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Una izquierda absorbida por la derecha

Permalink 26.09.18 @ 10:00:27. Archivado en 5. Política, 3. Chile

La izquierda y la centroizquierda chilenas celebran los 30 años desde el “No” a Pinochet en calidad de copartícipes de la sociedad individualista, despolitizada, consumista y capitalista (!) pensada y diseñada por los herederos del dictador.

Tanto dirigentes de la ex Concertación como del Partido Comunista anunciaron la celebración del trigésimo aniversario del “triunfo de la democracia” en el plebiscito que derrotó a Pinochet el 5 de octubre de 1988. Los convocantes que pertenecieron a la autoproclamada “coalición política más exitosa de la historia de Chile” se enorgullecen de que el país haya cambiado, pero eluden hacer precisiones sobre si se trata exactamente de lo que prometían en aquella época.

Ya no hay dictadura, pero sobreviven los amarres destinados a proteger su herencia (economía mercadista y capitalista, servicios básicos privatizados, restricción de la participación social). Cesaron la persecución y los crímenes políticos, reemplazados por la discriminación y las sanciones socioeconómicas (despidos sumarios, abuso y marginación laboral, desigualdad social). Reverdeció el concepto de democracia, pero no como participación colectiva sino como libertad individual, materialista y consumista. Retornó el estado de derecho, pero manipulando la legalidad y desvalorizando la ética. Se habla de país, pero cediendo sus riquezas naturales y su cultura popular a intereses transnacionales.

Volvió el sufragio universal, aunque terminó sellando campañas electorales escuálidas en ideas y dudosas en su financiamiento.

País concesionado

No abruma a aquellos dirigentes el expansivo protagonismo transnacional por sobre el propio, sustentado en normativas laxas, con debate excluyente, “express”, algunas de las cuales atentan contra la soberanía nacional, como la del cobre. Más de dos tercios del mayor recurso natural de la nación enriquecen a inversionistas extranjeros de manera casi inexpropiable, ya que el Estado chileno debería indemnizarles, dado el caso, con una suma estratosférica.

Aceptan que la economía nacional esté sustentada en el negocio privado y el comercio descontrolado en forma difícilmente reversible.

Asumen, además, impasibles, cómo las dos empresas periodísticas salvadas por el dictador continúan orientando unilateralmente la información pública nacional con una pauta mercantil y rutinaria. Se desentienden, asimismo, de su responsabilidad en el trastoque de la afición deportiva popular en simple consumo de entretención, proceso iniciado con la quiebra de las dos instituciones de mayor convocatoria solicitada por el ahora sí riguroso Fisco, continuado por ley de sociedades anónimas deportivas y terminado en las manos de grupos económicos.

Autoconvertidos en “clase política” junto a sus pares de la derecha para demostrar privilegio, se han sumado, por acción u omisión, a la defensa cerrada de la libertad individual y de la lucha diaria por el bienestar propio y familiar (para buscar el bien nacional están ellos) incluso mediante recursos o estrategias desapegados de la ética, así como a la cínica falacia que abusos e injusticias ya conocidos son mucho menos riesgosos que soluciones por conocer.

Acaban de constatar uno de sus grandes logros. Durante el “fin de semana largo” de Fiestas Patrias -de registro mundial, cinco días seguidos de asueto formal e informal, extensibles a nueve y con ánimo preparado con la debida antelación-, miles de automovilistas despejaron la capital buscando solaz o descanso, atochando las concesionadas carreteras y poniendo en emergencia informativa a los medios de comunicación. Más allá de esa demostración de estatus, algunos accidentes de tránsito y la lluvia que estropeó fondas y (en)ramadas, ¿qué temas ad hoc rondaron la celebración de este excepcional 208° aniversario patrio? Asunto de cada uno.

Asombrosa alianza

Perseguidos, incomodados y acomodados al final, los próceres de la izquierda chilena –y de la centroizquierda, incorporando a democratacristianos y radicales- terminaron acatando, validando y fortaleciendo el sistema contrario a sus ideas históricas que su adversario tradicional, la derecha, pudo imponer aprovechando la ausencia de democracia (algunos hablan de dictadura cívico-militar). Durante 30 años, han llegado a soportar insólitas lecciones de civismo, como el recientemente anunciado “Museo de la Democracia”, por oposición al Museo de la Memoria, el que ilustra las violaciones de derechos humanos cometidas por el régimen golpista. Más aún, han sido estimulados a experimentar cuán exitosos pueden ser también en el efervescente mercado de capitales, como fue el caso de su partido más emblemático, el de Allende, el Socialista.

Sus ideales clásicos, como la igualdad social, la exaltación de los trabajadores y el Estado como actor de primer orden, naufragaron en las aguas de la competencia libre y permanente tras el éxito económico personal, movidas eficazmente por sus contendores neoliberales. Ahora, impotentes, como siempre, ante los cerrojos constitucionales, pero acicateados desde potencias y organismos globalizantes, se arropan con la reivindicación de derechos de minorías en los cuales la derecha ha perdido unanimidad, como los llamados “temas valóricos”, prefiriendo, acaso como último estandarte que pudiera diferenciarles de sus aparentes opositores, completar la tarea de atomización de la sociedad apuntando al núcleo familiar.

