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Bachelet hará bien con irse

Permalink 23.01.17 @ 10:00:22. Archivado en 5. Política, Sociedad, 3. Chile, Bachelet

La dos veces Presidenta de Chile y fenómeno electoral chocó contra una oposición “perfecta”: aliados divididos por sus reformas, institucionalidad contraria a los cambios profundos y todavía pinochetista, “clase” política desprestigiada y perseguida judicialmente -aunque no por eso deprimida-, un escándalo que le compromete familiarmente, electores volubles al primer tropiezo al menos en las encuestas, un proceso llamado constituyente y renuencia propia a asumir el costo personal de su propuesta.

“Obviamente, está absoluta y totalmente descartado continuar en la política chilena, desde el punto de vista de cargos de representación. Ya es suficiente”, anunció semanas atrás la Presidenta Michelle Bachelet, quien hace sólo tres años se cansó de ganar elecciones y quería cambiar Chile. Si la causa es la invencible resistencia a sus reformas, el escándalo judicial de su nuera y la pérdida de apoyo en la opinión pública, probablemente la posibilidad de volver a su exitosa carrera internacional -un atractivo común a los políticos nacionales de alto rango- le devuelve el entusiasmo.

El pasado lunes 16, Bachelet recibió las llamadas “Bases ciudadanas para una nueva Constitución”, acto previo al envío de dos proyectos de ley, uno que contendrá el texto de una Carta Magna y otro que habilitará al Congreso para fijar el mecanismo de tramitación. Está consciente, sin embargo, de que este nuevo intento, el más trascendente de su programa de gobierno, podría tener peor suerte aún que los anteriores.

Ella misma partió descalificando en privado la capacidad de la ciudadanía chilena para asumir con conocimiento y determinación la complicada tarea de definir un texto constitucional, tanto en su contenido como en su forma. Ante eso, creó un procedimiento simplista, restrictivo y controlado por el gobierno. Promovió la idea del derecho popular constituyente pero no se jugó por ella; comentó públicamente su conveniencia, pero no impulsó su difusión y debate masivos, especialmente a través de los medios de comunicación. Aunque reconoció en su programa que definir el contenido de una nueva Constitución “corresponde al pueblo en su conjunto”, dejará la decisión previa más importante, el cómo será redactada, a criterio del Congreso -el actual y el próximo-, a sabiendas de que la oposición de derecha no está interesada en el tema y se marginó del proceso, y que dentro de su propia coalición, la “Nueva Mayoría”, no existe consenso al respecto.

Como sus partidarios y asesores lo saben sin decirlo, su “proceso constituyente” nunca fue tal, sino un mero plan gubernamental diseñado para obtener opiniones populares más o menos procesadas, que permitieran declarar pomposamente que “se escuchó a la ciudadanía” antes de encargarse de la redacción unilateral del texto, para luego delegar la responsabilidad en los parlamentarios.

Vergüenza

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Grandes amigos chilenos de EE.UU.

Permalink 17.12.15 @ 10:00:18. Archivado en 5. Política, 3. Chile, Bachelet, El Mercurio

Luksic, Matte, Edwards, Saieh, Kreutzberger y otros aparecen como donantes de la Americas Society/Council of the Americas, según los informes publicados por la organización transnacional que premia a gobernantes por su promoción del libre mercado.

La American Society/Council of the Americas (AS/COA) es una organización no gubernamentel estadounidense integrada por consorcios empresariales e industriales de Norte y Sudamérica. La fundó en 1965 y la preside el multimillonario -y centenario- David Rockefeller, miembro de una de las dinastías norteamericanas de mayor peso económico y político.

Su objetivo principal es promover y sustentar la economía libre, capitalista y globalizadora en los países del continente. Rockefeller, además, impulsó y participa en otras dos organizaciones con propósitos análogos: la Trilateral Commission y el grupo Bilderberg.

Entre sus actividades, la AS/COA premia regularmente a las personalidades americanas que considera más destacadas en esta órbita, no solamente en el terreno empresarial. Así, por ejemplo, han recibido su máximo galardón, el Gold Insigne Award, Presidentes de la República, jefes de gobierno e intelectuales con crédito político en América y el resto del mundo.

