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País pinochetizado (II)

Permalink 25.03.19 @ 10:00:27. Archivado en 5. Política, Sociedad, 6. Chile, Pinochet, Historia

El “profundo cambio de mentalidad” de los chilenos, dirigido hacia el esfuerzo individual como “única herramienta válida” de libertad
y progreso, fue la gran realización de su gobierno, dijo Pinochet. “Dedíquense a trabajar y no se metan en política”, en otras palabras. Cómo negarlo, si la lucha por la subsistencia diaria y la prosperidad personal ha relegado ideales e intentos colectivos, y dado a la democracia un fin utilitario, plutocrático y rutinario. Y ha conquistado, además, la admiración internacional.

¿Cuál fue la gran “realización” de la dictadura chilena, superior incluso a su visión económica e institucionalidad inexpugnable?

Hace 30 años, perdido el plebiscito y resignado a tener que irse del gobierno, Augusto Pinochet fue entrevistado por el periodista Luciano Vásquez, quien le incluyó, como hizo con otros líderes políticos de entonces, en su libro “Transición a la chilena” (1989). Tras enfatizar allí el dictador que sólo se había esfumado su posibilidad de regir por ocho años más y que su obra no había estado en juego, su evaluación general fue más allá de los resultados que eran evidentes para alcanzar una proyección cultural: se había logrado un “profundo cambio de mentalidad” en los chilenos, quienes tomaron conciencia, agregó, de que el trabajo y el esfuerzo individuales eran las “únicas herramientas válidas” para progresar “en libertad”.

Rodeado y dejándose influir por reconocidos expertos en el modelo económico neoliberal y el blindado sistema institucional neoconservador, en el área de su exclusivo dominio Pinochet impuso lo propio: liderazgo sin competencia y mando armado. Tenía, por lo tanto, algo elemental que exigir a todos: obediencia directa, primero, y acatamiento de su obra cuando ya no mandara.

Y esto, en definitiva, en mayor o menor grado, de buena o mala gana, es lo que se ha podido observar entre sus compatriotas desde que terminó de dictar.

Cambio de mentalidad política

Pinochet encargó el manejo del poder político y la responsabilidad sobre la estabilidad de lo obrado a una elite (“clase política”) cuyo ideario original se daba ya por obsoleto y estaba dispuesta a asumir las nuevas reglas con tareas que, por ello, implicaban más bien una administración. Debía, en el fondo, cogobernar con los nuevos “hombres fuertes” del sistema: antiguos capitalistas sumados a magnates recién enriquecidos, fortalecidos adicionalmente como conglomerados económicos nacionales y transnacionales (los “ricos”).

Ante las nuevas circunstancias, los partidos de la centroizquierda y la izquierda “renovada” chilenas, históricamente opositores a la dictadura, sorprendieron a los diseñadores del modelo y a la ciudadanía que votó por ellos demostrando que podían subsistir y aun prosperar partidariamente bajo una institucionalidad dudosa y hermética, antagónica con las ideas propias, contraria a la democracia participativa y heredada de un dictador derechista.

Rechazaron al creador, pero acataron lo creado.

Así, Aylwin (acérrimo opositor a Allende) reconoció que habría democracia sólo “en la medida de lo posible”; Frei Ruiz-Tagle (cuyo padre y ex Presidente fue muerto durante la dictadura, según la investigación judicial) continuó la privatización de recursos naturales iniciada por Pinochet; Lagos (ya famoso por su “dedo acusador” contra el dictador por televisión) declaró “democrática” la Constitución pinochetista reformada parcialmente y terminó su mandato aplaudido por el gran empresariado; Bachelet (cuyo padre murió luego de ser torturado y ella misma fue torturada) pareció atreverse con un proyecto de nueva Constitución, pero prefirió su carrera internacional a aventurarse con algo que podía hacer tambalear la obra dictatorial: una asamblea constituyente.

No hubo aprensiones, por lo tanto, en la concesión y entrega sistemática, total, exclusiva, preferente o mayoritaria del cobre, el mar territorial, el agua, la energía eléctrica, el empleo, la educación superior, la salud, la previsión, la prensa, la televisión y otros bienes nacionales y sectores de esa importancia y magnitud al imperio, laxamente reglamentado, e intereses específicos de los privados, particularmente los grandes consorcios multinacionales, depositarios del poder económico.