Esos líderes han compartido la construcción de una sociedad teóricamente ajena, pero que funciona proporcionando al menos una mínima tranquilidad pública para facilitar un tránsito uniforme hacia el progreso material. Poco para una nación que otrora fuera respetada internacionalmente más por su desarrollo político que por su ingreso per cápita, la misma que ahora defiende su patrimonio territorial de pequeños reclamos vecinales para rentarlo a bajo precio a grandes ambiciones multinacionales.

La Concertación y sus gobiernos contribuyeron desde el comienzo desarticulando la crítica y la protesta social y desmovilizando a la ciudadanía mayoritaria que había derrotado con un lápiz al dictador, para dar el paso que definiría la historia del nuevo pueblo chileno: asociarse indefinidamente con la oposición pinochetista para construir una democracia “en la medida de lo posible”.

De tal modo, aunque continúen rechazando (verbalmente) el capitalismo llamándole salvaje y los abusos de siempre contra los pobres, y se alarmen ahora por la creciente aunque explicable abstención electoral, abrazaron junto a la derecha la batalla encandilante por la prosperidad económica individual como el gran deber nacional. Callan y ocultan, sin embargo, que el mayor mérito corresponde precisamente a sus tradicionales rivales-socios, al pinochetismo inspirador y, delante de éstos, a grandes capitalistas en libre acción, productivos empresarios socialmente insensibles y no pocos “cómplices pasivos” de crímenes de lesa humanidad.

“Hay que cuidar a los ricos para que den más”, dijo Pinochet en 1988. Esa frase no perdió el plebiscito.

¿Qué celebrar?

Dado que nada parece insólito, absurdo o incorrecto si logra financiarse y adaptarse a la realidad más bien virtual del siglo XXI, ¿qué tendría que celebrarse el 5 de octubre, sino el comienzo de la más larga y exitosa absorción de un sector político por su adversario en la historia de Chile?

J.F.S.

Políticos con marcha atrás

Permalink 01.09.18 @ 10:00:06. Archivado en 5. Política, 3. Chile, Asamblea Constituyente

Durante los últimos siete años, en todos los partidos de la izquierda y la centroizquierda chilenas, incluyendo parlamentarios, hubo acuerdos y algunas gestiones en favor del proyecto común más trascendente que pueden asumir los habitantes de un país: una nueva Constitución vía Asamblea Constituyente. Hoy, ni siquiera hablan de lo que ellos mismos propusieron.

Si la ex “Nueva Mayoría” –ex Concertación, a su vez-, apoyada por la nueva izquierda agrupada en el Frente Amplio, ha promovido con persistencia en general los llamados “temas valóricos” –aborto, transexualidad, eutanasia, matrimonio homosexual-, en materias de mayoría, especialmente el derecho a una Constitución redactada con participación popular directa a través de una Asamblea Constituyente, no ha mostrado igual convicción y proactividad. Pese a que ellos mismos lo plantearon, ahora lo dejan desaparecer de la agenda pública.

Continuos fracasos políticos e incluso electorales, así como retractaciones personales de altos dirigentes, permiten entenderlo.

En reversa

En mayo de 2011, durante el primer gobierno de Sebastián Piñera y en medio de las manifestaciones estudiantiles más masivas desde el término de la dictadura, el XXIX Congreso del Partido Socialista de Chile proclamó la necesidad de una nueva Constitución, “que deberá surgir de una Asamblea Constituyente”, declaraba. Lo reafirmaron personalmente Osvaldo Andrade, diputado y presidente del PS, y Alvaro Elizalde, vicepresidente y actual senador y presidente del partido. Sus aliados de la entonces Concertación les acompañaron en la presentación de sendos proyectos de ley sobre convocatoria a una AC, dos meses después, e instalación de una cuarta urna electoral para el pronunciamiento ciudadano al respecto, en septiembre de 2012, asegurando que interpretaban así el sentir de las movilizaciones sociales.

No continuaron, sin embargo, con la iniciativa. Andrade, incluso, se retractó públicamente en 2014.

DC de siempre

También en septiembre de 2012, los líderes democratacristianos Fuad Chahín y Alberto Undurraga encabezaron el encuentro público “Nueva Constitución y Asamblea Constituyente”, manifestando una posición proclive a una idea de esa naturaleza y enviando un mensaje a su dirigencia, conservadora en este aspecto.

Años más tarde, no obstante, Chahín –actual presidente de su partido- fue uno de los obstáculos de lo proyectado, como miembro de la comisión de Constitución de la Cámara de Diputados. De Undurraga, después ministro de Bachelet, no se supo más en cuanto al tema.

