
1970: No a Allende
-(W.R.): Mi sensación -y creo que coincide con la del Presidente (Nixon)- es que debemos incentivar un resultado diferente al de [referencia censurada], pero debemos hacerlo tan discretamente que no nos salga el tiro por la culata.
-(H.K.): La única duda es cómo se define “el tiro por la culata”.
-(W.R.): Que nos descubran haciendo algo. Después de todo lo que hablamos sobre elecciones, si la primera vez que un comunista (sic) gana una elección, Estados Unidos intenta impedir que el proceso constitucional tome su curso, nos vamos a ver muy mal.
-(H.K.): El Presidente opina que se debe hacer todo lo posible para evitar que Allende asuma el poder, pero a través de canales chilenos y con un bajo perfil.
Transcripción secreta desclasificada de conversaciones telefónicas entre el secretario de Estado norteamericano, William Rogers, y el consejero de seguridad nacional, Henry Kissinger, 14 de septiembre de 1970, según Peter Kornbluh, “Desclasifican nuevas conversaciones entre Nixon y Kissinger para derrocar a Allende”, ciperchile.cl, 10 de septiembre de 2008.
1973: Sí al golpe de estado
¿Estuvieron los Estados Unidos DIRECTAMENTE involucrados, secretamente, en el golpe en Chile de 1973?. La comisión no ha encontrado evidencias de que fuera así. Sin embargo, los Estados Unidos se esforzaron en 1970 para fomentar un golpe militar en Chile; después de 1970 se adoptó una política manifiesta y encubierta, de oposición a Allende; y continuaron en inteligencia los contactos con militares chilenos, incluyendo los oficiales que participaron en el complot del golpe.
La CIA gastó $1.5 millón en dar apoyo a El Mercurio, el periódico de más tirada del país y el más importante medio de propaganda contra Allende. De acuerdo con documentos de la CIA, estos intentos jugaron un papel importante en la puesta en escena del golpe militar del 11 de septiembre de 1973.
Senado de los Estados Unidos, comisión designada para estudiar las operaciones gubernamentales concernientes a actividades de inteligencia, informe “Acción encubierta en Chile 1963-1973”, Washington, 18 de diciembre de 1975.
Fuente: derechos.org/nizkor
-(R.N.): Nuestra mano se mantiene oculta en esto.
-(H.K.): No lo hicimos nosotros... Quiero decir, les ayudamos. [Censurado] creó las máximas condiciones posibles... En la era de Eisenhower, seríamos considerados héroes.
Transcripción secreta desclasificada de conversaciones telefónicas entre el Presidente de Estados Unidos, Richard Nixon, y el consejero de seguridad nacional y próximo secretario de Estado, Henry Kissinger, 15 de septiembre de 1973, según Peter Kornbluh, “Desclasifican nuevas conversaciones entre Nixon y Kissinger para derrocar a Allende”, ciperchile.cl, 10 de septiembre de 2008.
1988: No más Pinochet
El plan de Pinochet es sencillo: a) si gana el SI, perfecto; b) si la lucha resulta estar muy reñida, recurrirá al fraude y la coerción, c) si parece que los votantes se decantan claramente por el NO, empleará la violencia y el terror para poner fin al proceso. Para ayudar a crear la atmósfera de represión necesaria, la CNI se encargará de protagonizar ciertos actos violentos antes del 5 de octubre y durante la jornada de elecciones. Sabemos que los consejeros más cercanos a Pinochet se están dando cuenta de que tiene muchas posibilidades de perder, por lo que creemos muy probable que se ponga en práctica la tercera opción, lo que comportaría una pérdida considerable de vidas.
Harry Barnes, embajador de Estados Unidos en Chile, cable secreto al Departamento de Estado norteamericano, septiembre de 1988.
Nada podría arruinar de forma tan duradera su imagen en Chile y el mundo entero como el autorizar o permitir actos de extrema violencia o iniciativas ilegales que conviertan en una farsa su promesa solemne de un referéndum libre y justo.
Departamento de Estado norteamericano, mensaje diplomático a Pinochet, 3 de octubre de 1988.
Fuente: Peter Kornbluh y Marian Schlotterbeck, “Reagan y Pinochet: El momento en que Estados Unidos rompió con la dictadura”, ciperchile.cl, 23 de noviembre de 2010.
Nota: Peter Kornbluh es director del “Chile Documentation Project” en el National Security Archive de la Universidad George Washington, Washington D.C., Estados Unidos. En noviembre de 2010, donó numerosos archivos secretos desclasificados al Museo de la Memoria y los Derechos Humanos de Chile.
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La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (...) recibió una petición contra la República de Chile (...) en la que se denunciaba violación de los derechos humanos contemplados en la Convención Americana sobre Derechos Humanos (...) en sus artículos 23 (derechos políticos); 24 (derecho a la igualdad); y otros, en perjuicio de las siguientes personas que son víctimas y peticionarios del presente caso: Andrés Aylwin Azócar, Jaime Castillo Velasco, Roberto Garretón Merino, Alejandro González Poblete, Alejandro Hales Jamarne, Jorge Mera Figueroa, Hernán Montealegre Klenner, Manuel Sanhueza Cruz, Eugenio Velasco Letelier, Adolfo Veloso Figueroa y Martita Woerner Tapia y otros (...). Los hechos denunciados ocurren en la actualidad y tienen relación con la situación que dejó en la República de Chile el gobierno militar del General Augusto Pinochet, quien rigió los destinos de ese país entre 1973 y 1990.
Con fecha 9 de enero de 1998, los peticionarios recurren ante la Comisión. Según la denuncia, el gobierno militar del General Augusto Pinochet introdujo instituciones y normas constitucionales y legales arbitrarias y antidemocráticas que le asegurasen, al producirse el cambio del régimen dictatorial al democrático, mantener el esquema legal establecido e impedir que fuesen derogadas por el nuevo gobierno democrático sin violar las propias reglas del sistema democrático y constitucional.
Los denunciantes llaman la atención de la Comisión en el sentido de que estas instituciones y normas legales y constitucionales no han podido eliminarse, no obstante ser rechazadas por la mayoría de los chilenos, por los gobiernos democráticos de Chile y por la mayoría de parlamentarios elegidos democráticamente. Ello no permite dar cumplimiento al compromiso asumido por Chile, al ratificar las normas contenidas en la Convención Americana, de adoptar las medidas legislativas que permitan hacer efectivos los derechos y libertades contenidos en ella.
Comisión Interamericana de Derechos Humanos
Fuente: Informe 95/98, del 9 de diciembre de 1998, caso 11.863.
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La prensa chilena ha sellado un inédito sesgo informativo, peor incluso que en dictadura, luego que el gobierno de Sebastián Piñera ordenara el próximo cierre del diario estatal La Nación y el Diario Uno (semanario) “suspendiera” su circulación por falta de financiamiento.
La información periodística nacional, a partir de manejos postreros realizados por el régimen de Pinochet, es controlada por dos grandes consorcios (El Mercurio y Copesa), cuatro canales de televisión abierta y varias cadenas de radioemisoras, incluyendo extranjeras, que fueron críticas de las pasadas administraciones de la Concertación y comparten la ideología neoliberal de la actual.
Desde 1994 han cerrado numerosos diarios y revistas que se opusieron a la dictadura y otros, que intentaron infructuosamente vencer la discriminación publicitaria de las grandes empresas privadas y los servicios del Estado en los últimos 20 años.
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Mientras la opinión pública se concentra en el remezón del fútbol, los políticos dirigentes se están abocando, una vez más, a la silenciosa, pero fundamental tarea que les ha unido durante los últimos veinte años: modificar la Constitución promulgada en dictadura sin alterar sus pilares básicos. Más de cien reformas han suprimido trabas político-administrativas para el ejercicio del poder, pero no han incorporado derechos constitucionales ausentes. Uno de los cambios negociados ahora, por ejemplo, permite la votación en el exterior sólo a residentes que acrediten un “compromiso” con el país.
“Así como hicimos las reformas constitucionales en 2005, en este caso debe ocurrir algo similar”, dijo el veterano senador democratacristiano Andrés Zaldívar, según publicó El Mercurio. El citado año, un acuerdo Concertación-derecha eliminó más enclaves autoritarios vigentes hasta entonces y el Presidente Lagos, sin consultar a la ciudadanía, puso su firma en el texto constitucional en reemplazo de la de Pinochet y lo declaró “nuevo y democrático”, pese a que mantiene restringidos los derechos económicos, sociales y culturales, así como la actividad estatal y política, incluido el acceso electoral al Parlamento.
Sin embargo, el senador DC, ex Presidente de la República y posterior candidato presidencial de la Concertación, Eduardo Frei, declaró poco después que la actual Carta Fundamental “es una camisa de fuerza que no resiste más parches” (Parche, dice el diccionario, es una cosa añadida o sobrepuesta a otra y que desentona o la desdice). Consecuentemente, su segundo programa de gobierno (2009) incluyó una comisión redactora de una nueva Constitución para los primeros meses de su eventual mandato, aunque la promovió insuficientemente y perdió ante el candidato de la derecha.
La Presidenta Bachelet, a su vez, no respondió una petición personal del candidato de la izquierda, Jorge Arrate, en orden a instalar una urna adicional en las últimas elecciones para que la ciudadanía se pronunciara sobre el tema.
“Política de los acuerdos”
La Constitución vigente en Chile, redactada por políticos y juristas de derecha asesores de la dictadura y aprobada mediante un plebiscito popular sin condiciones democráticas, extendió por ocho años el régimen autocrático. La junta militar, además, dio a Pinochet, como candidato único en un nuevo plebiscito, la oportunidad –fallida finalmente- de mantenerse en el poder durante otros ochos años.
Pese a las cuantiosas reformas posteriores, la ciudadanía sólo ha sido consultada en una ocasión (1989), poco antes del término del período dictatorial, cuando aprobó mayoritariamente un acuerdo político que suprimía las disposiciones más antidemocráticas, entre ellas, la que perseguía ideas. La Concertación inició entonces la denominada “política de los acuerdos” con los partidos pinochetistas, que significó a la mayoría social triunfante en las urnas la postergación indefinida de los derechos reclamados.
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09.11.10 @ 15:47:42. Archivado en Sociedad, 3. Chile
El entrenador argentino Marcelo Bielsa ha renunciado a la selección de fútbol de Chile, presionado por la derrota electoral de la dirigencia que le contrató a manos de un sector encabezado por los clubes-empresas denominados “grandes”.