Dicho favoritismo no sólo se tradujo en una marcha preferentemente mercantil del país -no solamente de su economía-, sino también en una actitud clientelista para alimentarlo de parte de los propios encargados de establecer las nuevas normas. Las boletas “ideológicamente falsas” (por servicios no prestados) para el financiamiento de campañas electorales ha sido un recurso ilícito extendido en la política contingente, aunque admitido e investigado solamente durante los últimos años. El senador de la UDI Jaime Orpis, la punta del iceberg, fue desaforado y será enjuiciado por recibir dinero de empresas particularmente interesadas en la Ley de Pesca, que permite grandes concesiones marinas a un puñado de privilegiados solicitantes.

“Hay que ayudar a los ricos para que den más plata (dinero)”, sentenció el dictador en 1988. Y la “clase” política, amparada por la Constitución aludida, le acató transversalmente.

La política, el “arte” de conducir una nación, fue transformada en una función pragmática y un espectáculo farandulesco, y la elección de gobernantes, en un trámite rutinario y lo menos trascendente posible.

Cambio de mentalidad popular

La dictadura y sus ideólogos, sucesores y principales beneficiarios, en consecuencia, pudieron redirigir las aspiraciones y metas populares hacia lo personal, lo privado, de modo de obstruir y desincentivar el desarrollo de ideales colectivos y su promoción en la política y fuera de ella. Alejaron a la ciudadanía (el “pueblo”) de las utopías y proselitismo que habían sido erradicados para centrarla en su trabajo doméstico y el provecho propio, otorgando al consumo de carácter consumista un papel prioritario, seguido por la reducción de los derechos sociales a lo más cercano y directo, especialmente los afectos familiares, y por la manipulación de la delincuencia común, la sexualidad y la violencia intrafamiliar como herramienta de control.

Las masivas y periódicas protestas callejeras de la última década, que pusieron fin a un prolongado letargo político-social y parecieron atacar el sistema en algunos de sus pilares sacrosantos –especialmente la educación y la previsión privadas-, terminaron por afianzar involuntariamente lo que pretendían debilitar. Cientos de miles de personas marcharon con insistencia en 2011 exigiendo “educación pública gratuita y de calidad” -lográndolo sólo en forma parcial-, y otros tantos demandaron en 2016 “No más AFP (administradores privadas de los fondos previsionales)”, a las que acusaban de estafa. Sin embargo, otros cientos de miles y algo más, participando en la manifestación popular realmente vinculante, las elecciones, elevaron por segunda vez a la Presidencia a un empresario millonario, partidario de la educación privada y lucrativa, de más AFP y de la economía de mercado y transnacional como realidades inmutables (e incluso del derrocamiento de gobiernos socialistas en desgracia), aunque, en descargo de los perdedores y en favor del sistema, las alternativas concretas a él no eran diametralmente distintas.

Rechazan lo creado por el dictador, pero acatan a los políticos administradores.

Siguen intocables para los dirigentes sociales de mayor convocatoria, para sus bases, naturalmente, y para muchas de las ardientes, pero inorgánicas redes sociales virtuales, flagelos como el incontrarrestable influjo de las ambiciones transnacionales en la vida de los habitantes de este territorio, cada vez más sobreendeudados y aculturados por grupos económicos que lavan su imagen con espectáculos masivos a cambio de beneficios estatales, y permanentemente bajo la amenaza que un avance social aumentaría el desempleo y disminuiría la inversión privada; como la distorsión informativa mediática, que asemeja y confunde el periodismo con la publicidad, bajo la presión de los mismos consorcios cuyos dominantes medios de comunicación deciden diariamente qué ha de saber y cómo debe actuar la audiencia; como el temor de los conductores del país a encarar y debatir públicamente sobre los problemas más agudos de la sociedad chilena y tratar de resolverlos mediante un proceso político, popular, institucional, participativo y genuinamente democrático.

“Dedíquense a trabajar y no se metan en política” fue el radio de acción demarcado por Pinochet a sus connacionales. Y, en los hechos definitorios, éstos también le han obedecido. En su lucha por la subsistencia cotidiana y la prosperidad personal se impone una falsa noción de democracia, utilitaria, plutocrática y rutinaria, sin oportunidades para aspiraciones e ideales colectivos, lo que ha conquistado… la admiración internacional.

