dice mi amiga Yomerowska: “Hay que saber adaptarse a las circunstancias, no pretender que las circunstancias se adapten a nosotros”.
No estoy de acuerdo cómo se hicieron algunas cosas, y ya lo debatimos; ahora , una vez funcionando, interesa mirar hacia delante, no entretenernos en malezas, apoyando la permanencia y el crecimiento de la única empresa de estas características ubicada en el Parque Natural Fuentes Carrionas Fuente Cobre, más por nosotros que por ellos. Comparo yo este acto a un buen texto, que se escribe y se entrega al lector para que lo copie y lo distribuya entre los suyos, porque, ¿para qué sirve un pensamiento retenido en un cajón, cuando puede servir para la reflexión, para la emoción, para el descubrimiento de algo? Pues lo mismo, pero por triplicado, argumentar del agua, de las excelentes cualidades de un elemento tan unido a la tierra. Allí se recoge lo que de otro modo se perdería río abajo y ello genera una estabilidad para muchas familias que se encontraban ya recapacitando sobre sus próximos pasos. Todos nos beneficiamos, no vamos a entrar a discutir en qué cantidad, quién puso más, si cada uno recibe en la medida que aportó y si la incertidumbre que ahora mueve los hilos del país puede tocarnos, que para nada es descabellado pensarlo, pues las cosas, verdaderamente, pintan mal para todos durante los próximos años.
Aunque siga coleando ese disguto del pueblo que lo cede, esperando una compensación que no se ve en el primer momento, hay un acto que quiero destacar y que refleja la intuición y la delicadeza de los promotores. Confieso que me ha descolocado. Ni agua rica “Pilarica”, ni agua de “Fuente Cobre”, ni agua de “La Cueva” –como se conoce al lugar donde brota-, ni agua de “Pernía”, ni agua de la “Montaña Palentina”. Nada. Lebanza, a secas. Lebanza, azul y verde. “Dame una de Lebanza”, “Marchando una de Lebanza…” El nombre es lo primero y lo más importante después del producto.
Yo creo que no se puede triunfar en nada con resentimiento y ellos así lo han entendido, apostando de lleno por un nombre, cumpliendo con los requisitos propuestos de dar trabajo en la misma a personas de la zona, matices que se irán subsanando a medida que el proyecto avance, compensando de ese modo la cesión de un manantial que puede ser, ya lo está siendo, una esperanza de vida para estos pueblos.
Quizá otro de los miedos que todo el mundo se plantea, sea la escasez de este recurso tan preciado. No es un secreto que hemos vivido años de cortes en el suministro en pueblos como San Salvador o Redondo y sólo se llega a valorar de verdad la importancia que tiene cuando nos falta.
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© Froilán de Lózar – DIARIO PALENTINO, 2006
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