PPD y PRSD

En 2015, el Partido Por la Democracia se sumó a la propuesta de una AC. Carolina Tohá, una de sus connotadas militantes, había adelantado en 2009, como ministra secretaria general de Gobierno, la necesidad de una Asamblea Constituyente en Chile. Pero ni ella ni su partido -presidido hoy por Heraldo Muñoz, ex canciller de Bachelet y ex embajador político ante la ONU y la OEA- volvieron a referirse a lo propuesto.

El ex presidente del Partido Radical Social Demócrata y uno de los dirigentes históricos de la Concertación, Enrique Silva Cimma, fue uno de los grandes promotores de una salida constituyente para lo que ya se consideraba una crisis política. Sus sucesores carecieron de su ímpetu.

PC bacheletista

El Partido Comunista no temió actuar en la clandestinidad durante la dictadura, pero se aburrió de hacerlo al margen del sistema neoliberal subsiguiente y adhirió formalmente a la segunda candidatura presidencial de Bachelet en 2013. Explicó que ésta encarnaba muchas de sus propuestas históricas y disciplinadamente, como es su costumbre, apoyó los proyectos de la gobernante.

El mayor de éstos, sin embargo, consistió en un “proceso constituyente” hechizo, no vinculante, dirigido por el gobierno y rechazado de antemano por la derecha.

Bancada “transversal

En junio de 2014, en pleno gobierno de la “Nueva Mayoría”, se constituyó la llamada “Bancada Transversal de Parlamentarios por la Asamblea Constituyente para un Nuevo Chile”, compuesta por diputados tanto del oficialismo como independientes adscritos después al Frente Amplio.

En abril de 2015, más de 50 diputados –de un total de 120- presentaron un proyecto de ley para convocar a un plebiscito sobre Asamblea Constituyente, que terminó, como los ya citados, en el dormitorio del Congreso, pese a que una de sus promotoras, la diputada socialista Maya Fernández, asumió la presidencia de la Cámara Baja el presente año.

FA: Rápido aprendizaje

Disidente en general de la alicaída centroizquierda, el llamado Frente Amplio –igual que la coalición progresista uruguaya- participó por primera vez en una elección presidencial en 2017 haciendo suyas, entre otras, dos grandes y ambiciosas propuestas políticas: Asamblea Constituyente para una nueva Constitución y “No más AFP”, es decir, el reemplazo del actual sistema de previsión social de carácter privado por uno solidario. Pese a su sorprendente apoyo electoral -20 por ciento de los votos-, sus jóvenes dirigentes optaron por llamar a votar en la segunda vuelta por el candidato bacheletista (Alejandro Guillier)… y perdieron.

Hoy han retenido esos grandes temas, admitiendo la derrota, y algunos de sus líderes han manifestado ya la conveniencia de “dialogar”.

Demasía

Con tal fragilidad de convicciones en quienes deben conducir un país, es demasiado pedir que una campaña tan exigente como la de una Asamblea Constituyente sea encabezada por quienes deben ser conducidos. Pese a esfuerzos loables en tal sentido, la acomodaticia actitud política obligó a éstos a actuar cuesta arriba. El coordinador de un movimiento ciudadano, Gustavo Ruz, intentó ser candidato presidencial en 2013, pero careció de los recursos necesarios y no pudo reunir las firmas requeridas. Y una campaña que pareció exitosa,
“Marca tu voto”, terminó quedándose en el bacheletismo y su dudoso y afortunadamente estancado “proceso constituyente”.

J.F.S.

Panorama chilensis

Permalink 30.07.18 @ 10:00:20. Archivado en NOTICIAS, 3. Chile, Sociedad, Desarrollo

Algunas noticias ocurridas durante las últimas semanas en un país en imperturbable marcha.

Más de diez millones de chilenos, el 60 por ciento de la población del país, podrán recibir una compensación económica única ascendente a 7 mil pesos (10,8 dólares ó 9,3 euros) durante los próximos meses, por la gigantesca y prolongada colusión empresarial cometida durante diez años en el mercado del papel higiénico (sin sanción penal), cuyo fraude se calcula en 7 veces al menos el total por compensar.

Los mismos ciudadanos, como afiliados a las administradoras de sus fondos previsionales (AFP), podrán acogerse a los beneficios especiales creados por dichas empresas privadas, consistentes en descuentos por compras en diversas tiendas comerciales, mientras sus ahorros
–y futura pensión- siguen cayendo junto a la Bolsa de Comercio (y a la “guerra comercial” entre Estados Unidos y China).

El cardenal y arzobispo de Santiago, Ricardo Ezzati, es citado a declarar como imputado en el caso por presunto encubrimiento de abusos sexuales de sacerdotes católicos contra menores de edad.

Natalia Compagnon, nuera de la ex Presidenta Michelle Bachelet, es condenada a 541 días de presidio remitido (es decir, sin cárcel), tras ser declarada culpable de delito tributario.