Para explicar la desazón generalizada en la hinchada nacional, reproduzco una nota publicada el 5 de septiembre del año pasado en el blog
“Notas al margen” , centrada en la circular número 1 del autodenominado “Partido Revolucionario Bielsista”, en Facebook:
“¿Qué es ser Bielsista? Amar lo que se hace y si no nos gusta, hacer algo por cambiarlo, es trabajar con esfuerzo para cumplir nuestros objetivos, es no transar tus principios y valores por un fracaso, pero ser lo suficientemente humildes para asumir nuestros errores. Ser Bielsista es jugársela por Chile como el Loco se la jugó cuando decidió asumir este desafío.
“Claro, es ridículo pensar que Bielsa termine siendo Presidente, pero no es ridículo pensar en que sería bastante bueno que el que termine en La Moneda en el futuro se la juegue por principios similares. Porque si fuera un Bielsista probablemente estaríamos debatiendo sobre los problemas de fondo, pensando cuáles son las condiciones que llevan a que niños terminen como el Cisarro/Loquín/Cejas en vez de pedir que los metan presos; pensando en el desarrollo de energías renovables a futuro en vez de inundar paisajes únicos en el mundo en Aysén; pensando en cómo crear instancias que motiven a los jóvenes para interesarse en la política en vez de hacer anuncios con un rostro de una multitienda para que se inscriban en los registros electorales; pensando en cómo reducir el narcotráfico y tratar la drogadicción como una enfermedad en vez de un mero delito y hacer cuatro programas de televisión que muestren a Carabineros e Investigaciones como superhéroes derrotando al flagelo a punta de balazos y allanamientos. De seguro estaríamos pensando en esa larga lista de etcéteras que te molestan a ti y a mí, que nos tienen hartos a todos.
“Votar Bielsa es votar Chile, tal vez no es rayar Bielsa en tu voto porque no te convence nadie, tal vez sí; votar Bielsa tal vez no tiene nada que ver con las elecciones o la política en sí, pero sí tiene que ver con extrapolar lo que Marcelo Bielsa ha hecho con la Selección a nuestra vida cotidiana, es revolucionar Chile como el Loco revolucionó nuestro fútbol, es creer que podemos sacarnos la cresta para hacerlo. Ser Bielsista es ser chileno”.
Fuente: charlatecnica.cl
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La construcción integral de la Comunidad Sudamericana de Naciones “debe fortalecer la identidad propia de América del Sur, basada en el carácter multiétnico, multicultural y plurilingüe de nuestros pueblos”, declara el documento inicial de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), entidad de la que el fallecido ex Presidente argentino Néstor Kirchner era uno de sus líderes y secretario general en el momento de su deceso.
Esta es parte del texto:
“América del Sur es una región que presenta un enorme potencial. Posee una extensión de 17,6 millones de km2. La diversidad de su territorio abriga ecosistemas diversos, como el Caribe, la Amazonia, la Cordillera andina, el Pantanal, la Pampa, el Cerrado o las regiones heladas del sur del continente. Su población es de 377 millones de habitantes y su producto bruto interno es de US$ 1,5 billón.
Los países de la región se encuentran, hoy, en proceso de expansión económica, habiendo registrado en conjunto, en 2005, un crecimiento del 4.7%, con bajos índices de inflación, tasas de interés en descenso y disminución de la vulnerabilidad externa, en función del crecimiento de sus exportaciones. Las estimativas preliminares apuntan que, en 2006, el crecimiento del Producto Bruto Interno será del orden de 5,4% en promedio.
La región dispone de elementos fundamentales para el futuro de la humanidad: (a) abundantes recursos energéticos renovables y no renovables; (b) grandes reservas minerales; (c) significativos manantiales de agua; (d) enorme potencial de producción de alimentos y (d) riquísima biodiversidad. Dispone además de un importante y diversificado parque industrial, Universidades y centros de investigación científica y tecnológica de excelencia.
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Los empleados de Farmacias Ahumada –la cadena farmacéutica más grande de Chile y América Latina- pidieron públicamente una colaboración en dinero o especies con el fin de mantener la huelga por reivindicaciones salariales que se prolonga ya por 19 días.
“Es fundamental para nosotros como organización dar un aliento económico a nuestros asociados para poder seguir en la lucha, ya que el empresario apuesta a nuestra baja por la falta económica a nuestras familias”, señala una carta abierta firmada por la directiva del Sindicato Nacional Número 1 de Trabajadores de Farmacias Ahumada, que preside Imarú Martínez. Agrega que los huelguistas se ven enfrentados a un empleador “cada vez más escudado y protegido por las autoridades”.
La movilización laboral, además, ha sido sistemáticamente censurada por los principales medios de comunicación nacionales.
Las vías de aporte indicadas son: en dinero, cuenta corriente número 29568498 del BCI, y en mercadería, San Antonio 486, oficina 112, Santiago Centro.
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23.10.10 @ 10:00:19. Archivado en Sociedad, 3. Chile
Y comenzó el más increíble reality show que ningún creativo de la TV podría haber imaginado ni en sus mejores fantasías. Las autoridades se transformaron esta vez en estrellas de cine, las empresas aprovecharon para regalarle a los mineros desde cepillos de dientes hasta iPods y los noticieros comenzaron sus épicas transmisiones ininterrumpidas.
Cecilia Barría, “Terremoto, fútbol, Bicentenario, mineros: explosión del nacionalismo en Chile”, BBC Mundo, 18-10-2010.
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Nibaldo Mosciatti, al agradecer un galardón, opinó sobre la realidad de su país y escandalizó a una sociedad que no dice lo que verdaderamente piensa.
El periodista Nibaldo Fabrizio Mosciatti, editor de la cadena de radioemisoras Bío-Bío –del clan familiar y autodefinida como “independiente de verdad”- y columnista de CNN Chile, fue galardonado la semana pasada con el premio de periodismo Embotelladora Andina (distribuidora en Chile de la Coca-Cola), uno de los más reconocidos en el sector. Su discurso de agradecimiento arremetió impetuosa, irreverente y ácidamente contra la corrupción y el clientelismo en el ejercicio periodístico y la sociedad chilena en general. Dejó estupefactos a los asistentes a la ceremonia, entre ellos, la ministra secretaria general de gobierno de Sebastián Piñera –al que aludió sin nombrarle-, Ena von Baer. Y a la prensa dominante, que se desentendió de lo ocurrido.
Mosciatti, recurriendo a algunas metáforas y epítetos no precisamente ortodoxos, dio su opinión sobre el estado de su profesión en Chile desde la pasada dictadura hasta hoy, haciendo hincapié en un entreguismo respecto del poder que ha postergado el servicio a la comunidad. Afirmó, por ejemplo, que existe hoy un periodismo que “le habla a los poderes, porque vive en ese rincón restringido y cálido -pero nunca gratis- que los poderes guardan a ese periodismo”. Deploró, asimismo, “todo tipo de comunicación que está al servicio de unos pocos en detrimento de la mayoría anónima”.
A continuación, extractos del discurso.
El premio
“Premiar periodistas es labor samaritana. Mejor que el Hogar de Cristo o la Teletón, en la medida en que no se convoque, paradójicamente, a la prensa. Sugiero a la embotelladora que también se incluya, en galardones paralelos, a zapateros remendones, desmontadores de neumáticos en vulcanizaciones, panaderos, imprenteros, empastadores de libros, ebanistas y expertos en injertos de árboles frutales, para que se consolide la idea de que lo que se premia es el ejercicio de un oficio, el día a día de las letras, y no la ruma de certificados, con sus timbres y estampillas, ni la galería de cargos, ni, menos todavía, la trenza de contactos, pitutos, militancias, genuflexiones (para no usar imágenes obscenas) favores y deudas. Así debiera ser”.
“¿Por qué te premian? ¿Porque ya eres suficientemente viejo? ¿Por qué ya lo que dices son puras boludeces y tus dichos perdieron filo, agudeza, desparpajo, y te repites como un viejo gagá que no dice nada nuevo ni nada que escandalice? ¿Por eso te premian, porque la lengua te la comieron los ratones? O, mejor dicho, ¿porque tu lengua se pudrió, de desprendió, añeja, agria, inútil? Sobrevuelas un pedazo de tierra, hermoso por lo demás (bueno, hermoso en lo que va quedando de hermoso, porque lo otro ya lo arrasaron) y te dicen: mira, esa es tu Patria. ¿Qué es eso? ¿Una Patria, La Patria, tu Patria? ¿Para despedazarla y repartirla? ¿Para prohibirla, censurarla, amordazarla? Será mejor, entonces, no tener Patria, y ahorrarnos uniformes, paradas militares, desfiles, aniversarios, profesionales ociosos de la guerra. No, no, no; mejor así: que los militares sigan siendo ociosos y que no ejerzan su trabajo. Digo: no a la guerra. Y agrego: mar para Bolivia, y con soberanía”.
La escuela
“Quiero agradecer, andando ya el camino, a algunos profesores. De mi colegio: Lamiral, Varela, Tolosa, Fierro, Boutigieg, Pilon, Biancard. La añoranza de ese espacio de libertad cuando la libertad escaseaba. Y de la Universidad... allí, en verdad, gracias a pocos. Es más, si hablo largo terminaría a los garabatos y repudiando a muchos de esa Universidad Católica, la UC de aquella época, puta prístina de la dictadura, con sus sapos, sus silencios cómplices, sus injusticias mofletudamente bendecidas, bendecidas por sus monseñores y sus autoridades venenosas que no se arrugaban en tolerar, avalar y alentar la brutalidad para preservar el orden, que era un orden chiquitito, orden sólo de ellos. Doble mérito entonces para mis profesores de la Universidad a los que agradezco: Juan Domingo Marinello, Cacho Ortiz, Gustavo Martínez y los Óscares: Saavedra y el RIP González, lo que no es maldad, porque todos nos vamos a morir”.
La profesión
“Hay, al menos, dos periodismos. Voy a dejar fuera a esa manga de serviles que, por opción (libero de culpa a los que no tuvieron alternativa), fueron útiles plumíferos de la dictadura. Siempre he sostenido que en dictadura, hacer periodismo es hacer oposición. Si yo pretendiera hacer periodismo en China, hoy, sería agente opositor (y qué bueno que el Premio Nobel de la Paz se haya otorgado a un disidente chino). Bueno, dejando de lado esto, repito que hay, al menos, dos periodismos: Uno, el que le habla a la gente, porque piensa en la gente y siente que está al servicio de ella. Otro, el periodismo que le habla a los poderes, porque vive en ese rincón restringido y cálido -pero nunca gratis- que los poderes guardan a ese periodismo. Es un rincón un poco humillante, como esas casuchas para los perros guardianes, que te guarece de la lluvia pero que incuba pulgas y garrapatas, pero allí nunca falta el tacho con comida. Sabe mal, pero alimenta. Y, en general, engorda. Lo que entiendo por periodismo es lo primero: el periodismo es un ejercicio de antipoder. Repartir, difundir, democratizar la información que, si es tenida en reserva por unos pocos, constituye poder. ¿No les suena acaso la figura de ‘uso de información privilegiada’? Mi convicción, entonces: lejos de los poderes, que el poder corrompe. Y a más poder o más dinero, más corrupción”.
