Una carretera hacia el futuro
21.02.04 @ 08:00:00. Archivado en Artículos, Temas candentes
Cuando varios miembros fundadores de la Asociación “Fuente Cobre” nos reunimos en San Salvador a primeros de año, eran tantas las preguntras como las ilusiones. Frente al estudio que ahora realiza una importante empresa catalana, con la que han establecido contacto varios miembros de la Asociación y vecinos de los pueblos afectados y, por encima de todos los proyectos, nos preocupa y nos ocupa el proyecto bandera: dotar a estos valles de una comunicación que sea el revulsivo que la despierte en todos los sentidos.
A nadie se le ocultan las dificultades.
Al fondo de todos los problemas se cita siempre como disculpa la distancia. Y a medida que pasa el tiempo, cuando todo fluye en torno a la rapidez de las comunicaciones mayor se nos antoja la separación.
En la historia de otras comunidades hay actuaciones de peso que llaman a las puertas de la nuestra. En Asturias fue providencial la intervención del Obispo Diego Míguez de Vendaña, conocido como Don Diego de Muros, que costeó la construcción de un camino carreteril a través de Pajares. El economista Juan Velarde Fuentes, en un suplemento de “La Nueva España”, considera que la autoridad eclesiástica intuyó de modo acertadísimo que en un mercado pequeño, a causa del aislamiento, reinan siempre la carestía y la escasez.
Entre 1875 y 1890 se construye la carretera que va desde Sahagún a las Arriondas. Esta vía de comunicación que pasa por el puerto del Pontón y por el desfiladero de los Beyos, fue la admiración internacional. Antes de 1905 se terminó de hacer la que va desde Potes a Riaño. Entre 1905 y 1915 la que lleva de Almanza a Pedrosa. Y después de 1940, se construye la que comunica a Guardo con Pedrosa, por Picos.
Sorprende contínuamente el comentario de personas que se han adentrado en el estudio de nuestra tierra, como es el caso del profesor leonés José María Villanueva Lázaro, cuando haciendo mención a la visita que realiza el italiano Francisco Valzania para reformar la Abadía de Lebanza, apostilla: “Y fue lástima que Lebanza, por su alejamiento, no ejerciera influencia en la región”. Avanzando estos días en la obra de mi buen amigo Jaime García Reyero, se entiende un poco más el retraso histórico que padecemos. “A pesar de contar ya con carreteras, viajar desde Guardo era ya una aventura en 1920. Hasta entonces, para trasladarse hasta Palencia había que ir caminando, en carro, en caballería o en coches particulares tirados por caballerías hasta Saldaña...”
En el periódico de “Gramedo”, que edita la Junta Vecinal en agosto de 2003, se habla del proyecto de carretera de Aguilar a Pernía (Dic.1923) en el que se comprometen sendas comisiones de Gramedo, Rabanal de los Caballeros y Aguilar de Campoo.
Pero la obsesión por comunicarnos viene de lejos. Antiguamente se salvaban las distancias de unos pueblos a otros por el monte: San Salvador por Baldesuso, Balsemana, hasta Celada de Roblecedo; Celada de Roblecedo a Verdeña, Celada a Herreruela, Polentinos por Arbejal a Cervera, Lores por El Campo a San Salvador, Piedrasluengas a San Juan de Redondo...
A este respecto, merece la pena detenerse en la descripción que Barrio y Mier realiza de valles y collados por donde a propósito hace pasar a la vieja de Carracedo: El Esgovio, las Concejadas, San Juan de las Vallejas, Vallabar, Monte las casas, Quintana, Peña Horcada y el Alto de la Cerra, lugar desde donde la mujer mira a Verdeña. Precísamente por aquellos lugares transcurre hoy el camino que lleva hasta el bosque de fósiles.
Una de las rutas que alguien propuso para carretera, era la pista que comunica la Castillería con Perapertú. Se comentó que las mayores trabas las ponía Cervera, porque aquella vía de acceso sería útilizada con frecuencia por las gentes de estas comarcas que encontrarían en Aguilar o Barruelo su punto de aprovisionamiento. Pero yo creo que Cervera no habló nunca de ello. Eran historias de presión y de miedo lanzadas por terceros. Eran y son historias en las que el oso vuelve a hacer acto de presencia. Al plantearme este artículo, me acordaba del último encuentro que nuestro presidente, Emiliano Vega, tuvo con Guillermo Palomero, citando aquél la necesidad de comunicar a estos pueblos con Barruelo y aludiendo éste al paso inequívoco, prioritario, primordial... del oso pardo, reflexiones y comentarios que ya hemos abordado en semanas anteriores.
Lo cierto es que ahora mismo estamos empeñados en un túnel por Casavegas que nos meta en unos minutos en la localidad cántabra de Potes, haciendo más amable aquella puerta a los castellanos y recogiendo de allí parte del turismo que por inercia vuelve hacia el “Desfiladero de la Hermida”. ¿Se imaginan ustedes la cantidad de Asturianos que podrían concebir aquí su segunda vivienda? Y más que eso, la vía de comunicación que se abriría a muchos pueblos cántabros que han vivido con un aislamiento mayor que el nuestro?
La propuesta ya la conocen nuestros representantes y aunque la historia lleve tiempo queremos matizar que nos volcaremos con todas las de la ley en ello.
Hoy no hay distancias si las vías de comunicación son buenas. La prueba de fuego la tenemos cerca: la autovía del cantábrico despejará todas las dudas en cuanto al crecimiento y la mejora en todos los aspectos de aquellos pueblos que la tienen cerca.●
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