Desconocidos disparan contra un grupo de hinchas de la “U” que habían acudido al entrenamiento del plantel y hieren a tres personas. El arquero Johnny Herrera culpa a barristas rivales.

Dos personas octogenarias que sufrían enfermedades terminales mueren a bala en Santiago; se presume que una mató a la otra y luego se suicidó. Un niño de sólo un año y medio de edad muere también y su madre queda herida, luego que ésta anunciara por Facebook su decisión de poner fin a “una vida de mierda”.

Son apuñaladas tres participantes en una manifestación callejera de un movimiento (de protesta) feminista que exigía aborto sin causales.

Las estimaciones sobre crecimiento económico se recuperan y empinan sobre el 3 por ciento, mientras se anuncia un proyecto de ley para que las pequeñas y medianas empresas puedan por fin cobrar a las grandes en un plazo de… 30 días.

Un feriado y fin de semana “largo” (tres días) permiten una vez más a centenares de miles de automovilistas salir a descansar fuera de la capital -como lo habían hecho sólo dos semanas antes-, aunque con frecuentes atochamientos vehiculares especialmente en autopistas concesionadas a privados. Ahora se aprestan para las Fiestas Patrias, en septiembre venidero, esta vez con un día feriado adicional (lunes 17), lo que hará posible un período de cinco días continuados de asueto masivo.

J.F.S.

Comicidad en el Parlamento chileno

Permalink 09.07.18 @ 10:00:26. Archivado en NOTICIAS, 3. Chile, Política, Sociedad

El diputado del Frente Amplio y cantante popular Raúl Alarcón, conocido artísticamente como “Florcita Motuda”, presentó en la sala de la Cámara de Diputados un proyecto de ley destinado a instituir el Día del Rock Chileno el 15 de agosto, recurriendo para ello a su original estilo y estrafalario atuendo e invitando a los demás legisladores a corear su intervención.

El proyecto, junto con reconocer “expresamente” dicho género musical -nacido y desarrollado en Estados Unidos-, busca estimular y promover a los autores y conjuntos chilenos como “forjadores del patrimonio de la música nacional”, así como preservar la “identidad cultural”.

El artículo único, además, instruye la realización de actividades y clases alusivas en los establecimientos educacionales de todo el país, a diferencia del recientemente creado Día del Cuequero y la Cuequera
-4 de julio-, en el que sólo se debe “propender” a la realización de actividades relacionadas con la cueca, la danza nacional.

Y qué decir de la educación cívica, erradicada de las aulas chilenas hace veinte años y revivida hace sólo dos y con un énfasis sospechosamente distinto: la relación entre ciudadanos y no la de éstos con el poder político.

¿A qué ciudadanía le hablan?

Permalink 04.06.18 @ 10:00:27. Archivado en 5. Política, Sociedad, 3. Chile, Desarrollo

Marchas y marchas contra abusos y discriminaciones e instituciones fundamentales azotadas por crisis no parecen remecer a la sociedad chilena. La propia población, orientada al consumo, una engañosa prosperidad y ciertos derechos individuales, lo ha hecho posible, postergando sus aspiraciones comunes superiores y dejando su autoridad sobre lo bueno y lo malo al manejo de una “clase” política pragmática, compacta y tributaria de grandes potencias transnacionales.

A mí nadie me hace callar… ¡Estamos en democracia!

La rotunda sentencia podría revelar un acendrado sentido cívico recuperado en Chile tras la dictadura y predominante hoy en este aparentemente estable país. Lo raro fue que su anónimo autor estaba en un salón de lectura de la Biblioteca Nacional y sólo se le había sugerido bajar el alto volumen de su diálogo privado.

En otra oportunidad, un transeúnte que leía los titulares de un periódico en un quiosco destacaba el alza del precio del petróleo, pero cuando otro le indicó uno que se refería a un escándalo político, dio rápidamente media vuelta y se alejó sin responder.

Que en la población chilena impere hoy una sensación extraña y recelosa de democracia no era el deseo, pretensión o aspiración que la mayoría antidictadura –incluyendo políticos- manifestara 30 años atrás para restaurar lo que aún se considera el sistema ideal de gobierno.

Ocurre que después de casi tres décadas de política cupular, organizaciones de la base social desmovilizadas por aquélla, administración estatal atada de manos especialmente en economía y cultura, insólitas granjerías a los negocios multinacionales y compromisos prioritarios con el exterior, a la ciudadanía del siglo XXI le ha quedado meridianamente claro a qué tiene que adherir, qué derechos puede ejercer y qué debe tolerar para poder sobrevivir y relativamente prosperar en un país así reconstruido. Tiene, según esto, que coincidir en que la política es exclusivamente para los políticos; que éstos deben actuar necesariamente bajo la hegemonía globalizadora de las grandes potencias y que la economía, por lo tanto, ha de tratar con privilegios a los grandes capitales foráneos; y que dentro de la variedad de derechos que una democracia auténtica asegura sólo los individuales, aquellos que no disienten o impugnan la institucionalidad y el poder ya en vigor –y que son llamados por éstos, sin embargo, “ciudadanos”- pueden ser aceptables y susceptibles al menos de estudio.