“En este oficio de periodista quisiera haber heredado una pizca del talento, la sensibilidad y la rebeldía de mi padre. Sin esas cualidades, el periodismo se convierte en otra cosa: en una simple reproducción de discursos, en un engranaje más de las máquinas de los poderes y los poderosos, en esa cosa amorfa, triste, gelatinosa, y, a veces, ruin y malvada, que son las relaciones públicas o todo tipo de comunicación que está al servicio de unos pocos en detrimento de la mayoría anónima”.
“Para no subirse por el chorro, una advertencia: muchos periodistas estaban o están convencidos que el periodismo es la palanca o instrumento para generar un cambio social. Nica. O sea, no. Quienes piensan así exhiben, quizás sin darse cuenta, una arrogancia y un mesianismo temible. Allí no hay duda, ni cuestionamiento. Los cambios los hacen los pueblos, no el periodismo”.
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Ante la sobreexplotación emocional de determinados hechos informativos y el ocultamiento sistemático de otros, conocido como desinformación, reitero aquí un mensaje claro, fundamentado y esperanzador sobre Chile y los chilenos de hoy.
Se trata de un discurso que ha sido censurado hasta ahora, incluso por su propia autora. Fue pronunciado en la Universidad Diego Portales el 24 de agosto de 2009, tres meses antes de las elecciones presidenciales, por la entonces ministra secretaria general de gobierno de Michelle Bachelet, Carolina Tohá.
“¿Una nueva Constitución para el Bicentenario?”
Resumen
Discurso completo
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El 79,7 por ciento de los chilenos opina que ha habido aprovechamiento mediático del caso de los 33 mineros atrapados durante más de dos meses, según reveló una encuesta realizada por el Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública (Cesop) de la Universidad Central.
Ante la pregunta de cuánto debieran abrir sus vidas a los medios de comunicación estos trabajadores una vez rescatados, el sondeo indica que el 73,4 por ciento considera que sólo “un poco” o nada.
Los medios informativos, particularmente los canales de televisión, han acentuado su habitual enfoque emocional y sensibilero para cubrir esta noticia.
Treinta y dos mineros chilenos y un boliviano permanecen bajo tierra, a 700 metros de profundidad, desde agosto pasado, debido a un derrumbe en un yacimiento de una desértica zona del norte del país y se espera que sean rescatados dentro de los próximos días. El Presidente de Bolivia, Evo Morales, pidió estar presente en esas faenas junto a las autoridades chilenas.
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Chile necesita más democracia, una nueva Constitución, más descentralización y más participación.
Presidenta Michelle Bachelet, discurso del 20º aniversario del triunfo del “No” en el plebiscito de 1988, Court Central del Estadio Nacional, Santiago, 5 de octubre de 2008.
Audio
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La periodista Macarena Pizarro, conductora del programa informativo central de la cadena televisiva Chilevisión, grabó un spot comercial para una industria internacional de cosméticos y comienza diciendo, según la grabación difundida este mes por radio Oasis FM: “Hola, soy Macarena Pizarro, periodista, y tengo una gran noticia para las mujeres: (menciona la marca comercial), líder mundial en coloración, creó (el producto)...”.
La práctica de transmitir publicidad en calidad de periodista, especialmente por “rostros” de la televisión chilena, tiene de cabeza al Colegio de la orden, cuyo Código de Etica Profesional señala, en su artículo vigésimo:
El periodista establecerá siempre una distinción clara entre los mensajes informativos y los publicitarios, evitando toda confusión o distorsión deliberada de ellos.
Peor aún, Pizarro especifica aquí que es “periodista”, introduciendo este concepto en un mensaje publicitario y, por tanto, con fines comerciales.
En otras circunstancias, el caso ameritaría una investigación del Tribunal de Etica y Disciplina (Trined) de la entidad, pero ésta, de acuerdo con la legislación vigente, sólo dispone de tuición ética sobre aquellos profesionales colegiados.
La práctica no es inofensiva. Ya en 2006, el Trined emitió un dictamen que recuerda su prohibición y que busca, además de velar por la libertad de información, evitar que el mensaje periodístico sea distorsionado y, por ello, provoque desinformación, un problema no lejano a la ignorancia y la apatía social.
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Más de 80 personas han iniciado un ayuno solidario con los 34 comuneros de etnia mapuche procesados por la ley antiterrorista chilena, quienes mantienen una huelga de hambre durante ya 75 días exigiendo un proceso justo, según informa la página web de la senadora del Partido Socialista Isabel Allende Bussi.
Entre ellas se encuentran el poeta Nicanor Parra, el sacerdote Alfonso Baeza, el escritor Pedro Lemebel, el actor Daniel Alcaíno, el dirigente sindical Cristián Cuevas, el presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile, Julio Sarmiento, y otros dirigentes estudiantiles, gremiales, indígenas y miembros de la Iglesia Católica.
Los medios de comunicación tradicionales adscritos a la línea oficialista en éste y otros temas han omitido la noticia.
Los mapuches en huelga de hambre son procesados por ataques con violencia en la zona sureña de la Araucanía. El problema de fondo, sin embargo, parte de que los pueblos originarios, pese a la reciente resolución de la ONU (2007), no son considerados por la Constitución Política vigente en Chile, promulgada en dictadura y reformada sólo parcialmente después.
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La Jornada Ciudadana por un Bicentenario Popular se desarrolló el domingo 19 de septiembre en el Parque Portales, barrio Yungay, de Santiago.
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Aludiendo al Bicentenario, exhibida públicamente incluso a pocos metros del palacio de gobierno –donde se realizará el espectáculo oficial- y promovida por el banco del Estado, la imagen de una tarjeta de crédito diseñada sobre la base del principal emblema nacional encabeza una campaña publicitaria de dicha institución.
La legislación vigente es terminante al respecto: el Decreto Supremo 1.534, de 1967, determina la composición de los símbolos patrios y establece sanciones a su violación (artículo 10º), citando además la Ley de Seguridad del Estado. Todo esto, en conformidad con la Constitución Política, que, en su artículo 22º, señala que “todo habitante de la República debe respeto a Chile y a sus emblemas nacionales”.
La imagen de esta nota fue tomada de material institucional a disposición del público.
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El 11 de Septiembre de 1973 será considerado en nuestra Patria como uno de los sucesos políticos más importantes de su historia. Tanto como el nacimiento de Chile a la vida independiente el 18 de Septiembre de 1810, o como la creación del Estado Portaliano en 1830, o la Revolución de 1891, hechos cuya trascendencia en la Nación chilena son hitos que señalan, en cada caso, un cambio de rumbo significativo.
El sufragio universal no tiene por sí mismo la virtud de ser el único medio válido de expresión de la voluntad de la Nación y de constituir la fórmula que, necesaria y mecánicamente, dé origen a la autoridad.
Es tan grande y grave el peligro permanente, que no entendemos terminada nuestra misión y nuestro deber con la sola dictación de una nueva Constitución, por elevada que sea la perfección técnica de sus normas. Velaremos por su expedita puesta en vigencia y funcionamiento. Resguardaremos la consolidación de la nueva institucionalidad durante un período breve pero suficiente, hasta verificar que, dentro de lo previsible, ella sea sólida y fuerte, para contrarrestar el ataque totalitario.
Es igualmente indispensable estimular el desenvolvimiento de una nueva generación civil, impregnada de los referidos valores. Olvidar este aspecto capital ocasionaría que, al término del régimen militar, volviesen los mismos hombres y partidos cuyo fracaso exigió la intervención de las Fuerzas Armadas y ésta sería entonces algo efímero, sin raíces profundas en la evolución histórica de la Nación.
Augusto Pinochet
Fuente: “Visión futura de Chile”, clase magistral con motivo de la inauguración del año académico de la Universidad de Chile, 6 de abril de 1979. División Nacional de Comunicación Social, 1979.
Pese a que el legado de violaciones a los derechos humanos y las acusaciones de corrupción justificadamente arruinen el sitial histórico de Pinochet, la reciente reforma constitucional lo consolida como el fundador del orden legal actual. Aquel que gobernó dictatorialmente por 17 años -y que nunca creyó en la democracia- es el padre de la democracia actual.
Patricio Navia
Fuente: “Tapar el sol con un dedo”, artículo publicado luego de que el Presidente Ricardo Lagos pusiera su firma en la Constitución de Pinochet reformada. La Tercera, 24-9-2005.
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La Asociación Chilena de Barrios y Zonas Patrimoniales ha convocado al mundo de los trabajadores, los estudiantes, los pueblos originarios, los deportistas, la cultura, los derechos humanos, el patrimonio, el medioambiente y, en definitiva, a la diversidad de expresiones de nuestra sociedad, a celebrar el Bicentenario de la patria con una actitud reflexiva sobre nuestra historia y nuestro futuro, a participar en un amplio programa conmemorativo y a organizar sus propias actividades, con el fin de asumir en esta gran efeméride el protagonismo que a todos los chilenos nos corresponde como pueblo.
La Jornada de Conmemoración del Bicentenario Ciudadano y Popular fue anunciada el 29 de agosto pasado en la Plaza de Armas de Santiago. La actividad central se realizará el domingo 19 de septiembre en el Parque Portales del barrio Yungay de Santiago, con la participación de numerosas y diversas organizaciones y creadores que desplegarán todo el sentir de quienes creemos en una celebración auténtica, crítica, alegre y ciudadana. Habrá debates abiertos, una gran feria de organizaciones y artesanos, funciones infantiles, conversatorios, una muestra fotográfica y audiovisual, música, danza, teatro, carnaval. Tres escenarios expresarán la pluralidad creativa de los pueblos de Chile.
En la Fiesta de la Primavera, en tanto, diversas federaciones de estudiantes, coordinadas por la FECH, recrearán con carros alegóricos la tradición y el patrimonio cultural de nuestro país.
En el Festival del Barrio Yungay, la organización Vecinos por la Defensa del Barrio Yungay realizará una nueva versión de su evento “Por la defensa del patrimonio cultural”. En la exposición de pintura “Intervenciones peatonales al arte formal”, los visitantes podrán intervenir los cuadros de los expositores con materiales especialmente dispuestos.
Habrá, además, obras de teatro, documurales, competencias de baby-fútbol, operativos de recliclaje y un sinnúmero de actividades culturales, artísticas, deportivas y ambientales más.
