Editado por

Julio Frank SalgadoJulio Frank Salgado

Buscar
Temas
Archivos
Hemeroteca
Marzo 2019
LMXJVSD
<<  <   >  >>
    123
45678910
11121314151617
18192021222324
25262728293031
Sindicación
PARTICIPACIÓN
SERVICIOS


País pinochetizado

Permalink 04.03.19 @ 10:00:57. Archivado en 5. Política, Sociedad, 6. Chile, Pinochet

Hay un aspecto que, a mi juicio, tiene fundamental relevancia. Y ese no es otro que el profundo cambio de mentalidad que se ha operado en los chilenos. Cada hombre y mujer de esta tierra se ha dado cuenta del enorme potencial que tiene implícito, así como de que el trabajo y el esfuerzo personal son la única herramienta válida para progresar y crecer en libertad. Por
eso creo que ese es el principal logro y realización obtenidos por nuestro gobierno.

Augusto Pinochet Ugarte, 1989.

J.F.S.

Fuente: Luciano Vásquez Muruaga, “Transición a la chilena”, 1989.

Chile y Venezuela: Opuestos aunque parecidos

Permalink 28.01.19 @ 00:08:51. Archivado en 5. Política, Sociedad, 6. Chile, Desarrollo

Los gobiernos inglés, francés, alemán y español dieron un ultimátum al régimen de Nicolás Maduro que, de no cumplirse, les llevaría a desconocer a éste como Presidente de Venezuela y reconocer, en su reemplazo, al líder de una insurrección popular organizada desde la misma potencia que actuó en Chile.

Por presentar ambos casos algunos aspectos y proyecciones similares pese a su opuesta situación actual, repito un artículo publicado aquí el 31 de octubre de 2018.

EL PRECIO DEL “SUEÑO CHILENO”

Sus gobernantes le facilitan inversiones foráneas, adquieren en ella especialización y estatus, adhieren a su política transnacional, reciben medallas e incluso mezclan emblemas nacionales y brindan con la primera potencia del mundo. Sus gobernados, con una mentalidad competitiva, se concentran en la búsqueda del éxito económico individual y el consumo de las maravillas de la modernidad. No es difícil averiguar dónde se inspira y descansa la cara A del “modelo” chileno.

>> Sigue...

“Fake news” ha habido siempre

Permalink 09.01.19 @ 10:00:30. Archivado en 5. Política, 2. Medios, Televisión, Sociedad, 6. Chile, Blogueo y periodismo ciudadano, El Mercurio

“En estos días de las fake news (noticias falsas) hay que tener cuidado con lo que uno comenta”, advirtió la alcaldesa de Providencia y ex candidata presidencial de la derecha, Evelyn Matthei. Aludía a las informaciones compartidas en las llamadas redes sociales y su posible efecto en el resto de la población, en relación con el reciente atentado explosivo que hirió a cinco transeúntes en esa comuna del Gran Santiago.

No son hoy precisamente “días” de
“fake news”. Apuntar tan directamente a la potencialidad de la actuación ciudadana en Internet como incubadora favorita de esa peligrosa práctica desvía más bien la atención pública y favorece la estrategia de quienes buscan, desde posiciones sociales mucho más altas, ocultar la larga, oscura y dolorosa saga de los medios de comunicación tradicionales en esta materia. Se olvida, sin ir más lejos, que este país fue súbdito y es legatario de la soberana de la desinformación: la dictadura.

Es cierto que la multiplicidad de personas y conexiones en el inmensurable ciberespacio se conjuga con la diversidad de fuentes de información de cualquier género y calibre para hacer inviable la prevención de tal contenido y facilitar el ocultamiento y la impunidad del infractor. Pero también lo es que aquellos difusores de falsedades amparados en grandes grupos mediáticos, que exhiben con su uso resultados mucho más concretos y perdurables, han recibido un trato benevolente y hasta generoso de parte de la legislatura, lo que les ha permitido seguir mirando de frente y prosperando no obstante el daño causado a la audiencia víctima.