Continúa…

Julio Frank Salgado

País pinochetizado

Permalink 04.03.19 @ 10:00:57. Archivado en 5. Política, Sociedad, 6. Chile, Pinochet

Hay un aspecto que, a mi juicio, tiene fundamental relevancia. Y ese no es otro que el profundo cambio de mentalidad que se ha operado en los chilenos. Cada hombre y mujer de esta tierra se ha dado cuenta del enorme potencial que tiene implícito, así como de que el trabajo y el esfuerzo personal son la única herramienta válida para progresar y crecer en libertad. Por
eso creo que ese es el principal logro y realización obtenidos por nuestro gobierno.

Augusto Pinochet Ugarte, 1989.

J.F.S.

Fuente: Luciano Vásquez Muruaga, “Transición a la chilena”, 1989.

Comisionada ONU mira dónde pisará

Permalink 14.02.19 @ 10:00:54. Archivado en 5. Política, Bachelet, 7. Venezuela

Michelle Bachelet no ha alcanzado su encumbrada carrera política arriesgando su andar, en Chile y el extranjero, en un campo donde la brillantez altruista se consumió hace mucho tiempo. Se alza como la primera mujer chilena ministra de Defensa y Presidenta de la República, primera directora de la ONU para la Mujer y ahora Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos.

En este último cargo, sin embargo, comienza a ser cuestionada por su aparente inacción en el caso de la crisis de Venezuela. Se supone que ella, con todos sus galones y víctima de tortura durante la dictadura de Pinochet, debiera estar de cuerpo presente en el territorio de la apremiada república bolivariana o, al menos, anunciándolo y preparándose. Incluso ha sido invitada por el propio régimen de Nicolás Maduro, pero hasta ahora se ha limitado a manifestar su temor por que el desconocimiento y la descalificación mutuas hagan irreconciliable a la sociedad venezolana y sean las armas las que terminen con la división.

¿Por qué sólo hasta ahí, considerando que es el respeto a los derechos humanos elementales la materia que define su elevado rango y lo que precisamente está en juego, como lo especifica, además, un informe especial emitido por su antecesor?

Eso es lo que se ve, pero más importante podría ser aquí lo que se pisa.

Bachelet asumió sus gobiernos en Chile prometiendo reformas sociales en favor de los trabajadores, la mujer y la igualdad de oportunidades, las que lograron resultados sólo parciales y relativos, pero ese bajo rendimiento no afectó una evaluación personal que, como la de todo político -cualquiera fuere su signo- en un mundo neoliberal, no depende finalmente de los votantes sino de la estabilidad de los superiores de la globalización: los consorcios transnacionales.

No ha dudado, pues, en desentenderse de algunos preceptos democráticos básicos, pero incómodos, cuando las expectativas más realistas así se lo han recomendado (su intento de “proceso constituyente” dirigido es el mejor ejemplo), aunque hoy el conflicto caribeño y la interpelación internacional a que intervenga parecen haberle puesto en una disyuntiva diferente.

Después de todo, una alta comisionada de la ONU, deseablemente imparcial, se encontraría no sólo en un país cuyo Presidente, aunque elegido, es llamado dictador y considerado jefe de un gobierno corrupto, violador de derechos humanos y causante de una hambruna generalizada, sino que también y paralelamente, en medio de una insurrección popular encabezada por un diputado autoproclamado Presidente, que llama a las Fuerzas Armadas a rebelarse, es orientado por la mayor potencia política, económica, militar e intervencionista del mundo y reconocido como “Presidente encargado” por la mayoría de sus vecinos sudamericanos y las principales potencias europeas.

¿Permitiría Bachelet, con sus conclusiones, que la opinión pública internacional y un eventual desenlace de la confrontación se inclinaran hacia uno u otro lado? ¿Querría, en el fondo, que todo terminara como es hoy su pragmático país?

Quizá espera que el trance de las últimas semanas se diluya en forma natural, por sí solo (no por ella), antes de actuar. Ha demostrado saber dónde está pisando o dónde debe pisar en arenas movedizas en las que, calculada y asombrosamente, ha caminado con éxito.

Algo tendrá que hacer, en todo caso, y a tiempo. Una de las prioridades de la oficina que dirige es fortalecer tanto el estado de derecho como la rendición de cuentas por violaciones de los derechos humanos.

Julio Frank Salgado

“Festival” de detonaciones alarma a la capital chilena

Permalink 07.02.19 @ 17:53:39. Archivado en NOTICIAS, 6. Chile, Sociedad

Las detonaciones nocturnas atribuidas a disparos y bombazos, que se han hecho frecuentes en Santiago de Chile durante los últimos años sin que las autoridades hayan informado o dado una explicación, recrudecieron ostensiblemente este miércoles 6.