Día del Patrimonio Ciudadano y Popular
La celebración del Bicentenario Ciudadano y Popular consta de un extenso y variado programa, que partió en agosto y cuyo principal hito, hasta el momento, es el Encuentro Nacional de Ciudadanía Activa, efectuado del 12 al 15 en la capital.
Entre sus próximas actividades figuran, asimismo, la conmemoración del centenario del documento “Ricos y Pobres”, de Luis Emilio Recabarren, el viernes 3 de septiembre. El sábado 4, junto con la Gran Cicletada Nerudiana y la inauguración de la Escuela-Taller de Artes y Oficios “Fermín Vivaceta”, se celebrará el Día del Patrimonio Cultural Ciudadano y Popular, durante el cual se recorrerá rutas patrimoniales en barrios y lugares representativos de la historia de nuestro pueblo, tales como la vivienda obrera de cités y pasajes, barrio Yungay, barrio Matta Sur, barrio Arturo Prat-San Diego y Ruta Allendista.
Los miércoles 8, 15 y 22 de septiembre se desarrollará el Ciclo de Cuecas del Bicentenario y el jueves 16, en el marco de un nuevo proyecto de la Fundación Víctor Jara, habrá un concierto masivo y la exposición “Víctor Jara canta al mundo”, que recorrerá diez comunas de Santiago.
El viernes 30 de septiembre y sábado 1 de octubre se realizará otra de las actividades centrales: el seminario “Patrimonio de los Trabajadores”, reflexión acerca de la importancia de la herencia cultural generada por los trabajadores a través de estos 200 años. El encuentro se desarrollará en las Universidades de Santiago y ARCIS, organizado por la fundación Patrimonio Nuestro.
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“¿De qué sirve estar colegiado si el organismo al que perteneces siempre está ausente en los temas relevantes de nuestro país? ¿Qué fuerza tiene un gremio si quienes lo integran son incapaces de romper cercos mediáticos por miedo a perder el trabajo y si, más aún, ese miedo existe por las condiciones laborales en las que se desempeñan los periodistas de este país?”.
Las interrogantes pertenecen a la periodista Daniela Lepín y fueron formuladas con motivo de la elección de dirigentes del Colegio de Periodistas de Chile, proceso en el cual manifestó su apoyo a la candidata Javiera Olivares.
Lepín recuerda la persecución contra estos profesionales durante la pasada dictadura y asegura que hoy la entidad ha perdido la fuerza y la mística de entonces: “Hoy sólo se remite a hacer declaraciones inconclusas que nadie lee, pequeños actos de homenaje que sus muertos jamás verán; por si fuera poco, en democracia y bajo el alero de la Concertación, callan por conveniencia, ignorancia o desconocimiento y, más aun, censuraron el pensamiento de muchos colegas”.
Sostuvo que el cerco informativo instalado por los grandes conglomerados de derecha que dominan la prensa nacional constituye una excusa, ya que, con pocos recursos, afirmó, se ha creado medios alternativos y populares que permiten llegar, aunque tal vez no masivamente, “a aquellos sectores sociales que deberían importarnos más”.
Explicó también que su apoyo a Olivares se basó, entre otras razones, en que ésta busca ubicar al gremio como actor fundamental en el desarrollo de las políticas comunicacionales del país, así como defender la profesión, especialmente a los periodistas que desde hace años sufren precariedad laboral, bajos salarios y extensas jornadas, “cuestión que sabemos todos aquellos que, por estos días, tenemos la suerte de trabajar”, concluyó.
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La productora estadounidense LucasFilm, del director de “La Guerra de las Galaxias”, George Lucas, presentó una querella contra el BancoEstado, el banco estatal de Chile, denunciando el uso no autorizado de la imagen de Darth Vader, uno de los personajes de la clásica saga fílmica de los años 80, en la publicidad de dicha entidad.
El uso de personajes de ficción, reales e históricos es común en la actividad publicitaria, pese a que algunos aludidos o involucrados se han quejado de que no se les pide su autorización, lesionando, con ello, sus derechos de autor garantizados por la ley de propiedad intelectual.
En Chile, el popular y longevo grupo musical Los Jaivas hizo público hace algunos meses un reclamo de ese tipo en contra de la multitienda Paris, cuya publicidad recurrió a la canción “Todos juntos”, una de las más conocidas del conjunto. Poco antes, el presidente de la Asociación Nacional de Fútbol Profesional, Harold Mayne-Nicholls, hizo lo propio al señalar que se estaba abusando comercialmente de la imagen de la Selección Nacional.
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Académico Angel Cabeza llamó a una celebración de carácter popular, estimulada por el Estado y que reconozca la verdadera identidad del país.
“El Bicentenario de Chile no puede ser sólo un conjunto de obras públicas y privadas que el país debe hacer de todas maneras y que con el paso del tiempo serán olvidadas. Tal efeméride debe provocar a todos una profunda reflexión sobre nuestra realidad como nación independiente y nuestros desafíos y utopías, en un contexto de fiesta que sea celebrada por todos”.
Así lo afirmó el profesor universitario Angel Cabeza, al exponer el jueves ante el Comité por un Bicentenario Ciudadano y Popular, en el barrio Yungay, tradicional sector de la capital chilena.
Partió precisando que el Bicentenario no coincide exactamente con el 18 de septiembre de 2010, sino con el 12 de febrero de 2018, cuando se cumplan 200 años de la firma de la Independencia.
“El segundo centenario de Chile debe ser radicalmentre distinto al primero –agregó- y todavía estamos a tiempo para impulsar una celebración y una reflexión más profunda que lo hecho hasta ahora”.
Afirmó que es imperativo rescatar el sentido del proceso revolucionario inicial de Chile, con todas su contradicciones y resultados en la formación del Estado y la nacionalidad chilena: “La independencia de España fue un hecho político de tremendas consecuencias para todas las colonias americanas que fue ocasionado por varios factores no suficientemente conocidos y a veces distorsionados por la historiografía tradicional”. Explicó que esas ideas representaban “una subversión total del orden establecido” y que en el comienzo fueron resistidas incluso por muchos criollos.
Sostuvo también que Bolívar, San Martín y O’Higgins, junto a otros líderes, compartieron los ideales de la unión e integración de las nacientes repúblicas, pero la reacción oligárquica y los intereses locales por el control del gobierno y la economía llevaron a la anarquía y la derrota de tal ideario.
País pluriétnico
Más adelante, el arqueólogo objetó la discriminación histórica contra las etnias originarias: “Durante los siglos XIX y XX, nuevos inmigrantes llegaron al país y la diversidad cultural subsistió, pero el Estado, a través de la educación y medidas administrativas, no cedió en querer formar una cultura nacional única, negando el derecho de los pueblos ancestrales a mantener su cultura, lengua y tradiciones. La negación de este pasado de múltiples orígenes, pero que en la práctica era evidente en la organización social y la estructura de privilegios de la sociedad criolla, ha sido y es la gran contradicción de la existencia real de un Chile pluriétnico y cultural dentro de un mismo Estado, desde donde ciertos grupos luchan por imponer sus modos de vida y creencias a todos los habitantes del país que hoy llamamos Chile”.
Pidió reconocer la diversidad cultural de los pueblos y evitar que los efectos perversos de la globalización destruyan lo esencial de cada uno de ellos. “El Bicentenario debe servir también para meditar sobre este aspecto fundamental de la sociabilidad chilena y lograr un nuevo pacto cultural, social, económico y político con los pueblos indígenas”, planteó.
Celebrar valores
Respecto de las actividades de celebración, Cabeza dijo que el Estado debe articular una auténtica fiesta ciudadana en todo el país, permitiendo e incentivando iniciativas propias de cada comunidad, con un sentido simbólico que rescate la esencia de la festividad y evite que ésta se convierta en algo banal.
Destacó la libertad y la autodeterminación como dos valores centrales, pero también los que calificó como vitales para la convivencia nacional: justicia, democracia y respeto a la diversidad, las creencias religiosas, los derechos humanos y el ciudado del medioambiente.
“La celebración debe permitir también una respetuosa discusión sobre la desigualdad y cómo combatirla, pero también ser un acto de reencuentro y de fiesta ciudadana en cada ciudad y pueblo de Chile para que sea recordado, y no sólo la suma de actos oficiales. A diferencia de las actividades del centenario, nuestra celebración debe ser popular, de todos los habitantes, de toda la sociedad, sin exclusiones. Cada comuna y localidad debe anticiparse para que todos puedan expresarse libremente. Queda cada lugar de Chile pueda hacer su fiesta”.
Propuso construir un monumento de carácter nacional que ilustre y simbolice la voluntad de futuro del pueblo chileno y refleje su diversidad geográfica, histórica y cultural. Expresó, finalmente, que otra de las claves es “retomar el ideario unitario americano de los libertadores”.
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A las puertas del Bicentenario, he aquí un adelanto de frases célebres pronunciadas o escritas por chilenos del siglo XXI:
Chile es un país desorientado, inseguro, desaplomado, que no sabe dónde está pisando, con una falsa idea de patriotismo, con una chilenidad dieciochera y falta de espesor espiritual e intelectual.
Jaime Valdivieso, escritor, citado por Sergio Missana.
Nuestra historia política se pareció, durante muchos años, a una partida entre criminales, connivientes y cobardes.
Carlos Peña, columnista.
El resultado de un proceso de doping mediático al que estamos sometidos es una población desprovista de toda conciencia histórica.
Alvaro Cuadra, académico.
En el país de los cerebros lavados todo es posible.
Hermógenes Pérez de Arce, columnista.
Yo siempre planteo que esta es una generación (adolescente) “merengue”, que se derrite al primer problema.
Pilar Sordo, sicóloga.
En Chile nos gustan los mandones.
Cristián Gazmuri, historiador.
Es evidente que esta sociedad necesita otro tipo de institucionalidad.
Carolina Tohá, (ex) ministra secretaria general de gobierno.
Chile necesita una Constitución democrática y la Constitución actual no es democrática.
Juan Guzmán Tapia, ex ministro de la Corte de Apelaciones de Santiago.
Chile necesita más democracia, una nueva Constitución, más descentralización y más participación.
Michelle Bachelet, (ex) Presidenta de la República.
¿Cómo se hace? Yo creo en la Asamblea Constituyente.
Marco Enríquez-Ominami, ex candidato presidencial.
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El Día del Periodista conmemora la creación del Colegio de la Orden, pero Chile y los chilenos han cambiado demasiado como para que aquel 11 de julio de 1956 sea celebrado con entusiasmo. No fue una simple evolución: el golpe de 1973, junto con decretar un nuevo sistema político, impuso una actitud poco sociable que prevalece hasta hoy.