Basta citar algunos puntos negros de dicho ejercicio, en particular el del buque insignia de la prensa nacional y modelo informativo, formativo e histórico de la sociedad chilena –El Mercurio- y el de los agobiantes canales de la televisión abierta. Y recordar, por ejemplo, el titular “Exterminados como ratones” de La Segunda en 1975, para referirse a la matanza de más de cien personas detenidas por las fuerzas represoras. O el montaje gráfico de El Mercurio -derivado en querella y procesamiento de su director y propietario-, que inculpó a dos personas inocentes como instigadoras de los disturbios que opacaron una de las actividades del Papa Juan Pablo II en el país en 1987. O la campaña comunicacional de la central de inteligencia estadounidense (CIA) contra Allende, antes y durante su gobierno, en la que también estuvo involucrado el llamado decano. O la sistemática e interminable desinformación proveniente de las estaciones televisivas durante la dictadura, encabezadas por el canal del Estado, imagen lavada hoy por un régimen político-económico abierto pero nunca tanto como para reinstaurar el pluralismo o erradicar la tergiversación y la censura.

Un colega y editor de esos medios me manifestó una vez sus dudas acerca del grado de veracidad que los blogueros podían asegurar. En lugar de buscar garantías, debí responderle simplemente que tenía yo la misma sensación… respecto del suyo.

No es ésta “la época” de las “fake news”. Fue inaugurada hace muchísimo tiempo, cuando surgió la primitiva necesidad de comunicarse, y consolidada luego cuando los imperios y gobiernos lo requirieron. Y antes de que los periodistas tuvieran que compartir su deber con ciudadanos anónimos para abrir la cobertura a todo lo digno de descarte para sus aprensivos socios político-comerciales.

No se trata de competir en falsedades, sino de prevenirlas y sancionarlas por igual.

Julio Frank Salgado

Médicos en la Historia

Permalink 17.12.18 @ 10:00:46. Archivado en 6. Chile, Sociedad, Historia

Si la añosa y porfiada Historia es el registro real del recorrido del hombre por el tiempo y el espacio, y su interpretación estrictamente personal, la gran capacidad de la mayor herramienta tecnológica de hoy, la informática, para crear y recrear sucesos y mundos virtuales -conjuntamente con soluciones prodigiosas- no estaría en perfecta sintonía con ella. Quizá el siglo anterior haya sido el último en que las máquinas se mantuvieron debajo de los ideales, anhelos y la dignidad del trabajo humanos.

La Historia de la Medicina no es una excepción.

Médicos en la Historia”© (2016) fue editado para reivindicar la vigencia del pasado en el presente. En simples trazos biográficos, sintetiza experiencias vitales, profesionales y científicas de decenas de facultativos chilenos que mostraron un camino más allá de lo que se les pedía ejercer.

En estas fiestas de fin de año, cuando las sensibilidades altruistas logran aflorar en medio del individualismo del celular y la excitación por el consumo masivo, dejo aquí, para libre descarga, la primera parte de esas referencias a grandes médicos del siglo XX en Chile.

Julio Frank Salgado

Algunos maestros:

Roberto Aguirre Luco
Emilio Aldunate Bascuñán
Hernán Alessandri Rodríguez
Italo Alessandrini Iturriaga
Salvador Allende Gossens
Gregorio Amunátegui Solar
Aníbal Ariztía Ariztía
Rodolfo Armas Cruz
Alfonso Asenjo Gómez
Arturo Atria Osorio
Onofre Avendaño Portius
Víctor Manuel Avilés Beúnza
Roberto Barahona Silva
David Benavente Serrano
José Luis Bisquertt Cea
Guillermo Brinck Pasvahl
Mauricio Brockmann Cohl
Mamerto Cádiz Calvo
Luis Calvo Mackenna
Ventura Carvallo Elizalde
Javier Castro Oliveira
Ramón Corbalán Melgarejo
Lucio Córdova Labarca
Claudio Costa-Casaretto
Alvaro Covarrubias Pardo
Alberto Cristoffanini Trucco
Emilio Croizet Croizet
Eduardo Cruz-Coke Lassabe
Carlos Charlín Correa
Félix De Amesti Zurita
Enrique Deformes Villegas
Sótero Del Río Gundián
Alejandro Del Río Soto-Aguilar
Roberto Del Río Soto-Aguilar
Eloísa Díaz Inzunza

El precio del “sueño chileno”

Permalink 31.10.18 @ 10:00:25. Archivado en 5. Política, Sociedad, 6. Chile, Desarrollo

Sus gobernantes le facilitan inversiones foráneas, adquieren en ella especialización y estatus, adhieren a su política transnacional, reciben medallas e incluso mezclan emblemas nacionales y brindan con la primera potencia del mundo. Sus gobernados, con una mentalidad competitiva, se concentran en la búsqueda del éxito económico individual y el consumo de las maravillas de la modernidad. No es difícil averiguar dónde se inspira y descansa la cara A del “modelo” chileno.

