El discurso político de Camila Vallejo
26.12.11 @ 10:00:23. Archivado en 5. Política, 3. Chile
“Nuestro principal problema no es de recursos, es de democracia”, afirmó la líder estudiantil durante el cambio de directiva de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile.
Dijo que “el movimiento debe significar un cambio en la vida de nuestro pueblo”, que el desafío es hacer avanzar al país hacia una sociedad más justa e igualitaria, y que el cómo lograrlo debe ser una de las mayores tareas pendientes.
“Subvertir la correlación de fuerzas al interior de esta espuria institucionalidad burguesa debe constituirse en uno de los pasos fundamentales de este movimiento”, explicó. “Hay que desplazar a los sectores que hoy toman decisiones por nosotros y no nos permiten participar directamente en la construcción de nuestro propio futuro”.
“La gente sale con alegría a las calles a decir con fuerza: ¡Basta de desigualdad y de lucrar con nuestros derechos fundamentales! (...) Debemos trasladar la mayoría de las calles al interior del Parlamento y el aparato del Estado”.
La dirigenta estudiantil Camila Vallejo pronunció un elocuente discurso político-ideológico durante la ceremonia de cambio de directiva de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECH), realizada el lunes 19 en la Facultad de Medicina de ese plantel con la presencia del rector, Víctor Pérez.
Militante de las Juventudes Comunistas (JJ.CC.) y ahora vicepresidenta de la FECH, Vallejo agradeció el apoyo a su reciente gestión como presidenta, reiteró sus principios doctrinarios y delineó lo que, a su juicio, debieran ser las próximas tareas del movimiento estudiantil.
Sendas encuestas mediáticas, tanto en Chile como en el Reino Unido, le eligieron como la Personaje del Año superando, entre otros candidatos, al Presidente chileno y el inspirador de la llamada “Primavera árabe”.
“Hoy tenemos la más profunda convicción de que la fuerza erigida a partir del movimiento debe constituirse como una verdadera posibilidad de transformación social en Chile y debe significar un cambio en la vida de nuestro pueblo”, aseveró. “Sin duda, este movimiento ha logrado evidenciar con mayor fuerza las falencias del sistema, lo cual ha significado un cambio cultural en nuestro país, y aunque embrionario aún, nos permite abrirnos a la posibilidad de avanzar hacia un estado de mayor concientización y de lucha social”.
Precisó, sin embargo, que la democratización y el acceso a la cultura que se busca “no se obtienen de manera gratuita por parte de los dominados; por el contrario, se arranca con convicción y energía de la mesa del festín de los poderosos”.
“Atrás queda el pueblo callado y domesticado, acostumbrado al conformismo y al individualismo, incapaz de levantar la voz ante la injusticia y los abusos; por el contrario, la gente sale con alegría a las calles a recuperar la esperanza perdida, sale a decir con fuerza: ¡Ya basta de desigualdad, basta de lucrar con nuestros derechos fundamentales y basta de esta pírrica democracia de los consensos!”, expresó.
Principales desafíos
Dijo también que la presión democratizadora de los actuales movimientos y organizaciones sociales no demanda sólo reformas sectoriales, sino que hacer avanzar al país hacia la construcción de una sociedad más justa e igualitaria, de ahí que éste sea el “desafío estratégico” del movimiento.
“Cómo lograr esas conquistas debe ser una de las principales interrogantes en estos momentos y una de las mayores tareas pendientes que deja este movimiento”, prosiguió. “No es menor que después de siete meses de movilización, durante los cuales logramos legitimar nuestras demandas y representar a más de un 80 por ciento de la población, no hayamos logrado avances en términos de nuestras propuestas y nuestras reivindicaciones más sentidas”.
Anunció que el principal desafío será potenciar los espacios de integración y hacer que ese trabajo pueda constituirse en patrimonio de la sociedad y verdaderas herramientas de transformación popular. “Todo esto exige una mayor participación de toda la sociedad chilena en el cuidado y cumplimiento de sus fines”, apuntó.
