Requiescat in pace
30.10.08 @ 08:00:00. Archivado en Artículos, Temas candentes
Cuando muere un ser querido y se le da tierra, querámoslo o no, se aplaca poco a poco el fulgor que derramó en vida. Yo nunca he entendido los títulos ni las medallas a los muertos. Al muerto, que es el agasajado, no le sirven de nada, ni podrá agradecérnoslo, ni nos devolverá el favor... Después de la irreparable pérdida, por lacerante que sea nuestro dolor, por mayor que fuera nuestro lazo, la luz se va extinguiendo hasta quedar depositada en un rincón de la memoria, como un libro al que acudimos para recordar que de alguna forma sigue presente y dejó huella.
autor
Contacto







