Un bien que se niega a ser transado
12.07.06 @ 17:49:58. Archivado en 1. Periodismo, ENTREVISTAS
“En la Universidad debiera ponerse más énfasis en la orientación hacia el fiel cumplimiento de la ética profesional”, advierte Emilio Filippi, maestro del periodismo chileno.
Para él, esta profesión no declinará a menos que los propios periodistas “nos dejemos estar y aceptemos, sin pudor, que el periodismo con valores y principios ha entrado en coma”.
Admite que “no siempre hay una consistente simbiosis en los fines y procedimientos que deben utilizar los periodistas y quienes contratan sus servicios y manejan los medios de comunicación”.
Emilio Filippi (77) puede hablar con propiedad sobre periodismo y ética profesional. Su larga trayectoria, iniciada hace sesenta años, se consolidó y fortaleció precisamente durante el período más crítico de la historia chilena del último medio siglo (1970-1990). Entre sus numerosos cargos figuran el de director de la revista Hoy, nacida en el lapso más violento del régimen militar (1977) y pionera de los medios opositores, y del diario La Epoca (1987) –ambos, desaparecidos en democracia-, además de presidente del Colegio de Periodistas. Entre sus reconocimientos públicos están el Premio Nacional de Periodismo (1972) y el Premio Rey de España (1983), por su defensa de la libertad de expresión. Después de ser embajador en Portugal durante el gobierno de Patricio Aylwin, se dedicó a la docencia universitaria en una materia que domina y sobre la cual ha escrito varios libros: la ética profesional.
Valga eso como introducción a la siguiente entrevista que le realizara hace algunos días, vía correo electrónico, el autor de “Voz del Sur”, centrada justamente en ese bien superior de todo profesional –y persona-, hoy cada vez más amenazado y no sólo por presiones políticas, sino también por tentaciones económicas.
¿Qué se debe entender por respeto a la ética profesional en el ejercicio del periodismo?
-Como ocurre o debe ocurrir con todos los profesionales universitarios, la ética es la forma como se define las conductas de quienes ejercen las respectivas disciplinas. Estas normas deberían ser resumidas con un término que engloba prácticamente la totalidad del trabajo periodístico: la responsabilidad. En un libro que publicara en 1991 (“La profesión de periodista, una visión ética”, Atena, Santiago) señalé que la primera gran responsabilidad del periodista es la búsqueda honesta de la verdad, por lo que debe estar preparado para investigar los hechos con acucia, detenimiento y sentido de las proporciones, dejando de lado toda intención subjetiva de orientar el relato en un sentido comprometido con intereses particulares, ya sean de beneficio propio o por encargo de terceros a quienes les convenga personal o institucionalmente la tergiversación de los hechos relatados. El concepto anterior supone una concordancia con los valores inherentes al ejercicio del periodismo como actividad de rango superior, atenida a principios de equilibrio moral sin los cuales la labor periodística carecería de valor como coadyuvante al razonable quehacer social que le corresponde en la vida moderna.
¿Predomina o no el cumplimiento de las normas éticas contenidas en los códigos respectivos de los colegios profesionales? ¿Qué efecto tiene eso sobre el ejercicio periodístico?
-En la mayoría de los códigos de ética existentes, por lo menos en Chile, en los colegios profesionales se pone énfasis en el respeto de los valores superiores que configuran la esencia de tales actividades. Desde el punto de vista de la labor periodística, es evidente que el deber de respetar la verdad y eliminar cualquier atisbo de parcialidad interesada en los trabajos periodísticos es una condición ineludible de todo periodista que pretenda ser consecuente con ese principio superior, de respeto compartido de la ética profesional aplicada cabal y decorosamente en todos los ámbitos.
Las presiones
¿Requieren estos códigos una adecuación a la época o están definitivamente sobrepasados por las exigencias del modelo político-económico imperante hoy?
-Es evidente que hay valores y principios que han sido omitidos o mermados en sus alcances en ciertos códigos profesionales. Un ejemplo de lo señalado podría ser la relativa ligereza con que determinados profesionales abordan asuntos de extrema importancia en el mundo contemporáneo, como sería el de la relación entre lo que se debe considerar la justa utilidad y lo que otros definen como el lucro desenfrenado, que no aparece en el índice de lo inaceptable o desaconsejable en materia económica en algunas disciplinas que tienen relación con el rubro comercial o de los negocios. En ese ámbito puede haber una confrontación ética sustancial con los valores básicos del periodismo.
