857.000 chilenos negados aún por su patria
16.09.08 @ 20:06:44. Archivado en 4. Política, Sociedad, 3. Chile, Desarrollo
El derecho a voto puede ser ejercido por ciudadanos residentes en el extranjero de muchos países de América Latina y el resto del mundo, no así por los chilenos.
Según registros de 2002, hay 857.781 compatriotas avencidados en el exterior -el 6 por ciento de la población total del país-, muchos por causas económicas o políticas. De ellos, 429.708 están en Argentina, 113.394 en Estados Unidos, 42.396 en Suecia, 37.577 Canadá y 33.626 en Australia.
Permanecen vinculados con su país por lazos consanguíneos y fraternos, y aportan además intelectualmente, económicamente a sus familias y con donaciones materiales a hospitales, bomberos, municipalidades, Teletón y otras instituciones. Sin embargo, no son ciudadanos debido a que no pueden expresar su opinión y voluntad a través del sufragio. Si bien los gobiernos de la Concertación han tratado de avanzar en la temática de los derechos humanos y, específicamente, del derecho a voto, las distintas iniciativas legales impulsadas no se han materializado a raíz de la negativa de una influyente minoría parlamentaria de derecha.
El último proyecto de ley fue presentado al Parlamento en octubre de 2007. Establece que procederá realizar votaciones en el extranjero para las elecciones de Presidente de la República y plebiscitos regulados por la Constitución, para lo cual habrá una junta electoral en cada consulado. La inscripción se formalizaría mediante la suscripción de un documento cuyas características serían determinadas por el director del Servicio Electoral mediante una resolución publicada en el Diario Oficial. La nacionalidad, identidad y edad para inscribirse se comprobaría por medio de un pasaporte para chilenos válido o por la cédula nacional de identidad vigente otorgada por el Servicio de Registro Civil e Identificación de Chile. Habría –prosigue la iniciativa pendiente- una mesa receptora por cada 350 personas inscritas y su instalación y dotación en los locales designados sería responsabilidad del cónsul respectivo.
Algunos esgrimen la desvinculación actual de esas personas con el país y que no evidencien un interés patrio concreto. Otros opinan que muchos han dedicado toda su vida o gran parte de ella al extranjero y no deberían tener la responsabilidad de elegir y definir el destino de sus compatriotas. Otros arguyen que esos votos corresponden a personas de menor preparación y proclives a mayores reivindicaciones sociales y de justicia, lo que consideran un riesgo para determinados intereses.
Es posible, además, que muchos de los eventuales favorecidos por el derecho a sufragio no lo ejerzan, según propia determinación, libre y soberana. Es posible, asimismo, que la tarea prioritaria sea resolver el tema de la obligatoriedad del voto o de la inscripción automática y voto voluntario.
Pertenecer a una comunidad, a una nación, sin embargo, significa mucho más que pequeños cálculos. Conlleva preservar una identidad, un sentimiento, un alma, un principio espiritual que hace distintivo a cada ser humano no sólo por haber nacido en un territorio determinado, sino también por mantener costumbres, tradiciones, lenguaje y cultura heredada y adquirida, y en permanente construcción.
Participar en el destino del pueblo natal y de la patria toda a través del principal instrumento de la voluntad popular y social, libre y secreto, como es el sufragio, constituye un derecho universal y está garantizado por la Constitución Política del Estado y los tratados internacionales vigentes ratificados por Chile.
El voto es la unidad que sostiene a la democracia y uno de los derechos humanos.
“Toda persona tiene derecho a participar en el gobierno de su país, directamente o por medio de representantes libremente escogidos”, recuerda el artículo 21 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
“Chilenos somos todos, los que están dentro y los que están fuera”, decía el programa de gobierno de Michelle Bachelet 2006-2010.
¿Será posible ahora, a pocos meses del Bicentenario, terminar con ese sentimiento de apatria que muchos de los chilenos y su descendencia deben sentir ante el desconocimiento que les hace su Madre Patria al negarles uno de sus derechos fundamentales?
Extraído de: Votación de los Chilenos/as en el Exterior, Claudia Barría Straussmann, asistente social, Diplomado “Gobierno y Gestión Pública”, Universidad Alberto Hurtado. Santiago, julio de 2008. cbssocial@gmail.com
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Julio Frank Salgado
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