Desde la Independencia se ha alabado el sentido de “equilibrio, orden y moderación” del carácter nacional o su parsimonia para enfrentar los avatares de la subsistencia. Los grupos dirigentes locales se han mostrado abiertos a la participación económica y la influencia cultural extranjeras, en particular las anglosajonas. Se motejaba a los chilenos como “los ingleses de Sudamérica”, aunque ahora, dado el traspaso de potencia e injerencia en la política internacional, podrían ser llamados “los norteamericanos de Sudamérica”. Si antiguamente se admiraba aquí el garbo inglés y su calculadora eficiencia, y se aceptaba su ambición genética por la conquista territorial y cultural, ha sido la rústica convicción estadounidense sobre el éxito económico y la expansión de sus intereses lo que se ha impuesto después y con nuevos bríos.

Los habitantes de este delgado territorio son convocados diariamente hoy a experimentar una especie de “sueño (norte)americano”, la búsqueda de un triunfo equivalente al talento y el esfuerzo personales desplegados, lo que derivaría inevitablemente, además, en el engrandecimiento del país.

Lo primero, al menos, está a la vista. Los negocios y emprendimientos independientes de todo tipo y tamaño, el ilimitado acceso a bienes muebles, inmuebles y fungibles, la amplia oferta educacional, el sorprendente consumo gastronómico, los crecientes viajes nacionales e internacionales, la disponibilidad de tecnología digital en todo momento e incluso un generoso e inédito calendario anual de días de asueto no son evidencias de un país pobre o estancado. Que lo digan los miles de argentinos, peruanos, colombianos, venezolanos y haitianos inmigrantes, y los millones que lo envidian a través de los medios de comunicación.

Pero se trata de un modelo “a la chilena”. Ocurre que la mayoría de la población no está en condiciones de subirse al carro de la victoria por impulso propio, dado que el auge no comprende remuneraciones equitativas, estabilidad para el empleo dependiente ni todos los incentivos que necesitan los emprendedores pequeños. Históricamente gobernados por una elite político-económica cerrada y aglutinadora de la riqueza nacional –salvo excepciones, como el derrocado gobierno de Allende-, gran parte de los “soñadores” ha tenido que proceder dentro de su ya delimitado alcance, comenzando por la herramienta clásica que les ofrece el sistema: un expedito y tentador, aunque riesgoso, endeudamiento rotativo. Esta solución les permite usufructuar de bienes a los que en circunstancias normales no habrían podido acceder, pero les obliga a un pago regular que compromete muchas veces el ingreso mensual y está sujeto a subidos intereses, eventuales multas y, en el peor de los casos, a un embargo judicial que podría significarles empobrecimiento.

“Todos lo hacen”

En su ansiedad por no quedarse abajo, los más incómodos en la pirámide socioeconómica han asumido a su manera el camino más próximo y directo ya consagrado: el comercio. La transacción de productos y artículos de toda clase, rubro, volumen, calidad e incluso legalidad se ha convertido así en un protagonista sin contrapeso a todo nivel, al punto que, mientras las grandes empresas se apuran con las ofertas navideñas ya en octubre, celebran los días de la madre y el padre a modo de “ciber-days” e incorporan a periodistas como anunciadores, el aparentemente modesto y postergado vendedor ambulante se dota de los aparatos técnicos necesarios para irrumpir libremente con su mercadería en el transporte masivo –incluyendo vagones del Metro-, salas de hospitales y hasta bibliotecas públicas.

Si líderes políticos, empresariales, militares y eclesiales, con privilegiada educación, dan un ejemplo del uso de oportunidades torciendo la ley y la ética, ¿por qué no aprovechar la posibilidad de mortificar un poco, en beneficio propio, a los más desprevenidos?

“Aquí todo está quieto, porque cada uno hace lo que quiere (…)”, sentenciaba Juan Egaña en el Chile del siglo XIX.