Una avalancha de whatsapp y otras redes sociales de alarmados vecinos se dejó caer en los medios de comunicación, específicamente en radio Biobío. Las denuncias coincidían: el estruendo afectó a diversos puntos de la capital chilena, incluyendo un sector cercano al centro cívico, muchos lo atribuyeron a una forma de comunicación entre narcotraficantes dando cuenta de la distribución de la “mercadería” y se quejaron de la impasibilidad de las autoridades al respecto.

También la prensa ha sido parte de dicho silencio, salvo algunos discretos programas de televisión sobre el microtráfico. Por algo hay tantos mensajes diarios, telefónicos y digitales, a una sola radioemisora, la que parece mejor dispuesta a hacerse eco de este tipo de urgencias informativas de sus auditores, que tiene un director, locutor y copropietario que se ha atrevido a llamar “corruptos” a los corruptos y cuya profesión es… abogado.

J.F.S.

Chile y Venezuela: Opuestos aunque parecidos

Permalink 28.01.19 @ 00:08:51. Archivado en 5. Política, Sociedad, 6. Chile, Desarrollo

Los gobiernos inglés, francés, alemán y español dieron un ultimátum al régimen de Nicolás Maduro que, de no cumplirse, les llevaría a desconocer a éste como Presidente de Venezuela y reconocer, en su reemplazo, al líder de una insurrección popular organizada desde la misma potencia que actuó en Chile.

Por presentar ambos casos algunos aspectos y proyecciones similares pese a su opuesta situación actual, repito un artículo publicado aquí el 31 de octubre de 2018.

EL PRECIO DEL “SUEÑO CHILENO”

Sus gobernantes le facilitan inversiones foráneas, adquieren en ella especialización y estatus, adhieren a su política transnacional, reciben medallas e incluso mezclan emblemas nacionales y brindan con la primera potencia del mundo. Sus gobernados, con una mentalidad competitiva, se concentran en la búsqueda del éxito económico individual y el consumo de las maravillas de la modernidad. No es difícil averiguar dónde se inspira y descansa la cara A del “modelo” chileno.

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“Fake news” ha habido siempre

Permalink 09.01.19 @ 10:00:30. Archivado en 5. Política, 2. Medios, Televisión, Sociedad, 6. Chile, Blogueo y periodismo ciudadano, El Mercurio

“En estos días de las fake news (noticias falsas) hay que tener cuidado con lo que uno comenta”, advirtió la alcaldesa de Providencia y ex candidata presidencial de la derecha, Evelyn Matthei. Aludía a las informaciones compartidas en las llamadas redes sociales y su posible efecto en el resto de la población, en relación con el reciente atentado explosivo que hirió a cinco transeúntes en esa comuna del Gran Santiago.

No son hoy precisamente “días” de
“fake news”. Apuntar tan directamente a la potencialidad de la actuación ciudadana en Internet como incubadora favorita de esa peligrosa práctica desvía más bien la atención pública y favorece la estrategia de quienes buscan, desde posiciones sociales mucho más altas, ocultar la larga, oscura y dolorosa saga de los medios de comunicación tradicionales en esta materia. Se olvida, sin ir más lejos, que este país fue súbdito y es legatario de la soberana de la desinformación: la dictadura.

Es cierto que la multiplicidad de personas y conexiones en el inmensurable ciberespacio se conjuga con la diversidad de fuentes de información de cualquier género y calibre para hacer inviable la prevención de tal contenido y facilitar el ocultamiento y la impunidad del infractor. Pero también lo es que aquellos difusores de falsedades amparados en grandes grupos mediáticos, que exhiben con su uso resultados mucho más concretos y perdurables, han recibido un trato benevolente y hasta generoso de parte de la legislatura, lo que les ha permitido seguir mirando de frente y prosperando no obstante el daño causado a la audiencia víctima.

Basta citar algunos puntos negros de dicho ejercicio, en particular el del buque insignia de la prensa nacional y modelo informativo, formativo e histórico de la sociedad chilena –El Mercurio- y el de los agobiantes canales de la televisión abierta. Y recordar, por ejemplo, el titular “Exterminados como ratones” de La Segunda en 1975, para referirse a la matanza de más de cien personas detenidas por las fuerzas represoras. O el montaje gráfico de El Mercurio -derivado en querella y procesamiento de su director y propietario-, que inculpó a dos personas inocentes como instigadoras de los disturbios que opacaron una de las actividades del Papa Juan Pablo II en el país en 1987. O la campaña comunicacional de la central de inteligencia estadounidense (CIA) contra Allende, antes y durante su gobierno, en la que también estuvo involucrado el llamado decano. O la sistemática e interminable desinformación proveniente de las estaciones televisivas durante la dictadura, encabezadas por el canal del Estado, imagen lavada hoy por un régimen político-económico abierto pero nunca tanto como para reinstaurar el pluralismo o erradicar la tergiversación y la censura.