En Chile, donde la naciente economía de mercado impuesta por Pinochet fue celebrada por Rockefeller ya en 1980, han sido galardonados todos los Presidentes de la post dictadura pertenecientes a la Concertación: Patricio Aylwin (Partido Demócrata Cristiano) en 1990, Eduardo Frei (Partido Demócrata Cristiano) en 1995, Ricardo Lagos (Partido Socialista) en 2006 y Michelle Bachelet (Partido Socialista) en 2009.

Curiosamente, el único Presidente que no ha recibido el premio es Sebastián Piñera (de derecha), aunque no pareciera necesario: “Chile está totalmente comprometido con la economía de libre mercado”, dijo ante la organización en 2011, durante su mandato.

Dicha premiación, además, no ha logrado mayor eco en los medios informativos chilenos.

Recíprocamente, David Rockefeller, en 1993, y Susan Segal –presidenta ejecutiva de la entidad-, en 1999, fueron condecorados con la Orden de Bernardo O’Higgins.

Aportes financieros

Según sus informes públicos anuales, la AS/COA considera dos grandes tipos de membresía y participación: miembro corporativo del Council of the Americas y donante y contribuyente líder de la Americas Society. Las donaciones y contribuciones financieras están clasificadas en 50 mil dólares o más; entre 25.000 y 49.999 dólares; entre 10.000 y 24.999 dólares; entre 5.000 y 9.999 dólares, y entre 1.000 y 4.999 dólares.

En el período 2006-2014 aparece, entre otras informaciones, una nómina que incluye a conocidos y no tan conocidos magnates de la empresa, la industria y las finanzas del hemisferio, entre ellos, algunos nombres familiares para no pocos chilenos.

Aunque el monto no resulta proporcionalmente relevante, sobresalen aquí Andrónico Luksic y empresas como el Banco de Chile, cuyas cifras, tras una simple suma, darían una cantidad no inferior a 710 mil dólares en total durante el lapso indicado. En 2011, el empresario fue distinguido con la Medalla de Oro.

A distancia, les siguen Agustín Edwards y El Mercurio, con no menos de 290 mil dólares entre ambos; a continuación, Eliodoro y Bernardo Matte
–especialmente aquél- y la empresa CMPC, con un total no menor a 220 mil dólares, y Alvaro Saieh B. y Corpbanca, con una suma no inferior a 91 mil dólares.

También figuran Jorge Marín Correa, con no menos de 40 mil dólares así sumados; Mario Kreutzberger, con 25 mil dólares o más, y Jorge Rosenblut, con 1.000 dólares o más, los dos últimos, en 2011.

Fernando Léniz -fallecido en 2013- aparece con 5.000 dólares o más en 2011, en tanto la empresa Celulosa Arauco y Constitución, del grupo Angelini y miembro corporativo del COA, no muestra este tipo de participación.

J.F.S.

Fuente principal: Annual Report, 2006 a 2014, Americas Society/Council of the Americas, www.as-coa.org

Esto no es un proceso constituyente

Permalink 02.11.15 @ 10:10:25. Archivado en 5. Política, 3. Chile, Bachelet, Constitución

Bachelet ha propuesto un remedo: difusión, consultas y cabildos vecinales sobre nueva Constitución organizados, coordinados y definidos por el gobierno, sometidos a la supuestamente ilegítima Constitución de Pinochet y, por lo mismo, lanzados hacia un inminente fracaso, lo que confirma la pobre imagen que la Presidenta tiene de su propio pueblo. Su ministro de la Presidencia lo dejó claro: “De los cabildos no va a salir una Constitución, sino una lista de deseos”.

Nadie podría dudar, viéndola hablar por televisión, escuchándola personalmente o revisando su historia política, que Michelle Bachelet, la Presidenta de Chile, muestra buenas intenciones. Es así que su reciente anuncio de cómo se desarrollará su prometido proceso hacia una nueva Constitución “nacida en democracia”, que deje atrás la promulgada por Pinochet en 1980, que convoque a la ciudadanía a participar activamente y que evite, como ha dicho, que las elites se adueñen del proceso, ha sido recibido con críticas comedidas por la oposición pinochetista y con adhesión sin entusiasmo por sus partidarios, incluyendo los “díscolos”. Sólo los adherentes fundamentalistas de la Asamblea Constituyente han objetado el contenido del anuncio presidencial.