Una meta económica diseñada para satisfacer a grupos empresariales ávidos de utilidades gigantescas ha arrasado con la sensibilidad colectiva, desvirtuando la política, el trabajo, la educación, la salud, el papel de los medios, el deporte y otras actividades fundamentales de la convivencia social, a cambio, en definitiva, de una ensoñación sobre el desarrollo, de un letargo intelectual y valórico, de una rutina materialista y consumista. Los estudiosos civiles y religiosos que podrían poner una voz de alerta sobre el sentido de la vida humana en sociedad son impulsados a la obsecuencia con la realidad generada y a quedarse discretamente en zaga.

“Business as usual” (El negocio, como siempre), se escucha en medios radiales transnacionales.

Desnacionalidad

He aquí algunos hechos de la historia política de esta parte del continente:

>> Sigue...

Panorama chilensis

Permalink 30.07.18 @ 10:00:20. Archivado en NOTICIAS, 6. Chile, Sociedad, Desarrollo

Algunas noticias ocurridas durante las últimas semanas en un país en imperturbable marcha.

Más de diez millones de chilenos, el 60 por ciento de la población del país, podrán recibir una compensación económica única ascendente a 7 mil pesos (10,8 dólares ó 9,3 euros) durante los próximos meses, por la gigantesca y prolongada colusión empresarial cometida durante diez años en el mercado del papel higiénico (sin sanción penal), cuyo fraude se calcula en 7 veces al menos el total por compensar.

Los mismos ciudadanos, como afiliados a las administradoras de sus fondos previsionales (AFP), podrán acogerse a los beneficios especiales creados por dichas empresas privadas, consistentes en descuentos por compras en diversas tiendas comerciales, mientras sus ahorros
–y futura pensión- siguen cayendo junto a la Bolsa de Comercio (y a la “guerra comercial” entre Estados Unidos y China).

El cardenal y arzobispo de Santiago, Ricardo Ezzati, es citado a declarar como imputado en el caso por presunto encubrimiento de abusos sexuales de sacerdotes católicos contra menores de edad.

Natalia Compagnon, nuera de la ex Presidenta Michelle Bachelet, es condenada a 541 días de presidio remitido (es decir, sin cárcel), tras ser declarada culpable de delito tributario.

Desconocidos disparan contra un grupo de hinchas de la “U” que habían acudido al entrenamiento del plantel y hieren a tres personas. El arquero Johnny Herrera culpa a barristas rivales.

Dos personas octogenarias que sufrían enfermedades terminales mueren a bala en Santiago; se presume que una mató a la otra y luego se suicidó. Un niño de sólo un año y medio de edad muere también y su madre queda herida, luego que ésta anunciara por Facebook su decisión de poner fin a “una vida de mierda”.

Son apuñaladas tres participantes en una manifestación callejera de un movimiento (de protesta) feminista que exigía aborto sin causales.

Las estimaciones sobre crecimiento económico se recuperan y empinan sobre el 3 por ciento, mientras se anuncia un proyecto de ley para que las pequeñas y medianas empresas puedan por fin cobrar a las grandes en un plazo de… 30 días.

Un feriado y fin de semana “largo” (tres días) permiten una vez más a centenares de miles de automovilistas salir a descansar fuera de la capital -como lo habían hecho sólo dos semanas antes-, aunque con frecuentes atochamientos vehiculares especialmente en autopistas concesionadas a privados. Ahora se aprestan para las Fiestas Patrias, en septiembre venidero, esta vez con un día feriado adicional (lunes 17), lo que hará posible un período de cinco días continuados de asueto masivo.

J.F.S.

¿A qué ciudadanía le hablan?

Permalink 04.06.18 @ 10:00:27. Archivado en 5. Política, Sociedad, 6. Chile, Desarrollo

Marchas y marchas contra abusos y discriminaciones e instituciones fundamentales azotadas por crisis no parecen remecer a la sociedad chilena. La propia población, orientada al consumo, una engañosa prosperidad y ciertos derechos individuales, lo ha hecho posible, postergando sus aspiraciones comunes superiores y dejando su autoridad sobre lo bueno y lo malo al manejo de una “clase” política pragmática, compacta y tributaria de grandes potencias transnacionales.

A mí nadie me hace callar… ¡Estamos en democracia!