Un colega y editor de esos medios me manifestó una vez sus dudas acerca del grado de veracidad que los blogueros podían asegurar. En lugar de buscar garantías, debí responderle simplemente que tenía yo la misma sensación… respecto del suyo.

No es ésta “la época” de las “fake news”. Fue inaugurada hace muchísimo tiempo, cuando surgió la primitiva necesidad de comunicarse, y consolidada luego cuando los imperios y gobiernos lo requirieron. Y antes de que los periodistas tuvieran que compartir su deber con ciudadanos anónimos para abrir la cobertura a todo lo digno de descarte para sus aprensivos socios político-comerciales.

No se trata de competir en falsedades, sino de prevenirlas y sancionarlas por igual.

Julio Frank Salgado

Médicos en la Historia

Permalink 17.12.18 @ 10:00:46. Archivado en 6. Chile, Sociedad, Historia

Si la añosa y porfiada Historia es el registro real del recorrido del hombre por el tiempo y el espacio, y su interpretación estrictamente personal, la gran capacidad de la mayor herramienta tecnológica de hoy, la informática, para crear y recrear sucesos y mundos virtuales -conjuntamente con soluciones prodigiosas- no estaría en perfecta sintonía con ella. Quizá el siglo anterior haya sido el último en que las máquinas se mantuvieron debajo de los ideales, anhelos y la dignidad del trabajo humanos.

La Historia de la Medicina no es una excepción.

Médicos en la Historia”© (2016) fue editado para reivindicar la vigencia del pasado en el presente. En simples trazos biográficos, sintetiza experiencias vitales, profesionales y científicas de decenas de facultativos chilenos que mostraron un camino más allá de lo que se les pedía ejercer.

En estas fiestas de fin de año, cuando las sensibilidades altruistas logran aflorar en medio del individualismo del celular y la excitación por el consumo masivo, dejo aquí, para libre descarga, la primera parte de esas referencias a grandes médicos del siglo XX en Chile.

Julio Frank Salgado

Algunos maestros:

Roberto Aguirre Luco
Emilio Aldunate Bascuñán
Hernán Alessandri Rodríguez
Italo Alessandrini Iturriaga
Salvador Allende Gossens
Gregorio Amunátegui Solar
Aníbal Ariztía Ariztía
Rodolfo Armas Cruz
Alfonso Asenjo Gómez
Arturo Atria Osorio
Onofre Avendaño Portius
Víctor Manuel Avilés Beúnza
Roberto Barahona Silva
David Benavente Serrano
José Luis Bisquertt Cea
Guillermo Brinck Pasvahl
Mauricio Brockmann Cohl
Mamerto Cádiz Calvo
Luis Calvo Mackenna
Ventura Carvallo Elizalde
Javier Castro Oliveira
Ramón Corbalán Melgarejo
Lucio Córdova Labarca
Claudio Costa-Casaretto
Alvaro Covarrubias Pardo
Alberto Cristoffanini Trucco
Emilio Croizet Croizet
Eduardo Cruz-Coke Lassabe
Carlos Charlín Correa
Félix De Amesti Zurita
Enrique Deformes Villegas
Sótero Del Río Gundián
Alejandro Del Río Soto-Aguilar
Roberto Del Río Soto-Aguilar
Eloísa Díaz Inzunza

Peligro en las veredas santiaguinas

Permalink 29.11.18 @ 10:00:10. Archivado en NOTICIAS, 6. Chile, Sociedad

Un peatón escapó con suerte de ser atropellado por un ciclista (al menos, eso parecía), pero no de los golpes que éste le propinó tras serle enrostrado su riesgoso comportamiento sobre la vereda. La víctima, que declaró haber sufrido la fractura de una de sus rodillas y fue hospitalizada, publicó lo ocurrido en su cuenta de Twitter. La alcaldesa de Providencia, Evelyn Matthei, calificó lo sucedido como “inaceptable” y anunció que la Municipalidad lo indagaría.