Las tan alabadas movilizaciones sociales de los últimos años así lo confirman.

Movilizaciones a medias

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Universidad de Chile es humillada

Permalink 27.04.18 @ 15:58:55. Archivado en Sociedad, 3. Chile, Desarrollo

Con motivo de la doble goleada (0-7 y 1-6) sufrida por el plantel de la empresa deportivo-comercial que explota el nombre de la Universidad de Chile -la mayor y más antigua y prestigiada institución de educación superior del país-, repito uno de los artículos sobre este tema publicado aquí el 25 de mayo de 2017.

GRITANDO GOLES Y TRIUNFOS PARA OTROS

Dicen que el fútbol es la viva imagen de la sociedad que lo alienta. Pues bien, se celebra en Chile un nuevo título de la empresa comercial que arrienda el nombre de la mayor universidad estatal del país y una de las más prestigiadas de América Latina.

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Una Constitución de Bachelet para Piñera

Permalink 12.03.18 @ 10:00:59. Archivado en 5. Política, 3. Chile, Bachelet, Constitución

Bachelet no sólo entregó por segunda vez consecutiva el gobierno a su opositor de derecha, sino que esta vez le adjuntó un proyecto de nueva Constitución con reformas negociables y manteniendo intacto el dogma fundamental: la ciudadanía debe seguir al margen de las decisiones políticas y volcada hacia sus asuntos personales (empleo, familia, sexualidad).

Los poderes del nuevo Presidente de esta república, Sebastián Piñera, recibidos por segunda vez consecutiva de la que, se suponía, era una contendora insuperable, Michelle Bachelet, llegaron con una “marraqueta” bajo el brazo: un proyecto de ley de reforma que establece una nueva Constitución Politica para el país. Y aunque a él nunca le ha simpatizado este tema y ha llegado dos veces a la Presidencia tratándolo en forma despectiva, ahora tiene una posibilidad de deshacerse del mismo no ignorándolo precisamente, sino más bien buscándole un acomodo en su favor mediante el ya manido “consenso (político) nacional”.

Después de todo, el llamado “proceso constituyente” de Bachelet, que dio inicio a la propuesta, no le resulta descabellado: una consulta popular perfectamente organizada y controlada por el gobierno, con opiniones no vinculantes y revisadas por éste, y una ínfima participación ciudadana, poco más de 200 mil personas, según la cifra oficial. La redacción del texto final, además, fue ajena a los partidos oficialistas y su destinatario directo siempre estuvo meridianamente claro: el Congreso Nacional y su valiosa experiencia en acuerdos político-legislativos estrictamente apegados a la institucionalidad neoliberal en vigor. Nada que se parezca a una Asamblea Constituyente. Nada que concuerde con las campañas en ese sentido realizadas por organizaciones sociales ni con los acuerdos partidarios adoptados en la propia coalición entonces en el gobierno.

Correspondiente con eso, la mayoría ciudadana, largamente desafectada de la política -excepto cuando siente dañados intereses particulares-, recibió con esperable indiferencia una materia como la presentada, densa, multiforme y asociada interesadamente a salones políticos y jurídicos. La propia autora del nuevo proyecto admitió (en privado) el gran desconocimiento reinante en la población chilena acerca de lo que significa la Constitución de su país; no podía hacerlo públicamente, porque fue la extinta Concertación la principal promotora de tal ignorancia.

Con tales antecedentes, la ahora ex gobernante procedió en consecuencia.

Pobre soberanía

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Renuncian fiscales anticorrupción

Permalink 22.01.18 @ 10:00:32. Archivado en 5. Política, NOTICIAS, 3. Chile, Sociedad

Los fiscales de alta complejidad Carlos Gajardo y Pablo Norambuena presentaron su renuncia al Ministerio Público de Chile, por discrepar de la decisión de sus superiores de ofrecer salidas alternativas en casos de presunto fraude al Fisco y financiamiento ilegal de campañas políticas, particularmente al senador Iván Moreira (UDI), desaforado en el caso Penta.

Los persecutores especializados, que trabajaban en la investigación de esa causa y las de SQM y Corpesca, relacionadas con la emisión de boletas “ideológicamente falsas” (por servicios no prestados) para que empresas remitieran dinero a políticos y parlamentarios, temen que una rebaja de la responsabilidad perseguida favorecería a los acusados de corrupción e insisten en que la gravedad de los hechos ameritaría una sanción penal.

Otro senador de la UDI, Jaime Orpis, desaforado y privado de libertad en 2016, es imputado por fraude al Fisco y presentación de boleta falsa en el caso Corpesca, y se solicitó la ampliación al delito de cohecho.