La causa es obvia: no se trata de un auténtico proceso constituyente, sino sólo de un plan gubernamental.

El invento propuesto es irrisorio para un político con afanes estadistas y que dice buscar una democracia plena y genuina. La Presidenta ha anunciado una campaña de educación cívica elaborada por el gobierno, un proceso de reuniones y consultas vecinales no vinculantes, un proyecto de reforma constitucional para ser aprobado por los dos tercios de un Congreso binominal y cuestionado, y un proyecto de nueva Constitución redactado también por el gobierno y dejado a discreción de parlamentarios designados previamente por los partidos políticos.

El “realismo sin renuncia” acuñado por ella después de su desplome en las encuestas ha actuado aquí con gran congruencia: al tiempo que no se sale un centímetro del marco institucional proveniente de la dictadura y acata incluso sus reglas más duras, habla de la necesidad de incorporar derechos sociales fundamentales y de facilitar una participación ciudadana efectiva; mientras asegura un proceso lejano a las experiencias venezolana, boliviana o ecuatoriana –consistentes, por paradoja, en una asamblea constituyente- y evita aparecer como un caudillo populista, delega finalmente su compromiso político en el pinochetistamente institucional Parlamento.

Las etapas

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Apoyo ONU a cuestionada Bachelet

Permalink 06.06.15 @ 10:00:04. Archivado en 5. Política, 3. Chile, Bachelet

ONU Mujeres respaldó el “proceso constituyente” impulsado por el gobierno, en medio de cuestionamientos a la precampaña electoral de la actual Presidenta, que habría comenzado mientras ejercía su alto cargo internacional.

La Organización de las Naciones Unidas para la Mujer (ONU Mujeres) expresó públicamente su apoyo al cabildo sobre nueva Constitución realizado en la Municipalidad de Santiago, organizado por la corporación Humanas y presentado por la alcaldesa, Carolina Tohá.

“Las conclusiones de este Cabildo de Mujeres serán parte de las demandas que se deberían incluir en el debate sobre el proceso constituyente anunciado para septiembre por la presidenta Michelle Bachelet en la reciente cuenta pública”, señala el comunicado.

La entidad, junto a la Unión Europea, promueve el trabajo de organizaciones civiles por la igualdad de género. Su coordinadora en Chile, María Inés Salamanca, explicó que “las reformas y procesos constituyentes son oportunidades para que los países integren o amplíen las disposiciones sobre la igualdad de género en sus constituciones”.

Los cabildos sobre nueva Constitución impulsados por Bachelet son impugnados por movimientos ciudadanos por considerarlos una fórmula restringida y sesgada de participación; estiman que el mecanismo más democrático es la Asamblea Constituyente y proponen, en último término, un plebiscito para que dicho tema sea resuelto por la ciudadanía.

Funcionaria internacional

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Bachelet y su “Consejo Nacional de Participación Ciudadana”

Permalink 22.05.15 @ 09:00:22. Archivado en 5. Política, NOTICIAS, Bachelet, Constitución

La Presidenta no anunció Asamblea Constituyente ni plebiscito, sino un Consejo de Participación Ciudadana y un “Acuerdo Político Amplio”. Su instructivo a todos los ministerios de 2014 lo había anticipado: los “diálogos, debates, consultas y cabildos” deben ser conducidos y dirimidos por el gobierno.

Quiero anunciar que en septiembre, mes de Chile, daremos inicio al Proceso Constituyente abierto a la ciudadanía, a través de diálogos, debates, consultas y cabildos, que deberá desembocar en la Nueva Carta Fundamental, plenamente democrática y ciudadana, que todos nos merecemos.

Así concluyó la Presidenta Michelle Bachelet el discurso en que anunció la agenda legislativa sobre probidad y transparencia el 28 de abril pasado, sin explicar a qué exactamente se refería.