En el campo de la información pública, los periodistas del siglo XXI se encuentran con que la demanda por noticias e interpretación de la realidad social –su área fundamental- es ínfima comparada con la de información de uso doméstico. Con que muchos hechos trascendentes del día a día o que podrían serlo no logran ver la luz en medios de comunicación desbordados por la ficción y la publicidad. Con que lo que les pide su empleador no es que sean informadores sino promotores de su fuente laboral y de quienes la financian. Con que, en definitiva, tienen que resignarse a funciones y objetivos definidos por profesionales de otras áreas.
De este modo, pese a haber mejorado sustancialmente su formación, han empeorado apreciablemente su ejercicio y reducido en forma significativa su influencia en la sociedad. Las escuelas universitarias les preparan en la teoría, pero la competencia mercantil se las desbarata en la práctica. Deben pagar cuantiosa y estrictamente sus estudios, pero se les remunera con escasa cuantía y estrictez.
Presionados por la urgencia del sustento diario, muchos periodistas acatan esas inicuas condiciones. Algunos, aprovechando una ventajosa exposición pública, consienten en ser rostros y voces de mensajes comerciales, contrariando la ética del Colegio. Otros se han pasado directamente a la vereda de enfrente, es decir, a las relaciones públicas –hoy, asesorías comunicacionales-, lo que, sin bien está dentro de su campo ocupacional, les aleja de lo público para comprometerles prioritariamente con lo privado. Algo equivalente ocurre con quienes se dedican a las aplicaciones informáticas, las que acentúan la forma, no necesariamente el fondo. Sólo unos pocos tratan de mantener en alto las banderas de la libertad de expresión y el pluralismo informativo, aunque arrinconados por los grandes consorcios periodísticos privilegiados. El resto se debate en una crónica y penosa cesantía.
Ni siquiera los llamados medios sociales, generados por el desarrollo cibernético, han sido del todo un cauce liberador de esta prensa constreñida y desfigurada. Las revelaciones, denuncias y propuestas independientes no tienen (aún) la misma consistencia desde el ciberespacio que los medios tradicionales.
El lector del quiosco
No son días, años ni época para este gremio, está claro. Pero, ¿qué tan trascendente es eso? Demasiado. Cito una experiencia personal:
Una tarde caminaba cerca de la Alameda, en Santiago, cuando observé a un transeúnte que miraba las portadas de los diarios frente a un quiosco. Me detuve junto a él e hice lo mismo. Cuando me vio, me indicó con asombro un titular referente al récord que había alcanzado el precio internacional del petróleo, profusamente difundido. “¡Esto es peor!”, le repliqué, señalando con ironía una caricatura de los entonces precandidatos presidenciales. Le dio una fugaz mirada, se puso serio y se retiró rápidamente sin decir ni insinuar nada.
No es fantasioso interpretar que ese lector se identifica con los temas que repiten los grandes medios, particularmente la televisión, y que rehúye de los que no están entre los favoritos de éstos, como la política. Probablemente, en forma consciente o subconsciente, ha aceptado que otros le digan lo que tiene que pensar y hacer. El sueño dictatorial.
La dictadura, en consecuencia, no ha terminado. Y no es amiga del periodismo.
J.F.S.
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El índice de pobreza aumentó en Chile un 1,4 por ciento, a un 15,1 por ciento, en el período 2006-2009, informó el gobierno de Sebastián Piñera sobre la base de la encuesta Casen.
Se trata de la primera alza de este fundamental indicador socioeconómico desde el término de la dictadura (1990). Entre las causas se destacó el bajo crecimiento económico y el mal manejo de los fondos sociales por la pasada administración de Michelle Bachelet.
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02.07.10 @ 10:00:10. Archivado en Sociedad, 3. Chile
Estamos perdiendo nuestro cobre y nuestra agua; el Parlamento no nos representa a todos; nuestra legislación posterga a los trabajadores y los pequeños y medianos empresarios; nuestros medios de comunicación nos bombardean con información parcial y ficción barata; nuestra historia y nuestra cultura están en segundo o tercer plano; impera el negocio sobre el sentido común y el interés personal sobre la convivencia social, y las frustraciones se convierten en temor, apatía y delincuencia. ¿Nada tenemos que decir y hacer en nuestro Bicentenario?
Los miles de hinchas que gritaron “¡Viva Chile!”, agitaron el emblema patrio y agotaron el merchandising durante varios días de fiesta deportiva tenían una gran premisa: Chile debía jugar siempre al ataque. La digna actuación del seleccionado en el Mundial de Fútbol de Sudáfrica cumplió esa exigencia y quedaron, al menos, satisfechos.
No obstante, el representativo nacional ha alcanzado un nivel muy sobre el que la hinchada ha logrado como pueblo y ciudadanía. El grado de preparación, cohesión, dinamismo y compromiso exhibido por jugadores y técnicos poco tiene que ver con el interés cívico –aquel que va más allá de la situación personal- mostrada por la mayor parte de quienes los alentaron con tanto fervor. Bastaría citar el desventajoso estado en que se encuentra la principal riqueza natural del país, el cobre: la administración política ha cedido el 70 por ciento a empresas extranjeras concediéndoles beneficios tributarios perjudiciales para los chilenos. Prima todavía, además, el silencio sobre la institucionalidad que nos rige, herencia de una dictadura y pobre, por lo mismo, en derechos.
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20.06.10 @ 20:49:19. Archivado en NOTICIAS, Sociedad
La selección de fútbol de Argentina apoya la postulación de las Abuelas de Plaza de Mayo al Premio Nobel de la Paz. 24 de mayo de 2010, minutos antes del partido amistoso ante Canadá, en la despedida al plantel que viajó al Mundial de Sudáfrica y en el marco de los festejos por el Bicentenario. Estadio Monumental, Buenos Aires.
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La Red de Estudiantes y Ciudadanos de Chile por la Asamblea Constituyente (REDESCHILE) convocó al Primer Encuentro Nacional por una Asamblea Constituyente para el sábado 26 de junio en la comuna de La Florida, Santiago.
Convocatoria
En el Chile del siglo XXI, el neoliberalismo y la visión autoritaria del poder nos han llevado a un sistema económico, político y social marcado por las desigualdades. Mientras unos pocos ganan fabulosas sumas de dinero y mantienen niveles de vida altísimos, millones de chilenos permanecemos en la indefensión y la impotencia de saber que vivimos en condiciones mediocres, con problemas en educación, salud, vivienda, transporte, democracia, alimentación, cultura y distribución del ingreso, problemas de los cuales cada vez vemos más difícil para el sistema el solucionarlos en forma definitiva.
Mientras sigamos creyendo que el problema radica en la mala administración de una elite, estos y otros problemas persistirán, puesto que dejamos que pequeños grupos (sean del color que sean) decidan por nosotros y nos nieguen el derecho a participar de nuestro destino. Para ello, en todas las aristas del problema social de hoy estos grupos privilegiados y opresores utilizan la misma arma, que es el conjunto de normas y decretos de la dictadura militar que llamamos “leyes”, las cuales tienen como fundamento principal la impuesta y antidemocrática Constitución Política de 1980, creada por un grupo selecto de mentes afines al dictador Augusto Pinochet y revisada por las fuerzas armadas chilenas, absolutamente de espaldas a nosotros, y aprobada en un plebiscito que hasta el día de hoy es imposible catalogar como válido, debido a la gran cantidad de irregularidades que se cometieron durante su ejecución.
La pregunta que nos hacemos es: si todas las demandas sociales de hoy implican una lucha contra la legalidad vigente, ¿por qué no plantear derechamente el cambio de las leyes a través de una nueva Constitución creada por nosotros?
Desde un tiempo a la fecha, la idea de una nueva Constitución ha empezado poco a poco a tomar fuerza y un debate se ha instalado entre los nuevos desafíos para Chile. Sin embargo, pensamos que es hora de pasar de los discursos a la acción y al compromiso serio -no demagógico- de rearmar a la sociedad, demostrar que SÍ tenemos algo que ofrecer y empezar a actuar en forma coordinada y organizada para derrotar la legislación arcaica y autoritaria que nos han dejado la dictadura militar y los gobiernos de las cúpulas de la Concertación, autoconvocándonos a hacer uso del derecho de autodeterminación y soberanía llamándonos a una Asamblea Constituyente, donde todos los chilenos llevemos representantes de todo sector étnico, social, cultural y territorial a redactar una nueva Constitución Política para nuestro país, que nos permita una nueva legalidad, hecha por nosotros mismos, para satisfacer nuestras necesidades en forma armónica, sustentable y solidaria.
Por ello, convocamos a las organizaciones y movimientos que demuestren interés en trabajar a reunirnos el día sábado 26 de junio de 2010 en el auditorio de la Municipalidad de La Florida, ubicado en Avenida Vicuña Mackenna 7210, calle Millalongo 22, Metro Bellavista de La Florida, Santiago de Chile, a partir de las 10.00 horas, en el Primer Encuentro Nacional por una Asamblea Constituyente, con el fin de conocernos, establecer contactos, coordinar, planificar y actuar por una nueva realidad para todos.
Las inscripciones y todo lo referente al tema se manejará a través del correo electrónico encuentronacionalac@gmail.com
Red de Estudiantes y Ciudadanos de Chile por la Asamblea Constituyente, REDESCHILE.
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Audio 1: Extracto del discurso pronunciado por la Presidenta
Michelle Bachelet Jeria el 5 de octubre de 2008 en el Court Central del Estadio Nacional, durante el acto con que la Concertación de Partidos por la Democracia celebró los 20 años del triunfo democrático en el plebiscito de 1988, que puso fecha de término a la dictadura de Pinochet, aunque no a su Constitución. (Bachelet no volvió a referirse al tema, pese a la oportunidad que le brindó la campaña electoral de 2009).
Audio 2: Extracto de la intervención del candidato presidencial independiente Marco Enríquez-Ominami el 18 de junio de 2009 en el Hotel Galerías, durante una reunión con profesionales adherentes a su candidatura. (Tampoco volvió a referirse al tema).
Audio 3: Extracto del discurso “¿Una nueva Constitución para el Bicentenario?”, pronunciado por la ministra secretaria general de Gobierno de Michelle Bachelet, Carolina Tohá, el 24 de agosto de 2009 en la Universidad Diego Portales, durante la inauguración del seminario “¿Una nueva Constitución para la República?”. (No volvió a referirse al tema, pese a ser la jefa de campaña del candidato presidencial de la Concertación -quien lo incluyó en su programa- para la segunda vuelta).
Los líderes del denominado progresismo prefirieron competir en el terreno del candidato presidencial de la derecha, Sebastián Piñera, quien afirmó que la Constitución no es una preocupación prioritaria de los chilenos. Y perdieron una mayoría de 20 años.
