Justa y Rufina, patronas de Payo
10.05.08 @ 08:00:00. Archivado en Artículos, La historia
Del tiempo de los romanos, se suscita una curiosa historia en los pagos vecinos de la Ojeda, que tiene como protagonistas a las hermanas Justa y Rufina, nacidas en Sevilla, en el seno de una familia muy modesta. Lo trasmite al detalle un hijo del pueblo. Manolito, el último de los hijos de Leoncio Serrano Santos, maestro de su propio pueblo, Payo de Ojeda, desde el día 8 de Enero de 1.944 hasta finales del mes de Octubre del año 1.952 en que se jubiló.
Cuenta la leyenda que las dos hermanas se dedicaban a vender cerámica en el barrio de Triana, soportando cada año las procesiones paganas que se organizaban en honor a la diosa Venus.
Según el breviario de Ebora (III-V): "sucedió que, habiendo llegado un día al foso de esta ciudad (Hispalis) para vender vasos de terracota, unas matronas del lugar estaban exhibiendo allí un ídolo de piedra llamado Salambó y, siguiendo su costumbre según el rito pagano, mientras bailaban pedían donativos en honor y beneficio de su dios. Y así, habiéndose acercado a las santas mujeres, les pedían algún gesto o donativo en honor de Salambó. Como ellas, siendo cristianas, se negaran y les hicieran ver que era inútil adorar a un dios de piedra, indignadas las matronas, arrojando el ídolo sobre sus vasos de terracota, lo destrozaron todo. Las religiosas mujeres, sin inmutarse por el perjuicio de la pobreza, antes instigadas interiormente por el espíritu divino, lanzaron de nuevo el ídolo aún más lejos, haciéndolo añicos. A consecuencia de esto el gobernador Diogeniano, a la sazón, el Prefecto de la provincia romana de la Bética (cuando Diocleciano era el emperador de Roma) mandó encerrarlas en la cárcel, como si hubieran cometido un sacrilegio.
Saliendo Diogeniano de viaje hacia los Montes Marianos, fueron arrastradas tras él con los pies descalzos por lugares ásperos y pedregosos y obligadas a seguir al gobernador hasta que llegó a la ciudad, donde fueron arrojadas de nuevo a la suciedad de la cárcel." Finalmente, fueron condenadas a muerte.
Las santas Justa y Rufina son patronas de Payo de Ojeda. También de Sevilla y de la localidad de Manises por su famosa cerámica. Es muy probable que la localidad sevillana de "Dos Hermanas" tenga tal denominación por algún dato relacionado con ambas santas que se ha perdido en la historia. ¿Cómo llegó a Payo de Ojeda la advocación y patronazgo de las Santas Justa y Rufina? El mismo Serrano se atreve a aventurar que, como todo el Valle de la Ojeda estuvo muy romanizado (Pisoraca=Herrera de Pisuerga), es muy probable que algún legionario romano importante venido de Sevilla se quedó a vivir por estas tierras después de ser licenciado de la Legión Romana, y como era cristiano y devoto de ambas Santas trasladó su devoción al Valle de la Ojeda, resultando ser Payo de Ojeda quien las acogió en su Iglesia como patronas.
Las tallas originales de estas dos santas que hay en el altar mayor de la Iglesia del pueblo son sin duda románicas y tienen la siguiente particularidad: solamente se talló su figura por la parte delantera, conservando por su parte trasera la curvatura del tronco de madera del que fueron hechas.
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