Después de tres semanas en que el escueto anuncio causó tanto entusiasmo como estupor y dudas, Bachelet, durante un pasaje de su mensaje a la nación ante el Congreso Nacional, este 21 de mayo, abundó en reflexiones y principios democráticos sobre el tema, pero volvió a omitir información concreta. Se limitó a asegurar que el proceso constituyente anunciado garantizaría “un equilibrio adecuado entre una participación ciudadana realmente incidente y un momento institucional legítimo y confiable”. Añadió que “todos deben participar en el diseño y aprobación” de la futura Carta Magna y, citando incluso al patriota de la Independencia Camilo Henríquez, que “el pueblo siempre tiene derecho a rever y reformar su Constitución”.

Sin embargo, no mencionó, una vez más, la Asamblea Constituyente, sino un “Acuerdo Político Amplio”, así, destacado en el texto con letras mayúsculas y en negritas. Y cuando ya había pasado a otras materias, agregó un fugaz y aparentemente inadvertido anuncio: “Para garantizar que las diversas expresiones de la sociedad civil aumenten su capacidad de representación, pondremos en funcionamiento el Consejo de Participación Ciudadana y Fortalecimiento de la Sociedad Civil en el transcurso del presente año”.

¿Está Bachelet preparando otro golpe efectista? ¿Cree realmente en la soberanía popular y, por lo tanto, en la auténtica democracia?

Instructivo presidencial

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Bachelet: entre la AC y un simulacro

Permalink 22.09.14 @ 10:00:43. Archivado en 5. Política, 3. Chile, Bachelet, Asamblea Constituyente

La Presidenta de Chile no se siente presionada a convocar a una Asamblea Constituyente para dejar atrás la Constitución de Pinochet, pero sí a inventar un procedimiento que no altere los pilares consagrados en ésta.

“No, no significa eso”, respondió la Presidenta Michelle Bachelet cuando, al hablar sobre la participación popular en uno de sus principales proyectos de gobierno, la nueva Constitución, el periodista Fernando Paulsen le preguntó si lo que decía significaba una Asamblea Constituyente.

Su indefinición y poca claridad al respecto, sin embargo, no parecen obedecer a limitaciones personales. Menos en ella, cuyo inédito respaldo electoral le ha permitido no molestarse siquiera en rendir cuentas por la distorsión que han sufrido sus propuestas de ley no sólo por causa de la oposición, sino también de un sector conservador de su propio pacto gobernante, la “Nueva Mayoría”.

El problema es que, habiendo ganado con amplitud tres elecciones consecutivas el año pasado, su enorme apoyo popular no se ha notado durante sus primeros meses de gobierno. En contrario, la reforma tributaria, aquella destinada a obtener más de los ricos para distribuirlo entre los pobres, terminó con un acuerdo con la oposición de derecha al que faltó muy poco para culminar con las manos tomadas y alzadas como en 2006, cuando un gesto similar simbolizó la victoria político-partidista sobre el movimiento social estudiantil. Y la reforma educacional hacia un sistema universalmente gratuito y no discriminatorio, que parecía una conclusión mayoritaria y escasamente objetable, comenzó a agrietarse bajo los embates político-empresariales y de sectores “rebeldes” de la ex Concertación.

¿Qué ocurre realmente con este extraño liderazgo? Es natural que se le critique por hechos puntuales, como promesas incumplidas, fracasos estruendosos e irregularidades en su primer gobierno, así como su lenta reacción tras el terremoto y tsunami de 2010; lo raro es que ni siquiera sus partidarios hablen de las causas, de presiones externas evidentes, como los intereses transnacionales sobre el funcionamiento de la economía del país.

La nueva Constitución

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El compromiso más importante de la nueva Presidenta

Permalink 03.03.14 @ 10:00:17. Archivado en 5. Política, 3. Chile, Bachelet, Asamblea Constituyente

Michelle Bachelet no tiene excusas democráticas para no cumplir su programa de gobierno, especialmente su principal propuesta: una Constitución elaborada “por el pueblo en su conjunto”.

Ni la educación como un derecho y gratuita para todos, ni una reforma tributaria que obtenga más de los ricos para distribuirlo entre los pobres, ni mayor igualdad y oportunidades para los chilenos constituyen la promesa más importante de Michelle Bachelet. Su mayor responsabilidad consiste en gobernar esta vez respetando y cumpliendo el precepto básico de la democracia y que ella reconoce ahora explícitamente: la soberanía popular.

