
La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (...) recibió una petición contra la República de Chile (...) en la que se denunciaba violación de los derechos humanos contemplados en la Convención Americana sobre Derechos Humanos (...) en sus artículos 23 (derechos políticos); 24 (derecho a la igualdad); y otros, en perjuicio de las siguientes personas que son víctimas y peticionarios del presente caso: Andrés Aylwin Azócar, Jaime Castillo Velasco, Roberto Garretón Merino, Alejandro González Poblete, Alejandro Hales Jamarne, Jorge Mera Figueroa, Hernán Montealegre Klenner, Manuel Sanhueza Cruz, Eugenio Velasco Letelier, Adolfo Veloso Figueroa y Martita Woerner Tapia y otros (...). Los hechos denunciados ocurren en la actualidad y tienen relación con la situación que dejó en la República de Chile el gobierno militar del General Augusto Pinochet, quien rigió los destinos de ese país entre 1973 y 1990.
Con fecha 9 de enero de 1998, los peticionarios recurren ante la Comisión. Según la denuncia, el gobierno militar del General Augusto Pinochet introdujo instituciones y normas constitucionales y legales arbitrarias y antidemocráticas que le asegurasen, al producirse el cambio del régimen dictatorial al democrático, mantener el esquema legal establecido e impedir que fuesen derogadas por el nuevo gobierno democrático sin violar las propias reglas del sistema democrático y constitucional.
Los denunciantes llaman la atención de la Comisión en el sentido de que estas instituciones y normas legales y constitucionales no han podido eliminarse, no obstante ser rechazadas por la mayoría de los chilenos, por los gobiernos democráticos de Chile y por la mayoría de parlamentarios elegidos democráticamente. Ello no permite dar cumplimiento al compromiso asumido por Chile, al ratificar las normas contenidas en la Convención Americana, de adoptar las medidas legislativas que permitan hacer efectivos los derechos y libertades contenidos en ella.
Comisión Interamericana de Derechos Humanos
Fuente: Informe 95/98, del 9 de diciembre de 1998, caso 11.863.
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La prensa chilena ha sellado un inédito sesgo informativo, peor incluso que en dictadura, luego que el gobierno de Sebastián Piñera ordenara el próximo cierre del diario estatal La Nación y el Diario Uno (semanario) “suspendiera” su circulación por falta de financiamiento.
La información periodística nacional, a partir de manejos postreros realizados por el régimen de Pinochet, es controlada por dos grandes consorcios (El Mercurio y Copesa), cuatro canales de televisión abierta y varias cadenas de radioemisoras, incluyendo extranjeras, que fueron críticas de las pasadas administraciones de la Concertación y comparten la ideología neoliberal de la actual.
Desde 1994 han cerrado numerosos diarios y revistas que se opusieron a la dictadura y otros, que intentaron infructuosamente vencer la discriminación publicitaria de las grandes empresas privadas y los servicios del Estado en los últimos 20 años.
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Mientras la opinión pública se concentra en el remezón del fútbol, los políticos dirigentes se están abocando, una vez más, a la silenciosa, pero fundamental tarea que les ha unido durante los últimos veinte años: modificar la Constitución promulgada en dictadura sin alterar sus pilares básicos. Más de cien reformas han suprimido trabas político-administrativas para el ejercicio del poder, pero no han incorporado derechos constitucionales ausentes. Uno de los cambios negociados ahora, por ejemplo, permite la votación en el exterior sólo a residentes que acrediten un “compromiso” con el país.
“Así como hicimos las reformas constitucionales en 2005, en este caso debe ocurrir algo similar”, dijo el veterano senador democratacristiano Andrés Zaldívar, según publicó El Mercurio. El citado año, un acuerdo Concertación-derecha eliminó más enclaves autoritarios vigentes hasta entonces y el Presidente Lagos, sin consultar a la ciudadanía, puso su firma en el texto constitucional en reemplazo de la de Pinochet y lo declaró “nuevo y democrático”, pese a que mantiene restringidos los derechos económicos, sociales y culturales, así como la actividad estatal y política, incluido el acceso electoral al Parlamento.
Sin embargo, el senador DC, ex Presidente de la República y posterior candidato presidencial de la Concertación, Eduardo Frei, declaró poco después que la actual Carta Fundamental “es una camisa de fuerza que no resiste más parches” (Parche, dice el diccionario, es una cosa añadida o sobrepuesta a otra y que desentona o la desdice). Consecuentemente, su segundo programa de gobierno (2009) incluyó una comisión redactora de una nueva Constitución para los primeros meses de su eventual mandato, aunque la promovió insuficientemente y perdió ante el candidato de la derecha.
La Presidenta Bachelet, a su vez, no respondió una petición personal del candidato de la izquierda, Jorge Arrate, en orden a instalar una urna adicional en las últimas elecciones para que la ciudadanía se pronunciara sobre el tema.