Fuente 1: prensapresidencia.cl
Fuentes 2 y 3: J.F.S.
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Propuesta de derecho a voto a residentes en el exterior excluye a quienes no “acrediten” un “compromiso” con su país.
El gobierno de Sebastián Piñera enviará un proyecto de ley destinado a satisfacer una de las demandas más prolongadas y sentidas de los chilenos que residen en el extranjero -casi un millón-: el derecho a voto. Sin embargo, el propio gobernante precisó que les exigirá la acreditación de “un compromiso y un sentido de pertenencia con nuestra nación”. Es decir, excluirá a quienes no puedan acreditar dicho compromiso, que, evidentemente, será definido por el propio gobierno aliancista.
Si bien la propuesta deberá seguir un trámite legislativo ordinario, su inspiración retrocede inevitablemente a la generación sectaria e implacable de las principales leyes promulgadas por la dictadura -vigentes hasta hoy, Constitución incluida-, orientadas más a restringir que a conceder.
¿Puede un Presidente de la República definir por sí solo cuáles chilenos están habilitados para ejercer un derecho y cuáles no sin arriesgar su credibilidad democrática, más aún si parte del sector que le apoya no se formó en democracia y creó la actual institucionalidad a su medida?
Pero no sólo es problema de la derecha. Mucho tienen que decir también los políticos de la Concertación -hoy opositores-, quienes prefirieron someterse a reglas injustas en vez de consultar a la ciudadanía, como también, y muy especialmente, la mayoría electoral que permitió la asunción del actual gobierno. ¿A cuánto de ésta le importa realmente que sus compatriotas en el exterior puedan votar, considerando que el sistema político no exige precisamente chilenidad, solidaridad ni sentido colectivo (salvo en el fútbol)?
La decisión presidencial contribuye poderosamente, sin duda, a dividir a los chilenos en primera y segunda clase. Obligados a “acreditar compromiso”, muchos residentes en el extranjero optarán posiblemente por aceptar las condiciones, por injustas que les parezcan, mientras otros no participarán.
El senador oficialista Juan Antonio Coloma esgrimió como fundamento que había nietos de chilenos que ni siquiera conocían el país. Con el mismo predicamento, ahora que se avecina el mundial de fútbol, ¿negaría el gobierno el derecho de un nieto “crack” a jugar por la Selección Nacional?
Un Presidente “de todos los chilenos” da derecho a voto, justamente, a todos los chilenos.
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Chile, comienzos del otoño, zona devastada por el terremoto. Un conductor de noticiarios de televisión –“rostro”, antiguo
“hombre-ancla”- enviado al lugar de la noticia reposa en un cómodo van. Una productora se acerca al vehículo y le señala con su mano que faltan cinco minutos para salir al aire. Se incorpora rápidamente, se desordena un poco el cabello y el cuello de la camisa y se prepara a enfrentar la cámara. Con expresión compungida, presenta la catástrofe a sus colegas del estudio central y a millones de televidentes que le observan con credulidad.
Más allá, rodeado por la misma destrucción, desolación y angustia, se alista otro “rostro” periodístico. Urgido, pregunta a los productores qué tiene que decir. “¡Está la cagada!”, le responden. Ya instruido, envía su despacho informativo. Un reportero ha observado ambas escenas y propone a su periódico publicarlas. Se lo niegan.
(Tomado del relato ante una cincuentena de estudiantes de periodismo de la Universidad de Chile del periodista y editor del diario La Segunda Cristián Bustos, uno de los panelistas del coloquio “Comunicar crisis en tiempos de crisis. Los periodistas y el terremoto: una mirada crítica”. Instituto de la Comunicación e Imagen (ICEI), 5 de mayo de 2010).
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En agosto pasado, en pleno período electoral, Carolina Tohá, ministra secretaria general de Gobierno, se paró frente al auditorio de la Facultad de Derecho de la Universidad Diego Portales y respondió directamente la pregunta del encuentro: “¿Una nueva Constitución para la República?”.
“El Bicentenario parece una oportunidad de plantearse una nueva Constitución”, dijo. Habló durante casi 20 minutos: “El sentido común de los chilenos y la forma como ha evolucionado nuestra sociedad han superado hace rato la mirada estrecha de nuestra Constitución”. Recordó que ésta “no sólo fue dictada por un gobierno de facto, con exclusión explícita de todos los sectores que no le eran afines, sino que intentó legitimarse a través de un plebiscito que no cumplía las garantías más elementales”. Calificó el orden político generado como “sofocante”.
Aseguró, asimismo, que no había fundamento alguno para un conflicto político “inmanejable”. En contrario, advirtió: “Que ideas mayoritarias dentro de la sociedad no tengan un cauce que haga viable su acogida en los canales constitucionales es una bomba de tiempo para la democracia y su credibilidad”.
La ministra vocera de Bachelet no había sino fundamentado lo que la Presidenta había dicho el año anterior, durante el vigésimo aniversario del plebiscito de 1988 -“Chile necesita más democracia, una nueva Constitución”-, y lo que el candidato presidencial de la Concertación, Eduardo Frei, incluía en su programa de gobierno. Otros dos candidatos (Enríquez-Ominami y Arrate) estaban de acuerdo, lo mismo que sectores independientes y organizaciones sociales que habían realizado silenciadas campañas de promoción desde 2002.
¿Era necesario más para un debate nacional?
Sin embargo, ningún medio de comunicación cubrió el inequívoco discurso público de una alta funcionaria de gobierno como Tohá. Sorprendentemente, publicaciones alternativas también callaron, lo mismo que los círculos concertacionistas. La propia Presidenta no volvió a hablar del tema ni respondió –al menos públicamente- a Arrate cuando éste le pidió consultar a la ciudadanía. Tampoco lo hicieron Frei, pese a las oportunidades que le brindaron los debates televisivos; la propia Tohá, no obstante ser su jefa de campaña para la segunda vuelta, ni Enríquez-Ominami. En la práctica, volvieron a postergar la ley más importante del país y a respaldar el unilateral contrato político con los autores y principales favorecidos por un texto así de impugnado: los partidos de derecha.
Después sobrevinieron la derrota electoral y el terremoto, aunque ninguno es excusa para no incorporar todos los derechos fundamentales en una Constitución democrática. ¿Cuáles? La Declaración de las Naciones Unidas los consagra hace 62 años y las actuales Constituciones de Bolivia, Ecuador y Colombia, entre otros países, también. A propósito del desastre, el derecho a vivienda digna.
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Fuente: “Chile con Todos” N° 3, publicación impresa de la candidatura presidencial de Sebastián Piñera, 2009.
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 Financiado mediante erogaciones públicas buscando un sistema de cooperativa, un nuevo periódico en papel circula desde el pasado domingo en Chile. Se trata de Diario Uno, un semanario ajeno a los grandes consorcios que han acaparado la prensa chilena desde hace casi 40 años.
La idea fue lanzada hace dos años por el economista Marcel Claude y el periodista Jordi Berenguer, y acoge a profesionales independientes que esperan entregar sacrificadamente –con bajas expectativas remuneracionales- una visión ecuánime y veraz de la situación del país, agravada ésta por un desastre natural que ha devastado las regiones más pobladas e industrializadas.
Su precio es 600 pesos –poco más de un dólar-, casi a la par con la edición dominical de los principales diarios. Su presupuesto contempla, por ahora, una edición semanal financiada por un aporte mensual de 10 mil pesos -unos 20 dólares- por un total de tres mil donantes, muchos de ellos captados en la vía pública, específicamente en una céntrica esquina de Santiago (paseos Huérfanos y Ahumada).
Su publicación constituye una verdadera proeza. Pese a proclamar la libertad de prensa como uno de sus baluartes, la democracia chilena y sus conductores no han estimulado la pluralidad de medios y contenidos periodísticos sino privilegiado a las grandes empresas de derecha favorecidas ya por la pasada dictadura, así como a los nuevos canales de televisión abierta pertenecientes a grandes conglomerados económicos privados y radioemisoras de empresas transnacionales. Principalmente mediante la discriminación de la publicidad estatal y privada se ha impedido el desarrollo de medios disidentes del modelo político y económico neoliberal, heredado también de la dictadura.
Desde el retorno a la democracia (1990) y durante los gobiernos de la Concertación cerraron, entre otros, los diarios La Epoca, El Metropolitano y Diario Siete, y las revistas Hoy, Apsi y Análisis. El pasado gobierno de Bachelet pidió incluso la nulidad de un fallo internacional inapelable que favorecía al propietario del diario Clarín (2008) y que significaba la reedición del periódico de mayor circulación hasta antes del golpe de estado de 1973.
El llamado duopolio de la prensa chilena concentra los periódicos diarios de circulación nacional y desde el 11 de marzo el diario estatal La Nación es controlado por el gobierno de Sebastián Piñera.
El resultado de esta alta concentración mediática y su sesgo ideológico neoliberal y consumista han estimulado en la audiencia la apatía y el desinterés político y social. El semiólogo Alvaro Cuadra habla incluso de una población indiferenciada, sin conciencia histórica, temerosa y permanentemente en busca de protección.
Un medio independiente como Diario Uno es un pequeño antídoto contra ese “doping” mediático, aunque no se sabe cuánto durará ante su gigante, privilegiada y celosa competencia. Muchos celebran su aparición con esperanza; otros prefieren esperar los acontecimientos, avergonzados de que su elogiado y supuestamente democrático país obligue a pedir dinero en la calle para salvar el pluralismo y el derecho a la información.
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Tras el terremoto, hay dos proyectos de reconstrucción radicalmente distintos: uno que espera apoyarse en la organización y la participación popular y otro que perpetúa el individualismo y la desarticulación social, advierten académicos de la Universidad de Chile pertenecientes al Observatorio de Políticas Educativas.
La catástrofe, afirman en un extenso artículo publicado el 13 de marzo, dejó al descubierto un país fracturado socialmente y en manos del mercado, que ha instalado el lucro y el ejercicio financiero como la mejor estrategia de ayuda.
Atribuyen los saqueos a una reacción de hambre, decepción e impotencia ante los grandes consorcios, los políticos y los medios de comunicación, así como a la falta de asistencia eficiente, solidaridad pública, respeto ciudadano y educación digna. Los califican, además, como el principal problema político del desastre.
Los investigadores proponen centrar el proceso de reconstrucción en la realidad que surge en torno a las organizaciones sociales, escuelas y sedes comunitarias.