La nueva Presidenta de Chile, que asume un segundo período este 11 de marzo, precisa en su programa de gobierno 2014-2018 que, en materia de nueva Constitución –la más influyente y trascendente de todas- sólo está adelantando los pilares del plan de trabajo para la nueva institucionalidad que propone, por cuanto la definición de sus contenidos, puntualiza, “corresponderá al pueblo en su conjunto”:

En lo que respecta a los contenidos que debieran considerarse en la Nueva Constitución que Chile necesita y que chilenas y chilenos nos merecemos, y entendiendo que esa definición le corresponderá al Pueblo en su conjunto, quisiéramos, sin embargo, adelantar los que consideramos los pilares fundamentales sobre los cuales debiera edificarse la Nueva Constitución y que desde el Gobierno impulsaremos.

Sin embargo, su lacónico anuncio en cuanto a enviar al Congreso un proyecto de nueva Constitución durante el segundo semestre de este año ha aumentado la incertidumbre en lugar de despejarla. Si, como candidata, hizo saber al país que el procedimiento sería “democrático, institucional y participativo”, ¿cree ella que bastará un procedimiento formal, por los conductos de la misma Constitución de Pinochet, o que será indispensable un acuerdo superior, que permita soltarse de esos amarres y enfilar hacia la verdadera democracia?

En este último caso, ¿qué garantías podría dar una gobernante en la que confían no sólo sus votantes, sino también los grandes inversionistas multinacionales, y un Parlamento cuestionado por su mecanismo de generación, representatividad real y falta de unanimidad respecto de la soberanía popular? ¿Estarán dispuestos a seguir pasando por sobre una ciudadanía sólo porque ésta no les ha presionado por una Asamblea Constituyente en el grado y el volumen que a ellos inquietaría?

Sin excusas

Más allá de la cantidad de votos marcados con “AC”, por Asamblea Constituyente, en las recientes elecciones –muchos de ellos por Bachelet- y del viejo pacto de “gobernabilidad” entre los políticos que se opone a la idea, la nueva Presidenta debiera decidirse por el sencillo sentido común democrático expresado en su programa y hacer posible el libre ejercicio de la soberanía del pueblo, reunido para darse su propia Carta Fundamental por primera vez en su historia. ¿Es eso un peligro en Chile?

El verdadero obstáculo radica en dos hechos mancomunados: muchos ciudadanos prefieren protestar en las calles por sus problemas sectoriales en lugar de tratar de cambiar con su voto el sistema político que los genera y muchos políticos declaran su adhesión a una Asamblea Constituyente sin intentar llevarla a la práctica.

Pero Bachelet no tiene excusas. Necesita claridad, altura de miras, sagacidad, experiencia, decisión, cultura y, lo más importante, una contundente mayoría electoral. Y, por lo visto, ya las tiene.

¿Llamará Bachelet a una Asamblea Constituyente?

Permalink 02.12.13 @ 10:00:40. Archivado en 5. Política, 3. Chile, Bachelet, El Mercurio, Constitución, Asamblea Constituyente

La probable Presidenta de Chile por segundo período satisface a la mayoría electoral, alarma a sus opositores, deprime a sus rivales alternativos y el resto de la población la ignora. Lo indescifrable aún son sus reales intenciones. ¿Un paso hacia el socialismo, como teme la derecha, o hacia la socialdemocracia? Pero, ¿y su admirado desempeño en el modelo neoliberal y su compromiso con quienes lo sustentan?

El Mercurio reconoció que las grandes empresas nacionales y transnacionales “desnivelaron sus aportes a favor de Bachelet al extremo de sofocar materialmente la candidatura de Matthei”.

Michelle Bachelet se aproxima a una nueva Presidencia inédita en la historia política chilena. Si la anterior fue la primera vez que una mujer ejerció el máximo cargo del país, ahora lo ha superado. Junto con terminar ese mandato con alta aprobación ciudadana pese a que su ejercicio no fue propiamente popular, mantuvo esos niveles y opacó a su sucesor y opositor, Sebastián Piñera, durante todo el siguiente período sin estar presente. De regreso al territorio, ha planteado reformas de fondo a la institucionalidad pinochetista sin que se observe presiones previas al respecto y no sólo atrajo a su comando al mismísimo Partido Comunista, sino que además, en el polo opuesto, no alteró la tranquilidad y hasta el entusiasmo que algunos grandes empresarios suelen manifestarle.