¿Se ha terminado por hacer compatible el ejercicio periodístico con el proselitismo político y/o la promoción comercial?
-La pregunta trata de poner las cosas en su lugar. Es decir, es evidente que la confusión de planos entre lo que se debe hacer por razones de equilibrio ético, y los intereses de determinados grupos o sectores que utilizan los medios de comunicación y a los periodistas para servir sus apetencias particulares, provoca una lamentable distorsión entre lo que son fines superiores de la actividad periodística y las ambiciones de quienes mañosamente tratan de manejarlos en forma directa o por interpósita persona. En la mayoría de los casos tales presiones resultan ser muchísimo más fuertes que el valor ético que debe aplicar el periodista a su trabajo profesional.
¿Qué opina sobre el desempeño paralelo de un periodista como conductor de noticiarios y “rostro” de una campaña publicitaria o como comentarista y locutor comercial a la vez? ¿Es eso sancionable éticamente?
-Considero una imprudencia lamentable que se utilice los rostros y voces de los periodistas que, siendo comentaristas, locutores de noticiarios o personalidades destacadas de su actividad profesional básica entregan notas periodísticas fundamentadas en una investigación acuciosa, seria y responsable de hechos debidamente verificados, se presten por dinero a promover mercadería comercial de cuya calidad y validez en la mayoría de los casos no estarían en condiciones de responder. Naturalmente, si la acción se extralimita y pasa a constituir una falta evidente a las normas deontológicas, deberían el periodista y los medios ser sancionados éticamente para evitar la continuación de tales reprobables conductas. Si se me permite un comentario adicional, debería decir que tales faltas son más comunes que las que normalmente se señala como agravio a los valores éticos que rigen en la mayoría de los códigos de ética profesional periodística en el mundo civilizado.
¿Qué hace o puede hacer el Colegio de Periodistas para dar a la ciudadanía la seguridad que en el gremio se está cumpliendo las normas éticas?
-El Colegio de Periodistas y el gremio en general deben atenerse con rigor a las normas que universalmente se ha dado para asegurar la conducta ética de sus miembros. Toda actitud permisiva, basada en razones de competencia mal entendida o en defensa de derechos creados, debiera ser enjuiciada internamente por los organismos respectivos y aplicarse a los infractores las sanciones correspondientes, sin ánimo persecutorio ni afán competitivo sino en resguardo del bien común relacionado con la integridad moral de nuestro gremio y la excelencia de este quehacer.
Periodistas y medios
¿Suscriben los periodistas y los medios en que trabajan las mismas normas de ética, considerando que la prioridad de aquéllos es profesional y la de éstos, financiera?
-Como se ha visto en la práctica, no siempre hay una consistente simbiosis en los fines y procedimientos que deben utilizar los periodistas y quienes contratan sus servicios y manejan los medios de comunicación. Eso es lamentable y debiera ser analizado a fondo en un gran debate público acerca de los valores que están en juego y los procedimientos que será preciso adoptar para mejorar las condiciones éticas en que se desenvuelve nuestra profesión.
¿Qué papel juega la enseñanza universitaria del periodismo en todo esto?
-En la Universidad debiera ponerse más énfasis en la orientación hacia el fiel cumplimiento de la ética profesional y el fortalecimiento de las organizaciones encargadas de preservarla.
¿Está el periodismo, como profesión, en crisis, decadencia u obsolescencia?
-Mientras el periodismo cumpla con su deber de hacer su tarea al servicio de la verdad y con responsabilidad... Podría entrar en crisis en determinados sectores de la sociedad que menosprecian esta tarea si prefiere el negocio sucio de alterar el sentido de las cosas y servir intereses ajenos a su deber primordial.
¿Qué valor asigna al llamado periodismo ciudadano, aquel que da al público un papel protagónico en la difusión de información?
-Los nuevos instrumentos de comunicación no tendrían por qué dar paso a la obsolescencia o decadencia de la profesión en su esencia a menos que los periodistas nos dejemos estar y aceptemos, sin pudor, que el periodismo con valores y principios ha entrado en coma.
Julio Frank Salgado, “Voz del Sur”.
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