Hace sólo algunas semanas entró en vigencia en Chile la denominada “Ley de Convivencia Vial”, que sanciona, entre otras, una de las escenas más habituales observables en el inquietante tránsito capitalino: ciclistas desplazándose por donde no les corresponde, arriesgando su vida y la de los demás fuera de las ciclovías, con cruces sorpresivos y temerarios en la calle, ocupando veredas peatonales y a velocidad imprudente. (Aunque los peatones tampoco están libres de cargos: muchos disfrutan de la comodidad de una vía pavimentada destinada exclusivamente a ciclistas).

El caso referido ocurrió en una comuna céntrica, muy concurrida y de vecinos pudientes. Muchos más quedan sin denuncia en calles alejadas del centro, solitarias y particularmente propicias para los más inciviles, que aprovechan la abundancia de normas ineficaces y la escasez de buenos ejemplos.

En su segundo gobierno, el Presidente en ejercicio volvió a predecir que este país será desarrollado en un plazo relativamente corto. Pensaba seguramente en la marcha de la economía, que es su fuerte. No se prevé un desarrollo genuino y profundo, como se le conoce en el hemisferio norte, pues el Chile del siglo XXI carece de los sustentos básicos que muestran los modelos: historia nacional unificadora, identidad cultural propia y sanas costumbres cívicas.

J.F.S.

El precio del “sueño chileno”

Permalink 31.10.18 @ 10:00:25. Archivado en 5. Política, Sociedad, 6. Chile, Desarrollo

Sus gobernantes le facilitan inversiones foráneas, adquieren en ella especialización y estatus, adhieren a su política transnacional, reciben medallas e incluso mezclan emblemas nacionales y brindan con la primera potencia del mundo. Sus gobernados, con una mentalidad competitiva, se concentran en la búsqueda del éxito económico individual y el consumo de las maravillas de la modernidad. No es difícil averiguar dónde se inspira y descansa la cara A del “modelo” chileno.

Desde la Independencia se ha alabado el sentido de “equilibrio, orden y moderación” del carácter nacional o su parsimonia para enfrentar los avatares de la subsistencia. Los grupos dirigentes locales se han mostrado abiertos a la participación económica y la influencia cultural extranjeras, en particular las anglosajonas. Se motejaba a los chilenos como “los ingleses de Sudamérica”, aunque ahora, dado el traspaso de potencia e injerencia en la política internacional, podrían ser llamados “los norteamericanos de Sudamérica”. Si antiguamente se admiraba aquí el garbo inglés y su calculadora eficiencia, y se aceptaba su ambición genética por la conquista territorial y cultural, ha sido la rústica convicción estadounidense sobre el éxito económico y la expansión de sus intereses lo que se ha impuesto después y con nuevos bríos.

Los habitantes de este delgado territorio son convocados diariamente hoy a experimentar una especie de “sueño (norte)americano”, la búsqueda de un triunfo equivalente al talento y el esfuerzo personales desplegados, lo que derivaría inevitablemente, además, en el engrandecimiento del país.

Lo primero, al menos, está a la vista. Los negocios y emprendimientos independientes de todo tipo y tamaño, el ilimitado acceso a bienes muebles, inmuebles y fungibles, la amplia oferta educacional, el sorprendente consumo gastronómico, los crecientes viajes nacionales e internacionales, la disponibilidad de tecnología digital en todo momento e incluso un generoso e inédito calendario anual de días de asueto no son evidencias de un país pobre o estancado. Que lo digan los miles de argentinos, peruanos, colombianos, venezolanos y haitianos inmigrantes, y los millones que lo envidian a través de los medios de comunicación.

Pero se trata de un modelo “a la chilena”. Ocurre que la mayoría de la población no está en condiciones de subirse al carro de la victoria por impulso propio, dado que el auge no comprende remuneraciones equitativas, estabilidad para el empleo dependiente ni todos los incentivos que necesitan los emprendedores pequeños. Históricamente gobernados por una elite político-económica cerrada y aglutinadora de la riqueza nacional –salvo excepciones, como el derrocado gobierno de Allende-, gran parte de los “soñadores” ha tenido que proceder dentro de su ya delimitado alcance, comenzando por la herramienta clásica que les ofrece el sistema: un expedito y tentador, aunque riesgoso, endeudamiento rotativo. Esta solución les permite usufructuar de bienes a los que en circunstancias normales no habrían podido acceder, pero les obliga a un pago regular que compromete muchas veces el ingreso mensual y está sujeto a subidos intereses, eventuales multas y, en el peor de los casos, a un embargo judicial que podría significarles empobrecimiento.