El Fiscal Nacional, Jorge Abbott, restó trascendencia a las renuncias, señalando simplemente que “el Ministerio Público es más que dos fiscales”. El nombramiento de dicha autoridad –la que ejerce durante ocho años- es propuesta por el Presidente de la República según una quina presentada por la Corte Suprema y debe ser aprobado por al menos dos tercios del Senado.

La actual oposición, que será gobierno en marzo próximo, ha denunciado que otra institución clave en este tipo de casos, el Servicio de Impuestos Internos, no ha mantenido la misma actitud fiscalizadora respecto de los políticos oficialistas, entre los cuales se encuentra el primer ministro del Interior de Bachelet, Rodrigo Peñailillo.

El Ministerio Público, además, ha sido criticado por sus resultados en otros dos causas de alta connotación pública, el asesinato de un matrimonio en la Araucanía y la detonación de bombas en la capital, así como por el alto porcentaje de denuncias archivadas sin la investigación solicitada.

El periodismo se nos está yendo (III)

Permalink 02.01.18 @ 10:00:00. Archivado en 1. Periodismo, 5. Política, 3. Chile

“Los periodistas (de hoy) no intrusean y no encuentran nada”, afirmó recientemente el nonagenario y legendario Alberto “Gato” Gamboa, Premio Nacional de Periodismo 2017. Pero sí hacen paralelamente vocerías publicitarias y protagonizan hechos noticiosos institucionales como “invitados”. Ese papel, de apariencia pública pero a beneficio particular, comercial y político, contribuye a la desinformación “emotiva” de la audiencia y favorece el control ideológico de la comunicación.

(Anterior)

El periodista Ramón Ulloa, conductor de noticias televisivas y radiales, anteriormente en CNN Chile, ofició como maestro de ceremonias durante la reciente inauguración de la Línea 6 del Ferrocarril Metropolitano de Santiago. “Me pareció importante estar presente ahí”, explicó vagamente, aludiendo al aspecto informativo del acto, organizado por dicha empresa estatal.

A las presiones editoriales, comerciales e ideológicas sobre el periodista y el periodismo se ha incorporado la de compartir el protagonismo en hechos informativos generados por empresas o instituciones a las que éstos deben observar, comentar y fiscalizar periodísticamente desde una posición independiente, lo que contraría además la regla que “el periodista en sí no es noticia”. El principal favorecido fue, en ese caso, un servicio estatal, el Metro de Santiago, cuya presentación encabezó la Presidenta de la República en persona. Ulloa ejerce actualmente en Canal 13 y Teletrece Radio, pertenecientes a uno los principales grupos económicos chilenos (Luksic).

Ningún político u opinólogo comentó públicamente lo ocurrido. Ni siquiera intervino el Colegio de Periodistas. Los únicos “sensibles” fueron algunos comentaristas virtuales del artículo que lo informaba.

Prensa según mercado

Ese trastoque de la mentalidad periodística histórica fue incubándose desde que un decreto de la Junta Militar convirtió los colegios profesionales en asociaciones gremiales en 1981, reduciendo drásticamente su respectivo tutelaje ético y concentrándoles en asuntos internos e individuales. Desde entonces, ningún profesional, como cualquier trabajador, está obligado a someterse a normas de entidades gremiales para poder desempeñar su labor.

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Frente Amplio chileno vota sin condiciones

Permalink 14.12.17 @ 16:08:10. Archivado en NOTICIAS, 3. Chile, Política

Sin intentar negociar bases programáticas ni exigir condiciones políticas para su apoyo, y pese a manifestar públicamente objeciones personales hacia el candidato durante la campaña y adelantar que serán oposición a cualquier gobierno, los principales líderes de la alianza de izquierda Frente Amplio, encabezados por la propia ex candidata presidencial, Beatriz Sánchez, anunciaron que votarán por el representante de la oficialista “Nueva Mayoría” (o “La Fuerza de la Mayoría”), Alejandro Guillier, en la segunda vuelta electoral de este domingo 17. Adujeron un “antipiñerismo” que busca evitar un nuevo gobierno de derecha.

He aquí algunos recortes de prensa.

Oportunidad para Beatriz Sánchez y la AC

Permalink 23.11.17 @ 10:00:58. Archivado en 5. Política, 3. Chile, Asamblea Constituyente

Si hay algo concreto y definitivo con que Beatriz Sánchez puede socorrer a la candidatura oficialista es, además de votos, su principal propuesta y el camino trazado para realizarla: Asamblea Constituyente.

Después de haber superado imprevistamente el 20 por ciento de los votos en la carrera presidencial y perder por menos de tres puntos el derecho a pasar a la segunda vuelta, Beatriz Sánchez y el Frente Amplio tienen hoy una posición favorable si accedieran a negociar un eventual apoyo al candidato bacheletista, Alejandro Guillier. El tema central en este caso no serían reformas, por drásticas que fueren, como aumentar los impuestos a los más ricos, cambiar el sistema previsional, eliminar una injusta deuda estudiantil, recuperar los recursos naturales básicos, mejorar la atención de salud y otras propuestas programáticas, sobre lo cual se ha discutido durante más de 25 años con pobres resultados y chocando lo más trascendente contra el muro constitucional pinochetista.