La rotunda sentencia podría revelar un acendrado sentido cívico recuperado en Chile tras la dictadura y predominante hoy en este aparentemente estable país. Lo raro fue que su anónimo autor estaba en un salón de lectura de la Biblioteca Nacional y sólo se le había sugerido bajar el alto volumen de su diálogo privado.

En otra oportunidad, un transeúnte que leía los titulares de un periódico en un quiosco destacaba el alza del precio del petróleo, pero cuando otro le indicó uno que se refería a un escándalo político, dio rápidamente media vuelta y se alejó sin responder.

Que en la población chilena impere hoy una sensación extraña y recelosa de democracia no era el deseo, pretensión o aspiración que la mayoría antidictadura –incluyendo políticos- manifestara 30 años atrás para restaurar lo que aún se considera el sistema ideal de gobierno.

Ocurre que después de casi tres décadas de política cupular, organizaciones de la base social desmovilizadas por aquélla, administración estatal atada de manos especialmente en economía y cultura, insólitas granjerías a los negocios multinacionales y compromisos prioritarios con el exterior, a la ciudadanía del siglo XXI le ha quedado meridianamente claro a qué tiene que adherir, qué derechos puede ejercer y qué debe tolerar para poder sobrevivir y relativamente prosperar en un país así reconstruido. Tiene, según esto, que coincidir en que la política es exclusivamente para los políticos; que éstos deben actuar necesariamente bajo la hegemonía globalizadora de las grandes potencias y que la economía, por lo tanto, ha de tratar con privilegios a los grandes capitales foráneos; y que dentro de la variedad de derechos que una democracia auténtica asegura sólo los individuales, aquellos que no disienten o impugnan la institucionalidad y el poder ya en vigor –y que son llamados por éstos, sin embargo, “ciudadanos”- pueden ser aceptables y susceptibles al menos de estudio.

Las tan alabadas movilizaciones sociales de los últimos años así lo confirman.

Movilizaciones a medias

>> Sigue...

Universidad de Chile es humillada

Permalink 27.04.18 @ 15:58:55. Archivado en Sociedad, 6. Chile, Desarrollo

Con motivo de la doble goleada (0-7 y 1-6) sufrida por el plantel de la empresa deportivo-comercial que explota el nombre de la Universidad de Chile -la mayor y más antigua y prestigiada institución de educación superior del país-, repito uno de los artículos sobre este tema publicado aquí el 25 de mayo de 2017.

GRITANDO GOLES Y TRIUNFOS PARA OTROS

Dicen que el fútbol es la viva imagen de la sociedad que lo alienta. Pues bien, se celebra en Chile un nuevo título de la empresa comercial que arrienda el nombre de la mayor universidad estatal del país y una de las más prestigiadas de América Latina.

>> Sigue...

¿Por qué votar cuando se es feliz y bien gobernado?

Permalink 02.11.17 @ 15:29:10. Archivado en 5. Política, Sociedad, 6. Chile

La mayoría de los chilenos se declara feliz en su vida personal, según un estudio de mercado, y aunque cree que el país, en cambio, no avanza, no está dispuesta a arriesgarse. Sus representantes políticos, tampoco.

El próximo 19 de noviembre, Chile vivirá un nuevo proceso eleccionario presidencial y parlamentario. Eso de “vivir” es un eufemismo, dado el escaso interés por la política ya arraigado en la población chilena y expresado últimamente en un aumento de la abstención, aunque ello no signifique necesariamente un rechazo al sistema imperante. Este parece haber dotado al país de una efectiva inmunidad no sólo ante propuestas de reformas drásticas o “revolucionarias”, sino también ante la creciente corrupción política y las periódicas protestas callejeras.

Más aún, el reciente estudio Chilescopio 2017, realizado por la consultora en investigación de mercados Visión Humana y difundido por Emol (El Mercurio On Line), reveló que si bien el 61 por ciento de los chilenos considera que el país, como tal, no avanza, un porcentaje todavía mayor (64%) se declara “feliz” o “muy feliz” con su vida personal. Su principal temor (53%) se centra en la eventualidad de enfermarse y sólo el 31 por ciento lo atribuye a los problemas económicos. El presente es lo más importante para el 66 por ciento de ellos.

>> Sigue...

La otra arenga de la “Roja”

Permalink 16.10.17 @ 16:30:00. Archivado en Sociedad, 6. Chile, Desarrollo, Deportes

“Ganar como sea” (y aferrarse al reglamento) terminó siendo el lema del proceso futbolístico más exitoso del deporte chileno.