“Todos lo hacen”

En su ansiedad por no quedarse abajo, los más incómodos en la pirámide socioeconómica han asumido a su manera el camino más próximo y directo ya consagrado: el comercio. La transacción de productos y artículos de toda clase, rubro, volumen, calidad e incluso legalidad se ha convertido así en un protagonista sin contrapeso a todo nivel, al punto que, mientras las grandes empresas se apuran con las ofertas navideñas ya en octubre, celebran los días de la madre y el padre a modo de “ciber-days” e incorporan a periodistas como anunciadores, el aparentemente modesto y postergado vendedor ambulante se dota de los aparatos técnicos necesarios para irrumpir libremente con su mercadería en el transporte masivo –incluyendo vagones del Metro-, salas de hospitales y hasta bibliotecas públicas.

Si líderes políticos, empresariales, militares y eclesiales, con privilegiada educación, dan un ejemplo del uso de oportunidades torciendo la ley y la ética, ¿por qué no aprovechar la posibilidad de mortificar un poco, en beneficio propio, a los más desprevenidos?

“Aquí todo está quieto, porque cada uno hace lo que quiere (…)”, sentenciaba Juan Egaña en el Chile del siglo XIX.

Una meta económica diseñada para satisfacer a grupos empresariales ávidos de utilidades gigantescas ha arrasado con la sensibilidad colectiva, desvirtuando la política, el trabajo, la educación, la salud, el papel de los medios, el deporte y otras actividades fundamentales de la convivencia social, a cambio, en definitiva, de una ensoñación sobre el desarrollo, de un letargo intelectual y valórico, de una rutina materialista y consumista. Los estudiosos civiles y religiosos que podrían poner una voz de alerta sobre el sentido de la vida humana en sociedad son impulsados a la obsecuencia con la realidad generada y a quedarse discretamente en zaga.

“Business as usual” (El negocio, como siempre), se escucha en medios radiales transnacionales.

Desnacionalidad

He aquí algunos hechos de la historia política de esta parte del continente:

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Una izquierda absorbida por la derecha

Permalink 26.09.18 @ 10:00:27. Archivado en 5. Política, 6. Chile

La izquierda y la centroizquierda chilenas celebran los 30 años desde el “No” a Pinochet en calidad de copartícipes de la sociedad individualista, despolitizada, consumista y capitalista (!) pensada y diseñada por los herederos del dictador.

Tanto dirigentes de la ex Concertación como del Partido Comunista anunciaron la celebración del trigésimo aniversario del “triunfo de la democracia” en el plebiscito que derrotó a Pinochet el 5 de octubre de 1988. Los convocantes que pertenecieron a la autoproclamada “coalición política más exitosa de la historia de Chile” se enorgullecen de que el país haya cambiado, pero eluden hacer precisiones sobre si se trata exactamente de lo que prometían en aquella época.

Ya no hay dictadura, pero sobreviven los amarres destinados a proteger su herencia (economía mercadista y capitalista, servicios básicos privatizados, restricción de la participación social). Cesaron la persecución y los crímenes políticos, reemplazados por la discriminación y las sanciones socioeconómicas (despidos sumarios, abuso y marginación laboral, desigualdad social). Reverdeció el concepto de democracia, pero no como participación colectiva sino como libertad individual, materialista y consumista. Retornó el estado de derecho, pero manipulando la legalidad y desvalorizando la ética. Se habla de país, pero cediendo sus riquezas naturales y su cultura popular a intereses transnacionales.

Volvió el sufragio universal, aunque terminó sellando campañas electorales escuálidas en ideas y dudosas en su financiamiento.

País concesionado

No abruma a aquellos dirigentes el expansivo protagonismo transnacional por sobre el propio, sustentado en normativas laxas, con debate excluyente, “express”, algunas de las cuales atentan contra la soberanía nacional, como la del cobre. Más de dos tercios del mayor recurso natural de la nación enriquecen a inversionistas extranjeros de manera casi inexpropiable, ya que el Estado chileno debería indemnizarles, dado el caso, con una suma estratosférica.

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Políticos con marcha atrás

Permalink 01.09.18 @ 10:00:06. Archivado en 5. Política, 6. Chile, Asamblea Constituyente

Durante los últimos siete años, en todos los partidos de la izquierda y la centroizquierda chilenas, incluyendo parlamentarios, hubo acuerdos y algunas gestiones en favor del proyecto común más trascendente que pueden asumir los habitantes de un país: una nueva Constitución vía Asamblea Constituyente. Hoy, ni siquiera hablan de lo que ellos mismos propusieron.