En las elecciones presidenciales primarias apabulló a sus contendores –incluyendo a los opositores-, lo mismo que en los comicios del pasado 17 de noviembre, cuando derrotó a otros ocho aspirantes a La Moneda y estuvo cerca de la mayoría absoluta (se estima que en la segunda vuelta, el 15 de diciembre, habrá una elevada abstención, generada en buena parte por los más de 20 puntos porcentuales que la separan de la aproblemada Evelyn Matthei). Como si fuera poco, su llamado a “Un Parlamento para Bachelet” superó las expectativas y es así que tendrá una considerable mayoría en ambas cámaras, aunque no los quórum más exorbitantes establecidos por la Constitución de Pinochet.

Todo eso, enmarcado en un programa de gobierno que culmina precisamente con una nueva Carta Magna y una declaración capital: la definición de su contenido corresponderá “al pueblo en su conjunto”.

Sonrisa de mano firme

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Bachelet: Definir la nueva Constitución corresponde al pueblo

Permalink 05.11.13 @ 10:00:44. Archivado en NOTICIAS, 3. Chile, Bachelet, Constitución

La candidata presidencial Michelle Bachelet reconoce que la definición de los contenidos de la nueva Carta Fundamental que está proponiendo corresponde en definitiva “al pueblo en su conjunto” y que sólo está “adelantando” algunos pilares que considera básicos en esta materia.

Así lo establece en su programa de gobierno 2014-2018, en el capítulo “Nueva Constitución”, bajo el título “Contenidos básicos de una nueva Constitución Política”:

En lo que respecta a los contenidos que debieran considerarse en la Nueva Constitución que Chile necesita y que chilenas y chilenos nos merecemos, y entendiendo que esa definición le corresponderá al Pueblo en su conjunto, quisiéramos, sin embargo, adelantar los que consideramos los pilares fundamentales sobre los cuales debiera edificarse la Nueva Constitución y que desde el Gobierno impulsaremos.

Bachelet, ampliamente favorita para obtener un nuevo mandato, ha rehuido en sus discursos y programa hablar de la Asamblea Constituyente –que no figura en la Constitución vigente, promulgada por Pinochet-, aunque ha enfatizado que el procedimiento será “democrático, institucional y participativo”.

Un sector de sus partidarios encabeza una campaña nacional destinada a marcar el voto precisamente con las siglas “AC”, para exigir una Asamblea Constituyente.

El premio, el discurso y el brindis de Bachelet con las empresas transnacionales

Permalink 23.09.13 @ 13:30:10. Archivado en 5. Política, 3. Chile, Bachelet, Desarrollo

Michelle Bachelet, candidata presidencial favorita para ejercer un nuevo mandato, ha hablado y respondido poco. Como Presidenta, el 23 de septiembre de 2009, al ser premiada en Nueva York por la Sociedad de las Américas y sus grandes empresas multinacionales, fue más elocuente: además de advertir que las reglas democráticas en vigor “no son suficientes” para representar a “nuestro pueblo”, declaró que “vengo como Presidenta de un país que, como dijo el Presidente Obama, es socio de los Estados Unidos en América Latina en construir juntos un mundo más democrático, próspero y justo”. Llamó a estrechar “aún más” esos lazos y compartió un brindis “por una gran Presidenta de Chile”. Aquí, una relación de ese hito, que pasó inadvertido (o no informado) en este país.

En septiembre de 2009, seis meses antes del término de su período, en plena campaña para la elección de su sucesor y ya con alta aprobación personal en las encuestas, la Presidenta Michelle Bachelet viajó a Nueva York para intervenir en la Asamblea General de las Naciones Unidas. Le acompañaba la comitiva de rigor, que incluía, entre otros políticos, al diputado y presidente del Partido Comunista, Guillermo Teillier.

Afirmó entonces, en parte de su discurso oficial, que “es ese neoliberalismo extremo y dogmático el que ha estallado en crisis, lamentablemente, dejando una estela de hambre, desempleo, pero por sobre todas las cosas, de injusticia”.