Los académicos de la Universidad de Chile e investigadores del Observatorio Chileno de Políticas Educativas (Opech) Daniel Brzovic, Rodrigo Cornejo, Juan González, Rodrigo Sánchez y Mario Sobarzo publicaron el 13 de marzo un extenso artículo titulado “Que se derrumben los sentidos comunes y se reconstruyan las comunidades: Reflexiones a partir del terremoto y maremoto en Chile”, en el cual proporcionan una visión crítica acerca de la reacción de los chilenos tras el cataclismo que devastó el centro-sur del país el 27 de febrero pasado.
Pese a que el trabajo contiene numerosas interpretaciones y juicios de valor discutibles, aporta antecedentes y fuentes poco difundidos y, principalmente, un agudo enfoque sociológico sobre lo ocurrido durante las primeras semanas. Aquí se entrega un resumen personal.
Poca capacidad estatal
El artículo afirma que el terremoto “puso de manifiesto el hecho que en Chile no existen organismos públicos que sean capaces ni de preparar respuestas oportunas a las catástrofes, ni de responder de manera efectiva luego de producirse una como la que acabamos de presenciar”.
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El terremoto ha devastado el corazón de Chile, su núcleo político, económico y cultural, sembrando desazón, angustia y espanto en millones de chilenos.
El cataclismo se cobró vidas y arrasó con bienes de todo tipo, pero puso los pies sobre la tierra a un país que creía transitar irreversiblemente hacia el desarrollo. Porque la solidaridad y generosidad mostradas para ayudar a los damnificados no eran el común denominador hasta el 27 de febrero. En contrario, la sociedad chilena había adoptado el individualismo y la competencia sin cuartel como su razón de ser.
Quienes aparecen en la fotografía no tendrán una tarea simbólica. Uno, representante de los sectores más acomodados e influyentes del país, pretende ir más allá como nuevo Presidente; otro, la Presidenta saliente, seguirá siendo líder de la coalición política civil que negoció el retorno a la democracia; y el tercero, como el animador más popular del medio de comunicación que cautiva y moviliza masivamente a los chilenos.
Reconstrucción no es sólo volver a levantar casas, puentes y carreteras. La Naturaleza también da otra clase de lecciones.
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El régimen elabora un nuevo texto constitucional. Este se caracteriza por las restricciones y el control del sistema político y es sometido a plebiscito en septiembre de 1980 sin contar con registros electorales.
Así se refiere el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos, inaugurado por la Presidenta Michelle Bachelet el 11 de enero pasado, a la Constitución Política de 1980.
¿Han cambiado esas condiciones, treinta años después? Sólo algunas. La ley más importante del país sigue restringiendo y controlando a los chilenos: mientras consagra y promueve algunos derechos, omite y niega otros; mientras estimula metas económicas, ignora el desarrollo social y cultural.
A través de todos estos años de democracia, ¿se ha promovido suficientemente los derechos humanos? ¿Se ha hablado con frecuencia, en la escuela, el trabajo, el hogar, las reuniones comunitarias, los medios de comunicación, de su valor supremo e irrenunciable?
En una sociedad democrática y moderna, como la que Chile pretende, los derechos humanos deben ser consagrados y promovidos por un marco institucional construido entre todos y aceptado por todos.
Consciente de ello, un grupo de juristas, profesionales, estudiantes y dirigentes sociales dio inicio hace tres años a una campaña ciudadana e independiente por una Constitución democrática. Desde entonces ha organizado seminarios abiertos, charlas, talleres y espectáculos culturales; publicado libros, participado en manifestaciones públicas autorizadas y realizado otras gestiones destinadas a informar y hacer conciencia en los distintos sectores acerca de este fundamental tema. Ha sumado muchas adhesiones, aunque le haya faltado recursos y los grandes medios de comunicación, así como muchos políticos, lo hayan silenciado.
“No podemos cambiar nuestro pasado. Sólo nos queda aprender a vivir con él, es nuestra responsabilidad y nuestro desafío”, dijo entonces la Presidenta.
El “nunca más”, sin embargo, sólo será posible cuando se pueda decir que todos los derechos humanos, los individuales y los colectivos, están en plena vigencia o van en camino seguro hacia allá cualquiera sea el gobierno de turno.
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La Universidad Central de Chile, privada, determinó cerrar el Centro de Estudios de Derechos Humanos (CEDH), que dirigía el abogado y ex juez Juan Guzmán Tapia, confirmaron fuentes ligadas al ex magistrado.
La medida se debió a que la unidad no estaba en condiciones de “autofinanciarse”.
Su director fue ministro de la Corte de Apelaciones de Santiago y tuvo a su cargo algunas causas contra el ya fallecido Augusto Pinochet, a quien sometió a proceso por casos de violación de derechos humanos.
Fue, asimismo, candidato independiente a senador en las recientes elecciones parlamentarias (3,96 por ciento de los votos) y una de sus principales propuestas consistió en una asamblea constituyente para una nueva Constitución Política en reemplazo de la autoritaria legada por la dictadura.
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Podría ser perfectamente posible que un proceso constituyente auspiciado, por ejemplo, después de un hipotético triunfo (electoral) de Piñera o una expansión de la derecha, que en ese momento acabe de ocupar la Presidencia de la República, pudiera la Asamblea Constituyente dar un resultado adverso a las fuerzas de izquierda. Sería una Constitución de derecha, pero al menos elaborada democráticamente.
Roberto Viciano, asesor de las asambleas constituyentes de Bolivia,
Ecuador y Venezuela, durante su segunda conferencia en Chile, 18 de noviembre de 2009.
J.F.S.
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Programa de la Segunda Escuela de Monitores para la Asamblea Constituyente, que se realizará este sábado 30 de enero en el Auditorio de la Municipalidad de La Florida, Vicuña Mackenna 7210, Metro Bellavista de La Florida, Santiago:
15.00 a 15.10 horas: Bienvenida y presentación.
15.10 a 16.10: ¿Qué es una Constitución? Conceptos básicos.
16.10 a 17.10: La Constitución chilena. Análisis constitucional simple. Origen antidemocrático. Por qué cambiarla. El poder de la Constitución, cómo afecta nuestra vida.
17.10 a 17.20: Break.
17.20 a 18.20: ¿Cómo cambiar la Constitución? Asamblea Constituyente o Reforma.
18.20 a 19.00: Metodologías de difusión y educación. Comunicación y difusión: Internet, Facebook, páginas web. Educación. Articulación y movilización.
19.00 a 20.50: Taller práctico.
20.50 a 21.00: Discusión y conclusiones finales.
REDESCHILE
Red de Estudiantes y Ciudadanos de Chile por la Asamblea Constituyente
Sitio web oficial:
www.asambleaconstituyentechile.cl
En Facebook:
www.facebook.com/redeschile
Información y material sobre la asamblea constituyente, bajar gratis aquí.
Fuente: RedesChile
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El Comité de Iniciativa por una Asamblea Constituyente invitó a la ciudadanía a inscribirse en el curso de capacitación de monitores “Una mayoría ciudadana que dé sustento social y político a la Asamblea Constituyente”, que se realizará el martes 26 de enero, de 9.30 a 18.30 horas, en la sede del Colegio de Profesores de Chile, Moneda esquina Bulnes, Metro República, Santiago.
Expondrán el abogado de derechos humanos Roberto Garretón y el ex juez Juan Guzmán Tapia, entre otros expositores.
El Comité sugirió, al mismo tiempo, que las organizaciones participen con cinco (hasta diez) alumnos o alumnas de Santiago y regiones que realmente se comprometan con replicar estos conocimientos en organizaciones de base en todo el país. Se requiere comunicar nombres, nivel de escolaridad, cargos -si son dirigentes nacionales o comunales o de organizaciones de base-, teléfonos y correos electrónicos.
El programa
9.30 horas: Bienvenida. Sergio Gajardo, secretario general del Colegio de Profesores.
9.45: Una perspectiva histórica. Introducción del abogado Roberto Garretón.
Debate
10.45: Ecología y derechos ambientales. Introducción de Patricio Herman.
Debate
11.45: Una mirada desde la Teología de la Liberación. Introducción de Juan Subercaseaux.
Debate
12.30: Contenidos esenciales de una Constitución democrática. Introducción de Juan Guzmán Tapia.
Debate
Comentario del Dr. Marcelo Reyes.
13.30 horas: Almuerzo en el Colegio de Profesores.
14.30: Experiencias constituyentes en Bolivia y Ecuador. Introducción de Paulina Correa.
Debate
15.30: Hacia la construcción de una fuerza social y política que demande la convocatoria a una Asamblea Constituyente. Introducción del sociólogo Gustavo Ruz.
16.30: Taller de metodologías participativas.
Inscripciones:
guruz@vtr.net
monica798@gmail.com
El viernes 29 se realizará una Escuela de Monitores para la Asamblea Constituyente en Concepción, organizada por la Red por la Soberanía Popular de esa ciudad.
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La Red de Estudiantes y Ciudadanos de Chile por la Asamblea Constituyente ha organizado para el próximo sábado 30 de enero la “2.a Escuela de Monitores para la Asamblea Constituyente”, en la Municipalidad de La Florida, Santiago. Todas las personas interesadas en el tema podrán conocerse, participar, organizarse, formar sus propias redes y recabar información. Se analizará temas como el origen de la Constitución de 1980, por qué cambiarla, cuáles son los mecanismos para ello y las redes informativas y organizaciones que existen al respecto.
La actividad, que se iniciará a las 15.00 horas, no requiere pertenencia a una organización preexistente y es completamente gratuita. Se abrirá preinscripciones en los sitios web que se indica en el afiche adjunto, dejando claramente establecido que no es requisito inscribirse, ya que la preinscripción sólo tiene un fin logístico (café, sillas, apoyo de sonido, etc.).
Este es el comunicado:
“¿Te interesa saber qué es una Asamblea Constituyente?
¿Sabías que nuestro país está regido por una Constitución antidemocrática que fue impuesta en una dictadura, condiciona nuestro diario vivir y legaliza todas las desigualdades que hoy nos afectan?
¿Te gustaría trabajar para derribar la muralla de la Constitución de 1980?
Porque debemos difundir la iniciativa que el pueblo soberano convoque a una Asamblea Constituyente, porque debemos crear una conciencia y un movimiento nacional para que, de una vez por todas, de manera autónoma y democrática podamos hacernos respetar y decidir nuestro futuro.
Si te interesa aprender y conocer, ¡tienes que asistir!
Hemos diseñado esta instancia especialmente para que sea participativa, pedagógica y con un lenguaje simple, apto para tod@s, especialmente para los que están recién partiendo y los que están interesados en aprender más.
El único requisito es tener las ganas y estar dispuesto a aprender, para luego ayudar y trabajar en el movimiento a lo largo del país.
Te invitamos ESTE SABADO 30 DE ENERO, de 15.00 a 21.00 horas, en el auditorio de la Municipalidad de La Florida, ubicado en Avenida Vicuña Mackenna 7210, Metro Bellavista de La Florida, Santiago de Chile.