“Política de los acuerdos”
La Constitución vigente en Chile, redactada por políticos y juristas de derecha asesores de la dictadura y aprobada mediante un plebiscito popular sin condiciones democráticas, extendió por ocho años el régimen autocrático. La junta militar, además, dio a Pinochet, como candidato único en un nuevo plebiscito, la oportunidad –fallida finalmente- de mantenerse en el poder durante otros ochos años.
Pese a las cuantiosas reformas posteriores, la ciudadanía sólo ha sido consultada en una ocasión (1989), poco antes del término del período dictatorial, cuando aprobó mayoritariamente un acuerdo político que suprimía las disposiciones más antidemocráticas, entre ellas, la que perseguía ideas. La Concertación inició entonces la denominada “política de los acuerdos” con los partidos pinochetistas, que significó a la mayoría social triunfante en las urnas la postergación indefinida de los derechos reclamados.
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09.11.10 @ 15:47:42. Archivado en Sociedad, 3. Chile
El entrenador argentino Marcelo Bielsa ha renunciado a la selección de fútbol de Chile, presionado por la derrota electoral de la dirigencia que le contrató a manos de un sector encabezado por los clubes-empresas denominados “grandes”.
Para explicar la desazón generalizada en la hinchada nacional, reproduzco una nota publicada el 5 de septiembre del año pasado en el blog
“Notas al margen” , centrada en la circular número 1 del autodenominado “Partido Revolucionario Bielsista”, en Facebook:
“¿Qué es ser Bielsista? Amar lo que se hace y si no nos gusta, hacer algo por cambiarlo, es trabajar con esfuerzo para cumplir nuestros objetivos, es no transar tus principios y valores por un fracaso, pero ser lo suficientemente humildes para asumir nuestros errores. Ser Bielsista es jugársela por Chile como el Loco se la jugó cuando decidió asumir este desafío.
“Claro, es ridículo pensar que Bielsa termine siendo Presidente, pero no es ridículo pensar en que sería bastante bueno que el que termine en La Moneda en el futuro se la juegue por principios similares. Porque si fuera un Bielsista probablemente estaríamos debatiendo sobre los problemas de fondo, pensando cuáles son las condiciones que llevan a que niños terminen como el Cisarro/Loquín/Cejas en vez de pedir que los metan presos; pensando en el desarrollo de energías renovables a futuro en vez de inundar paisajes únicos en el mundo en Aysén; pensando en cómo crear instancias que motiven a los jóvenes para interesarse en la política en vez de hacer anuncios con un rostro de una multitienda para que se inscriban en los registros electorales; pensando en cómo reducir el narcotráfico y tratar la drogadicción como una enfermedad en vez de un mero delito y hacer cuatro programas de televisión que muestren a Carabineros e Investigaciones como superhéroes derrotando al flagelo a punta de balazos y allanamientos. De seguro estaríamos pensando en esa larga lista de etcéteras que te molestan a ti y a mí, que nos tienen hartos a todos.
“Votar Bielsa es votar Chile, tal vez no es rayar Bielsa en tu voto porque no te convence nadie, tal vez sí; votar Bielsa tal vez no tiene nada que ver con las elecciones o la política en sí, pero sí tiene que ver con extrapolar lo que Marcelo Bielsa ha hecho con la Selección a nuestra vida cotidiana, es revolucionar Chile como el Loco revolucionó nuestro fútbol, es creer que podemos sacarnos la cresta para hacerlo. Ser Bielsista es ser chileno”.
Fuente: charlatecnica.cl
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La construcción integral de la Comunidad Sudamericana de Naciones “debe fortalecer la identidad propia de América del Sur, basada en el carácter multiétnico, multicultural y plurilingüe de nuestros pueblos”, declara el documento inicial de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), entidad de la que el fallecido ex Presidente argentino Néstor Kirchner era uno de sus líderes y secretario general en el momento de su deceso.
Esta es parte del texto:
“América del Sur es una región que presenta un enorme potencial. Posee una extensión de 17,6 millones de km2. La diversidad de su territorio abriga ecosistemas diversos, como el Caribe, la Amazonia, la Cordillera andina, el Pantanal, la Pampa, el Cerrado o las regiones heladas del sur del continente. Su población es de 377 millones de habitantes y su producto bruto interno es de US$ 1,5 billón.
Los países de la región se encuentran, hoy, en proceso de expansión económica, habiendo registrado en conjunto, en 2005, un crecimiento del 4.7%, con bajos índices de inflación, tasas de interés en descenso y disminución de la vulnerabilidad externa, en función del crecimiento de sus exportaciones. Las estimativas preliminares apuntan que, en 2006, el crecimiento del Producto Bruto Interno será del orden de 5,4% en promedio.
La región dispone de elementos fundamentales para el futuro de la humanidad: (a) abundantes recursos energéticos renovables y no renovables; (b) grandes reservas minerales; (c) significativos manantiales de agua; (d) enorme potencial de producción de alimentos y (d) riquísima biodiversidad. Dispone además de un importante y diversificado parque industrial, Universidades y centros de investigación científica y tecnológica de excelencia.
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