Ese miércoles 23 tenía, además, otra cita: recibir el Gold Insigne Award (Premio Insignia de Oro), el máximo galardón de la organización de empresas transnacionales de Estados Unidos Americas Society/Council of the Americas (AS/COA), concedido a jefes de Estado en ejercicio y otros líderes continentales “de sobresaliente contribución a su respectivo país, la región y la sociedad en su conjunto”. La ceremonia fue divulgada en detalle por el sitio web de la organización, tanto textual como audiovisualmente. En Chile no ocurrió lo mismo.

La AS/COA fue fundada y es liderada por el multimillonario norteamericano David Rockefeller -quien visitó a Pinochet en 1980 y elogió “el clima económico favorable a las nuevas inversiones”- y su objetivo es “construir el futuro del hemisferio”, indican las páginas institucionales. Participan grandes consorcios multinacionales dominantes en diversos sectores productivos y financieros de la economía mundial, entre ellos, los polémicos Barrick Gold (minería) y Monsanto (transgénicos), además de grupos económicos chilenos como Luksic, Angelini, Matte, Edwards y Saieh.

La nómina de ganadores de la distinción es encabezada por Ronald Reagan (1987) y figuran también Juan Manuel Santos y Alvaro Uribe, de Colombia; Felipe Calderón, de México; Alan García, de Perú, y Fernando Henrique Cardoso, de Brasil; además de, entre otros, Luiz Inácio “Lula” da Silva y los cuatro concertacionistas chilenos: los Presidentes Patricio Aylwin (1990), Eduardo Frei Ruiz-Tagle (1995), Ricardo Lagos (2005) y Michelle Bachelet (2009), agrega la web de la entidad. Sebastián Piñera no ha sido premiado –nada aparecía allí al respecto-, aunque en 2011 se hizo presente en Nueva York para “garantizar” que “Chile está totalmente comprometido con la economía de libre mercado”.

Políticas económicas “correctas”

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El brindis de la Presidenta Bachelet con las transnacionales

Permalink 08.04.13 @ 10:00:30. Archivado en 5. Política, 3. Chile, Bachelet

Mientras el mundo admira su carrera política, los chilenos se aprestan a tenerla como candidata a un nuevo período presidencial. ¿Qué pueden esperar hoy de Michelle Bachelet?

Cuando, investida como Presidenta de Chile, habló sobre temas tan trascendentes como una nueva Constitución y las relaciones con Estados Unidos, no sólo fue objeto de censura por parte de la prensa chilena -incluyendo la autodefinida como independiente- y de su propia alianza política, sino también de ella misma.

El 5 de octubre de 2008, subió al estrado del Estadio Nacional de Santiago para celebrar junto a la Concertación los 20 años del triunfo del “No” a Pinochet en el plebiscito de 1988. En medio de su discurso, lanzó esta breve, pero categórica proclama:

Chile necesita más democracia, una nueva Constitución, más descentralización y más participación.

Un par de meses después, se arrepintió. En diciembre de 2008, en una entrevista a la revista Mensaje (de la orden jesuita), si bien explicó que “falta el reconocimiento constitucional a los pueblos originarios, la norma de reforma al sistema electoral o la inhabilidad de los dirigentes sindicales para ser parlamentarios, entre otros elementos” y que “por eso propuse el 5 de octubre que debiéramos avanzar hacia una nueva Constitución, que represente de verdad al Chile que somos, con unidad dentro de la diversidad”, ante la pregunta acerca de si podría haber un avance en tal sentido en lo que restaba de su gobierno –más de un año-, respondió:

Me parece difícil en un período electoral en el que, por lo demás, tenemos que ocuparnos de los efectos de la crisis económica.

Al año siguiente, el 23 de septiembre de 2009, fue premiada por la organización de empresas transnacionales Americas Society/Council of the Americas en Nueva York, premio que agradeció reconociendo a Estados Unidos como “nuestro principal socio comercial y el principal inversionista extranjero en Chile incluso en este período de crisis”, invitando a “mantener y profundizar aún más esta relación” y acompañando el siguiente brindis del presidente emérito de la entidad, William Rhodes:

Por una gran Presidenta de Chile y por Chile como un gran amigo de los Estados Unidos.