La selección chilena de fútbol –la “Roja”, como se le llama popularmente-, bicampeona de América vigente y finalista de la última Copa Confederaciones, no podrá participar en el campeonato mundial de Rusia de 2018 por no haber alcanzado el puntaje ni el rendimiento necesarios. Un desenlace inesperado, pero acorde con otras realidades.

Aunque ese triunfador conjunto, conformado mayoritariamente, como sus pares, por estrellas de ligas americanas y europeas, así como su clásico, atildado, elogiado y sobre todo asociado juego táctico constituyen un estimulante legado de superación para el deporte en general, costará verlo materializado en su país bajo dirigencias abocadas en las últimas décadas a torneos de escasa competitividad y duración, campeones casi por descarte y de pobre actuación internacional, financiamiento dependiente de la transmisión televisiva y afectadas también por los escándalos judiciales de nivel mundial ya conocidos.

Esa motivación, además, se ve empañada en materia de profesionalismo y comportamiento extradeportivo. Algunos integrantes del plantel, especialmente líderes indiscutidos, vulneraron normas básicas de disciplina, responsabilidad y concentración exigidas por su virtuosa y muy bien remunerada tarea, dañando su imagen personal y la colectiva, pese a lo cual no recibieron sanciones sino apoyo de parte de sus superiores y desde la propia hinchada. Sólo la victoria merecía importancia. Una vez eliminados, hubo recriminaciones públicas y descontroladas.

El aguerrido carácter de la “Roja” tampoco refleja con propiedad la actitud que predomina en este país cuando se trata de expresiones populares más allá del deporte masivo. El interés y el fervor de carácter nacional se circunscriben hace mucho tiempo a la apasionante entretención que brinda ese tipo de competencias. La política, alicaída pero siempre trascendente, ya no requiere grandes principios y propuestas para convencer al electorado necesario y alcanzar así los puestos gubernamentales. Las opiniones y debates sobre temas ideológicos o doctrinales, historia nacional, actuación de sus principales protagonistas o el estado de la cultura patrimonial involucran más bien a expertos y sectores específicos, como ocurrió en el pasado Bicentenario de la República (2010).

Nuevo lema

Los días previos al partido final de las clasificatorias, frente a Brasil, fueron particularmente tensos por una impensada precariedad estadística y futbolística del representativo chileno, no obstante los dos puntos extra obtenidos por secretaría. El deseo unánime en el ambiente era simplemente “clasificar como sea”. La prensa deportiva difundía incluso campañas destinadas a que el combinado brasileño -clasificado hacía rato- diera “una mano” a Chile tratando de no ganarle con el fin de perjudicar indirectamente a su acérrimo rival, Argentina.

El martes 10 amaneció expectante, pero sin mayores gritos, cornetas ni banderas al viento. Una vez sentenciado el fracaso, comenzaron a alzarse voces periodísticas sobre un supuesto “arreglo” del resultado entre jugadores del encuentro Perú-Colombia, cuyo empate contribuía a dejar fuera a Chile (pero no favorecía a Perú si Paraguay hubiera logrado revertir el marcador adverso ante Venezuela). Al día siguiente, esas voces sugerían la esperanza que la FIFA suspendiera a las federaciones involucradas y permitiera a la chilena arribar a suelo ruso aun, como las unidades y goles asignados ante Bolivia, desde fuera de la cancha. Invocaban el estricto reglamento oficial y recordaban pasadas sanciones contra el fútbol nacional para insistir en un eventual castigo a los autores de una “trampa” que, en definitiva, había incidido en la eliminación.

Ganar o clasificar “como sea” terminó siendo la arenga del proceso más exitoso de la historia del balompié chileno. Un legado que, sin embargo, sí calza con el modelo existista, pragmático e individualista de la sociedad que lo incubó, donde lo colectivo es absorbido por una masividad consumista y un ideario económico.

No haber conseguido representación en la cita máxima del deporte más popular del mundo implica sólo un traspié más para el mercado, pero constituye una irreparable frustración para el hincha que todavía valora no tanto la frase olímpica “Lo importante no es ganar sino participar” como el triunfo o la derrota con decoro.

