Estadistas y ciudadanos se necesita
16.03.08 @ 18:58:28. Archivado en Política, Sociedad, 3. Chile, Pinochet
Un senador de gobierno es expulsado de su partido por disentir del mismo gobierno, se alía con la oposición, le da mayoría parlamentaria y es elegido presidente del Senado. Otro senador de gobierno renuncia a su partido y se suma a la oposición para elegir presidente del Senado a su colega expulsado.
El Estado pierde periódicamente miles de millones de pesos por negligencia o corrupción administrativa y no hay sanciones ni alarma gubernamentales.
La oposición –heredera de Pinochet- se frota las manos, con miras a las próximas elecciones en las cuales el sistema binominal que ella misma creó la “bonificará” una vez más.
El Partido Socialista denomina “Salvador Allende” su congreso ideológico 2008 y sus máximos líderes lo inauguran proclamando sus precandidaturas presidenciales adscritas a la institucionalidad pinochetista.
El Partido Comunista define las dos últimas elecciones presidenciales en favor de la Concertación y recibe el cinco por ciento de los votos en diputados, y todavía no se le permite integrar el Parlamento. El Partido Radical Social Demócrata, por ser miembro de la Concertación, obtiene en cambio siete diputados con el 3,5 por ciento de los votos.
La Presidenta de la República, militante socialista y torturada por la dictadura, adhiere al modelo político y económico neoliberal legado por ésta. Otro Presidente de la República, también militante socialista y el más severo opositor a Pinochet, firma la Constitución de 1980 reformada y termina su mandato entre aplausos del empresariado favorecido por éste.
Un millonario candidato presidencial de derecha e hincha de otra enseña deportiva compra y controla el club de fútbol más arraigado en los sectores pobres.
Varios políticos avezados y “mediáticos” se declaran partidarios de una nueva Constitución, pero lo callan en televisión.
Los medios de comunicación predominantes alertan insistentemente sobre el recrudecimiento de la violencia delictual en un país reconstruido para tranquilizar a los inversionistas privados.
Varios y destacados periodistas políticos opositores a la dictadura trabajan ahora junto a quienes participaron en ésta o consolidan su legado.
Cientos de manifestantes salieron a las calles en 2006 para celebrar la muerte de Pinochet y su fracaso individual, y al día siguiente continuaron con la rutina que éste les dejó a cambio.
Millones de chilenos eligen libremente a sus autoridades políticas y no se atreven a criticarlas o parodiarlas en público.
Un movimiento ciudadano promueve una asamblea constituyente y una Constitución democrática para proponer un nuevo país y en ocho meses no ha podido expandir su mensaje a toda la ciudadanía.
Chile necesita urgentemente más de un estadista y muchos, muchos ciudadanos.
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Julio Frank Salgado
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