Después asumió como secretaria general adjunta de las Naciones Unidas para la Mujer y hoy regresa a su país para intentar un nuevo gobierno, pero sin hablar hasta ahora de nueva Constitución, lo que significa someterse una vez más a la institucionalidad pinochetista.

Asamblea Constituyente en el camino de Bachelet

Permalink 14.01.13 @ 10:00:30. Archivado en 5. Política, 3. Chile, Bachelet, Asamblea Constituyente

Si la política tiene algo de sentido, la ex Presidenta tendrá que enfrentar su promesa de nueva Constitución y el acuerdo concertacionista sobre el tema.

Audio de Bachelet

Michelle Bachelet mantiene una ventaja tan holgada y sostenida en las encuestas que, a menos de un año de las elecciones, es inevitable pensar en un segundo mandato presidencial.

Pero, ¿qué pueden esperar los chilenos de una figura como ella, tan potentemente sustentada en una imagen comunicacional y tanto menos en una administración que haya evocado a una estadista? ¿Que se deja querer por el empresariado transnacional mientras a sus conciudadanos ofrece sólo “protección social”?

El mayor beneficiario de su contundencia preelectoral es su séquito político, que se arrima a ella como a un redentor que ocultará una pobre y desacreditada performance político-legislativa. Quizá también estén satisfechos quienes le han mencionado en los sondeos, que no hacen sino reflejar la errática actitud del electorado: votar una y otra vez por las mismas caras sin importar que éstas acostumbren a desechar buena parte de las responsabilidades adquiridas.

Bachelet no hizo un gran gobierno; más bien correcto, desde el punto de vista de la misión que recibió, como sus predecesores, de las reglas diseñadas por la derecha en dictadura. Su gran obra, según ella misma ha destacado, fue introducir una pensión mínima –e ínfima- en el sistema previsional privado. Porque, como Piñera en 2011, cuando la protesta estudiantil de 2006 amenazó la “estabilidad” de su gobierno, no dudó en recurrir a la vieja y cupular “política de los acuerdos” con la oposición para disolver a los manifestantes.

El país, después de todo, está tal cual ella lo dejó: sin opinión ciudadana que influya en los temas cruciales, con empresas multinacionales llevándose el cobre y otras riquezas naturales a muy bajo precio; con la economía de mercado y su sobreconsumo y sobreendeudamiento como principios rectores; con la educación, la salud y la previsión sujetas a la especulación financiera; con medios de comunicación social que profitan desinformando y vulgarizando; con un Parlamento binominal y desprestigiado que, a despecho de eso, se atribuye incluso facultades constituyentes.

¿Para eso la pide la gente (encuestada)?

La frase del 5 de octubre

No es mucho exigir una oportunidad para decidir sobre el destino de nuestras riquezas naturales, sobre la correcta interacción entre el Estado y los particulares, sobre el sistema educacional, previsional, de salud y de comunicación social que más nos conviene, entre otras materias fundamentales.

Así se entendió en 2008, cuando la entonces Presidenta de Chile, durante la conmemoración del vigésimo aniversario del triunfo del “No” en el plebiscito que derrotó a Pinochet, lanzó una
declaración-anuncio que no había estado en su discurso: “Chile necesita más democracia, una nueva Constitución, más descentralización y más participación”.

Aunque poco después se excusó citando la crisis económica internacional de 2009, sus sostenedores ya lo habían discutido y aprobado. Hoy, el Partido Socialista, el Partido Por la Democracia (PPD) y el Partido Radical Socialdemócrata plantean directamente una Asamblea Constituyente, lo mismo que un sector de la Democracia Cristiana. Eso bastaría, en una democracia que se preciara de tal, para abrir un nuevo rumbo tras la postdictadura.

Ojalá que, luego de dos años codeándose con las necesidades y aspiraciones del Tercer Mundo como directora de la ONU Mujer, Bachelet se haya convencido de que hay desafíos que no admiten excusas y que son superiores a los compromisos foráneos que le han impedido, hasta ahora, traducir su convincente imagen en una propuesta democrática concreta, de fondo... y chilena.

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