Julio Frank Salgado

Una pesadilla en el Metro (de Santiago)

Permalink 14.06.17 @ 10:00:15. Archivado en Sociedad, 6. Chile

Fue originalmente un sueño. No era muy aerodinámico, pero rápido, amplio y seguro.

Pasaron los años y, entrado 2007, una muchedumbre que huía del debutante e infausto transporte de superficie capitalino se abalanzó hacia sus escalinatas y vagones para no dejarlos jamás, llevando incrustado un riesgo nuevo.

Y se convirtió en una pesadilla, como la de este pasajero que, añorante de esos primeros viajes, protagoniza el siguiente relato docudramático:

Hasta donde él estaba, un sujeto se acercaba rápidamente por el pasillo, voceando algo con sonsonete monótono, pero áspero y portando una pequeña bandeja con golosinas. Decidió alejarse algunos asientos más allá para evitar el molesto vozarrón, pero el individuo seguía caminando hacia donde se había ubicado. Alcanzó a esquivarle, aunque sólo para que continuara anunciando la mercadería, sin miramientos y a viva voz, estacionado a sólo un par de metros.

El incómodo pasajero se dirigíó entonces hacia el otro vagón, justo en el momento en que ingresaban dos sujetos delgados, cargando micrófonos junto a un equipo electrónico, y montaban rápidamente un sonoro y amplificado espectáculo ambulante.

Ofuscado por el mal rato, se encaminó hacia el siguiente carro, donde otros dos vociferantes vendedores informales, uno de linternas y otro de calcetines, se cruzaban en el trayecto y hacían un breve alto para saludarse y preguntarse mutuamente cómo les estaba yendo.

Parecía el único indignado. El resto de los viajeros permanecía más bien indiferente. Varios mantenían la vista clavada en su aparato celular y estaban conectados a sus audífonos –como ausentes de su entorno- y algunos, en cambio, se decidían a aceptar las pequeñas, pero tentadoras ofertas domésticas o a recompensar e incluso aplaudir a los invasivos artistas.

De pronto, un individuo con expresión urgida, vestido con una chaqueta oscura y sosteniendo algo que sobresalía como un bulto bajo ésta y su brazo izquierdo, se subió aceleradamente en una estación, no sin empellones, y apoyó su espalda en las puertas contrarias. Segundos después de reanudada la marcha, gritó:

-¡Va a explotar!

Nuestro protagonista creyó que se le detenía el corazón. Presintió peligro y trató de controlar su alarma. Observó por las ventanas, deseando encontrarse con la próxima parada, y enseguida buscó con la mirada la palanca de emergencia. No pudo ver nada. Sus compañeros de viaje continuaban sin alterarse.

Una mujer a su lado miró (por fin) al sujeto amenazante, buscó en su cartera y extrajo disimuladamente algo que sonó a metálico…

Entonces despertó… Era un monedero.

J.F.S.

Enmudecidos (aún) ante el chileno más poderoso

Permalink 26.04.17 @ 10:00:19. Archivado en 5. Política, Sociedad, 6. Chile, El Mercurio

Murió el magnate que, sin recibir votos ni empuñar personalmente armas, consiguió que la sociedad chilena fuera encauzada según sus particulares intereses y lo aceptara sin chistar: Agustín Edwards Eastman.

Una mudez intranquila reinaba en este alargado territorio austral, atravesando políticos de diverso estatus, empresarios concentrados o independientes, medios de comunicación convencionales y, por consecuencia, al transeúnte anónimo. Agustín Edwards Eastman, el magnate de las comunicaciones más influyente en el curso de la política y la sociedad chilenas del último medio siglo, ya no podía estar en pie a sus 89 años de edad y se encontraba en estado de coma inducido. Contrariamente a lo que ocurre con los grandes personajes, esta vez la noticia no se “viralizó” hacia a los medios tradicionales, donde no hubo siquiera alusiones, y cuando falleció –el pasado lunes 24-, sólo las insustituibles redes sociales subieron el tono. Emol.com, el hijo cibernético de El Mercurio, publicó la noticia sólo al día siguiente y deshabilitó los (habitualmente ácidos y agresivos) comentarios para los visitantes.