Como establece el primer capítulo del programa de gobierno frenteamplista 2018-2022, se trata de la convocatoria a una Asamblea Constituyente propiamente tal, para lo que el nuevo Presidente de la República recurriría a facultades previstas en la propia Constitución vigente, esto es, enviar un proyecto de ley para la realización de un plebiscito nacional validante de la iniciativa y, ante un posible rechazo, insistir con dicho mecanismo para dirimir la discrepancia con el Congreso Nacional.

Alejandro Guillier también es partidario de una nueva Constitución, pero se ciñe a la restringida y no vinculante consulta popular efectuada por Bachelet para ser dejada a la decisión final del Parlamento.

Los fundamentos para una AC ya han sido latamente descritos en los últimos diez años, pese a una escasa y prejuiciosa difusión en los medios informativos, la errática adhesión de algunos políticos y la limitada promoción de algunas organizaciones sociales. Se ha recordado el origen autoritario, la ideología impuesta y la estructura inamovible de la Carta en vigor, su parcializada consagración de los derechos ciudadanos y del fomento de la calidad de vida moderna, así como la insuficiencia de las reformas introducidas, más bien protectoras de sus pilares.

A eso se ha opuesto el carácter eminentemente democrático de una Asamblea Constituyente, cuya generación se basa en el sufragio universal, como cualquier elección; su apertura a la participación de todos los sectores sociales, además de los políticos; su necesidad de un debate amplio, plural y sin censura en los medios de comunicación; su facultad única y exclusiva de discutir y redactar una nueva Constitución Política del Estado para someterla a un nuevo veredicto ciudadano en las urnas. Pocos son los países que no necesitan una institución así; muchos gobernantes, sin embargo, la han eludido discrecionalmente.

Desafío

Aunque la carga popular pedida y recibida por Beatriz Sánchez y el Frente Amplio es pesada, inhóspita y cuesta arriba, no hay alternativa si en lugar de ser un destello más desean hacer historia. Tendrán que enfrentar y al menos resistir los embates de una formidable economía neoliberal, inter y transnacional, cuyos intereses se han apropiado de la política, la educación, la salud, el trabajo, la previsión, la cultura y los hábitos domésticos, entre otros sectores de la actividad nacional, en los cuales las mejoras son posibles solamente dentro de su marco.

Tendrán, especialmente, que convencer a sus compatriotas no sólo de que pueden vivir y progresar en una sociedad menos materialista e individualista y más humanizada, sino también de su derecho a decidir por sí mismos sobre los grandes temas de los que dependen los demás, como el tipo de economía que regirá, el sentido de la educación, las condiciones generales del trabajo y la previsión, el acceso a la salud, el usufructo de los recursos naturales y otras materias fundamentales.

En concreto, tendrán que convencerles, con ideas y acciones, en salones y oficinas y en la calle, de que el verdadero cambio parte sólo de una Asamblea Constituyente, un proceso que ofrece herramientas útiles para sustituir la vieja, cupular y ya corrompida política de acuerdos de la transición por una auténtica, informada y masiva participación ciudadana en el destino de algo que nos identifica a todos: el país.

¿Por qué votar cuando se es feliz y bien gobernado?

Permalink 02.11.17 @ 15:29:10. Archivado en 5. Política, Sociedad, 3. Chile

La mayoría de los chilenos se declara feliz en su vida personal, según un estudio de mercado, y aunque cree que el país, en cambio, no avanza, no está dispuesta a arriesgarse. Sus representantes políticos, tampoco.

El próximo 19 de noviembre, Chile vivirá un nuevo proceso eleccionario presidencial y parlamentario. Eso de “vivir” es un eufemismo, dado el escaso interés por la política ya arraigado en la población chilena y expresado últimamente en un aumento de la abstención, aunque ello no signifique necesariamente un rechazo al sistema imperante. Este parece haber dotado al país de una efectiva inmunidad no sólo ante propuestas de reformas drásticas o “revolucionarias”, sino también ante la creciente corrupción política y las periódicas protestas callejeras.

Más aún, el reciente estudio Chilescopio 2017, realizado por la consultora en investigación de mercados Visión Humana y difundido por Emol (El Mercurio On Line), reveló que si bien el 61 por ciento de los chilenos considera que el país, como tal, no avanza, un porcentaje todavía mayor (64%) se declara “feliz” o “muy feliz” con su vida personal. Su principal temor (53%) se centra en la eventualidad de enfermarse y sólo el 31 por ciento lo atribuye a los problemas económicos. El presente es lo más importante para el 66 por ciento de ellos.