Si la ex “Nueva Mayoría” –ex Concertación, a su vez-, apoyada por la nueva izquierda agrupada en el Frente Amplio, ha promovido con persistencia en general los llamados “temas valóricos” –aborto, transexualidad, eutanasia, matrimonio homosexual-, en materias de mayoría, especialmente el derecho a una Constitución redactada con participación popular directa a través de una Asamblea Constituyente, no ha mostrado igual convicción y proactividad. Pese a que ellos mismos lo plantearon, ahora lo dejan desaparecer de la agenda pública.

Continuos fracasos políticos e incluso electorales, así como retractaciones personales de altos dirigentes, permiten entenderlo.

En reversa

En mayo de 2011, durante el primer gobierno de Sebastián Piñera y en medio de las manifestaciones estudiantiles más masivas desde el término de la dictadura, el XXIX Congreso del Partido Socialista de Chile proclamó la necesidad de una nueva Constitución, “que deberá surgir de una Asamblea Constituyente”, declaraba. Lo reafirmaron personalmente Osvaldo Andrade, diputado y presidente del PS, y Alvaro Elizalde, vicepresidente y actual senador y presidente del partido. Sus aliados de la entonces Concertación les acompañaron en la presentación de sendos proyectos de ley sobre convocatoria a una AC, dos meses después, e instalación de una cuarta urna electoral para el pronunciamiento ciudadano al respecto, en septiembre de 2012, asegurando que interpretaban así el sentir de las movilizaciones sociales.

No continuaron, sin embargo, con la iniciativa. Andrade, incluso, se retractó públicamente en 2014.

DC de siempre

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Panorama chilensis

Permalink 30.07.18 @ 10:00:20. Archivado en NOTICIAS, 6. Chile, Sociedad, Desarrollo

Algunas noticias ocurridas durante las últimas semanas en un país en imperturbable marcha.

Más de diez millones de chilenos, el 60 por ciento de la población del país, podrán recibir una compensación económica única ascendente a 7 mil pesos (10,8 dólares ó 9,3 euros) durante los próximos meses, por la gigantesca y prolongada colusión empresarial cometida durante diez años en el mercado del papel higiénico (sin sanción penal), cuyo fraude se calcula en 7 veces al menos el total por compensar.

Los mismos ciudadanos, como afiliados a las administradoras de sus fondos previsionales (AFP), podrán acogerse a los beneficios especiales creados por dichas empresas privadas, consistentes en descuentos por compras en diversas tiendas comerciales, mientras sus ahorros
–y futura pensión- siguen cayendo junto a la Bolsa de Comercio (y a la “guerra comercial” entre Estados Unidos y China).

El cardenal y arzobispo de Santiago, Ricardo Ezzati, es citado a declarar como imputado en el caso por presunto encubrimiento de abusos sexuales de sacerdotes católicos contra menores de edad.

Natalia Compagnon, nuera de la ex Presidenta Michelle Bachelet, es condenada a 541 días de presidio remitido (es decir, sin cárcel), tras ser declarada culpable de delito tributario.

Desconocidos disparan contra un grupo de hinchas de la “U” que habían acudido al entrenamiento del plantel y hieren a tres personas. El arquero Johnny Herrera culpa a barristas rivales.

Dos personas octogenarias que sufrían enfermedades terminales mueren a bala en Santiago; se presume que una mató a la otra y luego se suicidó. Un niño de sólo un año y medio de edad muere también y su madre queda herida, luego que ésta anunciara por Facebook su decisión de poner fin a “una vida de mierda”.

Son apuñaladas tres participantes en una manifestación callejera de un movimiento (de protesta) feminista que exigía aborto sin causales.

Las estimaciones sobre crecimiento económico se recuperan y empinan sobre el 3 por ciento, mientras se anuncia un proyecto de ley para que las pequeñas y medianas empresas puedan por fin cobrar a las grandes en un plazo de… 30 días.

Un feriado y fin de semana “largo” (tres días) permiten una vez más a centenares de miles de automovilistas salir a descansar fuera de la capital -como lo habían hecho sólo dos semanas antes-, aunque con frecuentes atochamientos vehiculares especialmente en autopistas concesionadas a privados. Ahora se aprestan para las Fiestas Patrias, en septiembre venidero, esta vez con un día feriado adicional (lunes 17), lo que hará posible un período de cinco días continuados de asueto masivo.

J.F.S.

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