No se trata de un chileno cualquiera. Cuando Pinochet y sus fuerzas golpistas bombardeaban la sede de gobierno el 11 de septiembre de 1973 y anticipaban una dictadura de ferocidad desconocida en Chile, tres años antes Edwards Eastman había ido a Estados Unidos a alertar sobre el peligro de un régimen marxista en el cono sur americano. Mientras el periodismo “de trinchera”, agresivo y confrontacional, desaparecía arrasado por las balas, El Mercurio, su gran empresa periodística, era liberado de una amenaza y comenzaba a saborear el negocio aparentemente fácil de un monopolio impuesto y seguro. Y cuando, en los años finales de la dictadura, se creía que el decano de la prensa nacional, fruto de una inminente quiebra, caería en manos del Estado justamente cuando éste iba a ser administrado por los vencedores de Pinochet en el plebiscito, el propio dictador le tendió una mano no sólo para salvarlo, sino también para asegurar su prosperidad futura.

Siempre un paso delante de los demás; siempre con una carta favorable lista para ser jugada oportunistamente.

Sus políticos

>> Sigue...

:: siguientes >>

Blogs
Punto de vista

Punto de vista

Podemos y Juana Rivas

Vicente Torres

El buen vivir de Juan Luis Recio

El buen vivir de Juan Luis Recio

Oda al bacalao de Cuaresma en las II Jornadas de Los Galayos

Juan Luis Recio

El Blog de Otramotro

El Blog de Otramotro

Hoy quien milita lo irrita

Ángel Sáez García

Esto es lo que hay

Esto es lo que hay

Curiosidad

Miguel Ángel Violán

Un país a la deriva

Un país a la deriva

El cambio de horario vuelve como el turrón en Navidad.

Vicente A. C. M.

No más mentiras

No más mentiras

Pensamientos y reflexiones 219

Antonio García Fuentes

Tres foramontanos en Valladolid

Tres foramontanos en Valladolid

25 años D.O. “Cigales”. 24. Apertura a nuevos mercados. Y 3

Bustamante, Arévalo y Pardo de S.

Corrupción global

Corrupción global

2260 Falsas acusaciones de las mafias fácticas sobre los daños causados por usar Sensores Digitales Inteligentes SDI. Propuesta de solución a UGT.

Luis Llopis Herbas

El blog de Javier Orrico

El blog de Javier Orrico

Los nuevos centralismos autonómicos: la infamia de Camarillas

Javier Orrico

Crónicas Bárbaras

Crónicas Bárbaras

Los militares y los fachas de Vox

Manuel Molares do Val

Juicio a la noticia

Juicio a la noticia

ASÍ AMANECE VENEZUELA Escuche los titulares de hoy #22Mar Por @Angelmonagas

Angel Monagas

Hermosillo

Hermosillo

Por cambios en células de defensa, diabéticos pierden inmunidad.

Efrén Mayorga

E-Learning

E-Learning

33 países procedencia de los visitantes de EXPOELEARNING 2019

José Lozano Galera

Opinión

Opinión

Una ideología totalitaria contra los hombres: feminismo de género (II)

Opinión

Columna de humo

Columna de humo

Unas pistolas para Vox

Pedro de Hoyos

A contracorriente, el blog de Enrique Arias Vega

A contracorriente, el blog de Enrique Arias Vega

Política sin políticos

Enrique Arias Vega

Totalitarismo y terrorismo islámico

Totalitarismo y terrorismo islámico

No es cierto que "el terrorismo no tiene religión" por Eduard Yitzhak. GEES

Doctor Shelanu

Israel, más allá de las noticias...

Israel, más allá de las noticias...

El Estado Palestino 'separado'- Gaza por aqui...Ramallah por alla..

Shimshon Zamir

El Acento

El Acento

BLATTARIA, novela de Antonio Florido, a la gran pantalla

Antonio Florido Lozano

Sesión Golfa

Sesión Golfa

Capitana Marvel: femimarvel

Juan Carrasco de las Heras

Haz de PD tu página de inicio | Cartas al Director | Publicidad | Buzón de sugerencias | Publicidad
Periodista Digital, SL CIF B82785809
Avenida de Asturias, 49, bajo - 28029 Madrid (España)
Tlf. (+34) 91 732 19 05
Aviso Legal | Cláusula exención responsabilidad

redaccion@periodistadigital.com Copyleft 2000

b2evolution Creative Commons License
This work is licensed under a Creative Commons License.
Noticias Periodista Digital | Periodista Latino | Reportero Digital | Ciudadano Digital