Advirtió, asimismo, que lo que viene es tanto o más importante que lo ya realizado. “Quizás el próximo año no haya movilizaciones tan masivas como las de éste, pero ello no será excusa para que la lucha no se intensifique”, anticipó.
Nuevo marco institucional
Vallejo, quien perdió la reelección ante el independiente Gabriel Boric pese a ser la candidata más votada, admitió que “las esperanzas del pueblo están en todos nosotros, y los estudiantes, los demócratas y la izquierda chilena no pueden desconocer el nuevo escenario en el cual estamos inmersos, menos todavía repetir viejas recetas que con la experiencia histórica ya se han visto fracasadas. Debemos ser capaces de fijar un nuevo horizonte para nuestro desarrollo, un nuevo camino por el cual transite nuestro modelo de sociedad y nuestra democracia, necesitamos un nuevo marco en el cual todos por igual tengamos los mismos derechos y las mismas libertades”.
Rechazó la existencia de la denominada “clase política”, sosteniendo que lo que existe son clases sociales, dominados y dominadores, explotadores y explotados.
“Este año también ha quedado demostrado que con un gobierno de derecha los avances sociales a favor del pueblo son un imposible”, continuó. “El sistema político presidencialista logra que el Ejecutivo tenga la sartén por el mango y pueda hacer y deshacer según como le venga en gana”.
“Por otra parte, las consecuencias del binominalismo se hacen sentir con fuerza en el Parlamento, configurando mayorías opuestas a la ciudadanía y dejando un margen de acción muy estrecho para fuerzas sociales y políticas contrarias al dictamen de los poderosos. Alterar este orden también es una tarea pendiente de nuestro movimiento, ya que las consecuencias de ello se harán sentir con fuerza en proyectos de ley que ya están siendo tramitados en el Parlamento, tales como el proyecto de desmunicipalización, Superintendencia, Ley de Universidades Estatales, Democratización, Fin al Lucro, entre otros, los cuales, de no mediar una acción política y social poderosa y eficaz por nuestra parte, serán arreglados al gusto de unos pocos y para desmedro de millones, tal como se han venido haciendo las cosas en nuestro país a lo largo de estos últimos treinta años”.
Precisó que “es a esos sectores a los que hay que desplazar de la toma de decisiones, a quienes gozan de la acumulación de capital, sumado a la acumulación de poder político, comunicacional y cultural. A los que hoy toman decisiones por nosotros y no nos permiten participar directamente en la construcción de nuestro propio futuro”.
“Y he aquí un punto de maduración importante que hemos adquirido con este movimiento –enfatizó-: nuestro principal problema no es de recursos, es de democracia”.
Explicó enseguida que “no entendemos como aceptable la renuncia a la disputa de espacios de representación dentro de la institucionalidad política, no podemos negarnos a subvertir la correlación de fuerzas al interior de esta espuria institucionalidad burguesa: muy por el contrario, ello debe constituirse en uno de los pasos fundamentales que este movimiento logre dar, no el único, pero sin lugar a dudas debemos trasladar la mayoría de las calles al interior del Parlamento y el aparato del Estado, y que vuelvan a ser los trabajadores, pobladores y estudiantes quienes manejen las riendas de su propio futuro, participando, sin otros intermediarios, en la elaboración de las leyes y normas que nos devuelvan nuestros derechos”.
Sostuvo que “Chile debe avanzar hacia un modelo de sociedad que sustituya el principio de la competencia por el de la cooperación, que sustituya el individualismo por la solidaridad y la acción colectiva, a los bienes privados por los públicos, que permita la socialización de las fuerzas productivas y el reparto equitativo del trabajo común, el reconocimiento efectivo del derecho de cada persona a vivir plenamente su vida intelectual y moral”.
No se adentró, sin embargo, en el cómo lograr todo eso, a pesar de que el presidente de su partido, Guillermo Teillier, es uno de los diputados patrocinantes del proyecto de reforma constitucional que establece la Asamblea Constituyente en Chile.
Julio Frank S.
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Julio Frank Salgado
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