Confirma tu asistencia a:
redeschile.ac@gmail.com
Más información en: www.asambleaconstituyentechile.cl”.
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Dos candidatos que generan gran rechazo popular entre sus respectivos adversarios, lo que no se veía desde el plebiscito sobre Pinochet en 1988, disputan este domingo la Presidencia de Chile, país que inicia la conmemoración del bicentenario de su independencia. Una campaña larga y agobiante, en la que escaseó la claridad de propuestas y la visión de futuro, preceden la segunda vuelta de las elecciones.
Uno de los aspirantes, multimillonario y con una pequeña ventaja en las encuestas, asegura que será “el Presidente de la clase media y de los más necesitados” y promete “un millón de nuevos empleos con sueldos justos”, en circunstancias que representa a los sectores más acomodados y privilegiados. Ha execrado la corrupción administrativa de sus rivales y silenciado aquella que permitió la capitalización en dictadura de varios grupos económicos que prosperan hoy en el país, entre otros silencios. A su proximidad al triunfo ha contribuido poderosamente la división de sus rivales.
El otro candidato, político, que ha aparecido permanentemente derrotado, trasformó súbitamente, ante el fantasma del fracaso, la soberbia y displicencia mostrada hacia un rival de sector en altruismo y generosidad. Anticipa más derechos sociales a través de una nueva Constitución, pero indirectamente ha declarado a su pueblo interdicto para asumir por sí mismo una tarea que le es propia al plantear una comisión designada. Declara categóricamente “no a la derecha” y cuestiona la intromisión del dinero en la política, como si la coalición que le apoya no hubiera preferido asociarse con aquélla en vez de escuchar la voz popular mayoritaria.
Mientras tanto, los medios de información en general ya son ganadores: perdieron los candidatos que anunciaban reformas de fondo al modelo neoliberal, cuya difusión, además, evitaron o minimizaron hasta donde pudieron, especialmente el tema de una asamblea constituyente y una nueva Constitución.
La ciudadanía se limitará a elegir una de las ofertas habituales como lo ha hecho regularmente desde hace veinte años, postergando momentáneamente sus quejas por la mala calidad de la política y los políticos. Hace un mes desechó a los aspirantes “alternativos” a parlamentarios votando abrumadoramente, una vez más, por el binomio “oficial” Concertación-Alianza. No resulta extraño entonces que aquel sector que, al margen de candidatos y partidos, se atrevió a alzar la bandera de la asamblea constituyente y marcar su voto como medida de presión no haya podido superar aún la apatía cívica general y, en particular, el egoísmo existente dentro de la propia sociedad civil.
¿Merecen los votantes chilenos ser puestos entre la espada y la pared por dos candidatos con tanto rechazo?
Sólo obtendrán algo mejor cuando levanten estadistas y líderes sociales, den su preferencia a medios de comunicación comprometidos con el desarrollo social y se pongan pantalones largos para apurar por sí mismos el verdadero cambio: una institucionalidad auténticamente democrática.
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Mientras la farándula de todo tipo es gratis, para saber cómo se gestó la propiedad de los actuales medios de comunicación chilenos hay que desembolsar 40 dólares por persona.
María Olivia Monckeberg, Premio Nacional de Periodismo 2009, profesora de la Universidad de Chile y acuciosa investigadora de la realidad chilena de los últimos 30 años, publicó hace un par de meses el libro “Los magnates de la prensa. Concentración de los medios de comunicación en Chile”.
Con trabajos anteriores de títulos tan elocuentes como “El saqueo de los grupos económicos al Estado chileno” (2001), “El imperio del Opus Dei en Chile” (2003) y “El negocio de las universidades en Chile” (2007), entre otros, la periodista indaga, detalla y califica esta vez la personalidad y el comportamiento de los propietarios de los mayores medios informativos chilenos. Y éstos han acusado recibo: cuando le fue otorgado el Premio Nacional, en agosto pasado, su nombre apenas apareció en algunos de ellos.
El enfoque de Monckeberg sobre los ascensos y caídas del empresariado que comenzó a construir –o reconstruir- su imperio mediático durante la dictadura de Pinochet y que hasta hoy goza de un ventajoso oligopolio se enmarca en un contexto histórico que retrocede hasta la Independencia, aportando así un voluminoso compendio de hechos, antecedentes e interpretaciones que ayudan a entender por qué el periodismo se encuentra tan bajo su estándar profesional.
En la nueva obra desfilan personajes acerca de los cuales la opinión pública suele ser informada sólo respecto de sus grandes éxitos empresariales -por censura oficial, antes, y autocensura propia,
ahora-, pero la autora se encarga de describir crítica y documentadamente las estrategias empleadas, así como la ideología que las sustenta. Los protagonistas principales son Agustín Edwards, propietario del diario El Mercurio; Alvaro Saieh, propietario de Copesa (La Tercera y otros); Ricardo Claro –fallecido en 2008-, propietario del canal Mega; Sebastián Piñera –actual candidato presidencial-, propietario de Chilevisión, además de potentados extranjeros transnacionales.
Vallas demasiado altas
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Senador Eduardo Frei, Quinto Congreso Ideológico del Partido Demócrata Cristiano, 12 de octubre de 2007:
No podemos seguir con esta Constitución. La hemos parchado y reparchado. ¡Si ya no sirve! Es una camisa de fuerza para el país.
Presidenta Michelle Bachelet, acto de conmemoración del triunfo del “No” en el plebiscito de 1988, Court Central del Estadio Nacional, 5 de octubre de 2008:
Chile necesita más democracia, una nueva Constitución, más descentralización y más participación.
Presidenta Michelle Bachelet, entrevista en la revista Mensaje, diciembre de 2008:
-Algunos sostienen que la Constitución no es sentida como “propia” por parte de los chilenos y que la reforma del año 2005 no fue suficiente. En su programa de gobierno no estuvo planteado, pero, ¿cree que Chile debería acercarse a un nuevo texto constitucional?
-Estuve en el acto en que se ratificó en septiembre de 2005 la nueva Constitución. Hubo modificaciones muy sustantivas y quedamos felices porque se terminó con la falta de atribución de los Presidentes sobre los comandantes en jefe, se cesó con el Consejo de Seguridad (Nacional) y con los senadores vitalicios y designados. Se avanzó hacia una sociedad más democrática. Esa fue una modificación debatida y lograda mediante una negociación muy dura en un Congreso elegido por el sistema binominal. Fue lo que se logró; fue la mejor solución posible. Ahora bien, me parece que falta el reconocimiento constitucional a los pueblos originarios, la norma de reforma al sistema electoral o la inhabilidad de los dirigentes sindicales para ser parlamentarios, entre otros elementos. Por eso propuse el 5 de octubre (de 2008) que debiéramos avanzar hacia una nueva Constitución, que represente de verdad al Chile que somos, con unidad dentro de la diversidad.
-En lo que resta de su gobierno, ¿hay posibilidad de algún avance en ese sentido?
-Parece difícil en un período electoral en el que, por lo demás, tenemos que ocuparnos de los efectos de la crisis económica. Muy al contrario de lo que algunos hablan, este (2009) no va a ser el año del pato cojo. Va a ser un año extraordinariamente activo. Y trabajaremos frente a la crisis para que la vida de los chilenos sea lo mejor posible, por ejemplo, para que se genere empleo. Por eso el tema de una nueva Constitución tendrá que ser para el próximo gobierno. Voy a tener que dar, por ejemplo, prioridad a materias como el seguro de cesantía o el subsidio a la contratación. Voy a volver a insistir en la reforma al binominal, en el registro automático de los votantes y en el voto de los chilenos que viven en el extranjero.
Carolina Tohá, ministra secretaria general de Gobierno, seminario “¿Una nueva Constitución para la República?”, Universidad Diego Portales, 24 de agosto de 2009:
No es un motivo, en cambio, que el gobierno vaya a iniciar ahora una reforma integral a nuestra Constitución ni tenga una propuesta oficial al respecto. Nos parece que esta discusión necesita desarrollarse y decantar y debe ser asumido por un Gobierno al inicio de su mandato para conducir en forma coherente un proceso que será complejo y tomará tiempo.
Candidato presidencial Eduardo Frei, presentación de su programa de gobierno, Castillo Hidalgo, 7 de septiembre de 2009:
Hoy anuncio que he tomado la decisión de convocar, en los primeros 30 días de mi gobierno, a una Alta Comisión de Reforma Constitucional con representantes de todos los sectores políticos y parlamentarios, de las fuerzas sociales y de nuestros mejores expertos constitucionalistas, para hacer una propuesta de Nueva Constitución. Esta propuesta deberá ser entregada al Presidente para el 18 de septiembre del 2010, con el objetivo que su debate se transforme en un acto de unidad nacional, iniciando así, con ambición, sin miedos, con fe en el futuro, una nueva fase de la historia nacional.
Candidato presidencial Eduardo Frei, “Hacia una Constitución de todos”, extracto de su programa de gobierno 2010-2014:
Apenas se instale el nuevo gobierno, invitaremos a todas las fuerzas políticas y sociales a participar de una Comisión Asesora Presidencial -al estilo de las que ha invocado la Presidenta Bachelet- para que elabore una base constitucional y proponga un camino para llevar adelante el proceso solemne de reforma constitucional ciudadana.
Carolina Tohá, jefa de la campaña presidencial de Eduardo Frei, carta a Jorge Arrate y el pacto Juntos Podemos-Frente Amplio, 17 de diciembre de 2009:
1. Por una Nueva Constitución Política del Estado. Constatamos que las fuerzas de centro e izquierda han planteado la necesidad de una nueva Constitución para Chile. Unos han propuesto que esto se haga mediante la convocatoria a una Asamblea Constituyente, otros por mecanismos ratificados por la soberanía popular y otros mediante un proceso de diálogo social. Sin embargo, nos parece pertinente declarar que lo central es que aspiramos a que la nueva Constitución tenga los siguientes contenidos: garantías sobre la proporcionalidad del sistema electoral que terminen con la exclusión generada por el sistema binominal; garantías sobre el derecho a voto de las chilenas y chilenos en el exterior; posibilidad de los dirigentes sindicales de ser candidatos al parlamento; reformas al Tribunal Constitucional para evitar que éste ejerza un carácter co-legislador indebido; mayores facultades de iniciativa parlamentaria de ley; límites al concepto de Estado subsidiario para que no sea una barrera a la política de desarrollo productivo; reestablecimiento del derecho del sector público sobre la constitución de empresas en áreas estratégicas para el desarrollo nacional; reconocimiento del carácter plurinacional y multicultural del Estado de Chile.
J.F.S.
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