Un traspié en el blogueo
22.10.05 @ 18:56:23. Archivado en 1. Periodismo, 3. Chile, Blogueo y periodismo ciudadano
• Conocido periodista chileno cerró su blog personal debido a supuestas presiones externas.
Como trascendió incluso más allá de la blogósfera, el periodista y conductor de Teletrece, Mauricio Hoffmann, cerró su blog personal después que un enconado comentario contra uno de sus posts apareciera en un diario de Santiago (Las Ultimas Noticias). En una doliente despedida, se quejó de que sus opiniones habían sido malinterpretadas y que no era eso lo que esperaba de su participación en este medio. Hoffmann había criticado duramente la visión negativa de los candidatos presidenciales participantes en el programa transmitido por su canal, tras lo cual uno de los blogueros le acusó con igual dureza de tratar de ocultar la realidad chilena.
El remedio fue casi peor que la enfermedad, porque el anuncio del cierre generó una seguidilla de melodramáticas reacciones, desde la solidaridad emocionada con el autor hasta el repudio a la situación creada, pasando por el supuesto arrepentimiento del causante del escándalo. La mayoría consideró errada la decisión y pidió que fuera revocada; otros las emprendieron en contra del periódico y su sensacionalismo y criticaron ciertos vicios periodísticos frecuentes; unos pocos, más cáusticos, pusieron en duda el temple del redactor. Resultado: un exitoso blog terminó lleno de explicaciones, disculpas, lamentos y recriminaciones.
¿Dónde estuvo realmente el problema? ¿Un medio de comunicación tradicional tergiversó la actividad en un blog con fines sensacionalistas? ¿Un profesional infringió normas internas de la empresa donde presta servicios? ¿El blogueo no favorece a quienes deben representar permanentemente intereses ajenos a su pensamiento? El alboroto generado ha confundido el trasfondo de lo ocurrido. El diario, por muy cuestionables que sean su estilo e idea del periodismo, actuó correctamente al considerarlo noticioso. Hoffmann es un profesional respetado, conocido y figura pública desde que asumió la conducción titular del principal noticiario de Canal 13, generalmente el más visto de la televisión abierta chilena. Lo demuestra el alto tráfico de su blog. Los comentarios a sus opiniones, especialmente si se salen de los marcos habituales, también pueden generar interés público. El tema no va por ahí.
Presiones externas
¿Qué es lo de fondo, entonces? Que un periodista de alta consideración social se sintió inhabilitado para opinar libremente y obligado, directa o indirectamente, a seguir manteniendo una imagen distinta a sus juicios personales sobre la contingencia chilena. En la práctica, renunció a una de sus facultades esenciales para no poner en riesgo su exitosa carrera profesional. Absurdo y ridículo, pero no un problema exclusivo de Hoffmann, sino de la realidad predominante en el ejercicio del periodismo en Chile.
El profesional de la información, formado en universidades, está cada vez más restringido por los vaivenes del mercado, a los que otras profesiones afines, en cambio, han sacado provecho. Tiene cada vez menor injerencia en las decisiones de los medios de comunicación, que le alejan del reporteo acucioso, la investigación profunda y la interpretación personal de los hechos para insertarle en el mundo de la edición mecanizada, la promoción institucional y el mensaje publicitario. Se ha visto forzado así, con mejor o peor ánimo, a mantenerse en el límite de los cánones de la profesión para evitar el conflicto con otras de las que depende actualmente para subsistir.
Lamentable y vergonzoso es lo sucedido con el blog de Hoffmann, pero su caso no sólo le afecta a él, sino a todos los demás periodistas, incluyendo el que postea aquí, que desean volver a ejercer como su profesión manda.
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Julio Frank Salgado
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