Más allá de la capacidad de consumo y endeudamiento, otro hábito en el estilo de vida, ya extendido e incluso institucionalizado, contribuye a ilustrar ese placentero estatus. Desde el 27 de octubre, a menos de un mes de las elecciones, la fuerza laboral puede disponer de un no muy corto y relativamente relajado período mezcla de asueto y trabajo: de los diez días que concluyen este 5 de noviembre, seis serán no hábiles. Como los fines de semana “largos” establecidos por un nuevo y más generoso calendario oficial de feriados –incluidos días “sandwich”-, ha habido un considerable éxodo (así llamado) familiar y turístico desde la capital hacia otros puntos del territorio y la alta circulación vehicular que eso genera ocupa la primera plana noticiosa en los medios de comunicación tradicionales, aunque sea generalmente para referir accidentes, atochamientos y estadísticas (Chile es una angosta tierra concentrada por una sola carretera longitudinal). Si los menos aventajados quedan al margen de esas vacaciones poco formales, pero posibles, es problema de cada uno.

Candidatos a la Presidencia

¿Por qué los chilenos tendrían que molestarse en ir a votar cuando ya serían felices, al menos en lo personal, para elegir entre candidatos y opciones politicas que no querrían, no se atreverían o no podrían alterar tal felicidad? ¿Qué cambios sociales podrían prosperar en un país con una condición ambiental tan individualista?

Las elecciones se han transformado así en un acto más bien reflejo o ingenuo, para algunos, y en una rutina inconducente y fastidiosa, para otros, incluidas las presidenciales.

El ex Presidente Sebastián Piñera aparece como favorito. Es el prototipo del empresario ambicioso, exitoso, admirado, denostado, envidiado… y multimillonario. Su comportamiento ético en permanente cuestionamiento no le ha causado daño y acaba de esquivar una querella por presunta negociación incompatible con una empresa peruana mientras era Jefe de Estado. Es el verdadero candidato del continuismo, aquel del sistema institucional originalmente impuesto por Pinochet. En 2011, cruzada ya la banda presidencial, fue a Estados Unidos para asegurar al empresariado transnacional que “Chile está totalmente comprometido con la economía de libre mercado”. Todos prevén, por lo tanto, lo que haría en un posible segundo gobierno suyo y, especialmente, lo que no haría. No quiere cambiar nada (no lo necesita), sólo “mejorar” algo.

Piñera encabeza las encuestas de opinión y se predispone a representar, una vez más, a los chilenos desde el más alto de los pedestales.

Alejandro Guillier es periodista y actual senador, y se autodefine como continuador de la segunda -y desplomada- administración de Bachelet, caracterizada por propuestas de centroizquierda desarticuladas por procedimientos de centroderecha. Nadie, pese a eso, tiene claro qué haría una vez en La Moneda e incluso tratará de negociar su programa con algunos de sus competidores de la primera vuelta. Ha sido mucho más periodista que político, pero sus sucesivos tropiezos profesionales tampoco le ayudan. Quiere profundizar los cambios ya iniciados, pero no ha dicho cómo.

En los sondeos, mira hacia arriba a Piñera.

Beatriz Sánchez también es periodista, en ejercicio hasta hace menos de un año. Lidera el Frente Amplio, conformado por nuevos grupos de izquierda que quieren cambiar mucho y en forma radical, proponiendo, por ejemplo, una Asamblea Constituyente y el término de las polémicas administradoras privadas de fondos previsionales (AFP), uno de los pilares de la institucionalidad pinochetista. Los encuestados la han bajado tan rápidamente como la habían subido.

Carolina Goic ganó la presidencia de la Democracia Cristiana con aclamación en 2016 y al año siguiente, dividiendo a la gobernante “Nueva Mayoría”, fue proclamada candidata presidencial de ese partido. No quiere cambios, sino “correcciones”. Las mediciones previas no creen en ella y tampoco un sector de sus propios camaradas.

José Antonio Kast postula en forma independiente. Es ultraderechista y pinochetista (sin comentarios).

Marco Enríquez-Ominami, otrora revelación política y hoy venido en menos, ha tenido que pedir a viva voz acuerdos inmediatos con aquellos a cuya derrota contribuyó en 2009. Sigue queriendo cambiar mucho, pero perdió credibilidad.

Alejandro Navarro, senador, quiere también cambiar mucho, pero tampoco puede, y a Eduardo Artés, del Partido Comunista Chileno Acción Proletaria, le gustaría cambiar todo. Miran a los demás desde el fondo de esta lista.

La prensa, a todo esto, no se altera. Tampoco simpatiza con cambios y ante la escasez de ideas o programas políticos que confrontar públicamente, los dimes y diretes han sido muy útiles.

Ni siquiera la franja diaria y gratuita de propaganda electoral por televisión ha salvado la campaña.

Y ante la apatía electoral, algunos candidatos proponen obligar nuevamente a la ciudadanía a votar, bajo pena de sanciones, sin importarles los motivos de ésta. El gen autoritario no desaparece.

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